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Y el Tribunal Supremo, al fin, abrió la boca…

Uno de los rasgos más notables de la carga contra la habitualmente denominada «izquierda abertzale» que está protagonizando el Gobierno en muchos campos y, en concreto, en el jurídico, es la radical ausencia de oposición a la misma, ya sea política o jurídica, que está encontrando. En general, la actitud del Gobierno, cuando es criticada, lo es por haber llegado a estas posiciones tarde y mal (algo así decía Rajoy este fin de semana [1]) o por el tufo electoralismo que desprende la inusitada saña ilegalizadora con la que se está empleando ahora la Abogacía del Estado o la Fiscalía. Nunca, o casi nunca, porque el contenido de la actuación sea de auténtica vergüenza.

A mí me viene llamando mucho la atención (y, sinceramente, abochornando también) el fervor con el que el Tribunal Supremo ha seguido al Gobierno en estos asuntos. En algunos casos, como hemos tenido ocasión de comentar, frente a aberraciones jurídicas de enorme calado, como las producidas en materia de cumplimiento de condenas de terroristas [2]. En otros, como es sabido, análogamente cuando se ha tratado de ilegalizar partidos políticos [3]. O también cuando en sumarios masivos se ha criminalizado a tirios y troyanos cuyo único denominador común era un concreto posicionamiento ideológico. Ahora, de nuevo, para dar cobertura a la operación de ilegalización de partidos políticos y de exclusión del debate político de unas concretas ideas más masiva de la historia de la democracia, el Tribunal Supremo, con la inevitable pero siempre oportuna compañía desde la Audiencia Nacional de Baltasar Garzón (que aparece y desaparece, más magnánimo o estricto, con una sorprendente unidad de criterio con las necesidades del país -según las entiende el Gobierno de turno-, de modo que más parece en su actuación un órgano más del Ministerio del Interior que un juez), se ha limitado a convalidar las pretensiones del Gobierno. Al menos, en lo sustancial.

Pero, por una vez, sin que sirva de precedente, los magistrados del Tribunal Supremo han opuesto un mínimo bemol a las maximalistas exigencias del Abogado del Estado [4]. Conocido el seguidismo judicial en estos asuntos, la posición del Tribunal (que, si alguna vez se había permitido discrepar con el Gobierno siempre había sido, antes al contrario, para insinuar que no estaría de más meter algo más de caña) retrata mejor que cualquier otra apreciación que pueda hacer yo ante qué nos las habemos: un Gobierno que se está pasando de frenada en su pretensión y presión por la aplicación inusitadamente rigurosa de leyes que regulan de manera de por sí muy conflictiva cuestiones muy sensible, tanto desde una perspectiva democrática como desde la consideración de cuáles son las garantías básicas en un Estado de Derecho. La cosa es tan espectacular que incluso el Supremo, a estas alturas, empieza a sentirse embarazado. Se trata de algo, de veras, más que notable. Y muy significativo.

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#1 Comment By publico On 11 febrero 2008 @ 12:47 pm

¿Y qué dice de esto El País?

#2 Comment By Andrés Boix Palop On 11 febrero 2008 @ 12:48 pm

Aplaude con las orejas.

[5]

#3 Comment By Macanaz On 11 febrero 2008 @ 6:55 pm

Aun estando a priori de acuerdo con la ilegalizacion de partidos que utilizan el terrorismo como complemento de sus actividades politicas, comparto la preocupacion de Andres.
Uno puede estar de acuerdo o no con una Ley pero lo que daña el Estado de derecho no es la ilegalizacion de un partido (en Alemania tienen precedentes significativos) sino que la aplicacion de la misma dependa de criterios de oportunidad politica. Lo que el Ministro Bermejo definio certeramente como una ilegalizacion «cuando la jugada lo aconseje», declaraciones que me parecieron asombrosas en un Ministro de Justicia y que sin embargo esta sociedad un tanto aborregada asumio sin mayor complicacion.
Bueno, me vuelvo a mi ley de contratos del sector publico, que estos temas politico-terroristas no me gustan.
Saludos

#4 Comment By popota On 12 febrero 2008 @ 3:42 am

Tiene tela que sea el autoreconocido franquista Paquito Hernando sea el que vaya frenando las ansias totalitarias del PSOE-GAL.

#5 Comment By Marianito Gafotas On 12 febrero 2008 @ 9:17 am

Los pérfidos votantes del PP estaremos eternamente agradecidos a las salidas de pata y la mala educación del tal Bermejo, mein Gott…

#6 Comment By Yehudá Ben Leví On 13 febrero 2008 @ 7:06 pm

Desde que el cura de Foronda se echó al monte en Ariñez a una legua de Vitoria en enero de 1821 la extrema derecha euskalerriaca -Eta tiro, Eta tiro, Eta tiro- no ha parado su guerra santa. Ya era hora, aunque sea por motivos electorales.

#7 Comment By Andrés Boix Palop On 13 febrero 2008 @ 7:26 pm

A mí es que me gustaría pensar que un Estado serio y fuerte puede combatir a los de la guerra santa con otras armas. Es más, estoy convencido de que a largo plazo no es que sea mejor para todos que así se haga sino que, también, acaba siendo más eficaz.

#8 Comment By Yehudá Ben Leví On 13 febrero 2008 @ 8:28 pm

No hay más armas que policías y jueces, policía y jueces.

#9 Comment By piterino On 13 febrero 2008 @ 11:40 pm

Es una cuestión delicada, porque se nos llena la boca a todos de palabras como «ley», «Estado de Derecho», «garantías procesales», … y en el fondo asumimos que el principio de legalidad cede ante el de oportunidad, que las imputaciones se pueden efectuar en base (casi) a cualquier cosa y que casi nadie conoce a fondo la institución de las medidas cautelares.
En el fondo, no hay más que el eterno problema de la no división efectiva de poderes.

Siempre he soñado con ser juez, y sigo haciéndolo, pero temo desengañarme en cuanto entre en contacto con ese mundo si lograra ascender hasta instancias determinadas.

Eso sí, lo que no es de recibo es que ETA perciba dinero del erario público …

#10 Comment By Gabriel On 14 febrero 2008 @ 3:20 pm

Las armas las carga el diablo

#11 Comment By galaico67 On 15 febrero 2008 @ 1:21 pm

Si se parieran leyes que controlaran el destino de los caudales publicos y en las que el alcalde y concejales respondieran penal y patrimonialmente de los desmanes que causan, los desvíos de fondos serían mas dificiles de hacer. Pero mientras un alcalde pueda perpretar cualquier idiotez y dejar la responsabilidad de reparación en manos de la Administración y el deficit, no hay nada que hacer. Otro problema es que este tipo de leyes no discriminarian solo a los sediciosos vascos, con lo que las fuentes de financianciación / pago de favores de PP, PSOE y varios se quedarían muy tocadas.

#12 Comment By Andrés Boix Palop On 7 marzo 2008 @ 11:46 pm

Hoy, día terrible, uno más, quizás no esté de más aclarar algunas cosas:
– Matar a alguien es muy diferente de apoyar a quienes matan, entender a quienes matan, compartir ideología con quienes matan, creer que quienes matan hacen un bien a ciertas ideas y que, por ello, está fenomenal que lo hagan.
– Si bien todos tenemos claro que hay que hacer con quienes matan, la discusión se centra en cómo es más respetuoso con las libertades y mejor, en definitiva, y a largo plazo, para la convivencia, así como más eficaz para luchar contra el terrorismo.
– Yo creo que las ideas no delinquen, que delinque quien mata, quien ayuda a quien mata, quien financia a quien mata, quien ayuda a matar.
– Yo creo que no es bueno para la lucha contra el terrorismo impedir o dificultar la expresión de ideas, por repugnantes que nos parezcan a la mayoría. Creo también que no es bueno para la lucha contra el terrorismo impedir la participación política de quienes apoyan la lucha armada, siempre y cuando no colaboren con ella, esto es, mientras no haya pruebas de una concreta integración en la estructura criminal de turno. Y creo todo ello porque siempre he pensado que la mayor fuerza de un Estado de Derecho es la prístina decencia e inmaculada dignidad de sus valores, de las garantías y de los derechos que reconoce. No hay nada más fuerte que eso.