¿En España no se puede atacar a la Monarquía?

Dentro del esperpento nacional en que la Fiscalía, secundada por la Audiencia Nacional y sus jueces, están convirtiendo ciertas manifestaciones antimonárquicas, sobresale con luz propia el asunto de hoy.

Esta mañana, mientras iba en bici a la facultad, me sobresaltaba al enterarme de que el Fiscal pedía casi dos años de cárcel a dos jóvenes por quemar una foto de Su Majestad. Al parecer, tal acción constituye, según su calificación, un delito de «injurias graves a la Corona». Esta tarde, viendo la tele, me he enterado de que el juez ha condenado, por la vía rápida, a los dos chavales. Aunque magnánimo él, ha optado por no enchironarlos porque ha entendido, supongo, que no suponían ninguna amenaza demasiado grave para nadie ni genera excesiva alarma social dejar sueltos a los maleantes. Vale.

No tengo demasiadas ganas de analizar esta cuestión desde un punto de vista jurídico, por evidente. Baste señalar que, en el fondo, la clave de este asunto pasa en gran parte por decidir qué significado social real tiene un acto concreto como es la quema de una foto de un rey en el marco de una manifestación pública contra la Monarquía. ¿Se parece más a amenazar al Jefe del Estado de muerte (como, por cierto, algunos exaltados argumentan para justificar todo este sarao sin que, sin embargo. nos obsequien con la consecuencia lógica que de ello se seguiría, que es emplear el tipo penal correspondiente para perseguir esas supuestas amenazas), a llamarlo públicamente «hijo de puta», «borracho», «ladrón» o algo semejante (porque una injuria requiere de eso, de una manifestación que pretenda menoscabar el honor, la imagen pública, la dignidad de una persona) o, por último, a una manifestación simbólica de repulsa contra una institución, la Monarquía, aprovechando para ello la figura que necesariamente la encarna?

Para cualquier persona sensata es una obviedad que no estamos ante la primera de las opciones. Para nuestros jueces y fiscales, a la vista está, estaríamos ante la segunda de ellas. Para mucha gente de mi entorno, para mí mismo, para lo que creo que es el común de los ciudadanos de los países desarrollados y, en general, para quienes creen en la posibilidad de expresar con palabras o gestos cualquier idea u opinión referida a la forma de convivir y de organizarnos, se haga como se haga (así como en la imposibilidad de que éstas puedan dañar gravemente a la sociedad por ser difundidas públicamente), resulta tristemente evidente que estamos ante la tercera. Así que, ¿para qué argumentarlo en Derecho? ¿De veras hace falta? ¿A estas alturas?

Sobre todo porque, incluso en el caso de que estuviéramos ante una forma de expresión injuriosa, algo que incluso puede uno aceptar, ya que jurídicamente el umbral de tolerancia que separa las manifestaciones críticas de las injuriosas todos entendemos que no lo situamos en idéntico estadio cada uno de nosotros y que es imposible coincidir, siempre, totalmente, con los demás en estas apreciaciones, ¿de veras es tan grave, de veras tan inaceptable socialmente, de veras afecta de forma tan grave a algún bien jurídico protegido como para merecer reproche penal? ¿De verdad estamos ante una acción que, en su esencia y significado, pero también en sus resultados (incluso los pretendidamente dañosos) tan grave es? ¿Tan inaceptable para la convivencia? Porque si es así habrá que recordar varias cosas y ver cómo nos las apañamos para conciliarlas con semejante juicio:
1. Que la libertad de expresión no está ahí para proteger ideas agradables y compartidas por todos o por la mayoría (que ya están de por sí protegidas, qué caray, por el mero hecho de estar de facto socialmente aceptadas y corresponderse con el ámbito de lo que todos tenemos por «aceptable») sino lo que hiere, lo que choca, lo que ofende, como han dicho todos los tribunales que se han encargado de fijar sus límites desde hace décadas en el mundo civilizado (hasta en España el TC alguna vez lo ha explicado).
2. Que incluso cuando la libertad de expresión no cubre una determinada manifestación expresiva, eso no significa que necesariamente haya de comportar un reproche penal. Puede haber acciones no queridas por el ordenamiento que, sencillamente, no se fomenten ni se protejan per que no necesariamente hayan de prohibirse. Puede haber, también, actividades prohibidas pero no por ello susceptibles de sanción. Y luego, por último, están aquellos comportamientos que se juzgan muy, muy graves, que son los sancionados (administrativamente y, si son ya tenidos por el consenso social como verdaderamente peligrosos, penalmente).

Lo peor de todo, no obstante, ni siquiera es que la sentencia me parezca discutible jurídicamente a partir de estas ideas sencillas, de toda la vida, que han permitido construir la sociedad que tenemos. Que me lo parece. Porque no tengo muy claro, no tengo de hecho nada claro, que sea constitucional la existencia de tipos especiales para proteger la dignidad especial de ciertas personas, aunque encarnen instituciones, por encima de la protección que merece cualquier persona cuando ello no se traduce en un mero incremento de la pena (que a saber si eso no presenta también perfiles dudosos) sino que va más allá y afecta a una especial «sensibilidad» frente a qué se tiene por injurioso y qué no. Una cosa es proteger las instituciones, que nadie duda que deban estarlo, así como a las personas que las encarnan, incluso a las que lo hacen por nacimiento. Otra bien distinta que el criterio a partir del cual se determina qué ha de suponer ofensa o injuria para esas personas sea más exigente que el adoptado para el común. Releyendo estos días legendarias condenas del TEDH a España (como el famoso caso Castells) da que pensar qué habría que deducir, aplicada al asunto de hoy, de esas viejas ideas de hace ya más de veinte años: ya se sabe, lo de la contrariedad con el tratado de establecer regímenes de privilegio frente a las críticas respecto de ciertas instituciones, el especial y amplio ámbito de libertad de expresión reconocido para la crítica política y respecto de los hombres públicos…

Lo peor, decía, no es eso. Lo peor es que, encima, el juicio ha demostrado la peor cara de nuestro Estado cuando de reprimir la libertad de expresión se trata. Y, así, en primera línea, tenemos a la Audiencia Nacional, a su bola, montando un espectáculo de los buenos, gentileza de Su Señoría el Juez de lo Penal que tienen por ahí para estas cosillas, según han tenido ocasión de recoger todos los medios de comunicación. Al margen de los problemas de todo tipo que ha supuesto para las defensas tratar de hacer entender algo tan evidente como que un acusado tiene derecho a poder expresarse en su lengua y que un procedimiento penal es algo suficientemente serio como para que no se le permita o se le dificulte hacerlo, pues ello redunda en una merma de garantías en sus derechos de defensa, el juez ha confirmado lo que ya nos ofreció con la sentencia respecto de los humoristas de El Jueves: la reaparición de las sentencias in voce. Es decir, que sin dejar unos días, o unas horas, para pensárselo, el juez, allí mismo, después del juicio, paff, te condena en el acto, de viva voz. Es una institución bonita, en franco desuso, excepto en casos marginales, normalmente siempre con absoluciones, cuando la cosa es de un evidente que no se sostiene y, a pesar de eso, algún fiscal o acusación particular se empeñan en mantener la acusación. Pero, respecto de condenas, y en la Audiencia Nacional, creo sinceramente que es algo bastante poco frecuente. Conviene tomar nota de la nueva moda, que nos retrotrae a otros tiempos en la forma. Está bien, por eso de acompañar el fondo, que también suena como muy, muy antiguo.

Porque la cosa da que pensar. Sobre lo «clarito» que tenía la Audiencia Nacional qué se esperaba de ella y qué fallar. Ni un minuto para reflexionar sobre la vista oral se ha necesitado en estos casos. Con lo que uno, la verdad, tiende a pensar que las denuncias de los abogados en uno y otro caso respecto al respeto y atención con que han sido escuchados son más bien creíbles. Pero vamos, estos flecos, por mucho que exóticos, no dejan de ser minucias. Importantes minucias, pues a fin de cuentas es bastante importante que socialmente la Justicia se esfuerce en transmitir la imagen de que los juicios sirven para algo y no son mera pantomima de trámite para poder llegar a una condena preconstituida. Pero que palidecen frente a la doctrina que con todo este asunto está destilándose en materia de libertad de expresión. Lo peor de todo este asunto es precisamente esa pretensión de educar en esta nueva versión de «libertad de expresión dentro de un orden» que nos sirve la Audiencia Nacional.

Y es que, para acabar de rematar la faena, el juez se ha montado un espectáculo mediático a su medida, con un speech que ha sido convenientemente aireado por todas las teles y disponible en Internet que a mí, personalmente, me parece muy grave en cuanto a su contenido. Dejo para otros los comentarios sobre las formas paternalistas, el tufillo de patronizing que dirían en otros lares.

Dice el juez, que aprovecha su minutillo y veinte segundos de gloria mediática (a ver si su mujer saca un libro en unos días y nos enteramos de alguna intimidad sobre su «persona humana» y cómo ha afrontado esta grave responsabilidad que le ha correspondido en esta crítica hora para la patria que él ha zanjado condenando a cantantes, humoristas o manifestantes que osaran mencionar al rey) para aleccionar a estos jóvenes díscolos y, con ellos, a todos los españoles tentados por la rebeldía mal entendida, que se puede tener cualquier ideología, incluso defenderla (¡gracias, hombre!) pero, ojo, que lo que no se puede hacer es «atacar a ciertas instituciones».

Pues mire Usted, señor juez, no. Por supuesto que se puede atacar a determinadas instituciones, al menos si estamos hablando de «atacar», como es el caso, desde un punto de vista meramente expresivo. Es obvio que no se puede atacar físicamente, empleando violencia, a las instituciones. Ni a nadie. Pero como no se trataba de juzgar una acción de este tipo, hemos de partir de la razonable la premisa de que el juez no nos quería ilustrar sin venir a cuento sobre esta obviedad que nadie discute, sino que se refería a otro tipo de «ataques», a aquellos de la misma naturaleza que los hechos juzgados. Esto es, a «ataques» expresivos. Y, según su extravagante teoría, esos ataques están prohibidos. Así de clarito. Y así de duro.

A la Monarquía, o a cualquier institución del Estado, podemos los ciudadanos atacarla todo lo que gustemos. Lo que no podremos, en todo caso, es hacerlo de según qué formas, las que sean injuriosas, por ejemplo. Pero atacar, lo que es atacar en sí mismo considerado, por supuesto. Al menos, así me lo reconocía hasta hoy la Constitución. A lo mejor la han cambiado. Junto con el CEDH, el Pacto de Naciones Unidas en materia de derechos civiles y el disco duro jurídico de los principios y garantías básicos de todo Estado de Derecho.

Lo más triste es que, de alguna manera, con su discursito de marras, convenientemente aireado por todos los telediarios, el Poder Judicial de España, por boca de este juez, y con el respaldo de la Fiscalía General del Estado (que incluso pedía más condena de la finalmente impuesta) nos está, supuestamente, impartiendo una lección de respeto, tolerancia, democracia y nos están explicando las reglas del juego en una sociedad democrática.

¡Pero lo hacen mal! ¡Lo hacen fatal! Se equivocan gravemente.

Y, lo que es peor, traducen con claridad, con diáfana y cristalina sinceridad, lo que, en el fondo, estamos pensando todos que ocurre: que se ha condenado, sí, no por atacar injuriando, sino simplemente por atacar. Que lo perseguido no es una determinada (por supuestamente ofensiva) forma de atacar expresivamente a una determinada institución sino el mero hecho de atacarla. Porque, por si alguien tenía dudas, ahí está el juez dando su lección de convivencia: tengan Ustedes la ideología que quieran, pero por favor, si para defenderla en público han de atacar a determinadas instituciones o personas, absténganse de comentarlo. Eso no lo cubre la libertad de expresión en este país, nos dice el juez.

La sentencia no la conozco, ni su fundamentación jurídica. Supongo que será algo más que esta bochornosa restricción del ámbito de lo permitido que se ha soltado el juez. Pero sí puedo decir que la argumentación publicada, la que aparece en el vídeo, es lamentable e indigna de un país democrático y respetuoso con los derechos de los ciudadanos. La publicidad que se le está dando a la reflexión del juez, espero, hará que esta evidencia sea cada día más fuerte. Por no mencionar, que ya sería huera reiteración, la falta de inteligencia que demuestran quienes han organizado este tinglado represor, como desde el primer día resalté en este bloc cuando todavía El País, por poner un ejemplo de qué opinaba el establishment de la nación, jaleaba la acción del fiscal contra «el mal gusto y la crítica chabacana».

El rechazo social que va a generalizarse a poco que las cosas sigan así será inevitable y crecientemente importante. Semejante al que provocaron en su día ciertas condenas absurdas y desfasadas de comportamientos que carecían de relevancia penal, a pesar de lo cual los jueces insistían en penarlos (no sé, me vienen ahora a la mente los jueces que seguían persiguiendo a mujeres que abortaban encuadradas en algunos de los supuestos despenalizados, o de las exóticas persecuciones de quienes hacían «apología de la insumisión» en los estertores del servicio militar obligatorio). Si la Monarquía constitucional española no permite críticas a sus instituciones, ataques al Monarca siempre y cuando se ciñan al mundo de la expresión y no sean injuriosas, si lo proscrito es el ataque en sí, la crítica en sí, valga este artículo como quema virtual de Monarca y que venga la Fiscalía a cubrirse de gloria. Es evidente que sólo lograrán una imparable marea de quemas simbólicas del Monarca y de lo que representa.

Como es obvio (como lo es, además, para una gran mayoría de ciudadanos), una Monarquía constitucional en la que los ciudadanos no podemos criticar esa forma de gobierno, ni a la persona que la encarna, ni manifestar públicamente nuestra opinión diferente respecto de cómo organizarnos ni atacar incluso con dureza aquellas instituciones que no nos gustan o que creemos que hacen mal su trabajo sólo merece, justamente, eso.



28 comentarios en ¿En España no se puede atacar a la Monarquía?
  1. 1

    ¿Este juez no es de los nuestros?? ¿O es sólo que no ha salido lo que queríamos que saliera?? Lo del 11M sí salió a medias, así que nos vale, ¿pero éste no?

    Es que al final no sé a qué jueces sí hay que respetar la decisión de los tribunales y a cuáles no…

    Ya no sé si soy de los nuestros…

    Comentario escrito por igual si — 20 de noviembre de 2007 a las 10:55 pm

  2. 2

    ¡Pero hombre! Si es solo una sentencia de un Juzgado.
    Y cabe recurso.

    Comentario escrito por Melò Cucurbitaciet — 21 de noviembre de 2007 a las 12:54 am

  3. 3

    Em sembla molt encertada l’argumentació que fas, en la línia de la majoria que fas al bloc (que seguisc des de fa temps). Tant aquest judici com el que vindrà després per la crema «solidària» de fotos com el que ja s’ha produït pel tema del Jueves evidencien un sistema judicial amb fortes mancances, i el que sembla ser la vulneració d’uns quants drets fonamentals.

    Un Estat amb aquesta mena de mancances, sota el meu punt de vista, està condemnat a desaparèixer a mitjà termini, i més intentant mantenir la seua unitat sobre institucions caduques com una Monarquia restaurada per un dictador, i a la qual a ningú se’ns ha preguntat (ni tan sols a la generació que podia votar als 70 se’ls va permetre de triar si volien o no un rei) i menys encara als qui vam nàixer després del sacrosant consens de 1978. Fins a quin punt és legítim un ordenament sobre el qual bona part de la població no s’ha pogut pronunciar mai? Es pot creure en una justícia que posen i lleven els partits polítics segons se’ls antoixa? (el culebró del CGPJ i el TC no té parangó a Europa). De moment, crec que són qüestions que quedaran a l’aire.

    Bé, Andrés, segueix així, que conste que m’agraden molt les teues classes (estic fent l’esforç d’intentar llegir les lectures d’ampliació i tot) i que seguisques venint a la Facultat en bici. Professorat bohemi sempre!

    Comentario escrito por Mitridates — 21 de noviembre de 2007 a las 2:21 am

  4. 4

    Bon dia!

    El link de Castells no pirula; el resto, sí.

    Es «Establishment» con «e», imagino que ha sido un lapsus, pero se ve bastante por ahí.

    Hablar y escribir, de momento, parece que aún se puede. A Anasagasti, por ejemplo, no le han dicho nada todavía. Será que se considera menos peligrosa la palabra a secas, sin más.

    Salut.

    Comentario escrito por NK — 21 de noviembre de 2007 a las 10:19 am

  5. 5

    Tengo la curiosidad morbosa por saber, a la vista del libro de la cónyuge, si la publicación del mismo en otro momento procesal de la cusa habría podido ser motivo de recusación, nulidad, o algo por el estilo

    Comentario escrito por John Constantine — 21 de noviembre de 2007 a las 11:32 am

  6. 6

    Anasagasti es Congresista.

    Comentario escrito por Caesitar — 21 de noviembre de 2007 a las 11:39 am

  7. 7

    Vale, la pena es una pasada, la sanción no necesita un juez, una autoridad cualquiera te puede meter un puro mayor más por mear en una esquina, y si quieres recurrir te tienes que meter en un contencioso con alguien que tiene abogado por la cara, vamos, que pleitos tengas y los ganes.
    Pero ¿Como protegemos los simbolos?
    Los hay a los que sobran voluntarios para defenderlos, llegando a la agresion física – cualquier trapo-, los hay que sobran abogados y militantes para defenderlos – cualquier politico de un partido medianillo-, pero ,¿Como se defiende lo que no se puede defender?.
    Porque asi, a bote pronto, si consideramos la quema de fotos y trapos – fuera de carnavales, fallas, revistas satíricas y otros lugares comunes – ¿Anoeta?- como ejercicio de la libertad de expresion
    ¿Podemos quemar cruces en el jardín – es que soy ateo, mireusté y que nos defiendan los mossos?
    ¿Podemos acabar los mitines quemando efigies y eso es saludable para llevarnos bien? En vez de traca, auto de fé, quemando a tus opuestos en efigie, muy español.
    Vamos, que es triste tener que sancionar penalmente tonterias, pero es más triste que gente con diez años de estudios haga tonterias

    Comentario escrito por galaico67 — 21 de noviembre de 2007 a las 12:02 pm

  8. 8

    Faltan más letritas en otras palabras, por cierto.
    Por lo demás, respecto del comentario 1, recomiendo la lectura de la entrada anterior de este blog, donde explica que las sentencias, ¡faltaría más! por supuesto que pueden y deben criticarse. Especialmente cuando la crítica es sobre cuestiones de fondo jurídico, más que sobre apreciación de lña prueba. Incluso así, basta leer este post para ver que es mesurado, que su autor dice poner suponer que la sentencia en algo más se fundamentará que en lo que ha trascendido y, sobre todo, que la crítica se orienta a ese rollo de que «no se puede atacar a las instituciones» que, la verdad, dicho así, da un poco de miedo.

    Igualmente, por lo visto, todo lo que se cuenta del juicio contradice lo que me enseñaron que eran las garantías penales: posibilidad de expresarte en tu lengua (¿que es eso de que el juez, ante la declaración en catalán, optó por entender que los acusados se negabana declarar?), atención a los argumentos de la defensa, toma en consideración de los mismos… ¡Hasta el fiscal anda, por lo visto, enojado, porque se teme que el desprecio a las formas puede anular la condena!

    ¿Qué es quemar una foto? Pues viene a ser como quemar una bandera, una manifesatación simbólica de repulsa. Quiero señalar, por cierto, que el Tribunal Supremo de España dice que también quemar la bandera de España es delito. Otra cosa es que, a estas alturas, nadie se atreva a iniciar procesos por ello contra nadie para no hacer el ridículo.

    Galaico67, ¿piensas entonces que habría que prohibir a quienes, por ejemplo, quemaran una efigie de Mahoma o una bandera de Arabia Saudí?

    Una cosa que explicaba muy bien Andrés hace tiempo es eso de que alucina comprobar cómo, cuando era Mahoma todos teníamos claro que la libertad de expresión mandaba y que, hay que ver, cómo se ponen los moros. Pero, cuando es nuestra religión, o nuestro Rey, la cosa cambia. Será porque objetivamente nuestra religión o nuestras instituciones son dignas de más respeto. Por eso en un caso es sano sentido del humor y ejercicio de la crítica y en otro injurias muy graves o manifestaciones de mal gusto.

    Por cierto, Carlos Boyero también «quema» figuradamente al Rey, en «El País» de hoy.

    Comentario escrito por Clara S. — 21 de noviembre de 2007 a las 2:49 pm

  9. 9

    Disculpad por las erratas y el hecho de que el enlace a la STEDH Castells vs España no funcione. Tengo que corregir lo escrito, ayer no me dio tiempo y hasta dentro de un rato no podré tampoco. Y gracias por los avisos (aunque Clara, caray, ya puestos, detalles).

    Luego respondo a más cosas, pero quiero poner este enlace, porque el TC acaba de fallar de modo moderadamente garantista en cuanto a la represión penal de ciertas expresiones. Negar el holocausto deja de ser delito en España. Sigue siéndolo jalearlo:

    http://www.tribunalconstitucional.es/jurisprudencia/Stc2007/STC2007-5152-2000.html

    Habrá que hablar de ello. De momento sí se puede decir ya que el TC recuerda que se puede atacar a las instituciones, incluso al propio sistema democrático, mientras el triste juez de la AN nos da en todas las teles su meeting justificando la condena en que a las instituciones «no se las puede atacar»:

    FJ 4: «Consecuencia directa del contenido institucional de la libre difusión de ideas y opiniones es que, según hemos reiterado, la libertad de expresión comprende la libertad de crítica, “aun cuando la misma sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar a quien se dirige, pues ‘así lo requieren el pluralismo, la tolerancia y el espíritu de apertura, sin lo cuales no existe ‘sociedad democrática’ (por todas, STC 174/2006, de 5 de junio, FJ 4). Por ello mismo hemos afirmado rotundamente que “es evidente que al resguardo de la libertad de opinión cabe cualquiera, por equivocada o peligrosa que pueda parecer al lector, incluso las que ataquen al propio sistema democrático. La Constitución -se ha dicho- protege también a quienes la niegan.” (STC 176/1995, de 11 de diciembre, FJ 2). Es decir, la libertad de expresión es válida no solamente para las informaciones o las ideas acogidas con favor o consideradas inofensivas o indiferentes, sino también para aquellas que contrarían, chocan o inquietan al Estado o a una parte cualquiera de la población. (STDH De Haes y Gijsels c. Bégica, de 24 de febrero de 1997, § 49).

    Por circunstancias históricas ligadas a su origen, nuestro ordenamiento constitucional se sustenta en la más amplia garantía de los derechos fundamentales, que no pueden limitarse en razón de que se utilicen con una finalidad anticonstitucional. Como se sabe, en nuestro sistema –a diferencia de otros de nuestro entorno- no tiene cabida un modelo de «democracia militante», esto es, un modelo en el que se imponga, no ya el respeto, sino la adhesión positiva al ordenamiento y, en primer lugar, a la Constitución (STC 48/2003, de 12 de marzo, FJ 7). Esta concepción, sin duda, se manifiesta con especial intensidad en el régimen constitucional de las libertades ideológica, de participación, de expresión y de información (48/2003, de 12 de marzo FJ 10) pues implica la necesidad de diferenciar claramente entre las actividades contrarias a la Constitución, huérfanas de su protección, y la mera difusión de ideas e ideologías. El valor del pluralismo y la necesidad del libre intercambio de ideas como sustrato del sistema democrático representativo impiden cualquier actividad de los poderes públicos tendente a controlar, seleccionar, o determinar gravemente la mera circulación pública de ideas o doctrinas.»

    ——–

    Actualización 16.00h: Creo que ya he corregido las erratas. Y que el enlace ya funciona correctamente. De todos modos, la URL es:

    http://cmiskp.echr.coe.int/tkp197/view.asp?item=1&portal=hbkm&action=html&highlight=Castells&sessionid=3481264&skin=hudoc-en

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 21 de noviembre de 2007 a las 3:05 pm

  10. 10

    Clara, quemar una efigie de Mahoma ó un trapo saudi – que ya has escogido uno jodido, ¿no vale el egipcio), aquí es una falta de educación. Hacerlo reiteradamente delante de una embajada y delante de la tele, puede causar un problema diplomático. O causarle problemas a colegas tuyos que esten de paseo por Tetuan. Seguro que tus colegas, viendo en la tele esa expresividad,agradeceran ese gesto de buena voluntad.
    Si sería sancionable aministativamente..¿Por que no? Los comportamientos se sancionan cuando afectan negativamente la libertad de otros..¿no?.
    Hay muchos comportamientos que conllevan sanciones automaticas y que me parece más urgente acotar, no hay más que ver cualquier ordenanza municipal ó reglamentacion autonómica. El escalon de 300 a 3000 euros no necesita a ningun jurista sacando el pecho, basta una gorra y una placa.

    Y me es indiferente sea el Rey, el presidente de la futura Republica ó el Conseller en Cap. Hacer fuego en la calle no está bien y quemar una foto simboliza lo que simboliza. Devolviendote la pregunta – no respondida- ¿Te imaginas lo divertido que sería que – en el colmo de la originalidad, todos los paise civilizados lo hacen- cada vez que protestaramos contra algo ó alguien , empezaramos a quemar fotos y trapos? Que sea una desmesura el castigo no quita que sea una desmesura y una animalada la quema.

    Comentario escrito por galaico67 — 21 de noviembre de 2007 a las 4:25 pm

  11. 11

    Tiene razón quien por ahí arriba dice que no es para tanto, que es una sentencia de instancia, que ya veremos cómo acaba todo esto. Es verdad. Pero esperemos que acabe bien.

    Respecto de lo que comenta galaico, una cosa es la posibilidad de que ciertas manifestaciones puedan suponer problemas de orden público y otra bien distinta que irriten, incluso sobremanera, a los que piensan de modo distinto, a que se puedan sentir ofendidísimos por lo que dicen o hacen. Problemas de orden público, ciertos, razonablemente previsibles, permiten actuaciones de muy diverso tipo. Que en una manifestación contra la monarquía dos chavales quemen fotos del rey, por mucho que pueda joder a algunos, por mucho que pueda indignar, por mucha chiquillería que pueda parecer… es obvio que no supone problema de orden público alguno.

    Y luego, por cierto, está que el berenjenal en que se va a meter este país como la Fiscalía sea así puede ser de órdago. Imaginemos, por ejemplo, la quema de esta imagen

    http://newsimg.bbc.co.uk/media/images/41047000/jpg/_41047486_051122rey203b.jpg

    en una manifestación a favor de la democracia. ¿Me entrullan?

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 21 de noviembre de 2007 a las 4:45 pm

  12. 12

    Andrés, que estamos de acuerdo, que la quema ha sido una chiquillada, un problema más de educación que de otra cosa. Y que los fiscales no tienen que estar para eso.
    Pero dejas colgada una cosa :¿Quien – o que- separa las chiquillerias de los problemas de orden público?

    Comentario escrito por galaico67 — 21 de noviembre de 2007 a las 5:02 pm

  13. 13

    Aunque el dicho popular dice que cuando una persona esta completamente de acuerdo con otra probablemente es porque solo piensa un de ellas,he de decir que en esta ocasión y a pesar de que alguien lo pueda pensar,coincido plenamente con Andres en este tema y aunque sigo asiduamente este blog he de manifestar que nunca anteriormente habia escrito pero esta ocasión lo requería porque jamás imaginé que pudieran condenar a dos personas por esos hechos,asimismo discrepo con Andres sobre el caso de la revista el jueves porque creo que equiparar jurídicamente un caso con el otro es una aberración cosa que según la sentencia casi ha ocurrido por lo menos económicamente ya que las cuantías son similares.

    Comentario escrito por CARLOS CARRASCOSA GONZALVO — 21 de noviembre de 2007 a las 10:50 pm

  14. 14

    #12
    Andrés, que estamos de acuerdo, que la quema ha sido una chiquillada, un problema más de educación que de otra cosa. Y que los fiscales no tienen que estar para eso.
    Pero dejas colgada una cosa :¿Quien – o que- separa las chiquillerias de los problemas de orden público?

    Comentario escrito por galaico67#

    ¿Quien? me sorprende que una persona cultivada haga esta pregunta, a esto nos ha llevado el contubernio ejecutivo-judicial.
    Pues se supone que el Poder Judicial, que para aplicar e interpretar las leyes está y juzgar que acciones las violan, aunque dada la utilización de él que se hace desde el gobierno, parece que estuviera para servir a los intereses del psoe, el rey, etc

    Comentario escrito por pescadilla — 22 de noviembre de 2007 a las 7:13 am

  15. 15

    Pescadilla, corrijo . ¿Quien ó que debería ser el separador entre chiquilladas y problemas de orden publico?
    Dando por supuesto que ni la caricatura ni la quema entra en los problemas de orden público

    Comentario escrito por galaico67 — 22 de noviembre de 2007 a las 9:30 am

  16. 16

    pues supongo que el sentido común de las fuerzas de orden público, en primer lugar, y luego el de nuestros jueces, si falta el primero

    pero desde luego por donde el sentido común debería comenzar a trabajar, ya que hay mucho tajo, es en el campo de acción y responsabilidad de nuestros representantes políticos, la legislación, aboliendo esas leyes especiales de protección a la corona, sobre blasfemias, enfin, impropias de un régimen plenamente democrático (la monarquia en sí es la antístesis de la democracia, por más que en prisa nos quieran vender la moto de que ser demócrata y monárquico es posible, o mejor aún, aún van más lejos, ser de izquierdas y monárquico es posible

    Comentario escrito por pescadilla — 24 de noviembre de 2007 a las 1:28 pm

  17. 17

    Estaría muy bien saber tu opinión sobre la sentencias del Tc que acaba de salir, a la que se hace referencia.

    Comentario escrito por Marta Signes — 25 de noviembre de 2007 a las 7:59 pm

  18. 18

    «ya que hay mucho tajo, es en el campo de acción y responsabilidad de nuestros representantes políticos, la legislación, aboliendo esas leyes especiales de protección a la corona…»,

    A la corona, a los poliseros, a los concejales,a ..en suma, los representantes de la autoridad estan hiperprotegidos frente a los actos de otros y exentos de responsabilidad frente a los propios

    Comentario escrito por galaico67 — 26 de noviembre de 2007 a las 9:03 am

  19. 19

    Un artículo publicado ayer sobre esta cuestión por dos profesores de mi facultad:

    http://www.levante-emv.com/secciones/noticiaOpinion.jsp?pRef=3754_5_383756__Opinion-Injuries-llibertat-dexpressio

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 18 de diciembre de 2007 a las 10:38 am

  20. 21

    Parece que, al menos, la Audiencia Nacional no ha incrementado su escalada condenando también a quienes hicieron burla del episodio de «MItrofan»:

    http://www.publico.es/espana/065804/vineta/oso/rey/delito

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 04 de abril de 2008 a las 2:16 pm

  21. 22

    Ya puestos, nos podríamos ahorrar el coste de ese tipo de juicios e ir por la vía más rápida posible.

    A saber: cuando Su Majestad o alguien debidamente autorizado por él (que Su Majestad tiene otras cosas más importantes que hacer que estar al tanto de lo que pasa en España) detecte algún tipo de befa, mofa o escarnio a la figura real o a su familia más cercana, mande un pelotón de la guardia real que proceda a castigar inmediatamente al autor del desacato, sea mediante una buena paliza o encerrándole en una mazmorra con grilletes y a pan y agua hasta que se considere conveniente.

    Más barato, más expeditivo y con menos publicidad. Y todavía queda la posibilidad, en el caso de quemas de fotos, de imputarles un delito ecológico (después de la paliza, evidentemente).

    Comentario escrito por Lluis — 06 de abril de 2008 a las 10:24 am

  22. 23

    Yo estoy seguro que la monarquía en este país continuará, pero desde que murió el anterior jefe de estado que instituyó la monarquía, ya se debería saber el porcentaje de españoles que están de acuerdo con la corona, por tanto un referendum en el siglo XXI lo considero imprescindible.
    Rafel Sánchez.

    Comentario escrito por rafa — 13 de octubre de 2008 a las 6:43 pm

  23. 24

    Al parecer, la Audiencia nacional va, poco a poco, moderando sus ansias represoras de la libre expresión. La Fiscalía, mientras tanto, sigue cubriéndose de gloria:

    http://www.elpais.com/articulo/espana/Absueltos/jovenes/quemaron/fotos/Rey/Girona/elpepuesp/20081029elpepunac_10/Tes

    Absueltos los 16 jóvenes que quemaron fotos del Rey en Girona
    El fiscal ha rebajado su acusación a un falta de orden público
    MANUEL ALTOZANO – Madrid – 29/10/2008

    El juez central de lo penal de la Audiencia Nacional, José María Vázquez Honrubia, ha absuelto a los 16 jóvenes acusados de delitos de injurias graves contra la Corona por la quema de fotografías del Rey en Girona el 22 de septiembre de 2007. El magistrado ha anticipado su decisión in voce después de que el fiscal rebajase su acusación a una falta leve de alteración del orden público. Vázquez Honrubia ha calificado de «incomprensible» la decisión del fiscal por contar con los mismos hechos y pruebas que le llevaron a solicitar su procesamiento por injurias contra la Corona. La pasada semana, la Audiencia Nacional archivó también la investigación contra cuatro jóvenes independentistas catalanes por quemar fotos del Rey durante una manifestación el pasado 11 de septiembre, fecha de la Diada nacional de Cataluña.

    Ante el cambio del fiscal, que pedía para ellos 3.600 euros de multa, el juez se ha visto obligado a absolverles, al destacar que la Audiencia Nacional sólo es competente para juzgar delitos y no faltas, y «el delito de injurias o es un delito o no es nada». La decisión de Honrubia ha motivado una ovación del público y los acusados que en todo momento han mantenido que quemaron las fotografías del Rey.

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 29 de octubre de 2008 a las 6:15 pm

  24. 25

    Por cierto, que la Reina ha hablado. Y entre otras cositas sobre este asunto:

    http://www.lapaginadefinitiva.com/dbactualidad/actualidades/128

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 30 de octubre de 2008 a las 11:06 pm

  25. 27

    Condena confirmada, aunque con 5 votos particulares:

    http://www.elpais.com/articulo/espana/Lanzar/consignas/Rey/delito/incendiar/imagenes/elpepuesp/20081210elpepinac_18/Tes

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 10 de diciembre de 2008 a las 10:01 am

  26. 28

    Para seguir enlazando el resultado de los diversos <em>rounds</em> judiciales, una de cal:

    http://www.europapress.es/nacional/noticia-absuelven-acusados-injuriar-rey-caza-oso-mitrofan-20081217134844.html

    Comentario escrito por Andrés Boix Palop — 17 de diciembre de 2008 a las 8:55 pm

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