Bermejo y la corrupción de baja intensidad

Bermejo ya no es Ministro de Justicia y, m√°s all√° de las diferentes opiniones que puedan albergarse sobre si, en la pol√≠tica espa√Īola, dimitir es o no pol√≠ticamente rentable a efectos de capear ciertos esc√°ndalos, es evidente que habr√° pocas personas que sientan que la dimisi√≥n (o cese) de Bermejo es una reacci√≥n exagerada desde el estricto plano de la √©tica p√ļblica. Porque la actuaci√≥n del ya ex-Ministro era, adem√°s de un ejemplo de temeridad pol√≠tica, manifiestamente impresentable.

Con todo, llama la atenci√≥n hasta qu√© punto en Espa√Īa hay una enorme tolerancia con lo que podr√≠amos llamar corrupci√≥n de baja intensidad, pues lo que ha puesto en el disparadero a Bermejo y ha propiciado su dimisi√≥n ha sido, esencialmente, que se fuera de caza con Garz√≥n en vez de con personajes menos relacionados con actuales procesos de investigaci√≥n judicial en curso, que lo hiciera sin licencia, que pretendiera aducir un error geogr√°fico para excusar su falta y, m√°s en general, la forma en que ha venido gestionando los diversos conflictos relacionados con la Administraci√≥n de Justicia desde el Ministerio y muy particularmente su peculiar car√°cter y su bravuconer√≠a, que desembocaron en la primera huelga de jueces de la historia de Espa√Īa.

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La nova llei de contractes i el seu √†mbit subjectiu (prova d’emissi√≥ en directe)

Hui, a Gandia, tinc una confer√®ncia sobre “El tr√†nsit d‚Äôun model de contractaci√≥ centrat en les Administracions P√ļbliques a una llei de contractes per a tot el Sector P√ļblic” (El tr√°nsito de un modelo de contrataci√≥n centrado en las Administraciones P√ļblicas a una ley de contratos para todo el Sector P√ļblico).

La confer√®ncia forma part d’un Seminari sobre la Llei del s√≤l i la Llei de Contractes del Sector P√ļblic, que tindr√† lloc, al llarg de tot el dia, al Centre Internacional de Gandia de la Universidad de Valencia i ha estat organitzada amb la col¬∑laboraci√≥ del Col¬∑legi d’Advocats de Val√®ncia.

Anem a aprofitar per a fer proves tecnol√≤giques i tractar d’oferir el v√≠deo de la conf√®rencia amb emissi√≥ en directe a les 9.00h i, despr√©s, gravaci√≥ de la xerrada (disculpeu que hi haja publicitat, per√≤ √©s el cost de que siga un servei d’emissi√≥ en directe totalment de bades!):

Presentació per a seguir la intervenció

El v√≠deo √©s en val√®ncia perqu√® no tenia sentit anar a Gandia, on tothom parla valenci√†, i fer la intervenci√≥ en castell√†. Per aquesta mateixa ra√≥, per a que ning√ļ no s’enganye, est√† escrita aquesta entrada, tamb√©, en valenci√†. Si alg√ļ t√© inter√©s en sentir la confer√®ncia en castell√†, ja sap que haur√† d’esperar a que alg√ļ em torne a convidar a parlar sobre aquesta mateixa q√ľesti√≥ en un altre √†mbit!

Per altra banda, disculpeu les mancances en matèria de qualitat de la gravació/emissió. Com és evident, està tot pres, no hi havia altra solució, des del meu ordinador i amb un plànol fixe i molt proper. Però tot i això, la gràcia és la facilitat amb la qual, ara per ara, es pot emetre en directe una xerrada, conferència o, fins i tot, si volem, una classe.



El Cronista, n¬ļ 2

Est√° ya en la calle el n¬ļ2 de El Cronista del Estado Social y Democr√°tico de Derecho. Dejo un enlace al √≠ndice de la revista y copio los contenidos:

Sumario del n√ļmero 2

RAM√ďN FALC√ďN Y TELLA El Guant√°namo tributario: una reflexi√≥n cr√≠tica sobre algunas medidas recientes y sobre la situaci√≥n actual del sistema fiscal
MARC CARRILLO La libertad de expresión de los Reyes
IGNACIO RODR√ćGUEZ FERN√ĀNDEZ Demolici√≥n por delito: el restablecimiento de la legalidad urban√≠stica en la v√≠a penal
ANTONIO √ĀLVAREZ DEL CUVILLO La regulaci√≥n de las migraciones laborales en tiempos de crisis
MIGUEL C. RODR√ćGUEZ-PI√ĎERO ROYO La huelga de los jueces
LUCIANO VANDELLI Anatom√≠a y fisiolog√≠a de las instituciones p√ļblicas
JAVIER GARC√ćA FERN√ĀNDEZ ¬ŅEs necesaria una nueva Ley del Patrimonio Hist√≥rico Espa√Īol?
FERNANDO REINOSO-BARBERO Ubi ius romanum, ibi Europa
SANTIAGO MU√ĎOZ MACHADO Riofr√≠o ‚Äď II


El Cronista, n¬ļ 1

Desde que en diciembre pasado diera cuenta de la aparici√≥n del n¬ļ 0 de El Cronista del Estado Social y Democr√°tico de Derecho, ha aparecido ya el primer n√ļmero de la publicaci√≥n iniciando su andadura definitiva. Dejo un enlace al √≠ndice y a ver si a lo largo del fin de semana tengo ocasi√≥n de comentar algo sobre los contenidos de estos primeros n√ļmeros.

Sumario del n√ļmero 1

RAFAEL NAVARRO-VALLS La ‚Äúcuesti√≥n religiosa‚ÄĚ en las elecciones presidenciales americanas
JOS√Č MANUEL P√ČREZ-PRENDES √Ārbol de odio
A. W. BRADLEY Relaciones entre ejecutivo, judicial y Parlamento: ¬Ņalguna evoluci√≥n?
PABLO SALVADOR CODERCH
y ANTONI RUB√ć PUIG
Negación de genocidio y libertad de expresión
ANDR√ČS DE LA OLIVA SANTOS Apertura y cierre de una ‚Äúcausa general‚ÄĚ (La instrucci√≥n del Juzgado Central n.¬ļ 5 sobre desapariciones forzadas y ‚Äúalzamiento nacional‚ÄĚ)
ALICIA GIL GIL Los ni√Īos perdidos del franquismo
ENRIQUE ANARTE BORRALLO Mnemósine ante Némesis
MASSIMO FRANZONI Los viejos y los nuevos derechos en la sociedad cambiante
SANTIAGO MU√ĎOZ MACHADO Riofr√≠o ‚Äď I

Sumario del n√ļmero 0

 
SANTIAGO MU√ĎOZ MACHADO El Cronista (del Estado Social y Democr√°tico de Derecho): idea y prop√≥sitos.
LUIS ENRIQUE DE LA VILLA GIL El patrimonio sindical
MANUEL OLIVENCIA Los Códigos de Buen Gobierno: valoración
MANUEL CLAVERO AR√ČVALO Uniformismo y singularidad hist√≥rica en el Estado auton√≥mico
TOM√ĀS-RAM√ďN FERN√ĀNDEZ De la banalidad a la incoherencia y la arbitrariedad. Una cr√≥nica sobre el proceso, al parecer imparable, de degradaci√≥n de la Ley
MANUEL ATIENZA
y FRANCISCO LAPORTA
Di√°logo sobre el imperio de la ley y constitucionalismo
MARIANO DE ORO-PULIDO Y L√ďPEZ El control del planeamiento urban√≠stico
PETER M. HUBER Unificación a través de los derechos fundamentales comunitarios
MARIANO YZQUIERDO TOLSADA El canon. Debate sobre los derechos de autor en el audiovisual
TOM√ĀS SALA FRANCO La incapacidad temporal: una visi√≥n cr√≠tica de su actual r√©gimen jur√≠dico
JOS√Č MIGUEL EMBID IRUJO Igualdad de g√©nero y poder de decisi√≥n en la empresa: la participaci√≥n de las mujeres en los Consejos de administraci√≥n de las sociedades mercantiles


Lucha contra el terrorismo y Estado de Derecho

En Espa√Īa hay problemas graves referidos a nuestra legislaci√≥n antiterrorista, que impiden a cualquier ciudadano m√≠nimamente covencido de las bondades del sistema decantado a lo largo del √ļltimo siglo por las democracias occidentales y con origen en la Francia de 1789 que solemos llamar “Estado de Derecho” sentirse a gusto con algunas de las previsiones de nuestro ordenamiento jur√≠dico. As√≠, en concreto, y aunque de modo resumido:

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Las verg√ľenzas fiscales de las elites occidentales

Como es sabido por todos, el mejor indicador del nivel de desarrollo de un pa√≠s es su sistema fiscal. Si √©ste no existe, estamos en Sud√°n, por ejemplo, y las cosas, es de temer, han de ir m√°s o menos mal a la generalidad de quienes all√≠ viven, luego para nosotros lo m√°s probable es que tambi√©n. Los que logran cierta autotutela de sus bienes, haciendas e intereses lo hacen porque pueden (y como pueden), lo que equivale a condenar a esa sociedad al imperio de la ley del m√°s fuerte, de la violencia y del subdesarrollo para grandes masas de la poblaci√≥n. Muy poca gente con un m√≠nimo de sentido com√ļn, velo de la ignorancia mediante, preferir√≠a vivir en una sociedad as√≠ a hacerlo, qu√© s√© yo, en Suecia, con su sistema fiscal expoliatorio, que dicen algunos (¬°ay, qu√© tiempos, cuando pa√≠ses tan poco sospechosos como EE.UU. pod√≠an tener tipos marginales para rentas muy altas del 60%,¬† y las democracias escandinavas del 80%, permitiendo esos buenos viejos debates sobre qu√© tipo era constitutivo de “expolio” inconstitucional!).

Pagar impuestos es lo que hace a un pueblo civilizado. Y lo que le libera de la tiran√≠a. S√≥lo una sociedad que disponga de un sistema fiscal justo, o m√≠nimamente justo, es capaz de mejorar y prosperar. Y s√≥lo en una sociedad as√≠ es posible el desarrollo en un m√≠nimo de libertad e igualdad de cualquier persona, con independencia de su origen, de su cuna y de condicionantes adicionales varios. El √©xito de Europa y de Occidente en los √ļltimos siglos se basa, en gran parte, precisamente en esto. No es que tengamos sistemas fiscales perfectos (o que los hayamos tenido), pero s√≠ hemos disfrutado de los mejores, comparativamente, disponibles hasta la fecha. Y eso ha permitido a nuestras sociedades convertirse en ins√≥litas islas de prosperidad y de justicia e igualdad social.

Ahora bien, la imperante degradaci√≥n del compromiso c√≠vico, la “italianizaci√≥n” de la cosa p√ļblica que cada d√≠a es m√°s evidente, est√° minando hasta unos extremos hace apenas 30 √≥ 40 a√Īos impensables este elemento b√°sico de la convivencia que es la redistribuci√≥n fiscal. Porque, como es sabido por todos, y no hace falta explicar con detalle, nuestro actual Derecho se basa en la canonizaci√≥n de todo tipo de ventajas fiscales y v√≠as de escape para quienes m√°s tienen. Las razones y justificaciones que han permitido esta tendencia son muchas y variadas. No ha lugar reiterqarlas aqu√≠. La extra√Īa complacencia con las que las clases medias, a cambio de algunas migajas, han consentido el expolio fiscal de los poderosos, trist√≠sima, tampoco merece mayor glosa. Pero, se comente o no por extenso, y esto es lo que importa, los da√Īos son enormes y ser√°n m√°s graves, si cabe, en el futuro. Indicios de que √©sta es la imparable direcci√≥n no faltan. Cada d√≠a.
As√≠, mientras los reci√©n nombrados miembros del Gobierno de Obama han de dimitir uno a uno porque a poco que son investigados aparecen numerosas verg√ľenzas fiscales (todas con un mismo com√ļn denominador: la √©lite pol√≠tica, cultural y econ√≥mica de ese pa√≠s, como la de cualquier democracia occidental, a poco que nos pongamos exigentes analizando sus declaraciones de la renta, demuestra ser sospechosamente lerda en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias, aunque con una muy curiosa y selectiva torpeza, pues los errores, olvidos y omisiones se acumulan sistem√°ticamente de modo que lo que de hecho han pagado es menos de lo que tocaba, y no al rev√©s), la escena se completa con delirantes situaciones a cargo de la clase baja asalariada (sobre la que recae el grueso del esfuerzo impositivo en la actualidad) o de quienes est√°n todav√≠a por debajo: porque la fuerza de trabajo que alimenta la m√°quina con sudor inmigrante “ilegal” s√≠ paga impuestos. A veces, incluso, se empe√Īa en pagar por todos los medios, cometiendo ilegalidades para poder hacerlo.

El d√≠a que en Espa√Īa alguien empiece a contar verdades sobre qui√©n paga aqu√≠ y qui√©n no la cosa ser√° de echarse a llorar. No a re√≠r porque, muy, probablemente, ser√° demasiado tarde como para que la cosa pueda tener un remedio no demasiado traum√°tico. Entre otras cosas, por lo mal que funcionan los posibles mecanismos de alerta. Por ejemplo, en la Universidad espa√Īola, convertida en desgraciado s√≠mbolo de estos tiempos de aprovechamiento privado impresentable de lo p√ļblico, el “ut√≥pico” profesorado, reh√©n de sus miserias y de las ganas de poder comprar, ellos tambi√©n, el Mercedes, lejos de aprovechar nuestra privilegiada situaci√≥n (de independencia, de autonom√≠a y de que nuestro trabajo consista precisamente en “estudiar” y denunciar qu√© cosas pasan) para arrimar el hombro se ha generalizado la opci√≥n de, ya puestos, poner tambi√©n el cazo y cobrar la sumisi√≥n con que nos ponemos al servicio de quien manda. Que, para suerte de los profesores de Universidad, todav√≠a se paga algo mejor que otras sumisiones (aunque esto durar√° poco, claro, porque en el fondo la instituci√≥n, por esta v√≠a, est√° perdiendo toda capacidad de influencia, que es de donde viene que se pueda rentabilizar poner su nombre al servicio de la defraudaci√≥n fiscal). Por eso, entre otras cosas, a veces, hasta se nos “olvida” ir a clase. Siempre que haya alg√ļn trabajillo retribuido por ah√≠ al que se pueda dar prioridad, a ser posible fiscalmente opaco, la clase ser√° algo secundario, preterido por la noble actividad de convertirse en asalariado part√≠cipe en cualquier negocio turbio. As√≠ est√°n las cosas, de tristes. Con los universitarios haciendo √≠mprobos esfuerzos por pasar a ser de esos que no pagan impuestos, o pagan muy pocos, a pesar de ganar m√°s, en vez de denunciar el estado actual de cosas. Y con los inmigrantes, eso s√≠, deslom√°ndose por trabajar y por pagar a la Seguridad Social.



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