Santo Ladrillo en Mestalla (II)

Dec√≠amos hace unos d√≠as que llamaba la atenci√≥n la pasividad de la oposici√≥n pol√≠tica en Valencia respecto de los m√ļltiples desmanes urban√≠sticos que se preparaban en el solar de Mestalla y con respecto a las permuutas y operaciones varias que acompa√Īan a la construcci√≥n de un nuevo campo, por parte del Valencia CF SAD, en la ciudad.

Unos d√≠as despu√©s puede decirse que la cosa ha cambiado. Afortunadamente, por higiene democr√°tica y ciudadana. A la oposici√≥n de Esquerra Unida se ha unido, al parecer ya como grupo municipal y no como meras actuaciones a t√≠tulo individual de algunos concejales, el Partit Socialista del Pa√≠s Valenci√†. Y ello a pesar de que quienes no se bajan del burro son los medios de comunicaci√≥n, que desde su acrisolada independencia siguen bramando contra los “antivalencianistas” que osan poner el m√°s m√≠nimo pero. Mientras tanto, el President de la Generalitat Valencia y el conseller que utiliza el PP para decir en Valencia aquellas cosas que har√≠an sonrojar a otros, Esteban Gonz√°lez Pons, emplean a fondo esta misma acusaci√≥n, con la evidente intenci√≥n de sacar r√©dito electoral y poner contra la pared a quienes est√°n, en general, se√Īalando cuestiones cuya evidencia obliga al propio Ayuntamiento a recular. Es lo que pasa en estos casos: que si la oposici√≥n empieza a cumplir con su papel es m√°s f√°cil que las garant√≠as y controles que velan por el cumplimiento de la legalidad urban√≠stica sirvan de algo.

A todo esto, parece que conviene recordarlo, obligar al Valencia a cumplir unos mínimos no es un capricho. Si ya la recalificación le va a permitir patrimonializar a costa de la ciudad enormes plusvalías, ¡qué menos que eso se haga respetando unos críterios, insisto, de mínimos, que buscan garantizar la calidad ambiental y la habitabilidad urbana!



El ladrillo nuestro de cada d√≠a d√°nosle hoy (con un poquillo de f√ļtbol)

Soy socio del Valencia CF desde hace a√Īos y accionista desde su conversi√≥n en Sociedad An√≥nima Deportiva (tengo, en concreto, tres acciones, compradas a 8.000 pesetas de las de entonces). Parece razonable pensar que no he de ser hostil a la entidad y que me alegrar√° que le vaya bien. Por mucho que, como tambi√©n es obvio, m√°s como club de f√ļtbol que como empresa, que es lo que es para m√≠ aunque la transformaci√≥n en SAD, al no haber comprado y mantenido todo el mundo un n√ļmero equivalente de acciones a las que yo adquir√≠, permitiera la entrada de ricachones varios que se han hecho con el control del club y lo han convertido de facto en uno m√°s de sus negocios. Estos se√Īores provienen en el Valencia, como en casi cualquier otro club de f√ļtbol en Espa√Īa, del monocultivo nacional por excelencia: Santo Ladrillo. Es la l√≥gica de los tiempos, si copan el√©ctricas y petroleras, ¬Ņc√≥mo no van a hacerse con los palcos de nuestros estadios?

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Ein neues Ermächtigungsgesetz? (todavía sobre la tortura en Estados Unidos)

Prometíamos hace unos días que todavía tendríamos que hablar sobre la Military Commissions Act, que ayer mismo firmó el Presidente de los Estados Unidos de América, George W. Bush, tras la aprobación en el Senado y en el Congreso. La cosa podría resumirse así:

United States of America
RIP
(July 4, 1776 – October 17, 2006)

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¬ŅUniversidad o centros de capacitaci√≥n profesional?

El proceso de Bolonia, nombre con el que nos referimos a la transformaci√≥n a que est√° siendo sometida la Universidad espa√Īola para lograr una mayor homogeneidad en sus m√©todos, contenidos y calidad respecto a lo que se entiende que son los par√°metros europeos, est√° llamado a transformar m√°s a√ļn nuestra ense√Īanza superior de lo que de momento vemos. La verdad es que no se sabe muy bien a veces, o al menos esa sensaci√≥n da, hacia d√≥nde queremos ir. O quiz√° s√≠ pero yo todav√≠a no me he enterado muy bien.

De entre la bruma reguladora s√≠ extraigo una l√≠nea clara: conviene que la ense√Īanza superior se acerque m√°s (¬°todav√≠a!) a las exigencias del mercado, que suministre recursos humanos no tanto con una formaci√≥n acad√©mica global como con cierto “entrenamiento” en el desarrollo de habilidades √ļtiles en la dura lucha por ganar 1000 euros al mes que durante unos a√Īos espera a muchos j√≥venes. Si adem√°s la cosa permite especializar en destrezas propias de alguna disciplina, tanto mejor.
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El papel de la religi√≥n en el debate p√ļblico

Pr√°cticamente cada d√≠a nos encontramos en Espa√Īa y en el extranjero con acontecimientos que dan noticia de roces de diversa naturaleza entre ciertas creencias religiosas y las actuaciones o principios de las democracias occidentales. Lo que ha cambiado √ļltimamente, en el marco de una tradici√≥n que se remonta en cada pa√≠s a la fecha en que se establece la separaci√≥n entre los asuntos de la Iglesia y del Estado, es que ya no son √ļnicamente las confesiones de ra√≠z cristiana las que originan estos, si queremos llamarlos as√≠, “desajustes”. En Espa√Īa, por ejemplo, la Iglesia Cat√≥lica ha perdido el monopolio a la hora de sentirse ultrajada por ciertas actuaciones de la sociedad civil o de los poderes p√ļblicos.

La regulaci√≥n en materia de aborto y sus supuestos de despenalizaci√≥n, las posibilidades de empleo de c√©lulas madre para fines m√©dicos, las clases de religi√≥n, los matrimonios de homosexuales, las posibilidades de caricaturizar o criticar acerbamente las creencias religiosas del pr√≥jimo e incluso algunas tradiciones festivas de comarcas valencianas que incluyen el desfile de moros (y cristianos)… todas estas cuestiones y muchas otras pueden poner de manifiesto, y as√≠ ocurre con frecuencia, la fractura entre la forma de concebir la existencia en sociedad de la poblaci√≥n laica y la de aquellos miembros de una confesi√≥n religiosa. Choque que deriva en un grave enfrentamiento cuando implica por parte de los fieles la sensaci√≥n de que est√°n siendo obligados a comulgar con ruedas de molino, si se me permite la expresi√≥n. Esto es, cuando entienden que la sociedad traspasa los l√≠mites que su fe les impide aceptar, hasta el punto de debatirse entre el respeto a sus obligaciones c√≠vicas y su compromiso religioso, que entienden imposibles de compatibilizar.

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Discriminación por razón de sexo en la Universidad

La discusión y aportaciones que en The Yale Law Journal Pocket Part se está ventilando al hilo de los bloggers y la Universidad se ha enriquecido con alguna aportación más. Además de una visión, al fin, algo menos panegírica de lo habitual, me ha llamado la atención, en concreto, el trabajo de Rosa Brooks centrado en analizar qué puede significar para las mujeres dedicadas a la Universidad la era de Internet.

Que en la Universidad, por mucho que haya m√°s alumnas que alumnos, o m√°s o menos los mismos, contin√ļa existiendo un sesgo de g√©nero en el profesorado es algo evidente. El motivo es en parte la herencia que arrastramos, pero no s√≥lo. Porque el retraso secular de Espa√Īa en √©sta y otras materias ya no es tanto. A la vista est√° si comparamos las cifras de nuestros claustros con las de otros pa√≠ses con m√°s a√Īos en pol√≠ticas de igualdad (desde los Estados Unidos a la Rep√ļblica Federal de Alemania). La cuesti√≥n es que, al parecer, entre los centros y sistemas m√°s obsesionados con la excelencia, el porcentaje de mujeres queda estancado, especialmente en lo que se refiere a las posiciones mejor pagadas, cargos directivos o en meros t√©rminos de prominencia acad√©mica. ¬ŅSubsiste, a pesar de todo, una estructura y organizaci√≥n que hace que en la pr√°ctica la igualdad de oportunidades no exista en nuestras Universidades?

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Día interacional contra la pena de muerte

No me gustan los “D√≠as internacionales de…” o “D√≠as internacionales contra…”. Tampoco discutir sobre la pena de muerte. Si no basta la experiencia, mirar al pasado y al presente, para asumir cuatro verdades muy obvias sobre qu√© pol√≠ticas criminales son eficaces y cu√°les no, angelismo idealista al margen, ¬Ņacaso podremos aspirar, ya que el pragmatismo y pisar tierra firme es una opci√≥n que ni contempla, en hacer al menos mella en una persona que demuestra tal grado de autismo con apelaciones de tipo √©tico? Previsiblemente tampoco. As√≠ lo demuestra la experiencia. Cuando ni los hechos m√°s tozudos convencen al obtuso no esperen que el imperativo categ√≥rico le conmueva. Pero bueno, por una vez, all√° una nota informativa, precisamente porque sobre la pena de muerte casi mejor no discutir sino actuar y denunciar.

Hoy 10 de Octubre, D√≠a Internacional contra la Pena de Muerte en el mundo, Amnist√≠a Internacional lanza una acci√≥n urgente para impedir la condena a muerte por lapidaci√≥n de siete mujeres. Seg√ļn informes que posee la organizaci√≥n, en mayo pasado podr√≠an haber sido lapidados ya un hombre y una mujer. Teniendo, adem√°s, en cuenta que en Ir√°n un colectivo de mujeres abogadas, defensoras y periodistas, est√°n llevando a cabo una campa√Īa contra la lapidaci√≥n, la Secci√≥n Espa√Īola inicia este mismo d√≠a 10 de octubre una recogida de firmas a trav√©s de su pagina web sobre estos siete casos.

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