La chapuza del “sólo sí es sí”

En Unidas Podemos llevan años quejándose del tratamiento que reciben por parte de la judicatura española, y hay que decir que no es para menos: desde los continuos intentos del juez García-Castellón por abrir casos contra Pablo Iglesias y otros dirigentes de Podemos a golpe de tertulia radiofónica hasta la ya mítica suspensión de un sello conmemorativo del PCE, pasando por la persecución a la también jueza de Podemos Victoria Rosell, los ejemplos son abundantes y a menudo estremecedores, porque muestran la capacidad que tienen los jueces para condicionar la trayectoria de una persona o incluso de un partido político (a veces sin impunidad, como es el caso del exjuez Salvador Alba, factótum del caso contra Rosell, que acabó condenado a seis años de prisión).

Sin embargo, una cosa es que haya jueces parciales, que por animadversión personal, por ideología, o por otras motivaciones hagan una interpretación muy sesgada de la ley para aplicársela a los que perciben como enemigos (suyos o de la patria, tanto da), y otra muy distinta es que la judicatura, en su conjunto, sea corrupta y esté dispuesta a cualquier cosa con tal de dejar en mal lugar a Unidas Podemos [acceso al artículo completo]


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  1. Comentario de emigrante (21/11/2022 16:20):

    Suscribo el artículo palabra por palabra. Con alguna salvedad, el problema de la ley del “solo sí es sí ” no es que le falte un detalle que en el ministerio omitieron por descuido o negligencia. El problema es la ley en sí misma y el objetivo y motivo por los que fue creada.

    El motivo está claro y ya se ha dicho, el famoso caso de La Manada. Pero el mayor problema es su objetivo. Esta ley no se hizo para solucionar un problema legal o mejorar la seguridad ciudadana. El objetivo es emitir propaganda ideológica. “No es abuso, es violacion” gritaban entonces y, ni cortas ni perezosas, han intentado convertir aquella consigna en ley. Es esa obsesión por castigar los delitos sexuales leves como si fueran graves o al menos denominarlos igual. Y hasta los piropos estuvieron en el punto de mira.

    Luego te encuentras con la realidad y no es lo mismo un cachete en el culo que una violacion reiterada con secuestro y torturas. Al eliminar el delito de abuso y convertirlo todo en agresión para castigar duramente las travesuras han generado un lío legal del que se están beneficiando delincuentes de verdad.

    Estas cosas pasan por querer meter una pancarta entre las páginas del código penal. Si el problema ahora es que los jueces son unos machistas, a lo mejor lo que deberían haber hecho desde el principio no es cambiar la ley sino cambiar a los jueces. Lo dicho, la ley entera sobra.

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