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Euro2020 – Polonia

De un lado: una selección que se dice española, pero sin jugadores del Real Madrid. Del otro lado, un país católico y muy católico, donde el victimismo “los comunistas nos sometieron a una dictadura [1]” y “el extranjero nos odia [2]” hasta tiene razón, donde un 47% de la población piensa que hay “demasiados musulmanes en el país” (son un 0.1% de la población [3], algo así como los votantes del Partido Regionalista de Cantabria), donde una cuarta parte del territorio se autodenomina orgullosamente como “zona libre de LGBT [4]”, y donde la política consiste en la alternancia entre una derecha liberal y una extrema derecha facha. ¿A quién apoyaría Abascal?

 

Abascal se ha reunido con los primeros ministros de Polonia o Hungría. No me consta que lo haya hecho con el de España, pero claro, retener el aire tanto tiempo no debe ser fácil.

 

(Investigando para este artículo, descubro estupefacto que la RAE no recoge el uso de “polaco” como término peyorativo hacia los catalanes [5], lo que me ha fastidiado el uso del chiste “los únicos polacos que le gustan a Abascal”; por otra parte, me ha sorprendido la cuarta acepción [6], por no hablar de la séptima.)

 

El rival

A Polonia probablemente España le traiga buenos recuerdos futbolísticos, pues su mejor puesto, terceros en un Mundial, lo lograron en España’82. Sí, bajo los comunistas, que eso Mateusz Morawiecki no lo quiere decir. En las Eurocopas, no lograron clasificarse regularmente hasta que la UEFA, con el símbolo del euro en los ojos, amplió el campeonato a los 24 equipos actuales. Dato: se presentan 55 equipos a la clasificación, y estos 55 incluyen selecciones como Andorra, San Marino, Islas Feroe, Liechtenstein, los bálticos o Malta, el Reino Unido presenta a cinco equipos (desde 2013 también está Gibraltar), y la europeidad de Turquía, Chipre, Israel o Kazajistán es cuanto menos cuestionable (de hecho, los cuatro militaron en la AFC [7] hasta 1962, 1968, 1974 y 2000 respectivamente; por un lado podemos sentirnos orgullosos de la atracción cultural europea siempre que no la verbalice gente como Abascal, por otro se podría hablar de imperialismo futbolero). La verdad es que podríamos aplicarle al fútbol la “fórmula Eurovisión”: las grandes ligas pagan por pasar directamente a los octavos, y el resto que se peguen en largas clasificaciones para lograr alguno de los 3 o 4 puestos acompañantes. Hasta podemos invitar a Australia, de paso. O a Canadá [8]. Polonia probablemente estaría justito entre las 20 primeras.

 

Estilo de juego

La primera equipación es camisa blanca con pantalón rojo, y la segunda equipación es pantalón blanco con camisa roja. La fantasía no parece ser su fuerte, ni tampoco el ir al espacio [9]. Hasta aquí nuestro fino análisis. (Consejos LPD: para distinguir la bandera polaca [10] de la bandera indonesia [11], un asunto que ya ha generado su propio meme [12], solo tienen que pensar en la política polaca: abajo los rojos, arriba la raza blanca.)

 

Estrella

El España-Suecia lo seguí por Twitter, imaginen si me sé quién es la estrella de Polonia. Por decir alguno, y como las estrellas suelen ser a) delanteros y b) caros de fichar, vamos a poner a Robert Lewandowski [13]. Además, juega en el “Real Madrid alemán”, el Bayern de Munich. Lo bueno es que ya va para 33 años, con lo que puede acabar siendo el “Julio Salinas polaco”.

 

Estos dos follan y el hijo resultante es Rafa Nadal.

 

Nuestra propuesta al Comisario Político de la Anti-España

Los alemanes, cuando se ponen rancios, llaman al fútbol “die schönste Nebensache der Welt”, “la fruslería más bonita del mundo” (cuando se quieren poner realmente rancios, usan la expresión también para el sexo). Pero eso es negar sus importantísimas ramificaciones políticas. A Suecia, faro de la socialdemocracia y del estado del bienestar, Vacío no le iba a hacer un feo. Entre socialistas no nos pisamos la manguera. Vacío no muerde vacío [14]. Solo así se explica lo de Morata. Sí, crean lo que quieran, pero aquí bancamos que se ha sacrificado por la socialdemocracia. Con Polonia, en cambio, y porque ya empieza a ser preocupante, es de esperar que la Anti-España luisenriquista saque toda la artillería. Desde aquí proponemos confiar en nuestras tradiciones, y que el calorcito sevillano haga su trabajo. Juan Espadas, flamante convertido a la Causa Vacía y continuador del Susanismo [15] por otros medios, lleva años talando árboles [16] para aumentar el calor hispalense. Y por si acaso, sustituir la rojigualda con la bandera arcoíris (sí, puede causar polémica, pero los ofendiditos de guardia parece que de todas formas están siguiendo a Francia [17]), y la Marcha Real con el “I will survive [18]”. Y a follar todos en el estadio con quien le haya tocado al lado. Si nos van a acusar de dictadura LGBT [19] hagamos lo que hagamos, para eso démonos una alegría, ¿no?

 

La televisión pública de Polonia, señores.