Cristianismos Perdidos – Bart D. Ehrman

“Lost Christianities”

¿Qué tienen en común Santa Teresa de Calcuta, el Patriarca Cirilo I de Moscú, Hugo Chávez, Desmond Tutu, el cura ese de Valdepeñas, un telepredicador de Alabama retransmitiendo por las ondas su Programa de Doce Pasos Para Alcanzar el Éxito Financiero y Derrotar a Satanás, y Santiago Abascal? Pues que son todos abierta- y orgullosamente cristianos. Por lo demás, como que no se parecen mucho, ¿verdad?

 

Abascal, seguramente, solo necesite Un Paso Para Derribar el Gobierno de Satanás y Forrarse (o dos, si el calibre es pequeñito).

 

Es decir, lo común de estos poco comunes es que “siguen a Cristo”. Pero en realidad lo que siguen es a una idea de Cristo, basada en un canon y unos credos establecidos en el siglo IV, y que enterraron cualquier otra idea que pudiese haber existido en el cristianismo temprano. Sí, el 95% de la teología cristiana actual es el resultado de un acto administrativo romano-imperial, destinado a uniformizar, centralizar y estandarizar un servicio básico, tranquilizando a todos los cognatus al asegurarles que en el viaje entre Emérita Augusta y Pompaelo, aparte de tener asegurada la alfalfa en todas las estaciones de servicio, los curas dirían la misa de la misma forma. Antes de eso, el caos: todo el mundo tenía su propia filosofía, cristología y escatología, y además rotulaba en el idioma que le venía en gana. Si creen que entre una misa luterana en Trondheim y la Madrugá sevillana hay diferencias casi insalvables, nos viene a decir Bart Denton Ehrman, no se hacen ni idea de lo que había en los tres primeros siglos de la Era Cristiana. Rescatar estos “cristianismos perdidos”, en la –muy limitada- medida de lo posible, es el propósito de este libro.

Bart D. Ehrman ya se ha pasado por estas páginas hablando del triunfo del cristianismo. Ehrman, para quien no le conozca, es uno de los más conocidos exegetas bíblicos de Estados Unidos, con más de 30 libros publicados, y todo desde un punto de vista ateo-agnóstico (y, al contrario que muchos ateos bocazas, con bastante educación hacia los creyentes, a los que les habla en sus propios términos, aunque también tiene un registro académico). Doblemente meritorio en su caso pues se crió en un hogar evangélico-fundamentalista de Kansas, y fue al irse a la universidad para confirmar su fe que acabó haciendo todo lo contrario: darle al coco, dudar, pensar que los textos no exhibían una coherencia digna de Dios, y de ahí terminar en el perroflautismo ateo. HABER, mi brother: ¿en serio no te fijaste que Dios había metido en Su Obra no una sino cuatro autobiografías? Que además cuentan cosas muy diferentes, con ausencias y énfasis muy significativos, y que encima para la parte más importante, la que ha justificado todo lo que hizo la Iglesia durante dos milenios –la Resurrección, vamos-, no es que haya matices, es que son abiertamente contradictorias: Marcos te habla de tres mujeres (María Magdalena, María madre de Santiago, y Salomé), una tumba ya abierta, y un ángel; en Mateo el ángel primero tiene que abrir la tumba y Salomé no aparece; Lucas decide que pa’ chulo él y mete dos ángeles y a “las otras mujeres” además de las titulares (aunque cambiando a Salomé por Juana); y Juan a su bola con María Magdalena en solitario.

 

Y luego nosotros dudamos porque vemos algunas incoherencias en la vida y milagros de nuestro único evangelista. Sopas con honda nos da cualquier cura de pueblo, señores. Sopas con honda.

 

[NOTA DEL CONSEJO DE REDACCIÓN: a estas alturas ustedes ya nos conocen y saben que no tenemos remedio, que iremos al infierno sí o sí por rojazos ateos, y que podríamos rellenar páginas y páginas haciendo bromas fáciles sobre que Ehrman necesitara veintipico años y varios cursos de estudios superiores para llegar a la conclusión que nosotros ya alcanzamos sin más que ver durante nuestros más tiernos años el devenir de la selección española de fútbol en los Mundiales: que en un mundo tan injusto y cruel, Dios no puede existir. Pero tras un largo y fructífero debate, tan antiespañol que se saldó sin insultos y todo, este Consejo de Redacción ha concluido que ningún español de nuestra generación que haya firmado una hipoteca debería ir por ahí dando lecciones sobre “ceguera causada por la fe”, “lavado cerebral”, “no ver lo que hay ante tus propios ojos” o “creer acríticamente todo lo que te transmiten tus mayores en sus Escrituras Color Salmón”, así que lo cortamos aquí y pedimos perdón por la impertinencia al Irmão Ehrman.]

El caso es que Ehrman parece reproducir su propia evolución personal en sus obras: de entrada, da por bueno todo lo que dice el cristianismo, y luego a partir del propio canon cristiano (la Biblia y los cientos de padres de la Iglesia, sobre los cuales atesora un conocimiento enciclopédico, y además en las lenguas originales) empieza a señalar incongruencias, contradicciones y cosillas mal hiladas, las desarrolla mediante estudios lingüísticos, contrastes literarios, registros históricos y evidencias arqueológicas, y al final le deja al lector que saque sus propias conclusiones, aunque poco menos que se las sirve en bandeja y bien masticaditas.

 

Herejías everywhere

Lo más importante: que lo que hoy damos por sentado como “ortodoxia cristiana” (un Dios uno y trino; que pese a todo es el mismo del Antiguo Testamento; un Jesús al mismo tiempo 100% humano y 100% divino, nacido de una virgen y por lo tanto sin hermanos; y todo esto detallado en los 27 libros del Nuevo Testamento, los únicos válidos para entender la doctrina) y “verdad evidente y revelada”, tardó tres siglos en serlo. Antes, había cristianos que creían en un Dios, en dos dioses, en 30 dioses, incluso en 365; Cristo podía ser sólo un humano, un humano con un gemelo, un humano pero muy santo, un humano adoptado por Dios, un humano poseído por Dios, un Dios que aparentaba ser humano, o un espíritu inmaterial. Y más detalles que pueden parecer nimios y demasiado enrevesados para entender, pero que ocuparon a las mejores mentes de la Iglesia durante siglos, hasta que una de las docenas de corrientes (llamada por Ehrman “proto-ortodoxia”) barrió a las demás, impuso su ideario como la “ortodoxia” (“el camino recto”, nada que ver con la Iglesia Ortodoxa), y reescribió la historia para que pareciese que dicho ideario había estado ahí al 100% desde el minuto uno. A esta ortodoxia la conocemos como Cristianismo Nicénico (porque fue formulada en el Concilio de Nicea en el año 325), y de ahí se derivan todas las principales ramas del cristianismo: católicos, ortodoxos, protestantes, cristianos orientales.

 

 

De las incontables sectas cristianas anteriores, Ehrman nos presenta a dos en particular, los ebionitas y los marcionitas, porque representan los dos extremos: los ebionitas eran muy judíos y mucho judíos, odiaban a Pablo de Tarso y veneraban a Simón Pedro, y creían que Jesús, como judío de pelo en pecho (y hombre corriente y moliente, aunque de una santidad tal que le hacía ser el Mesías), exigía que sus seguidores fuesen judíos. Es decir, que para ser cristiano tenías que obedecer todas las leyes judías. Los marcionitas, en cambio, no creían ni siquiera que Jesús fuese humano, odiaban a Pedro y veneraban a Pablo de Tarso como el único apóstol verdadero, y eran totalmente anti-judíos: no pedían circuncisiones ni renunciar al jamón, lo que los hizo muy atractivos. Casi como los cristianos modernos, parece, salvo por un pequeño detalle: los marcionitas creían que había dos dioses.

El razonamiento es simple: Dios (el UNO) es perfecto y total. Pero el mundo es una mierda. Luego el UNO no pudo crearlo, tuvo que ser OTRO. Este OTRO, creían, era el Dios judío del Antiguo Testamento, Yahvé para los amigos, ya saben, el que extermina pueblos enteros por un “¿me estás mirando?”, cosa que casa mal con el mensaje “paz, amor y perfección”. El caso es que el OTRO lo ignora todo del UNO (a pesar de que vendría a ser una emanación degenerada del UNO, ya que nada puede existir que no tenga su origen en el UNO), y mantiene el mundo material en marcha lo mejor que puede, pero no puede negarse que esto es un sinvivir. El UNO, mientras tanto, vive en sus esferas celestiales pasando de todo, pero llegado un momento sí sintió lástima por las pobres almas aquí atrapadas. Por ello el UNO mandó a una emanación de si mismo, que se fundió con un humano corriente y moliente (con debates sobre si esto ocurrió en su nacimiento o en su bautizo) para enseñar a las almas atrapadas la salida de vuelta al UNO. Cumplida la misión, la emanación conocida como Cristo abandonó el cuerpo del pobre pringado conocido como Jesús (de ahí el famoso “¿por qué me has abandonado?” en la cruz, aunque Ehrman aporta sus conocimientos de koiné para puntualizar que una traducción más fiel sería “¿por qué me has dejado atrás?”), aunque volvió a los tres días para resucitarle porque patatas.

Como ven, dos grupos que no podrían estar más alejados entre si. Y sin embargo, ambos se consideraban “cristianos” y seguidores del mismo profeta, compartían textos sagrados (los marcionitas fueron los primeros en establecer un Canon: diez cartas paulinas y el Evangelio de Lucas, pero recortando los primeros dos capítulos donde se dice que Jesús nació y tuvo infancia), y celebraban misas. ¿Cómo resolver este dualismo judíos-gentiles? Pues con ayuda de los romanos: cuando las legiones arrasaron Jerusalén en el año 70, les sirvieron a los gentiles en bandeja el argumento “Cristo ha castigado a los judeo-cristianos por ser demasiado judíos”. Para el año 150, el judaísmo ya era casi residual en la Iglesia temprana, y empezaba a tomar forma el conocido antisemitismo cristiano.

¿Y si se hubiesen impuesto? Para Ehrman, un cristianismo ebionita habría acabado como una secta más dentro del judaísmo, posiblemente vegetariana ya que para ellos el “sacrificio final” de Jesús hacía innecesarios sacrificios posteriores de animales. Un cristianismo marcionita, sin embargo, tampoco habría tenido el potencial conversor proto-ortodoxo: al rechazar el legado judío, un cristianismo marcionita habría sido una religión “nueva”, de apenas unas décadas. Y lo que buscaba la gente en el mundo antiguo era la conexión con los poderes místicos pretéritos. Nada “nuevo” podía ser “cierto”, pues entonces, ¿por qué ni Homero ni Aristóteles lo habían sabido? Los judíos, con su cosmología que se remontaba cuatro mil años atrás, ofrecían esa conexión, por eso los proto-ortodoxos nunca se atrevieron a ir tan lejos como los marcionitas y siempre reconocieron una continuidad y la validez de las escrituras judaicas. Pero lo cierto es que no podemos saberlo.

 

Ebionita pretendiendo judaizar a los gentiles en nombre de las sagradas tradiciones. (Spoiler: pronto verá la luz de la ortodoxia, ¡todas las almas son salvables!)

 

¿Y el Apocalisi pa’ cuándo?

Otra “contradicción” que tuvieron que resolver es que Jesús había dicho muy claramente que el fin del mundo era inminente, voy a por tabaco y ya mismo vuelvo, vamos, yo que vosotros no haría planes para el verano. Lo que llevó en las comunidades primitivas a un hermanamiento muy perroflaútico y que constituyó, precisamente, uno de sus grandes atractivos: todos eran iguales, las distinciones entre el rico y el pobre, hombres y mujeres, amos y esclavos dejaron de importar. Pero pasado un tiempo, digamos 100 años, la retórica “Jesús nos va a liberar en cualquier momento” ya empezaba a sonar hueca.

Teológicamente esto se solucionó mediante un cambio de la narrativa muy ingenioso: se pasó de “Cristo va a venir a liberarnos” a “Cristo ya nos ha liberado, luego no hace falta que venga”. ¿Hoyga señor obispo, como y de qué nos ha liberado? Pues mira, hijo, me alegra que me preguntes. Verás, existe algo llamado Pecado Original; sí, resulta que todos nacemos en pecado y condenados al infierno, pero Jesús nos trajo el bautismo que nos libera del mismo. ¡Aleluya! ¿Y por qué Jesús no menciona ese Pecado Original en ninguna de las Escrituras ni en las amplias colecciones de Dichos que tenemos de él? Nuestros expertos basados en escrituras no han descubierto su existencia hasta hace poco, pero si sabes leer entre líneas y fuerzas algunas citas, verás que Jesús sí lo dijo. ¿Pero el bautismo no lo trajo Juan el Bautista, que por eso se llamaba así? Bueno, pero ese no vale, porque Jesús tuvo que bajar al submundo a batallar con el diablo. La feature ya estaba ahí, pero él la desbloqueó, por entendernos. ¿Y eso cuándo lo hizo? En los tres días entre la Crucifixión y la Resurrección, hijo. Por eso tuvo que morir, y vamos a poner a todos los artistas y teólogos de los próximos mil años a explicar cómo nos abrió las puertas del Cielo. ¿Pero entonces todos los que murieron antes, sin ser bautizados, como mis padres o abuelos, están en el infierno? ¿Y qué pasa con Moisés y los Patriarcas? Bueno, no realmente, están en un sitio que no es ni una cosa ni otra, y que se llama limbo. Pero señor obispo, sigo sin entender, ¿qué le costaba a Jesús explicar todo esto con claridad en las Escrituras? Hijo, si algo dicen las Escrituras es que debes respetar a los obispos, ¿sabes? Hombre, en realidad no se menciona en ninguna parte que deba haber obisp-(SE LO LLEVAN).

 

Si se encontrasen a Jesucristo y a sus apóstoles por la calle predicando paz y amor, el 90% de los fachas llamaría inmediatamente a los antidisturbios. Información, no opinión.

 

Otra parte importante del “giro al centro” eclesiástico, combinado con la apertura a nuevos segmentos de mercado, era atajar algunos de los “excesos” del primer periodo. Por ejemplo, el igualitarismo: las primeras epístolas de Pablo (Romanos, Corintios, Gálatas…) están dirigidas a toda la comunidad, las últimas (Timoteo, Filemón…) a los líderes de las comunidades. Empezaba a haber una estratificación y una jerarquización, que culminaría en los obispos y en toda la jerarquía católica que no aparece mencionada en ningún lugar de la Biblia. Y luego está el papel de las mujeres. Consideremos a Santa Tecla de Iconio. Hoy, esta señora es una relativa desconocida, que solo alcanza cierto renombre como patrona no oficial de los informáticos, pero en el siglo II era una verdadera superstar del cristianismo, con un culto casi a la altura del de la Virgen, y sus propias escrituras, Los Actos de Pablo y Tecla, muy populares y donde realiza asombrosas proezas. Sin embargo, dichos Actos no entraron en el Canon bíblico. ¿Por qué? Pues porque en el siglo III Tertuliano estaba desarrollando su teología altamente misógina, negando que las mujeres pudiesen alzar la voz en la Iglesia o administrar bautizos, y afirmando que el alma se transmite con la semillita del padre. Como en los Actos se ve a Tecla siendo ejemplar, alzando la voz, e incluso bautizándose (un poco traído de los pelos, en realidad ella salta, al grito de “este es mi bautizo”, a una balsa llena de focas carnívoras esperando ser devorada para evitar una deshonra, aunque luego Dios la salva con unos cuantos rayos bien colocados), sus contrincantes los usaron para justificar un papel más importante de las mujeres, así que Tertuliano simplemente alegó que los Actos eran una falsificación. Hecha con las mejores intenciones, sin duda, para realzar a Pablo (aunque Pablo tampoco es que se luzca mucho en la obra, y en realidad la que tira del carro es Tecla), pero desviada de la ortodoxia.

 

Este giro “tertuliano” explica quizás también algunas de las citas más infames de Pablo, como Tim 1, 2:12-15:

 

No permito que las mujeres enseñen, ni que pretendan imponer su autoridad sobre el marido: al contrario, que permanezcan calladas. Porque primero fue creado Adán y luego Eva. Y no fue Adán el que se dejó seducir, sino que Eva fue engañada y cayó en el pecado. Pero la mujer se salvará, cumpliendo sus deberes de madre, a condición de que persevere en la fe, en el amor, y en la santidad, con la debida discreción.

 

O la más conocida, Cor 1, 14:34-35:

 

Que las mujeres permanezcan calladas durante las asambleas: a ellas no les está permitido hablar. Que se sometan, como manda la ley. Si necesitan alguna aclaración, que le pregunten al marido en su casa, porque no está bien que la mujer hable en las asambleas.

 

Pero lo cierto es que de la Primera Carta a Timoteo hay serias dudas de autoría. Bien pudo ser una falsificación, hecha al estilo de la época: hay un intenso debate sobre un tema y alguien quiere meter baza pero cree que su opinión no contará por ser un don nadie, así que falsifica un escrito y se lo atribuye a alguna autoridad de la iglesia temprana, y luego lo “descubre” en los archivos. Luego ya todo depende de tu habilidad falsificando, y de que tengas la suerte de que a los de arriba les interese promocionar tu bulo. Cosa que ocurrió a menudo: de las trece epístolas de Pablo de Tarso, los propios teólogos solo aceptan siete como indudablemente suyas (pero las demás siguen ahí, porque el hecho de que no sean suyas sino de alguien “inspirado en él” pero que se la atribuye indica que ahí había una “escuela pablista” que refleja “un consenso general que la hace aún más auténtica”, ¡aleluya!).

 

“Nada, que acabamos de descubrir que teníamos en los archivos municipales una carta de San Cucufato a los matritenses afirmando que la contaminación es buena y que la salvación viaja en coche. Queda proscrito el carmenismo como herejía. Damnatio memoriae a sus carriles peatonales. Gloria a Diesel en las alturas, venga a nosotros tu atasco, abramos nuestros pulmones a tu NOx.”

 

De la Primera a los Corintios, en cambio, el consenso general es que Pablo de Tarso sí la escribió. Pero la cita apesta. Para empezar, un poco antes, Pablo admite que las mujeres pueden orar o profetizar (en 11:5 “la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta…”), todas cosas que se hacían de viva voz. ¿Por qué de repente han de estar calladas? Además, antes y después de 14:34-35 no está hablando de mujeres sino de profetas. Quitas lo de las mujeres y te sale un texto fluido y sin saltos: claro indicio de que es un injerto posterior. Ítem más: tenemos varios manuscritos antiguos de la carta, y la cita aparece insertada en lugares muy diferentes. Y finalmente, en Gal 3:28 se arrancaba incluso a decir “en Cristo no hay varón y mujer”. Vamos, que casi podemos ver en la Moviola como colaron el programa “en casa y con la pata quebrada” donde no lo había.

 

El Íñigo Errejón del cristianismo

Pero antes incluso del problema teológico sobre la salvación, o del problema de cuanto espacio les damos a las frescas estas, hubo un problema mucho mayor: si nos quedamos predicando solo entre los judíos (la tesis defendida por Simón Pedro y los demás apóstoles), o si nos abrimos a los gentiles (la apuesta de Pablo de Tarso tras pegarse un buen golpe en la cabeza). El dilema ebionitas-marcionitas, vamos. Algo así como si montamos un partido para recoger votos de la izquierda desencantada (la tesis “judía” defendida por el PABLO original) o si montamos algo “ni de izquierdas ni de derechas, de abajo, y abierto a todos” (la apuesta populista de Errejón). Como los apóstoles defendieron a su profeta, aquí nuestro Íñigo de Tarso acabó montándose su propia Iglesia, pero da para un interesante what if.

 

“Pero cuando Pedro vino a Antioquia, le resistí cara a cara, porque era de condenar [..]¿por qué obligas a los gentiles a judaizar?” Gal 2:11-14.

Hay un marcador bastante bueno para datar un evangelio: el grado de antisemitismo, inversamente proporcional al peloteo a los romanos. Los primeros cristianos eran todos judíos, y su idea de la “salvación” era que Jesucristo volviese a Jerusalén como Silvester Stallone a la fortaleza soviética de Rambo III: con un AK47 en cada mano y repartiendo yoyah como panes entre los romanos hasta echarlos de Judea. Por eso, en los escritos más tempranos la muerte de Jesús es culpa de los romanos, pero con el paso de las décadas se va dándole más y más peso al papel de los judíos, mientras Pilato es progresivamente exonerado. En Marcos, escrito hacia el año 65, Poncio Pilato se encoje de hombros y ordena la muerte de Jesús. En Lucas y Mateo, escrito 15 años más tarde, Pilato ya está echando balones fuera, tiene malos sueños, intenta tres veces indultarle, y se lava las manos de su sangre (aunque al final ordena la muerte), y en Juan se lo entrega a los judíos, que son quienes le ajustician. Vamos, que según los cristianos dejan de ser mayormente una secta judía, y se convierten en un movimiento en todo el imperio romano, hay que pulir esos feos detalles. El apócrifo Evangelio de Pedro, en ese sentido, ya supera a los canónicos: Pilato ofrece a Herodes y al Sanedrín lavarse las manos con él, y estos explícitamente lo rechazan. Lo que permite datar su origen posteriormente a 100 d.Ch., aunque su autor pretende ser el propio Simón Pedro (y lo enfatiza con un párrafo final “y al final tras la Resurrección pues nos cogimos las redes y nos fuimos de pesca, porque eso es lo que yo hacía, pescar, como que soy el verdadero Pedro”). Posteriormente, surgieron incluso “cartas” de Pilato a Tiberio indicando que Jesús era el Mesías y lamentando su ejecución.

En el enfrentamiento judíos-gentiles, Pablo fue el proto-ortodoxo cuya visión se impuso a la de Pedro. Pero fue una lucha larga, encubierta y sucia, con la facción “pedrista” mandando predicadores a las comunidades “pablistas” para decirles que no, que para ser cristiano había que hacerse judío con todo lo que esto implicaba, muy especialmente la circuncisión y las leyes alimentarias. Con Pablo pillándose rebotes de echar espumajos por la boca, de donde salen cartas como Gálatas. Por desgracia, no tenemos la versión de los pedristas: ya se encargaron los pablistas de purgar cualquier otra opinión (lo que no quita que San Pedro siga siendo el Number One, ¡it’s complicated!). Solo podemos celebrar cada pequeño descubrimiento de manuscritos no-proto-ortodoxos, como Nag Hammadi o los rollos de Qumrán, e intentar leer entre líneas los textos oficiales, donde alguna cosa se coló.

Uno de los “cueles” más curiosos que se les escapó a los censores es la historia del “fugitivo desnudo”: en Marcos (y solo ahí), al prender a Jesús en Getsemaní resulta que había ahí “un hombre joven” no identificado al que intentaron pillar también, pero que se zafó y escapó dejando atrás su ropa. No sabemos quién era, no se le menciona en ninguna otra parte, simplemente estaba ahí y salió corriendo desnudo. Y ya. Hay, sin embargo, un presunto evangelio secreto del mismo Marcos, que vendría a ser el canónico con ampliaciones, donde se hacen alusiones a una posible homosexualidad de Jesús, con lo que el fugitivo podría ser su amante. No, si cuando el río suena

 

¿Acaso Jesús no nos ama a todos?

 

El Gnosticismo: “¿entiendes?”

Siendo importante el debate sobre si comer jamón es perjudicial para el alma, convenimos que antes hay que dilucidar un debate superior: la existencia y naturaleza del alma. Un debate con en el que entramos de lleno en la “herejía” más famosa de todas: el gnosticismo. Que sin embargo no funcionó como una herejía al uso: los gnósticos estaban en todas partes y en todas las congregaciones, y de maneras tan difusas y diferentes que Ehrman sugiere que habría que hablar de gnosticismos, en plural. Lo que les unía, muy vagamente, era la siguiente cosmovisión: el mundo material es una mierda y solo puede ser el resultado de un accidente cósmico. Todo esto de la materia, en realidad, es un error, lo que importa es lo espiritual: Dios, que es bueno y perfecto, y con quien debemos estar. Los humanos estamos atrapados y alineados en nuestros cuerpos materiales, si nos sentimos extraños es porque lo somos, porque nuestra chispa divina sufre teniendo que ocuparse de tareas mundanas como cortarnos los pelos de la nariz, pasar la ITV o limpiar de una vez la nevera, tío guarro, que aquella manchita que viste el año pasado ya ha desarrollado siete civilizaciones propias.

Aquí nosotros nos pensamos que en consecuencia los gnósticos serían unos viciosos de cuidado, “haz con tu cuerpo lo que quieras porque no importa”, y de hecho a la propaganda proto-ortodoxa le encantaba pintarlos así, luego veremos un ejemplo, pero parece que eran todo lo contrario y practicaban abstinencias de todo tipo para que el cuerpo no dominara su espíritu. Y así hasta hoy, donde los cristianos parecen asumir que los ateos son todos unos folladores orgiásticos sin moral ni límite. Solo pensarlo nos da pereza.

 

Lo de pintar a alguien como lo que más odia es un clásico de la propaganda, por eso no hay nada que les guste más a los de derechas que decir que los nazis eran de izquierdas.

 

El objetivo final, para un gnóstico, es escapar de lo material, volver al espíritu puro (que es lo que vendría a ser el UNO). Pero no todos pueden, claro: solo algunos, los elegidos, tienen en ellos la chispa divina que puede “volver”, y esa chispa solo podrá volver si dispone del conocimiento (que en griego se dice “gnosis”) necesario. Ese conocimiento lo trajo el Hijo, y eso es lo importante de su ministerio. No la muerte en la cruz, que solo fue el sacrificio de una cáscara vacía (un texto gnóstico afirmaba que Cristo intercambió su cuerpo con el de Pedro en Getsemaní, lo que seguro daría para muchas risas en su lectura, ¡jajaja, en realidad crucificaron al judaizante ese!). Pero, y esto es lo importante, el conocimiento es “secreto”, está “escondido” en las escrituras en forma de retorcidas metáforas y dobles sentidos. Los gnósticos actuaban como una especie de sociedad secreta, y se comunicaban de una comunidad a otra. De hecho, no era problema para ellos que uno fuese marcionita y otro docetista, lo importante era “entender”, saber leer el “conocimiento secreto” en las escrituras. Y con lo retorcidas y poéticas que son las Escrituras, encontrar dobles sentidos es fácil. Consideren la siguiente frase:

 

La Huida Campechana ha sido tal yoyah para los letizios que han pasado de ser el MEMYUC cienciopolítico del R78 a ser los mencheniques de la Segunda Restauración, a dos emisiones de Radio Alcázar de acabar pidiendo en la puerta del Mercadona porque el Preparado los va a borbonear en favor de su “caja” verde. Y a nosotros nos parece Bahrein. Su Marianidad hizo bien en pasar de ellos, y Vacío felizmente sigue sus pasos.

 

Si es usted nuevo en esta página, pensará que nos falta un tornillo, o que hablamos en lenguas. Si es usted cristiano viejo de LPD, habrá accedido al conocimiento secreto. Si nuestra web acaba convirtiéndose en un texto religioso, leído dentro de cien años en cavernas subterráneas por los supervivientes del cataclismo climático-covídico, a los supervivientes tampoco les dirá nada, pero lo aceptarán ciegamente (la mitad de cualquier religión es eso). Y otros 2000 años más tarde, sesudos universitarios con gafas de pasta disertarán sobre los “podemismos perdidos” y la herejía letizia, todo por los objetivos supremos: esclarecer LA VERDAD y –si surge- metel.la. Pues más o menos así funcionaban los gnósticos: buscándole sentidos raros y mensajes ocultos a todo (y encontrándolos siempre – la mitad de cualquier teoría de la conspiración es eso).

El caso es que el gnosticismo predicaba la salvación, pero solo de algunos, si tenían la chispa divina y el conocimiento secreto. Algo que chocaba de frente con el “Jesús trajo la salvación a todos, y no tienes que saber ni hacer nada, basta con que nosotros te bauticemos” de los proto-ortodoxos, más atractivo para reclutar. Además, los gnósticos no pudieron aprovecharse del tirón propagandístico de los mártires de la Iglesia, ya que al sostener que el cuerpo solo era materia, los sufrimientos en realidad no importaban. Y finalmente, rechazaban las jerarquías eclesiásticas en favor de las jerarquías “de conocimiento”. Con lo que los proto-ortodoxos se hicieron con los puestos donde se decidían esas cosas tan aburridas como los presupuestos, las portavocías y los obispados. Y desde ahí, pulverizaron cualquier oposición.

Para ello, los proto-ortodoxos desarrollaron el concepto de la Sucesión Apostólica, que se puede resumir en: a tu cura lo nombró el obispo, a los obispos los pusieron los apóstoles, y a los apóstoles los eligió Jesús, es decir, Dios. Desobedecer al cura, por tanto, es desobedecer a Dios. Quinto Septimio Florente Tertuliano, una vez más, fue quien le dio a la cosa el giro rancio definitivo: la Sucesión no solo afecta a los cargos, también a las enseñanzas. Los cargos eclesiásticos tienen razón porque sí, y ya. Porque gran parte de los conflictos originales no eran solo de teología. Eran de poder. Y aquí jugaron con ventaja las grandes ciudades, y muy especialmente una, Roma, cuya comunidad era de las más grandes y ricas. Pagando a artistas y poetas, liberando a esclavos, y engatusando a los funcionarios adecuados, el cristianismo made in Rome, proto-ortodoxo pero también, sobre todo, romano-capitolino, empezó a configurar lo que sería el futuro de la Cristiandad (una vez los musulmanes arrasaron con todo el Cristianismo Griego, y bien que hicieron, que se lo tenían merecido por monofisitas): nada de curiosidad intelectual, ni de mezclar conceptos filosóficos en la coctelera teológica, sino austeridad, severidad, penitencia y rígida adhesión a la fe verdadera. Ah, y todo en la lengua del imperio (el latín).

 

¿Calamares a la ROMANA con pan, o bocatacalamares MADRILEÑO? No hay forma de saberlo, pero hay gnósticos leyendo estos textos que ante esta visión entrarán en un arrebatamiento místico, incluyendo el hablar extrañas y periféricas lenguas.

 

El Canon

Todo esto nos puede parecer increíble porque las disputas se podrían resolver fácilmente con el Nuevo Testamento. Por eso es importante recordar: esta gente no tenía un Nuevo Testamento. Sus textos sagrados eran los clásicos judíos: la Toráh y sus escritos religiosos (que por ello han acabado en la Biblia, pero-no-hay-que-tomárselos-al-pie-de-la-letra; la existencia de un canon judío, por cierto, hizo necesario desarrollar un canon propio según se separaban judaísmo y cristianismo). A esto se fueron añadiendo escritos de los apóstoles, tanto reales como falsificados. Y copiados de un sitio a otro con curiosos resultados, ya que los copistas cometían errores, se saltaban páginas enteras, incluían comentarios de escribas anteriores como parte del texto, cambiaban el orden de las palabras, interpretaban la ortografía a su manera, o directamente no tenían empacho en retocar detalles menores pero cruciales (un cambio común era modificar las palabras de María a Jesús de “tu padre y yo te hemos buscado” a “nosotros te hemos buscado” – ¡no vayamos a poner en boca de la madre quién es el verdadero padre!). Tenemos más de 5000 manuscritos pre-nicénicos de los libros que acabaron entrando en el Canon… y casi 300.000 diferencias entre ellos, más que palabras en todo el Nuevo Testamento. Muchas simples erratas, pero incluso las erratas han dado para montar cismas. Este guirigay es el que se nos vende hoy como la Palabra de Dios, directa de Su boca a nuestras pobres y pecadoras mentes.

Al final, 27 libros fueron incluidos en el Nuevo Testamento. Esta selección fue enormemente importante para toda la historia, porque casi todo el pensamiento intelectual de los siguientes 1500 años iba a girar en torno a estos textos (generalmente, para justificar alguna barbaridad que le apetecía hacer al mandamás de turno), e incluso iban a servir como base para toda la Reforma Protestante. Pero la lista no fue resultado de un consenso, ni de la popularidad de cada escrito, ni siquiera fue debatida en un sínodo: fue formulada casualmente por Atanasio de Alejandría porque se ajustaba lo mejor posible a las creencias y al programa político proto-ortodoxo, santificada por el más grande teólogo de su tiempo, San Agustín de Hipiona, y a partir de ahí impuesta, y el resto de obras borradas. El evangelio apócrifo de Pedro era mucho más popular que el de Marcos (el triple, a juzgar por el número de citas y de manuscritos sobrevivientes), y continuó siendo usado en Egipto hasta el siglo séptimo. Pero… era docetista y presentaba a Jesús como un espíritu inmaterial, así que Serapión de Antioquía lo condenó a las tinieblas.

 

Art naif cristiano del evangelio de Pedro. Comparado con un Zurbarán, la verdad es que salimos ganando.

 

La segunda epístola de Pedro en cambio se salvó, pese a que hasta un ciego puede ver que resulta sospechosa (literalmente: Dídimo el Ciego la denunció como falsificación, ¡y era ciego desde los cuatro años!), porque encajaba maravillosamente con la doctrina. De los numerosos evangelios, solo cuatro pasaron el corte. Según Ireneo, tenían que ser cuatro porque la Iglesia predica en las cuatro direcciones cardinales, pero más probable es que fuese una solución de compromiso, ya que la mayoría de congregaciones solo usaba uno (Mateo era el favorito de los ebionitas, Marco el de los docetistas, Lucas el de los marcionitas, y Juan el de los gnóstico). El resto fue purgado, incluyendo el Evangelio según Albert Rivera: el Diatessaron, un evangelio “unificado” redactado a partir de los cuatro canónicos limando las contradicciones Para Que Todos Nos Llevemos Bien Como Cristianos Que Somos (curiosamente, el Corán siempre habla de un único evangelio cristiano, que bien podría ser este, ya que sobrevivió mucho tiempo en Oriente Medio).

 

El triunfo de la proto-ortodoxia

Al final, como dijimos, una corriente acabó triunfando. Una que solo había sido una de entre centenares, y cuyos integrantes posteriormente pretendieron hacer creer a todo el mundo que su teología había estado allí desde el principio, que era exactamente lo que Jesús había predicado, y que las herejías no eran interpretaciones legítimas de los datos disponibles, sino intentos dolosos de apartarse de una ortodoxia ya conocida. El tratamiento literario que dispensaron los proto-ortodoxos a las herejías resulta hasta “moderno” por las reminiscencias a ciertas técnicas propagandísticas del siglo XX: acusar a los herejes de pervertir las Escrituras y de todos los vicios imaginables, con predilección por los sexuales, pero además pintar dichos vicios como una consecuencia directa de sus creencias, no fuera alguien a decir “la idea está bien, pero estaba mal implementada”. Miren por ejemplo cómo el proto-ortodoxo Epifanio de Salamina nos describe la herejía de los fibionitas (con una introducción ma-ra-vi-llo-sa “unas guarrillas fibionitas intentaron seducirme para sus sucias prácticas, que en realidad no he visto en persona pero que deduzco con mi gran intelecto de la lectura de sus falsos textos, los cuales no voy a compartir para no contaminar almas inocentes”), y piensen que cosas similares se decían de las demás corrientes alternativas:

 

Epifanio afirma que los fibionitas se complacen con fiestas suntuosas, las cuales empiezan con un saludo especial: los hombres les dan las manos a las mujeres, acariciando sus palmas por debajo. Su descripción de este ritual puede ser deliberadamente ambiguo: se ha interpretado como algo erótico y como una señal para advertir de la presencia de extraños. Pero la fiesta real no empieza hasta que todos se han saciado de comida y bebida. Parejas casadas se separan para abordar una liturgia de intercambios sexuales con otros miembros de la comunidad. La unión no está pensada para ser consumada, porque el varón se retira antes del clímax. La pareja recoge el semen en sus manos y lo ingieren mientras dicen “este es el cuerpo de Cristo”. Cuando es posible, recogen y beben la sangre menstrual de las mujeres, diciendo “esta es la sangre de Cristo”. Si por alguna razón la mujer se queda embarazada, se permite al feto desarrollarse hasta que se lo puede abortar manualmente. Entonces, afirma Epifanio, es despedazado, cubierto con miel y especias, y consumido por la comunidad como una comida eucarística especial.

Los líderes del grupo que ya han obtenido la perfección no requieren de mujeres para estas ocasiones festivas. Mantienen en su lugar relaciones homosexuales unos con otros. Además, nos informa Epifanio, los miembros del grupo realizan masturbaciones sacras. Pueden entonces consumir el cuerpo de Cristo en la privacidad de su propia estancia. Esta práctica se justifica aparentemente por las Escrituras: “trabaja con tus propias manos, que así tengas algo que dar a los que tienen necesidad” (Efesios 4:28).

Se entiende del relato de Epifanio que estos procedimientos están relacionados con el entendimiento de los fibionitas sobre el cosmos y su liberación. Supuestamente mantienen, como otros grupos gnósticos, que este mundo está separado del reino divino por 365 cielos, cada uno con su propio arconte divino. Igual que el divino redentor tuvo que descender a través de los 365 cielos para luego reascender, así los redimidos tienen que pasar dos veces ante cada arconte. El viaje es preparado aquí en la tierra estableciendo una empatía, teniendo el hombre que proclamar, durante la liturgia sexual, el nombre de uno de los arcontes, a modo de identificación ante él para pasar de forma segura por sus dominios. Como hay que pasar dos veces ante cada arconte, nos apunta rápidamente Epifanio, cada varón fibionita tiene que seducir a devotas féminas en al menos 730 ocasiones.

 

San Epifanio de Salamina fue obispo de Chipre, y está canonizado como santo y reconocido como Doctor y Padre de la Iglesia. Le pueden venerar cada 12 de mayo.

 

Así acabaron las herejías, y así fueron recordadas. La proto-ortodoxia, implacable con los desobedientes, llevó esa intolerancia religiosa (desconocida en el mundo antiguo, donde nadie se metía en las creencias de los demás) al corazón mismo del cristianismo, marcando las políticas religiosas en Occidente hasta casi la Ilustración. Nadie se salvó: Tertuliano, campeón de ranciedades, machaca del conservadurismo, martillo del patripasionismo, y el primero que propuso el concepto de la Trinidad, cometió el desliz de simpatizar brevemente con el montanismo. Sic transit gloria tertuliani: pese a sus enormes contribuciones retóricas a sustentar la autoridad eclesiástica, nunca fue canonizado.

 

Párrafo de las Revelaciones

El libro se inscribe dentro del conjunto de la obra de Ehrman. Literalmente: la mitad de las notas y referencias son a otros libros suyos, “mirad, de esto ya he hablado aquí así que no me voy a repetir”, lo que combinado con que el libro es más bien cortito, 372 páginas con notas, da la sensación de ser solo un fascículo y que te falta el resto para enterarte de todo. Claro, así es fácil llegar a 30 libros. Pero bueno, el hombre tiene que vivir de algo, y ser abiertamente ateo tampoco te abrirá muchas puertas en un país como Estados UnDios.

Lo interesante está en cómo se desarrollan los movimientos sociales “basados en ideas”, y aquí hay que decir que la Iglesia es fascinante e insuperable. Piénsenlo por un momento: estamos hablando de un movimiento que durante la friolera de tres siglos no hizo otra cosa que mantenerse unido autogestionando sus creencias y su identidad. Identidad que cambió tan radicalmente desde la pandilla de judíos andrajosos inicial que parecen movimientos distintos. Los podemitas conquistaron ayuntamientos al año y pico del Advenimiento, y ya sabemos que pocas cosas hacen crecer a un movimiento como la perspectiva de manejar presupuesto público, pero los cristianos no lograron ni eso, viviendo en la semi-clandestinidad y siendo perseguidos como criminales y traidores hasta apenas doce años antes de Nicea.

¿Cómo fue esto posible? Quizás, solo quizás, porque era la única vía posible de salida. El Imperio Romano era tan grande, su ideología de dominación y jerarquía tan absoluta, que nada pudo oponérsele en casi medio milenio. Nada basado en “poder duro”, se entiende. Y fuera del Imperio solo estaban los bárbaros y los sasánidas de Oriente. A quien no le gustara la realidad no tenía más opción que el escapismo, y aquí el cristianismo dio con la tecla para el escapismo perfecto: una comunidad cerrada donde las reglas y jerarquías “de fuerza” no valían porque todos eran “hermanos”, organizada en torno al culto a un hombre que había sufrido el castigo máximo que el imperio podía imponer y sin embargo había “vencido” (aunque representar a Jesús en la cruz fue tabú durante varios siglos), y unida en torno a la fe en una vida eterna más allá de la asquerosa realidad. Así lograron mantenerse unidos y crecer un 40% por década.

Con esto llegaron a un punto donde el emperador romano Flavio Valerio Aurelio Constantino “El Grande” vio en ellos una oportunidad para asentar su propio poder en el Imperio. Pero para esto, claro, no podía haber mil y una sectas locuelas haciendo de las suyas, de modo que convocó en Nicea un concilio de obispos de todo el impero (concilio presidido por un ES-PA-ÑOL, Osio de Córdoba), donde los proto-ortodoxos barrieron de un plumazo toda la diversidad anterior y definieron una ortodoxia resumida en el Credo de Nicea. Y ya de paso, impusieron la fecha de la Pascua que se usaba en Roma, para diferenciarse definitivamente de los judíos. Esta Iglesia unificada la pusieron a los pies y al servicio de Constantino (las autoridades públicas, claro, ahora se encargarían de favorecer e imponer esa proto-ortodoxia), y toda la propaganda sobre la Ramera de Babilonia y contra las autoridades se barrió bajo la alfombra para gobernar el Imperio Romano, y defenderlo frente a los bárbaros saqueadores. El resto es historia.

(Lo chanante, además, es que teológicamente Nicea fue una chapuza monumental, improvisada para desarmar explícitamente la herejía arriana mediante un palabro, homousios, que la mitad de los firmantes no sabían muy bien qué implicaba, que ni siquiera aparece en las Escrituras, y que dio para 50 años de yoyah teológicas hasta que Teodosio –español, como no- dio otro puñetazo en la mesa y arregló la cosa en el Concilio de Constantinopla de 381.)

Y la pregunta del millón es: ¿triunfaron los cristianos pese a Nicea, o precisamente por Nicea? Ehrman tiende a pensar que es lo segundo: que fue el férreo control de los dirigentes (“férreo control” comparado con lo anterior, claro, comparado con la Contrarreforma o las reformas de Pio IX el cristianismo siguió siendo una fiesta), ampliado por las autoridades imperiales, lo que permitió el “triunfo” (básicamente: que todos se hicieran cristianos, que los mandamases fueran cristianos, y que se aplicara algo así como un 1% del ideario original de “paz, amor, y reparte tus bienes”). Los emperadores no querían un guirigay de iluminados yendo por libre, querían un instrumento fiable. Y realmente solo los proto-ortodoxos podían ofrecerlo. Casi cualquier otra secta de la que sabemos algo parecía incapaz de repetir la jugada. A partir de ahí, los cristianismos alternativos se perdieron sin remedio.

En lo que a nosotros nos interesa (que es el incesante y enfermizo rumiar sobre la realidad político-social española), y si el punto de vista de Ehrman es cierta, los paralelismos son ciertamente deprimentes. También vivimos en un Imperio, también es una mierda, y también se nos bombardea constantemente con propaganda de “esto es lo que hay, resistir es inútil”, aunque actualizando el SPQR a TINA. Y lo que hay fuera, los nuevos bárbaros del Eje del Mal o los orientales sasánidas del camarada Xi Jinping, es aún peor. Mientras, los teóricos paladines de una alternativa más humana, la izquierda, ocupan el papel de los judíos: divididos en chorrocientas tribus celosas de sus prerrogativas ancestrales, parecen dedicar más tiempo al estudio de unas Escrituras fosilizadas, y a vigilarse y condenarse mutuamente por cualquier milimétrico desvío de la fe pura de los ancestros, que en cambiar las cosas.

Ocurrió entonces el Milagro. No, no “ese” milagro, sino el milagro primigenio, la Inmaculada Concepción de Algo Nuevo: el 15M, la voz del pueblo, la juventud protestando, libre de los pecados partidistas y los lastres del pasado. Pero los Primeros Advenimientos nunca fueron buenos, y pronto el Imperio cayó como una losa sobre los esenios de la Puerta del Sol. ¿Fin de la historia? Aparentemente. Pero poco después surge un predicador de abundante vello facial y hay quien afirma que es el Profeta que anhelaban los Esenios: su nombre es PABLO, y tras el milagro de las Europeas las masas acuden a él. Surgen círculos donde todos son hermanos, se predica un nuevo evangelio que trasciende las Viejas Leyes y a los profetas de antaño, y renace la esperanza en algo mejor que la mediocridad realmente existente. ¡Aleluya!

Solo que los milagros tenían caducidad. Vistalegre-Nicea enterró los podemismos alternativos. En tres años, la iglesia morada repitió en fast forward los tres siglos pre-nicénicos. Nuestro Osio de Vallekas impuso un credo único (que puede cambiar de un día para otro según necesidades, ¡pero que al menos es único!), encumbró y defenestró a Santa Carmena de Iconio, y puso el partido morado a los pies de nuestro Flavio Valerio Aurelio Constantino “El Vacío” para gobernar el Imperio de lo Público Pero Sin Pasarse Y Con Sentido Común, y defenderlo de los bárbaros privatizadores.

 

Alarico ante portas!

 

Yo entiendo que a todos nos gustaría lo mismo: un movimiento plural, diverso, autónomo, de base, y que mediante muchos debates y mucha democracia directa llegase por unanimidad a unas conclusiones que coincidiesen al 100% con nuestros propios prejuicios y opiniones, de verdad que sí. Pero eso no suele ocurrir. Y tener una docena de Círculos de Homeopatía, Biodanza y Proyección Astral es más lastre que aportación. Pero es todo un asco. Puta Vida Tete. Al menos podrían haber triunfado los fibionitas. La realidad sería igual de asquerosa, pero los congresos del partido serían un poco más animados.


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  1. Comentario de Y (21/12/2020 17:25):

    ¡ EH que los saduceos, fariseos y judios es cosa mía!

    ¡Esquirol intruso!

  2. Comentario de E.coli (22/12/2020 00:16):

    Ahora a ver quien tiene güebos de acusarle de digresión.

  3. Comentario de Oliveral (22/12/2020 09:15):

    Gracias por tan magistral reseña, Sr. Jenal. Procedo a reenviar el enlace a la profe de religión del insti donde bullshiteo. Llevo tiempo queriendo tirármela. Igual ahora es el momento.

  4. Comentario de Beltza (22/12/2020 10:53):

    Muy fan de las herejías cristianas preconciliares, y muy fan de la explicación que da el Sr Jenal sobre en qué consiste el gnosticismo. Esperando con impaciencia otra reseña sobre nestorianos, miafisitas egipcios y sirios, y el gran cisma de occidente y oriente. Muy Bahrein todo.

  5. Comentario de Casio (22/12/2020 11:27):

    Estupendo como siempre el artículo. L que no tengo tan claro es que la proto-ortodoxia pablista, despues de la autoinmolación de la gnosticos carmenistas (menuda cagada, Iñigo, menuda cagada) no sea a su vez opada por la paleo-ortodoxia sanchista, dada la pendiente descendiente que dan los sondeos.
    Y es que el culto a la virgen Irene y su feminismo linguistico resta más que da. Para olerse esto no hace falta preguntar a los “pastores” que peregrinan todos los dias al portal de Galapagar.

  6. Comentario de emigrante (23/12/2020 10:24):

    Muchas gracias por el regalo de Navidad, digno de leer como un cuento de Idem junto a la chimenea durante estas fiestas. Por cierto, a los que nos ha tocado solo salud este año es como si nos hubiera tocado el Gordo, no? Enhorabuena a los agraciados.

    “el mundo material es una mierda y solo puede ser el resultado de un accidente cósmico”
    Yo estoy con los gnósticos, como ya predicó el padre Georges Lemaître en el principio el Universo era energía pura santa y buena. Pero era tanta la energía y tan poco el espacio que se condensó en materia y antimateria siguiendo la ley del rabí Albert Einstein. Y materia y antimateria se deberían haber anulado mutuamente para volver al UNO de energía pura. Y en esto que se produjo el advenimiento de la Gran Asimetría y al final sobró materia para parar un tren de galaxias. Y aquí estamos en este valle de lágrimas tratando de desprendernos de la materia, al menos aquella que forma parte de los michelines cuya masa se ve arrastrada hacia abajo por el campo de gravedad terrestre y tras estas opíparas fiestas provocará llanto y rechinar de dientes.

    https://es.wikipedia.org/wiki/Georges_Lema%C3%AEtre

  7. Comentario de Creikord (25/12/2020 10:38):

    Muy buena reseña, Carlos.

  8. Comentario de Pablo Ortega (26/12/2020 08:07):

    Atribuye el Apocalipsis al mismo Jesucristo la frase de “como no eres ni frío ni caliente, si no frío, te vomitaré de mi boca”. Eso exactamente es lo que pasará con Ehrman cuando venga el Señor nuestro Dios a juzgar a la humanidad el último de los días, cuando suene la séptima trompeta y Bart se levante de su tumba.

    Por un lado, el pobre hombre se esfuerza durísimamente -en vano, claro está-, por demostrar el como según él los Evangelios no pueden haber sido escritos por testigos directos de la vida del Cristo, por más que no hay nada en los Evangelios que indique lo contrario.

    ¿Que habían desacuerdos entre los seguidores originales de Jesús? ¡Pero si precisamente eso es lo que nos está contando Ehrman! De hecho, había una tesis interesante que leí una vez, que Marcos y Lucas se llevaban fatal, y por eso es que Marquitos es pintado tan desfavorablemente en Hechos.

    Cualquiera que lea los Evangelios, aún si es de la forma más minuciosa posible (por ejemplo, fijándose en fórmulas del AT que vuelven a utilizar los evangelistas, como “hasta el día de hoy”), verá que, al menos según ellos, la Judea de Jesús sigue intacta, con fariseos, saduceos y demás peña, Jerusalén sigue allí, el templo sigue allí, el campo donde se mató Judas sigue allí (y llamado por el mismo nombre que le pusieron cuando falleció aquel infame), etcétera. No tiene la menor pinta de que hayan llegado ya los romanos a arrasar Tierra Santa y dejar eso como un erial, como nos cuenta Josefo (y la arqueología) que hicieron.

    Es decir, estos Evangelios tienen que haberlos escrito gente que conoció al Cristo o en su defecto conocieron a quienes le conocieron a Él (como confiesa el mismo Lucas en el prólogo de su Evangelio, que entrevistó a cuanto testigo del Cristo pudo encontrar). Treinta años entre la Crucifixión y la guerra judeo-romana son tiempo más que suficiente para que los que conocieron a Jesucristo (o en su defecto, sus seguidores, de tanto oírles la historia) decidieran poner en escrito lo que recordaban de Los Hechos y Palabras de Él.

    ¡Si Lucas tiene incluso la osadía de darnos en Hechos (secuela directa de su Evangelio, donde afirma haber acompañado en persona a Pablo en sus viajes misioneros) un final que a cliffhanger no le gana nadie, ni las ficciones más ambiguas del siglo XXI! Pablo sigue vivo, aún preso en Roma, pero vivo. El emperador ni lo ha absuelto ni lo ha ejecutado. Ni Lucas ni otro escritor del Nuevo Testamento nos contará jamás si Nerón libera a Pablo, o lo decapita como nos dirá la tradición de siglos posteriores.

    Y da la casualidad que hasta donde sabemos, Pablo por fuerza debía estar ya siete metros bajo tierra cuando llegó Tito a prenderle fuego al Templo de Jerusalén.

    Es más obvio con los sinópticos, pero incluso con el de Juan, el último en ser escrito y el más “avanzado” en términos teológicos,
    no es nada fácil retorcer lo suficiente las cosas para poder “demostrar” que fue escrito luego de la destrucción del Segundo Templo, cuando el dicho Evangelio, igual que los otros tres, tampoco tiene la delicadeza de informarnos de que Jesús tenía razón cuando predijo la destrucción del Templo. Y eso que a todos los evangelistas les encantaba hacer referencias a los cumplimientos de las profecías, cada vez que podían. ¿Como dejaron escapar la oportunidad de probar el mérito de Jesús como profeta ante los escépticos, no una si no cuatro veces seguidas?

    Y obviamente, si asumimos que los textos principales del NT sí fueron escritos por la gente que conoció al Jesucristo histórico, no hay otra salida que reconocer que a lo mejor tendrán algún valor como testimonios históricos, a diferencia de lo que afirma Ehrman.

    Por cierto, como de costumbre, igual que Ehrman, os saltáis varias cosas clave sobre el temita del canon, como el Fragmento Muratoriano, escrito pocas décadas antes de Ireneo de Lyon, el primer gran teólogo proto-ortodoxo, después de los mismos apóstoles, claro está.

    Es allí la primera vez que se habla de “cuatro evangelios”, todos atribuidos a los mismos autores de los cuales aún hoy se habla. Ahí asimismo se mencionan casi todas las cartas de Pablo hoy conocidas, incluyendo algunas consideradas como “falsas” por Ehrman. Casi ninguno de los escritos que habéis sacado aquí a pasear es mencionado en ese texto, aunque justo es reconocer que el Fragmento Muratoriano hace referencia a un obispo de Roma del siglo II, pero de todas formas no deja de ser un inicio bastante temprano para que lo que Ehrman llama “proto-ortodoxia”.

  9. Comentario de Pablo Ortega (26/12/2020 08:34):

    Por cierto, que yo sepa, los que se quedaron en el Limbo fueron los paganos que murieron antes de la Encarnación, a Moisés y los Patriarcas se los llevó Jesucristo al Paraíso, o al menos eso afirma el Credo de Nicea.

    Hay una interpretación muy interesante sobre el “Dios mío, por qué me has abandonado”, que se fija en el detalle, que curiosamente casi nadie lo ha notado, de qué hay un salmo que empieza exactamente con las mismas palabras. Ese salmo, cómo no, es atribuido a la pluma de nada más ni nada menos que el mismísimo rey David.

    Tendría toda la lógica del mundo que un judío devoto como el Crucificado recitase ese salmo, que empieza de aquella manera pero termina confirmando la fe del salmista en Dios, durante Su Pasión.

    Por cierto, ojalá algún día reseñéis “Quien escribió la Biblia” de Richard E. Friedman, que analiza el proceso de redacción y composición del Antiguo Testamento, aunque dudo os guste demasiado. Al fin y al cabo, un autor que atribuye los libros de los Reyes al profeta Jeremías, tal y como ya nos dicta la Santa Iglesia, y que además considera a Esdras como quién unificó de forma definitiva las cuatro fuentes (sí, cuatro, como oís, ¿casualidad? no lo creo), tal y como ya insinuaban los mismos eruditos del Talmud, junto a San Jerónimo y en general todos los autores de la tradición judeo-cristiana, dudo que encaje mucho con vosotros, ateos descreídos.

  10. Comentario de Lluís (26/12/2020 18:05):

    Pablo,

    No he leído el libro, pero de la magnífica exposición del sr. Jenal se deduce que una de las cosas a las que recurre Ehrman es a señalar las contradicciones internas entre los textos sagrados.

    Respecto a lo que ha leído vd. en el Nuevo Testamento, me permito recordarle que en el siglo I no se hablaba español ni siquiera en Burgos. Por lo que su biblia seguramente sea la traducción española de una copia latina traducida de una copia en griego. Y no sé el griego sería totalmente original o aún usaría, por lo menos parcialmente, fuentes escritas en arameo o hebreo.

    Y lo normal, en una falsificación, es intentar que sea verosímil. Por lo que no habría sido demasiada buena idea hablar de la destrucción de Judea de 80 años después. Por cierto, que si que aprovecharon para poner en boca de Jesús que el templo iba a ser destruído. Lo puede ver en Marcos, 13 1-2 y Lucas, 21, 5-6.

    Ya puestos, podría dar también validez al discurso de Celso contra los cristianos. Lo que se cuenta allí seguramente sean rumores de barra de bar, pero lo de los evangelios son directamente alucinaciones. Es más creíble que alguien sea el hijo de un legionario y una prostituta que de Dios.

  11. Comentario de tabalet i dolçaina (26/12/2020 19:54):

    El Pablo Ortega nunca defrauda lo tiene todo ahora también sabemos que es un fundamentalista cristiano. Pues bien que lo disfrute yo como obra de ficción prefiero el Señor de los Anillos y Juegos de Tronos.
    Ah se me olvidaba ¡Viva El Comandante Chávez y el Presidente Maduro!

  12. Comentario de Pasabaporaqui (26/12/2020 22:01):

    ¿Comandante Chavez cuyo espíritu se le aparece en forma de pajarito al presidente Maduro? Fundamentalmente idiota

  13. Comentario de Pablo Ortega (26/12/2020 23:06):

    @Lluís: para contradicción de verdad entre los evangelistas, la discusión de si Juan el Bautista reconoció a Jesús como el Mesías ANTES o DESPUÉS de bautizarlo.

    Es Mateo quién nos pone la escena de Juan diciéndole a Jesús que no puede bautizarlo, que más bien es Juan quien debe ser bautizado por Jesús y no al revés. Aún así Jesús insiste en que Juan debe bautizarlo para igualarlo con los demás, y éste acepta a regañadientes.

    Los demás evangelistas, incluso Juan (el que más se esfuerza en mostrarnos a Jesús directamente como Dios, el que nos presenta directamente a la Trinidad mientras en los sinópticos el concepto del Dios Trino y Uno estaba más entre líneas), nos pintan al Bautista sumergiendo en el agua a Jesús, un seguidor más al fin y al cabo, para que sea DURANTE el bautismo, Juan vea al Espíritu Santo y oiga la voz del cielo que declara a Jesús como el Mesías, como el Hijo de Dios.

    Eso sí es un matiz realmente importante (siendo Juan el Bautista el último profeta, el que anunciaba la llegada de Jesús), y no la tontería de cuáles fueron exactamente las mujeres que madrugaron el domingo para ir al sepulcro del Señor. Como si fuera importante si Mateo, Pedro o Juan se pudieran poner de acuerdo en qué mujeres sí fueron al sepulcro y qué mujeres no.

    El que lea a los evangelistas, sobre todo a Mateo y Juan (ya que Marcos y Lucas no esconden su carácter de gentiles que escriben a partir de testimonios de otros), verá un amplio y profundo conocimiento de la Judea de tiempos de Jesús, incluso en detalles geográficos y de festividades religiosas. Como si eso no fuera suficiente, se esfuerzan a más no poder de intentar convencernos de que esa Judea y el Templo siguen allí intactos, Tito no ha llegado a arrasarlos a sangre y fuego.

    Me parece importante que vaya ya usted reconociendo, lástima que Ehrman no lo hace, de que los cuatro evangelistas, fueren quienes fueren, se esfuerzan bastante por convencernos de que o fueron testigos directos de Jesús o conocieron a los susodichos testigos directos. Dijeran o no la verdad, me sorprende que Ehrman ni siquiera reconozca que los cuatro evangelistas pretenden que la Judea de Jesús y el Templo siguen allí intactos.

    Recuerde, si estos textos fueron aceptados por toda la comunidad cristiana ya en tiempos del Fragmento Muratoriano e Ireneo de Lyon, es precisamente porque llevaban mucho tiempo siendo utilizados, y había una tradición respaldándolos.

    Si fue una falsificación, fue de una excelente calidad,
    no me lo podrá negar.

    ¿O acaso nos dirá ahora que no fue una osadía inmensa que el autor de Lucas-Hechos ni siquiera nos diga si Nerón ejecutó o liberó a Pablo de Tarso? Un final cliffhanger que, ríase usted, supera por paliza cualquier serie de moda del siglo XXI.

    Judea fue destruida por Tito TREINTA AÑOS después de Jesucristo, no ochenta (que fue cuando ocurre la rebelión de Barcokebas). Recordará la famosa frase de “pues no pasará una generación sin que todas estas cosas pasen”. Tiempo preciso para que los que conocieron al Jesús histórico pudieran ver como el Templo de Salomón ardía en llamas.

    ¿Para qué decirnos que Jesús profetizó la destrucción del Templo, sin ni siquiera confirmarnos si se cumplió o no? ¿En que otro momento los evangelistas se atreven a dejarnos con la duda en la boca sobre Jesucristo? ¿Como se atreven a dejarnos pensar que los sumos sacerdotes judíos que hicieron matar a Jesús jamás fueron castigados por sus crímenes? No pierden tiempo para confirmarnos el cumplimiento de cuanta profecía del Antiguo Testamento puedan, de que Pedro negó tres veces a su Maestro tal y como Él lo anunció, que los apóstoles se dispersaron por todo el mundo tal y como Jesús se los ordenó, de que Dios mató horriblemente a Herodes Agripa como castigo por ejecutar al apóstol Santiago, y así.

    Por cierto, que bueno que se acuerda de que ya en Marcos, el “evangelio más antiguo” según el descreído de Ehrman, se nos presenta la profecía de la destrucción del Templo.

    Celso escribió ya en el siglo III, mucho después de los primeros fragmentos de los Evangelios que ha encontrado la arqueología. Pero todo sea por desacreditar la fe de sus antepasados, por más que se compre entero y sin la menor duda el relato de personajes históricos más endebles (hola Sócrates, hola Alejandro Magno, hola César Augusto, hola Marco Aurelio).

  14. Comentario de Pablo Ortega (26/12/2020 23:27):

    @tabalet: ¿y ahora es que se entera? Llevo años argumentando lo mismo. De hecho, me sorprende que me considere “fundamentalista cristiano” cuando todas las
    iglesias, sean católicas, ortodoxas o protestantes, están de acuerdo en que los evangelistas, fueren quienes fueren, escribieron antes del 70 y la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén.

    Se lo dirá el papa Francisco, el patriarca de Constantinopla y también cualquier pastor norteamericano, sea ya de corte liberal o conservador, vote por Biden o por Trump.

    Ahora cualquier creyente ordinario es “fundamentalista”. Típico de la izquierda, que lleva décadas trabajando duro no solamente por devaluar la moneda, si no también el lenguaje. Con razón ya “fascista” no provoca la menor reacción en nadie, visto que ahora cualquiera es “fascista”, hasta el pobre don Mariano que tan solo quería leer el MARCA.

    Y lloraréis por el ascenso de VOX… y lo que os falta. Abascal es un pan de Dios al lado de los verdaderos ultraderechistas de Europa, como doña Marine Le Pen, no digamos ya los de Amanecer Dorado, que sí estaban dispuestos a recurrir a la violencia cuando algo les salía mal, siguiendo el manual de Benito y Adolfito, a diferencia de Abascal que lo más peligroso que ha llegado a tocar es una cacerola.

    Por cierto, me sorprende que no se haya dado cuenta en todos estos años que el universo de El Señor de los Anillos se copia, por momentos casi descaradamente, de las Sagradas Escrituras, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Pese a sus esfuerzos en sentido contrario, a Tolkien le terminó ganando el ser un católico a machamartillo en sus escritos. Pero si tanto le contenta llamar Eru Ilúvatar al Dios bíblico, por más que actúen exactamente igual, que así sea.

  15. Comentario de Lluís (27/12/2020 10:11):

    #12

    Pablo, que haya tanta incoherencia entre presuntos testigos presenciales es una prueba más de que es un relato que se ha ido construyendo durante siglos a base de reproducir rumores. Por no hablar de las incoherencias que encuentran en el luenguaje.
    ¿Que no hablan de lo que hizo Nerón con Pablo? Igual es que no hizo nada. Lo de que Pedro o Pablo fueron ejecutados en Roma es algo que no está documentado más allá de la tradición cristiana. No es mucho más creíble que las historietas sobre las hazañas de Hércules, por ponerle un ejemplo.

    Lo sorprendente es la credulidad de la gente. No sólo los que creen que alguien es el hijo de Dios y que ha resucitado, lo mismo se podría decir de musulmanes, judíos, paganos clásicos,… Yo, entre los milagros de santos y las leyendas de los antiguos dioses, no veo demasiada diferencia. Eso si, las paganas son generalmente más entretenidas.

  16. Comentario de wilchez (27/12/2020 11:27):

    11.-
    Dice usted que el Pablo Ortega lo sabe y tiene todo, pero no se ha percatado de quien le acompaña en esa todología perpetua y patética: es el superLluis, el residente oficial de la página, el mago de la Wiquipedia. ¿No ha visto su repuesta como si fuera un teólogo de toda la vida dedicado durante largos y duros años a los estudios bíblicos? ¡¡Recomendando la lectura de textos de Marcos y Lucas ¡¡ ¡Autores a los que el ínclito quiere hacer creer que lleva toda la vida estudiando¡ Si, cierto, la pregunta es muy directa, y sencilla ¿De donde demonios sale este personal?.
    Vienen de Lepe, claro. Solo alguien cortito de entendederas se pone a comentar sobre todo lo existente, en serio y esperando que alguien le crea que sabe de lo que habla. Solo cortitos extremos, eso es todo. Internet, redes sociales, distancia y anonimato es lo que da.

  17. Comentario de Pasabaporaqui (27/12/2020 15:57):

    https://www.youtube.com/watch?v=qv5dAqSS0XU
    Esto si que tiene una base y es creible.

  18. Comentario de Pasabaporaqui (27/12/2020 16:02):

    https://www.youtube.com/watch?v=qv5dAqSS0XU
    Esto si que tiene una base y es creible.

  19. Comentario de Lluís (28/12/2020 09:42):

    Pablo,

    Ya que le gusta tanto aplicar la lógica en lo concerniente a los supuestos testigos presenciales, aplíquela también a eso de que alguien se proclame hijo de Dios y que digan que ha resucitado. No tiene ningún sentido. Algunos supuestos milagros son un timo clásico o un truco que un mago medio apañado los hace incluso estando borracho.

    Fíjese también que en los documentos romanos que se conserva no se habla de nada de eso. Sería un asunto menor. Ahí tiene por ejemplo a Suetonio (Vidas de los 12 Césares), al que le gustaba recoger “prodigios” de esos que coincidían con el nacimiento, muerte o similar de alguno de sus biografiados para demostrar que contaba con el favor de los dioses. Y que cosas como que nazca un perro con dos cabezas o saque brotes un árbol muerto no son más portentosas que la resurección de un criminal ejecutado.

    Vamos, que se vd. se cree sin más todo eso que cuenta la Biblia, es que es bastante crédulo. Eso, incluso sin necesidad de que venga Ehrman a explicar nada.

    Y por supuesto, se podría aplicar a los seguidores de otras confesiones. Pero hay que admitir que la mayoría no han sido tan audaces como para proclamarse parientes de Dios, les ha bastado con ser su profeta, ni fuese que el tal dios existiese de verdad y no le gustase que le imputasen bastardos como a un borbón cualquiera.

  20. Comentario de Pasabaporaqui (28/12/2020 15:02):

    wilchez.
    Amen

  21. Comentario de Pablo Ortega (01/01/2021 11:44):

    @Lluís: yo sigo sin ver las grandes incoherencias de las que usted me habla. En serio jamás entenderé por qué le dan tanta importancia al número exacto de las mujeres que fueron al sepulcro aquella mañana del Domingo de Resurrección, o si era un ángel o dos. ¿En serio eso les parece importante? Más aún cuando todas las versiones atribuyen exactamente las mismas palabras a los ángeles. ¿Que más da cuántas Marías estaban alli o si estaba Juana?

    Dudo que los apóstoles estuvieran tomando notas y haciendo censo exacto de las mujeres que fueron al sepulcro, bastante tenían con la vergüenza de haber abandonado a su Maestro y el miedo de terminar como Él.

    Sobre Nerón y Pablo, no deja de ser muy conveniente que Hechos nos deja al apóstol en Roma justo cinco minutos antes de desatarse el famoso incendio donde el césar se puso a tocar la lira y la persecución a los cristianos que le siguió, la cual, por cierto, está atestiguada en los escritos de Tácito. Seguro me dirá usté que eso es una interpolación cristiana, pero los términos que utiliza Tácito para referirse a los cristianos son demasiado despectivos como para imaginarse a un creyente usándolos. De nuevo, e igual que con los Evangelios y Hechos de los Apóstoles, tendría que haber sido una falsificación demasiado buena para poder engañar a académicos de dos milenios.

    Las historias judeo-cristianas son más entretenidas, y con más sentido del humor. No más piense en Pablo negándose a aceptar donaciones para que no vengan después a llamarle estafador (ojalá le imitasen muchos líderes cristianos de hoy), o en el fundador de la nación judía, Jacob, que era un pícaro dispuesto a caerse a hostias y hacerle trampa al mismo Dios para salirse con la suya.

    Los griegos y romanos se tomaban demasiado en serio las aventuras sexuales de Zeus, como si eso fuera algo digno de contarse con reverencia y solemnidad.

    Por cierto, debería explicarnos con más detalle como es eso que hasta usted podría replicar los milagros de Jesús, ya que por lo visto, usté se nos cree la reencarnación de Houdini. Que dicho sea de paso, lo de Jesús no era precisamente magia, pero dudo que pueda convencerle de lo contrario.

    Tenemos referencias de Tácito y Josefo, y ya que nos menta a Suetonio, no recuerdo haber leído en las Vidas de los Doce Césares que hubiera emperadores romanos con el poder de curar ciegos, caminar sobre el agua, hacer caminar a los paralíticos o resucitar a los muertos. Lo que usted menciona sí que eran trucos baratos de magia o simples malos augurios ni remotamente comparables. Lo más cerca fue cuando Domiciano se autoproclamó dios y casualmente se rompió el hielo unos minutos después, claro está que nadie se quiso fijar en que el hielo estaba soportando el peso de todo un ejército intentando cruzar el río congelado en cuestión. Ni tampoco que el anticristo en cuestión (recuerde el número de la Bestia) terminó asesinado por sus propios cortesanos.

    Ni siquiera Ehrman se atreve a negar que habían unos individuos en la Judea del siglo I afirmando haber visto al Cristo resucitado, y perdiendo la vida por ello, ni tampoco la historia de Tácito, lo que le obliga a dar volteretas mortales (aún mayores a su empeño de demostrar el como según él Lucas-Hechos no fue escrito por un verdadero compañero del apóstol Pablo) para que no se derrumbe solito su castillo de naipes argumental.

  22. Comentario de Lluís (02/01/2021 17:59):

    #21
    Hombre, el número de personas que estaban cuando dicen que resucitó el pájaro es muy importante. Se trata de los únicos testigos presenciales. Yo no estaba, y apuesto a que vd. tampoco.

    Respecto a los milagros o trucos, eso de convertir el agua en vino, lo saben hacer muchos bodegueros, a ver si se cree que un vino que sale a 1 € la botella en el supermercado lleva mucha uva y crianza de 12 meses en barrica de roble. Tiempo ha, se ha conseguido lo mismo con la leche y en algunas tabernas también son capaces de convertir el whisky de garrafa en escocés de 15 años. Para sostenerse sobre las aguas ni siquiera necesita un truco, basta una tabla de surf. Si se presentan más gorrones de lo previsto en casa y no es prudente echarles a patadas, voy a la despensa y saco más comida, y por cierto, puestos a fabricar comida, podía haber sacado un buen cordero asado y no pescado seco, habría quedado como Dios y no como un rata. En resumen, un mago de la medianía tiene más trucos y, en algunos casos, más vistosos.

    No quiero alargarme mucho más. Sólo decirle que eso de ejecutar blasfemos y heterodoxos no es algo que haya inventado el cristianismo, en la antigüedad ya se podía hacer y el judaísmo no era la religión menos fanática de todas, por menos de dos reales te podían liquidar. Imagínese vd. salir diciendo que un tío era el hijo de Dios, el mesías y que la ley de Moisés ya no servía.

  23. Comentario de Pasabaporaqui (02/01/2021 23:28):

    Que cuñadismo por Dios.Insoportable

  24. Comentario de Lluís (03/01/2021 09:30):

    #23

    Pues anda que lo suyo… Podría aportar algo, sería toda una novedad.

  25. Comentario de wilchez (03/01/2021 11:35):

    El de Lepe dice que aporta algo. El tipo toma Lpd como su trabajo profesional (ý único) al servicio del conocimiento de la humanidad. Es decir, peor no puede estar. Repetimos:
    11.-
    Dice usted que el Pablo Ortega lo sabe y tiene todo y nunca defrauda, pero no se ha percatado de quien le acompaña en Lpd en esa todología perpetua y patética: es el superLluis, el residente oficial de la página, el mago de la Wiquipedia, el informático que sabe de todo , … ¿No ha visto su repuesta inmediata al ultra-facha-religioso venezolano con argumentos y datos religiosos propios de un profundo conocimiento bíblico (de la Wikipedia) como si fuera un teólogo de toda la vida dedicado durante largos y duros años a los estudios bíblicos en un convento Benedictino ? ¡¡Recomendando, además, la lectura de textos de Marcos y Lucas ¡¡ Autores a los que este fenómeno de feria conoce al dedillo de sus estudios religiosos.. Y lo mismo con cualquier tema, de cualquier lugar y cualquier época. TODO lo sabe, es el Leonardo da Vinci del 2020. Por via Wikipedia, claro. Tonto perdido. Si, claro, ud. se sorprende, cualquiera lo hace, y la pregunta es muy directa y sencilla ¿de donde demonios sale este personal disparatado?
    Solo vienen de Lepe, claro. Solo alguien muy cortito de entendederas se pone a comentar en público sobre todo lo existente en el planeta en todo tiempo y lugar, en serio y tal como si fuesen especialistas, esperando que algún lector no se de cuenta y que se crea que saben de lo que hablan. Solo son cortitos extremos, tarugos graves, eso es todo. No saben de nada y, por ese motivo, hablan de todo. Internet, redes sociales, distancia y anonimato es lo que da.
    Y no, este comentario no es cruel con un individuo en estado de atontamiento extremo, sino que, al contrario, intenta evitar que el tipo siga tomando por tontos a los demás.

  26. Comentario de wilchez (06/01/2021 11:02):

    El Lluis no dice absolutamente nada a la critica de sus comentarios. Quien calla….
    Un pequeño estudio (con toda la coña que puedo, desde luego) para terminar con el ‘’caso LLuis’’.
    Por Lpd (y sospecho que en muchos otros blogs sucede lo msimo por causa de la distancia y el anonimato) deambulan dos tipos de comentaristas, en mi punto de vista . 1º Grupo. Son el 99 % de los usuarios, la mayoría. Que suele aparecer ocasional y brevemente para soltar alguna coña sobre algún asunto político, económico, social etc.… Asuntos pequeños y siempre con el mayor humor que se pueda. Para echarse unas risas y divertirse algo, vaya. Se supone que es lo propio y correcto de una página de humor, critica y sátira política como Lpd. 2º Grupo. Es el 1 % restante. Del tipo Lluis y Pablo Ortega. Un grupo mínimo pero omnipresente. Son los ‘’profesionales de Lpd’’.. Con comentarios diarios permanentes y kilométricos. ¿Sobre que comentan? Sobre todo lo existente y con cero humor. TODO. Todo lo existente en el planeta, en todo tiempo y lugar. De hoy, ayer y mañana: desde el imperio austro-húngaro hasta los donuts de chocolate sabrán darnos sus tésis doctoral. Insisto en que toda la sospecha es que si Lpd no es su ocupación principal poco le falta para serlo. Y si es su trabajo ¿cómo van a estar de coña en el?. Los tipos vienen a trabajar en la página, se la curran duramente (con toda la Wikipedia que haga falta) y, convencidos de que siendo Lpd una facultad del conocimiento universal se esmeran en no defraudar en sus ‘’aportaciones’’. Es decir, son frikis puros, frikis top.
    Dos ideas. a) ¿Le hacen gracia los frikis en plan cuñados sabelotodo y sus discursos peñazos ?. Pues apláudales. Pero creo que la pagina se hundirá con solo las charlas cuñadísimas de los frikis. Por otro lado, si se lo han currado ¡que se queden con Lpd¡ b) ¿No le hacen gracia? Mandeles un leñazo. Por lo menos se divierte un poco y es probable que los espante. Si ellos usan la Internet, la distancia y el anonimato para sus frikadas, usted la usa para sus leñazos. Es justo y democrático ¿no?. El Gobierno Psoe-Podemos van a permitir eses leñazos por internet próximamente por normativa legal para aliviarnos de los confinamientos de la 3º ola del covid19.

  27. Comentario de Pablo Ortega (08/01/2021 08:50):

    @Lluís: considerando que el Resucitado se apareció no una, si no varias veces a sus seguidores, incluyendo una vez, según se nos cuenta, que Él se apareció en un monte a más de 500 personas a la vez, no tiene tanto sentido su punto, realmente. Por eso es que no entiendo tanta discusión sobre cuáles eran exactamente las mujeres que fueron al sepulcro para que un ángel les dijera que Jesucristo había vuelto de entre los muertos.

    @wilchez: vamos a ver si entendí. Solamente por decir que los Evangelios (y su secuela, Hechos) fueron escritos antes del 70, antes de la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén, ya eso me hace un “ultra-facha religioso”. Ya usted se puede creer o no lo que dicen, pero es un disparate venir a decir que no fueron escritos por contemporáneos del Jesús histórico.

  28. Comentario de wilchez (08/01/2021 14:58):

    P.Ortega. No, no le he dicho solo que fuese un ultra-facha-religioso. Que lo es sin duda, pero eso es lo de menos. Le he dicho, y esto es MUCHO MAS PROBLEMATICO, que debe estar usted (y su socio Lluis) en una situación de frikismo elevadísima por causa de las razones expuestas sobre sus comentarios en Lpd. Pero eso no lo pilla y no se da por aludido, por lo que solo esta dándome la razón de su friquismo. Que aún siga hablando de la Biblia, evangelios, etc… en público como si fuese un experto de toda la vida (además del millón y pico de temas más en los que es experto) solo lo confirma. No le responderé más y cuídese.

  29. Comentario de Mr. X (09/01/2021 16:30):

    Me paso solamente para decir que llevo un par de días esperando un artículo de la Village People del show de Trump en el Capitolio.

  30. Comentario de Lluís (09/01/2021 16:58):

    #27

    Perdone, pero eso lo decían únicamente los inventores de la secta, es decir, lo que cobraban por decirlo. Una resurección es un portento, y si encima vieron al resucitado tantos cientos de personas, lo suyo sería que hubiese llamado la atención a las autoridades y a algún cronista. Por lo menos Josefo, o la intelectualidad de la zona, lo recogerían, ¿no?

    #29
    Me uno a su petición.

  31. Comentario de emigrante (10/01/2021 00:56):

    #29, apoyo la moción, la fiesta de despedida de Trump ha sido un desmadre que ni la de “Hangover”

  32. Comentario de (10/01/2021 07:45):

    Me uno y además me permito sugerir la semiótica del evento como vehículo conductor del artículo. Entre el bisonte, el panoli del zorro en la cabeza (hijo de juez ortodoxo judío de Brooklyn), los generales romanos del libro Mormón, el pendón de la dinastía Pahlevi de Persia, las banderas de Leonidas, los dioses inventados en Parler y las omnipresentes gorras de Cabela’s ( cadena de tiendas de caza y pesca) , la cosa da para un señor artículo.

  33. Comentario de Lluís (10/01/2021 09:19):

    Pensándolo mejor, creo que merece la pena esperar unos días para esperar que finalice el sainete, o por lo menos en su primera parte del mismi. Parece ser que los trumpistas, inasequibles al desaliento, ya están preparando algo para boicotear la toma de posesión de Biden. Y esos tienen armas y saben usarlas.

  34. Comentario de rayario (13/01/2021 14:17):

    Pues yo que también pasabaporaquí solo quiero darle las gracias al Sr. Jenal por descubrirme un autor que desconocía, currarse un artículo fantástico y crear un debate que, hasta el comentario #9 estaba genial. Solo saltando de una referencia a otra del artículo tengo iluminación para varios días. Muchas gracias y sigan así, es un placer leerlos.

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