“Plagues and Peoples” – William H. McNeill

Bichitos por todas partes

Hoy todos somos especialistas de algo. Especializarse en algo es la única salida lógica, e incluso natural, dada la enorme complejidad del conocimiento humano. También es natural y humano darle a nuestra especialidad una importancia mayor de la que quizás tiene, pero también brinda grandes e hilarantes momentos cuando alguien reivindica algún oscuro campo como motor secreto del mundo. Una de estas reivindicaciones, relacionada con la demografía, queremos compartir hoy con ustedes. No es la primera, pero esta al menos no contiene una plantilla para alguna reivindicación neocon, y contiene datos y especulaciones demográficas que a mi, que ya he confesado mi leve interés para con el tema, me resultan interesantes. Es, por lo demás, una obra antigua (1975) y mayormente ignorada (o al menos no la veo muy referenciada por ahí), pese a estar escrita de manera interesante y a no ser, en puridad, una obra centrada en la especialidad del autor. William Hardy McNeill, nacido en 1917 (y muerto en 2016, así que parece que sabía lo suficiente de plagas como para evitarlas), era historiador, no epidemiólogo, pero en esta obra nos presenta una tesis singular que ataca al fundamento de su profesión: que el curso de la historia de las sociedades humanas viene determinado fundamentalmente por la interacción de humanos y patógenos. Olvídense de reyes, batallas y el imperativo histórico: son los bichitos.

La tesis puede sorprender y parecer absurda, pero el propio McNeill ofrece para ello una explicación que cuanto menos induce a la reflexión: quienes han estudiado y estudian la historia, tienen tendencia a buscar algún significado, algún sentido, a tanta muerte y sufrimiento, ya sea el Plan de Dios, el nacimiento de una nación en su terruño, o el continuo desarrollo de una lucha de clases camino de la inexorable dictadura del proletariado. A ninguno de estos historiadores le gusta que le digan que al final todo es puro azar y culpa de los bichitos. Y como parece que se avecina una nueva ronda en el Gran Juego Epidémico con esto del Coronavirus, pues en LPD queremos hacer nuestra humilde contribución mientras estamos de cuarentena.

 

Demografía vintage.

 

El hombre y el bichito a lo largo de la historia

Entrando en materia, cuenta McNeill que el homo sapiens ha estado desarrollando algún tipo de equilibrio con los patógenos a los que estaba expuesto desde su aparición en el planeta. En tiempos primitivos, con poblaciones muy pequeñas y aisladas, las epidemias seguramente fuesen locales y aisladas, incapaces de volverse endémicas (para eso hace falta una población “contigua” de centenares de miles de personas, de modo que siempre haya gente nueva enfermando a medida que los primeros se curan). Mayor problema serían en aquella época los parásitos intestinales, para los que poco a poco las culturas desarrollaron normas y tabúes. Aquí entraría la prohibición de comer cerdo, común en varias religiones del Cercano Oriente y algo bastante sensato. No porque el cerdo en si sea malo o cause alergias, sino porque los cerdos son omnívoros – es decir, que comen cualquier mierda tirada en el suelo y a veces incluso carroña, infectándose de lombrices. A ellos no les afecta porque la evolución les ha hecho así, pero si su carne no se prepara con mucho cuidado, es posible contraerlas.

Cuando surgen las primeras civilizaciones, con poblaciones amplias y conectadas donde las enfermedades pueden pacer a gusto (McNeill lo llama disease pool, nosotros lo llamaríamos “población epidemiológica” aunque con semejante nombre nos carguemos toda la magia), empieza la asimilación de enfermedades a nivel social. Normalmente la exposición de una población a un patógeno nuevo suele llevar a la extinción de uno de los dos, si alguno es mucho más fuerte que el otro. A igualdad de fuerzas, a largo plazo se tiende a un equilibrio, si bien esto cuesta una serie de shocks, donde especialmente el primero puede ser devastador, ya que los adultos aún no tienen anticuerpos. Basándose en estudios sobre conejos australianos (una plaga que se intentó extinguir en los años 1950 inoculándoles la mixomatosis; el primer año murieron un 98.5% de los conejos afectados, pero 6 años después solo lo hacía el 25%), McNeill estima en unas 6 generaciones, o 150 años para sociedades humanas, el tiempo necesario para “asimilar” una enfermedad.

 

Año 2170: Felipe XIII de Borbón y Grecia, acompañado del Robopresidente ABASCALEITOR 3000, proclama la extinción del rojovirus, antes conocido como Coronavirus.

 

A partir de entonces, se convierte en una enfermedad infantil, con brotes virulentos cada pocos años que se ceban sobre todo en los niños, pero que no afectan ya significativamente a la población adulta, salvo si se combinan con malas cosechas o alguna guerra.

Dado que es necesaria una población relativamente grande para sostener enfermedades endémicas, esto constituye un “seguro” para las civilizaciones agrícolas sobre los bárbaros nómadas: los bárbaros pueden conquistar la civilización, pero en cuanto se asientan en ella para gobernarla, sufren el shock inicial de exposición a las enfermedades endémicas, extinguiéndose o siendo asimilados en pocas generaciones. Lo que explicaría tantos y tanos imperios invadidos por bárbaros que tras un breve periodo vuelven a lo suyo. Por otro lado, las ciudades –foco de civilización- son pozos negros demográficos: hasta prácticamente el siglo XX, las ciudades eran incapaces de crecer vegetativamente, ya que la mortandad era demasiado elevada, y dependían de un suministro de inmigrantes rurales de los alrededores. Con interesantes consecuencias: Praga, ciudad de mayoría alemana pero rodeada de población rural checa, fue capaz durante siglos de asimilar y germanizar la relativamente pequeña inmigración de los alrededores. Cuando en el siglo XIX surgen las epidemias de cólera en las ciudades, aumenta la inmigración necesaria para mantener la población, y en medio siglo Praga se convierte en una ciudad de mayoría checa. Lo mismo Budapest. Y en los Balcanes, las ciudades de mayoría turca rodeadas de campesinos cristianos se fueron eslavizando a lo largo del siglo.

Una excepción al “seguro anti-bárbaros” (quienes quieren colarnos un diminuto campo del conocimiento como clave secreta del mundo, luego siempre tienen que tirar de excepciones) sería la India, pues aquí los bárbaros eran tribus de los bosques tropicales, los cuales a su vez son hervideros de infecciones y enfermedades. Según McNeill, esto se solucionó culturalmente mediante el sistema de castas, con fuertes tabúes contra contactos entre miembros de distintas castas. Así, los bárbaros podían ser integrados como una nueva casta en el sistema, y como nadie podía tocarlos se evitaban transmisiones.

En una vuelta de tuerca no exenta de comicidad, McNeill pasa a describirlo todo en términos de parásitos: los patógenos como micro-parásitos, y las estructuras estatales-imperiales como macro-parásitos del hombre, pues ambos le roban los frutos de su trabajo, por así decirlo. Una forma elegante de decir que aristócratas=chupópteros. Con ambos las poblaciones tienden a establecer equilibrios. Se agradece, en todo caso, que McNeill no apoye una teoría de la población tipo “precio de la vivienda”, es decir, en continua expansión, sino que el crecimiento significativo de las poblaciones es una excepcionalidad histórica, consecuencia casi siempre del cambio de algún factor del equilibrio parasitario (macro o micro) y que lo normal es mantener un equilibrio.

 

Final Four of Eurasia

Avanzando unos siglos, sobre el comienzo la era cristiana nos encontramos con cuatro grandes disease pools en Eurasia: el mundo Mediterráneo, Oriente Medio, la India y China. El África subsahariana es un hervidero infeccioso inalcanzable para el resto del mundo, y el norte de Europa aún está desconectado del Mediterráneo, que era un área relativamente saludable (lo que no quita que hubiese plagas como la de Atenas en 430 a.C., seguramente una fiebre tifoidea). En los escritos de Hipócrates hay descripciones de paperas y otras enfermedades, pero significativamente (pues son enfermedades muy virulentas y fácilmente reconocibles de una descripción de los síntomas) ninguna referencia al sarampión o a la viruela. De esta última, por cierto, se estima que ha matado a 500 millones de seres humanos solo en el siglo XX, diez veces más que la Segunda Guerra Mundial.

Estas dos enfermedades pudieron ser introducidas en el Mediterráneo a lo largo de los siglos III y IV, causando las crisis del bajo imperio, y contribuyendo a la larga a la caída del Imperio romano. Particularmente la Peste Antonina, que puso fin al periodo de los “cinco emperadores buenos”, mató a un tercio de la población e inició un periodo de estancamiento demográfico. De nuevo, no obstante, el viejo problema de las fuentes: si ya cuesta hoy leer la letra de un médico, imagínense leer una descripción médica de una enfermedad de hace dieciocho siglos, que igual ha mutado desde entonces, y determinar de qué enfermedad se trata. Nada fácil, incluso contando con las descripciones de un galeno de prestigio como el propio Galeno.

 

Galeno.

 

McNeill saca a pasear aquí otra idea curiosa: que estas epidemias fueron el empujoncito final para el triunfo del cristianismo. Obligados por su fe a cuidar de los enfermos, y poseedores de una doctrina que explicaba toda muerte y sufrimiento como voluntad de Dios (estamos hablando de una época donde los cristianos aún estaban tan convencidos del inminente advenimiento del Juicio Final y Retorno de Jesucristo que ni hacían planes para el fin de semana), los cristianos quedaron en mucho mejor lugar que los paganos, cuyas filosofías no lograban explicar lo que ocurría. McNeill también traza paralelismos con el triunfo del budismo por la misma época en las clases altas de China, cuya historia epidemiológica trata de reconstruir con más voluntad que conocimiento del chino mandarín, pero parece que el desarrollo de China fue muy similar al del mundo Mediterráneo, y que las plagas de Antonino y Justiniano tuvieron sus equivalentes en China unos años antes o después.

 

La peste

Pero sin duda el protagonista más esperado del libro -y enfermedad estrella de la historia para cualquiera que la conozca un poco- es la peste bubónica. La Plaga de Justiniano sería su primera aparición, hacia 540, reapareciendo intermitentemente hasta 750, cuando desaparece durante seis siglos. Cuando reaparece, en 1346, sin embargo, lo hace de forma muy virulenta y repetida. ¿A qué se debe este desarrollo?

McNeill tira aquí de los datos y conocimientos científicos adquiridos en la última gran epidemia de peste: la de Manchuria (¡otra vez China!) en 1910, la mayor ocurrida en tiempos modernos. La enfermedad permanecía –y permanece- latente en grandes poblaciones de roedores. En el caso de Manchuria, eran una especie de marmotas de las praderas. Durante siglos, los nativos las consideraron tabúes (otro ejemplo de cómo el folklore y la religión sirven para asimilar culturalmente lecciones epidemiológicas en sociedades primitivas), pero durante el siglo XIX se produjo una gran inmigración de chinos han que consideraba que aquellos tabúes eran supersticiones de salvajes, y se dedicaron a cazar y comerse a las marmotas. La consecuencia fue un estallido que costó la vida a 60.000 personas.

 

Esto es lo que pasa cuando te buscas problemas con las marmotas.

 

De las lecciones de este estallido, McNeill reconstruye las epidemias de 1346 y sucesivos años. Al contario que en 750, afirma, en el siglo XIV existía un reservorio de la enfermedad entre los roedores de las estepas de Asia Central, desde donde la enfermedad resurgía periódicamente. Sobre un 40% de la población europea murió. Pero no solo Europa se vio afectada: también en China y en Oriente Medio murió casi media población. Las consecuencias a nivel social y económico fueron enormes, algo que quizás no se estudia en las clases de historia al nivel que se merece pero que sigue presente en nuestro subconsciente colectivo. De ahí que la mera presencia de un paciente con ébola nos salte todas las alarmas.

La peste volvió de manera intermitente hasta 1500, cumpliéndose los 150 años de “asimilación”. Aún se produjeron brotes posteriores (un estallido en el norte de España en 1600 mató a medio millón de personas cuando la población total era de unos 8 millones; entre esto y la expulsión de los moriscos España acabó en 1650 con solo 7 millones, ¡los bichitos nos costaron el imperio!), pero poco a poco fueron desapareciendo. Una serie de factores influyeron: más ropas, la aparición de una nueva especie de rata -la rata gris, que expulsó a la rata negra-, y la transformación de la propia enfermedad, Yersina Pestis, que mutó en Yersina pseudotuberculosis, una enfermedad más benigna pero que confiere una inmunidad parcial a la peste… y a la lepra, pues curiosamente a partir de 1350 desaparecen casi todas las leproserías de Europa. El último brote de peste en Inglaterra es el de Londres de 1665, después no hubo más, algo que el saber popular atribuye al gran incendio de 1666, que habría expulsado a la peste para siempre. Algo de verdad tiene, pues el Londres reconstruido eliminó los techos de paja (hogar de ratas) y utilizó mucha más piedra que madera en los nuevos edificios.

La peste también trajo otro cambio fundamental en la historia: por primera vez, se invirtió el sentido de migración en las estepas. Hasta ese momento, lo normal era que los pueblos nómadas de Asia Central (mongoles, húngaros, los turcos otomanos y selyúcidas…) emigrasen hacia las zonas de agricultura y sometiesen a sus habitantes. A partir del siglo XIV, son los agricultores los que se adentran en las estepas, vaciadas de nómadas por efecto de la peste. En particular, los rusos, que colonizan media Ucrania y toda la planicie fluvial del Volga, conquistando unas tierras excelentes para la agricultura pero que habían estado en manos de pueblos nómadas hasta entonces. Como siempre, McNeill tiene que explicar excepciones un poco hilarantes: los manchúes que conquistan China en 1644. Lo explica porque los nómadas occidentales (turcos y tártaros, el kanato de la Horda Dorada…) se islamizan y adquieren el “fatalismo musulmán” frente a las enfermedades.

De todo esto capítulo, he aprendido que la palabra inglesa “plague”, que yo creía equivalente a “plaga” en castellano, se refiere única y exclusivamente a la peste, o a sus epidemias (en cambio, la palabra inglesa “pest” no significa en principio peste, sino plaga). Como apenas un siglo más tarde comenzaron las traducciones de la Biblia a las lenguas vernáculas, los traductores usaron la palabra con amplia profusión para explicar que la ira de Dios era algo que había matado por igual desde siempre. Algo necesario para mantener la autoridad moral del papado, pues igual que la plaga de Antonino había permitido a la Iglesia ganar puntos frente a la autoridad imperial, ahora la Iglesia como autoridad perdía puntos al no saber explicar unas muertes tan masivas, y se sentaban las bases de lo que iba a ser la Reforma Protestante.

Como curiosidad, añadir que todos esos simpáticos perritos de la pradera siguen siendo vectores de peste, y todos los años surgen casos aislados de la misma en zonas como Asia Central, la India, e incluso el suroeste de Estados Unidos. Las autoridades, conscientes del pánico potencial, mantienen estos casos en secreto, que por otra parte y con un diagnóstico precoz se curan fácilmente con antibióticos. Y puede que los europeos nos beneficiemos aún hoy de algún aspecto de la peste: según determinados estudios, las epidemias de peste actuaron como un proceso de selección natural acelerado, propiciando que se heredara una característica genética que priva a las células del cuerpo del receptor molecular CCR5. Este receptor es el que usaba Yersina Pestis para introducirse en las células – y hoy lo usa el virus del SIDA, con lo cual aproximadamente un 10% de los europeos serían inmunes al HIV al carecer de él.

 

Contémoslo todo: ¡la Muerte Negra nos inmunizó contra el SIDA!

 

Columbian Exchange

La expresión “Intercambio Colombino” se suele usar para referirse al intercambio de especies animales y vegetales entre Eurasia y América a raíz de los viajes de Colón. Pero por supuesto, esto incluyó un intercambio de enfermedades infecciosas. Intercambio en el que los americanos (los de verdad) se llevaron la peor parte, siendo sus poblaciones diezmadas hasta un extremo que hoy resulta difícil de imaginar. De hecho, hasta los años 50 los historiadores asumían unas Américas prácticamente despobladas, con entre 8 y 14 millones de habitantes para todo el continente. Ahora (bueno, en 1975, cuando McNeill escribe su libro, pero creo que las cifras no han cambiado demasiado) se parte de unos 100 millones, con 30 y 30 centrados en las civilizaciones azteca e inca, respectivamente. 50 años tras la llegada de Hernán Cortés, la población de México se había reducido a 3 millones. En 1620, tocó fondo con 1.6 millones.

Si les parece que estos números son exagerados, piensen que cada una de las grandes plagas de Europa, la peste, la viruela o el sarampión, se cargaron entre un 25% y un 40% en su primera aparición. Ahora imagínense que una población virgen es expuesta a todos esos virus a la vez. Tasas de mortalidad del 95% son una posibilidad real. Con todo lo que posiblemente acarrea en términos culturales: para los nativos americanos, debió ser el fin del mundo, y ver que encima los españoles no enfermaban debió contribuir a su derrotismo. Por esta razón, la cultura, la lengua o la religión de los europeos se implantaron tan completamente (comparadas con otras colonias europeas). Como dice McNeill:

 

“La extraordinaria facilidad de la conquista española y el éxito de unos pocos cientos de hombres en asegurar el dominio sobre vastos territorios y millones de personas no se pueden entender sobre otra base”

 

McNeill también traza un interesante paralelismo entre la colonización española de las Américas y el bajo imperio romano: ambas fueron épocas de plaga, ambas conllevaron una desurbanización (las ciudades veían brotes recurrentes, de modo que perdieron bastante población), ambas cimentaron legalmente el proceso de manera muy similar (leyes de peonaje en América, leyes de Diocleciano atando al campesino a su tierra), y ambas desarrollaron sociedades centradas en grandes latifundios (haciendas españolas, villas romanas).

 

Los verdaderos conquistadores y Virreyes Honoríficos de la Nueva España y el Perú: variola minor y MV (Measels Virus)

 

En el Caribe, además, a las nuevas enfermedades europeas se sumaban las que traían los esclavos africanos, como la fiebre amarilla y la malaria. Estas necesitaban de entornos tropicales para progresar, de modo que no se extendieron tierra adentro en el continente, pero en las islas del Caribe la pandemia fue total: los indígenas literalmente desaparecieron.

¿Y al revés? ¿Porqué no hubo una transferencia igual pero en sentido contrario que arrasara las poblaciones europeas? Pues no hubo porque no había tales enfermedades en las Américas. Sobre las razones para esto, hay discusiones. Las teorías más populares apuntan a que, a diferencia de Eurasia, las Américas, por extenderse de norte a sur, contienen múltiples zonas climáticas que dificultan la extensión de enfermedades y limitan el número de animales domesticados (que son un factor muy importante en la aparición y extensión de enfermedades, ya sea como origen, reservorio o vector de los patógenos). No es que no hubiese enfermedades nuevas para los europeos, pero la sífilis, la más conocida, tiene un periodo de latencia muy largo y solo se contagia por vía sexual. Aunque tuvo un impacto notable en el siglo XVI, y la restrictiva moral sexual de la Contrarreforma seguramente sea consecuencia de ello.

 

One World

Con la Era de la Navegación, las zonas costeras del mundo se convierten, en la práctica, en un único disease pool, pero las epidemias ya nunca serán tan intensas como antes porque los parásitos alcanzan equilibrios con las poblaciones. McNeill lo achaca a los cultivos importados de América, que proporcionan una alimentación mejor, y el hecho de que las nuevas armas de fuego proporcionan un monopolio de la violencia limitado a unos pocos actores. Y a partir de 1850, la aparición de un personaje inédito hasta ese momento: la ciencia médica, que poco a poco empezará a tener un verdadero impacto demográfico. Pero las nuevas circunstancias, aún impidiendo las pandemias de antaño, también propician nuevas, ya sea por los transportes masivos o por las grandes ciudades que surgen a consecuencia de la industrialización. El cólera, endémico en la India, se propaga por todo el mundo matando sobre todo en las ciudades, que carecen de un sistema de alcantarillado decente. El libro termina con el descubrimiento de la penicilina en los años de 1940 y con el cambio que supone que por primera vez en la historia casi todos los niños nacidos pueden esperar llegar a adultos (al menos en el mundo desarrollado).

El libro, como toda obra centrada en un pequeño campito del saber, peca de reduccionista en muchos aspectos, y –incluso para mi total ignorancia en temas médicos- parece ya superado, pero a quien le interese la demografía histórica verá recompensada la lectura. La demografía siempre me parece estar injustamente relegada a un segundo plano, en parte por el mal uso que muchos hacen de ella, pero eso no quita que haya sido un factor relevante a lo largo de la historia (donde, claro está, hablamos de procesos de siglos de duración, no de histerias tipo “el año pasado la tasa de natalidad de los inmigrantes superó por primera vez a la de los españoles”), y si quienes escriben del tema lo hacen con un cierto amateurismo, eso no es razón para dejarlo de lado, sino para buscar mejores historiadores-demógrafos. Eso sí, no se quejen si durante la lectura empiezan a experimentar picores por todo el cuerpo a consecuencia de las descripciones de las enfermedades.


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  1. Comentario de mictter (14/03/2020 11:34):

    Acabo de encontrarme con uno de los ejemplos más claros del efecto de las bacterias en la Historia. Poco a poco voy devorando los más de doscientos capítulos del podcast de la historia de Bizancio (https://thehistoryofbyzantium.com/ – muy muy recomendable). Casualmente hace unos pocos días me tocó el de la peste del 542 (https://thehistoryofbyzantium.com/2013/05/27/episode-27-the-walking-dead/) que liquidó las ambiciones expansionistas de Justiniano y dejó el Imperio tan tocado que no se fue todo a la mierda de pura chiripa.

  2. Comentario de windows (14/03/2020 16:26):

    Invocación de Lluis y Mau. Los todologos lepedistas (con residencia permanente en Lpd)y lepenistas (nacidos en Lepe). Se da por terminado su estudio en la Wiki de los virus, pestes y demás ralea de todos los lugares y tiempos. Por tanto,y como decreto de alerta de máximo cumplimiento:¡Informenalapoblación¡¡Queremosdesaberdevirus¡copienypeguentodoloquesaben’,etc..

  3. Comentario de Casio (14/03/2020 16:30):

    Muy interesante, por cierto, desde otro enfoque, mi pequeña aportación a esto del bisho:

    Darwin o San Ireneo, elijan, sobrerreación o cinísmo, el dilema cultural ante el coronavirus:

    https://remadmalditos.wordpress.com/2020/03/14/sobrerreacion-o-cinismo-el-dilema-cultural-ante-el-coronavirus/

  4. Comentario de Y (21/03/2020 09:52):

    Ha fallecido Kenny Rogers (81)

    https://youtu.be/7hx4gdlfamo

    Descanse en paz

  5. Comentario de Y (22/03/2020 20:40):

    Por fin se empieza a hablar de mi propuesta

    https://www.theamericanconservative.com/articles/forget-checks-how-about-giving-everyone-a-federal-reserve-account/

    En esta página le llamé “Fomento de la Demanda Nacional”: que el Banco Central le de el dinero directamente a la gente

  6. Comentario de Y (23/03/2020 13:10):

    ES:REP

    49.000 Ventas x 0,04 margen = 1960 neto (en condiciones normales) / 1.566 millones de papelitos en la Lonja de Madrid = 1,25 euros por acción, que son los 12,5 (con un múltiplo de 10) observado arriba en el gráfico de su cotización en la Lonja de Madrid

    x. 0,5 (pa vernos matao) = 6,25 euros

    Que es por donde ahora trastea

    https://bigcharts.marketwatch.com/quickchart/quickchart.asp?symb=Es%3Arep&insttype=&freq=&show=

    Interesante

    Ahora bien, qué pasará cuando impacte en el mercado físico el Tsunami de petróleo que se avecina

    Veremos el barril de Brent a 17 dólares el barril y el Texas a 15 dólares ?

    Ahí les dejo estas preguntas

  7. Comentario de Y (23/03/2020 13:26):

    La Reserva Federal acaba de anunciar que comprará Deuda de las empresas … en el mercado secundario y en el primario (!) así como MBS esto es: hipotecas del truño en el terruño

  8. Comentario de Y (23/03/2020 13:30):

    Los capos de Wall Street no se terminan de creer su loca suerte: después de fundirse cuatro Trillones cuatro Trillones de dólares estos últimos años en recompras de acciones a su mayor gloria … ahí está la Reserva Federal protegiendo sus traseros

    Eso sí, el bicicletero para los empleados otro día lo discutiremos

  9. Comentario de Y (23/03/2020 13:33):

    Lo de siempre

    Comunismo para los jefes
    Capitalismo para la tropa

  10. Comentario de Y (23/03/2020 13:42):

    A ver remeros condenados a galeras

    Hoy viene el Emperador a hacer esquí acuático

    Vamos a practicar el ritmo para obtener la potencia necesaria y os voy a animar con el látigo, repetir conmigo:

    -privatizar beneficios, socializar pérdidas, aaah, privatizar beneficios, socializar pérdidas, ese remero de la tercera fila que flaquea en su amor al imperio, que no decaiga ese ánimo que llamo a tito Mauricio

  11. Comentario de Mauricio (24/03/2020 11:00):

    Como fiel seguidor de la prensa progre estoy a una con el desgobierno de la nación. Solo un consejo: en el próximo Alo Presidente del amado líder para comunicarnos que la delincuencia ha caído y que somos líderes en consumo de internet, debería hacer unos pucheros para emular a la consellera de sanidad catalana. O podría aparecer con ese señor tan didáctico y dicharachero que el 8m no veía motivo para no ir a la manifestación porque el covid era poco infeccioso y así hacer un numero en plan Carablanca y Augusto. Seguro que una intervención así también haría sentir orgullosa de su gobierno a la independiente presidenta de RTVE.

    Es momento de estar unidos porque esto no era previsible como lo del 11M, lo del Prestige o la mayor crisis sanitaria conocida hasta la fecha que se saldó con el asesinato de un perro. Esto era un invento de la ultraderecha, cosa de histéricos y chinos hasta el 9m. Hasta entonces el virus peligroso de verdad era el machista que estaba matando a las mujeres por el hecho de ser mujeres. Solo cabe recordar el memorable tuit de Echenique sobre el COVID19 que nunca será recordado por Maldita Hemeroteca. Ahora no conviene la tensión en las calles que reclamaba Zapatero al bueno de Gabilondo. De ahí que ahora se filtren las preguntas en las ruedas de prensa del presidente o que se suspenda el congreso. Ni la prensa, ni la oposición están para vigilar la acción de gobierno; tenemos que remar todos en la misma dirección. En qué dirección da igual. Visto lo anterior ¿Por qué deberíamos desconfiar?

    Tampoco se han de aprovechar las circunstancias para hacer política como blindar a Iglesias (siempre dando ejemplo) en el CNI, hacer apología de lo público, atacar al jefe del Estado, reclamar nacionalizaciones, dar caña al gobierno de la CAM, culpar a los recortes del PP de la situación sanitaria entrevistando en TVE a un enfermero ex candidato podemita, culpar al neoliberalismo del virus y, desde luego, para tomar ninguna medida de estímulo económico. Si usted se queda en paro, no se preocupe, el estado le pagara una renta básica, la hipoteca y lo que haga falta. Al menos, hasta que se acabe el dinero o alguien nos explique cómo se va a pagar.

    El broche de oro a la coordinación del gobierno consejos doy que para mí no tengo, tras saltarse el vicepresidente Iglesias la cuarentena, la vicepresidenta Calvo escoge la sanidad privada para ser atendida con perspectiva de género. Ole, ole, ole la ejemplaridad de este gobierno.

  12. Comentario de rayario (26/03/2020 11:28):

    Volviendo un poco al tema del libro, ¿llega a comentar algo del mundo post-segunda guerra mundial? La globalización en el 75 ni se la veía venir, pero los enormes movimientos de poblaciones de aquella época debieron generar algún tipo de impacto en el desarrollo de enfermedades infecciosas. Igual era muy apurado, pero sigue pareciendo interesante.

    Una vez más, agradecerle infinitamente al sr Jenal que siga dándole vida a esta pagina para los que aún no nos hemos pasado al Twitter. Y que nos siga reseñando libros muy muy interesantes. ¿Algún comentario sobre Sapiens, ese sorprendente éxito editorial?

    Un saludo y a seguir bien.

  13. Comentario de Y (26/03/2020 12:15):

    La policía italiana abriendo paso al ejército ruso

    https://youtu.be/GvOUuhaM4bM

  14. Comentario de Y (26/03/2020 12:24):

    Jefe del estado mayor:

    “Quiero agradecer en nombre del pueblo italiano la ayuda de Rusia en estos difíciles momentos”

  15. Comentario de Y (26/03/2020 13:00):

    A mí me parece una noticia interesante o al menos curiosa

    pero ni la derecha liberal/farisea (ElPais) ni la derecha montaraz/saducea (ABC, Elespañol, Elconfidencial … ) dicen nada

    normal, el sueño dogmático

    una pena que no tengamos ni medios conservadores ni izquierdistas, sería más entretenido

  16. Comentario de Rafa (26/03/2020 13:19):

    Señor Y, se aburre, a que sí?

  17. Comentario de Y (26/03/2020 13:23):

    Es curioso observar como nuestros provinciales en esta esquina, Hispania, del imperio romano-germanico recrean las actitudes de la oligarquía imperial “inside the Beltway” en ciudad capital

    Cicerón cuenta que cuando mataron a palos a Tiberio Graco … la clase dirigente se dividió “en dos partes”, en dos partidos

    Pues bien, la oligarquía imperial romana (1967/1979-) estaba dividida en dos grupos: los que odiaban a Rusia más que a Persia, y los que odiaban a Persia más que a Rusia

    Ahora (2016/2020-) la oligarquía imperial romana se divide entre los que odian a China y a Persia más que a Rusia, y los que odian a Rusia más que a China y a Persia

  18. Comentario de Y (26/03/2020 14:02):

    Los “crestianos”, “un tal cresto”

    https://es.m.wikipedia.org/wiki/Justino_M%C3%A1rtir

    Estas gentes (ca. 40-250) surgen en las zonas de fricción entre el imperio de los romanos y el imperio de los persas

    Sus rasgos esenciales son Cuatro:

    (1) anti-oligarquia (Marcos): el sueño original y primitivo de la escuela/corriente y hermandad/fratria/cofradía de los nazarenos era ver al Masiah de los cielos bajar de los mismísimos cielos para cortarle el cuello (12,9) a la oligarquía saducea (12,12)

    (2) anti-guerra (Mateo): el subcontratista Mateo escribe después de “los sucesos ocurridos entre nosotros” (66-70)

    (3) anti-excepcionalismo identitario (Lucas): leer atentamente 4,24- y 28

    (4) pro-moral-universal y Logos universal (Juan)

    Logrará tito Yehuda convertir a tito Mauricio ?

    No lo sé, es un tozudo romano

  19. Comentario de Llou (27/03/2020 10:47):

    “Esto era un invento de la ultraderecha, cosa de histéricos y chinos hasta el 9m.”

    Otro triunfo de “Capitán a posteriori”.

    Si miramos la prensa izquierdosa de El mundo, El español y similares durante esos días, vemos como Negre, Pandemoño y demás se reían y hacían bromas con el virus día sí y día también.

    Se lo tomaban como algo propio de paises subdesarrollados y similares. A partir del 9M cambió su discurso. Así que menos lobos, poca gente he visto avisando de verdad antes y con tiempo (El Oriol Mitja también tiene un artículo diciendo poco antes que no era nada, luego cambió de idea).

    Por cierto, todo fue culpa del 8M, Vistaalegre con Ortega Smith tosiendo al llegar de Milán y pasar por el Norte de España no es nada, los partidos de fútbol europeos y nacionales tampoco, ni la mascletás en Valencia.

    Y si vamos a hablar de medios:
    ¿Hablamos de la cantidad de personal sanitario que hay ahora y que había antes de la crisis cuando no recortaron en sanidad y educación?
    ¿Hablamos de la cantidad de camas disponibles y su crecimiento (jajaja) al (no) compas con el crecimiento de población?
    ¿De la privatización de residencias de ancianos? ¿O de las monjitas que salen corriendo de esas residencias cuando vienen mal dadas?
    Mirad USA, Francia, UK, Alemania (donde no se hacen analisis a muchos de los fallecidos), Holanda (artículos como este te hacen pensar en que son psicopatas https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-03-27/paises-bajos-coronavirus-colapso-cultura-muerte_2517808/)… Que sí, que se podría haber hecho mejor, pero no veo esos gobiernos de países responsables como Dios manda (y de derechas algunos) haciendolo mucho mejor.

  20. Comentario de Casio (27/03/2020 11:21):

    Como he dicho en el articulo que enlacé arriba, a ver qué pais tiene huevos para ir con la solución protestante hasta el final sacrificar a los viejos para salvar a la economia. En EEUU y UK han amagado, en Holanda parecen más decididos. Veremos cómo termina esto, que sólo acaba de empezar.

  21. Comentario de lalo (27/03/2020 12:43):

    yo es que no entiendo el sectarismo. me enerva. esto de juzgar los hechos como un barca real Madrid, y apoyar a los míos más allá de lo racional.

    la crisis sanitaria ha puesto de relieve los recortes en sanidad y en general de todo el estado de bienestar. de la desindustrialización del país vía unión europea y globalizacion. que tanto se saludan como progreso. muestra una vez más como en 2008 que el euro es una condena para los países del sur.

    dicho esto, como a puede tener los cojones de defender la gestión del gobierno? lo de las mascarillas defectuosas vía un intermediario espanol suenas chanchullo de los buenos. senalar que el 8 m no ha sido un error y que apenas tiene incidencia en el exponencial crecimiento en Madrid,es gritar a los cuatro vientos que te guste que te meen en la boca porque eres un buen sumiso. el puto gobierno es el que tiene la información y potestad para prohibir Eventos, el 8m Vistalegre y hasta el partido del patio del colegio de tu barrio. no lo hicieron porque el 8 m , recordemos, era la celebración de la nueva chapuza de código penal. el ministro de consumo desaparecido cuando se están dando prácticas de piratería por muchas empresas, etc… y ahora que no se podía preveer cuando los.chinos aislaron completamente Wuhan dese hacía un mes y pico. ahh y desde luego Madrid no, maduras que es el principal foco en espana, se deja abierto para que la pandemia afecte fuerte a todo el país. Madrid como núcleo irradiador.

  22. Comentario de Lluís (28/03/2020 10:43):

    Se le ha dado muchas vueltas a lo del 8M.

    Ciertamente, fue una insensatez celebrar ese día con concentraciones públicas. Pero se ha hablado mucho de ello y, en cambio, se ha hecho muy poca mención a que ese mismo fin de semana se llenaron estadios, polideportivos, discotecas, restaurantes, iglesias y burdeles. La mención especial para los de Vox, que también se reunieron y el número dos, tosiendo visiblemente, no se cortó a la hora de repartir virus entre los afortunados que pudieron tener el privilegio de ir a saludar personalmente a sus líderes, y encima le da la culpa a Sánchez por no prohibir el acto.

    Y lo de prohibir actos, no sólo es competencia del gobierno. Puede hacerlo en ciertas situaciones. Pero CCAAs y ayuntamientos también tienen competencias, estos últimos pueden denegar el uso de un espacio público incluso habiéndolo autorizado previamente. En negocios privados el dueño puede decidir cerrar o cancelar un evento, en el deporte se puede jugar a puerta cerrada. E incluso el ciudadano de a pie puede decidir por su cuenta si va a comer y luego al cine con la familia o se queda en casa. Que si, que todo eso no disculpa en nada al gobierno central, vaya banda de ineptos, pero si hay que buscar responsables de que el país disfrutase de su ocio con normalidad el fin de semana del 8, no es Sánchez el único.

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