Coronavirus: más vale tarde que nunca

De un líder político se espera que sea capaz de tomar decisiones difíciles en pro del bien común, aunque tengan un coste electoral o se enfrenten a la incomprensión de una parte sustancial de los ciudadanos. Para liderar hay que tener capacidad de anticiparse a los acontecimientos, sobre todo si adelantarse puede evitar un gran perjuicio. En cambio, estas semanas, a propósito de la crisis del coronavirus, estamos viendo, con toda claridad, que los políticos españoles funcionan más bien en sentido contrario: dilatan en el tiempo todo lo posible la toma de decisiones que es evidente que hay que adoptar cuanto antes, porque les preocupa demasiado el efecto electoral que sobre ellos y su partido pueda entrañar el que se tomen decisiones “demasiado pronto”, es decir: cuando la mayoría de los ciudadanos aún no son conscientes, aparentemente, de lo que hay en juego. Así que retrasan y retrasan las medidas que se están tomando en otros países de nuestro entorno, se niegan a implantarlas, o lo hacen tarde y mal [acceso al artículo completo]


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  1. Comentario de Uno (19/03/2020 11:25):

    Llevarse las mascarillas a Madrid es como llevarse el trigo a Moscú o es que estoy fatal?

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