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OK BLOOMBERG

En LPD nos preciamos en contar con los más finos estilistas para explicar a su selecto público el devenir histórico de la realidad. En este caso yo puedo presumir haber estado una o ninguna vez en Nueva York —si mi memoria no me falla—, por lo que para los estándares españoles [1] ya me puedo considerar un experto en política estadounidense.

La cosa de la cuestión es que ya han pasado tres años desde que el Pocero de Queens se hiciera con las llaves de la Casa Blanca [2] y vuelve a tocar año electoral. Por la parte del partido republicana, Trump ya tiene asegurada su aclamación como candidato republicano, pero lo divertido viene por la parte demócrata que está eligiendo a quién será su candidato por medio de unas primarias. Varios son los candidatos llamados pero solo uno será nominado, aunque no descarto que en la convención nacional del partido demócrata, encargada de designar al candidato en julio en Wisconsin, terminen a tortas entre los delegados electos y automáticos.

Biden atrayendo al votante

Parecía que tras el fiasco de Hillary “Crooked” Clinton [3], los demócratas se iban a poner detrás de un candidato serio y con fundamento, que fuera apreciado a su electorado y sirviera para aglutinarlo. Y esa persona estaba destinada a ser Joe Biden, el que fue el vicepresidente del añorado Barack Hussein Obama II. Pero la cosa se empezó a torcer cuando aparecieron los negocietes del hijo de Biden tras las conversaciones del Pocero de Queens con el presidente de Ucrania. Conversaciones donde el Pocero de Queens volvió a mostrarse como un matón de colegio y que dio lugar a un impeachment que los senadores republicanos consiguieron malograr. Luego su campaña no parece haber atraído ni mucho entusiasmo ni ha conseguido recaudar demasiados fondos para sufragar gastos a tutiplén. Tampoco es de extrañar llamando “de broma” a una simpatizante “soldado pony con cara de perro mentiroso [4]“, sea lo que sea que quisiera decir con su campechanía. Así, en las dos primeras citas de las primarias, en Iowa y Nuevo Hampshire, estados que en principio no le eran los más favorables, Biden ha sacado peor resultados que los esperados, quedando cuarto y quinto. Aún así, las encuestas le siguen posicionando como el segundo candidato [5] más popular de los demócratas.

No estaba muerto, estaba de parranda

El candidato que es el favorito en las encuestas para sacar más votos y delegados en las primarias demócratas es Bernie Sanders. Sanders representa el ala izquierda del partido demócrata con propuestas tan revolucionarias como una seguridad social a la europea (single-payer health care), permisos parentales pagados o impuestos para los superricos, propuestas que escandalizan a los pundits de los medios por comunista: Sanders que se define como socialista democrático y admirador de la social democracia nórdica. También es criticado por estar poco comprometido con el partido demócrata, ya que cuando le ha interesado se ha desligado del mismo [6]. Sanders, que ya perdió las primarias ante Clinton en 2015, busca esta vez conseguir la candidatura apoyado por una base social donde destaca gente muy joven y que ha atraído a trabajadores con sueldos bajos o sin estudios universitarios. Parte de su éxito se basa en movilizar a estos sectores que les costaba ir a votar. Los sanderistas fervientes están muy presentes en todas las redes sociales [7], dispuestos a usar la espada flameante contra quien ose en discutir tanto los postulados de Sanders como la fe en la victoria cierta. Por ahora ha ganado en votos las dos primarias que han habido por un margen pequeño aunque, a falta de que se resuelvan las reclamaciones de los caucus de Iowa, va segundo en número de delegados. Comparado con las primarias de 2015, está recogiendo menos votos: hecho lógico debido a que ahora mismo tiene competidores que también se sitúan en el ala izquierda de partido demócrata; aunque también parece que aún sumando los candidatos izquierdistas, siguen estando por debajo del voto que consiguió solo Sanders en 2015, quizás porque entonces recogió cierto voto anti-Clinton.

Buttigieg salvando al mundo de los talibanes (¿O era al revés?)

Pete Buttigieg es el candidato sorpresa del inicio de las primarias. Tras ser alcalde de un municipio de Indiana se quiere presentar como candidato presidencial para representar el centro sensato, sin veleidades antiamericanas como una seguridad social universal, lo cual ha sido muy bien acogido por los ejecutivos de la industria sanitaria que no han dudado en pasar la gorra para él [8]. Buttigieg también supone cierta normalización de la sociedad estadounidense con respecto a la orientación sexual, ya que es abiertamente gay. Por otra parte no ha dudado en presumir de su paso por el ejército de EUA con una foto de su paso por Afganistán [9], aunque al final resultó que estuvo en labores de “inteligencia militar [10]“, por lo que no faltan quiénes han especulado que fuera un activo de la CIA [11]. Buttigieg también representa un relevo generacional, que con sus 38 años de edad contrasta con la de algunos de sus rivales ya terminando su octava década de vida (Biden, Bloomberg y Sanders). Sus propuestas le han llevado a liderar en este momento las primarias demócratas, al tener ya más delegados para la convención nacional demócrata, pese a no haber ganado en votos en ningún estado.

Warren con un traje típico de sus ancestros

En el ala izquierda, también está Elizabeth Warren, pero sin ser tan díscola como Sanders. Como Sanders, también es senadora y ha sido atacada por El Pocero de Queens por haber dicho que tenía ascendientes indios nativos americanos [12], llegando incluso a hacerse un test de ADN. Tambien tiene propuestas a favor de una seguridad social a la europea o de eliminar los créditos que se pidieron para pagar los estudios universitarios. Parece que dentro de los más izquierdistas, Warren es preferida a Sanders por los que tienen estudios universitarios y no son tan jóvenes. En las dos primarias ha tenido unos resultados discretos, siendo sobrepasada por Sanders de forma notable.

De los demás candidatos presentados [13] hasta ahora en las primarias, señalaría a Amy Klobuchar. Senadora también, algo más joven que Warren y también del ala centrista. En las primarias de Nuevo Hampshire consiguió situarse como la tercera, pero quedando detrás de su competidor centrista, Buttigieg. Para tener algunas posibilidades, debería ser capaz de mejorar los resultados de Buttigieg en las primarias de Nevada o Carolina del Sur. Queda también el multimillonario Tom Steyer que con un programa muy centrado en el medio ambiente se está gastando sus dineros para conseguir un resultado en Carolina del Sur que le permita mantener alguna ilusión para la cita electoral del 3 de marzo, donde se votan un buen puñado de estados: el supermartes. Y finalmente, señalar a la miembro de la Cámara de Representantes Tulsi Gabbard, que con un programa también izquierdista y mucho más joven que Warren y Sanders, no parece que esté calando. Según se den las primarias de Nevada y Carolina del Sur, es de esperar que alguno de estos candidatos abandone su campaña.

Miembro del equipo de campaña de Bloomberg que hasta la semana pasada trabajaba para Sanders

Mike Bloomberg, la duodécima persona más rica del mundo con una fortuna de alrededor de 60 mil millones de euros (por comparación, Steyer debe de andar por 1.6 mil millones y el Pocero de Queens por 3 mil millones) también se presenta a la candidatura. Como se presentó ya tarde, no pudo registrarse para las primeras primarias y ya sea por necesidad o virtud su estrategia es centrarse desde el principio en los estados del supermartes, gastándose una millonada en anuncios y equipo [14], sin recurrir a donaciones externas. Es una estrategia que hasta ahora no había funcionado anteriormente, ya que las primeras citas de las primarias servían para que los votantes seleccionaran a los candidatos más viables; pero claro, no contaban con tanta brutalidad de fondos.

Lo de Bloomberg es desconcertante: fue alcalde de Nueva York por el partido republicano, luego se hizo independiente para finalmente registrarse como demócrata. Además de usar esta estrategia alternativa se ha comprometido a seguir financiando campañas que soporten al ganador de las primarias, porque su objetivo es el Pocero de Queens: y puede haber algo de razón, y posiblemente no pueda soportar a ese matón de barrio de tan poca clase y zafio como presidente de los EUA …y como de todas formas Bloomberg se había comprometido en gastar la mitad de su fortuna en vida en beneficio de la sociedad, qué mejor beneficio para el mundo que librarse del Pocero de Queens. Cuando le preguntan que en caso de salir nominado por los demócratas, si no sería raro que las elecciones sean entre dos billonarios (en el sentido de EUA, mil millones) neoyorquinos, él contesta, con su humor también neoyorquino, que quién es el otro billonario, como dudando de la fortuna del Pocero de Queens. Por eso no es de extrañar que muchos le estén reprochando que está intentando comprar las elecciones. Tengo que reconocer que el espectáculo de unas elecciones entre dos billonarios neoyorquinos que tiene toda la pinta de que entre ellos se llevan fatal, sería digno de admirar: ¡los vídeos de youtube, memes y tuits salvajes [15] que podríamos disfrutar! Además sería una evidencia palpable de la degeneración de la democracia estadounidense a una plutocracia. Pues sí, me declaro bloombergliever.

Pero no todo se puede comprar a base de cheques con muchos ceros, como se está viendo en la campaña de Steyer, que a pesar de haberse gastado una pasta gansa (pero no tan gansa como Bloomberg), no ha conseguido todavía ningún resultado presentable. Y ya están saliendo historias poco favorecedoras sobre Bloomberg, como su sexismo [16] o la política de Stop and Frisk [17] de cuando fue alcalde de Nueva York, que consistía en hacer más controles arbitrarios de la policía en los barrios de negros y latinos. Como el voto de los negros (y latinos) en las primarias demócratas es significativo (echando cuentas [18], les tocaría más de un 20 % de los delegados que faltan por elegir, más o otro 10 % de los latinos), no ha tardado Bloomberg en salir diciendo que lo siente mucho, que se equivocó y que no volverá a ocurrir [19].

Así que Bloomberg entrará en la competición el supermartes, cuando se deciden el 34 % de los delegados de la convención demócrata, que será un día clave, teniendo en cuenta cómo se reparten los delegados: los delegados se reparten de forma proporcional tanto a nivel estatal como a nivel de los distritos electorales para la Cámara de Representantes, pero con umbral del 15 % en ambos niveles. Por las encuestas, parece que Sanders llegará a ese umbral del 15 % fácilmente en la mayoría de los sitios, pero sin embargo, si el voto más centrista llega muy repartido para el supermartes, puede que no lleguen al umbral del 15 % y se queden fuera del reparto de escaños. Ese escenario podría ser muy favorable para Sanders para acumular muchos escaños al ser al único que le tocarían delegados.

Mirando la encuesta semanal [20] que realiza The Economist/YouGov (un poquito maqueada para eliminar la volatilidad), se observa cómo hay un desfondamiento al final de Biden, pero que aún así se mantiene en segundo lugar. Mientras, Sanders sigue con una tendencia alcista, mientras Warren baja: a Warren ya le pasó el mejor momento, tras el infarto que tuvo Sanders. En la parte centrista, tanto Buttigieg como Klobuchar van para arriba, pero destacando aún más Bloomberg, que se coloca en cuarta posición con un 12 %.

Observando con más detalle la última encuesta [21], se puede tener cierta idea de cómo son los votantes de cada candidato, mostrando sus grupos más populares (el valor representado es el porcentaje de ese candidato de ese grupo dividido por su porcentaje general: así si Biden tiene una intención de voto general de 18 % y 38 % entre los negros, en la barra aparecerá como 38 % / 18 % = 211 %).

Bernie es más popular entre los más jóvenes y entre los que están registrados como independientes (en vez de demócratas). Biden es extremadamente popular entre los negros, y esa es la razón que confía en Carolina del Sur, donde más de la mitad de los votantes demócratas son negros. Bloomberg es más popular entre los más nayores y también entre los negros. Mientras Buttigieg (como Klobuchar) es sobre todo popular entre los blancos, por lo que estados más diversos como Nevada y Carolina del Sur pueden serle poco propicios.

Vista esta situación y mirando la modelización [22] de los posibles escenarios que se pueden producir, es probable que no haya ningún ganador en primera instancia, es decir, que ningún candidato alcance la mitad más uno de los delegados que se eligen en las primarias y caucus, por lo que entonces la convención demócrata será abierta y entrarán en juego los delegados automáticos (superdelegados), designados por ser personas relevantes del partido. Los superdelegados junto con los delegados electos serán entonces los encargados de nominar al candidato demócrata. Y en ese caso la convención demócrata puede ser un guirigai tremendo, con el candidato con más delegados arrogándose la victoria y que si no lo nominan sería antidemocrática (como decía el PP cuando su candidato era el más votado, pero nunca en caso contrario; ahora también, curiosamente, lo dice el PSOE) y todos los demás maniobrando en los pasillos de la convención. Con delegados electos, ya libres de obligaciones de voto y dejándose querer. Otro espectáculo digno de ver, sobre todo para regodeo del Pocero de Queens, que pese a su impopularidad [23] es el candidato titular con una economía de los EUA en crecimiento y con bajo paro, por lo que no será fácil echarlo para ningún candidato demócrata.