“Battle Cry of Freedom” – James McPherson

No sé si existen encuestas en España sobre quien fue el mejor presidente de los Estados Unidos de América, pero no tengo duda de que Abraham Lincoln ganaría de carrera. Para nuestra izquierda buenista leirepajinesca, porque “liberó a los negros”, y a nuestra derecha mainstream y muy moderna y europea, porque no le tembló la mano a la hora de desatar una guerra civil que se cobró 600.000 vidas para mantener a América unida, grande y libre. A cambio de esto, se le pueden perdonar ciertas licencias contra las libertades fundamentales y el derecho a la propiedad. Pero la Guerra Civil Americana o Guerra de Secesión (1861-1865) es mucho más que Lincoln, claro. Y dado que el derecho de autodeterminación, la relación entre un poder central y diversas entidades federales, el papel de la voluntad popular, la forma de articularla, y otras cuestiones así como muy fundamentales en un régimen que se dice democrático han saltado a la palestra estos últimos años en España, igual se han dado ustedes cuenta y todo, aprovechamos para arrimar el ascua a nuestra sardina y sacar un post sobre el tema con este excelente libro, premio Pulitzer de 1989.

 

El camino a la guerra

No sé si les suenan nombres como Millard Fillmore, Franklin Pierce o James Buchanan. Probablemente no. Pues estos señores fueron presidentes de Estados Unidos. Si pese a ello son unos desconocidos, es porque los padres fundadores no concibieron la presidencia de Estados Unidos como el fulcro de la política, sino el Congreso y el Senado. Allí debían debatirse y decidirse los grandes temas, el presidente era poco más que el supervisor de la oficina de Correos, ya que el gobierno federal al principio no tenía ni tropas, ni impuestos, ni ninguno de los atributos de un estado “fuerte”. Esto cambiaría con Lincoln, pero no nos adelantemos.

 

“¿A quién bombardeamos hoy?” “Señor presidente, eso está fuera de lugar.” “Menos mal que no vas a vivir para ver el siglo XX, chaval.”

 

El libro arranca en 1848, con la victoria sobre México, que permitió a los Estados Unidos crecer de golpe un tercio (después de triplicar su superficie, cuadruplica su población y septuplicar su PIB en la primera mitad del XIX) y dejó claro de una vez por todas quién era el gallito en el corral americano. En esta guerra, por cierto, hicieron sus pinitos casi todos los generales y oficiales de ambos bandos. Fue en el reparto político del botín donde se plantó la semilla de la Guerra Civil.

(Antes de meternos en harina, convendría aclarar algunos puntos. Porque si aceptamos mansamente la lógica de la-ley-es-la-ley-nos-guste-o-no vamos a acabar en un debate bizantino de both sides, donde evidentemente both sides tuvieron sus radicales violentos y sus triquiñuelas para hacerse leyes a su gusto y saltarse las de los otros. Por eso conviene dejar claro que todo lo que pasó se debió a que one side creía que era perfectamente válido y normal tratar a seres humanos como mercancía, que esto era poco menos que la voluntad divina y un derecho natural, que los negros eran una raza biológicamente inferior, y que quien discutiera esto era un sucio traidor antiamericano miserable. A esta gente se la puede llamar basura nazi sin tapujos, y les animo a que lo hagan. Y con esto dicho volvamos al debate bizantino.)

El paisaje político estaba dominado por dos grandes partidos, los Demócratas surgidos como partido de masas bajo Andrew Jackson, y el partido Whig surgido de entre las cenizas del partido Federalista. En líneas generales, los Demócratas representaban al pueblo llano y los Whig a las clases altas. Y como en todas partes, estas “líneas generales” se cruzaban con mil contradicciones internas: los Demócratas eran anti-inmigración para mantener altos los salarios, con un rechazo directamente racista ante inmigrantes católicos (irlandeses sobre todo, pero también alemanes), y al mismo tiempo eran el partido de los católicos; representaban al “hombre común” pero a la vez eran muy fuertes en el Sur e incluían a los banqueros de Nueva York. Los Whig por su parte aunaban a los “cotton whig” del sur con los evangélicos de Nueva Inglaterra, furibundos antiesclavistas. Ambos partidos sobrellevaban sus contradicciones como mejor podían, pero la dicotomía esclavismo/abolicionismo era la única que los dividía territorialmente. Nada más terminar la guerra de 1848, empezó el debate sobre si en los territorios arrebatados a México debía permitirse la esclavitud. El Congreso, donde dominaba el Norte por tener mayor población, era antiesclavista, pero en el Senado, donde se votaba por estados, dominaba el Sur 14 a 13, bloqueando cualquier iniciativa abolicionista. El Sur temía que los nuevos estados conquistados (Nuevo México y California, en un primer momento) no permitieran la tenencia de esclavos, perdiendo así su mayoría de bloqueo en el Senado.

La implantación territorial de la esclavitud había venido definida por el Compromiso de Misuri, que permitió la esclavitud en el estado de Misuri a cambio de prohibirla al norte del paralelo 36º30’. El Sur entendía que por debajo de esa línea siempre habría esclavitud, y se tomó como un ataque la admisión de California y Nuevo México como estados “libres”, sin siquiera dejar eso en manos de sus habitantes. Reorganizadas sus huestes alrededor del partido Demócrata, contraatacaron intentando forzar la admisión de Kansas como estado esclavista, manipulando elecciones y falsificando censos. El debate partió en dos y hundió al partido Whig, y mientras los antiesclavistas se reorganizaban en torno al nuevo partido Republicano, durante unos años los Demócratas gozaron de la suficiente preeminencia para sacar adelante sus planes. Planes que iban más allá de Kansas: una fantasía recurrente era convertir el Caribe en un mar esclavista, mediante la anexión de Cuba (medio millón de esclavos tenía la colonia española… y los tendría hasta 1886) o Nicaragua por medio de aventureros patrocinados.

 

“Un pueblo bárbaro no podrá nunca alcanzar la civilización sin el saludable aprendizaje que asegura la esclavitud”, declaró un periódico de Nueva Orleans que animaba la emigración sureña a la Nicaragua de Walker. “Es el deber y la prerrogativa de los sabios guiar y gobernar al ignorante… a través de la esclavitud, y cuanto antes los hombres civilizados conozcan su obligación, antes habrá un progreso real de la civilización.”

 

Todo esto, acompañado de un lenguaje donde solo falta cambiar “los abolicionistas” por “los independentistas” y nos salen ciertos discursos que conocemos muy bien por estos lares.

 

“Marcad a cada traidor entre vosotros que tenga la más mínima traza de abolicionismo y exterminadle”, exhortaba a la multitud de St. Josephs en Misuri el asistente del senador Atchinson, “A los que su consciencia les detenga: ha llegado la hora de rechazar estas imposiciones, pues vuestras vidas y propiedades están en peligro. ¡Id a Kansas y votad con el cuchillo o el revolver!”

 

Los amigos de la black ETA envejecieron bastante entre 1860 y 1865.

 

El supremacismo sureño pronto se extendió de los negros a los norteños en general, a los que algún exaltado consideraba descendientes de los campesino anglosajones, siendo los sureños descendientes de los barones normandos de Guillermo el Bastardo, y por tanto sus superiores naturales. Kansas acabó con dos legislaturas negándose mutuamente la legitimidad. Y aunque por supuesto algunos abolicionistas kansasianos recurrieron a la violencia, no está de más recordar que one legislature aprobó leyes para multar y encarcelar a gente por expresarse en contra de la esclavitud, autorizó la pena de muerte por ayudar a esclavos a escaparse, y exigió a todo votante un juramento de obediencia a dichas leyes para poder votar.

Pero mientras esto ocurría en el lejano Kansas, en los estados más poblados de la costa este la esclavitud afloró otras contradicciones, como: ¿qué ocurría con un esclavo cuando pisaba un estado donde la esclavitud estaba prohibida? Por pasar en tránsito hacia otro sitio, o por haberse escapado. Casos como el de Anthony Burns no eran muy relevantes en número, pero tuvieron gran impacto mediático: escapado a Boston (epicentro del antiesclavismo), fue allí arrestado por el gobierno federal y devuelto al Sur entre duras protestas. Pero la puntita vino con Dred Scott, cuyo caso llegó al Tribunal Supremo en 1857. Allí, una mayoría de jueces sureños y nominados por el partido Demócrata usó el caso para sentar jurisprudencia, a saber: que un esclavo no era una persona sino una cosa (y por extensión, que los negros no eran personas y que las libertades que la Constitución garantizaba no se les aplicaban; claro que para asignar escaños a los estados sureños los negros seguían contando, aunque solo fuese tres quintos); que residir temporalmente en un territorio “libre” no liberaba a un esclavo (aunque fuese durante años, lo que abría la posibilidad de llevar esclavos al Norte y usarlos allí); y finalmente que la propiedad era un derecho por encima de la soberanía popular (lo que hacía inconstitucionales las leyes antiesclavistas del norte).

Vamos, que la sentencia recogía todo el cogollo del meollo del bollo: la única forma de justificar a la larga la esclavitud era denegándoles a los esclavos su condición humana, y blindando la propiedad de los mismos contra las leyes de los abolicionistas. Y esto a su vez implicaba legalizar/posibilitar la esclavitud en los estados del Norte. Y si en el conjunto de los Estados Unidos solo cabía una de las dos opciones, esclavismo o abolición, esto planteaba la posibilidad de que los estados sureños se salieran de la Unión si era la única manera de mantener su “peculiar institución”.

Ya ven que hasta ahora todo ha tratado del “temita”. McPherson no va mucho más allá, por ejemplo en la economía, sobre la que sin embargo no me resisto a darles algunas pinceladas. Si estudian la historia estadounidense de principios del XIX, se hartarán de disertaciones sobre las aduanas. Resulta que estas eran la principal y casi única fuente de ingresos del gobierno federal, y a su vez una protección para la naciente industria en el Norte. El Sur, en cambio, que vivía de exportar algodón (y en menor medida azúcar y tabaco), prefería aranceles bajos para poder exportar e importar de ultramar a su gusto, y no tener que comprar productos industriales a precios más elevados al Norte. Industria propia el Sur tenía muy poca: ni siquiera procesaba su propio algodón. Algo que desató entre los intelectuales sureños una campaña “por la industrialización, creación de bancos propios, modernización de la economía, fundación de empresas comerciales” y más discursos economía-del-conocimiento-del-siglo-XIX, campaña que fracasó, pásmense, porque las clases dirigentes sureñas no veían más allá de comprar más esclavos para cultivar más algodón con el que comprar más esclavos para cultivar algodón y así hasta el infinito.

 

“Estimado señor empresario del algodón, ¿porqué el Sur no logra modernizar su economía?” “La culpa es del estado, de los impuestos, y de las restricciones a la compra-venta de esclavos.” “¿Y qué opina de los abolicionistas?” “Los respeto, pero la Abolición tiene que ser consensuada con los negreros.” “¿Pero no cree que haya una burbuja del algodón?” “Esos discursos alarmistas no ayudan a la prosperidad que nos dimos entre todos.”

 

Introducing Honest Abe

En estos años previos surgió una nueva figura en el partido Republicano: Abraham Lincoln. Su salto a la notoriedad se produjo gracias a una serie de intensos debates con Stephen Douglas, el candidato Demócrata a senador por Illinois. Aunque Douglas acabó ganando (pese a perder el voto popular, cosillas del trazado de los distritos electorales), Lincoln obtuvo fama a nivel nacional. El debate también dejó perlas como estas por su parte:

 

No estoy, ni he estado nunca, a favor de la igualdad social y política de las razas negra y blanca (aplausos) – no estoy, ni he estado nunca, a favor de dejar a los negros ser jurados o votantes, ni permitirles ocupar cargos públicos, ni casarse con blancos; y añadiré a esto que hay una diferencia física entre las razas que yo creo impide para siempre a ambas razas vivir en igualdad política y social. […] [Sea o no sea el hombre negro moral y mentalmente igual al hombre blanco], en su derecho a comer el pan que se gana con su propias manos es mi igual, y el igual del juez Douglas y de cualquier hombre vivo […] y como el juez Douglas parece temer la aproximación de dicho peligro, propongo que la mejor manera de prevenirla es que el juez se quede en casa y en el legislativo local para allí combatir estas medidas […] No tengo intención de interferir con la institución de la esclavitud allí donde ya existe.

 

Como ven, Lincoln errejoneaba que daba gusto: ante las proclamas racistas de Douglas, que por supuesto resonaban entre gran parte de los votantes norteños, prefirió integrarlas en su discurso a confrontarlas. Vamos, que era un “moderado” dentro de los Republicanos, pues al principio solo buscaba contener, no suprimir, la esclavitud, y aseguró varias veces que prefería mantener la Unión a liberar esclavos. Es necesario aquí decir que el racismo era el pan de cada día, y que la desigualdad racial se tenía por “sentido común” y tan racional como la frenología. El abolicionismo nació primero en círculos “irracionales” religiosos, de menonitas, cuáqueros y evangélicos, antes de hacerse mainstream en el norte.

Volviendo a Lincoln, su moderación le acabó ganando la nominación republicana a candidato presidencial (dando por perdido el Sur, los republicanos solo podían ganar llevándose el Norte al completo, y eso solo lo podía lograr un moderado) en mayo de 1860. Un mes antes, la convención demócrata había acabado en desastre. Los demócratas del Norte, pueden llamarlos equidistantes, querían seguir igual, sin interferir en la esclavitud en el Sur pero sin meterla en el Norte. Lo que había sido el compromiso de los últimos 80 años, vamos. Los demócatas del Sur, intuyendo –probablemente con acierto- que los compromisos de antaño tenían fecha de caducidad, se negaron a los apaños y abandonaron la convención para ir a por todas, nominando a su propio candidato (Breckinridge, vicepresidente de Buchanan) con un programa de expansión esclavista. Todo sazonado con la amenaza “y si no nos vamos, eh”.

La campaña fueron dos: Lincoln no podía ganar en el Sur (en el Sur profundo ni siquiera presentó listas: sus integrantes habrían corrido peligro) ni Breckinridge en el Norte, pero los Demócratas del Norte presentaron a Douglas (que se llevó un estado), y en el Sur apareció una de las múltiples encarnaciones de Albert Rivera: los constitucionalistas unionistas, última brasa de las cenizas whig, que proclamaban que los únicos principios políticos a reconocer eran “la Constitución, la Unión y el cumplimiento de las Leyes”. Pese a ser una reliquia del pasado (casi todos sus delegados pasaban los sesenta años), se llevaron tres estados. Pero nada sirvió, y ni siquiera la unión de los tres partidos anti-republicanos habría impedido la victoria de Lincoln. Victoria anticipada en el Sur con una excitación rayana en la histeria, alimentada con fake news como que los republicanos querían forzar matrimonios interraciales, que los negros esclavizasen a los blancos, y noticias inventadas sobre asesinatos y ataques de esclavos a sus amos. Lincoln el “moderado”, que quería frenar la expansión de la “peculiar institución” pero estaba dispuesto a aceptar su pervivencia en el Sur por muchos años más, era el hombre más odiado desde Jorge III.

 

The Black Peones did it again!

 

La escalada

El presidente saliente, Buchanan, reprimió las primeras acciones rebeldes, pero no hizo nada durante los cuatro meses entre la votación y la investidura, alegando que la Constitución no tenía un artículo 155. En lugar de eso, Buchanan pidió “moderación” a los republicanos, y que renunciasen a las leyes de libertad personal, que cumpliesen la ley de captura de esclavos fugitivos, que anexionasen Cuba, y que aceptasen la esclavitud en todo el territorio de la Unión, y entonces tal vez se podría salvar la convivencia. Descontando que esto era pedirle al partido Republicano que se disolviera, no era por nada que Lincoln hubiese hecho por lo que el Sur se rebeló: era por lo que representaba. Cuando Lincoln juró el cargo el 4 de marzo de 1861, siete estados ya habían proclamado su independencia de la Unión, y se habían unido en una Confederación con Jefferson Davis como presidente y Alexander Stephens como vicepresidente.

 

La gran verdad es que el negro no es igual al hombre blanco; la esclavitud –la subordinación a la raza superior- es su natural y normal condición. Nuestro nuevo gobierno es el primero, en la historia del mundo, basado en esta gran verdad física, filosófica y moral.

(Alexander Stephens)

 

Las “independencias” (de momento cada uno por su cuenta, la Confederación vino después) habían sido realizadas en convenciones, donde se aprobaron con una media del 80%, y sin someterse a referéndum. McPherson matiza que las entradas en la Unión también se hicieron por convención, y que el 80% seguramente representase el sentimiento general de los votantes (es decir, sin contar a los esclavos negros, quienes constituían el 47% de la población en el Sur profundo, ni a las mujeres). Ahora, en cuanto a la legalidad de esto, hay opiniones para todos los gustos: los sureños afirmaban que los estados solo habían cedido “funciones de soberanía” a la Unión, y que la soberanía en sí la habían retenido. Además, los estados eran anteriores a la Unión. Solo dos de los siete, contestaban desde el Norte, donde recordaban que los demás estados se habían creado sobre territorios comprados/conquistados por la Unión en su conjunto, y que por lo tanto era la Unión quien los había creado. Falso, decía el Sur, incluso estos estados habían promulgado una constitución antes de pedir el ingreso. Y así todo el rato. El problema del Norte, esencialmente, era que tenía que negar a los sureños el derecho de autodeterminación sin minar al mismo tiempo la propia legitimidad de la Unión, que se había autodeterminado de Gran Bretaña 90 años antes, para lo que se sacaron de la manga el argumento “no hay derecho a la independencia, pero sí a la revolución, y esta solo puede ejercerse ante una manifiesta injusticia”. El caso es que no estaba nada claro, y por eso Lincoln, en un marianismo superior al de M.Rajoy, no movió ni un dedo ante las proclamas y DUI’s sureñas… hasta el momento en que estas desembocaron en violencia, pero de la de verdad.

Una vez se habían largado los siete primeros (sin ser reconocidas sus independencias por nadie más), las maniobras en Washington iban encaminadas a retener a los restantes estados esclavistas. Tarea facilitada porque cuanto más al Norte, menos peso tenía la economía de esclavos. Incluso en el Sur profundo, solo un tercio de las familias blancas tenía esclavos. El apoyo masivo de los blancos pobres McPherson lo explica como “racismo”, sin elaborar mucho más. A juzgar por las declaraciones y casos que cita, no parece hacer falta más. Yo la verdad me mosqueo un poco ante narrativas construidas en base a casos, porque nunca sé si estoy ante un cherrypicking interesado, pero viendo que Trump se llevó el Sur al completo y lo que se ha escrito desde entonces de sus votantes y de las realidades paralelas que se han montado… igual no es tan descaminado. Volviendo a los esclavistas “tibios”, estos estaban con la Unión… siempre que esta no tocase lo suyo y no se propasase con los que se acaban de ir, y los republicanos iban de puntillas para no soliviantarles.

El punto de choque fueron las propiedades federales en los estados del sur, que fueron requisadas sin resistencia, excepto algunos fuertes. El fuerte Sumter, que controlaba la Bahía de Charleston, se negó a rendirse a Carolina del Norte, pero sus provisiones y armamento eran limitados. Lincoln comunicó entonces a Davis que iba a aprovisionar el fuerte, pero solo con comida. ¿Un intento de ganar tiempo, de mantener el status quo, de provocar a la Confederación? Los gringos llevan 150 años debatiendo, pero habría que leer la mente de Lincoln para saberlo. El caso es que Jefferson Davis le hizo el favor de disparar primero. Tras 33 horas de bombardeo, Sumter se rindió y la guerra empezaba (aunque los confederados fueron tratados como beligerantes de pleno derecho, los Estados Unidos tardaron 30 años en reconocer que aquello había sido una guerra, llamándolo en su lugar una “rebelión”, o “la guerra de la rebelión”).

 

La guerra de los aficionados

Las primeras semanas de una guerra civil son como la primera vuelta de un premio de F1: cualquier pequeño detalle puede condicionar todo lo demás, y cualquier despiste te puede costar la carrera. Si los ocho estados del Upper South, los “tibios”, se hubiesen unido a la Confederación, esta habría sido imparable. Si hubiesen permanecido fieles, la fiesta no hubiese durado ni seis meses. Finalmente fue mitad y mitad. En Misuri hubo un golpe de estado pro-Unión; la pequeña Maryland fue ocupada al minuto por Lincoln, que no podía arriesgarse con un estado que rodeaba Washington DC en tres de sus cuatro puntos cardenales; Kentucky declaró una “neutralidad” aceptada tácitamente por Lincoln (que con ello le reconocía a Kentucky lo que le negaba al Sur, es decir, soberanía para desobedecer a la Unión; Lincoln tuvo la suerte de que al cabo de unos meses los confederados intentaron ocupar Kentucky, echándola en brazos de la Unión); Virginia en cambio se pasó a los rebeldes, aportando su potente industria, su alta población, el prestigio de ser el estado de George Washington y Thomas Jefferson, y el talento de Robert Edward Lee (habrán leído que era muy noble y hasta antiesclavista: cierto lo primero, mentira cochina lo segundo), pero su parte occidental se rebeló contra la rebelión convocando una convención para exigir un estado propio (y como esto solo lo puede autorizar la asamblea legislativa del estado, la convención declaró ilegal a las autoridades rebeles, se autoproclamó asamblea legítima, y se autoconcedió la separación como estado, aceptada por Lincoln en 1863). En cuanto al tema de la esclavitud, ambas partes lo silenciaron en sus proclamas y justificaciones: la Unión, porque no quería espantar a los tibios amenazándoles con eliminar la esclavitud, y los Confederados, porque habría dificultado obtener reconocimiento internacional por parte de Gran Bretaña y Francia. No es que a Gran Bretaña, tan amante del divide et impera, le disgustara que los americanos se despedazaran entre ellos, pero reconocer a un estado que se independizaba solo para poder mantener un sistema de servidumbre racista era demasiado hasta para los lores británicos.

 

Los niños que trabajaban en las fábricas de Manchester y las minas de Gales, en cambio, eran libres de dejarlo cuando quisieran, ¡que todo hay que explicarlo o los comunistas te difaman!

 

¿Y entonces los esclavos, qué? Pues al principio, nada. Un general unionista intentó abolir la esclavitud en Misuri para compensar una derrota: Lincoln lo despidió. A lo más que se llegó fue a expropiar propiedades –incluyendo esclavos- pero solo si se habían usado contra la Unión, y que quedaban en un limbo legal: ¿seguían siendo esclavos pero propiedad del gobierno federal, o eran libres?

16.000 hombres contaba el ejército federal. Como llegó a haber tres millones de hombres en armas, es fácil entender el amateurismo con el que empezó la guerra, sobre todo porque los regimientos se formaron a nivel local, muchas veces por impulso de caciques (que luego acababan de oficiales). Los profesionales tenían una idea bastante realista de las posibilidades (en el Norte, forzar un bloqueo naval y aprovechar la superioridad para desgastar poco a poco; en el Sur, vencer simplemente evitando la derrota), pero los imperativos políticos se impusieron: cuando Lincoln tuvo los primeros soldados en Washington, mandó a 20.000 directos a por el enemigo. En Bull Run, a 40 millas del Capitolio, “Stonewall” Jackson y Beauregard los mandaron de vuelta a casa con la carita marcada (en realidad Bull Run fue bastante igualado y a la postre tuvo el efecto de “marcar en el minuto 1 de la finalísima y a partir de ahí confiarte y ceder la iniciativa”, pero la impresión fue esa, e hizo que muchos generales temieran atacar). Lincoln jubiló al jefe de estado mayor, e inició su relación de amor/odio con George Brinton McClellan. McClellan, 34 años, cristiano y de buena familia, un genio de la organización, convirtió a los regimientos sueltos que llegaban en un verdadero ejército. Pero a la hora de la verdad era un timorato: por las noches le escribía a su esposa denunciando a los politicuchos y su incapacidad, y por el día les pedía más y más tropas (llegó a tener tres veces más que los confederados) que luego no se atrevía a arriesgar en combate, no fuese a ser que una derrota truncase… sus opciones políticas (en 1864 sería el candidato demócrata contra Lincoln). En el fondo, no era más que un niño bien que jamás había conocido el fracaso y estaba atemorizado por él. Mientras tanto, los rebeldes organizaban mejor sus escasos recursos y ganaban varias batallas en tierra, al tiempo que la superior armada norteña reducía a un tercio el comercio marítimo del Sur.

Paradójicamente, aquí yacía una de las esperanzas del Sur: que la falta de algodón ahogase las industrias europeas y precipitase un reconocimiento. Pero Egipto y la India se lanzaron a producir algodón, y unas oportunas malas cosechas en Europa hicieron que Gran Bretaña necesitase del grano que exportaba la Unión, mientras la Unión pagaba espléndidamente el nitrato de potasio proveniente del Raj que necesitaba para producir casi toda su pólvora. Y un bonito detalle: las esperadas protestas de los obreros textiles de Lancashire nunca se produjeron… porque estos odiaban la esclavitud más que perder su empleo. Igual que los lores veían que el modelo social confederado era el suyo, las clases medias y bajas británicas veían que la causa de la Unión era la suya.

 

“La guerra contra la oligarquía esclavista es un momento revolucionario que transformará el mundo”, dijo Marx. ¡Hablamos del partido de Ronald Reagan, George W. Bush y Donald Trump!

 

A las victorias en el mar, la Unión pronto añadió una serie de fáciles victorias en el medio oeste. Los confederados juntaron todo lo que tenían para pararles, y el resultado fue la batalla de Shiloh, el 4 de abril de 1862, la mayor hasta entonces en suelo americano: 23.000 bajas. Fue el primer aviso de lo que iba a significar “guerra total”. Porque a eso iba encaminada la cosa, dado que los Confederados no estaban dispuestos a bajarse de la burra. Por el momento, Shiloh les supuso un duro golpe y ya nunca recuperaron la iniciativa en el valle del Mississippi. En la campaña contra los confederados del Mississippi, por cierto, cumplió 40 años un oficial unionista que era la antítesis de McClellan: fracasado, borracho, posible agnóstico y plebeyo. Y también uno que no lloriqueaba con los encargos de Lincoln, que no demandaba refuerzos sin fin, que no tenía miedo ni le faltaban ideas para atacar (lo de anticiparse a ataques enemigos ya lo llevaba peor), y que seis años más tarde iba a lograr lo que McClellan más quería y nunca logró: la presidencia (siendo considerado uno de los peores presidentes, pero eso ya es otra historia). Su nombre: Ulysses S. Grant.

 

“Presidente Lincoln, deshágase de ese borracho.” “No puedo, ¡él por lo menos pelea!” (Versión alternativa: “pues dígame qué bebe para que les mande unas cuantas botellas a mis otros generales.”)

 

Entre las victorias de Grant en el oeste y que McClellan había decidido -¡al fin!- hacer algo con su apabullante superioridad y había situado un ejército a seis millas de la capital confederada de Richmond, en mayo de 1862 la cosa parecía vista para sentencia. No fue así (¡aún queda medio libro!): el Sur iba a doblar la apuesta.

 

Lee desatado

Primero, los confederados aprobaron un servicio militar obligatorio (mientras el norte empezaba a cerrar oficinas de reclutamiento). Segundo, declararon la ley marcial. Tercero, imprimieron moneda para financiarlo todo (al final de la guerra, su divisa solo valdría un 1% de su valor prebélico). Y cuarto, Jefferson Davis sacó a Robert E. Lee del despacho donde languidecía y le puso al mando del ejército de Virginia. Con fuerzas muy inferiores, Lee logró echar atrás a McClellan y a su vez ponerse a tiro de piedra de Washington, pero a costa de pérdidas mayores. Y eso era algo que el Sur a la larga no se podía permitir.

Lo gracioso del caso es que la brillante victoria de Lee condenó al Sur. De haber ganado McClellan en ese momento, el Sur se habría ahorrado la devastación de los tres años posteriores, y posiblemente incluso hubiese preservado la esclavitud, al menos por un tiempo (Virginia Occidental fue admitida en la Unión con una constitución que emancipaba a todos los esclavos al cumplir 25 años, lo que la hubiese abolido definitivamente en 1888; el resto de estados del Sur seguramente hubiesen logrado apaños similares). Ahora, el Norte también dobló la apuesta. Y con todos los muertos que iba a poner sobre la mesa, evidentemente ya no iba a aceptar volver al sistema político anterior, tan hábilmente manipulado por los dueños de las plantaciones para su beneficio. En palabras de McPherson: “la guerra para reintegrar al Sur en la vieja Unión se convirtió en la guerra para destruir al Sur y sobre sus cenizas edificar una nueva Unión”. La actividad del Congreso en 1862 fue en ese sentido casi una Segunda Revolución Americana, pues las reformas (homestead act, aduanas altísimas, ferrocarriles transcontinentales…) representaron el traspaso de poder de la clase terrateniente a la clase comercial/industrial – o de la clase feudal a la burguesía capitalista, si nos ponemos marxistas. Un programa, incluso, rojeras, y tan popular que garantizó la supremacía del partido republicano durante una generación. No obstante, la esclavitud aún era una línea roja, y Lincoln empezó preparando el terreno con razones puramente militares: había que hacerle la guerra a la esclavitud solo en la medida en que la fuerza del Sur estaba en la esclavitud. Razonamiento que mantenía tranquilos a los “tibios” y a la fracción de la Paz del partido Demócrata, que por cierto hacía unas campañas con un racismo sangrante… al que Lincoln respondía con vagos planes de “colonización”, vamos, con la promesa de que los esclavos liberados no acabarían en el Norte sino en alguna remota colonia centroamericana. La Proclama de Emancipación, de momento, la guardó en un cajón a la espera de una rutilante victoria militar.

Casi tres meses tuvo que esperar el buen hombre. Porque Lee, después de ganar dos batallas con fuerzas inferiores, se saltó de nuevo el manual y en septiembre de 1862 atacó a su vez. Una locura, dado el estado de sus tropas, pero que podría haber causado un vuelco político en el Norte en las elecciones legislativas de noviembre. A McClellan, al que Lincoln seguía sin dar la patada, se le apareció la Virgen en forma de planos de batalla confederados, y aún así casi logró perder una tercera batalla. La batalla de Antietam fue un empate solo por la superioridad numérica de la Unión. Debilitado, pero no derrotado, Lee volvió al Sur.

 

La Proclamación de Emancipación

Aún así, Washington vendió Antietam como una victoria, y Lincoln sacó la Proclamación, otorgando libertad a cualquier esclavo en cualquier estado que para el 1 de enero de 1863 se encontrase en rebeldía. Es decir, que Lincoln liberaba esclavos donde su gobierno no pintaba nada… y no los liberaba en los territorios “tibios” que seguían en la Unión y bajo su gobierno. Y como era previsible, los Demócratas subieron en noviembre de 1862, aunque sin lograr mayorías. Lincoln empujó a McClellan a marchar de nuevo sobre Richmond, y como McClellan se negó, Lincoln por fin lo puso de patitas en la calle. Burnside, su sustituto, se tomó las órdenes al pie de la letra y avanzó en línea recta a las defensas de Lee, que en Fredericksburg causó el triple de bajas de las que recibió, mientras Grant se atascaba ante Vicksburg. Lincoln, en un momento poco “padre de la democracia”, suspendió el habeas corpus e implantó un sistema de levas obligatorias que encima se aplicó de forma tan injusta que dio alas a los Demócratas de la Paz, el más pintoresco de los cuales fue seguramente Clement Vallandigham (me apetece llamarlo “el Puigdemont de Ohio”, ahora entenderán porqué): Vallandigham hizo campañas denunciando la ilegalidad de la Proclamación, e incitando a los soldados de la Unión a desertar. A Burnside, que tras Fredericksburg había sido relegado a gobernador militar de Ohio, no se le ocurrió otra cosa que sacar a Vallandigham de su casa en mitad de la noche y ponerle ante un tribunal militar. Lincoln prefirió no desautorizar a su subordinado, pero logró que la sentencia de muerte fuese conmutada por destierro. Expulsado al Sur, Vallandigham aseguró a los Confederados que en lo que a él respectaba se podía hacer un “Tabarnia invertido” (expulsar a Nueva Inglaterra, cuna del abolicionismo, y reedificar una Unión esclavista con el Sur y el Noroeste), para acto seguido coger un barco a Canadá y presentarse a gobernador de Ohio, campaña que realizó desde Canadá, en la ciudad fronteriza de Windsor, Ontario. También tuvo una muerte muy curiosa (aquí tengo que aclarar que esto no significa que le desee la misma muerte a Puigdemont, que si no me viene Fiscalía – ¡bueno, con la Fiscalía nunca se sabe!). Vamos, que las cosas iban mal para el Norte. Hacía falta una nueva victoria. Lincoln nombró jefe a Hooker, que avanzó de nuevo sobre Richmond, pero la mera noticia de que Lee marchaba contra él le hizo hacerse caquita, y Lee le destrozó en Chancelorsville. Así que fuera Hooker y dentro George Meade.

 

Lincoln habría sido un presidente muy normal del Real Madrid.

 

Pero en el frente doméstico del Sur las cosas iban igual de mal que en el Norte (la administración solo conservó una pequeña mayoría parlamentaria gracias a los congresistas de los territorios ocupados por la Unión, que por supuesto votaban como hooligans por impuestos que sus votantes –unos pocos centenares de refugiados- no pagarían, o levas que no afectarían a sus distritos), lo que resultó en un nuevo ataque de Lee al Norte, hacia Pennsylvania y el nudo ferroviario de Harrisburg, a ver si sonaba la flauta y el Norte se desmoronaba, o venía el ansiado reconocimiento del extranjero. Pero a medio camino unos soldados confederados encontraron en la pequeña ciudad de Gettysburg un depósito de zapatos (el desabastecimiento del sur llegaba a tales extremos que muchos soldados iban descalzos), justo cuando llegaban unos unionistas. Empezaron los disparos sin siquiera esperar a que vinieran los generales, en plan ejerzitos anarkistas, ambos lados empezaron a meter tropas y más tropas, y en menos de lo que te esperas se había liado la mayor batalla de la guerra.

La cosa duró tres días, con mucha confusión que ha dado para mucho what if en la literatura norteamericana. El caso es que en el momento clave un Lee cansado y estresado creyó que podía pedirles a sus hombres lo imposible una vez más y ordenó un ataque frontal sobre el centro de la línea enemiga. Esta resultó más fuerte de lo esperado, y en vez de perforarla, Lee perdió la mitad de sus mejores tropas y a la postre un tercio de su ejército. Si Meade hubiese presionado, seguramente hubiese destrozado todo el ejército confederado, pero el hombre aún estaba anonadado -¡él, un recién ascendido del pozo de la Liga Adelante, había batido al Napoleón de Norteamérica!- y Lee logró volver al Sur con los girones. Esta victoria, el 3 de julio de 1863, se vio seguida el 4 de julio por la toma de Vicksburg por parte de Grant (quien, tras tres intentos fallidos, se inventó una estrategia digna del propio Lee), que partía al Sur en dos y convertía el Mississippi en una autovía yankee. Lincoln se trajo a Grant a Washington para rematar la faena. A Meade, en agradecimiento por salvar la temporada, le dejaron ser su segundo.

 

Sherman desatado

Tras Vicksburg y Gettysburg, lo cierto es que el pescado estaba vendido. El Sur ya no podía ganar ni de milagro, pero podía no perder. Y a eso se puso Lee cuando Grant avanzó hacia Richmond en la primavera de 1864. Hasta ahora, tras una batalla el derrotado se retiraba, y las bajas solo se acumulaban durante unos días, pero ahora Grant intentaba continuamente flanquear a Lee, que se adelantaba con posiciones defensivas que eran machacadas. El resultado eran batallas casi continuas durante semanas. Lee planteaba una guerra de desgaste (y por cada baja confederada, lograba dos bajas unionistas), algo en lo que el Sur llevaba todas las de perder, pero con un evidente cálculo político: si la sangría era lo bastante grande, los Demócratas de la Paz podían ganar las elecciones presidenciales de noviembre, pensaban en Richmond.

Hasta el otoño, no estaba nada claro que la cosa no les fuese a funcionar. Los Demócratas de la Paz dominaron a los de la Guerra en las convenciones del partido, nominaron a McClellan y montaron una campaña sobre tres ejes: racismo en vena, el destino de los pobres prisioneros de guerra abandonados por Lincoln, y la incapacidad republicana para terminar la contienda, con Grant atascado por Virginia. El primer eje no prendió tanto; no tanto porque el electorado se abriera a un cosmopolitismo ilustrado, sino porque ya era un tema gastado, y porque ya había cerca de 100.000 negros en el ejército de la Unión. Lo que nos lleva al segundo eje: al principio de la guerra los intercambios de prisioneros eran frecuentes, pero Lincoln los paralizó cuando el Sur se negó a intercambiar a soldados negros (si es que se dignaban a hacerlos prisioneros, lo normal era ejecutarlos sin más), independientemente de que fuesen esclavos fugados o ciudadanos libres del norte. Los prisioneros en ambos lados empezaron a acumularse, y por falta de previsión y dejadez su internamiento fue cada vez más precario, especialmente en el Sur, donde faltaba de todo. Cuando los federales liberaron el campo de Andersonville, 13.000 de sus 45.000 ocupantes había fallecido, y los demás eran una masa de esqueletos vivientes cubiertos de llagas. El ultraje (Henry Wirz, jefe del campo, fue el único militar sureño colgado por crímenes de guerra) provocó que este eje les estallara en la cara a los Demócratas: los votantes pensaron que había que exigir la rendición incondicional de un enemigo tan malvado, como pedían los republicanos.

 

“Lincoln les permitirá a los negros comprar armas, ser jurados y votar en elecciones, y obligará a vuestras hijas a casarse con ellos.”

 

Pero todo esto era secundario con respecto a las posibilidades de ganar la guerra pronto. Y el 2 de septiembre de 1864, apenas unos meses antes de votar, se produjo el alirón: William Tecumseh Sherman, tras atravesar Georgia arrasando todo a su paso, conquistaba la ciudad de Atlanta. Al mismo tiempo, Sheridan arrasaba el Valle de Shenandoah. Lincoln era reelegido por incontestable mayoría (con un Demócrata de la Guerra, Johnson, como vicepresidente, y dentro del “Partido de la Unión Nacional”, partido instrumental para maquillar a los republicanos, tenidos aún por demasiado radicales por muchos votantes). A la vista de lo bien que funcionaba la estrategia de tierra quemada de Sherman, Lincoln le dio carta blanca para seguir hacia el norte, quemando y arrasando cualquier cosa susceptible de contribuir al “esfuerzo bélico”. Antes de la guerra, el Sur había contenido un 30% de la riqueza nacional; diez años después, solo iba a contener un 12%. El Norte, en cambio, creció en todas las categorías de producción -incluso los 360.000 muertos se cubrirían sobradamente, entre nacimientos e inmigrantes- y acabó la guerra considerablemente más fuerte de lo que la empezó. Y con el poder judicial y político de su lado: durante 49 de los 72 años de la existencia de los Estados Unidos, el presidente había sido un esclavista sureño, pero solo dos candidatos de un ex-estado confederado lograron la elección en el siglo posterior; en la Corte Suprema, los sureños pasaron a ser minoría. Era un poder político, además, muy diferente y más centralizado: de las primeras 12 enmiendas a la constitución, 11 limitaban el poder del estado federal. De las 7 siguientes (incluyendo la 13, la 14 y la 15, que liberaron a los esclavos y les dieron la ciudadanía y el voto), 6 aumentaron su poder. La guerra había dado a luz a un gobierno que recaudaba impuestos directos, reclutaba ciudadanos, intervenía activamente en la economía, aumentaba competencias judiciales e incluso, Oficina de Libertos mediante, tenía una agencia para asuntos sociales.

 

The House wins

La cosa en el Sur ya estaba tan mal que incluso ¡empezaron a pensar en armar esclavos! No dio tiempo para esto, y tras tomar Richmond, el ejército de Lee se rindió en Appomattox. Sabiamente, Lee se negó a continuar como guerrilla. Con la ayuda de gobiernos estatales sureños “reconstruidos” (es decir, con solo unionistas), el Norte logró pasar las enmiendas constitucionales que abolían definitivamente la esclavitud, aunque Lincoln no llegó a verlas ratificadas: un mes después del final de la guerra, un actorzuelo le metió una bala en la cabeza al grito de “sic semper tyrannis”.

 

Los de la ceja, siempre resentidos con los que defienden la unidad de la patria.

 

McPherson termina el libro con la rendición del Sur y la segunda inauguración de Lincoln, y ni siquiera llega al asesinato. Robert E. Lee y Jefferson Davis, por su parte, se volvieron a casa a escribir sus memorias, que contribuirían al mito de la “causa perdida” del Sur. Una narrativa donde el Sur, formado por nobles y gallardos caballeros de antiguo, había luchado por sus antiguas libertades y su forma de vida (buen momento para recordar: la libertad que defendían estos nazis era la de vender y tratar a otros seres humanos como ganado). Parte esencial del mito, claro, es que el Sur perdió la guerra por su desventaja numérica. Si Lee hubiese tenido los recursos de McClellan, la cosa hubiese sido muy diferente. McPherson matiza eso mucho: la desventaja del Sur se vio compensada por la ventaja de jugar a la defensiva, y todos los demás problemas (disensiones internas, fallos de liderazgo…) se dieron también en el norte.

El libro está muy bien; aunque se le note a McPherson admiración por Lincoln (y lo cierto es que desde un punto de vista “político” hay que quitarse el sombrero, pues Lincoln maniobró con gran tacto entre moderados, “tibios” y radicales hasta ganar la guerra y abolir la esclavitud) y una evidente simpatía por el Norte, esto no lo desvirtúa; o al menos, no más de lo que desvirtúa un relato sobre la Segunda Guerra Mundial el que su autor muestre antipatía por los nazis. Y es doblemente bueno porque, ante el espejo de nuestros propios “confederados” en las provincias rebeldes de más allá del Ebro, todo el mundo puede hacer paralelismos a su gusto. Los Confederados como indepes que solo permanecen dentro mientras les hagan casito es la más obvia, pero también hay otra: la de los señoritos de discurso “si queréis cosas pues presentaros a las elecciones, piojosos, que para eso esto es una democracia; ¿qué las leyes electorales –trazado de distritos, derecho al voto, financiación de campañas- están sutilmente manipulados y eso nos da ventaja? De acuerdo, pero hoygan, es que son las reglas que-nos-hemos-dado-entre-todos, y no se pueden cambiar de repente solo porque no os gusten”. Imagínense a estos señores si de repente unos comunistas ganaran las elecciones, y lo poco que tardarían en soltar chillidos histéricos de “esto es inaceptable, la democracia no lo permite todo, esto no vale, y nos llevamos el dinero a Suiza en defensa propia”. Miren la que liaron otros señores del mismo palo cuando quedó claro en 2015 que Ahora Madrid se iba a hacer con una alcaldía más simbólica que otra cosa, e imagínense que ganasen comunistas de verdad en unas elecciones a algo importante. Y si esta no les convence, veamos esta: no sabemos si los estados que entraron en la Unión en 1789 lo hicieron pensando que esto sería “para siempre”, como afirmaban los republicanos (seguramente no), pero el caso es que no había un procedimiento regulado para salirse de la Unión. Aquello se vendió como “esto es tan bueno que nunca nos querremos salir”. Aquí la analogía pertinente sería la pertenencia, no a la UE (el Brexit muestra que si quieres, y estas dispuesto a pagar el precio, te puedes salir), sino al euro. Del euro tampoco hay una vía regulada de salida, así que, ¿qué pasaría si, qué se yo, un estado del sur se saliese unilateralmente? ¿Podrían los demás impedirlo? ¿Por la fuerza? (“Los demás”, en este contexto, son obviamente Alemania y su comparsa Francia, cuyos bancos se comerían el default camuflado de una salida + devaluación, y “por la fuerza”, pues ya se imaginan ustedes.) Es el problema de no dejar las cosas claras desde el principio… aunque claro, entonces igual no se hacen.

El caso es que, aunque los confederados fuesen unos podridos hijos de perra, incluso los podridos hijos de perra tienen derechos. Entre ellos el de la autodeterminación (ya otra cosa es cómo este se articule). ¿Incluso para defender la esclavitud? Ah, pero es que el Norte estaba dispuesto a no abolirla para así salvar a la Unión, Lincoln el primero. Que nunca cuestionó las DUI’s en si mismas, tachándolas de mero postureo, sino que esperó a tener un casus belli violento. Y aquí dejamos el debate bizantino. En fin, que sean cuales sean sus filias y fobias, encontrarán una interpretación a su gusto. Al final, solo queda lo de siempre: trazar una línea en la arena en un lugar determinado, una línea necesariamente política, y tirar p’alante. Por las causas equivocadas, la Unión acabó luchando y ganando una guerra necesaria, e hizo lo correcto con su victoria. No tenemos ninguna certeza de que la esclavitud se hubiese abolido en otro caso, dado el beneficio que ofrecía. Porque pregúntense: ¿realmente es tan absurdo pensar que la esclavitud hoy no funcionaría? ¿Solo porque tenemos esa imagen del esclavo encadenado recogiendo algodón, y no picando en Javascript? ¿Qué impediría a los ricos “atarse” a un pobre, financiarle unos estudios, y luego usarle en su propia empresa a cambio de comida y techo? Con otro nombre, claro, “asalariado patrocinado permanente” o algo así, pero poseyendo al esclavo, “que para eso le ha dado estudios y le enseña a ser hombre de provecho, y tiene derecho a recuperar esa inversión; además el emprendedor es de natural superior al obrero y tiene que civilizarle”. Ciertos discursos de hoy en día, que hace 20 años habrían sido impensables, apuntan en esa dirección. Igual es el momento de empezar a reivindicar al republicano Abraham Lincoln.


Compartir:

»

  1. Comentario de Pablo Ortega (05/07/2019 10:12):

    “la de los señoritos de discurso “si queréis cosas pues presentaros a las elecciones, piojosos, que para eso esto es una democracia; ¿qué las leyes electorales –trazado de distritos, derecho al voto, financiación de campañas- están sutilmente manipulados y eso nos da ventaja?”

    Es que en serio alguien aquí duda de lo que arrojaría un referendo en toda España sobre si hay que dejar a los catalanes y vascos votar en un referendo de autodeterminación vinculante? Más bien tiene mérito que un 30% de los votantes restoespañoles votase por partidos pro-referendo en 2015.

    Es obvio, de paso, que si un sector se parece a los confederados, es la Cataluña profunda, o sea, Tractoria, y el cómo se ve allí a sus rivales políticos, tal y como quedó demostrado en ciertos incidentes y escritos del molt honorable Torra. Más aún viendo lo débil que es el nacionalismo español, a tal punto que bastó con que Vox sacara a pasear la bandera para que el electorado moderado se cagase entero (bueno, eso y la guerra cultural contra las feminazis, pero ya eso lo explicó mejor Trompeta que yo, pues parece que al españolito promedio le gusta ser apresado solamente por la palabra de una mujer) y votase por Pdr.

    Ya otra cosa es que en según que sitios se piense que el derechista español promedio es los energúmenos del “a por ellos” (cómo ha sacado petróleo el prucés de unos disparates de tres o cuatro idiotas) y no un Rajoy de la vida que solo quiere que todo siga igual.

    PD. Buena la comparación de Zidane con Grant. Muy buena…

  2. Comentario de emigrante (05/07/2019 13:10):

    La Guerra Carlista Americana.

    Uno tiene la impresión de que llegaron al conflicto porque se le acabaron los enemigos y empezaron a pelear consigo mismos una vez vencidos los ingleses (1812), lo españoles (Florida), los indios (Tecumseh) y los mexicanos. Pero luego nada más acabar la guerra retomaron su expansión y le compraron Alaska a los rusos y en el 98 se anexionaron Hawaii y las últimas colonias españolas. El destino de esos territorios ultramarinos ha sido variopinto. Alaska y Hawaii se convirtieron en estados de la Unión en 1959. Filipinas consiguió la independencia tras la II Guerra Mundial aunque sigue bajo su influencia. Puerto Rico es una colonia de facto, la definición de este territorio son tres mentiras porque ni es un estado ni es libre ni recibe trato de socio.

    Y luego está Cuba. Ay, Cuba! Es curioso que ya la mencione como uno de los factores que llevaron a la guerra junto con la Nicaragua de Walker. Se podría decir que la verdadera independencia de la isla llegó con la Revolusionnn. Uno tiene la impresión de que lo que más le duele a Washington del régimen castrista no es que sean comunistas sino que de alguna manera creen que Cuba es suya y se la han robado. Y siguiendo con la comparación que Pablo Ortega hace entre Dixie y Catalunya, añadir que la mayoría de esclavos cubanos tenían un amo catalán. Como última curiosidad, en la versión en español de los dibujos animados del gato Jinks, el ratón Dixie tenía acento cubano https://www.youtube.com/watch?v=ePBohOGcGMM

  3. Comentario de Mr. X (05/07/2019 16:23):

    ¡Pobre general Meade! Una vez leí que, no sé, algo así como el 70% de los norteamericanos creían que Grant había sido el vencedor de Gettysbourg. Por lo que sé, su ninguneo empezó en la época, ya que al parecer ordenó que a un periodista que consideraba que había injuriado a sus tropas/o a él lo pasearan atado a un burro delante del ejército. Y sus colegas, por corporativismo, decidieron negarse a informar de nada relacionado con él, y no digo nada asociarlo a una victoria decisiva.

  4. Comentario de Pablo Ortega (05/07/2019 20:38):

    @emigrante: la verdadera independencia de la isla llegó si acaso con la caída del muro de Berlín, pues todo lo que hizo Fidel fue cambiar un amo por otro, a Washington por Moscú… aún así, debo reconocer que fue muy impresionante el cómo logró manejar a Chávez y convencerlo de subsidiar Cuba y convertir a Venezuela en algo parecido a un protectorado cubano.

    Ciertamente Chávez lo hizo a cambio de contar con el expertise de los cubanos en construir dictaduras eternas e invencibles, pero sin duda el precio fue muy alto.

    Y sobre Puerto Rico, varias veces los han dejado votar y los independentistas quedan por detrás de la ambulancia, la mayoría quieren quedarse como están o ser anexados como Estado nº52 de la Unión, pese a saber que la “estadidad” supondría renunciar definitivamente a la independencia.

  5. Comentario de Lluís (06/07/2019 07:21):

    #4

    En cualquier caso, es preferible un amo que está a 20.000 Km. y que no tiene demasiados intereses (o ninguno, a la URSS no se le había perdido nada en el Caribe más allá de fastidiar a los americanos) a otro que está a 200 Km. y tiene asumido que has de pedirle permiso para ir al baño.
    Encima, Castro no era prosoviético ni demasiado marxista. Fueron los americanos los que no le dieron otra opción que refugiarse tras el talón de acero.

    Y no creo que Chávez buscara la experiencia en construir dictaduras de Cuba. Para eso podía haber pedido ayuda a la mitad de sus vecinos, que además de conseguir mantenerse en el poder caían simpáticos en Miami y Washington, ya puestos a meterte a dictador, mejor de derecha tradicional, que incluso despojados del poder, Duvalier o Pinochet han tenido mejor destino que Gaddafi.

    Por cierto, hablando de aspirantes a dictador fracasados, ¿qué pasa con Guaidó? Se supone que, constitucionalmente, un “presidente encargado” ha de convocar elecciones en el plazo de un mes. Y ya lleva medio año haciendo el payaso por ahí…

  6. Comentario de Pablo Ortega (07/07/2019 07:23):

    @Lluís: y dele con la típica excusa castrista de que fueron los gringos los que obligaron a Fidel a ponerse del lado de la URSS… ese es un libreto cubano muy viejo ya.

    Sobre esa “mitad de sus vecinos” de los que habla, casi todos fueron derrocados o estaban muertos en 1999. No había ningún Franco sudamericano vivo cuando Chávez llegó al poder. De hecho, el único dictador de derecha que había en esa Latinoamérica fue Fujimori, y ese curiosamente sí era muy aliado de Chávez, a tal punto que incluso acogió en 1992 a algunos de los militares participantes en el segundo golpe de Chávez (porque fueron dos, y en el mismo año) que lograron huir de las fuerzas leales al gobierno en un avión y llegaron a Perú. Por algo Montesinos se refugió en Venezuela tras la caída de Fujimori.

    Y sin duda, Chávez aprendió mucho de Fujimori. El japonés fue el primero en descubrir como se podían usar los propios mecanismos de la democracia para vaciarla de contenido, convirtiéndola en un simple disfraz para engañar incautos mientras él gobernaba con puño de hierro y hacía fraude electoral. El primer neo-dictador del mundo, sin duda.

    Sobre Guaidó, creo que hasta usted entiende que el CNE rojo-rojito no tiene mucho interés de convocar elecciones o acatar las órdenes de la legítima Asamblea Nacional, no? En todo caso, si Guaidó es culpable de algo, son los errores tácticos que cometió en sus intentos de tomar el poder, pero queda bastante claro que Maduro jamás va a ceder el poder por las buenas o por los votos, como sí hizo Pinochet, curiosamente, ya que tanto lo menta.

  7. Comentario de Pablo Ortega (07/07/2019 07:24):

    Empezando porque si Fidel no fuera pro-soviético o marxista, porque encarceló a Huber Matos, uno de los líderes revolucionarios, ya en el mismo 1959 solo porque a éste se le ocurrió afirmar que era anti-comunista?

  8. Comentario de Lluís (07/07/2019 08:43):

    Pablo,

    Castro no quería ligarse con la URSS. Pero luego, resulta que te montan algo tan democrático como lo de Bahía de Cochinos y no queda otra que buscarse un protector. El asunto no era baladí durante décadas, e incluso sin necesidad de declararte marxista, si no gustabas en Washington o a ciertas empresas de capital norteamericano, uno podía verse como Juan Domingo Bosch o Jacobo Árbenz. O peor aún, como Omar Torrijos.

    Eso que cuenta de vaciar de contenido la democracia no es algo exclusivo de Fujimori y Chávez. Se ha estado aplicando en todo el mundo desde entonces, incluso en Europa, que cualquiera diría que en los últimos 20 años las libertades civiles y la democracia real han aumentado en lugar de retroceder. Con la excusa del terrorismo, el islamista ha venido de perlas y cualquier amante de las conspiraciones debería estar frotándose las manos con las conexiones entre Al-Qaeda o el ISIS y el régimen saudí, democracia ejemplar donde las haya y excelente amigo de EEUU y Occidente en general.

    Mire, lo de Guaidó y la oposición venezolana en general es patético. Con el régimen acorralado, batiéndose a la defensiva, el apoyo de EEUU, Colombia, Brasil y Federico Jiménez Losantos, fracasaron en su enésima intentona para hacerse con el poder. Diga lo que diga, Guaidó ha hecho mucho para hacerse con los activos del estado venezolano en el extranjero y muy poco para convocar elecciones, ni siquiera lo ha insinuado, y eso que, constitucionalmente, es la misión prioritaria de un “presidente encargado”, ¿no?

    Al parecer, lo que ha faltado es que no ha habido la violencia suficiente. Yo, en el caso de Guaidó, iría con mucho cuidado y me preocuparía más de los míos que de Maduro, por lo menos si deseara seguir con vida. Lo digo porque políticamente ya está amortizado, su credibilidad internacional va a la baja (a sus enviados ya les reciben en menos sitios oficiales), y si lo que se quiere es que Trump dé la orden de invadir, lo que toca es que el régimen de Maduro cometa una insensatez como ordenar el asesinato de Guaidó. Da igual que se suicide, tenga un infarto o le peguen un navajazo en una riña en un burdel, el culpable será solo uno y exigirá una respuesta inmediata de la comunidad internacional. Supongo que a más de uno se le habra ocurrido ya esta idea, total será el mejor servicio que pueda hacer Guaidó a la causa. Y si no es él, puede que sea Leopoldo. Por eso habrá corrido a refugiarse en la embajada española. Si vd. tiene contacto con él, avísele que si viene a verle un tal Carromero y le ofrece ir a dar una vuelta en coche, decline.

  9. Comentario de emigrante (07/07/2019 13:47):

    Más sobre Cuba, he seguido el enlace que nos pone el señor Jenal y menudo bicho era el tal Narciso López, el Puigdemont cubano. Montó una parecida a lo de Bahía de Cochinos cien años antes, tres veces. Pero no para lograr la independencia sino para anexionar la isla a los USA. Por lo visto sus aliados de Mississippi querían repetir el procés de Texas y conseguir el botín de esclavos. Y el tío ni siquiera era cubano sino de Caracas e hijo de vascos. Y todo por un despido que se tomó a mal.

  10. Comentario de Lluís (07/07/2019 15:36):

    Durante parte del siglo XIX, algunas mentes brillantes de los estados sureños tenían la idea de anexionar Cuba a los EEUU y crear tres nuevos estados esclavistas, con lo que se garantizarían mayoría en el Senado y recortarían algunas diferencias en el Congreso. Eso ya no lo sé, pero es posible que algunos terratenientes cubanos no hubiesen visto tan mal ese proyecto.
    Cuando eso fracasó, una alternativa pareció surgir con Nicaragua y William Walker, pero aquello tampoco funcionó. Eso si, Walker acabó como López, ajusticiado.

    Finalmente, viendo que por ahí no había salida, las élites sureñas se fueron decantando por la secesión tras ver que lo de ampliar el país al sur del paralelo 36 era más complicado de lo que parecía.

  11. Comentario de maca (08/07/2019 20:15):

    Uno lo interpreta como quiere, si se hace un paralelismo entre el compromiso de 1850 y la transición española. La república catalana seria John brown

  12. Comentario de Mauricio (09/07/2019 10:23):

    Si Kunta Kinte levantara la cabeza acabaría añorando los viejos tiempos en la plantación ¡pobres ninis!

    Lluis,

    No es “democrático” que USA apoyase a unos rebeldes cubanos pero, por el contrario, si lo sería el apoyo de Cuba al MPLA, a Chavez, a los sandinistas, etc. USA interviene por interés, Rusia por obligaciones geoestratégicas ineludibles inherentes al alma rusa y ¿por qué no decirlo? por pura bondad.

    “cualquiera diría que en los últimos 20 años las libertades civiles y la democracia real han aumentado en lugar de retroceder”

    ¿Podría concretar o son de esas cosas que se dicen como que por culpa de VOX están en peligro los derechos de la comunidad LGTBI, la “recentralización” del estado, Aznar también negocio con eta y la izquierda castiga más la corrupción?

    “Eso ya no lo sé, pero es posible que algunos terratenientes cubanos no hubiesen visto tan mal ese proyecto.”

    Lluis en esencia pura: una opinión basada en su desconocimiento y en dar algo como teóricamente posible pero indemostrable. Es usted muy grande.

  13. Comentario de Y (09/07/2019 10:35):

    “USA interviene por interés”

    Jáaaaasjajaja

    El mundo de la fantasía occidental

    Ojalá USA se preocupara de sus intereses más allá de su ciego fanatismo identitario/religioso

    Vives en los mundos de yupi, Mauricio, confundes un actor racional que sigue sus intereses (por ejemplo el cabron de Putin) con los fanáticos payasos norteamericanos

  14. Comentario de Y (09/07/2019 10:55):

    -nos han atacado unos wahabi salafistas de barbaria saudí, estamos muy cabreados y vamos a desencadenar el caos y el terror en Irak

    -bieen, aplauden Tony Blair y Aznar

    USA es un actor racional que sigue sus intereses

    Qué jartá de reír

    Mauricio, mira que te lo he dicho veces, vas a pasar por este mundo sin haber conocido otra cosa que literatura infantil

    Por cierto, después de 19 años bombardeando Afganistán los talibanes le han dicho a los norteamericanos lo mismo que les dijeron al principio:

    -nosotros nos encargamos de al-qaeda de la que vosotros sois socios fundadores
    -OK, han dicho los yanki

  15. Comentario de Mauricio (09/07/2019 14:02):

    “USA interviene por interés, Rusia por obligaciones geoestratégicas ineludibles inherentes al alma rusa y ¿por qué no decirlo? por pura bondad.”

    Mi afirmación anterior es claramente una parodia sobre el pensamiento mayoritario de la izquierda. No soy marxista, no creo que la historia se explique solo por la lucha por el dominio de las relaciones productivas, aka intereses económicos, aunque el interés, los incentivos del tipo que sean estén siempre presentes en cualquier acción humana. De hecho prefiero el interés que nuestro pobre desequilibrado atribuye a Putin y niega a los USA antes que un fanático ideológico o religioso.

    Al parecer a Putin solo le mueven intereses geoestratégicos que llamaríamos ¿legítimos? fruto del frio calculo que se contrapondrían a unos intereses geoestratégicos ideológicos que en el caso ruso incluirían conceptos como la Gran Rusia, cobrarse las humillaciones recibidas tras la guerra fría, el deseo de volver a ser un actor clave en la escena internacional, el paneslavismo, etc algo, por supuesto, totalmente ajeno a Putin, su forma de pensar y que no tendría nada que ver con sus acciones desde su llegada al poder. Los fanáticos son siempre los otros, los tontos y los desequilibrados en LPD ni cambian, ni descansan en verano.

  16. Comentario de Y (09/07/2019 20:07):

    De los 19 que atacaron Nueva York … 17 eran wahabi

    -“Nos han atacado 17 wahabi (15 wahabi de barbaria saudí y 2 wahabi de emiratos árabes) estamos muy cabreados así que vamos a desencadenar el caos y el terror en Irak”

    La comedia imperial

    Mauricio, hasta los talibanes os ganan en racionalidad a los que profesáis esa ciega y fanática religión/identidad imperial (1945-) brillantemente fundada en Hiroshima y Nagasaki

    Tú tienes una moral perversa, para tí enviar al infierno a 600 mil hombres, mujeres y niños en Irak son cosillas que pasan … 19 años bombardeando Afganistán para nada, ¿es que no sabéis distinguir un wahabi de un talibán?

    Libia destrozada, Yemen destrozada, Siria reventada con ayuda de los salafistas subcontratados … Y ahora toca atacar Irán

    Extendiendo el Caos y el Terror desde 1914 non stop, enviar gente al infierno es vuestra pasión

    Ojalá Putin os metiera un misil por el trasero, ciegos, tontos y malvados fanáticos del Angloimperio; pero Putin, por desgracia, es vuestro socio preferido

    Lo dicho: abandonarás este mundo sin haber conocido ni leído nada más allá de cuentitos infantiles

    Por lo menos lee a los carcas católicos

    https://www.theamericanconservative.com/

    O lee a los conservadores liberales

    https://www.antiwar.com/

    Mauricio, sabes lo que te digo: eres un progre

    Sí, solo te falta leer The Guardian

    (El Kaiser Guillermo II aprueba este mensaje)

  17. Comentario de Y (09/07/2019 20:16):

    De los 19 que atacaron Nueva York … 17 eran wahabi

    -“Nos han atacado 17 wahabi (15 wahabi de barbaria saudí y 2 wahabi de emiratos árabes) estamos muy cabreados así que vamos a desencadenar el caos y el terror en Irak”

    La comedia imperial

    Mauricio, hasta los talibanes os ganan en racionalidad a los que profesáis esa ciega y fanática religión/identidad imperial (1945-) brillantemente fundada en Hiroshima y Nagasaki

    Tú tienes una moral perversa, para tí enviar al infierno a 600 mil hombres, mujeres y niños en Irak son cosillas que pasan … 19 años bombardeando Afganistán para nada, ¿es que no sabéis distinguir un wahabi de un talibán?

    Libia destrozada, Yemen destrozada, Siria reventada con ayuda de los salafistas subcontratados … Y ahora toca atacar Irán

    Extendiendo el Caos y el Terror desde 1914 non stop, enviar gente al infierno es vuestra pasión

    Ojalá Putin os metiera un misil por el trasero, ciegos, tontos y malvados fanáticos del Angloimperio; pero Putin, por desgracia, es vuestro socio preferido

    Lo dicho: abandonarás este mundo sin haber conocido ni leído nada más allá de cuentitos infantiles

    Por lo menos lee a los carcas católicos

    https://www.theamericanconservative.com/

    O lee a los conservadores liberales

    antiwar punto com

    Mauricio, sabes lo que te digo: eres un progre

    Sí, solo te falta leer The Guardian

    (El Kaiser Guillermo II aprueba este mensaje)

  18. Comentario de Y (09/07/2019 21:35):

    También puedes leer a Ron Paul

    http://ronpaulinstitute.org/

    Tu punto de vista ni es conservador ni liberal

  19. Comentario de Y (09/07/2019 22:30):

    Lo gracioso del caso es que en los medios que alimentan la guardería occidental y los medios que alimentan a los así llamados “trolls rusos” tienen el mismo sesgo

    Y así tenemos la mentira -la clase dirigente rusa es enemiga de Occidente- y la mentira de la mentira: -Putin es el héroe que se alza frente al Angloimperio

    Ojalá los rusos fueran lo que dice la propaganda occidental

  20. Comentario de Y (09/07/2019 23:00):

    Y ojalá USA fuera un actor racional

  21. Comentario de Lluís (10/07/2019 06:16):

    Mauricio,

    No sé cómo lo consigue, pero ha vuelto a superarse. ¿Ha estado entrenando estas últimas semanas?

    Mire, vd. me está comparando tener por ahí asesores del tipo que sea, a petición de un gobierno (que es lo que han estado haciendo rusos, cubanos,…) en la zona del Caribe (y los americanos también, que lo sepa) con una invasión militar para sustituir un gobierno díscolo. No le hablo únocamente de golpes como los de Pinochet o Castillo Armas, apoyados por EEUU, sino de invasiones en toda regla. Lo de Bahía Cochinos fracasó, pero en los últimos 100 años, las tropas de los EEUU han invadido y/o ocupado Haití, República Dominicana, Granada o Panamá. No recuerdo a las tropas soviéticas haciendo lo mismo en ningún país de la zona. Si tenías la URSS a 10.000 Km, podías estar seguro que ningún tanque del ejército rojo iba a aparcar en el jardín de tu casa.

    Sobre el retroceso de los derechos civiles, basta ver el endurecimiento del código penal y la interpretación del mismo con algo tan básico como la libertad de expresión. Lo que cantan o dicen Valtonic o Hazel no es más radical que lo que cantaban otros a mediados de los 80, sin que les pasara nada. Uno podía desearle una violación grupal a una política de derechas y no pasaba nada. Podía criticar a un capo de la AVT sin que le acusaran de “humillar a las víctimas del terrirismo”. Supongo que todo eso a vd. incluso le gusta, sobretodo porque suele aplicarse hacia un solo lado, pero piense que algún día serán los otros los que tengan la sartén por el mango y lo apliquen en sentido contrario.

  22. Comentario de Y (10/07/2019 09:27):

    Lolita Express

    https://www.theamericanconservative.com/articles/jeffrey-epstein-lock-him-up/

    Cuántos jefes de Londres y Washington disfrutaron el Lolita Express de Epstein

    1500 (?)

    Mauricio, vuestro imperio derrama podredumbre desde la cumbre, un Agustín de Hipona no es suficiente, es necesario un Lactancio u otro encendido y desencajado padre de la iglesia para estar a la altura de los crímenes del Angloimperio

    Mentira, desorden, caos, violencia y terror en una irrefrenable pasión de enviar a otros al infierno

    (4 millones de vietnamitas aprueban este mensaje)

  23. Comentario de Mauricio (10/07/2019 11:14):

    Lluis,

    El desembarco de Bahía Cochinos lo llevaron a cabo exclusivamente exiliados, huidos cubanos apoyados por USA. No fue una invasión estadounidense. En cualquier caso le estoy diciendo, céntrese, que apoyar a un tirano o a los que quieren derrocarle, no tiene nada que ver con la democracia: lo haga USA o lo haga Cuba o lo hiciera la URSS. Y si ve mal el apoyo de USA a Bahía Cochinos debe ver mal el de la URSS o Cuba a docenas de movimientos guerrilleros. Ídem con el apoyo a dictaduras ya sean de derechas USA o de izquierdas URSS y sus satélites.
    La URSS no invadía países a excepción de las repúblicas bálticas, Finlandia, Polonia, los países que quedaron bajo el telón de acero con la re-invasión de Hungría y Checoslovaquia, Afganistán… para las intervenciones en la zona, que les queda un poco lejos, como en Angola, se servían de sus mamporreros cubanos.

    “ Si tenías la URSS a 10.000 Km, podías estar seguro que ningún tanque del ejército rojo iba a aparcar en el jardín de tu casa.”

    Igualmente, los soviéticos podían estar tranquilos que ningún tanque de la acorazada Brunete iba a aparcar enfrente de su bloque de apartamentos gris. Lamentablemente, muchos españoles si se levantaron con algún tanque rojo en lo que quedase de su jardín y otros con bombas nazis cayendo sobre sus cabezas.

    La diferencia entre su planteamiento y el mío, es que yo no defiendo a USA o no defiendo que actuase por motivos altruistas o lo que coño pretenda hacernos creer sobre las intervenciones soviéticas en el exterior. Ambas potencias intervinieron para defender sus intereses, tan bien o tan mal estará en un caso, como en el otro.

  24. Comentario de Y (10/07/2019 11:32):

    Qué jartá de reír

    Un cascado robot de 1980

    https://es.m.wikipedia.org/wiki/Pac-Man

    Mauricio, se acerca el año 2020

    Ve a que te cambien el software

  25. Comentario de Y (10/07/2019 12:08):

    El mundo de Mauricio, un lugar sin religiones, ni identidades, ni fanáticos

    Los bolcheviques y los ulemas de Wall Street … se mueven guiados por la razón siguiendo sus intereses libres sus mentes de cegadoras empanadas mentales y son primos hermanos (y en esto tiene toda la razón) nos dice Mauricio en su última línea de defensa añorando 1961 cuando su mundo cochino era blanco y negro

    Su Fe lo necesita, la cegadora luz que ilumina su cerebro desde Hiroshima y Nagasaki le exige creer en la racionalidad de fanáticos bolcheviques y fanáticos de Wall Street

    jo er, Mauricio, pero si hemos visto que ni la CIA ni el Pentágono son capaces de encontrar Barbaria Saudí y los Emiratos en un mapa, por citar una de tantas

    Y la guinda del pastel ¿Por qué en la guardería occidental tampoco se puede hablar con libertad de los bolcheviques?

    (Alexander Solzhenitsyn aprueba este mensaje)

  26. Comentario de Y (10/07/2019 17:08):

    El exterminio de los kulaks …

    https://es.wikipedia.org/wiki/Holodomor

    … y de los cosacos … a manos de los bolcheviques

    ¿ quién en la guardería occidental se atrevería a ir más allá de la versión apta para todos los públicos de la Wiki, ¿ alguien sería capaz de publicar una versión para mayores de 18 años y poner su nombre en la portada

    sí, claro, un suicida que quisiera ver ipso facto fulminada su carrera académica

    No hay más preguntas señoría

  27. Comentario de Y (10/07/2019 17:33):

    Y ahora niños y niñas repetir conmigo

    Oh brillantes luminarias de Hiroshima y Nagasaki
    fundadoras de este nuestro colosal imperio

    Oh B-52 forjador de infiernos, ilumina nuestros caminos

    Oh agente naranja herbicida desfoliante, abre a la luz claros en agrestes selvas donde se esconden subhumanos, devora nuestras entrañas y nuestro cerebro y no nos hagas caer en la tentación del libre pensamiento

    Santa Santa Santa Inquisición de la Iglesia nueva del Imperio de los Romanos (1945/1963-) dinos los libros infantiles que nos está permitido leer

    Que las diosas ciencia y razón iluminen a la CIA y al Pentágono en su búsqueda de los Emiratos y Barbaria Saudí, pues habrá que derretir los casquetes polares, Irak, Libia, Yemen, Siria … Irán, vaya, enviamos a cientos de miles al infierno y seguimos sin saber encontrar Barbaria Saudí en un mapa

    (a Bin Salman, socio fundador de VOX, a parecer le ha hecho gracia este epigrama)
    https://amp.businessinsider.com/images/5cc2190fb14bf46a86696fe6-1136-852.jpg

  28. Comentario de Lluís (11/07/2019 08:05):

    #22

    Le recomiendo que se documente un poco. El desembarco de Bahía Cochinos estuvo planificado y dirigido (no solo apoyado) por la administración Eisenhower, y Kennedy le dio personalmente el visto bueno. Fueron los que entrenaron, armaron y proporcionaron todos los medios a los invasores. Y les proporcionaron incluso soporte aéreo, que se trataba de cazas, no de la avioneta particular de alguien que quisiera colaborar con la causa.
    Y ya puestos a colaborar contra el que lucha contra un dictador, podían haber apoyado a los rebeldes castristas que luchaban contra Batista, que muy demócrata no era. Ah, no, ahí el embajador de EEUU era el invitado de honor en todas las fiestas que celebraba don Fulgencio.

    Mire, yo tampoco he defendido la URSS. Pero la diferencia es que los únicos que tenían que preocuparse de ella eran sus vecinos, mientras que los intereses de EEUU abarcan todo el globo y, por tanto, son peligrosos para todos. Aquí lo que tenemos son bases americanas, no rusas, y eso que no estamos más cerca de Washington que de Moscú, y no hay ninguna amenaza que lo justifique. Luego pasan cosas como las de Palomares, que por suerte no terminaron mal.

    La diferencia entre su planteamiento y el mío es que vd. defiende el intercencinismo militar para apoyar un régimen que le gusta y combatir contra uno que no le gusta. Luego, eso si, tienen que recurrir a cosas como que Allende era un comunista y, por tanto, no era un dictador. Teorías que chirrían bastante pero que los libeggales de a pie compran.

  29. Comentario de Y (11/07/2019 10:33):

    “Ahora entiendo por qué la gente se hace comunista”

    https://www.theamericanconservative.com/articles/welcome-to-the-hellfire-club/

    claro, unos están entendiendo las ganas de hacerse comunista, y otros están entendiendo las ganas de hacerse conservador de la derecha de cabra y fusil

    y luego están los que no se enteran de nada de lo que está ocurriendo en el imperio

    la primera vez que escuché a los “deplorables” (que dijo tita Killary) hablar de los “pederastas” … pensé “this is crazy talk” … y ahora los ilustrados con doctorado nos estamos cayendo del burro, Aaaaaa, la primera letra que el burro da

    eso sí, imaginen ustedes que en una fiesta en Nueva York entre vasos tintineantes y hablando del último retiro espiritual budista con un maestro zen y la última receta vegana compartida … a alguien se le ocurriera por amor al arte (pánico efímero de Fernando Arrabal y Alejandro Jodorowsky) la artística osadía … -ah, el Lolita Express de Epstein … no fue un Epstein al que Joseph Stalin le encargó la colectivización de la agricultura ?

    una rubia de largas piernas se ha desmallado y los mejores doctores de Manhattan intentan reanimarla

    (Alexander Solzhenitsyn aprueba este mensaje)

  30. Comentario de emigrante (11/07/2019 12:24):

    #27, “intercencinismo”, eso qué es? el cinismo en internet?

    Supongo que en realidad quiso teclear “intervencionismo”. Otra cosa que le falta a este sitio, además de actualizaciones y normas para comentar antes sugeridas, es la posibilidad de editar comentarios. Pero admito que eso le da también cierto encanto.

  31. Comentario de Pablo Ortega (11/07/2019 16:00):

    @Lluís: en serio cómo se nota que usted no ha estudiado el triste destino de Huber Matos o el final de Camilo Cienfuegos para estar tan seguro de que Fidel era sólo un socialdemócrata más al que los estadounidenses no le dejaron hacer nada. El tipo llegó al poder prometiendo elecciones y pese a que estaban pautadas para 1960, antes de Bahía de Cochinos, nunca las hizo. Es cierto que los gringos derrocaron a socialdemócratas que lo eran demasiado para Washington, pero está harto demostradísimo que Fidel no fue uno de ellos. Y mejor ni hablemos de que hacía gente como el Che Guevara, un marxista de libro, al lado de Fidel, si supuestamente el tipo era tan socialdemócrata y liberal, si supuestamente Fidel no era comunista…

    Era posible ser socialdemócrata y no ser derrocado por los gringos, la Venezuela de Betancourt (que no por casualidad fue el peor enemigo de Fidel en Latinoamérica) lo demostró. Carlos Andrés Pérez incluso logró nacionalizar el petróleo y sobrevivir a ello.

    Sobre el régimen saudí, como le comenté, al menos nadie en el Oeste sale alabando a los Saud como “demócratas modélicos”, “ejemplo para el mundo”, “país puntero en DDHH”, “faro del mundo” y demás adulaciones que se dijeron y escribieron respecto a la Venezuela de Chávez. Que bueno que aún no se han olvidado todas esas declaraciones, y sobre todo, que fueron grabadas para la posteridad…

    “y muy poco para convocar elecciones, ni siquiera lo ha insinuado”

    No entiendo su punto. Por un lado se queja de que la oposición recurra “a la violencia” para tomar el poder, pero por el otro, le pide a Guaidó que convoque elecciones cuando el CNE chavista (e ilegítimo, pues los cinco rectores jamás recibieron la aprobación de los dos tercios del parlamento exigidos por la Constitución) no quiere hacerlo y se niega a reconocer su autoridad. Y hasta donde recuerdo, usted jamás consideró como válido o legítimo el referendo ese que organizó la oposición por su cuenta en 2017 donde casi 8 millones de personas le pidieron a la Asamblea Nacional que asumiese la presidencia de la República, que hicieran lo que ahora hace Guaidó.

    El error no fue que “no hubo la violencia suficiente”. Eso son estupideces suyas, ignorando que quien ha ejercido la violencia es el régimen. El error, cometido tanto por Guaidó como por los gringos, fue confiar en el alto mando militar, y sobre todo, en el infame Vladimir Padrino López, que les prometió que iba a respaldar el golpe… y los dejó a todos con el culo al aire. Excelente trabajo suyo como doble agente, y bien estúpidos los gringos creyéndole. Para eso sí ha sido bueno el chavismo, para el espionaje y la infiltración… con suerte ahora podrá entender porque siempre he hablado de opositores colaboracionistas a sueldo del régimen.

    El segundo error de Guaidó, que demuestra cuán “violento” es, fue desalojar la base de La Carlota, que ya estaba en manos de la República legítima, en vez de quedarse allí con la multitud que respaldó la intentona desafiando al resto del ejército a reprimirlos al mejor estilo chino, a lo Tiananmen 1989. Guaidó no tiene nada de violento, es un cobarde que como Capriles, le tiene miedo a ser “responsable de un baño de sangre”, como si fuera él quien disparara los fusiles, no el régimen.

    Yehuda habló estos días de Rafael Acosta Arévalo, un oficial que respaldó la intentona del 30-A y por ello fue torturado hasta la muerte por el régimen. El gobierno se dio incluso el “gusto” de presentarlo en una audiencia judicial tan malherido que era incapaz de decir otra cosa que “auxilio”. Fue enviado a un hospital, pero ya era demasiado tarde para salvarle la vida. Eso le servirá para entender por qué, al menos en parte, la oficialidad sigue del lado del régimen. Dígale al espíritu de Acosta Arévalo que los sistemas europeos no son democracia, a ver que le responde.

    Pero eso no le bastó al régimen. Al mejor estilo del peor Bizancio, emulando cuando Miguel Paleólogo ordenó cegar a un emperador niño, Juan IV Ducas Láscaris, para usurpar el trono de los césares, un muchacho de 16 años perdió los dos ojos en una protesta por gas (ni siquiera una protesta política convocada por la opo). Recibió literalmente 52 perdigonazos en la cara por parte de la policía local y la PNB -que siguenórdenes del régimen-, le reventaron los ojos.

    Pero sigan hablando del tipo quemado en 2017 (que repito, fue linchado por ser un supuesto delincuente, no por chavista), que van bien.

  32. Comentario de Pablo Ortega (11/07/2019 16:13):

    “Pero la diferencia es que los únicos que tenían que preocuparse de ella eran sus vecinos”

    Dígale eso a todos los que murieron a manos de las guerrillas socialistas latinoamericanas en los 60 y 70. Todas financiadas por la URSS y Cuba, por supuesto. Ya podrá decir que quien “empezó” fue el Imperio, que eso no justifica en lo más mínimo el surgimiento de guerrillas, incluso contra los gobernantes democráticos que no les gustaban (como Rómulo Betancourt, los presidentes colombianos, Isabelita de Perón, etcétera, etcétera).

    De hecho, ya que habla de Allende, él tuvo una muy extraña relación con su propia guerrilla, el MIR, que ni estaba con la Unidad Popular ni estaba en su contra. El MIR ejerció un papel similar al que tuvo la CNT respecto al Frente Popular, ayudando a promover a los dirigentes más radicales del allendismo, realizando atentados y pasándose por el forro los decretos de Allende acerca de como debía ser la reforma agraria.

    En mi opinión, Allende era un verdadero socialista que se tragó el cuento de que en verdad era posible construir el socialismo (tal y como Marx y Lenin lo entendían) en democracia, por las buenas, en paz. Fue un acto ingenuo por tres motivos:

    1) Es casi imposible imponer un cambio sistémico, como el que quería Allende, de forma pacífica.
    2) Allende pretendía lograr eso con el apoyo de solamente el 36% de los chilenos, limpiándose el culo con el pacto que él mismo firmó con la Democracia Cristiana para ser investido presidente
    3) Allende fue demasiado rápido, y por eso la rana saltó de la olla hirviendo.

    Cuba tomó nota del final de Allende, y Chávez también. Por eso lo primero que hizo el galáctico en el poder fue tomar el control de la legislatura, la junta electoral, y los tribunales, para asegurarse de que una mayoría popular contraria a él pudiera usar los mecanismos constitucionales para sacarlo del poder.

  33. Comentario de Pablo Ortega (11/07/2019 16:21):

    Ilustre Yehuda, quisiera darle la razón, pero leo esto de Ron Paul y sin duda, le perdí el poco respeto que me quedaba por él:

    http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2019/april/30/venezuela-coup-will-neocons-finally-get-their-war/

    El tipo habla de un presidente votado por dos tercios del Parlamento como “auto-proclamado” (pues como dije, se puede discutir la legitimidad de Guaidó, pero algo de respeto merece alguien votado por dos tercios del parlamento, un parlamento electo con 57% de los votos de paso), y se opone fieramente a una intervención militar estadounidense aquí.

    Que propone como alternativa para frenar la peor ola de refugiados de la actualidad, incluso peor que la siria? NADA. No propone nada, si acaso retirar unas sanciones que lo único que hicieron fue acelerar el colapso económico (pues la Venezuela de 2017, cuando empezaron las sanciones, ya era un infierno que había expulsado a mínimo 3 millones de migrantes). Que nos propone él para resolver los problemas de un país tan peligrosamente cerca de las fronteras de Estados Unidos? Que propone él para impedir que la próxima caravana migrante que intente cruzar el río Bravo sea de venezolanos? Que propone él para impedir que Florida sea el estado nº24 de Venezuela?

    Ahora, si nos quiere abrir a todos las puertas del Imperio y legalizarnos como se legalizó a los refugiados cubanos por décadas, tendría un argumento razonable.

    PD. Maduro es un experto en crear conservadores de cabra y fusil, todo un experto… me atrevería a decir inclusive que a la izquierda latinoamericana lo que más le conviene es que los emigrados vuelvan a una Venezuela en recuperación económica, para evitar que el electorado se derechice cuando esos venezolanos puedan votar.

  34. Comentario de Pablo Ortega (11/07/2019 16:22):

    Y ya dije que no me gusta demasiado la idea de la intervención, pero es preferible a que siga Maduro en sus propósitos de convertir a Venezuela en la Corea del Norte sudamericana (porque la fase Cuba fue superada hace rato). El continente americano acaso está en condiciones de recibir a otros 10 millones de migrantes más, sin contar a los hijos que éstos procreen en el exilio?

  35. Comentario de Lluís (12/07/2019 06:16):

    Pablo,

    Guaidó, ahora mismo, carece de cualquier legitimidad. No porque lo diga Maduro, sino porque lo dice la propia constitución venezolana que dice defender. En 6 meses ha hecho muchas cosas, pero ninguna de ellas ha sido firmar un decreto convocando elecciones. Y esa es la primera misión de un “presidente encargado”, no la de apelar a Trump para que invada su propio país. Lo de apelar a los militares propios para dar un golpe de estado -uno más- tampoco tiene demasiado encaje.

    Mire, violencia ha aplicado mucho el gobierno, pero también han muerto o sido heridos policías y presuntos chavistas, y no me venga con la pendejada que eran delicuentes linchados cuando les pillaron asaltando una tienda, que no se lo cree ni vd. Por no hablar de lanzar bombas a un tribunal, asaltar cuarteles o esperar a la policía armas en mano y no rendirse hasta que no queda munición ni hay posibilidades de escapar.

    Trump quería algo más. El hombre será muchas cosas, pocas de ellas buenas, pero hasta ahora, en política internacional ha demostrado un comedimiento que se ha echado de menos a antecesores suyos. Queda poco más de un año para las elecciones y todavía no ha invadido a nadie para demostrar músculo, a lo único que ha llegado es a apretar un poco las tuercas a Cuba e Irán. Los Bush, Clinton, Obama, Hillary, ya habrían ordenado bombardear a alguien para subir 10 puntos en las encuestas, y Venezuela era el candidato perfecto.

    Mire, estoy de acuerdo en que se condene al régimen venezolano. Pero no entiendo por qué los mismos que no quieren ninguna relación con Maduro y sus esbirros, mantienen relaciones tan excelentes con China o Arabia Saudí (o ya puestos, incluso con Marruecos, país donde salir a la calle a protestar pacificamente contra el gobierno puede comportar 5 años de cárcel). Y con el añadido que detrás del ISIS estuvo mucho tiempo el régimen saudí.

  36. Comentario de antonio (13/07/2019 11:39):

    Uno de micro-economía experimental.
    LPD sigue palmando. Les sucede a otros blogs y ahora a este. Sin remisión. Dos meses de excelentes artículos electorales con bocatas de calamares madrileños incluidos y no comenta ni Isabel Pantoja.
    El problema: Los monopolistas. 3. Epi (el liberal), Blas (charla de/a/bajo/con las piedras ), y el falso profeta que dice utilizar Lpd como escupidera.. Los monopolistas, durante 10 años, crean barreras de entrada a mas tertulianos. Los monopolistas crean barreras en este minúsculo blog digital y en todos los mercados físicos. Ejemplo de barrera: solo charlas cruzadas entre ellos. Falso, no debaten de nada solo charlan entre si. ¿No tienen mas charlas? Y más y más barreras de entrada (todología superficial, temas repetidos ad nauseum, comentarios kilométricos, etc…) Ya se listaron y nombraron esas barreras en anteriores comentarios y los 2 monopolistas siguen a ello. Y seguirán.
    Solución. Política de comentarios y Limitación de comentarios a X palabras máximas por comentario y X comentarios máximos por articulo. Es la única solución, solución que es la de la rebaja del tamaño. Del tamaño de los comentaristas-monopolistas para que vuelva y circule la competencia.

  37. Comentario de mictter (13/07/2019 18:59):

    Antonio, yo diría que por una parte son los monopolistas, y por otra que casi todo el mundo que comentaba por aquí se pasó a twitter, que es un medio diseñado para impedir el discurso racional. En fin, una pena.

  38. Comentario de rayario (18/07/2019 12:06):

    Pues los artículos siguen siendo geniales. Es cierto que los comentarios a veces son un poco cansinos, pero alguna referencia interesante se pesca y algo aprendo a veces. Pero sí, da igual de lo que sea el tema, siempre se termina hablando de lo mismo.

  39. Comentario de Rafa (19/07/2019 09:00):

    Recuerdo con añoranza cuando todo mi criterio se forjaba en esta página. Necesito de alguien que glose el sainete que estamos viviendo durante estas semanas…

  40. Comentario de Cedé (20/07/2019 00:38):

    Todo mi criterio político se sigue forjando en esta página (que para eso es Definitiva). Las redes sociales son veneno para el coco; evítese su uso.

    Estoy deseando ver qué opina el distinguido público sobre el vídeoanuncio de Pablo Iglesias de que renuncia a ser Vice o Ministro.

  41. Comentario de Lluís (20/07/2019 10:32):

    #40

    Pues es una buena jugada. Si el PSOE apostaba a que el ego de Iglesias le impediría dar ese paso, una vez que habían aceptado un gobierno de coalición, les ha salido mal.

    Sánchez ha sido siempre un jugador. Ha tenido suerte que hasta ahora las apuestas le han salido bien. Bueno, todas no, en municipios y CCAAs no le ha salido tan bien como quería.

    Su mejor baza era amenazar a las otras formaciones con nuevas elecciones. Para Podemos seguramente sería un desastre, y no creo que Rivera tenga ahora muchas ganas de volver a las urnas en noviembre. Pero que el PSOE sume 20 diputados a cambio de que Podemos pierda 25 no le sirve absolutamente de nada, seguirá necesitando pactar con alguien. Eso, en el mejor de los casos. En el peor, se puede combinar que los que votaron contra Vox se queden en casa, que el PP siga recuperándose a costa de los de Abascal. La posibilidad que la derecha sume es real. Sánchez no sé, pero otros de su partido, incluso de sus más fieles, puede que consideren el riesgo excesivo.

    A Iglesias no le queda otra que mantenerse enrocado. Estará de capa caída o todo lo que se quiera, pero incluso con 20 escaños, el partido no puede permitirse el lujo de hacer de tonto útil, eso es lo que ha hecho IU y así les ha ido. Investir a cambio de buenas palabras no conduce a nada, y menos en un entorno como la política donde la honestidad, la fiabilidad y hacer honor a la palabra dada son virtudes inexistentes. La única forma de conseguir algo es entrar en el gobierno con algo más que un independiente en Cultura o Igualdad. Y tampoco es tan descabellado, la ley electoral ha hecho que el PSOE triplique los escaños de podemos, pero en número de votos, la relación es sólo 2:1. Demasiado como para pedirles un voto en blanco.

    Otra cosa es que luego tampoco sumen. No para la investidura, pero si para aprobar leyes y, en particular, los presupuestos, ERC no puede dar más cosas gratis, básicamente porque su objetivo es Sant Jaume, no Moncloa, y trapichear en Madrid les restará votos en Barcelona. Tener podemitas en el ejecutivo no ayudaría en nada a lo que viene luego, que es que Sánchez pacte presupuestos y estabilidad con la derecha, en particular con Cs, que pienso que van por ahí los tiros. Me temo qus si Sánchez consigue la investidura gratis, de su posterior acción de gobierno van a estar más satisfechos Fomento o el Ibex que la mayoría de los votantes del PSOE.

  42. Comentario de Cedé (20/07/2019 20:00):

    Yo es que sigo sin ver que el PSOE vaya a aceptar tener a un par de ministros de Podemos en el gobierno, aunque Iglesias se quede en su casa. Pero bueno, igual el de Cultura, el de Ciencia y el de Croquet les cae, ¡cosas más raras se han visto!

    En cuanto al acuerdo programático, ¿damos por supuesto que se basa en el que tenían para aprobar los presupuestos de la última mini-legislatura, o se curran uno nuevo en estos tres días? ¿O que en realidad da lo mismo tenerlo que no tenerlo, que para eso somos españoles y por tanto los maestros mundiales de la improvisación?

    Y luego, claro, hay que aprobar los presupuestos del año que viene… después de la sentencia del proces y con ministros de Podemos en el gobierno (que ya me extrañaría, repito), lo que dificultaría por un lado el voto de ERC y por otro el de Cs. En fin, voy sacando las palomitas.

Publicar comentario

(imprescindible)

(Imprescindible, pero no la publicamos)

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI