Casi todas las fuerzas del cambio se hunden

La izquierda alternativa al PSOE ha demostrado estos años sus limitaciones, desde muchos puntos de vista, pero sobre todo en dos aspectos: la desunión y perpetuas luchas intestinas, por un lado, y su incapacidad para gestionar satisfactoriamente las administraciones en las que han gobernado, por otra. El caso de la ciudad de València es, de nuevo, muy ilustrativo de estos dos problemas. Y el caso de “Kichi” en Cádiz (o del alcalde de Zamora, Francisco Guarido, de IU, que ha logrado revalidar su mandato con una brillante mayoría absoluta) demuestra que es posible revalidar victorias y conseguir mayorías si los ciudadanos perciben que se han hecho las cosas bien, con independencia del partido político en el que uno se encuadre y aunque algunos partidos faciliten más la cosa que otros. Que los fracasos corresponden, en definitiva, de los dirigentes de Podemos e Izquierda Unida, por mucho que se consuelen aduciendo todo tipo de teorías conspiratorias y argumentos victimistas.

Precisamente el hundimiento de Podemos y sus confluencias es lo que permite salvar los muebles a la derecha. Sobre todo, a quienes han vuelto a liderar la derecha: el PP, indiscutible vencedor en su campo. No tanto como el PSOE en el suyo, es cierto. Pero el PP ha obtenido una nítida superioridad frente a sus enemigos íntimos de Ciudadanos tanto en las elecciones europeas (ocho puntos de ventaja, del 20% al 12%) como en el ayuntamiento y la comunidad de Madrid y, por supuesto, en las demás comunidades autónomas y ayuntamientos. Pablo Casado puede intentar mantenerse estos cuatro años, apoyado en sus inverosímiles apuestas electorales, que se han hundido en Madrid y Comunidad de Madrid… pero gobernarán [acceso al artículo completo]


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