La sonrisa del destino de Pablo Casado

Los resultados electorales del 28 de abril sirvieron para despejar una de las principales incógnitas que se habían instalado en la política española en los últimos años: ¿ha cambiado la configuración del electorado español por efecto de la crisis catalana? O, dicho en otras palabras: ¿la reacción nacionalista española frente al independentismo catalán había ensanchado significativamente el espacio de la derecha española?

La respuesta, como decían en la aclamada serie británica “¡Sí, Ministro!”, no es clara: Sí y no. Sí, porque es indudable que la crisis independentista ha exacerbado también las tensiones nacionalistas en el conjunto de España, y porque dicha crisis ha tenido un papel muy importante en la derechización definitiva de Ciudadanos, por una parte, y en la aparición de Vox, por otra. No, porque a fin de cuentas la derecha obtuvo el 28 de abril uno de sus peores resultados de los últimos treinta años, así que el electorado no se ha ensanchado de forma significativa [acceso al artículo completo]


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