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Boda naranja en el cinturón azul

Guapo contra guapo

Soplan vientos de cambio en la política española. Las elecciones generales han dejado muchas cosas como estaban… pero también han alterado sensiblemente muchos equilibrios y certezas. De cara a lo más evidente, el resultado, para mi es más de alivio que de verdadera alegría (pero vamos, ¡que me he alegrado!): la participación ha estado bien pero tampoco muy por encima de la media, la derecha española iba dividida, y el divorcio entre la derecha unionista y la derecha regionalista ayuda mucho ahora mismo, pero no habrá más que tocar un poquito la concertada o el impuesto de sucesiones [1] para que PNV y JxC estén a partir un piñón con Casado y Abascal. Pero como Vacío no ha llegado ahí [2] para socializar los medios de producción sino para implantar la Guapocracia [3] y el bonapartismo letizio [4], él en realidad se muere de ganas de completar su paso al lado Letizio de la Fuerza con un pacto de gobierno con Ciudadanos: mayoría garantizada, abrazo del oso, Florentino Pérez tranquilo, y cuatro años por delante. Pacto que el IBEX ya está impulsando vía telefonazos y editoriales, pero antes de que pueda materializarse hay que absolver las elecciones europeas, autonómicas y locales del próximo 26 de mayo. Ciudadanos en particular echará toda la carne en el asador en las europeas, y quedando segundo con un solo voto más que el PP podrán decir “en estas elecciones sin voto útil, los españoles nos han nombrado jefes de la oposición”, y con eso cerrarse a cualquier pacto letizio, que ahora no les conviene.

Pero este enfrentamiento entre PP y C’s no se limita a las europeas. Las Generales también vieron importantes movimientos tectónicos, verdaderos terremotos en algunos casos, en muchos municipios de España. Movimientos que delatan un cambio profundo en el subsuelo de la derecha española. El guapo azul y el guapo naranja han entrado en la cúpula del trueno, con el Mazado Verde como árbitro imprevisible, y solo podrá quedar uno. Y uno de los principales premios serán los feudos tradicionales de la derecha urbana en la corona metropolitana de Madrid.

 

Historia de dos cinturones

Al sur y al este de Madrid se extiende una ristra de municipios (Alcorcón, Leganés, Getafe, Rivas-Vaciamadrid, Parla, Pinto, Fuenlabrada, Móstoles…) que hace 40-50 años eran pueblos minúsculos, y a los que la inmigración desarrollista ha convertido en urbes de decenas y en algunos casos hasta centenares de miles de habitantes. Ciudades construidas al aluvión, con grandes desequilibrios y carencias que solo poco a poco se van compensando. Llamados el “cinturón rojo” de Madrid, tradicionalmente son un feudo de la izquierda –incluyendo a IU, que gobierna en Rivas, su municipio más grande, ininterrumpidamente desde 1991- aunque en 2011 el PP logró unas cuantas alcaldías en la apertura del Untergang zapaterista. Sin embargo, en 2015 las aguas volvieron a su cauce… con una importante diferencia, y es que la izquierda retornó partida en dos entre el tradicional PSOE y las nuevas candidaturas municipalistas (incluyendo mi favorita, la maravillosa marca electoral de LEGANEMOS [5]). Estas últimas lograron resultados nada despreciables en el cinturón, quedando en general muy cerca del PSOE, y con sorpassos en Pinto, Ciempozuelos y San Fernando de Henares (aquí el sorpasso fue al alcalde de IU), con las alcaldías de propina. Las Generales de 2015 y 2016 en general confirmaban esta tendencia, aunque el 28 de abril el PSOE ha vuelto a meter brecha.

Dada la ausencia de escándalos cantosos, para las presentes elecciones apostamos por que allí todo siga más o menos igual, y que los municipios permanecerán en manos de la izquierda. Lo interesante a efectos mediáticos de todas formas estará en el duelo de titanes de la capital, próximamente en esta su página amiga. Como mucho, estas elecciones servirán para medir si la Presidencia Vacía de Sánchez le hace recuperar puntos y votantes al PSOE a ritmo mayor que la tasa de decesos entre los jubilados, o si los maléficos planes de PABLO de triunfar por la vía demográfico-pueril siguen su curso original, o si es cierta la ranciedad de en las municipales se vota a la persona. Pero para nuestras enfermas mentes esto palidece en interés frente al baño de sangre que se puede producir en el reflejo simétrico del cinturón rojo. Porque que el mentado cinturón no condicione la política de la comunidad autónoma se debe a que está contrarrestado por un análogo “cinturón azul” situado al noroeste de la ciudad de Madrid. Una divisoria norte-sur que se aprecia también en el mapa de distritos de la capital, con el eje Carretera de Barcelona-Paseo de Extremadura sirviendo como línea Mason-Dixon y las trincheras Arturo-Soria-M23-M30-Castellana-Génova (con la sede del PP cual Checkpoint Charlie, y la Audiencia Nacional su contraparte soviética)-Alberto Aguilera-Paseo de Princesa-Cuesta de San Vicente como la línea Maginot de la Derecha. El parque del Buen Retiro y Madrid Río quedarían a modo de Zona Desmilitarizada. Una frontera política, social [6] e incluso geológica (entre terrenos de arena [7] –chachis- y yeso –kaka de la vaka).

 

Battlefield Madrid: la Falla de Madrid, con los municipios de la corona metropolitana marcados en el color de sus alcaldes y alcaldesas.

 

Este “cinturón azul” no fue creado para inmigrantes manchegos y extremeños llegados del campo con maletas de cartón, sino para la gente de la capital con ganas de -y dinero para- vivir en un chalet, lejos de todos esos pobres y hippies que lo estaban dejando todo perdido por Madrid. Al contrario que la derecha barriosalamanca de toda la vida, esta es en muchos casos una derecha de dinero nuevo y gustos ídem; dinero por el que a veces han tenido que echar sus buenas horas de dedicación e incluso –la parte no rentista, que la hay y hasta se considera a si misma [8] clase media trabajadora- de trabajo. Una derecha más compiyogui que de toros, más de El Mundo que del ABC, más colegio british que pilarista, más la-España-moderna-y-sin-complejos-que-nos-dimos-entre-todos que la-España-imperial-que-Dios-nos-ha-otorgado, por así decirlo, aunque en la viña del Señor siempre hay un poco de todo. Alrededor de los viejos núcleos urbanos se extienden enormes urbanizaciones de adosados clónicos, de modo que pese a ser aparentemente muy grandes, estos municipios albergan menos habitantes que sus homólogos del sur. Y al igual que sus homólogos del sur, tienen importantes carencias de equipamientos públicos, solo que aquí los habitantes las compensan pagando de su bolsillo. El precio de la vivienda, la educación, y el transporte (porque el trabajo sigue estando mayormente en la capital) han actuado como filtro, configurando unas burbujas únicas en su especie. Aquí late el corazón de la derecha madrileña, aquí la ideología emitida desde El Mundo o Libertad Digital es puro mainstream y “sentido común”, aquí la gente se cree en serio que C’s es “el partido de izquierda responsable que España necesita”, y aquí es donde azules, naranjas y verdes se van a disputar a cara de perro uno de los principales núcleos irradiadores de la derecha española. Si los naranjas logran puntuar y hasta tomar alguna plaza, tendrán a huevo arrinconar al PP como partido bucólico-rural durante la próxima legislatura. Si no, que se vayan preparando. Fruto de siglos de selección natural, la derecha española ha desarrollado un finísimo olfato para detectar ganadores y ponerse rápidamente de su lado (queremos puntualizar que esto no deriva en un amoral “todo vale para ser ganador”, más bien en un oportunista “¿eres ganador? ya nos vales”).

 

El corazón de la Bestia

El núcleo duro del cinturón azul son Pozuelo de Alarcón, Boadilla del Monte, Majadahonda y Las Rozas de Madrid. Suman unos 240.000 habitantes y son los cuatro municipios más ricos de España [9] (si exceptuamos dos catalanes [10], pero que no llegan a 10.000 habitantes).

 

La tetrarquía roja, ¡jajaja!

 

En las elecciones municipales de hace cuatro años [11], C’s, con su cautivador programa regeneracionista, logró desde la nada ser el segundo más votado en las cuatro plazas, con unos resultados casi de “niveles Metroscopia”. La excepción fue Boadilla, con un 13%. Aún así, esto le valió la medalla de plata, por delante de bolivarianos y socialistas. Doblemente meritorio teniendo en cuenta que el PP-Boadilla logró nada menos que un 55%, mejorando en dos puntos su resultado de 2011. Boadilla [12] es –con permiso de Pozuelo- la médula ósea del PP madrileño, y juntos han sido los epicentros del caso Gürtel. Con algún pellizco [13] cayéndole a la organización nacional, por si alguien cree que esto son casos aislados en municipios lejanos (desde el Palacio de la Moncloa se llega antes al Zielo de Pozuelo [14] que al ayuntamiento de Madrid). Casos que llevan años siendo públicos e investigados (tanto, que los propios casos de corrupción están generando ya sus propios sub-casos de corrupción [15], como en una metástasis), y cuyo único efecto ha sido, al menos en Boadilla, que el partido en el gobierno se haya desplomado… al 55% del voto. No está nada mal, incluso viniendo desde un 63.72% en 2007 [16]. Por poner este último dato en perspectiva: es un porcentaje superior incluso al logrado por el PP en Oza-Cesuras [17], donde solo lograron el 63.26% [18]. En una ciudad de 51.000 habitantes, creada al aluvión en apenas 40 años [19], pegada a una metrópolis de tres millones de habitantes, con abundante población joven [20] y con titulación universitaria, con su propio festival de Jazz [21] y con el desgaste de gobernar desde los años 80, el PP ha logrado porcentajes propios de una aldea gallega. Aquí vive Aznar [22], aquí la familia sigue siendo la familia [23], aquí tiene su sede la megaciudad financiera del Banco de Santander [24], ¡incluso ZP [25], Felipe González [26] y Vacío [27] han residido allí! En las poéticas palabras de EsRadio: Pozuelo será la tumba del socialismo [28].

 

Sí, Bertín Osborne también vive en Pozuelo.

 

En Pozuelo, las Rozas y Majadahonda, en cambio, el resultado naranja se situó sobre el 20%, muy por delante de los municipalistas de Somos Pozuelo, a los que otorgamos el Premio Más Moral Que El Alcoyano. En las Rozas y Majadahonda, incluso, C’s quebró las mayorías absolutas del PP, que bajó del 40%. ¡Y eso que en las Rozas UPyD todavía sacó dos concejales en 2015! Posteriormente, en las elecciones generales del 20D, Ciudadanos subió a los cielos del 23% (Pozuelo), 24% (Majadahonda), 26% (Boadilla) e incluso 27% (las Rozas). Luego en las elecciones de 2016 bajó unos puntitos, fruto sin duda de las angustias que el Pacto Vacío causó en el cinturón azul, pero superar el 20% en estas plazas tras votar por la investidura de un candidato socialista es como poco llamativo. Probablemente un porcentaje significativo de votantes peperos iba tan harto de Rajoy que estaba dispuesto a pasar por alto ciertas veleidades letizias para consolidar una alternativa viable. O puede incluso que compren el pack letizio, cosas más raras se han visto. El caso es que una vez abandonada la socialdemocracia [29] y con Rivera abrazando la Vía Sin Complejos como solución al “temita”, la estrella naranja se ha elevado a los cielos, batiendo al PP en las elecciones del 28 de abril.

 

Resultados del 28 de abril en la Tetrarquía.

 

Estos resultados, claro está, se irían al traste si Rivera entrase ahora en un pacto letizio de apoyo a Vacío, por mucho que ese pacto lo estén pidiendo [30] desde todas las cabeceras. De modo que Rivera aguantará en su “no es no” hasta el 27 de mayo, y después ya veremos. Antes hay que echar al zurrón los feudos del PP que se tambalean, y ser el PP en lugar del PP.

Pero aquí es donde entra el Duende Verde. Boadilla es muy español y mucho español [31] y muy cristiano [32], en los pueblos todos se conocen [33], y como ven los resultados de VOX no han sido nada malos: tercer partido en la Tetrarquía con alrededor de un 19%. Lo suficiente, en los cuatro casos, para poner gobierno… o negarlo. Porque al contrario que en la capital, aquí seguramente no haga falta trifachito, con dos de los tres podría bastar, en un baile para quedarte la mayor cantidad de sillas sin bailar con la fea que podría dar interesantes combinaciones: VOX apoyando a saco en todas partes al PP, que así retendría los cuatro municipios. Pacto loco -¡muy loco!- de C’s con PSOE-UP’s para parar a VOX. O lo más probable: reparto salomónico PP-C’s en base a los resultados del 28A, cada uno se queda con dos de los cuatro y las miserias y corruptelas se barren debajo de la alfombra.

 

¿Y los factores locales?

Alguno dirá que en estas elecciones también se votan asuntos locales, y que pozueleros, boadeños, roceños y majariegos tendrán preocupaciones municipales y tal. Por favor: eso es de pobres. Aquí eso como mucho condiciona el voto de socialistas y otras gentes de mal vivir. Pero si eres una persona normal y tus hijos no tienen un club de hípica en la urbanización, ¡pues los mandas con el chofer a la urbanización de al lado! Hablamos de ayuntamientos que pagaron 100.000€ por un triste árbol [34] que además se secó, donde al alcalde de Pozuelo le apareció un Jaguar en el garaje [35] sin que le resultase llamativo a su mujer [36] (teniendo en cuenta que al alcalde de Majadahonda además del Jaguar le aparecieron otros cinco choches de lujo [37], la familia Sepúlveda-Mato debe estar tirándose de los pelos), donde la “mano dura contra la corrupción” Aguirre style consistía en quitar al alcalde para ponerle de gerente en una empresa pública [38] cobrando 6000 euros al mes [39], donde se compran centros comerciales [40] por 20 millones de euros como si nada… y no ha pasado nada, electoralmente hablando. Una cierta mentalidad “Fort Apache”, de forma de vida en permanente asedio, de oasis en un mundo que se obstina en votar a los malvados antiespañoles, lo impregna todo a la hora de votar, borrando cualquier otro asunto.

De ahí el morbo interés que estas elecciones despiertan en nosotros. No realmente por los alcaldes que puedan salir, sino porque estamos ante un biotopo donde la derecha urbana centrípeto-españolista se ha desarrollado hasta alcanzar su forma más pura, en cierto modo el modelo del futuro que imaginan para España. Si C’s logra meter la patita aquí frente a verdes y azules, habrá pasado la prueba del algodón y habrá presentado credenciales suficientes para sustituir al PP (con VOX en la chepa, pero esa es otra). Para ello, Rivera está en una situación comparable a… Pablemos en 2015. Pero ojo: Ciudadanos está cayendo en la misma trampa que Podemos, intentar contentar a demasiada gente a la vez. Chapeau si le sale, pero ya tiene gente mosqueada con los pactos de las generales: ¿no era Ciudadanos el partido bisagra que venía para evitar que los grandes tuviesen que pactar con los nacionalistas? ¿El que venía a superar “la división de bloques de las dos Españas”? Lo bueno de ser un partido de centro (que puedes robar votos por ambos lados) se compensa por lo malo de ser un partido de centro (que puedes perder votos por ambos lados). Los taxistas [41], los autónomos por excelencia, ya han dado un aviso al partido de los autónomos. Gritar “¡España se rompe!” (el equivalente de derechas al “¡que viene la derecha!” de la izquierda) puede tapar la cosa un tiempo, no para siempre, pero a lo mejor lo suficiente para montar el sorpasso y organizar una boda naranja con el PP como invitado. O no: como estas elecciones locales se combinan con unas europeas donde nadie sabe muy bien para qué sirve el voto, la gente igual se anima a un voto dual: voto útil y estratégico en las locales, soltarse el pelo y voto de convicciones en las europeas. Y allí el Duende Verde puede dar una sorpresa y ser el único que suba respecto a las Generales.

 

¡Esto! ¡Es! ¡POZUELO!