El anhelo del dedazo

Esta semana hemos podido asistir al espectáculo del estallido de los procesos de selección de líderes en Ciudadanos, partido que se presenta como máximo adalid de la transparencia. El espolón de proa ha sido la constatación de que en las primarias en Castilla y León la candidata de Albert Rivera, Silvia Clemente (fichada recientemente del PP, en una decisión más infausta que el fichaje de Lopetegui por parte de Florentino Pérez en pleno mundial), de la que surgieron diversos escándalos de corrupción y nepotismo en los medios poco después de su fichaje, había ganado con pucherazo. De manera que el partido rehizo las cuentas y dio por ganador al candidato alternativo a la apoyada por el aparato y por el propio Rivera. Podemos pensar, malévolamente, que tal vez siempre ha ganado el candidato del aparato: lo hizo Silvia Clemente cuando aún no querían desembarazarse de ella y luego le han escamoteado su “victoria” al constatar que no convenía en absoluto hacerse con ella y con las sospechas al respecto de sus actuaciones pasadas. Las críticas y denuncias que han surgido después revelan que las irregularidades en las primarias de Castilla y León no son la excepción, sino tal vez la norma. Que en Ciudadanos, en definitiva, las primarias sirven para otorgar legitimidad a lo que ya sabemos desde el principio que va a suceder [acceso al artículo completo]


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