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Los rivales de La Roja (IV): Rusia

(Ningún checheno fue lastimado durante la redacción de este post.)

 

En LPD vivimos el Mundial con verdadera pasión. Los tiquismiquis dirán que entonces donde están los posts sobre Portugal y Marruecos. Bueno, verán: un post de Portugal iba a versar en exclusiva sobre EL (no, no me refiero a EL [1], ni tampoco a EL [2]), y no tenemos –ni creemos que lo tengan ustedes- el cuerpo para documentarnos mirando mil fotos en Instagram sobre lo estiloso-musculado-ricachón que es EL. Que los redactores de LPD no tenemos ni convenio, pero esto ya entra en la Convención de Ginebra. Y Marruecos… pues teníamos un post cojonudo e hilarante ya redactado y listo para salir, cuando nos llamó nuestro amado Presidente Vacío [3] para decirnos que lo de la licencia para lanzar La Televisión Definitiva se ha complicado pero que en seguida sale, tranquilos muchachos, y oye, ya que estamos, que las cosas con Marruecos están un poco tensas [4], vosotros no iréis a echar gasolina al fuego, ¿verdad? ¡Qué nos conocemos, jejeje!

 

La pregunta no es si han hackeado nuestros servidores, sino ¿hay en ellos algo que no sean bots rusos?

 

Como no queremos privar al mundo de un canal de televisión dedicado a emitir las mejores series de la Edad de Oro de las Series [5] intercaladas con reposiciones de Halcones y Palomas [6], y la verdad es que tampoco queríamos poner en peligro a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado que están a pie de valla en Ceuta y Melilla, defendiendo la patria de intereses mahometanos, se nos “traspapeló” el post. Sabíamos que nuestros muchachos lo compensarían con un rival interesante en la fase de eliminación, y no nos han defraudado: la Roja se jugará el pase a cuartos frente a Vladimir Vladimirovich Putin, perdón, frente al combinado de la Federación Rusa.

 

¿Quién se va a llevar esto a caaaaasaaaaa?

 

El país

¿Qué podemos decir a estas alturas de Rusia que no hayamos dicho? Ya hemos analizado a la Madre Rusia a través de sus fronteras [7], de sus zares [8], de sus excesos ideológicos del siglo XX [9] e incluso de sus símbolos fálicos [10].

 

Un montaje fotográfico vale más que mil palabras.

 

Nunca hemos analizado, sin embargo, su pasado futbolístico. Bajo la bandera de la URSS ganó la primera Eurocopa de la historia, la de 1960. Ojo: porque el Invicto Caudillo se negó a que España, su rival de cuartos (por entonces, la Eurocopa era como una Final Four), viajara a Moscú. España fue eliminada en los despachos, pero menudos somos cuando nos hacen la jugarreta: cuatro años después España se tomó la revancha en el Bernabéu [11], gracias a un gallego [12] un centímetro más bajo que Andrés Iniesta y cuya carrera profesional transcurrió íntegra entre el Racing de Ferrol y el Real Zaragoza. El otro gallego, que miraba desde el palco, se salvó así de tener que estrechar la mano del capitán soviético. A su lado, el vicepresidente, Agustín Muñoz Grandes: teniente general de la Wehrmacht, condecorado por Adolf Hitler en persona con la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con incrustaciones de Hoja de Roble, y oficial al mando de la División Azul, esos simpáticos muchachos [13] que se fueron de excursión a Leningrado. Luego que si nos cuesta hacer amigos.

 

Rusia no olvida.

 

«Por encima de sus evidentes valores deportivos, esta final de la Copa de Europa de Naciones tiene una extensa significación cívica y política que solo los miopes empecinados pueden ignorar», contaba el ABC al día siguiente [14] (nos quedamos con las ganas de leer el borrador para el caso de la derrota). Putin en ese momento tenía 12 años. ¿Se encogería de hombros y seguiría estudiando manuales de la KGB? ¿O consoló a su padre prometiéndole que algún día vengaría la afrenta fascista?

 

La forja de un bot.

 

El caso es que desde entonces Rusia no ha ganado nada, aunque llegó a la final de la Euro’88. En 2008 llegó a semifinales, cayendo ante España. Se ve que el talento futbolístico estaba en las otras repúblicas soberanas soviéticas y no en Rusia. Pero eso no implica nada para el futuro. Si algo hemos aprendido de la historia rusa es que resulta literalmente una montaña rusa, pasando de lo más atroz a los más sublime y viceversa en cuestión de segundos.

 

Estilo de juego

Pobre y zafio. Le clavaron cinco goles a Arabia Saudí, ganaron con algo menos de brillo 3-1 a Egipto, y, ya clasificados, palmaron 3-0 ante Uruguay. No obstante, en este Mundial donde todos los grandes están pinchando, tanto que España es posiblemente uno de los favoritos y todo, no está nada escrito.

 

Njet Tiqui-taca.

 

Estrella

Vladimir Vladimirovich Putin. Dirán que él no juega, pero es que no le hace falta: él solito ha clasificado a Rusia para el Mundial. Y sin sudar tan siquiera. ¿Cuántos jugadores pueden decir lo mismo de su propia selección? No marcando goles, claro, sino pujando por ser la sede y convenciendo a la FIFA con buenos argumentos (los mismos, suponemos, que usó Qatar para lograr celebrar un Mundial en un lugar que hace que Córdoba y Sevilla en julio parezcan un lugar fresquito). Y además no descartamos que baje a rematar en plancha, o que eche una mano como francotirador desde la tribuna.

 

“Podría ganar yo solo, pero si lo hago los muchachos no aprenderán.”

 

En lo estrictamente futbolístico y a pesar de toda la fanfarria de “Russia is different”, en realidad Rusia es un equipo bastante normalillo, el 70 en la clasificación FIFA [15], por debajo de Burkina Faso, Mali o Cabo Verde. Siguiendo la estela de otros países que nacionalizan a miembros de las razas futbolísticamente superiores para mejorar la selección, cuenta con su brasileño nacionalizado [16]. También tiene su estrella [17]que han frotado contra el Cáliz del Señorío Futbolístico, el MEMYUC, a ver si les trae suerte: Denís Chéryshev. Tres goles lleva ya en este Mundial (uno en propia puerta, eso sí).

Sin embargo, dicen las malas lenguas que la estrella secreta [18] es más pequeñita y no le gusta ser el centro de atención (y por supuesto bajo la atenta tutela de Putin [19]). Bueno. Si las lenguas peores tienen razón, eso a España no le tiene que preocupar [20].

 

Nuestra propuesta al entrenador del Real España Club de Fútbol

Desde que la FIFA es FIFA, hay una regla no escrita de los mundiales: hay cierta manga ancha con el que lo organiza, que para algo ha pagado la cocaína las putas la fiesta. Todos recordamos como Corea llegó a semifinales [21] en “su” mundial. Por otra parte, Sudáfrica no pasó ni la fase de grupos en 2010, y Brasil en semifinales de 2014 fue ritualmente humillada con un 7-1 del que no se recuperarán en una generación. Hay esperanzas… si no fuera porque tenemos enfrente a Putin. Putin se cobra los favores, la cocaína, las putas y lo que haga falta. Y mandar a Ramos a hacerle un ushiro-nage puede resultar en el capitán criando malvas ante un octavo Dan de kárate [22]. Así que la estrategia que proponemos es arriesgada, pero es la única factible: ofrecerle a Putin algo que le interese más que el Mundial. Concretamente, Vacío tendría que dejar a Podemos entrar en el gobierno, y dimitir por sorpresa 24 horas antes del partido, pasándole el balón a PABLO. PABLO de presidente nos saca de la OTAN, del euro y del festival de Eurovisión, y por la tarde coge el avión a Moscú para ver el partido junto al camarada Vladimir, que desbordado de alegría ordena que las cápsulas de polonio vayan al vestuario ruso.

Una vez ganado el partido, y tras hacerse las fotos de rigor en la Plaza Roja, PABLO vuelve a España, nombra a Vacío vicepresidente, dimite por sorpresa, y lo dejamos todo como estaba antes. ¡Jajá, Vladimir, como has picado! ¿En serio te creíste que PABLO iba a sacarnos de la OTAN, del euro y del redil americano? ¡Que pareces tu propio bot! ¡Que lees demasiado a Alandete y Torreblanca, jajaja! Sí, no es precisamente la cumbre del señorío ganar de esta guisa, pero sacar un corner sin avisar tampoco es de señores, y bien que lo hicimos frente a Marruecos.

 

Me rompiste el corazón, PABLO. Jamás te lo perdonaré, ¡jamás!

 

Por suerte, el ciudadano ruso medio no espera nada de su selección [23], así que el trono de Putin no se tambaleará en caso de derrota. Eso es importante: en otros países han caído presidentes incluso antes del Mundial [24]. Putin realmente no se juega nada futbolísticamente, el triunfo propagandístico viene de los fastos y la organización, y puede que eso le haga bajar la guardia, en cuyo caso la Roja triunfará donde fracasaron los Azules, y encima heredará el relativamente sencillo cuadro ruso camino de la finalísima de Luzhniki. Finalísima en la que Putin, siguiendo los pasos de Alejandro I frente a Napoleón [25], incendiará su capital, se llevará el trofeo en el caos subsiguiente, y lo tapará todo mediante bots y más bots. La verdad, cualquier otra cosa nos decepcionaría. ¡Confiamos en ti, camarada Vladimir [26]!

 

¿Pero qué mierda de post es esto? ¡Al gulag!