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Los rivales de La Roja (II): Irán

El país

Recordando lo que sabemos de Irán [1] (poco, muy poco, para que esta crítica no se vea contaminada con objetividad o DATOS), uno no puede dejar de notar ciertos paralelismos con España: conquista y pérdida de uno de los imperios más tope del mundo, y una conciencia nacional edificada en torno a la defensa de la religión única y verdadera (la católica aquí, el islam chií allí). No obstante, en España lo de la religión como que desde 1978 está un poquito de capa caída – coincidiendo, curiosamente, con el advenimiento del fútbol como religión de repuesto. En Irán aún están con el revival de 1979 [2], pero ahora mismo la población se lo toma tan en serio como el español medio los símbolos y rituales del Régimen en 1973. Razón por la que, en un nuevo y sorprendente paralelismo, las mentes lúcidas del régimen iraní también se han dedicado a promocionar el fútbol como religión de reemplazo, si bien nos llevan unos cuantos años de retraso. Desde 1979, llevan cinco semifinales en la Copa Asiática, y han ganado la mitad de los Campeonatos de la Federación de Fútbol de Asia Occidental [3], prestigiosa competición de la que ustedes seguro nunca habían oído hablar. Dirán ustedes que Irán, Irak, Jordania, Kazajistán, Kirguistán, Palestina, Líbano, Siria, Catar y Emiratos Árabes Unidos no son rivales de entidad, pero lo que no se puede negar es el firme empeño en tener a la población berreando “¡a por ellos!” mientras ondean la bandera, incluso hasta el punto de levantar un poco la mano [4] con la política habitual respecto a las mujeres.

No obstante, pese a que la pérdida de nuestros respectivos gloriosos imperios debería ponernos a la misma altura, la pérdida del imperio español fue una humillante decadencia de siglos, mientras que la pérdida del imperio iraní fue una cosa de dos años y a manos de los mayores Hefestiones del mundo antiguo [5]: los griegos (sí, bueno, vale, aceptando “macedonios” como “griegos”). Ahí hay una vía a explorar.

Estilo de juego

Pues miren, dado que primero Grecia [6] y luego Kosovo [7] se han negado a jugar contra los persas, no lo sabemos. Por no contar que tampoco pudimos ver a los jugadores persas excluidos de la selección por jugar contra un club israelí [8] (aunque posteriormente readmitidos [9] – Allah aprieta pero no ahoga, o a lo mejor solo querían ocultárnoslos para que no pudiésemos estudiar su juego, o igual es que no andan sobrados de talento y tienen que hacer de tripas corazón). La fase de clasificación la pasaron sin problemas, pero creemos que España podrá jugar mejor que la India, Omán, Turkmenistán o Guam.

 

Es posible que hasta logremos hacer chistes mejores.

 

Estrella

Carlos Queiroz. A ver: que entrenó al Mejor Equipo del Mundo Y del Universo Conocido. No hay más preguntas. En su breve paso por Concha Espina empezó muy bien, pero un desfondamiento al final de la temporada hizo que el Madrid no se comiera un rosco. Ha anunciado que abandona la selección después del Mundial, aunque no parece que sea para volver al Real Madrid.

Si no son ustedes todo lo madridistas que ESPAÑA requiere, pueden fijarse también en el capitán, Ashkan Dejagah. Igual que en la selección femenina los iraníes convocan jugadoras no del todo halal [10], aquí Persépolis está convocando a un hombre que, en puridad, es más alemán que iraní: criado en Berlín, nueve años en la Bundesliga y 50 partidos con 15 goles para las selecciones juveniles alemanas. De hecho, parecía encaminado a lucir la zamarra de la Mannschaft cuando una conspiración judeomasónica (un partido Israel-Alemania en el que se negó a jugar, diciendo que no quería exponer a su familia a represalias del régimen iraní) le dejó fuera para siempre. Queiroz le rescató en 2012 para la causa persa y le encumbró como máxima estrella.

 

En realidad, la estrella secreta no juega en las ligas terrenales.

 

Nuestra propuesta al entrenador del Real España Club de Fútbol

Tenemos una propuesta que, además de asegurar la victoria, nos unirá a los españoles más que nunca, porque será un esfuerzo colectivo, comparable solo al titánico esfuerzo de crear la Constitución de 1978. En primer, que Andrea Levy [11] facilite una conversión exprés de Gerard Piqué a la fe hebrea; esto ya hará que los delanteros iraníes no pisen área para no ser tocados por un impuro, y ya de paso puede ayudar a tender puentes entre el PP y el nacionalismo catalán. En segundo lugar, que PABLO hable con su amigo Tsipras y le pida que nos ceda a algún griego oriundo de Macedonia Occidental [12] (que igual hay que llamar ya la Macedonia del Sur [13]), o en su defecto que concedan la doble nacionalidad a Iago Aspas, que con ese nombre podría pasar por griego, aunque por desgracia no queda tiempo para que se deje el pelo hefestionadamente largo. En tercer lugar, que Juan Carlos Girauta reviva los Peones Negros y les añada Torres Negras, Alfiles Negros, y finalmente un Shah (“rey”) Negro al que pondremos de portero, confiando en que los ajedrecistas iranios solo den jaque sin dar el tiro del mate.

Tras estas maniobras preparatorias, que nuestro querido presidente Vacío [14] entre a rematar directo a gol y nombre a Sergio Ramos embajador en Irán y que Hierro le ponga de delantero. Ramos, merced a su waki-gatame a Mo Salah en la final de Kiev [15], ha machacado las esperanzas egipcias, aumentando exponencialmente las posibilidades de Irán de ser el mejor equipo musulmán del Mundial y darles una lección a los pérfidos suníes (asunto mil veces más importante que ganar el Mundial para el Régimen Iraní, que aquí demuestra que aún está en una fase evolutiva inferior que el Régimen Español). Entre la admiración y la inmunidad diplomática, Ramos podrá clavarles cómodamente dos o tres goles. Así, entre todos los españoles, lograremos una victoria no demasiado apurada y puede que incluso holgada que abrirá la puerta a la decepción de los cuartos de final.