Girls

El lado oscuro de HBO

En 1998 la HBO estrenaba “Sexo en Nueva York”, una serie sobre cuatro treintañeras-cuarentonas, a cual más petarda, que vivían vidas llenas de glamur, emoción y zapatos caros en el epicentro emocional del mundo occidental, la ciudad de Nueva York. Con trabajos bien pagados y ninguna carga familiar o filial, su única preocupación material era si querían un loft-picadero con vistas al Upper East Side o a las Torres Gemelas (a partir de la temporada 4, el edificio Chrysler). Pero ninguna vida es perfecta, y las cuatro cotorras suspiraban por su príncipe azul, mientras se enrollaban con una ristra de hombres que dejaban al género masculino a la altura del betún. Tras seis temporadas y chorrocientos capítulos idénticos (lean la estupenda crítica que LPD hizo en su día para conocerlos todos), al final las heroínas del feminismo posmoderno se casaban como en un cuento de toda la vida. Tan sencilla fórmula, que debería emborronar la imagen de la HBO como Santo Grial del Arte del Siglo XXI, fue, sin embargo, un gran éxito para la HBO como Empresa que Está en Esto Para Forrarse. Por alguna razón que se nos escapa (demostrando nuestro catetismo falocrático, obviamente), la serie lo petó entre muchas mujeres que se veían reflejadas y celebraban cada episodio y cada cliché remascado como una nueva epifanía de la liberación de su género.

Por eso, cuando la HBO anunció en 2012 el estreno de una nueva serie sobre cuatro chicas que viven en Nueva York, y le concedió el control artístico total (la producción, los guiones, la dirección de media temporada y el papel principal) a una chavala semidesconocida de 25 años con media docena de tatuajes y el sex-appeal de una joven Ángela Merkel que encima se declara fan de “Sexo en Nueva York”, pues la reacción inicial solo podía ser una: esto es una locura. Estos se han vuelto locos. Esto será su tumba. Esto puede ser peor que Carnivale. Esto es el fin de la HBO. Esto habrá que verlo, aunque solo sea para quedar como los rancios viejunos que somos, escribir una crítica acorde, y lograr un Juego de Tronos cuando l@s fans indignad@s inunden la zona de comentarios.

 

La jefa del cotarro.

 

¿Petardas, la Nueva Generación?

Eso es lo que cualquier admirador de The Wire o Los Soprano esperaría, aunque luego la serie sorprende porque tira por otro lado. Desde el primer capítulo te dicen (o mejor dicho, te dice Lena Dunham, que así se llama la chavala-jefa de todo el cotarro) que aspiran más alto que a una reedición de las cuatro coleccionistas de trapitos y su circo mental. En una cena con sus padres, Hannah Horvath (alter ego de Lena Dunham) les confiesa que quiere escribir, publicar y ser “la voz de su generación”. Hannah en ese momento no tiene un duro, no trabaja, vive en un apartamento cochambroso, tiene un novio/follamigo con unos problemas psicológicos importantes (a sumar a los suyos), pero ¡es joven y vive en Nueva York! Los padres, que acaban de llegar de su pequeña ciudad rural de Michigan, escuchan con cara de póker y luego le dicen: “hija, te vamos a quitar la ayuda de cada mes para que madures, así que mejor búscate un trabajo de verdad.”

Aunque Hannah intenta explicarles que la economía como que no tira, y que, hoygan, “podría estar metiéndome dronja en un poblado marginal y no lo hago, creo que como padres podéis estar muy orgullosos”, los muy cabrones no quieren aflojar más pasta. Y sin embargo, solo con esto, Hannah/Lena ya ha dado un retrato muy verídico de gran parte de su generación, que vendrían a ser los veinteañeros: sueños irreales alimentados por la industria cultural, pero que no son más que el escapismo natural ante una realidad socioeconómica y generacional que pesa como una losa. Hannah y sus amigas y amigos dependen en última instancia de sus padres, y esa generación está muy preocupada con sus cosas y sus derechos adquiridos como para darse cuenta de la situación de sus hijos. Como los padres –unos trasuntos de Old Economy Steve– salieron adelante en su tiempo y bajo determinadas circunstancias, se creen que sus hijos también pueden hacerlo, pese a que las circunstancias han cambiado (o mejor dicho, pese a que ellos han cambiado las circunstancias para su provecho). Así, lo único que pueden hacer Hannah y su entorno es poner sus vidas en suspenso y aceptar trabajos mal pagados mientras se construyen un mundo propio a partir de performances artísticas, fiestas, sexo fácil, relaciones complicadas, coqueteos con drogas y las posibilidades de la tecnología móvil (como enviar por móvil un “selfie” mostrando teta, no esperen a Charles Dickens hablándonos de los barrios obreros de Manchester durante la introducción del telar de Jacquard). Demasiado ricos para ser adolescentes, demasiado pobres para ser adultos de verdad. Y aún tienen que dar las gracias, porque sus padres en general están bien situados y se pueden permitir apoyar a aspirantes a escritor en Nueva York. Todo es simplemente una simulación de vida, pero le dan una importancia desmesurada porque es todo lo que tienen mientras la generación de sus padres sigue taponándolo todo con sus puestos de trabajo de insiders, sus casas compradas a precios de finales de los 80 y sus planes de pensiones que exigen recortes de lo público en aras de la rentabilidad privada.

Por otra parte, “simulación de vida a la que se atribuye una importancia desmesurada” define a la perfección el 90% de lo que se produce para cine y televisión, así que tampoco vayamos a emocionarnos. Porque al margen de su situación social, las cuatro chicas no dejan de ser unas petardas, más adorables –por pringadillas de la vida- que las coleccionistas de hombres y zapatos que les precedieron en la parrilla de la HBO, pero petardas al fin y al cabo. Como todos los de la serie, por otra parte. A todos les ha pasado por encima la apisonadora de la Post-modernidad y el Fin de la Historia, y los ha dejado perdidos y desorientados, desnudos en un mundo en permanente cambio, donde las marcas han sustituido a las religiones, y tan transparente que nada se puede ocultar por mucho tiempo. Todos vagan sin rumbo, incluso los supuestos adultos, y no pueden ocultar sus taras ni sobrellevarlas. Y uno se pregunta si esto es algo nuevo de ahora que Dunham nos enseña, o si la gente en el fondo siempre habrá sido así. A lo mejor si los protas de la Segunda Guerra Mundial viviesen hoy, Stalin tendría una amplia colección de porno con especial predilección por el bondage, Eisenhower lucharía con algún trastorno obsesivo-compulsivo-perfeccionista, Churchill estaría en tratamiento por alcoholismo, Franco como cazador mataría a todo bicho viviente para compensar el bullying que sufrió de niño por sus estatura y su voz de pito, y Hitler sería un pintor hipster liderando una santa cruzada en las redes sociales a favor del veganismo. Pues probablemente, la gente siempre ha tenido sus cosas, pero viendo la serie parecen incapaces de salir de sus pequeños mundos personales, pues el colectivo no importa: cuando Ray se asoma a la política en la cuarta temporada, solo es para cambiar un semáforo en su calle y no porque a su generación la estén sodomizando económicamente por todos sus orificios. Y a los tres meses lo deja. El único que parece tener alguna idea política clara es Sandy, un noviete temporal de Hannah que resulta ser negro… y republicano, es decir, una caricatura.

Pero no se crean que Dunham es una autista social desconectada del mundo. Ella critica lo que está mal, con un activismo que la ha puesto en el punto de mira de la alt-right, que ve en ella todos los clichés con los que convocar a los votantes de Trump (en esto, hay que decir que la chavala lo peta). Es más, como buena progre y feminista, ¡a quien con más vehemencia denuncia es a las progres feministas! ¡Que para criticar a los demás primero hay que empezar con uno mismo! Una rebelde contra el establishment progre-feminista y del partido Demócrata, contra el que no ahorra críticas durísimas, igualitas igualitas –en dureza, concisión, entrar en lo mollar y coherencia- a las que podría hacer Elvira Lindo, a la que lamentamos no haber visto en un cameo -sus obligaciones protocolarias no se lo permitirían- para coronar a la que ya se ha ganado sobradamente el derecho a ser su sucesora.

 

¿Lo sabías? Elvira Lindo también es la voz de una cierta generación.

 

Pero volviendo a Sandy: su aparición fue una reacción a las críticas recibidas en la primera temporada por ser una serie demasiado “blanca”, y de hecho lo es – y ese hecho casi es una declaración en si mismo: ya no resulta creíble que cuatro muchachas blancas bien parecidas y de buenas familias de clase media puedan todas triunfar en la vida. En cambio, se arrastran por los abismos del precariado y –llamémoslo por su nombre- la pobreza. Adiós, Sexo en Nueva York. Bienvenidos al siglo XXI, donde nadie está a salvo, ¡ni siquiera los blancos!

 

Petardas y petardos: perfiles

Hannah Horvath: la prota principal, interpretada por Lena Dunham. Una chica con sobrepeso y que no se avergüenza de mostrarlo, en casi todos los capítulos la vemos alguna vez mostrando chicha. Sueña permanentemente con triunfar en el mundillo artístico, al igual que todos a su alrededor. Por pura estadística está claro que la mayoría no lo hará, pero Hannah lo lleva más allá: rechaza trabajos o los abandona cuando siente que le quitan tiempo y energía. Cuando no tiene problemas con su novio se los inventa. Y cuando debería callarse, suele abrir la boca para cagarla a lo grande. Lo que la empuja a seguir es un narcisismo a prueba de bomba y una fe ciega en un talento que ella cree más grande de lo que realmente es.

Tras probar todas las vías posibles para vivir de su creatividad, y haciendo bueno el dicho “el que sabe lo hace, y el que no lo enseña”, se hace profesora suplente en un instituto donde nos muestra sus limitaciones para asumir responsabilidad sobre otras personas, y su absoluta incapacidad para actuar como un adulto. Taras ampliables al resto de su generación, por lo que parece querer decirnos la serie. Finalmente, en uno de esos giros de la serie donde yo honestamente no sé decir si van en serio o es una parodia, acaba en donde su narcisismo, incompetencia y falta de constancia encajan perfectamente: como periodista.

 

Marnie Marie Michaels: la compañera de universidad y mejor amiga de Hanna, lo que no quita que ambas estén permanentemente peleadas. Uno de los pocos protagonistas que parece ser capaz de cuidar de si mismo, es decir: capaz de presentarse puntual a un trabajo y evitar morirse de hambre en un piso lleno de basura. En consecuencia, no paran de pasarle desgracias: lo deja con el novio de toda la vida, pierde su trabajo en una galería de arte, y acaba liándose con los hombres equivocados. La vida como tómbola y no como construcción: el mundo posmoderno ya no premia el esfuerzo, sino la suerte. Posteriormente, Marnie también evoluciona hacia el narcisismo y se intenta labrar una carrera musical. ¿Para qué currar cuarenta años en un trabajo de verdad que nunca te hará rico si puedes jugar a la lotería de la fama?

 

Jessa Johansson: compañera de universidad de las anteriores. Una hippie que pasa de todo y no respeta nada (lo que la convierte, paradójicamente, en la única que parece tener claro lo que quiere en la vida). Figúrense que en un episodio hasta estaba dispuesta a abortar, el puto tope de la maldad femenina en la televisión yankee. También entra de canguro en una casa y acaba liada con el padre de familia. No le importan nada ni nadie (aunque a veces eso es simplemente una máscara para ocultar su necesidad de tener a gente cerca y sentirse querida). Consecuentemente a todo lo anterior, es la que mejor está económicamente, gracias a un matrimonio exprés seguido de divorcio exprés con un bróker de Wall Street. Va dando tumbos por la serie hasta que medio se rehabilita e inicia una carrera de terapeuta. Luego la lían con Adam porque mira, soy guionista y me he quedado sin ideas.

 

Shoshanna Shapiro: prima de Jessa. La más joven del grupo con 21 años al principio, estudia matemáticas y aspira a algún trabajo “serio” y a vivir una vida a lo “Sexo en Nueva York”, serie de la que tiene un poster colgando en la habitación. Esto la convierte en involuntariamente cómica: una chica de hoy, intentando ser como las petardas de ayer. Doblemente gracioso por cuanto las petardas de Sexo en Nueva York lo que secretamente deseaban era ser como las petardas de Girls, es decir, tener veintipico años y no estar atadas por trabajos adultos con sueldos de seis cifras, que eso es un muermo, sino vivir alegres y libres sin ataduras ni problemas de ricos. Shoshanna tiene un lio con Ray que viene y va, y que apuntaba a boda/cohabitación en el series finale hasta que los guionistas le liaron con Marnie, lo que limita a Shoshanna a imitadora de petardas porque la Dunham no sabe bien qué hacer con ella. Una pena, porque las petardas anteriores iban de divinas, lo que las hacía doblemente odiosas, mientras “Shosh” no es más que una chiquilla perdida en el mundo que se desliza suavemente hacia ese rol.

En su defensa, debo decir que Shoshanna tiene el mejor chiste de la serie: cuando al café de Ray le sale una competencia hipster, ella propone hacer un local antihipster “y hacer café para gente con trabajos de verdad”.

 

Adam Sackler: novio de Hanna. Actor/artista/carpintero. Pese a las apariencias, es el más estable mentalmente de todo el reparto. Aunque sus interpretaciones de artista atormentado con gustos sexuales un poco raros van a quedar como un gracioso pecadillo de juventud, desde que Adam Driver –el aktor e hinterprete– hizo de Kylo Ren en El Despertar de la Fuerza. Sí señores: este puto niñato (32 años) es el que se ha cargado a Han Solo, ídolo de toda una generación.

 

Matar al padre se paga bien.

 

(Por otra parte, seamos tan justos como viejunos y reconozcamos, ¿quiénes eran Mark Hamill, Harrison Ford y George Lucas en 1977 (con 26, 35 y 33 años), al lado de John Wayne, Charlton Heston y John Ford? Pues unos putos niñatos de pelo largo e ideas extravagantes, que no tenían ni media hostia de lo que era el CINE y que solo triunfaban entre otros jovenzuelos con el cerebro carcomido por las drogas, los únicos capaces de verle algo de sentido a esas ensaladas de rayos láser y a un malo con máscara y asma. ¡Si es que hasta los meapilas soseras de Star Trek tenían a un veterano del Desembarco de Normandía en el reparto! Así que igual Adam Driver acaba siendo el Harrison Ford de su generación y entonces es justo y adecuado que se cargue a Han Solo, y nosotros en 30 años tendremos que comernos nuestros comentarios, pero esa es otra historia. Por ahora, puto niñato, aunque con sentido del humor.)

 

Ray Ploshansky: novio inicial de Shoshanna y rollete accidental de Marnie, “Old Man” Ray (tiene 33 años) ha renunciado a batallar con el mundo y se conforma con trabajar como gerente de una cafetería. De vez en cuando actuaba en un grupo con Charlie, el primer novio de Marnie. Sus sueños se reducen a poder pagar el alquiler y tener tiempo libre para leer y hacer algo de deporte. Él ya se ha dado cuenta de que la desmedida ambición y el narcisismo desaforado de los jóvenes aspirantes a triunfadores llevará al 95% de ellos a la frustración existencial, y ha resuelto la ecuación eliminando la ambición, pero tampoco encuentra una alternativa clara en la vida. En cierto modo, es el contrapunto “adulto” a los demás personajes. Finalmente, un semáforo causa-atascos delante de su casa le lleva a meterse en política, aunque pasa más tiempo pensando en qué foto poner en los carteles que en políticas. Resulta que él también tiene su puntito narcisista.

 

Elijah Krantz: el novio de Hanna durante la universidad… hasta que asumió su homosexualidad. Cuesta creer que Hanna pudiera salir cuatro años con él y no darse cuenta de la pluma que gastaba, o cómo pretende ser escritora/periodista si tiene tan poca capacidad de observación. Tras unas cuantas apariciones ocasionales, termina formando parte del reparto principal con sus propias historias, prueba de cómo a las series “para chicas” les pasa lo mismo que a veces a las revistas “para chicas”: que las acaban consumiendo los gais. En su caso, la historia que le reservan es ser usado y tirado como toy boy por un famosete de Nueva York.

 

Los padres: vale para todos ellos, pero aquí concretamente los de Hanna (con ocasionales apariciones estelares de la madre de Marnie, una señora que pegó un braguetazo y ahora se dedica a aleccionar a su hija desde los tres casoplones que le tocaron en el divorcio). Hanna está muy orgullosa de ellos, ¡todas sus amigas tienen padres divorciados! Curiosamente, el que quieran permanecer casados aunque él salga del armario ya no le parece tan guay. A través de ellos obtenemos una vista del “mundo adulto”, que no tiene absolutamente ningún motivo para sentirse superior al “mundo Hanna”, pero que a cambio tiene casas pagadas y una situación financiero-laboral donde se levantan 3000 limpios al mes –es lo menos, ¿no?- y beben Riesling en cenas grupales donde lamentan la situación de sus hijos mientras se ponen superprogres comentando el último editorial de El País.

 

“Mujercitas” del siglo XXI

 

Impacto cultural

En Nueva York, enorme, con visitas guiadas a las calles, cafés y tiendas que salen en la serie. Lo que aseguró que en el resto del mundo también lo petarían. La serie ha recibido alabanzas por presentar “personajes femeninos reales de hoy en día” (es decir, que viven al día, controlan su sexualidad, consumen drogas ocasionalmente, usan compulsivamente la tecnología y no consideran un drama el parir/abortar sin consultárselo al que puso la semillita; a ver si se han creído ustedes que las generaciones mejor preparadas de la historia se dedican a leer a Virgilio para mejorar la retórica que usarán en los círculos de Podemos una vez salgan de su trabajo como ingenieros aeroespaciales), y ha sido criticada precisamente por lo contrario: por centrarse en cuatro chicas blancas de clase media que viven metidas en una burbuja. Los elogios a Lena Dunham están justificados porque la chavala ha hecho un buen trabajo y lucha contra los estereotipos de belleza femeninos (su sobrepeso a veces parece una reivindicación, pero tranquilos, el resto del reparto cumple los cánones) y ha creado algo que llama poderosamente la atención de los jóvenes: una escenificación realista de lo que significa ser joven en las postrimerías de la Gran Recesión. Hanna no va a escribir las “Uvas de la Ira”, simplemente porque este ya no es su tiempo. Con las “Uvas pasas del Pasotismo” va que chuta.

Porque pónganse por un momento en la piel de un joven de hoy: para alguien de 18 o 20 primaveras el mundo y la economía SIEMPRE han estado en crisis. No recuerda otra cosa. Desde que tiene consciencia política y social, todo está mal, nada perdura, nada es permanente, cualquier cosa es susceptible de ser recortada, y la vida “adulta” tal como se entendía hace apenas 10 años (trabajo fijo, casa en propiedad, coche, familia y plan de pensiones con los ahorros, y todo ello sin apenas ayudas de tus padres – y ya sé que eso era directamente psicotrópico incluso en 2005, pero en el imaginario colectivo aún era “la normalidad a la que aspirar”) es una entelequia tan lejana como la superficie de Marte. Suele decirse que tiempos duros crían gente dura, pero Hanna y sus amigas no podrían estar más alejadas de la generación que vivió la Gran Depresión. No hay necesidad tampoco; vivimos en un mundo tan rico que las migajas bastan para no morirse de hambre y pagar un móvil con tarifa de datos. Para ellas todo está en permanente cambio: inútil resistirse o perseverar, simplemente fluyes y te montas tu pequeño mundo (subvencionado por tus padres) mientras esperas que te toque la Gran Lotería de la Vida. Hay momentos en que apetece agarrarlas y sacudirlas un poco mientras les gritas “¡espabila! ¡madura! ¡haz algo con tu vida!”, y otros que te preguntas si lo que te muestran va en serio o es parodia.

 

La mirada de otra generación. Una que no necesitaba tanta palabrería.

 

Sin embargo, desde que empezó la serie, el mundo no ha estado quieto y se ha movido. Lo suficiente como para que los personajes ya parezcan viejos y surgidos de un tiempo pretérito de apatía y desmovilización (sí, nos referimos al 2010, cuando “si ni siquiera Obama puede solucionar esto, nadie puede”). Entre eso, los rolletes cruzados entre personajes random y la multiplicación de cameos de famosetes, la serie saltó el tiburón tras la tercera temporada. Occupy Wall Street, el 15M americano (como con el chupa-chups, la fregona o el futbolín, España ha sido pionera pero el mérito mundial y las pelis-homenaje de Hollywood se los quedarán otros), un movimiento esencialmente joven, está alzando su cabecita. Aún es un movimiento minoritario, pero quizás es el primer indicio de que los jóvenes se han hartado y se preparan para actuar de modo colectivo. En la serie, por supuesto, ni mencionarlo. También es cierto que no pegaría con el fondo patológicamente narcisista de casi todos los personajes. No extraña, desde luego, que Lena Dunham haya apoyado desde el comienzo a Hillary Clinton frente a Bernie Sanders simplemente porque le hacía mucha ilu que una mujer llegase a la Casa Blanca. Le pega. A ella y a sus personajes. La serie se llama “Niñas” por algo.


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  1. Comentario de Beltza (22/01/2018 19:13):

    Aquí un fan de CARNIVALE, por qué cerraron la serie? Sólo la veía yo?

  2. Comentario de -- (23/01/2018 01:06):

    ” No extraña, desde luego, que Lena Dunham haya apoyado desde el comienzo a Hillary Clinton frente a Bernie Sanders simplemente porque le hacía mucha ilu que una mujer llegase a la Casa Blanca.”

    Verán que risa como a Oprah le de por presentarse. Castaza elitista con una chip en el hombro (lo siento, no se me ocurre una buena traducción ahora mismo) del tamaño de su fortuna. Pero claro, es negra y de Mississippi….

    Aquí un ejemplo de Oprah preocupada por el populacho.

    “It’s great to have a nice home. It’s great to have nice homes! It’s great to have a nice home that just escaped the fire in Santa Barbara,” she told the students. “It’s great to have a private jet. Anyone that tells you that having your own private jet isn’t great is lying to you.”

  3. Comentario de pululando (23/01/2018 09:07):

    Parece ser que Carnivale costaba a riñón por capítulo, y como sólo la veíamos cuatro gatos (y las descargas P2P no cuentan), optaron por acortar el guión y “rematarla” (más o menos).

    En el fondo fue un detalle, podrían haberla cortado sin más.

  4. Comentario de Mauricio (23/01/2018 12:21):

    Sr. Jenal,

    Una pregunta. Usted dice que esta generación no es la de la gran depresión o, para españolizarlo, la de nuestra posguerra. Sin embargo, “demanda” que esta generación “distinta” reclame lo mismo que reclamaban aquellas otras que le precedieron o se limita a pedir que suban los sueldos y bajen el precio de las casas que es lo que parece envidiar de la generación de los “padres” de los veinteañeros. O no he entendido nada…

    Si es tan amable de explicármelo.

  5. Comentario de emigrante (23/01/2018 13:28):

    La generación del 15M (esos son los milenials, no?) pedía lo que sus abuelos ofrecían a sus padres y estos rechazaron: un trabajo, una casita y poder fundar una familia. El ideal rancio-conservador de toda la vida. Pero la generación de los padres prefería sexo, drogas y rock&roll y montaron el mayo del 68. Eso está muy bien para un fin de semana pero a la larga aburre y los hijos como que siempre tratan de hacer lo contrario que los padres. Que mucho Che Guevara y mucho John Lennon pero en el fondo eran reivindicaciones de pijos. Pacifismo, feminismo, ecologismo y pelos largos que trajeron un cambio de costumbres pero sin tocar el sistema económico. Mas bien al contrario, el contragolpe se cargó el modelo de prosperidad de la postguerra.

    No se si esta generación precaria tratará de remediarlo e introducirá algo de cordura en el sistema. Hasta George Soros habla de la RBU visto que estamos en medio de una revolución digital y que el mercado esta vez no va a poder absorber la mano de obra sobrante. Pero si lo consiguen seguramente sus descendientes a mediados o finales de siglo vendrán pidiendo otra vez más juerga.

  6. Comentario de Mauricio (23/01/2018 16:20):

    Emigrante,

    Usted me genera más interrogantes:

    ¿Sus abuelos ofrecieron “un trabajo, una casita y poder fundar una familia” y los padres prefirieron “sexo, drogas y rock&roll y montaron el mayo del 68.? Ya sé que está resumiendo pero, de verdad, ¿cuantos padres de milenials españoles o yanquis cree que estuvieron en Woodstock o en una comuna ibicenca drogándose?

    ¿Si tener una casa, un trabajo y fundar una familia es un ideal rancio-conservador, cuál sería el guay-progresista? ¿Es más, no cree que el fracaso de la izkierda se debe a que ha dejado de dirigirse a aquellos que quieren un trabajo para proporcionar a su familia un hogar digno para hacerlo a aquellos que no lo quieren pero que son 4 gatos que no representan ni de lejos a “la gente”?

    Y una afirmación: El modelo de prosperidad de la posguerra no cambio, se agotó. La productividad no podía seguir creciendo a ese ritmo y para pagarnos el estado del bienestar tuvimos que recurrir a la deuda y con esta, pues aquí hemos llegado.

  7. Comentario de casiopeo (23/01/2018 16:46):

    Gran artículo. No voy a ver la serie. Conozco demasiadas petardas de ese tipo, pero gran artículo.

  8. Comentario de de (24/01/2018 01:37):

    #6
    hoy en día tener una casa, un trabajo y fundar una familia “ejpañola” no te deja tiempo pa nada más,
    y en españa en cuestiones de lectura, cultura, pensamiento crítico, capacidad de análisis (vale, que no se comen ni se venden) no vamos sobrados,
    las familias españolas no se conforman, que si todoterreno, finca, aumentamos la familia…
    y si, hay familias “guay-progresistas” un poco menos asfixiantes y acaparadoras… incido, el 90% de familias jóvenes, no son un modelo de felicidad, sino un modelo de insensatez y sufrimiento…

  9. Comentario de Y (24/01/2018 13:00):

    Aaaah, qué haría yo sin usted, Carlos Jenal, en qué ponzoñoso abrevadero terminaría calmando mi sed, temo alabarlo en exceso no vaya a ser que se me estropee, pero son tantos y tan variados los textos que nos ha regalado que me siento obligado, Que los cielos le bendigan con una buena hembra y 1 millón de euros que ahora está bien fuerte y subiendo, hoy se ha publicado el PMI europedo, PMI manufacturero

  10. Comentario de djiaux (24/01/2018 15:42):

    Ala, ahora tengo unas ganas mu brtas de verla

    Pues muchas gracias otra vez LPD
    El hearthstone y el flashpoint campaigns otra vez se habrán de ir a tomar por culo >: (

  11. Comentario de Rafa (24/01/2018 16:47):

    Como Doctor en Alaska no se ha hecho nada jamás….

    Una serie hipster cuando el término hipster ni siquiera existía

  12. Comentario de Caliban (24/01/2018 20:47):

    Un matasanos judío y neuyorquino, osea, neurótico, atrapado en un lugar que acaba siendo su “another state of mind”. Una mujer, mujer, independiente y segura de si misma. Un american self-made man, capitalista como dios manda, reaganita hasta la médula y muy macho pero que se derrite como un quinceañero ante una dómina de aupa con más testoterona que muchos hombres. Chris por la mañana en la K-OSO. Todo dicho. Un cajún mas longevo que Lobezno que ya solo “mata” animales con Kodak y su chica tontita y superficial pero de grandísimo corazón. Una antigua hippie y su tienda atrapada en el tiempo. Un chef sociópata a la Walden y su parienta con TOC. Un chaval algo jaimito pero enamorado del 7º arte que se cartea con Scorsese y Coppola. Todo un abanico de personajes indígenas que, sorpresa, tienen personalidades complejas e intereses variados. Pianos voladores, mamuths congelados, hermanos gemelos de diferente raza pero con la misma chupa de cuero, la maldición del novio muerto. Auroras boreales y noches eternas. Suma y sigue.

    Decididamente, Rafa, creo que nunca se hará algo parecido a aquella “exposición norteña”.

  13. Comentario de Mauricio (25/01/2018 11:59):

    #8

    Imagino que esta peculiar forma de expresare a base de boutades es porque en lugar de expresar un razonamiento intentan explicar un sentimiento, una insatisfacción difícil de poner negro sobre blanco:

    “hoy en día tener una casa, un trabajo y fundar una familia “ejpañola” no te deja tiempo pa nada más”

    ¿Quiere decir que antes, en otro momento o lugar, la gente
    tenía más tiempo para otras cosas o se refiere a que tenían otras prioridades? ¿Cuáles? ¿? ¿Tenían más tiempo de ocio nuestros padres o abuelos que nosotros? ¿mayor acceso a la cultura o a lo que fuese en un tiempo pretérito que en el actual?

    “en españa en cuestiones de lectura, cultura, pensamiento crítico, capacidad de análisis (vale, que no se comen ni se venden) no vamos sobrados”

    ¿No vamos sobrados…comparados con quién? ¿los americanos que votan a Trump, los franceses que votan al Frente Nacional, los ingleses que votan el Brexit? ¿con quién o lo que quiere decir que como la mayoría de los españoles, de la humanidad, no piensa ocmo usted o no tiene sus prioridades es debido a su falta de cultura, pensamiento crítico, etc… ?

    “si, hay familias “guay-progresistas” un poco menos asfixiantes y acaparadoras…”

    ¿Se refiere a que las familiar guay progresistas no acaparan cosas pero…que cosas? ¿no se van de vacaciones, no tienen Smart phones, casas, que? ¿o se pueden permitir ir a supermercados ecológicos en lugar de al DIA que es mucho más barato?

    “incido, el 90% de familias jóvenes, no son un modelo de felicidad, sino un modelo de insensatez y sufrimiento…”

    Dejando de lado el porcentaje ¿a qué achaca usted que sean un modelo de insensatez y sufrimiento? ¿a qué quieren tener casas y un buen sueldo en lugar de hacer mindfulness o discutir sobre el feminismo de Beauvoir?

  14. Comentario de sangonereta (25/01/2018 13:45):

    Xe! Pues yo la vi hasta la cuarta temporada y me hacía reír a ratos, capítulos cortitos, alguna escena de folleteo y alguna de drogarse y ale! a dormir!

    Se puede ser “sodomizado por todos sus orificios”? O sodomizar implica sólo a la puerta de atrás? Es que lo he leído y no estoy seguro del tema. Por lo demás, gran crítica que he compartido con mis petardas amigas que seguían la serie.

  15. Comentario de Oliveral (25/01/2018 20:24):

    Estimado Sr. Jenal. Me gano la vida como Youth Coach for Personal Developing (el profe de toda la vida, pero es que desde que me he cambiando el nombre parece que mi puesto de trabajo está un poco menos destinado a desaparecer y se ve legitimado a ojos de las hordas autodenominadas liberales; les aseguro que la gente me mira de otra manera). Le pido permiso para extraer una serie de aseveraciones y transformarlas en aforismos para su utilización en mis clases, de manera que sirvan de incentivo a la discusión y debate (siempre y cuando no sea usted un listillo que va plagiando lo que se encuentra por ahí). Esto es:

    – El mundo moderno no premia el esfuerzo, sino la suerte.

    – Hípsters versus gente con trabajos de verdad.

    – Cerebro carcomido por las drogas.

    – Rollete accidental (esto cae en el examen).

    – [Un personaje] cuyos sueños se reducen a poder pagar el alquler y tener algo de tiempo libre para leer algo y hacer algo de deporte […] la desmedida ambición y el narcisismo desaforado de los jóvenes aspirantes a triunfadores llevará al 95% de ellos a la frustración existencial, y ha resuelto la ecuación eliminando la ambición. (Esto merece una unidad didáctica completa).

    – Pasan más tiempo pensando en qué foto poner en los carteles que en las políticas (confío en que no me llamen al orden por adoctrinamiento).

    – Las series de chicas acaban como las revistas para chicas: las acaban consumiendo los gais (No. No tengo miedo de sacar este tema. Tengo al gobierno en su conjunto y gran parte del establishmente de mi parte. Al contrario que algunos de los consumidores de LPD, creo que el feminazismo es como el comunismo, o la ETA latente que no se ha disuelto, o los supositiorios del coreano gordo ese… meros cuentos para asustar a los niños y que se coman la sopa sin joder la marrana).

    – Vivimos en un mundo tan rico que las migajas bastan para no morirse de hambre y pagar un móvil con tarifa de datos (contenido transversal para tratar conjuntamente con los profes de mates y economía).

    Lo dicho. Le pido luz verde para utilizarlo sin que me pida usted luego pasta por robarle sus ideas.

    Un atento saludo,

    Oliveral.

  16. Comentario de Carlos Jenal (26/01/2018 14:30):

    @Oliveral
    Use cuanto quiera. En cuanto a la autoría original, creo que casi todo es mío. Y si le pilla alguien, écheme la culpa.

  17. Comentario de Y (26/01/2018 17:38):

    Y un poco de música para este fin de semana

    https://www.youtube.com/watch?v=CWrodPMhpdw

  18. Comentario de Pablo Ortega (26/01/2018 23:25):

    ¿Donde está Trompeta cuando se le necesita? Aquí estoy esperando su ilustre opinión sobre esta serie (que ni he visto ni voy a ver) y sobre la misma Lena Dunham.

    “Al contrario que algunos de los consumidores de LPD, creo que el feminazismo es como el comunismo, o la ETA latente que no se ha disuelto, o los supositiorios del coreano gordo ese… meros cuentos para asustar a los niños y que se coman la sopa sin joder la marrana”

    Si ni con esto viene, es que la cosa está jodida.

  19. Comentario de Oliveral (27/01/2018 00:15):

    No sé. Igual le ha pasado algo…

  20. Comentario de hglf (28/01/2018 20:03):

    Bah…
    Este artículo me ha desanimado mucho.
    Ambición… ¿en verdad es tan importante??. ¿Son en verdad estos tiempos que se viven tiempos duros?.
    Ya no hay respuestas, solo preguntas

  21. Comentario de Rafa (29/01/2018 11:04):

    Trompeta hace siglos que no aparece…

  22. Comentario de Lluís (29/01/2018 12:45):

    #20

    Son duros para el que está bien acostumbrado. Lo que es cierto es que en muchos aspectos vamos para atrás, no para adelante, y que eso de que los hijos vivirán peor que los padres es algo más que un tópico. Algo que no cuadra demasiado con la bonanza económica.

    Otra cosa es que si le cuentas eso a cualquier europeo que haya vivido la II GM, o a cualquier español que haya vivido los años 40 y 50, se va a reír con eso de la “dureza” de los tiempos actuales.

  23. Comentario de Oliveral (29/01/2018 13:26):

    #22

    Son las herencias lo que está salvando el chiringuito, no lo olviden.

  24. Comentario de Latro (29/01/2018 14:04):

    #22

    La cuestión es el gradiente. Ninguno de nosotros puede decirle a nuestros padres o abuelos que vive peor. Pero si es verdad que ellos tenian la esperanza de vivir mejor. Que trabajando mucho y pasando mucho sufrimiento, si, pero eso, que iban a construir algo y sus hijos iban a “subir” de clase social.

    Mientras que hoy el panorama es de, cuando mucho, estancamiento y muy probable retroceso. Nadie se cree que trabajando vaya a lograr nada que no sea haber cotizado una mierda con un sueldo ya ni mil eurista.

  25. Comentario de Lluís (29/01/2018 20:10):

    #24

    De acuerdo, pero es que en 1950 y 1960 el gradiente era creciente porque se venía de una situación malísima, con represión política y hambre. En su momento se llegó arriba y ahora estamos en fase de descenso. Se puede entender el desánimo, pero aún no hemos llegado a la época en la que un pan se consideraba un regalo regio, o que se comía pollo dos veces al año. Yo veo el futuro muy negro, pero aún así no creo que lleguemos a niveles de 1940.

    Y por otra parte, si no somos capaces de movernos, tenemos lo que nos merecemos.

  26. Comentario de antonio (30/01/2018 00:05):

    ¡¡Vaya día que lleva, Lluis¡¡
    ”Yo veo el futuro muy negro,” Malo, malo, malo..
    ”pero aún así no creo que lleguemos a niveles de 1940. Menos mal, hay esperanza….
    ”por otra parte, si no somos capaces de movernos, tenemos lo que nos merecemos”. Ahh, demo, de nuevo, malo, malo, malo…
    Frases dichas una detrás de la otra¡ Un sin vivir¡’..
    Me día es solo regular,pero a mi parece, sin coñas y con algo, creo, de técnica economica real y cierta, que la cuesta si es hacia abajo, un imperativo económico imparable y qe 1940 puede llegar a parecernos muy deseable. No este año, tampoco dentro de 600 años (Y dixit), sino, mao o meno, sobre el 2.050: final de la fase regresiva actual-unos 70 años en total-, hundimiendo(igual o peor que 1940, el pollo es lo de menos, ud. puede tener un tv plana, samartphone, etc .. y estar igual de jodido que alguien de 1940, dadi que lo que afecta e importa es la riqueza RELATIVA, y esa sigue empeorando)y …ruptura.
    Relea lo que ud mismo dice hace unos días sobre quien, porque, cuando y como creo y despues hundio-privatizo a comisión del 3%,5% 10%,, el Estado del Bienestar europeo y lo entenderá. Es la misma causa.

    Saludos..

  27. Comentario de Yo que se (31/01/2018 11:53):

    26
    “sobre el 2.050: final de la fase regresiva actual-unos 70 años en total-, hundimiendo(igual o peor que 1940,”

    Pero una regresión de 70 años en 2050 no sería 1940, sería 1980.

  28. Comentario de Yo que se (31/01/2018 11:55):

    Por cierto, ¿qué pasa con Valencia plaza? Lleva con lo de ‘o futebol’ desde junio de 2016.

  29. Comentario de Pablo Ortega (31/01/2018 17:04):

    Sería interesante que Antonio aplicase su peculiar teoría sobre la “riqueza relativa”, a los venezolanos. Seguro dirá que estamos mejor que el venezolano de 1989 por sabe Dios qué disparate.

  30. Comentario de antonio (31/01/2018 22:36):

    27.- Dado que pregunta ud. se lo ha buscado (el lote completo). 1940 no es la fecha de inicio de una fase regresiva.Esa es una fecha de un comentario anterior.El ciclo es: 1917 a mediados 80-Fase progresista//Mediados 80- ¿?. Estimación de aprox.70 años. Otros ciclos conocidos: desde 1.789 (Revol.Francesa), desde 1.688 (Rev.Inglesa)……. y así desde el año 0.La desigualdad social, ese problemilla….y su nivelador.

    Es teoría, tesis y evidencia empírica de economía-política corriente, y conocida, no se crea. Eso si ,es poco o nada liberal. Excepto para este, Walter Sehidell, The Great Leveler: Violence and the History of Inequality from the Stone Age to the Twenty-First Century:

    http://nadaesgratis.es/fernandez-villaverde/la-violencia-el-gran-nivelador

    Ortega.- Primero estudie a fondo que es la riqueza (o cualquier otra variable) relativa.Cuando vea que sabe algo, vuelva a preguntar. Lo de tertuliano ‘de todo’ es un mal vicio.Venezuela esta en un drama, distinto y contrario del que ud se hace profeta y redentor, dicho sea de paso.

  31. Comentario de Y (01/02/2018 10:10):

    Esta mañana me te topado con unos tipos que en su bola de cristal coinciden conmigo en ver el pico del actual ciclo en 1q20; pero lo intrigante ejque China tuvo un pico del +20% del PIB nominal en 2q11 y desde entonces estuvo desacelerando hasta +6% en 4q15 que provocó la caida del tipo de cambio del yuan alarmando a todos los hinberzores del mundo mundial

    China desde entonces está acelerando, total que no veo clara la película, mi caja de herramientas se quedado anticuada y desfasada

  32. Comentario de Y (01/02/2018 10:33):

    En la Lonja de Madrid cotizan los papelitos de ArcelorMittal y en un gráfico de 10 años …

    http://bigcharts.marketwatch.com/quickchart/quickchart.asp?symb=es%3Amts&insttype=&freq=2&show=&time=13

    … podemos ver la pavorosa deflación de origen chino, y podemos ver cómo toca fondo el loco asunto chino-industrial en 4q15/1q16, que por fin la dirección política ha puesto algo de orden y concierto en la industria digamos pesada, al mismo tiempo que de paso ha puesto algo de orden en el desmadre mediterráneo entre los jefes locales: sobres, comidas, cenas, alcohol y “volquetes de putas”. Todo un clásico del triángulo amoroso industrial-político-financiero. Triángulo amoroso que tan bien explicó Aleix Saló en Simiocracia. Hay gente de esta esquinada provincia llamada “la tierra del norte” (Hispania) que cree que por ahí fuera todo es Dinamarca, y no, fuera de esta aldea todo es igual, peor o mucho peor

  33. Comentario de Y (01/02/2018 12:04):

    Los hinberzores

    Los hinberzores son una tribu de perezosos que ni estudian ni hacen la tarea, a mí esto me desespera y, sin embargo, tiene una lógica aplastante: (1) coste-eficacia, miras unos cuantos bares y te vas al que está más lleno, ya hay gente que ha hecho la tarea y el trabajo de campo y pa qué complicarte la cabeza, de hehco hace un par de semanas estaba con mi amigo Fernando en el norte de Lugo, en Foz, y después de unas cervezas de exploración dijimos pues ahí que se ve más gente comiendo, y más o menos funciona para lo barato que es este tosco y primitivo sistema, no tienes que pagar a un servicio de información ni pelearte con el ruido blanco y la contra-información en la red y demás enredados enredos, y (2) el aprecio o desprecio por tales o cuáles activos depende del comportamiento de la manada, así que es tontería ponerse exquisito y querer rancho aparte, y la manada da calorcito, y fuera de la manada hace un frío que congela el alma. Total, que los hinberzores tienen fama vistos desde fuera de no dar ni una, pero en realidad los equivocados somos los que como Justino el Mártir “revestido con toga académica” nos ponemos a discutir con “Junio Rústico”, Prefecto de Roma, ca. 166

  34. Comentario de CARLSAGAN (05/02/2018 07:09):

    LOS ESPAÑOLES SON TODOS ASI O SON MAS IDIOTAS?PULULAN LOS NINI GALAICOS EN LA RED Y CUAL ES LA CRITICA? EN FIN DISFRUTEN EL CAPITALIS PERO TRATEN DE JODER MENOS CONS SUS QUEJAS EN TODO INTERNET.

  35. Comentario de emigrante (05/02/2018 16:18):

    Off topic

    De los autores de la DUI simbólica ahora nos llega el president simbólico.

    A mí lo único que me preocupa es cómo va a afectar ese cargo de “president legitim” al resultado de la porra

  36. Comentario de Uno (05/02/2018 17:03):

    ^34 ASIN SE HABLA HAMIJO

  37. Comentario de devilinside (05/02/2018 18:36):

    #34 Hamijo hoygan, no tomes el nombre de Sagan en vano.

    #35 Propongo a Françesc Kafka como president simbólico y a Erwin Josep Schrodinger como president ejecutivo

  38. Comentario de Rafa (06/02/2018 14:11):

    Quedan ocho días para el 18 cumpleaños de LPD. Es que nadie va a hacer algo al respecto??

  39. Comentario de -- (06/02/2018 23:57):

    #34. Le felicito por su facilidad de palabra

  40. Comentario de Eye (07/02/2018 22:23):

    Lena Dunham está buena.

    Ahora, si consideramos su pensamiento político y filosófico pues resulta que en comparación Leire Pajín es el puto Schopenhauer, pero ese es otro tema. Estamos en 2018, no hay ideas, no hay convicciones, y ya no esperamos nada más.

    Sobre su personaje, «lo que la empuja a seguir es un narcisismo a prueba de bomba y una fe ciega en un talento que ella cree más grande de lo que realmente es». Bueno, en una novela de Ayn Rand es casi todo lo que necesitas para postrar el mundo a tus pies. Eso y cierta dosis de sociopatía.

  41. Comentario de pululandp (08/02/2018 21:17):

    Dieciocho añitos… si fuese mujer, se vestiría de largo, y si fuera hombre, iría a votar (MAR dixit).

  42. Comentario de Rafa (14/02/2018 16:59):

    Feliz cumpleaños LPD. No te mueras todavía…

  43. Comentario de Uno (15/02/2018 10:23):

    Peazo cumpleaños, se percibe la alegría propia de la instalación de plugins superkanyeros.

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