“Erlöste und Verdammte” – Thomas Kaufmann

“Los Salvados y los Condenados: una historia de la Reforma”

El próximo 31 de octubre hará 500 años que la bocaza más grande de Alemania crease el primer hilo de 95 tweets de la historia y lo pegase en la puerta de la Iglesia de todos los Santos en Wittenberg, Alemania (en esa misma iglesia está el bocazas sepultado, por cierto), iniciando lo que hoy conocemos como La Reforma Protestante. Y ya saben: a mi estos aniversarios me hacen montarme unas wishlists impresionantes. Así que prepárense para unas cuantas lecciones de Teología. Y hoy empezamos con una obra que pretende dar una imagen global de la Reforma, iluminando sobre su contexto pero sin perder detalles. Está en lengua germana, y dudo que haya traducción, pues en España o somos unos ateos rojazos comeniños que desprecian olímpicamente los locos cacharros del cristianismo, o unos talibanes católicos para quienes es anatema ni tan siquiera leer la vida y milagros del bocazas que más daño hizo a la Santa Madre Iglesia (rojazos y talibanes, por favor no se me enfaden: si en realidad la gran mayoría de los españoles son ”católicos no practicantes” con cero lecturas sobre el tema y cuya religiosidad es un difuso cocktail de “llámalo Dios, llámalo Energía”, “sí a la vida eterna pero tampoco le hago ascos a la reencarnación”, “me caso de blanco pero el Papa no me dice lo que tengo que hacer en la cama”, “el Budismo tiene muchas cosas atractivas”, y otras tapitas del gran bufé libre de la multiculturalidad en que se ha convertido la espiritualidad en nuestra querida posmodernidad del siglo XXI).

Cabe puntualizar que lo de Reforma Protestante es un término que gusta mucho en los países católicos, dando a entender que esta gente del norte son unos populistas que solo saben protestar todo el rato pero no tienen ni idea de como se gestiona bien (es decir: con alguien infalible al frente del cotarro de por vida) y que lo dejan todo perdido de debates asamblearios y tal donde no se decide nunca nada. Vamos, que si cogen las portadas y los editoriales del ABC, El Mundo y La Razón sobre el 15-M, esa es la imagen que se quiere transmitir con el palabro. Como es obvio, ellos no lo llaman así, sino que se autodenominan Reformierte (reformados), Luteranos o Evangélicos, según la corriente particular a la que se adscriban.

 

Lutero y los Regeneracionistas

Corrientes e impulsos para reformar la Iglesia ya los había desde hacía casi un siglo antes, simplemente no había acuerdo de cómo debía ser esa reforma. El propio Lutero, en un principio, solo deseaba reformar, cual Albert Rivera medieval, con sosiego y dentro del sistema. Un cambio sensato, nada más. Fue la total cerrazón del sistema a reformarse lo que le empujó a decir macarradas antisistema y a irse a un proceso constituyente para una nueva Iglesia, porque verán, él estaba convencido de que tenía LA VERDAD. Lutero, para desgracia de la Santa Madre Iglesia, era un CREYENTE como la copa de un pino, y una vez metido en su deriva perroflautica no se dejó apaciguar con llamadas a la sensatez, “esto siempre se ha hecho así”, “tienes que ceder para llegar a acuerdos”, “si todos fuésemos de profetas esto sería un caos”, y otras lindezas dignas de un editorial de El País.

Lutero (Kaufmann empieza el libro con su vida personal y profesional, reconociendo así su aportación absolutamente esencial para la Reforma; Lutero es, sin duda, el más “alemán” de todos los personajes históricos alemanes, porque en él se da todo: LA IDEA, la retórica apabullante, y las consecuencias que se hacen sentir en medio mundo) era hijo de Hans Luder, un emprendedor. Un campesino bien situado que había logrado montar una pequeña empresa de extracción minera con la que prosperar bastante, y que tenía grandes planes para su primogénito Martín: que estudiara Derecho, se casara con una buena chica burguesa y gestionara la empresa familiar para heredarla algún día. ¡El comienzo de un linaje! Pero en 1505, con 22 años, siendo ya estudiante y volviendo a casa para el verano, Martín fue sorprendido en mitad del campo por una tormenta. Tanto le asustó que gritó “¡ayúdame, Santa Anna, y prometo que me haré monje!” Y claro, como era CREYENTE, tuvo que cumplir su palabra. A Kaufmann la cosa le huele un poco a chamusquina: no había nada en la vida previa de Lutero que indicase tan profunda religiosidad, y en todo caso siempre se podría haber librado de su juramento comprando una de esas indulgencia papales que luego tanto harían por la Reforma. Parece simplemente que Martín no compartía el entusiasmo emprendedor de su padre y no vio otra forma de escaparse (Hans, que había pasado a tratarle de “usted” cuando estudiaba Derecho, volvió al “tu” cuando se ordenó monje). Dado que sobre 1512 cambió su apellido de Luder a Luther, en homenaje a eleutheros (“libre”, en griego), y utilizaba a veces el seudónimo Eleutherios, “el libre”, parece ser que vio en aquello una forma de liberarse de la existencia burguesa que le preparaba su padre.

 

A Hans Luder le hacía mucha ilusión que su hijo acabase en algo así. ¡Pobre Lutero, lo que se perdió apartándose del camino de su padre!

A Hans Luder le hacía mucha ilusión que su hijo acabase en algo así. ¡Pobre Lutero, lo que se perdió apartándose del camino de su padre!

 

Como monje con estudios, pronto tuvo ciertas responsabilidades regionales dentro de los agustinos, orden que eligió porque le parecían los más austeros. Y como buen perroflauta no-emprendedor, se colocó como profesor universitario, enseñando teología en la Universidad de Wittenberg. Allí pudo pontificar sobre lo divino y lo humano, especialmente su gran obsesión: la salvación del alma cristiana. Simplificando criminalmente el debate, en aquel momento la doctrina católica era que te salvarías si eras bueno y hacías cosas buenas, a lo que Lutero, tras amplios estudios bíblicos (se leía la Biblia entera dos veces al año, y se sabía de memoria pasajes enteros), llegó a la conclusión de que te salvarías, sola gratia, solo por la Gracia de Dios, independientemente de lo que hicieras. En uno de esos giros graciosos, a lo de confiar en que la salvación estaba simplemente en observar las leyes y hacer alguna buena obra, los protestantes lo llamaron peyorativamente Legalismo.

Vamos, que según Lutero Dios solo te salvaría si eras una buena persona. ¿Y en qué consiste ser una buena persona? Pues consiste en creer -perdón, en CREER- en Dios y en Su Palabra. Las buenas acciones no son un requisito necesario porque se supone que vendrán solas si una persona es realmente buena. Este pequeño e inocente matiz era en realidad una voladura de toda la teología medieval y un ataque frontal al poder de la Iglesia Católica: porque las buenas obras, por su naturaleza, los demás las pueden ver y juzgar, y ahí está la Iglesia para ordenártelas y vigilarte haciéndolas y decidir si son suficientes, o si te hacen falta más. Nuestro buen corazón, en cambio, solo lo puede ver EL (nos referimos a EL, no a EL). Con lo que la Iglesia pasa de ser un intermediario absolutamente necesario, a un mero acompañante en el camino a la salvación.

 

Donde un español ve una plantilla equilibrada, Lutero habría montado un ERE del 80%. Y los demás, a fichar cada día y evaluaciones trimestrales del rendimiento.

Donde un español ve una plantilla equilibrada, Lutero habría montado un ERE del 80%. Y los demás, a fichar cada día y evaluaciones trimestrales del rendimiento.

 

Este debate teológico no tendría porque haber salido de las aulas de la Universidad, de no ser porque la Iglesia, en su entusiasmo por la salvación mediante las buenas obras, las financiarizó a tope con el tráfico de indulgencias, unos papelitos que podías comprar a tu obispo y cuya posesión te redimía de juramentos o pecados. Incluso, podías comprarlos para algún ser querido ya fallecido, y salvarle así del infierno, como rezaba el pegadizo eslogan: tan pronto la moneda en el cofre resuena, el alma al cielo brinca sin pena. En un triple mortal financiero, el obispo de Maguncia y Brandeburgo, quien para pagar por la dispensa de tener dos obispados había pedido un crédito a los banqueros Fugger, a la hora de devolverlo les concedió su participación en los beneficios de la venta de indulgencias, de modo que al monje que las vendía le acompañaba un contable de los Fugger, a cuyo arcón iba directamente la mitad de lo que la gente pagaba por liberar a la pobre tía abuela Gudrun de las llamas del Purgatorio. Algo que creó un difuso descontento entre la grey católica. Cuando a Lutero -en su faceta de padre confesor- le vinieron tres o cuatro paletos agitando la indulgencia y exigiendo absolución sin penitencia ni constricción, que para eso he pagao, chupatintas, que no te enteras, estalló en cólera y resumió en 95 tesis la falsedad de la venta de indulgencias. Y ahí ardió Troya.

No inmediatamente, claro. En aquel entonces estas cosas llevaban su tiempo y su papeleo. Pero el asunto cayó como una bomba en los círculos humanistas que se habían formado por toda Europa al calor del Renacimiento, donde con ayuda de ese moderno invento que era la imprenta alcanzó una repercusión que hubiese sido imposible 50 años antes. No imprenta, no Reforma. La Reforma surgió -y solo pudo surgir- en un mundo que estaba cambiando a velocidades impensables 50 años antes. Las rutas hacia América y la India, la expansión del horizonte, y sobre todo la aparición de la imprenta, publicando incesantemente noticias de tierras lejanas (la mitad de estas publicaciones dejan a OKDiario como un medio serio) creaba en la gente una sensación de vértigo apocalíptico que la Reforma supo aprovechar muy bien. Años más tarde, Lutero contó en una carta que publicar contra el tráfico de indulgencias había “asaltado el cielo” y comenzado “a incendiar el mundo”.

Durante tres años, mientras una Iglesia medieval iniciaba el lento papeleo para declarar en herejía a Lutero, este se metió de hoz y coz en una moderna campaña pública sin precedentes, publicando ensayos y asistiendo a debates en los que demostraba vehementemente que nada en la Biblia justificaba el tráfico de indulgencias, y ya de paso iba sacando más y más cosas que estaban mal en la Iglesia. Inteligentemente, poco a poco pasó de publicar en latín a hacerlo en alemán, con lo que llegó a mucha más gente, convirtiendo el debate escolástico en un asunto público (por otra parte, las publicaciones en alemán dificultaron mucho la ampliación del debate fuera de Alemania, con lo que el luteranismo acabó siendo un asunto netamente germano) que despertaba un enorme interés. Señal de que había problemas fundamentales y un descontento profundo esperando cristalizar en alguien o algo (o de que Lutero era un demagógico populista que se aprovechaba de una crisis pasajera, según otros). Pasados tres años, las autoridades decidieron al fin tomar cartas en el asunto y le citaron al Reichstag (no el edificio en Berlín, sino la Dieta Imperial, que en 1520 se celebrara en Worms), con un salvoconducto imperial. Lutero llegó esperando un cierto debate, o al menos poder defender sus tesis, pero se encontró con una mera orden: “chaval, mañana te presentas ante las Cortes y el Emperador Carlos V, reniegas de lo escrito, y nos olvidamos del asunto. No tardes más de un minuto, que luego hay que tratar la financiación autonómico-imperial.” Allí podría haber muerto todo, pero con lo que esta gente no contaba era que Lutero era un CREYENTE, y pese a todas las presiones subió al estrado, vio a los nobles y al emperador y al pueblo llano, y en diez segundos que pasaron a la Historia puso patas arriba a toda Europa: “como mi conciencia está atrapada en la palabra de Dios, no puedo ni quiero renegar de nada, pues es peligroso actuar contra la recta conciencia. Que Dios me ayude. Amén.”

 

Martin dijo NO.

Martin dijo NO.

 

Un Vistalegre para unirlos a todos

De allí, claro, tuvo que salir corriendo, por mucho salvoconducto imperial que le hubiesen dado. Su protector, el duque se Sajonia, escenificó un falso secuestro y le escondió en el castillo de Wartburg, donde Lutero realizó su gran aportación a la lengua alemana, comparable a lo que la escritura del Quijote supuso para fijar el castellano: la traducción del Nuevo Testamento al idioma alemán, para que todo el mundo pudiese leer a Dios sin intermediarios (los protestantes en seguida empezaron a dar las misas en las lenguas vernáculas; los católicos tuvieron que esperar unos cuantos siglos más hasta que la Iglesia se dignó hablarles en su idioma). Mientras, Alemania se sumía en un fervor religioso sin precedentes, con todo el mundo discutiendo sobre cómo debía reformarse la Iglesia. Cosa que en aquel momento aún parecía posible, la ruptura definitiva vino en 1530. Hasta entonces, la Reforma evolucionaba de forma un poco caótica, con infinitas discusiones sobre los sacramentos, los credos, los santos, el matrimonio de los curas y mil cosas más, con los católicos metiendo bulla y diciendo que esto no era gente seria, que aquello era un sindios asambleario de perroflautas, y que para eso, ¿mejor juntos, no? En otras condiciones, seguramente, el emperador del Sacro Imperio hubiese aplicado mano dura y la cosa no hubiese llegado demasiado lejos (el precedente de los husitas estaba en mente de todos), pero la década de 1520 tuvo a Carlos V ocupado con las Germanías, los Comuneros, varias guerras con Francia, varias guerras en Italia, un providencial enfrentamiento con el Papado que culminó en el Saco de Roma, y como colofón los turcos sitiando Viena en 1529. Hasta 1530, en que resolvió casi todos estos frentes y estaba de nuevo a partir un piñón con el Papa, no pudo dedicarse a todos estos perroflautas que querían un proceso constituyente para la Iglesia.

Pero para el Reichstag de ese año en Augsburgo, Philipp Melanchthon -el principal colaborador de Lutero- logró un sorprendente “manifiesto común” de los pro-reformistas, que le fue presentado a Carlos V. Nuestro primer Austria, tras escuchar con cara de póker, dijo que ni de puta coña, y que todo el mundo a volver a la verdadera fe y a unirse tras la casa de Austria y contra el Turco. Ah, y que a partir de ahora era obligatorio que toda obra impresa llevase el nombre y la dirección del editor. La respuesta política de los –ahora sí- “protestantes” fue unirse en la Liga de Esmalcalda, y la respuesta teológica fue un Vistalegre una deriva de parte de la Reforma a favor de un liderazgo fuerte, única forma de enfrentarse al malvado Emperador. Deriva que fue apoyada enérgicamente por Lutero, traumatizado por la Guerra de los Campesinos, una revuelta protagonizada por campesinos pobres del sur de Alemania que reclamaban esa libertad de -y hermandad entre- los cristianos de la que Lutero había hablado, pero donde pronto aparecieron saqueos y matanzas (generalizados o casos aislados, ya depende de la fuente a la que elijan creer). Lutero los condenó (cuando ya estaba claro que iban a ser derrotados) y desde entonces apostó decididamente por una Reforma tutelada, alejada de la “Iglesia desde la base” que defendían otros reformadores.

Desde entonces, el cristianismo luterano, mayoritario en Alemania y Escandinavia, se ha caracterizado por iglesias fuertemente imbricadas con el estado, que así empezó a asumir toda una serie de roles y funciones nuevos, que hasta entonces habían sido competencia de una estructura administrativa eclesiástica paralela. Los gobernantes de los territorios –los Länder, de ahí que el invento se denomine Landeskirche– se convirtieron en jefes de la Iglesia en los mismos, con autoridad para ordenar sus asuntos religiosos (esto lo solían delegar en algún tipo de comisión) y disponer de sus bienes e ingresos (de esto ya se ocupaban ellos mismos), incluyendo con el tiempo al muy católico rey de la muy católica Baviera, que hasta 1918 era también summus episcopus de la Iglesia Protestante-Luterana de Baviera.

La idea de la “Iglesia desde la base”, con la comunidad eligiendo a sus obispos e incluso a sus curas locales, no obstante, sobrevivió en Suiza, donde la extrema fragmentación territorial y geográfica (y el hecho, claro, de que un país chiquitín tiene cierta bula para hacer cosas locas porque molesta menos) favoreció las ideas de Huldrych Zwingli o de Johannes Calvin, que se extendieron a otros países chiquitines y remotos como Holanda o Escocia. Estas corrientes, más perrofláuticas, se suelen resumir bajo el nombre de Reformierte, reformados, por oposición a los Lutherischen o luteranos.

 

¿Queremos ser luteranos o calvinistas?

¿Queremos ser luteranos o calvinistas?

 

Entre los reformados se incluye a los calvinistas, una corriente que Kaufmann radica en la “segunda ola del protestantismo”. Johannes Calvin -Juan Calvino para los amigos- nació en Francia en 1509 y aún era un niño de teta cuando Lutero volvía desencantado de visitar al Papa en Roma. Al igual que a Lutero, su padre también le predestinó a estudiar Derecho, pero el contacto con las nuevas ideas que venían de Alemania le alejó del camino paterno. Resulta interesante que Calvino no hablara alemán, con lo que se perdió los enormes debates entre las escuelas de Wittenberg, Estrasburgo, Basilea y Zúrich sobre la posición de la misa en el nuevo cristianismo. Su educación primaria en los principios protestantes, la que más hondamente le marcó, fue con los primeros ensayos que Lutero aún había publicado en latín, antes de derivar hacia la “religión tutelada” (algo así como si ahora alguien fundase un partido basándose en los tuits de Pablemos anteriores a junio de 2014). Basándose en ellos, y durante su estancias en Ginebra, Calvino desarrolló una doctrina más severa y consecuente en su apego a la Biblia que la de Lutero, pero con una iglesia menos tutelada, firmemente separada del estado. Unas ideas que 40 años antes habrían sido despachadas por locas perdidas, pero que ahora podían germinar en la fértil tierra que Lutero había trabajado.

En cambio, la idea de que para salvar el alma hay que cumplir las reglas a rajatabla, disfrutar poco, renunciara a cualquier lujo superfluo, currar como un poseso, y ahorrar hasta el último céntimo, que es como mucha gente ve el “calvinismo”, es algo ajeno a Calvino y surgido/interpretado posteriormente. Lo que sí aportó fue la persecución de herejías, incluyendo la condena de Miguel Servet, máxima aportación española a esto de la Reforma, a la hoguera por negar la Trinidad. De hecho, Ginebra tenía su propia policía religiosa, controlando que nadie le diera al vicio y al pecado (nada que no estuviese también de alguna forma en la doctrina católica, pero después de quince siglos la Iglesia de Roma al menos había aprendido que a veces es mejor hacer la vista gorda para tener al rebaño contento). A su vez, los “calvinistas” (un mote en principio despectivo que les pusieron los luteranos) eran objeto de persecución y exilio en muchísimos lugares, lo que creó una enorme comunidad internacional muy bien conectada, base de la futura expansión de esta rama del protestantismo, que acabó eclipsando al tronco luterano del que había surgido.

¿Y todo esto, qué relevancia tiene?, se preguntarán ustedes. Pues aunque todo parezca absurda cháchara teológica, resulta sumamente interesante por cuanto tiene de estudio de cómo se crean movimientos reformistas/populistas cuando los regímenes previos se han ido pudriendo lentamente, como se expanden, cómo son combatidos, como se imponen o son derrotados, cómo surgen y se manejan las escisiones, cómo intentan equilibrar la necesidad de estar unidos con las pasiones desatadas de cada uno que quiere tirar por su lado, y si persisten en la búsqueda de la Pureza Absoluta o acceden a hacer concesiones en aras del posibilismo. Cosas en las que también andamos nosotros hoy en día. Y Kaufmann da algunas claves interesantes: la punta de lanza de la Reforma fueron los estudiantes de Wittenberg y de otras universidades influenciadas, sin los cuales la cosa nunca habría cogido impulso (punto para la camarilla complutense de Pablemos); pero por otra parte la cosa nunca habría terminado de triunfar si el pueblo llano no se hubiese unido también (punto para la Berdadera Izkierda que desprecia a la elitista camarilla complutense de Pablemos por no ser lo bastante Klase Ovrera); y finalmente el control sobre las imprentas, hoy diríamos los medios de comunicación, fue esencial (punto, set y partido para Su Santidad Mariano Rajoy y su Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición brunete mediática).

 

La religión “Made in Germany” se va de gira por el mundo

Kaufmann hace un repaso a como Alemania exportó su nueva religión por Europa y el mundo. En Escandinavia, la Reforma coincidió con la ruptura de la Unión de Kalmar, y cada uno de los nuevos monarcas quiso montarse su propia iglesia luterana para marcar diferencias con los demás. En el Este de Europa, sembrado con colonos y comerciantes alemanes que actuaron de vector, las nuevas ideas reformadas pronto atrajeron a las élites, si bien solo triunfaron del todo en el Báltico y –ojito- en Prusia. En el resto, empero, lograron la adhesión de importantes minorías. Muy distinto fue el caso en Italia y España, donde la cosa no salió de unos pocos alumbrados. Con respecto específicamente a España, Kaufmann señala a la Inquisición y a su fuerte control de los editores como ejemplo ex negativo de la importancia de la imprenta en la propagación de las nuevas ideas.

 

“¿Que queréis fundar un nuevo partido político? ¿pero qué os habéis creído?”

“¿Que queréis fundar un nuevo partido político? ¿pero qué os habéis creído?”

 

Francia constituye un caso peculiar, y debo decir que sigo sin entender muy bien las razones de que no triunfara la Reforma. Porque desde luego el incentivo estaba ahí. Sobre 1540 ya se intuía en el horizonte una constelación política que iba a durar casi cuatro siglos: la santa alianza entre el Papado (que necesitaba a los Habsburgo para defender el chiringuito y combatir la herejía protestante) y los Habsburgo (que necesitaban la bendición papal como “defensores de la cristiandad” como excusa para mantener unido su absurdo imperio). Dado que Francia estaba rodeada de posesiones de los Habsburgo, ¿qué mejor manera de defenderse que liderando a las naciones protestantes? Pero los reyes franceses se acobardaron, y ocho guerras civiles por causa de la religión hicieron el resto. Francia, donde la Reforma –versión calvinista, que Calvino como francés dirigió su obra a su patria- llegó a alcanzar a un 10% de la población, permaneció católica y los expulsó.

La nota costumbrista-cuñada de la Reforma la dio Enrique VIII en Inglaterra: tras destacar como perseguidor de los herejes y denunciar al perroflauta de Lutero -lo que le valió el título de Fidei Defensor por parte del Papa Leo X-, Enrique pidió un favorcito de , una miajá, a ti no te cuesta nada y a mi me das la vida, anula mi matrimonio con Catalina de Aragón, que es incapaz de darme hijos varones. Como Clemente VII estaba acojonado con el Saco de Roma por parte del sobrino de Catalina, le dijo nones. Enrique sabía que Roma no paga traidores, pero viendo lo mal que Roma pagaba la lealtad, concluyó que para eso mejor no le pagaban nada y él se lo guisaba todo. En 1534 cantó Arrivederci Roma y separó la Iglesia de Inglaterra. En principio su Iglesia era igual en todo a la católica, solo con el rey en lugar del Papa (para anular matrimonios y cobrar el diezmo, básicamente), pero una vez libre y bajo los sucesores de Enrique, la iglesia anglicana empezó a virar teológicamente hacia una mezcla de luteranismo y calvinismo, pero sin pasarse. A los que exigían un calvinismo 100% auténtico y consecuente, les llamaban puritanos.

En los Países Bajos se vivió una situación curiosa, porque fue el país extranjero donde más llegó la obra de Lutero, donde más se tradujo, y donde murieron los primeros mártires de la causa protestante… y sin embargo acabó siendo calvinista y no luterano. Pero claro, el cristianismo liderado por papá estado y sus señores, propio del luteranismo, ya no mola tanto cuando el estado y el señor están a miles de kilómetros y varios meses de viaje en El Escorial y lo único que le interesa es sacarte pasta y que su padre confesor no le mande a la cama sin cenar, aunque para eso haya que pasar a cuchillo unas cuantas poblaciones. En cambio, el “pack Calvino” traía como feature destacada la legitimidad de la resistencia contra un gobernante que no está en sintonía con el Evangelio. De ahí se alimentaron las siete Provincias Unidas para declararse independientes de Felipe II en 1581. Incluso “mejoraron” el calvinismo original con una amplia tolerancia religiosa que atrajese -necesidades de la guerra- a más pobladores que reforzasen la economía de los Estados Generales. Pronto, los Países Bajos se convirtieron en el refugio de todas las minorías religiosas del continente: judíos sefardíes, puritanos ingleses, hugonotes franceses… todos juntos y revueltos en la más destacada república -nominalmente- de Europa, cuyos habitantes pronto asociaron indisolublemente calvinismo, libertades e independencia.

Fue por medio de estas dos naciones, Países Bajos e Inglaterra, y sobre todo por medio de sus futuros imperios coloniales, que el luteranismo acabó destronado por el calvinismo como la gran corriente protestante. Del calvinismo inglés nacieron con el tiempo los presbiterianos, los congregacionistas, los cuáqueros, los baptistas, los metodistas y otras sectas similares, cada una generalmente como reacción a una pérdida de la verdadera fe en la secta anterior. Imaginen lo majas y tolerantes que debieron ser estas buenas gentes que los ingleses –una gente educada durante siglos por su clima y su cocina a encajar todo tipo de adversidades, y en general bastante tolerante con las cosmovisiones ajenas siempre y cuando no perjudique a sus negocios- los metieron en barcos y los mandaron a Massachusetts sin billete de vuelta, para que allí vivieran felices su radicalismo desquiciado sin molestar a nadie. Bueno, cuatro siglos más tarde Nueva Ámsterdam y aledaños han pasado de ser el culo del mundo a ser el centro del universo, y los descendientes de los emigrados no cesan de iluminarnos con su Guerra contra la Drogas, Guerra contra el Terror de Otros, Guerra al Ateísmo, Guerra contra la Pornografía, Guerra contra las Palabras Malsonantes y en general la Guerra contra todo lo que no sea una vida recta, trabajadora, ahorradora y temerosa de Dios. Una vez más: gracias por nada, pérfida Albión.

 

“Irse de una vez y no volváis, pesados, que sois unos pesados.”

“Irse de una vez y no volváis, pesados, que sois unos pesados.”

 

El Emperador contraataca

Pero volviendo al Sacro Imperio, Alemania tuvo la mala suerte de que quedó partida, casi al 50%, entre católicos y luteranos. Durante 250 años, las pasiones religiosas iban a ser el motor de la historia alemana, hasta que fueron sustituidas por las pasiones del nacionalismo alemán, y los alemanes pudieron dejar de darse yoyah entre ellos para dárselas a todos los demás. No obstante, Carlos V aún cree que la cosa puede encarrilarse, y no convierte su lucha contra la Liga de Esmalcalda en una cruzada, intentando en cambio dividir a los protestantes y alejar a algunos de ellos. Resulta significativo de la situación real (en ese momento, 100 años más tarde ya era otra cosa) que en parte lo lograse… y que muy pocos potentados católicos quisieran unírsele, e incluso el Papado lo hizo a desgana. Ninguno quería un emperador demasiado fuerte. Pero ¿quién necesita aliados cuando tiene TERCIOS ESPAÑOLES DE FLANDES? Carlos derrotó a la Liga en Mühlberg, pero pese a su tacto (conquistó Wittenberg e incluso entró en la Iglesia de Todos Los Santos, pero no abrió la tumba de Lutero; siempre pensé que pasear por ahí los restos de tus enemigos o tirarlos al mar era un comportamiento medieval, pero el ejemplo de los iconos de luz de la progresía me ha hecho ver mi error) no logró capitalizar la victoria. Finalmente, tuvo una idea: convocar un concilio donde los teólogos pudiesen ponerse de acuerdo. ¡Hay que escuchar a los expertos! De hecho, Carlos V estaba medio dispuesto a dar un poco de autonomía en lo religioso, siempre y cuando en lo político quedase claro quién mandaba.

Este planteamiento chocaba frontalmente con el Papado, que estaba dispuesto, je, a conceder un poco de autonomía política siempre y cuando en lo religioso quedase claro quién mandaba. A la eclesiástica manera, los sucesivos Papas accedieron al Concilio y luego lo alargaron hasta el infinito y más allá. Fue el Concilio de Trento, y para cuando acabó, Caros V llevaba muerto 5 años, y el resultado fue mucho más cercano a los deseos del Papado. A saber: condena expresa de la herejías protestantes en todas sus formas, unificación y disciplinación de las diversas iglesias católicas nacionales, creación del Index Librorum Prohibitorum, retorno de la Inquisición, reforzamiento de las órdenes religiosas (especialmente de los recién creados Capuchinos y Jesuitas) y en esa línea. Los Papas habían llegado a la conclusión de que los herejes no iban a volver por las buenas, y se armaron para resistirles y retornarlos por las malas. Aún así dejaron la puerta abierta aceptando como válido el bautismo protestante (único sacramento que puede administrar un hereje, y por eso al convertirse del luteranismo al catolicismo no hay que re-bautizarse porque el primer bautismo es válido; la excusa era que aunque eran putosherejes, lo que cuenta es la intención al bautizar). Y a la chita callando, y tras dejar claro que el Papa por-su-pues-tí-si-mo podía vender y conceder indulgencias, acordaron que ya nunca-nunca-más se venderían indulgencias.

 

“No las vendo porque no quiero, no porque no deba.” El Papa, desplegando sus defensas.

“No las vendo porque no quiero, no porque no deba.” El Papa, desplegando sus defensas.

 

Vistas las grandes confesiones, Kaufmann ya se mete con las pequeñas. O como lo llaman algunos historiadores: el “ala de la izkierda radikal” de la Reforma. Porque Luteranos, Calvinistas y Católicos practicaban todos el bautismo de niños, dejando claro que sea cual sea tu confesión, le perteneces desde que te han parido. Pero en los primeros años, cuando todo parecía posible, o cuando algunos se decepcionaron con la iglesia tutelada de Lutero, surgieron también grupitos de creyentes que creían que el bautismo solo debía aplicarse a adultos. En otras palabras: que todo el mundo merecía libertad de consciencia. Estos grupos intentaban imitar a lo que ellos creían eran los primeros cristianos, compartiendo todo, practicando tolerancia religiosa total, declarándose pacifistas… vamos, una panda de perroflautas al cuadrado que por supuesto fue perseguida por las autoridades. Pese a que llegaron a liarla parda en la ciudad alemana de Münster –uno de los capítulos más chungos de la Reforma- la cosa no llegó muy lejos, y hoy solo sobreviven como pequeñas comunidades remotas, como los Amish o los Menonitas, en Holanda o en lugares apartados de las Américas donde no molestaban a las gentes de bien.

En realidad, la Reforma no convirtió a Europa en multireligiosa como la conocemos hoy: el lema de la Paz de Augsburgo, cuius regio eius religio, creó estados religiosamente uniformes, bajo la creencia de que un estado fuerte debía estar religiosamente unificado. Mercancía política antiquísima que -bajo las histerias de la “Europa cristiana”- aún tiene salida hoy. Hicieron falta el éxito del “modelo holandés” de tolerancia y la terrible experiencia de la Guerra de los Treinta Años para que la gente se diera cuenta de que la religión estaba mejor en casa de cada uno.

 

El largo Plazo

¿Y los efectos a largo plazo? Kaufmann, como casi cualquier historiador de los últimos 50 años, desecha la teoría de Weber sobre la ética protestante y su aportación fundamental al capitalismo temprano, aunque a cambio ofrece explicaciones matizadas. Obviamente, que la Reforma triunfara especialmente en los Países Bajos y en las ciudades (muy dados al comercio, poco a la agricultura) favoreció una orientación capitalista de sus principales pensadores. La desaparición de un cuerpo de leyes paralelo al del estado, el Derecho Canónico, también contribuyó. Y sobre todo: simplemente eliminando días festivos del calendario católico (casi un tercio del año, hoygan) ya había más tiempo para afanar. Aunque difícilmente los teólogos reformistas -que consideraban que la propiedad privada implicaba responsabilidades sociales- habrían aprobado un capitalismo de mera acumulación de capital como el que ya asomaba la patita en tiempos de Weber. Por lo demás, pues lo obvio: algo más de libertad de pensamiento en los territorios reformados, y el nacimiento de un mayor individualismo debido a que la conexión con Dios era directa. La Iglesia, siendo consecuentes (cosa que Lutero, al final, no fue, pese a que esto se deducía de su teología), una vez que has repartido Biblias en lengua vernácula y le has enseñado a la gente a leer, sobra completamente.

En suma: el proceso por el cual surgió lo que hoy conocemos como “la modernidad occidental” es el resultado de un montón de cosas y no se puede señalar solo a la Reforma (cosa que aquí no oirán nunca, claro, pero en Alemania o Estados Unidos siempre habrá historiadores dispuestos a argumentar que Lutero poco menos que es el padre de nuestra civilización). Pero la Reforma fue una parte importantísima de ella. Quizás sea esta –modo barra de bar totalmente ON– la gran diferencia entre las culturas protestante y católica: como los protestantes ya han cuestionado al Dios-que-nos-dimos-entre-todos, ya puedes cuestionar cualquier otra cosa. En la mentalidad católica, en cambio, puedes avanzar pero siempre hay una barrera al final.

En fin, que se nos viene el aniversario encima. Los aniversarios anteriores son también todo un recorrido por lo más movidito de la historia alemana. El primero, el de 1617, surgió de la facultad de teología de la universidad de Wittenberg, que quería destacarse celebrando por todo lo alto un hecho que equivale, por ponerlo en términos de hoy, a colgar una hoja en el tablón de anuncios de la facultad (o incluso publicar un tuit). El duque de Sajonia, deseoso de realzar su imagen de defensor de la fe protestante, le dio aún más pábulo. Muy apropiado para la Guerra de los Treinta Años que comenzaría al año siguiente. El de 1717 fue más suave porque, je, los duques se habían pasado al catolicismo. El de 1817 se trasladó unos días y kilómetros: fue el Festival de Wartburg, y se considera el pistoletazo de salida del movimiento nacionalista alemán. El de 1917 cayó en la Primera Guerra Mundial, y Lutero tuvo que prestar servicios a la patria, apareciendo en carteles junto a Bismarck. Esperemos que de aquí al 31 de octubre el presbiteriano Donald Trump no la líe con una Guerra Mundial de 30 Años con Nacionalismo Renacido.

 

El Dream Team invocado en 1917: "un fuerte castillo es nuestro Señor. Los alemanes solo tememos a Dios y nada más."

El Dream Team invocado en 1917: “un fuerte castillo es nuestro Señor. Los alemanes solo tememos a Dios y nada más.”

 

¡Qué difícil es cambiar el mundo!

El libro ofrece un muy aceptable resumen de la Reforma, sin meterse demasiado en la teología, y demostrando todos los problemas inherentes a querer cambiar el mundo y a la gente que por él anda, que es de lo que se trata -ya sea con una ideología o una religión- y lo que nos interesa, que para la salvación de nuestras almas nos da que ya es tarde. Como una persona sola difícilmente cambiará el mundo, necesita ayuda de otros. Otros a los que tendrá que convencer de su visión. Y allí empiezan los problemas de todo profeta: que el statu quo siempre juega con ventaja, ya que no tiene que convencer a nadie de que lo suyo es factible. El statu quo, “lo que hay”, es factible por definición. Es el profeta/gurú/ideólogo el que tiene que demostrar que lo suyo es factible y además mejor. Y asumiendo que en el proceso van a surgir, entre sus minions y seguidores, otros profetas wannabe que disentirán de su visión y ofrecerán la propia, “o si no me voy”. Y siempre está el conflicto entre mantenerte pablistamente en tus trece o aceptar errejonistamente rebajar el mensaje en aras del posibilismo. Lutero inició algo enorme, pero el luteranismo se ha quedado en el pietismo y la Paz de Westfalia. Con Calvino se montaron el Imperio Británico y los Estados Unidos de América. Decisiones que no se sabrán correctas hasta que ya sea demasiado tarde. Qué cosas tiene la Hegemonía, ¿verdad?


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  1. Comentario de l.g. (01/03/2017 22:01):

    Joder! Casi da la sensacion de un articulo de wikipedia. LPD educa y divierte. Es decir, para ser un resumen me ha parecido denso y apasionante.

  2. Comentario de Jac (02/03/2017 14:11):

    Una reseña genial. La pérfida albion siempre exportando lo mejor lejos de su isla y el cartel del canciller y lutero para dejar claro que Alemania sacudira duro a sus vecinos.
    Al final uno siempre duda de si realmente las soluciones medievales (me los cargo a todos con buen espectáculo de vísceras) no serían lo mejor en el largo plazo.

    Muchas gracias por el artículo.

  3. Comentario de Rafa (02/03/2017 15:22):

    Interesante, enhorabuena por el post que le ha quedado cojonudo.
    Estoy esperando a los Marianos, Pablos Ortegas, emigrantes, etc, suelten el hueso del anterior y se pasen por aquí para posicionarse y empezar a arrimar el ascua a su sardina ideológica
    Por cierto, Guillermo y Andrés, los amos del cortijo, donde andan que ya ni comentan??

  4. Comentario de tabalet i dolçaina (02/03/2017 16:30):

    Pues la última noticia que don Guillermo es q

  5. Comentario de tabalet i dolçaina (02/03/2017 16:36):

    #quecojoneslepasaalapaginaultimamente# Pues la última noticia de Don Guillermo es que estaba en el congreso del PP, una de dos le han dado el puesto de Barcenas que esta libre o los muchachos de hazteoir le han explicado su posicionamiento de un pene es un pene y un vagina una vagina y el hombre se ha metido en un convento de capuchinos.
    Don Andrés, me imagino que disfrutando de la puesta en marcha de la nueva ley que regula las relaciones del pueblo con la Administración que entró en octubre y la estamos padeciendo todos lo que nos toca trabajar con ella.

  6. Comentario de Rafa (02/03/2017 17:17):

    #quecojoneslepasaalapaginaultimamente#

    Lo suscribo, desde que se metieron con Cebrián, la página no levanta cabeza…

  7. Comentario de emigrante (03/03/2017 14:51):

    Excelente como siempre, don Carlos. Nada más que añadir, pero como un servidor ha ido a misa en Alemania e incluso a una medio protestante (una boda ecuménica con dos curas cantando misa a dúo, uno católico y el otro evangelico) eso me convierte en experto LPD nivel Clase A y me da derecho a soltar un par de comentarios.

    Lo de la boda ecuménica no es una excepción ni mucho menos, cada vez que se hace algún tipo de servicio religioso oficial, un funeral de estado, por ejemplo, se hace una ceremonia de esas. Hay multitud de matrimonios mixtos y les vale con asistir a una de las dos confesiones y la otra da por buenos los sacramentos. LA única excepción es la Eucaristía. Hace un par de años hubo un escándalo, estando reinando todavía el polaco pontífice se prohibió dar comunión a los protestantes. Los que peor se lo tomaron fueron sus parejas católicas, muchos amenazaron con pasarse al otro bando. Y es que para los reformados la comunión es solo una ceremonia de conmemoración mientras que para Roma es la transubstanciación real del pan y el vino en carne y sangre. Por eso JP2 decidió que no hay que darle el cuerpo de Cristo a quien no sabe apreciarlo. Mi experiencia dice que se parecen más un alemán protestante a otro católico que un católico alemán a otro español. Cuesta creer que hace cuatro siglos estaban matándose entre ellos viendolos ahora a partir un piñón. Otra impresión que tengo es que la Iglesia alemana es más liberal que la española mientras que con los fieles ocurre lo contrario lo que da una idea del tremendo alejamiento entre los curas y su rebaño en España.

    “por sus obras los conoceréis” (Mateo 7:15-20)
    A lo mejor el monje agustino se saltó este versículo cuando hizo su traducción para luego insistir tanto en que las obras no hacen falta.

    “Es el profeta/gurú/ideólogo el que tiene que demostrar que lo suyo es factible y además mejor.”
    Dicen que de ahí proviene la Leyenda Negra del imperio español y su Inquisición. Del esfuerzo de propaganda que tuvieron que hacer los rebeldes para justificar su causa, poniendo a los españoles en particular y los católicos en general a cear de un burro, que ha trascendido a la Historia. Y ha llegado al extremo que que nosotros mismo nos lo hemos creído de tal manera que a partir del s. XVIII todo intelectual patrio que busque un mínimo de prestigio internacional tiene que mostrarse antiespañol. El separatismo también se nutre de esa leyenda.

    “como los protestantes ya han cuestionado al Dios-que-nos-dimos-entre-todos, ya puedes cuestionar cualquier otra cosa. En la mentalidad católica, en cambio, puedes avanzar pero siempre hay una barrera al final”
    Aquí últimamente están cambiando las tornas, son los protestantes, los gringos al menos, los que tienen graves dificultades para digerir avances científicos que chocan con sus creencias, léase la Teoría de la Evolución, mientras que los católicos hacen una interpretación más laxa de los textos sagrados. Ventajas de no tener que leer la Biblia uno mismo con puntos y comas.

    Y ya que estamos de germánicos aniversarios, esta semana se estrena en Alemania “Der junge Karl Marx”. El prota está interpretado por August Diehl que les sonará porque fue el entrometido SS-Sturmbannführer en la escena del pub en el sótano de “Inglorious basterds”

  8. Comentario de Lluís (03/03/2017 15:47):

    Pienso que una cosa que benefició a los protestantes fue la posibilidad de “secularizar” los bienes de las organizaciones católicas (abadías, obispados,…), que no eran precisamente cuatro eriales de esos donde no crecen ni los cardos borriqueros. Por secularizar, se entiende que el reyezuelo, príncipe o marqués local se los quedaba y luego lo repartía entre sus fieles. Todo ello, además, con el visto bueno de Dios, más lucrativo y menos arriesgado que irse a matar turcos a Hungría. Con eso, muchos próceres quedaron firmemente comprometidos con la causa, y si tienes a tu lado al poder, o por lo menos a una parte de él, las cosas son más fáciles.

  9. Comentario de ocnos (04/03/2017 09:32):

    Amén emigrante.

  10. Comentario de emigrante (05/03/2017 10:44):

    Casualmente hoy ha aparecido en el Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung un interesante artículo “Ökumene war gestern” En él viene a decir que católicos y protestantes están a un paso de volver a ser una sola iglesia.

  11. Comentario de Lluís (05/03/2017 12:21):

    #10

    No sé si eso que comenta será más cierto ahora que hace 10 años, pero la “unión de las iglesias” es algo que está en los sueños húmedos de la jerarquía católica desde hace lustros.

    Aproximaciones, las ha habido. Pero ese “casi” o ese “paso que falta” suelen ser algunos flecos que representan un escollo insalvable. La ordenación de mujeres por parte de la iglesia anglicana. El reconocimiento de la supremacía del obispo de Roma con todas sus prerrogativas (infalibilidad, poder absoluto,…). En aspectos doctrinales hay una base común, y al final eso depende de la flexibilidad para aceptar las divergencias, porque según quien sea el jefe en Roma, cosas como la “teoría de la liberación” pueden ser aceptadas o no, y en este último caso puede hacerse la vista gorda o declararlas directamente heréticas y excomulgar a los que la defiendan.

    Respecto a las “bodas mixtas” que menciona, los protestantes alemanes las tolerarán pero la jerarquía católinca no. Lo digo porque, en mi terruño, para que un sacerdote católico te case no sólo se necesita que los contrayentes sean católicos, sino que hayan recibodo el sacramento de la confirmación (el bautismo no basta) y hayan asistido a los cursillos prematrimoniales que organiza la parroquia. Supongo que pueden hacer la vista un poco gorda si una pareja se salta la cuarta parte de las clases.

    Y la confirmación, te la hacen currar, no se trata de firmar un papelito. Has de ir a cursos de catecismo durante un par de años (y se pasa lista, un conocido mío se escaqueó la mitad de las sesiones y le negaron el sacramento, desde entonces sólo pisa una iglesia en bodas y entierros) o acreditar que has sido miembro activo de alguna organización católica (como los “minyons escoltes”).

    En diócesis como las de Barcelona son menos estrictos y basta el bautismo para que se crean que eres católico, o en el peor de los casos si que resuelven lo de la confirmación de un plumazo. Pero los que están interpretando de forma muy flexible las directrices del Vaticano son los de Barcelona, no los que te obligan a todo eso.

    Digo todo eso porque si esa es la postura oficial de la jerarquía católica, difícilmente podrán integrar a protestantes, ortodoxos y demás.

  12. Comentario de l.g. (06/03/2017 00:05):

    En realidad que dos sectas o dos facciones de una misma secta si se prefiere se fusionen o se hagan una opa amistosa es algo que como no miembro de ninguna de ellas me importa bastante poco. Si que me preocupa mas la capacidad de estas sectas para asociarse con los gobiernos estatales e influir en las politicas que se llevan a cabo…
    Aunque por otra parte, si este tipo de asalto al poder estatal ya lo hacen los banqueros, enpresarios, el FMI, la UE y su troika, supongo que no nos vamos a poner demasido exquisitos con los cristianos; ¡seguro que no son peores que el resto!

  13. Comentario de Lluís (06/03/2017 11:15):

    #12

    De acuerdo, pero yo considero que el tiempo que pierdan arreándose entre ellos, es un tiempo que no podrán dedicar a arrearnos a los que no comulgamos con ellos.

  14. Comentario de Parapa (06/03/2017 14:56):

    Genial Articulo, ya se echaba de menos un articulo gigante suyo sobre un troncho en alemán!!

  15. Comentario de Pablo Ortega (06/03/2017 16:43):

    @emigrante: el FAZ estará siendo todo lo optimista que querrán, pero al menos en Latinoamérica, la gran mayoría de protestantes (en buena medida pentecostales que creen que la existencia del Estado de Israel es una señal del fin de los tiempos, y que por supuesto el catolicismo es la puta de Babilonia)

    Primero veo posible una reunificación ecuménica de la Iglesia católica con los ortodoxos orientales, en sí los problemas teológicos no serían muchos: dejar a los curas de a pie casarse, el temita de la infabilidad papal, el filioque, y por supuesto, quién sería el chivo que más mea: el patriarca de Constantinopla o el papa de Roma.

    Pero con los protestantes, sobre todo con los protestantes americanos (porque lo que dije no aplica solo con Latinoamérica si no con USA también) la reunificación está más lejos que la restauración de la Gran Colombia.

  16. Comentario de Pablo Ortega (06/03/2017 16:44):

    Quería decir que la gran mayoría de protestantes latinoamericanos no quieren ver a la Iglesia católica en pintura, y por no reconocer, no reconocen ni los bautismos de niños.

  17. Comentario de emigrante (06/03/2017 19:45):

    Obviamente no me refería a todos los protestantes sino a los luteranos alemanes. Ya dije más arriba que hay más cercanía entre católicos y luteranos alemanes que entre católicos de distintos países. Si los católicos estuvieran organizados en iglesias nacionales independientes como los ortodoxos o los luteranos ya haría tiempo que se habrían fusionado.

    El artículo habla sobre todo de la fórmula que proponen los luteranos para acomodarse. El único escollo que les queda es la Última Cena. Son más flexibles que Roma y ya tienen una solución incluso para aceptar al Papa. Basándose en que el propio Cristo eligió a Pedro (y a sus sucesores) como cabeza visible, la cosa sería aceptar al obispo de Roma como un primus inter pares pero sin someterse a su autoridad. Por tanto no se trata de que los luteranos se vuelvan católicos sino de asociarse al Vaticano como lo hacen las iglesias orientales https://es.wikipedia.org/wiki/Iglesias_cat%C3%B3licas_orientales

  18. Comentario de Oliveral (06/03/2017 23:15):

    Creo que César Vidal es protestante. Todo un librepensador, vaya. Me pregunto si Pío Moa no lo es también…

  19. Comentario de Lluís (07/03/2017 07:19):

    #18

    No, Pío Moa es más bien católico. Eso si, el giro que ha dado es espectacular, no es que hubiese tenido algunas inclinaciones progresistas en su etapa de juventud, sino que llegó a participar en las actividades de los GRAPO, concretamente en un secuestro (por el que cumplió un año de condena) y el asesinato de un policía, esto último admitido por él, eso si, el que disparó fue otro y que ha está muerto y por tanto no puede confirmar o desmentir esa versión. Esto último le salió gratis.

  20. Comentario de emigrante (07/03/2017 14:47):

    Viendo la que se montado con la APM y sus acusaciones contra Podemos me ha venido a la cabeza esta frase del Sr. Jenal “y finalmente el control sobre las imprentas, hoy diríamos los medios de comunicación, fue esencial (punto, set y partido para Su Santidad Mariano Rajoy”

    Yo afinaría un poco más en esa comparación y digo que la imprenta entonces no es comparable a los medios de hoy sino a internet y las redes sociales. Ambos son fenómenos de comunicación nuevos y revolucionarios que no pueden ser ajenos a los movimientos sociales coetáneos. El papel de los medios de difusión tradicionales y controlados por el poder lo tendrían entonces los sermones de los curas en misas y ceremonias. Los libros escapaban más fácilmente al control y se movían por debajo de radar como las cuentas de tweeter y comentarios anónimos hoy en día. También los llamados nativos digitales serían comparables a la gente que sabía leer entonces. Por tanto eso de que el último punto sea para Mariano no lo tengo yo tan claro.

  21. Comentario de Oliveral (07/03/2017 16:38):

    # 20. Estimado Emigrante. Tú…. eres de letras, ¿verdad? Lo digo porque veo que desconoces algunos principios universales de las leyes físicas y de la naturaleza, cuya primera ley, que formuló Isaac Newton ya tiempo ha, es que Mariano Rajoy siempre, siempre, siempre, se anota el último tanto. Desde luego, sí que va a ser cierto eso de que la enseñanza está hecha una mierda. ¿Pero qué coño les enseñan a ustedes en la escuela? Ande, Andeeeee y repásese usted los libros de la EGB, que buena falta le hace.

  22. Comentario de devilinside (07/03/2017 19:50):

    #19 … y según le soltaron al propio Pío en su cara un día en el Ateneo de Madrid, el tema le salió gratis porque en aquella época trabajaba para la poli como agente provocador; no apretó el gatillo, pero lió al otro tonto para que lo hiciera

  23. Comentario de maca (07/03/2017 20:08):

    Fui a un colegio Jesuita, y de lo único que me dejaron, es que a mi los protestantes siempre me parecieron oportunistas.
    Mas tarde en mi vida llegue a conocer a algunos, y me dio la impresión de que eran un poco fariseos por decirlo en la terminología de jesus

  24. Comentario de emigrante (07/03/2017 20:35):

    Pues no, soy de ciencias. Pero de ciencias blandas, no vaya usted a creer. O dicho de otra manera, un científico frustrado ya que nunca se me dieron bien las matemáticas. Decía Ernest Rutherford que “no hay más ciencia que la física, todo lo demás es coleccionar sellos”. Y es que la física es la única ciencia capaz de formular leyes universales que no se las salta ni una infanta. El resto se limita a describir el universo, en mi caso concreto el universo microscópico. De nada le servirá poner un millón de pruebas sobre la mesa que demuestran el cambio climático si luego viene Mariano y dice que su primo ha dicho que tal. Ni un millón de toneladas de fósiles convencerán a un creacionista. Pero ni el más corrupto de los peperos tiene “güevos” de tirarse por la ventana para burlar la ley de la gravedad.

  25. Comentario de Oliveral (08/03/2017 02:11):

    # 24. Cuando se trate de Mariano todo lo que usted sabe sobre ciencia, estimado Emigrante, no sirve y pierde todo su sentido. Del orden pasamos al caos. Así, sin más. Se trata de Mariano Rajoy. Si el más corrupto de los peperos se precipitase por la ventana, como usted dice, tenga por seguro que esa persona de la que usted me habla seguro ya no pertenecerá al partido y tratará de un caso aislado. ¡Que en nuestras filas hay más de 700.000 militantes (se dice pronto) que son gente decente! Y si fuere el propio Mariano quien se precipitase al vacío tenga por seguro que por esa calle de la que usted también me habla circulará un camión con el volquete repleto de colchones Pikolín de última generación que habrán de absorber toda la energía cinética que pueda portar el cuerpo de Mariano; así llegará sano y salvo a ese suelo patrio e indivisible que lo acogerá como el Espíritu Santo que lo acogerá con suavidad para que lo bese, lo adore y lo mantenga unido. Por eso es posible que ni el más corrupto tenga huevos a arrojarse al vacío. Pero Mariano está por encima de todo eso. No. No apueste. Perderá. Mariano sobrevivirá, usted pagará y yo cobraré.

  26. Comentario de Lluís (08/03/2017 08:18):

    #22

    Bueno, eso tiene pinta de ser una excusa. En alguna otra ocasión había contado cómo había ido lo del atentado: el que ya no está para dar su versión fue el que disparó, pero el comando sólo disponía de una pistola, por lo que don Pío llevaba un martillo y su “trabajo” consistía en romperle el cráneo a la víctima a base de martillazos en el caso de que el de la pistola no fuese lo suficientemente certero. El de la pistola acertó, por lo que don Pío no tuvo que intervenir, o por lo menos eso es lo que dice.

    Eso fue en el 75. Lo que le salvó fue la ley de amnistía del 77. Puede que luego se convirtiese en un confidente de la policía, pero no creo que en el 75 lo fuese, puedo entender que haya infiltrados y provocadores, pero no creo que tengan que asumir su papel hasta el punto de comprometerse en un asesinato.

    Además, supongo que lo de su infiltración es lo que le interesa vender. Es de los que han manifestado que no cree en la reinserción de los terroristas, y que un terrorista lo es hasta el día de su muerte, y de vez en cuando alguien le debe preguntar cómo cuadra esa afirmación con su propia trayectoria.

  27. Comentario de Teodoredo (08/03/2017 09:10):

    Yo la versión que había oído es que el martillo era para romperle a golpes la mano agarrotada por el rigor mortis y así poder sustraerle la pistola. Pero que qué va, el tío explica que nada de eso, que lo que hizo fue abrírsela tirando de los dedos con sumo cuidado y delicadeza.

    Saludines

  28. Comentario de devilinside (08/03/2017 10:36):

    #26 #27 Yo realmente no sé lo que pasó, me limito a contar lo que le soltaron unos cuantos abuelirrojos cuando el Pío se hizo socio del Ateneo e intentó ir por allí habitualmente. Lo de los agentes provocadores también se lo he oído decir a gente de la antigua ORT y anarquistas (me parece recordar vagamente que en el Caso Bultó -yo era bastante joven en aquella época- se alegó que uno de los que no fue detenido ni juzgado era precisamente instigador y agente a sueldo)

  29. Comentario de Teodoredo (08/03/2017 11:30):

    No sé, Rafael Gómez Parra dice en su libro que la imagen que se ha dado de los Grapo como grupo de provocadores infiltrado hasta el tuétano por la policía es absolutamente falsa. El tío desde luego que parece que investigó a fondo y hasta se llegó a llevar alguna paliza en la dgs cortesía del gran Billy el Niño, por meter las narices donde no debía. Para mí su criterio pesa mucho. Ahora, que Pío Moa… de verdad que como rojeras antisystema que pasa a la acción directa no me entra ni a tiros.

    Saludines

  30. Comentario de Lluís (08/03/2017 12:56):

    #29

    Bueno, serían pecadillos de juventud. No es el único que fue un rojo en su juventud y ha terminado considerando a Rajoy un maricomplejines. O al revés, Jorge Vestrynge empezó en la extrema derecha (y en una época en la que los oportunistas pedían el carnet de la UCD o incluso del PSOE), de ahí pasó a AP, luego se arrastró para que le diesen acogida en el PSOE y ahora está en Podemos.

    Sobre Moa, yo en 1972 no lo veo como un infiltrado de la policía. Yo más bien lo veo como uno que, al ser pillado y tener que enfrentarse a una larga condena, canta hasta ópera y no tiene reparos en vender a su propia madre si con ello puede ganar algo. Yo lo veo como alguien que en 1975 estaba plenamente integrado en la organización terrorista y en 1978 estaría informando sobre sus ex-compañeros.

  31. Comentario de devilinside (08/03/2017 16:49):

    En cualquier caso, se cayó del caballo, vio la luz y ahora está perfectamente reinsertado, como Dios manda (o nuestros ideólogos de la derecha).

  32. Comentario de de ventre (09/03/2017 14:33):

    hay una autobiografía superultradescatalagoda “el tazón de hierro” sobre un miembro de los grapo que finalmente dejó la banda una vez en prisión.

    muy bien escrita no está, pero es un testimonio muy revelador de aquellos tiempos, de la atmósfera sectaria de la organización y de “los años de hierro”.

    j

  33. Comentario de Teodoredo (09/03/2017 15:10):

    Yo todavía veo de vez en cuando pintadas que piden la libertad para el camarada Arenas.

    A ver si el Pío se estira y le envía ni que sea tabaco.

  34. Comentario de Pablo Ortega (09/03/2017 22:07):

    Vestrynge pasó directamente de delfín de un ex-ministro de Franco a asesor del comandante galáctico Hugo Rafael… eso sí que es otro beta y no polladas.

  35. Comentario de jose (14/03/2017 13:06):

    No se habla de ello, pero uno de los grandes problemas del Imperio Español fue, precisamente, que los tercios españoles eran prácticamente invencibles en su época. Parece algo irónico, pero su superioridad militar era tan aplastante que jugó contra el papel central de España en el mundo porque desaconsejaba las alianzas y demás tonterías postmodernas. “Para que me voy a calentar la cabeza negociando, si puedo enviar a los tercios a conquistar el mundo en cuatro días”, pensaba el rey de turno. Hay un viejo dicho que reza que el español donde no llega con la mano, llega con la punta de la espada. Y más o menos, la estrategia negociadora española era: “o me das lo que te pido por las buenas, o te aplasto y lo conseguiré de todos modos”. Lo cual, evidentemente, no es algo muy bueno para hacer amigos y alianzas. Toda Europa temía tanto como odiaba a España, y creo que aún hoy en día el resto de Europa no nos ha perdonado que los tratásemos como una colonia americana durante un par de siglos. Rencorosos que son, de verdad…

  36. Comentario de RAM (14/03/2017 18:38):

    #35, y eso también contribuyó a la Leyenda Negra. Una tia abuela mía, holandesa, siempre contaba las canciones infantiles. “Que viene el coco” para ellos era “que vienen los españoles”. Ciertamente un veterano de los tercios, sin paga ninguna durante meses, debía haber sido una perspectiva acojonante para el campesino holandés en medio de la movida. Todo aliñado con estar repleto de conversos y mezclarse con judios deicidas y moros unas veces (de lo que acusaban a los españoles los contemporaneos del IMPERIO), otras con ser demasiado intransigentes (Postura ilustrada), otras con ser racistas y antisemitas (postura post-sionismo).

  37. Comentario de Lluís (14/03/2017 20:07):

    #35

    Le admito que los Tercios serían una fuerza de combate formidable, entre otras cosas porque pocos estados tenían los recursos suficientes como para levantar grandes ejércitos. Pero aunque ganaron batallas, no ganaban demasiadas guerras, en su momento no pudieron con Francia, con los holandeses o ni siquiera con los príncipes alemanes protestantes.

    Y lo de tener que luchar contra todos, tampoco era algo nuevo. Era bastante habitual cuando una potencia sobresalía y era una amenaza para las demás. De hecho, los Habsburgo recogieron la herencia de una serie de actuaciones diplomáticas realizada a partir de la segunda mitad del siglo XV, destinadas a frenar el creciente poder de Francia, y en las que se involucraron Castilla, Aragón, Borgoña/Flandes, los Habsburgo e incluso Inglaterra.

  38. Comentario de Casiopeo (15/03/2017 10:06):

    #37 “no ganaron demasiadas guerras” , madre mia, no soy yo de orgullos pasados, pero esto es bastante osado. Los tercios mantuvieron el mayor imperio mundial de su época casi 150 años, desde que echan de Italia a los franceses hasta Rocroi, nada menos. Frustraron los planes franceses durante todo ese tiempo en Italia y en el norte de Europa, cuando la capacidad militar francesa era en términos de población y riqueza mucho mayor. En cuanto a los Paises Bajos se mantuvo el sur, a pesar del demencial acceso logistico a traves de la locura del Camino Español, y el norte se perdió porque resistir una sublevación popular persistente está sólo al alcance de Roma. Nada dura.

  39. Comentario de Mr. X (15/03/2017 10:22):

    38-Supongo que Lluís se refiere a que no fueron capaces de derrotar de manera total a ninguno de sus enemigos: los franceses, los turcos y los protestantes. Y al respecto es cierto, aunque era prácticamente imposible que lo hicieran. La ejércitos franceses fueron vapuleados repetidamente, pero era el reino más poblado de Europa, y se recuperó de cada derrota; de hecho se recuperó hasta de la sangría de las Guerras de Religión. El Imperio Otomano era una superpotencia a todos los niveles, pero por fortuna para los centroeuropeos también debía enfrentarse a la confederación polaco-lituana y a los persas safavidas, que eran potencias regionales importantes, si sus únicos enemigos hubieran sido los Hamsburgo, hubieran conquistado Viena sin problemas. Y respecto a los protestantes, bueno, ni los tercios iban a cambiar el curso de la historia.

  40. Comentario de Casiopeo (15/03/2017 11:11):

    Nadie ha derrotado a nadie de manera total, excepto los romanos. Se contuvo la superior potencia francesa, se mantuvo la locura de los Paises Bajos más allá de lo logisticamente razonable, y se apoyó a los Habsburgo catolicos rodeados de enemigos. Que yo recuerde ,los Tercios, como tales , nunca combatieron a los turcos, a no ser que consideremos turcas a las ciudades norteafricanas.

  41. Comentario de Mr. X (15/03/2017 11:22):

    40-Le doy la razón, en el asedio de Viena había soldados españoles, pero no los tercios per se.

  42. Comentario de RAM (15/03/2017 11:22):

    La guerra en los inicios de la edad moderna iba mucho de aquello de Julio César, dinero, dinero, dinero. Los ejércitos eran profesionales y luchaban por dinero, aunque se pueda matizar bastante en la práctica (Por factores religiosos o proto-nacionales). Así uno puede explicar que países como Dinamarca fuesen una potencia militar: Cobraban a todo barco que entrase o saliese del Báltico, con sus mercados de productos del norte, y eso iba a las arcas de la corona. Holanda por su parte no sólo era un país de una agricultura extraordinariamente rica, sino que era el nodo comercial entre sur y norte, y eso les dio siempre recursos para pagar ejércitos con los que contener a los ejércitos de la monarquía hispánica. Hacia entonces nunca el mundo había conocido algo como lo que era el Imperio español, que no sólo era una potencia continental, sino que dominaba otro continente con todos sus inmensos recursos. Pero hace falta poner este factor en perspectiva: En aquellos tiempos dominar media américa venia a ser como si hoy EEUU dominase Marte. Estará muy bien para tener recursos, pero lo que tardas en traer esos recursos al universo europeo es mucho tiempo, muchos meses y las multiples guerras europeas hacian necesario contar con dinero contante y sonante y no sólo crédito. Aquí hacen su aparición los banqueros europeos y sus abusivos intereses haciendo que al final cada vez más partes del tesoro se dedicasen al pago de deudas y menos de soldadas. Los ejércitos de la monarquía hispánica (Que por otro lado no eran exclusivamente españoles) pudieron mantenerse como señores de los campos de batalla europeos gracias a su organización y experiencia de combate -Punto este último en el que sí eran soldados españoles la élite del ejército- hasta que petó el modelo definitivamente con la Guerra de los Treinta años, en plena crisis del siglo XVII, con problemas en casa, que estaba devastada, con menos remesas de metal precioso para pagar las deudas y con Castilla agotada de la politica imperial.

  43. Comentario de Mr. X (15/03/2017 11:48):

    Bueno, ahora creo recordar algo que leí sobre el asedio de una fortaleza en los Balcanes, tal vez en la costa de Albania, por los turcos, donde la guarnición eran veteranos de los tercios venidos de Italia, y que fue tremendamente duro y sangriento (creo que no hubo supervivientes), pero no me acuerdo del nombre.

  44. Comentario de Lluís (15/03/2017 16:39):

    Ser el estado más rico y poblado tampoco era una garantía absoluta de nada. Algo influiría la forma en la que un estado podía organizar dichos recursos, porque apostaría que el Imperio Germánico, sobre el papel, no desentonaría demasiado al lado de Francia de no ser porque el emperador sólo ejercía un control real sobre sus territorios patrimoniales. Y durante unas cuantas fases de la Guerra de los 100 Años, Inglaterra, mucho más pobre y con menos población y recursos, llevó la iniciativa.

    Luego, cuando se sumaron todos los recursos del imperio español (Castilla, Aragón, las posesiones italianas, Portugal, las colonias americanas, los restos de la herencia borgoñona), no creo que fuesen inferiores a los de la monarquía francesa. Añádase que ésta, durante años, estuvo envuelta en conflictos internos, durante un siglo los franceses estuvieron prácticamente a la defensiva, intentando aprovechar sus oportunidades contra un enemigo mucho más poderoso y cuyas posesiones rodeaban Francia por casi todas partes.

  45. Comentario de devilinside (15/03/2017 19:03):

    No os metáis con los Tercios, que os echo encima a Pérez Reverte.

    Ahora mismo recuerdo con mucho cariño, al hilo de lo del terror que sembraban en Flandes La kermesse heroica

  46. Comentario de Mr. X (15/03/2017 21:28):

    Yo tengo una anécdota un tanto ridícula una vez que coincidí con el Cuñao de España, el Sr Pérez-Reverte, que es paisano, pero es algo que no se puede contar.

    Volviendo al tema militar, ya lo he localizado: el único enfrentamiento militar terrestre directo entre un tercio español y el ejército otomano http://www.gehm.es/edad-moderna/el-asedio-de-castelnuovo-i/

  47. Comentario de devilinside (16/03/2017 20:15):

    # 46 y si no estoy muy confundido, en la batalla de Lepanto iban embarcados soldados de los Tercios, ya tenemos otra contra los sarracenos viles

  48. Comentario de Mr. X (16/03/2017 21:34):

    47-bueno, marítimas hubo un puñado (varias antes de Lepanto y en casi todas Barbarroja zurró la badana a los cristianos)

  49. Comentario de Lluís (17/03/2017 15:22):

    Contra la morisma no había demasiadas ganas, por lo menos contra la del Magreb. No porque fuesen un enemigo realmente formidable, sino porque la zona natural de expansión no era demasiado próspera y el botín que se podía conseguir era bastante limitado, por lo que era más difícil enrolar hombres en una época en la que eso de cobrar puntualmente la soldada era una entelequia y la motivación real estaba en el botín. Puestos a tener que jugarse el pellejo, mejor por una aldea holandesa que por un poblado magrebí.

  50. Comentario de RAM (17/03/2017 21:12):

    Los portugueses se creyeron que los moros no tenian ni media hostia y Alcazarquivir fue toda una hecatombe. Y Ejpaña estuvo tentada en continuar la Cruzada al otro lado del estrecho desde tiempos de Cisneros, pero ay, cada vez que lanzaron expediciones contra Argelia tampoco salieron muy allá. Recuerdo una ucronía en un foro de internet que planteaba la posibilidad de una cruzada en tiempos del renacimiento para unir a la cristiandad, y se pensaba en qué papel tendrían los tercios, frente al enemigo más poderoso de la cristiandad, el califato otomano. La conclusion era que los tercios las pasarían putísimas frente a la caballería ligera típica de esos lugares. Realmente eran una infantería adaptada a las guerras europeas, no a combatir en desiertos.

  51. Comentario de Trompeta (17/03/2017 21:29):

    Me van a perdornar un pequeño offtopic.
    Nuevo capitulo de empomderadas en acción:
    http://www.lavanguardia.com/politica/20170317/42925376917/erc-en-marea-compromis-podemos-despilfarro-viaje-diputadas-nueva-york.html

    Ese heteropatriarcado opresor y tal…

  52. Comentario de Trompeta (17/03/2017 21:31):

    Naturalmente solo se puede desear a las tres empomderadas esto, ya que les pagamos que hagan algo.
    https://i1.wp.com/img.fenixzone.net/i/H3PqXnm.gif
    Ahora os dejo me vo de putas, buen feliz de semana y agonía soportable para los aliados femicutres.

  53. Comentario de Berserker de corredoira (18/03/2017 20:55):

    Joder, malos si hacemos la guerra al modo Occidental y así no arrasamos y malos por no hacerla al modo romano – ¿ Haciendo esclavos, crucificando rebeldes y amputando miembros a los varones en edad militar? – o mogol – rindete antes o palman todos – y arrasar.
    Está claro que sabiendo lo que sabemos AHORA intentaríamos jugar otras cartas, lo que no tengo tan claro es que con los medios de entonces consiguiéramos resultados muy diferentes. Al menos sin comportarnos como los primos de Gengis Khan…

  54. Comentario de Rafa (24/03/2017 09:04):

    Señores de LPD, qué pasa?
    Ni se actualiza, ni se comenta…Que me he tenido que pasar por la RBBE para rebuscar en post antiguos para chutarme un poco!

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