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Cebrián no recuerda nada

Pues me he visto la entrevista que le ha hecho Évole a Cebrián en la cadena que Cebrián ordenó vetar. En realidad, con esta decisión doble ya definió muy bien al personaje: primero, ordena a todos sus trabajadores que veten a la cadena porque hablaban mal de él; luego, meses después, como quiere vender su libro, se salta a la torera su propio veto para ser entrevistado.

La entrevista, pues más o menos, en la misma línea. El diario El País es mucho mejor, más plural y más independiente, ahora que antes (a uno le entran ganas de imaginar cómo sería antes). Cebrián nunca ha sufrido presiones de ninguna empresa y con él dirigiendo el periódico han publicado siempre lo que les daba la gana. Él no admite presiones, ni tampoco presiona a otros para poner o quitar Gobiernos. Por otra parte, es muy amigo de la plana mayor del PSOE vintage y les aconsejaba nombres de ministros; visitaba a menudo la Zarzuela y se iba de caza con empresarios, que también eran amigos. Pedro Sánchez le parece un cretino, pero le votó (presumiblemente, cuando aún no le parecía un cretino, porque hacía lo que él decía que había que hacer, y ya ven: 90 y 85 escaños; y en medio, el pacto con C’s).

Por lo demás, él tampoco recuerda ni sabe nada. Ni cuánto cobra, ni por qué hacen lo que hacen en El País o en cualquier otra de sus empresas. Si sigue al frente de PRISA, cobrando esos 13 millones de €, o lo que sea, es por sentido de la responsabilidad, porque él es un niño de la posguerra, que ha sufrido, y oye, pues si hay que seguir sufriendo hasta el último momento, pues se sufre.

A mí es la parte que más me ha gustado de la entrevista; sobre todo, porque decía lo de la responsabilidad, lo de salvar la empresa, segundos después de explicar cómo las acciones de PRISA habían perdido el 95% de su valor desde que salieron a Bolsa. ¡Y el mismo tipo que tomó prácticamente todas las decisiones importantes que llevaron a la compañía a semejante hundimiento mientras cobraba -y cobra- un pastizal por ello dice que sigue al frente del asunto para salvarla!

Juan Luis Cebrián es un personaje amortizado desde hace mucho tiempo, con lo que, desde luego, no ha concedido esta entrevista para lavar su imagen. Y tampoco creo que sea para vender su libro, porque si las sorprendentes revelaciones que hace en él son del mismo calibre que las que ha hecho en la entrevista, más vale que nos lo ahorremos: ¡unas memorias escritas por un tipo que dice que no recuerda nada de nada respecto de nada!

Nos queda la vanidad, que es el principio motor de este tipo de gente. Pero no una vanidad de querer que todo el mundo le admire por lo cojonudo que es. A sus 72 años, despreciado por la mayoría de las personas que saben quién es, ya me dirán Ustedes cómo va a lograr eso, por mucho que salga en la tele. Sino, más bien, una vanidad de soberbio, de “a mí me las den todas”, de estar por encima del bien y del mal. De métete conmigo lo que quieras (pero que yo no lo lea, que te meto una demanda que no veas), pero aquí estoy yo, con mis 13 millones de € y mis sicarios que me escriben perfiles hagiográficos sobre las memorias en las que también explico lo cojonudo que soy.

Por eso, realmente no importaba mucho lo que Évole le preguntara en la entrevista (para lo que había que cortar, ha estado bastante complaciente, y con toda la pinta de que había algún tema pactado; como mínimo, la censura del propio Cebrián a La Sexta), porque Cebrián iba a contestar lo que le diera la gana, por incongruente, sobradillo o ventajista que pareciera. Y es que de eso, justamente, se trataba. ¡Incluso se ha permitido el lujo de decirle a Évole que él es también parte del establishment! (Como indudablemente es, aunque sea con una sonrisa; es lo más jodido del establishment, que logra naturalizar e integrar en su seno casi todo lo que se le acerca, aunque venga con intención crítica e incluso de dinamitar el establishment. Si tienen alguna duda, échenle un vistazo a Podemos).