Oda a los BEBED (*)

Otra vez ha vuelto a ocurrir: ha habido elecciones y los pronósticos han errado generalizadamente. Por recopilar los últimos fallos, recordaremos que las encuestas pronosticaron una victoria del PP más reducida junto con un sorpasso de Unidos Podemos al PSOE. Las encuestas del BrExit daban ventaja al BRemain. Así como las encuestas del referéndum colombiano sobre el proceso de paz daban una clara victoria del «Sí» al procés. Y para rematar, en las pasadas elecciones en EUA el consenso era que iba a ganar Clinton. Es curioso que todas las encuestas favorecieran al establishment con respecto al resultado final, salvo en el caso español: «Spain is different».

Estos suceso han provocado la desazón entre la masa enfurecida tuitera que comenzó indiscriminadamente a hacer unfollows a sus estadísticos más faveados, salvando solo de la quema a Joaquín Leguina. Creo que este es un buen momento para recapacitar sobre qué nos indican las encuestas, los pronósticos y para qué nos pueden ser útiles.

Empezando con las encuestas, lo primero que hay que tener en cuenta es que todas las encuestas tienen un margen de error. Aunque el margen de error que se da de las encuestas es el margen de error estadístico, el que corresponde a que estamos usando una muestra de tamaño limitado para estimar una proporción de algo en una población mucho mayor. Ese margen de error estadístico se puede estimar que es ≈ 0,98 ÷ √n, donde n es el tamaño de la muestra, el número de entrevistas realizadas en la encuesta. Este error se calcula para el peor caso —cuando la proporción que se quiere estimar es del 50 %— y considerando una confianza del 95 %, es decir, que solo en el 5 % de las veces que se haga la encuesta el valor real va a estar fuera del intervalo dado por el valor estimado y el margen de error. Y aún en los casos del 5 %, el valor real no andará muy lejos del extremo. Pues bien, para las muestras habituales de las encuestas, los errores serían del 3,1 % si la encuesta tiene 1.000 entrevistas, 2,2 % para 2.000 entrevistas y 1,5 % para 4.000 entrevistas.

Se puede colegir entonces que en casos de elecciones muy reñidas —como aquellas que se realicen a partir de ahora en las que Rajoy no sea candidato—, el margen de error es grande, porque además ese margen de error que gana/pierde un partido lo puede perder/ganar el otro partido. Así en el caso más extremo, una encuesta de 1.000 entrevistas nos puede dar una diferencia del 6 % entre dos partidos y esa diferencia entraría dentro del margen de error estadístico de la encuesta.

Pero desgraciadamente, la ficha técnica de las encuestas solo dan sus márgenes de error estadístico, aunque las encuestas están sujetas a otras posibles causas de errores que son más difíciles de estimar y que las empresas demoscópicas esconden debajo de la alfombra. Estos errores provienen de diferentes causas, ya sea relacionadas con la dificultad de que la muestra que se elige para hacer la encuesta sea aleatoria o la fiabilidad de las respuestas que se obtengan.

Los fundamentos matemáticos de las encuestas es que las muestras sean completamente aleatorias con respecto a la población total. Es suponer que la población que se quiere encuestar es como una gran cantidad de bolas que están en una bolsa de la que vamos a extraer una muestra de bolas al azar. Pero la población real no está en un gran bolsa donde podamos coger aleatoriamente una persona, y ya se recurra a entrevistas personales, telefónicas o por internet, es complicado conseguir muestras realmente aleatorias de la población. Así que en vez de muestras completamente aleatorias se recurre a una mezcla entre obtener una muestra aleatoria y una representativa de la población. Se parte de cómo está distribuida la población por diferentes grupos —por región de residencia, sexo, edad, raza, etc.— y se asegura que la muestra final sea una imagen que represente de esa forma la población. Por eso no es de extrañar que al llamar a una casa para hacer una encuesta pregunten por alguien de determinadas características como la edad. Un ejemplo del problema de la aleatoriedad es que en EUA se quejaban las empresas demoscópicas de que debido a que ya es común que en los teléfonos aparezca el número desde el que se está llamando, hay un sector importante de la población que por sistema no contesta las llamadas de números desconocidos, por lo que ese sector pasa a ser una incógnita y las muestras de las entrevistas dejan de ser aleatorias con respecto a la población total.

Otro problema es la fiabilidad de la respuesta, ya sea porque hay gente que desconfía de los encuestadores; o que prefiere quedar «bien» dando la respuesta que piensa que complacerá al entrevistador; o que no medita mucho la respuesta y dice lo que primero se le ocurre; o que llegado el día de la elección cambia de parecer y vota distinto o simplemente se queda en casa; o que contesta el «No Sabe / No Contesta», ya sea porque no lo tiene claro o porque no quiere contestar.

Para corregir estos problemas de muestreo y de fiabilidad de las respuestas, los estadísticos recurren a la tan famosa «cocina». Pero, ¡ay!, cocinas hay muchas y a priori todas perfectamente válidas. Por ejemplo, se pueden utilizar diferentes métodos para dar mayor relevancia a las entrevistas de determinados grupos: en España los más mayores suelen ser más remisos a contestar, por lo que a los que sí contestan se les puede dar mayor relevancia para compensarlo; o hacer lo mismo según el recuerdo de voto de las elecciones anteriores. Recientemente el New York Times dio las respuestas de una encuesta a reconocidos estadísticos para que las analizaran y calcularan sus resultados. Pues resultó que los estadísticos dieron diferentes resultados, sin que a priori se pudiera decir que un resultado fuera mejor que otro. La cocina es necesaria pero la cocina también es muy subjetiva. Las cocinas suelen funcionar mejor cuando no ha habido cambios significativos en el panorama político, porque los ajustes que se han hecho de los modelos, tras comparar las encuestas pasadas con los resultados electorales, son más robustos. Sin embargo, la cocina puede fallar estrepitosamente tras crisis políticas, donde el electorado se realinea de forma diferente y los ajustes antiguos pueden dejar de tener validez.

Pero esa incertidumbre del cocinado no aumenta el margen de error que se da con la encuesta. Sospechamos dos razones para que no aumenten el margen de error: primera, porque es difícil estimar; segunda, porque si ya el margen de error estadístico es sustancial, una estimación de otros errores podría dar un error mucho mayor, que haría preguntarse si la encuesta está dando realmente un valor interesante.

Después de dicho esto, si se miran las últimas encuestas a nivel nacional para las elecciones presidenciales de EUA, muchas de esas encuestas entran dentro del margen error estadístico correspondiente al número de muestras que utilizaban. Esto en principio podría indicar que las encuestas no han fallado tanto como pudiera parecer. Pero para ser verdad debería haber encuestas que se hubieran equivocado por exceso de estimación a un partido y otras por defecto. Pero es que la mayoría han dado una diferencia de votos entre Clinton y Trump mayor que el real —se está dando por ahora una victoria en voto popular de Clinton +0,5 %—, lo que indica que aunque cada encuesta individualmente pudiera estar dentro de su margen de error, en conjunto han sufrido claramente alguna clase de error sistemático que las ha llevado a infravalorar el voto trumpista.

Y al estar la mayoría de las encuestas equivocadas por el mismo lado, los promedios de encuestas también fallaron. La técnica del promedio de encuestas se basa en que el error de cada encuesta se compensaría calculando un promedio de todas. Un promedio que puede ser más o menos sofisticado, según si incluya correcciones de las tendencias observadas en las encuestas o diferente ponderación de cada encuesta. Para que el promedio sea para tener en consideración, debe haber una suficiente variedad de encuestas de calidad pero que usen metodología diferente y diversa. Sin embargo es bastante discutible cuando esto se puede conseguir y sobre todo estar seguro a priori. Y desde luego el promedio de encuestas no va a ser capaz de resolver cuando hay un error sistemático generalizado. Y lo que tampoco se suele analizar es si tiene sentido promediar alegremente encuestas que quizás están dando resultados incompatibles entre ellas. Es como el famoso chiste que dice que «un estadístico podría meter su cabeza en un horno y sus pies en hielo y decir que en promedio se encuentra bien».

Otro tema fueron las encuestas en los estados, donde el error de las encuestas ya no se puede justificar por el margen de error estadístico, y que fueron determinantes para que los modelos no dieran posibilidades de victoria a Trump en el colegio electoral. Porque este año hemos contado con varios modelos basados en las encuestas que pronosticaban quién iba a ser el próximo presidente de EUA. Los modelos fallaron, porque todos auguraban la victoria de Clinton con probabilidades desde el 70 % al 99 %. Claramente esta probabilidad «tan alta» venía dada porque en principio las encuestas eran favorables a Clinton. Pero me gustaría un poco discutir que cuando un modelo da un 70 % de victoria a Clinton y un 30 % a Trump, ¿qué significa?

La interpretación probabilística naïve es que si se repitieran las elecciones, en un 70 % de veces ganaría Clinton y en un 30 % Trump. Esta claro que esta interpretación es errónea, porque si las circunstancias se repitieran en las exacta mismas condiciones —para ello deberíamos pedir prestado el coche de Emmett Brown—, Trump volvería a ganar siempre. Quizás la analogía está más relacionada con los modelos meteorológicos que dan una probabilidad determinada de que llueva al de unos días. Porque lo que están midiendo los modelos es tanto nuestro conocimiento del problema como nuestra incertidumbre. La idea es explorar todas las posibles situaciones que son compatibles con los datos con los que se cuentan, y de ahí sacar probabilidades. Lo que miden los modelos está mucho relacionado con la incertidumbre y la certidumbre que tenemos, y a veces el asignar una probabilidad puede ser confusa.

Imaginemos que pidamos a un BEBED (*) que nos haga un modelo para prever la situación en la que tenemos cinco bolas rojas y cinco bolas azules en una bolsa opaca. Y que sin mirar y tras revolver la bolsa, vamos a sacar una bola. ¿Qué probabilidad hay de sacar una bola azul? Claramente dirá 50 %.

Ahora le decimos que esta vez en la bolsa tenemos una bola solita, que solo puede ser una bola roja o azul, y también le pedimos que nos dé una probabilidad. Como no le damos ningún dato sobre la situación su modelo considerará que solo hay dos alternativas, y como no tiene ninguna información extra, ambas son igualmente probables, por lo que también nos dirá que la probabilidad de que la bola sea azul es del 50 %. Sin embargo, si nuestro BEBED fuera Clark Kent, quizás podría usar su visión de rayos X para determinar la composición del tinte de la bola y averiguar su color. Porque la bola ya está allí, el problema es que la falta de información no permite deducir de qué color es la bola de la bolsa. Y creo que este es precisamente el significado de la probabilidad de los modelos de pronóstico electoral: no miden solo nuestro conocimiento del problema, como es el caso de cuando queremos sacar una bola de la bolsa con diez bolas, sino nuestro desconocimiento del problema que lo rellenamos con la información que disponemos, como en el caso de la única bola en la bolsa.

Pero cuando se destinan muchos recursos para desarrollar un modelo, para comprar equipos para hacer las simulaciones del modelo y realizar encuestas con los que alimentar el modelo, al que paga no le suele dejar muy contento que se le responda que «no tengo ni idea de qué va a pasar», que es lo que quiere decir si se da aproximadamente un 50 % de probabilidades de ganar cuando solo hay dos posibilidades. Y mi impresión es que para conseguir una respuesta más satisfactoria, los modelos de los pronósticos electorales se creen por conveniencia que el error de las encuestas es solo el error estadístico, y solo de forma muy conservadora incluyen las posibles fuentes de errores sistemáticos. Como en el caso de la cocina, el estimar posibles fuentes de errores para un modelo es una tarea bastante arbitraria porque muchas veces se basa más en intuiciones que en datos contrastados… y las intuiciones también fallan.

Por otra parte, ¿cambia mucho decir que un candidato tiene 33 % de ganar que un 66 %? Quizás si se consigue un modelo muy fiable, serviría para ganar en las casas de apuestas después de muchas elecciones. Pero desde el punto de vista práctico, con ninguna de las dos probabilidades se puede descartar la victoria del candidato. Pero incluso aunque se le diera un 16 %, son las mismas probabilidades de que toque la bala en un juego de la ruleta rusa, y nadie por eso diría que la ruleta rusa es un juego seguro.

Entonces, ¿sirven de algo las encuestas, los promedios y modelos? En mi opinión sí sirven, pero no hay que pedirles más de lo que pueden dar y hay que ser muy escrupulosos con todas las fuentes de error que tienen. Si la diferencia estimada entre las candidaturas es muy grande, entonces quizás sí se puede estar confiado de la victoria, pero solo en ese caso. Otra utilidad es conocer la evolución: la evolución de las encuestas o promedios, si se usan las mismas técnicas de análisis y siempre que haya cambios claros —variaciones mayores que los márgenes de error estadístico—, indicarían si la campaña está siendo efectiva o no. De la misma forma usar un buen modelo sirve para ayudar a determinar si el objetivo que se busca —por ejemplo ganar el colegio electoral— está más cerca o no.

Encuentro muy significativo lo que pasó con el modelo del New York Times durante la noche electoral. Cuando solo se disponían datos de las encuestas, daba más de un 80 % de victoria para Clinton. Durante el recuento, el modelo estimaba el resultado final de cada estado, que podía ser diferente del porcentaje correspondiente a los votos escrutados hasta entonces en el estado correspondiente. Así poco antes de las cuatro de la mañana, cuando el porcentaje escrutado de Pensilvania, Michigan y Wisconsin iba por mitad, la probabilidad de victoria pasó a ser del 80 % para Trump, que sirvió para que LPD fuera el primer medio mundial en declarar la victoria indiscutible de Trump. Darse cuenta que tanto al principio del recuento como a mitad del recuento la probabilidad de victoria era del 80 %, pero mientras el primer 80 % se basaba en datos con mucha incertidumbre —las encuestas— el segundo estaba basado en datos mucho más fiables —el recuento—. Ambos 80 %, aunque numéricamente fueran iguales, no eran equiparables.

Para finalizar, comparemos la última predicción basada en datos que hizo Nate Silver el mismo día de las elecciones presidenciales en EUA con el artículo de opinión que escribió Michael Moore en julio. Silver dio un poco menos del 30 % de victoria para Trump basado en su modelo demoscópico mientras Moore aseguró la victoria de Trump. Podría parecer que se ha demostrado que Silver estaba equivocado y Moore en lo cierto. La predicción de Silver se basó en un modelo del que Silver ha ido comentando algunos de sus fundamentos, aunque no era público. Que el modelo de Silver no haya sido suficientemente acertado al dar mayor probabilidades a Clinton, no significa que haya sido erróneo, teniendo en cuenta con los datos con los que podía contar y de cómo valoremos ese casi 30 % de victoria de Trump. Moore daba un 100 % a Trump, con argumentos que se podrían considerar mayormente cumplidos: el voto del Rust Belt Brexit, el hombre blanco enfadado, que Trump no iba a necesitar Florida para ganar, etc. Pero si vemos los resultados, tampoco ha sido tan clara la victoria de Trump, y ha sido la victoria de por 1-2 % en los estados de Wisconsin, Pensilvania, Michigan y Florida lo que ha dado la victoria a Trump. Un margen muy estrecho para que nadie antes de la elecciones pudiera asegurar fuera de toda duda el resultado final. Además de que los argumentos de Moore estaban basados fundamentalmente en el Rust Belt, que Clinton podría haber compensado con las victorias en Florida y Carolina del Norte, estados con una demografía muy diferente al Rust Belt. Lo cierto es que el único pronóstico acertado hubiera sido un 50 % de victoria para cada candidato, a falta de disponer de herramientas más precisas para sondear la sociedad. Con esto no quiero quitar mérito al artículo de Moore, porque no creo que fuera su intención la de pronosticar un resultado electoral, sino llamar la atención de que la victoria de Trump era muy posible, y cómo la podía conseguir, tal como se ha confirmado. Y en este sentido, tan acertado ha sido el artículo de Moore con la victoria de Trump, como lo hubiera sido con la hipotética victoria de Clinton por un puñado de votos más: exactamente, 108.576 votos.

(*) Bienquisto experto basado en datos.


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  1. Comentario de Andrés Boix Palop (LPD) (13/11/2016 09:01):

    Creo que estamos todos de acuerdo. No molesta de los BEBED que fallen, porque es inevitable cuando hablamos de algo que, por mucho que a ellos les encante denominarse como “científicos sociales”, tiene un elemento enorme e inevitable de indeterminación (al menos, y todavía, a día de hoy). Lo que molesta es que se presenten a sí mismos como infalibles (no Nate Silver y compañía, claro; pero sí los que copian y pegan sus conclusiones y las traducen al castellano con pose pontificadora y haciéndose pasar por genios de la previsión). Cuando aquí, si hablamos de política, y dados los márgenes estadísticos de error y la necesidad de cocina, ciertas asunciones de tipo sociológico muy subjetivas acaban siendo claves.

    De hecho, la realidad nos muestra bien para qué sirven y qué no estos BEBED. Cualquier campaña política (menos la de Trump, que es sobrehumana) recurre a ellos y necesita que sean lo mejor posible para poder saber por dónde van los tiros y afinar mejor… aunque para acabar de hacerlo del todo bien necesitan, además, estar bien “conectados” psicológica y sociológicamente con el electorado. Vamos, que a Clinton le hubiera ido mucho mejor si sus BEBED de cabecera hubieran cocinado sus datos con las especias aportadas por Moore. Así, estos datos le habrían dado una imagen más precisa del país y de a qué se enfrentaba. Y, muy probablemente, habría concentrado esfuerzos de modo diferente y moldeado mensajes alternativos que quizás habrían sido más eficaces a la hora de lograr esas varias decenas de miles de votos que le han faltado en el Rust Belt.

    Creo que nadie tiene claro, a estas alturas, esto. Lo que nos lleva a concluir que la previsión electoral que se revela a posterior más valiosa tiene que ver todavía con cierta capacidad predictiva más propia de la sensibilidad y de las humanidades que de las ciencias sociales (que en lo que tiene de ciencia, como es más replicable, es más igual en todos los casos y por ello menos valiosa). El problema, claro, es que a priori uno tampoco puede saber cuál es la más valiosa. ¡Clinton no contrató a Moore ni sus analistas usaron su sesgo para interpretar los datos porque a priori tanto valían (aparentemente) sus percepciones como las de él!

    Cuestión distinta es lo de nuestros trileros de andar por casa que estafan a partidos políticos y medios de comunicación con modelos y artículos que dan vergüenza ajena. O su inevitable y comprensible tendencia en términos de mercado, claro, a regalar siempre las orejas de quienes mandan (que es quienes interesa que te contraten claro). A lo que se añade que siempre van en plan chulo y dando lecciones… para luego cagarla e intentar borrar sus huellas. La colección de tuits, luego cuidadosamente borrados, de la noche electoral, en la que hasta muuuuuy tarde seguían explicando que los DATOS del recuento eran fenomenales para Clinton(“va a ser una noche muy corta”, “Clinton está mejor aún que en las encuestas a partir de los datos escrutados”, “nos iremos pronto a la cama, esta noche no hay BREXIT”, “ni Florida, ni Carolina del Norte, ni Ohio… Trump lo tiene imposible”) fue bastante épica. Pero esta gente es que no son BEBED: son estafadores profesionales dedicados a al autopromoción. Si a estas alturas quienes los contratan porque se pasan la vida haciéndoles la pelota no lo han detectado, sinceramente, no me dan ninguna pena. Es culpa suya (y así les va, veáse el drama del sector más letizio del PSOE, que va de batacazo en batacazo por fiarse cada vez más de estos trileros y de su mercancía averiada de ínfima calidad y de bajísimo nivel intelectual).

  2. Comentario de l.g. (13/11/2016 09:59):

    LPD informa y entretiene. Me pregunto por que no os han dado todavia un carguito, una paguita, algo… supongo que por eso mismo.

    ¡Estupendo articulo!

  3. Comentario de mictter (13/11/2016 10:39):

    La principal pregunta que me hago es, ¿los que no somos parte interesada (es decir: no nos ganamos la vida con el negociete estadístico/sociólogico/opinadorl/gestión de campaña), deberíamos seguir prestando atención a las docenas de encuestas que salen EN PORTADA durante toda campaña electoral? Este artículo, que me ha encantado, me confirma que no: si al error estadístico le sumamos los sesgos, cocinas y demás, la gran mayorías de las encuestas no sirven para extraer casi ninguna conclusión. Sí para llenar páginas y más páginas, meter ruido y evitar hablar de lo importante, análisis más cualtitativos al estilo de Michael Moore. Claro que para eso hay que sacar a unos cuantos reporteros de la redacción, obligarles a salir de los barrios pijos de Madrid/Barcelona y ponerles a hablar con la gente, mucha gente, durante mucho tiempo.

    Algo distinto es la utilidad que tengan las encuestas para quien las encarga, que en teoría debería disponer de todos los datos y los criterios de ponderación. Como ya indica alfonsotwr, aunque el margen de error no nos asegure que nuestro partido ganará la muy importante circunscripción de Salamanca, sí podemos saber que nuestros resultados han empeorado respecto a la misma encuesta de hace dos semanas, y que lo mismo no fue tan buena idea la ejecución pública del secretario general, o enrocarse en torno a la honestidad de Don Piso. También no hacerse demasiadas trampas al solitario: si la cosa no funciona, y mira que tiene que ser cómodo tener un método cuantitativo que no te obliga a pensar demasiado, mejor ahorrarse los dineros y emplearlos en otra cosa.

    Lo poco que leo/me llega de una disciplina muy relacionada, el marketing y los análisis de ventas, es que el proceso tan de los tiempos de “Mad Men” para lanzar nuevos productos formado por encuesta->focus groups->campaña de anuncios en TV cada vez tiene menos validez: sociedad cada vez menos homogénea, menor consumo de TV convencional, la intenné jodiéndolo todo… cuánto me alegro.
    ¿Os imagináis un mundo en el que fuera tan difícil estimar hacia dónde tiende la opinión pública que los partidos tuvieran que hacer campaña en base al programa? ¿Que no hubiera forma de saber si “han ganao” el debate?

    Ya empiezo a desvariar.

  4. Comentario de Santiago (13/11/2016 11:18):

    Artículo muy, muy interesante. Sobre la interpretación de lo que significa un 33% de probabilidades de Victoria, leí el libro que escribió Nate Silver, y me parece recordar (lo leí hace dos años) que se podía interpretar en términos de odds (no encuentro el término en castellano) de casas de apuestas.
    Si un modelo que te montas tú (que puede ser un modelo cualitativo tan sencillo como pensar ‘Hillary no gana ni muerta’) te señala unas probabilidades diferentes, entonces puede ser una buena idea apostar a esa diferencia. En ese caso, aquellos modelos que dieran un porcentaje de Victoria más alto para Trump hubieran apostado más dinero, y su ganancia sería mayor.

    También puede ser que la memoria me juegue una mala pasada. Me han secuestrado el libro por unos meses, y no puedo comprobar si lo he recordado bien o no

    Pd. Espero que se haya entendido bien

  5. Comentario de Andrés Boix Palop (LPD) (13/11/2016 11:59):

    Mictter +1000 Ojalá pasara eso y tuviéramos campañas de fondo. Lo más grotesco es que luego esta gente se pone también purista y mientras venden esa mercancía averiada a medios y partidos, qu son yonkis de todo lo que les pueda dar una sensación de control, se nos ponen periódicamente puristas a hablar de las diferencias entre “politics” (malas, arggggg, asco) y “policies” (ese cielo de los expertos buenos que nos dicen los que es mejor para nosotros). En general, un predictor de detección de gente infame en lo académico pero también en lo ético es justamente este: el de los que van de “yo soy de policies, eh, no de politics como los otros chungos” empleando esa terminología.

    Y sí, totalmente de acuerdo también en lo traumático que sería para los medios eso de enviar a gente a ciertos barrios y zonas geográficas. ¡Y no digamos para los periodistas! Afortunadamente, no va a pasar. ¡Que lo que mola es ir a cubrir las elecciones americanas a Nueva York, hombre! ¡O estar en cócteles y reuniones de moqueta en Madrid!

  6. Comentario de Jónatan S. (13/11/2016 13:03):

    Ver volverse loco a Nate Silver ha sido una de las cosas que más me han divertido estas elecciones. En menos de un mes el margen de Clinton podía subir y bajar dentro de 10 puntos. Pero el mejor momento ha sido, sin duda, la broncaza que le echó al HuffPost por decir que estaba siendo alarmista por señalar que la victoria de Clinton no era segura. Puede que no haya acertado, pero está claro que es el que tenía más claro lo que estaba haciendo.

    Por supuesto también está el asunto de que lo que uno saca influye en la gente, de modo que la percepción de la gente incluye también su uso electoral antes que como medida. Muchos votantes de Johnson y Stein aseguraban que las afirmaciones de que la victoria era dudosa se trataba más de un intento de movilizar el voto del miedo para que no votaran a sus candidatos de ‘terceros partido’ y no una situación real.

    Más divertido aún es que hubo varios ‘especialistas’ avisando del triunfo de TRUMP!, no solo Moore. El profesor de historia Allan Lichtman lo anunció en septiembre partiendo de un modelo propio que lleva usando desde los ’80 https://www.washingtonpost.com/news/the-fix/wp/2016/09/23/trump-is-headed-for-a-win-says-professor-whos-predicted-30-years-of-presidential-outcomes-correctly/ y también una IA http://www.cnbc.com/2016/10/28/donald-trump-will-win-the-election-and-is-more-popular-than-obama-in-2008-ai-system-finds.html . Otra cosa es el caso que se les haga en medios, pero pudieron ser las primeras campanas de aviso.

    Todo ello sin contar en asuntos externos -las famosos leyes para ‘evitar el fraude electoral’ que los GOPpers se han sacado de la manga en estos años, por ejemplo- que también han influido y que van más allá de la voluntad de voto de la gente.

    Más que las encuestas lo que yo diría que ha salido perdiendo han sido cosas como los expertos en imagen, que tanto por comportamiento como por emplazamiento de anuncios se quejaban todo el rato de la estrategia TRUMP!, incluidos sus propios consejeros. Pero, sobre todo, los debates. Clinton venció con claridad en los tres. No arrolló, y quizá ese fue el problema, pero desde luego lo hizo mejor que TRUMP!. Y ya vemos para qué le ha servido.

    Que todo puede deberse a que TRUMP! es un avatar del caos, pero precisamente por ello debería ser ejemplo para la próxima.

  7. Comentario de lalo (13/11/2016 14:44):

    Yo creo que olvidais uno de los objetivos fundamentales de las encuestas, que es ni mas ni menos, crear tendencia de opinion y funcionar como validacion de las tesis de determinados partidos politicos a traves de los medios de comunicacion, y asi influir ene l sufragio de los votantes.

    El ser humano por regla general no es un outsider, sino que le gusta seguir al grupo mayoritario y ver sus posiciones validadas. De modo que con las encuestas publicas y publicitadas en los medios se intenta reducir las opciones electorales a x determinados partidos, donde los votantes pueden ver validadas sus posiciones. De modo que las encuests tienen un componente importante de publicidad y marketing politico al dar por supuesto el apoyo mayoritario de gran parte de la poblacion o su exclusion

    ultimamente este elemento coaccionador de las encuestas no esta funcionando porque existe una vrisis de las instituciones y del establishment, y en consecuencia no se produce una asuncion por parte de la poblacion. Es mas, comienza a existir una corriente anti sistema, de justo hacer lo contrario de lo que se esepera, y esa corriente al convertirse en mayoritaria ha logrado que cale entre gran parte de la poblacion, con lo que las encuestas sirven jstamente para senalar la opcion no querida por el sistema y es recogida por estos votantes.

  8. Comentario de hglf (13/11/2016 18:12):

    Saludos

    Me interesó mucho éste artículo acerca de historia, predicciones y oráculos:

    http://www.clarin.com/mundo/historia-mejor-predecir-eleccion_0_1685831563.html

    Para darle mas combustible a las cavilaciones.

    Saludos

  9. Comentario de alfonsotwr (13/11/2016 20:33):

    Andrés #1,

    Es que estamos acostumbrados a que los medios abran a toda página con encuestas que dicen que si tal partido ha subido o bajado un punto. Si ya las encuestas próximas a elecciones tienen sus problemas, no hay que discurrir mucho que las que se hacen en la mitad de la legislatura tienen todavía problemas. No quiere decir que no sean útiles y vale que las encuestas bien hechas no son baratas, pero no hay que hiperventilar por un punto más o menos. Y como bien apuntas los BEBED todavía están muy lejos de sustituir a un buen analista que sepa de lo que está hablando, pero lo complementa. Cuando Michael Moore señaló el problema del Rust Belt un BEBED podría haber recurrido a bases de datos para acotar cuánta gente podría estar en la situación que describía Moore, si eran suficientes para dar la vuelta y si tenían herramientas adecuadas para detectar ese posible cambio. Hay un tuit del New Yorker del 1 de noviembre sobre un artículo suyo que ya se preguntaba: “Why is Trump in Michigan and Wisconsin, where he has been trailing badly in the polls behind Clinton for months?“ http://www.newyorker.com/news/john-cassidy/why-is-donald-trump-in-michigan-and-wisconsin.

    mictter #3,

    Buena pregunta y que cada uno deber hacerse para sí mismo: después de todos, todos somos libres de perder el tiempo en lo que nos dé la gana. Lo que sí debemos tener prevención sobre los datos: es fascinante la gran cantidad de datos que están disponibles para el gran público, y la gran cantidad de gráficas chulas que se pueden hacer. Lo complicado es que además sean ilustrativas y que aporten alguna idea original. Normalmente nadie se zambulle en los océanos de datos con una mente vacía: normalmente se bucea para confirmar ideas previas. La diferencia está entre el que tortura los datos hasta confirmar su idea preconcebida o el que es capaz de comprender que la realidad —y los datos— son como son.

    Santiago #4,

    Como comentas, con un modelo mejor, si hay un número suficiente de apuestas en las que se puedan participar con eso modelo, podría ganarse dinero. Aunque una buena casa de apuestas lo que tiene que conseguir es que sea cual sea el resultado, ellas ganen. Tampoco sé si sería a un candidato que pierda en unas elecciones haber tenido un modelo mejor… aunque insuficiente.

    lalo #7,

    El efecto de las encuestas en el electorado me parece clara: de la misma forma que existe la certeza de que alquilar es tirar el dinero, en el mundo político tenemos otra certeza: votar a partidos que no puedan conseguir escaños es tirar el voto. Pero creo que la visión manipuladora de las encuestas es difícil de mantener hoy en día cuando hay muchas casas encuestadoras que producen muchas encuestas, de calidad variable pero que seguro mucho más baratas que hace años. Se pueden manipular algunas encuestas, no todas.

    Sobre ese punto se podría discutir lo que ocurrió en las encuestas tras las elecciones europeas, donde irrumpieron Podemos y Ciudadanos, pero que quedaron detrás de IU y UPyD.

    De repente, en las encuestas después del verano Podemos apareció incluso como el primer partido en intención de voto. Y a partir de 2015, fue cuando empezó a crecer Ciudadanos, pero un crecimiento que fue muy llamativo en las encuestas encargadas por PRISA (MyWord, Metroscopia). Visto lo visto, es sospechoso esa sobrerracción en las encuestas de PRISA, pero es que actualmente hay muchas encuestas por lo que me parece complicado tener un control efectivo del mundo demoscópico.

    hglf #8,

    A mí los que presumen de que las elecciones ya están decidas de antemano por no sé qué parámetros arbitrarios y los candidatos no importan me suenan a vendemotos. Clinton ha fracasado, pero ha perdido por muy poco, soy escéptico ante estos modelos de inevitabilidades histórica-económicas. Además ese entrevistado en concreto presumía de que había acertado el «voto popular» de las elecciones anteriores —falló en acertar la victoria de Bush sobre Gore—, y sin embargo en estas últimas habrá acertado el presidente pero no el ganador del voto popular. De todas formas, podría ser interesante analizar los diferentes modelos que hayan tenido cierto éxito en predecir presidentes.

  10. Comentario de fulano (14/11/2016 08:44):

    El problema de las encuestas es que preparan el terreno para que el público las juzgue con más dureza de la debida. Me refiero a que nos dan una primera aproximación que en realidad no es nada mala, pero que una vez conocida, se da por supuesta, como si todos la hubiéramos sabido sin necesidad de encuestas. Y en realidad no es así. En otras palabras, subestimamos muchísimo el grado de incertidumbre que habría si no hubiera encuestas.

    En el caso de un candidato estrafalario como Trump, si no hubiera habido encuestas probablemente nadie hubiera pensado que tenía la menor posibilidad de victoria. Las encuestas nos decían que sí podía ganar. Entonces nos apropiamos de ese conocimiento, creemos que es de nuestra cosecha y a las encuestas les exigimos ir más allá.

  11. Comentario de Y (14/11/2016 09:49):

    Los ‘datos’

    ¿Cuál es “la tasa de paro” norteamericana

    “U_3” es la que se publicita por los medios de comunicación y mide 5%

    “U_6”, sin embargo, mide 10%

    Si hace cuatro días alguien me hubiera preguntado por la “tasa de paro” norteamericana le hubiera dicho que “5%” (que es lo que mide “U_3”) pero si hoy alguien me preguntrara le diría que alrededor del 10% (que es lo que mide “U_6”)

  12. Comentario de Pescaito frito (14/11/2016 10:19):

    Gracias Alfonso por el articulo. Otra cuestión, además de los errores intrínsecos a las encuestas, no seria cierto que los sistemas electorales complican todavía mas la cosa? En elecciones si/no como el Brexit o el acuerdo de Paz de Colombia, quizá no tanto, pero en las elecciones en España o USA, el equivocarte en un tío en una provincia o estado determinado, tiene su importancia, no?

    En otro orden de cosas, para darle mas colorido al debate de “Como coño ha ganado Trump?”, aquí os dejo un articulo (escrito ANTES de la elección, como debe ser) exponiendo la teoría de que Trump, en contra de los que veían en su campaña un conjunto de exabruptos inconexos, ha diseñado sus salidas de tono según técnicas de venta y negociación para ir fijando algunas ideas en el electorado, que a la larga, le habrían permitido ganar.

  13. Comentario de Pescaito frito (14/11/2016 10:23):

    Uy, perdón, el link: http://blog.dilbert.com/post/126589300371/clown-genius

  14. Comentario de Y (14/11/2016 10:52):

    El partido republicano existe, y existen sus votantes

    El que va a ser vicepresidente cree que la tierra tiene algo así como unos 8 mil años de edad (esto es especialmente doloroso para un ilustrado pues resulta que “Bereshit” -el libro que cuenta el “Principio/comienzo”, el “Génesis”- es un libro escrito por un ilustrado precisamente asustado y escandalizado de los energúmenos que escribieron la Biblia)

    Trump solo ha necesitado mover un puñado de votos más

    Como es normal en estos casos veo a muchos en fase de negación, buscando racionalizar, y les cuesta mucho trabajo aceptar el poder de las fantasías y los fantasmas

    Los datos, el saber, el conocimiento, los libros … todo lo que he amado se derrumba delante de mis ojos

    Como es lógico el imperator recibirá el primero al sátrapa de Israhell. Los romanos se han expresado con claridad (aunque de esto allí no se puede hablar): los romanos han dicho con claridad: ¡ abajo ‘los judíos’, arriba los israelitas !

    ¡ Qué espantoso escarnio

    ¡ Qué escarnio más espantoso

    Ni siquiera yo -que “soy fariseo e hijo de fariseo”- voy a leer ya The New York Times, por no hablar ya en provincias de ElPaís

    ¡ Se terminó el teatro fariseo
    ¡ El triunfo de los saduceos es completo

  15. Comentario de Y (14/11/2016 16:05):

    “Deseo, ya que no puede dejar de mí una sucesión de bellas mentiras, dejar lo poco de verdad que la mentira de todo nos permite suponer que podemos decir (…) Siempre he sido un milimetrista del pensamiento (…)

    Llorar ante el mundo, he aquí el último acto indigno que puede practicar sobre su vida íntima un hombre vencido

    Hay algo de sórdido, y tanto más sórdido cuanto que es ridículo, en la costumbre que tienen los poetas de erigir en tragedias del universo sus dramas particulares. Reconozco qué clase de tragedia puede suponer para un poeta que se le prive, por la razón que sea, de relaciones sexuales. Estas cosas, sin embargo, forman parte de la vida particular y no deberían trasladarse al texto

    La dignidad de la inteligencia está en reconocer que es limitada y que el universo está fuera de ella. Reconocer, con disgusto o no, que las leyes naturales no se someten a nuestros deseos, que el mundo existe independientemente de nuestra voluntad, que el hecho de estar triste nada demuestra sobre el estado moral de los astros, ni siquiera de la gente que pasa delante de nuestra ventana, en eso está el verdadero uso de la razón y la dignidad racional del alma

    Me confieso vencido por la vida, pero no me confieso abatido por ella

    Tragedias, muchos las tienen; todos incluso si entre ellas contáramos las ocasionales. Pero lo que a cada cual compete como hombre es no hablar de su tragedia, y lo que a cada cual compete como artista es o ser hombre y callar o extraer de la tragedia con firmeza una lección universal

    Como el gladiador en la arena donde le puso el destino que de esclavo lo expuso condenado, saludo, sin que tiemble el César que está en este Circo rodeado de estrellas

    Saludo de frente, sin orgullo, pues el esclavo no puede tenerlo, y sin alegría pues no puede fingirla el condenado. Pero saludo para que no falte a la ley aquel a quien toda ley falta”

    (Fernando Pessoa, Sobre la imposibilidad de hacer arte superior)

    “El alma negra sólo en el paraje oscuro y en la voz ominosa encuentra compañía. Tú sola, condenada a perdurable lealtad hacia los hombres, a renovado descrédito y perpetua soledad; tú, proscrita como anticipado cómplice del venidero mal que a sus propios fautores anuncias por tu boca; tú, sola, ya eres cálida y fraterna sombra hospitalaria para los hijos de la ciudad perdida, ¡ tú sola, hija de Príamo, Casandra !”

    (Rafael Sánchez Ferlosio, Vendrán más años malos y nos harán más ciegos)

  16. Comentario de Y (15/11/2016 12:45):

    Después de unos desgarradores momentos de trauma, pánico, síncope, desmayos y soponcio en la sensible judería ilustrada … Veamos con más calma

    (1) La tasa de paro norteamericana probablemente está más cerca del 10% que del 5% y eso explica un montón, el Pocero ha ganado movilizando a algo así como un 0,1% de los votantes, bien sencillo con una tasa de paro del 10%, una guinda sobre un pastel conocido, los votantes del partido republicano votan religiosamente al candidato que presente el partido, y si el partido presenta a una acémila lo votan aún con más entusiasmo como es lógico y natural

    (2) el partido demócrata ha presentado como candidata a una pistolera neocon, que desanima un montón

    (3) el 90% de los judíos son antisemitas -profundamente antisemitas- y les gustaría que “la tierra de canaan” fuera una isla frente a las costas de Noruega (como la isla de Utoya y les gustaría que el ministro encargado de dispensar el terror entre la gente de la tierra fuera Anders Behring Breivik) pero usan la palabra “antisemita” para todo el que se atreva a llevarles la contraria en cualquier cosa o se atreva a mostrar el más mínimo desagrado por Israhell y las brutalidades sionistas del imperio romano y sus aliados

    (4) los sionistas norteamericanos son de origen romano/cristiano y de origen rabínico

    (5) Total, antes era “USA capital Tel-Aviv” y ahora será “USA capital Jerusalem”

    (6) Ni siquiera hay que creerse lo de distensión con el ruso en esta colosal estafa

  17. Comentario de Y (15/11/2016 13:28):

    la judería ilustrada está en estado de shock

    ayer las escenas eran de desolación en los arrinconados, esquinados y acorralados restos menguantes de la judería ilustrada, por lo menos estoy tranquilo al confirmar esta madrugada que no me había vuelto loco ayer por la mañana y la tarde

  18. Comentario de Y (15/11/2016 15:50):

    Milo Yiannopoulos

    busquen y verán que este líder mediático de esta nueva extrema derecha sin complejos se ha teñido el pelo … y ahora es rubio

    y además es gay

    rubio y gay

    es simplemente perfecto

    (Y la mujer de Herodes -el rey cliente de la Roma imperial- es rubia)

    es mejor reír para no parar de llorar

  19. Comentario de Y (15/11/2016 19:56):

    “Ya no olerá a ajo”
    dice el oficial del ejército alemán
    (Vasili Grossman, Vida y Destino)

    La teñida de rubio y autodenominada “maricona peligrosa” es de origen griego y romano/católico, y no quiere ni que su pelo recuerde al Mediterráneo, el mundo del aceite de oliva, el ajo, el pan de trigo y el vino tinto

    si entramos en su página Milo Yloquesea punto net, y le damos a Home, veremos: Nov 10, 2016 en Palm Beach, FLorida, David Horowitz [vaya tela] le invita a escuchar a la locaza y a otros, precio de la entrada 1750 dólares

    odian el Mediterráneo

    sueñan con una isla frente a las costas de Noruega

    el caso de los fascistas españoles es exactamente similar (se podría decir sin temor a equivocarnos que la derecha española por así decirlo siempre ha estado en el lado correcto de la historia): en 1936 estaban fascinados por la ferocidad de “la bestia rubia” y pusieron en marcha en estas tierras del poniente su propia versión del exterminio mientras “la bestia rubia” procedía al exterminio del pueblo yiddish (que a los ojos de “la bestia rubia” eran ‘rojos, moros y gitanos’) y ahora a todos los fascistas del imperio romano-germánico les entusiasman los sionistas

    rubia y gay

    ¿Por qué la guinda del pastel tiene que ser homosexual

    Pues para darle la vuelta a la tortilla: Saulo el Pablo (un rabino de Jerusalem nacido en Tarso) estableció en el siglo I la frontera cultural entre el mundo grecoromano y el mundo semita en la homosexualidad

    Pero a la religión, identidad e ideología romana imperial ahora le sobra ese ligero barniz semita, y ahora la frontera tiene que trabajar en la otra dirección

    Ahora que el 90% de los judíos son buenos romanos -y ahora que los hebreos son mahometanos- la guinda del pastel tiene que ser una locaza rubia, griego y católico romano

  20. Comentario de Y (15/11/2016 21:51):

    “American Jews have transformed virtually overnight from insiders to outsiders”

    “los judíos norteamericanos de la noche a la mañana se han quedado fuera de juego”

    claro, hay suficientes sionistas de origen romano/cristiano como para necesitar otros sionistas

    “Between the influence of Bannon & Adelson, it will be perfectly possible for Trump admin to promote both antisemitism & Israeli apartheid”

    “Entre la influencia de Bannon [cristiano sionista] y Abelson [sionista judío] será perfectamente posible para la administración Trump promover al mismo tiempo antisemitismo y el régimen de apartheid en Israel”

    leído en el periódico israelí “la tierra” (Ha’aretz)

  21. Comentario de alfonsotwr (15/11/2016 23:15):

    Pescaito frito #12,

    Los sistemas electorales pueden complicar o facilitar la previsión: de buena parte de los estados estadounidenses se tenía bastante claro lo que iba a salir porque la diferencia entre los partidos era muy grande. El problema está cuando está muy justo, ahí sí puede complicarlo bastante, porque hay que recurrir a encuestas en territorios más pequeños que no suelen ser ni tan abundantes ni tan fiables.

    Y por la existencia de sistemas electorales son interesantes los modelos que estiman el ganador o dan el número de escaños, porque intentaban estimar el ganador/escaños teniendo en cuenta el sistema electoral, que al fin y al cabo es lo que cuenta en las elecciones.

    Será curioso ver a Scott Adams cómo analiza la presidencia de Trump que promete emociones fuertes.

  22. Comentario de Y (15/11/2016 23:40):

    Y tal vez quizá podría ocurrir que

    John “bombardeemos Irak y luego Irán” Bolton

    sea el Secretario de Estado trumpista

    así que por ahora el plan sigue inalterado:

    -destruir cualquier esperanza de democracia en Egipto
    -destruir Irak
    -destruir Siria

    y ahora falta

    -destruir Irán

    En fin, una vez nos toca Calígula y otra vez nos toca Nerón, así de entretenido es el imperio de los romanos

  23. Comentario de Trompeta (16/11/2016 01:34):

    Interrumpimos las pajas serrinales de Y antes yehuda para informar que Killary no solo ha perdido frente a Trump, sino que ha sido derrotada por otra candidata, pa que luego tengais la jeta de decir que los votantes USA son machirulos:
    https://twitter.com/causticbob/status/797427175855165441

  24. Comentario de Y (16/11/2016 10:45):

    Se me olvido decir que Steve Bannon -el jefe de la campaña de Trump y ahora nombrado jefe de los asesores de la Casa Blanca- es el que contrató a Milo Yiannopoulos

  25. Comentario de Y (16/11/2016 11:57):

    Nótese cómo todos los medios de comunicación europeos respecto al nombramiento de Steve Bannon solo están contando un punto de vista de los tres o cuatro posibles

    Y en todos lados aparece que Steve Bannon es un ‘racista, machista, antisemita’

    Así que ‘antisemita’ es todo el que se atreva a llevarle la contraria a un judío de Nueva York

    -pienso que el arroz con bogavante habría que hacerlo así
    -¿ pero qué dices ! ‘antisemita’ que eres un ‘antisemita’

    Es espectacular, han adelantado por la derecha a todo el mundo, para qué queremos a killary y sus sionistas si nosotros los machos rubicundos tenemos nuestros sionistas que son aún más radicales

    La loca teñida de rubio dice que el Papa de Roma es comunista, como es lógico, cuando el Romano Pontífice te enviaba a la horca por pensar distinto (recordemos al maestro de Ruzafa ahorcado en Valencia en 1826) entonces el Romano Pontífice era una figura respetable, ahora que es el guardián de un viejo museo de viejas ruinas romanas y mediterráneas, pues entonces ahora ya no es de los nuestros. Y así todo. Que el nombre de D–s ya no sirve para quemar brujas en una hoguera, pues nos inventamos otro truco

  26. Comentario de Braulio (16/11/2016 21:34):

    #25 Bannon odia a los judíos pero como muchos americanos parafascistas apoya a Israel. Supongo que porque los palestinos son más infrahumanos todavía y porque no sería de hombres no aprovechar la oportunidad de machacar al débil.

  27. Comentario de Y (17/11/2016 08:45):

    Sí, Braulio, pero lo doloroso es que la mayoría de los judíos están de acuerdo con Bannon

    Mola, Queipo de Llano y Francisco Franco odiaban con toda su alma a los españoles y de hecho se dedicaron a matar españoles en grandes cantidades

    El israelita bíblico es un personaje de la literatura de fantasía, de época imperial persa, pero se ha hecho real en el siglo XIX norteamericano con la doctrina del “destino manifiesto”, y se hizo real en estas “tierras del norte/poniente” (Yspanya) y se ha convertido en una real pesadilla para “la gente de la tierra” de “la tierra de Canaan” a partir de 1917

    En la segunda mitad del siglo II, en los años 150-200 los cristianos agarraron una parte de la biblioteca y formaron la colección de textos llamada Nuevo Testamento, y los tradicionalistas, los rabínicos, agarraron otra parte de la biblioteca y formaron su propia colección de textos, la Mishná

    Pero al cabo de los siglos los cristianos le enseñaron a los judíos a leer los viejos libros de la Biblia comodiosmanda

    Steve Bannon es el final de esta historia

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