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Susana Díaz, Maquiavela de Triana

Una de las cosas más divertidas del show socialista (y miren que es complicado escoger, con la de cosas divertidas que nos han ofrecido) es que sobre todo él sobrevuela la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, como gran esperanza blanca del socialismo español, tal y como lo aseguran ella, sus palmeros, los editorialistas de medios afines al PP, y el propio PP. Y lo mejor de todo, lo mejor de lo mejor, es que también hay gente afín al socialismo, incluso gente inteligente, que también se ha creído este discurso. Que Susana “habla claro” y “no lee”, que su argumentario suena como medio natural, y que eso es mucho más de lo que están acostumbrados a ver últimamente al frente del PSOE.

Socialismo del siglo XXI

Y todo esto es muy divertido porque Susana Díaz, como Maquiavelo del sur profundo, con manos derechas e izquierdas tan capacitadas como la que decía que era “la única autoridad del PSOE”, o el que lloraba porque la foto de su hijo estaría muy sola, encerrada en su despacho de Ferraz [1], hasta ahora nos ha mostrado las siguientes realizaciones:

– En 2014 amaga con presentarse, pero quiere que la cosa sea por aclamación. Joder, que a mí me ha puesto Griñán en el sillón por mis indudables méritos (es buen momento para recordar que Griñán le ponía deberes los fines de semana [2], que viera películas “que te hacen pensar”, ocasionalmente incluso que leyera algo, para ver si así Susanaza se culturizaba algo), así que ni primarias ni ná, porque mira, si hay primarias existe la posibilidad de que pierda, y eso no viene en ninguno de los textos que me ha pasado Griñán, así que voy a apoyar a ese tal Pedro Sánchez, que no sé quién es, ni voy a informarme mucho [3], que es muy cansao, pero que con que gane al hijoputa de Madina me vale.

– Gana Sánchez, fundamentalmente por la diferencia que consigue en Andalucía, con lo que demuestra que, si Susanaza se hubiera presentado, habría ganado sin problemas. Y pasa lo que ocurre siempre en estos casos, claro: el que manda ahora piensa que manda porque se lo merece y decide mandar, en vez de hacer lo que le dicen quienes le han puesto ahí. Así que Susana ha colocado a uno que pasaba por ahí y que se le rebela a las primeras de cambio. ¡Maquiavélica!

– Cuando llega el momento de negociar con Podemos y Ciudadanos, en enero de 2016, con el PP hundido en la miseria, y existe la posibilidad de largarlo del poder en todas partes y que se quede en Castilla y León, Murcia y Galicia como todo poder territorial, llega Susanaza y exige que aquí se reedite el pacto que tiene ella en Andalucía con Ciudadanos, que a Podemos ni agua. Con lo que Sánchez le da a Pablo lo que Pablo más desea: una excusa verosímil para que Pablo pueda votar NO sin que se note demasiado lo mucho que quería poder votar NO. Así que Sánchez escenifica el pacto más inútil y ridículo de la historia, su pacto con Ciudadanos, y, claro, fracasa. Esto podría leerse como éxito maquiavélico de Susanaza, que obviamente ahora no quiere que su archienemigo pille La Moncloa y se consolide, pero claro, eso nos lleva directamente a…

– Junio de 2016. Un Nuevo Amanecer Mariano. Rajoy es Churchill. Rajoy es Roosevelt. Rajoy es Stalin. Rajoy es todo eso y mucho más, y sobre todo es Rajoy, el hombre que extermina a sus enemigos sin hacer nada y que permanece siempre en el sitio en el que cayó en un momento determinado, sin levantarse del sillón desde 1983. Y con esta victoria, por cierto, logra atesorar ya más victorias electorales (2011-2015-2016) que derrotas (2004-2008).

– Rajoy está muy fuerte y sólo le faltan seis votos afirmativos o doce abstenciones para ser investido. Y ahí entra el dilema. Porque Pedro Sánchez ya quemó las naves, en dos campañas electorales seguidas, asegurando que en ningún caso pactaría con el PP. Opción que, por otro lado, parece más afín a lo que quiere su electorado. Y, sobre todo, más afín a lo que el PSOE en bloque aseguró que harían si les votaban. Pero como Susanaza ve claro que si permite que Sánchez se salga con la suya (ir a terceras elecciones) no se lo quitará de encima, y como esta mujer, en su maquiavelismo, todo lo lee en términos de política interna de agrupación de Juventudes Socialistas, que para algo es ahí donde ha aprendido todo lo que sabe (bueno, ahí y en las sabias enseñanzas de fin de semana de Griñán), le monta un golpe de Estado con la delicadeza y virtuosismo acostumbrados: dimite un número de personas en la Ejecutiva. El número justo para que no sean mayoría y necesiten invocar a los muertos en su favor, y para que el motín no sirva absolutamente para nada, salvo para perder 15 de los 17 votos en el decisivo Comité Federal. Bueno, para eso y para reírnos un buen rato de la máxima autoridad, la foto de mi hijo, y demás monstruos de la política andaluza que serían, supongo, Vicepresidenta del Gobierno y Ministro de Educación, respectivamente, en un Gobierno de Susana Díaz.

– Se produce el Comité Federal, en el que los “críticos” dejan claro que son los malos de la película a ojos de todo el mundo (incluso, por un momento, hay gente que se cree el papel de musa de la izquierda, mártir del socialismo, de Pedro Sánchez [4], que cuatro meses antes pactaba sin inmutarse un programa de centroderecha con Ciudadanos mientras hablaba del “populismo venezolano” de Podemos), y dejan claras también otras dos cosas: 1) ellos son críticos con Sánchez, pero, cuidado, que eso no quiere decir que estén por la abstención, que a Rajoy ni agua; y 2) que el problema es que si ahora van a unas terceras elecciones, como quiere Sánchez, el PSOE perderá diputados y quedará hecho unos zorros.

– El PSOE sale hecho unos zorros del Comité Federal, con la credibilidad “izquierdista” y de cumplir la palabra que Sánchez había logrado labrarse completamente destruidas. A cambio, tenemos al socialismo andaluz al frente, al que le falta tiempo para anunciar que va a haber que abstenerse, es decir, que el PSOE va a hacer lo que prometió, una y otra vez, que nunca haría, en dos campañas electorales sucesivas. Y abstenerse gratis, porque sí, por España. Nada de arrancarle a Rajoy tres o cuatro concesiones, aunque sean cara a la galería. ¡El PSOE andaluz es incluso más pagafantas que Albert Rivera!

Los otrora críticos, que ahora mandan, ganan la votación con cierta claridad, y a continuación (bueno, ya antes) se ponen a amenazar a todo el mundo: el que se mueva, no sale en la foto. Sólo que cuando Guerra decía esto, en los años ochenta, el PSOE era el partido hegemónico en España, gobernaba en casi todas las Comunidades Autónomas y ayuntamientos, y ahora, en cambio, la foto muestra que el PSOE tiene un aspecto horroroso. Muchos se niegan a aceptar la disciplina de voto (hay un apasionante recuento por ahí montado, la cosa va de quince a veinticinco diputados díscolos, más o menos), y anuncian que votarán No. Con lo que Susanaza, el nuevo estilo de coser el socialismo español, les enseña la puerta. Hala, ya podéis iros al Grupo Mixto, y los catalanes del PSC que se vayan a su país, que no los queremos. Y recuerden que lo de abstenerse con Rajoy era porque, si había nuevas elecciones, el PSOE perdería muchos diputados. ¡Con Susana, eso queda garantizado, y sin necesidad de unas molestas elecciones!

Sin embargo hay niveles: porque puede entenderse que el PSOE no pueda permitir así como así que cualquiera le chulee y pase de votar lo acordado en el Comité Federal; pero lo del PSC, como bloque, ya entra en el terreno de lo patológico. Una votación, la del PSC, que permitiría que el otrora segundo granero electoral más importante del PSOE tomase aire, en lugar de seguir hundiéndose. Y todo ello, recordemos, sin que sean necesarias 84 abstenciones para investir a Rajoy, que a este paso va a ser investido con más votos favorables que González en el 82 (y claro que sí, coño, que se lo merece: ¡no os abstengáis, socialistas, y votad Sí! ¡Un Sí a la responsabilidad, un Sí a España!). La abstención en bloque tiene por objeto marcar paquete susanista, que los críticos se posicionen y, si lo hacen, echarles del grupo parlamentario. El propósito de tal estrategia se me escapa, aunque hay por ahí interpretaciones maquiavélicas que dicen que así Susanaza se libra del PSC y sus militantes [5], que nunca le votarían, y se garantiza la victoria para ocupar la Secretaría General de lo que quede del PSOE, y de esta manera lanzar su ilusionante proyecto de “a por los 50 escaños”. ¡Qué lista!

Ahora hay muchos genios del análisis político (los mismos que decían que Rajoy estaba muerto, que el pacto PSOE-C’s era una medida brillante, etc.) que aseguran que huuuyyyy qué jodido que lo va a tener Rajoy, que el Parlamento va a ser un infierno, que no le van a pasar ni una. Bueno, lo dicen estos genios y los voceros del PP. Unos y otros, junto con algunos significados dirigentes del PSOE, [6] han engendrado la teoría de que es una putada gobernar, que lo que mola es estar en la oposición con “enorme poder”. ¡El poder de abstenerse ante los Presupuestos y demás leyes que proponga Mariano!

La cosa se le ha puesto muy bien al PP, que hace un año estaba a punto de perderlo casi todo, y ahora es el partido hegemónico en España, a gran distancia del segundo. Mientras el PP consolide ese 35% de los votos, cosa que a buen seguro hará en próximas convocatorias electorales a poco que termine de reabsorber a Ciudadanos, se encontrará en el escenario electoral soñado: con 165 diputados, por unos 140 de Podemos y PSOE (por este orden, claro). A ver quién echa a Mariano de la poltrona, con esos números. Si la salud le respeta, podemos tener Mariano para tres o cuatro legislaturas más.

Lo único que puede entorpecer ese camino de rosas del rajoyismo (Mariano: aunque sabemos que tú no eres de esa clase de político y que nunca le das nada a nadie, te apoye o te joda: ¡no te olvides de LPD, el único medio que siempre creyó en ti! ¡Invítanos algún día a La Moncloa para ver un partido clasificatorio de la Selección!) es que la crisis, siempre larvada, estalle en los próximos años, vía macrorrecortes psicópatas de Bruselas, que ya ha amagado con un primer golpe (aunque creemos que Mariano los toreará con la misma pericia con que lo ha hecho en estos cinco años), hundimiento del sistema de pensiones o default de la deuda; lo que pase antes. Pero, como incluso en ese caso Mariano cuenta con la ayuda de Ciudadanos y PSOE, los chavales, para compartir el coste político de ese tipo de decisiones, no descarten que la legislatura dure lo que duran todas las legislaturas con Rajoy, si de él depende: lo máximo que sea posible.