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Mariano Rajoy, Presidente en Funciones

Probablemente, todos los lectores de LPD conocen ya a Mariano Rajoy por alguno de sus otros papeles, [1] dado que en las últimas décadas ha protagonizado superproducciones de mucho éxito. Tras unos inicios en el cine independiente con personajes menores: hijo de juez franquista en una peli en blanco y negro para adolescentes con picores, registrador de la propiedad simpaticote y vividor que llega a Santa Pola y se hace el amo del casino y de la vida nocturna local -película, cómo no, de los primeros años de la Transición-, presidente de Diputación de provincias… Mariano Rajoy poco a poco fue haciéndose un hueco en nuestros corazones con representaciones que ya son, esas sí, mucho más conocidas para el gran público. Ha sido Ministro Clouseau encargado de sellar pequeñas fugas de plastilina de un superpetrolero, PierreNoDoyUna en una apasionante carrera por la Sucesión de Cincinnatus finalmente ganada [2] porque mejor era cagarla una y otra vez que hacer sombra al Gran Líder del Mundo Libre que fue José María Aznar López, General Cúster para toda la prensa española que lo daba por muerto a manos de los indios de su propio partido [3] mientras perdía un par de elecciones de nada, actor protagonista de cine social y de denuncia en la campaña de 2011 con impactantes actuaciones en la cola del paro, personaje de picaresca agraciado con unos cientos de miles de euros en unos papeles escritos por ese Señor del Que Usted Me Habla e incluso, en uno de sus papeles más aclamados, un intrépido héroe de acción que compaginaba la presidencia del Gobierno de España con una incesante actividad reformadora de leyes, intercambiadora de cromos de fútbol de la liga española y eliminadora de toda una cohorte de malos de la película en forma de dirigentes de su partido manchados por la sombra de corrupción, que ha ido liquidando sin piedad… y sin hacer nada. Mariano Rajoy, El Eliminador de Corruptos [4]. El Gran Éxito de público y crítica de la Legislatura, sin duda. Ahí queda eso.

Mariano Rajoy en Los Lunes Al Sol y encima Sin que el Marca haya llegado aún al Bar, Premio Goya de la Academia 2011

Aunque toda esta trayectoria ha hecho a Rajoy un personaje conocido de sobra, así como muy popular en todos los hogares españoles, ha sido recientemente cuando ha logrado por fin el papel cumbre de su carrera, ese que le va como anillo al dedo y que nos permitirá recordarlo para siempre: Mariano Rajoy, Presidente en Funciones. Y es que incluso sus más enconados rivales no pueden sino rendirse a la evidencia: este hombre nació para esto. Es más, no para hacer de Presidente en Funciones unos días de nada, como en plan trámite, de actor de reparto, no. Sino para hacer de Presidente en Funciones protagonista, que se tira ahí semanas enteras, incluso meses… ¡incluso años si fuera menester y hubiera que salvar a la Patria… pero siempre en funciones y con tranquilidad! A fin de cuentas, un Presidente en Funciones no tiene que hacer muchas cosas más que, sencillamente, ser Presidente. Lo cual te obliga a luchar contra las grandes amenazas exteriores –rivales de la selección española de fútbol, catalanes y extraterrestres [5]– pero una vez vas liquidando estos soufflés sin importancia pues ya poco más, la verdad. Se considera, por ejemplo, que es mejor que un Presidente en Funciones no intente aprobar leyes, pero es que ni siquiera reglamentos o modificaciones mínimas de política ejecutiva, y que es conveniente que se limite a decisiones menores y de trámite -dónde ver el partido de la selección de este lunes tras las elecciones, si instalar o no una pantalla plana para el Tour de Francia, si ir pidiendo que renuncien a los funciones los ministros ya cesados hace semanas pero que mientras no tengan sustituto ahí siguen a medida que van siendo imputados o salpicados por distintos escándalos pero con el chollazo de no tener que pensar en nombrar sustitutos…-. A diferencia de lo que le ocurrió cuando tenía que hacer de Presidente, por poner un ejemplo sencillo, Rajoy ahora no tiene ni que estar ocupado en reformar chorrecientas leyes con refundiciones absurdas y cambios de mínimos pero que llevan igualmente mucho trabajo, total, para dar imagen de que estás cambiando un huevo de cosas, porque a un Presidente normal se le pide que las cambie. ¡En cambio a un Presidente en Funciones se le pide, se le exige incluso, que NO TOQUE NADA! ¿Hay algo más maravillosamente rajoyano que eso?

Eso sí, y para compensar un poco, se acepta que un Presidente en Funciones, entre sus extenuantes deberes, haga de vez en cuando declaraciones institucionales, siempre y cuando sean absolutamente absurdas y vacías de contenido. ¡Pero es que incluso en esto, aunque requiere algo de actividad, Rajoy lo clava como nadie! (y discúlpenme por cómo se va subiendo de rajoyismo un análisis en plena jornada de reflexión, pero que nos disculpe la Junta Electoral, es marca de la casa). Es más, a lo largo de su carrera si Rajoy nos ha deleitado con algo es precisamente con ese tipo de declaraciones. Algunas de ellas están ya por derecho propio entre las que sin duda más se recuerdan y recordarán de la cinematografía española, como, y son sólo algunos ejemplos al azar, las ya míticas “Los catalanes hacen cosas, exportan”, “Lo bueno de España es que tiene muchos españoles”, “Un plato es un plato” y la más reciente, que lo ha petado en el box-office de toda Europa y no sólo de España “La Unión Europea es una cosa muy buena y la democracia y que la gente hable también es muy importante, pero ojo con eso de los referéndums, que es algo que lo carga el diablo, se sabe cómo entras y no cómo sales”. Como puede verse, Mariano Rajoy no es que lo clave, es que lo hace hasta el punto de que hay quien empieza a señalar que debería estar llamado a más altas funciones en las que decir este tipo de chorradas vacuas no sólo son parte de las tareas requeridas sino que constituyen la única actividad a desempeñar. Se rumorea, por ejemplo, que el Preparao empieza a sentir cierta envidia porque es indudable que el papel de Jefe del Estado le viene como anillo al dedo a Mariano Rajoy. Y no seremos nosotros quienes lo pongamos en duda, pues aunque esquía bastante peor que cualquier Borbón que se precie es indudable que no hay color. El actual Preparao, el pobre, no logra nunca que sus frases vacías se recuerden, no tienen punch, no tienen gracia. Hasta en su gran papel como Supremo Hacedor de los Mejores Juegos Olímpicos de la Historia de las Bancarrotas para Madrid (España) le acabó comiendo todo el protagonismo Ana Botella con su “relaxing cup of café con leche”. La única frase memorable que se le recuerda, y ni siquiera es literal porque no me acuerdo ni yo ni nadie de cómo lo expresó, es cuando dijo eso de “los españoles somos iguales ante la ley y por eso voy a mandar a la Fiscalía y la Abogacía del Estado a que exculpen a mi hermana y le carguen todo el muerto a mi cuñado, que siempre me ha caído gordo, porque las instituciones, queridos españoles, funcionan, la ley es igual para todos y yo soy irresponsable y hago lo que me da la gana”. Nada que hacer frente a Mariano Rajoy, que le ponen un micro delante y te suelta un “y la europea” que se viraliza en segundos con toda la tranquilidad del mundo. Para el próximo casting de Rey Borbón, ahí debería estar, si hay justicia en España. ¡Es imbatible a frases vacías perfectas para hacer de Jefe del Estado, de Presidente en Funciones, o de Intelectual del régimen! Son sus manifestaciones habitualmente tan inocuas, por obvias o estúpidas, que hasta podría el tío convertirse en tertuliano de estos basados en datos que menudean ahora, en plan “experto” en lo que le pongas, diciendo siempre chorradas obvias o barbaridades de grueso calibre a gusto de quien manda: la democracia no consiste en que los ciudadanos decidan, que eso es muy peligroso; España es un país cojonudo en todo y el mejor del mundo, aunque nos hemos pasado de redistributivos y eso habrá que corregirlo; tenemos que hacer como Dinamarca y reducir nuestro gasto público y bajar los impuestos; el modelo a seguir es el modelo de la Región de Murcia, el mejor de Europa en materia de transparencia y eficiencia de las políticas públicas; los ingleses son unos subdesarrollados democráticamente que no entienden que la democracia representativa consiste en evitar que los ciudadanos puedan interferir con su voto en el arreglo de cuestiones complejas que han de ser afrontadas por expertos y abogados del Estado….

Mariano Rajoy es el Presidente en Funciones perfecto e, idealmente, gracias a un defecto de diseño de nada en la Constitución española (disclaimer: no por ello estamos insinuando que no sea la mejor Constitución del mundo, pero sin duda este artículo fue culpa de los vascos y catalanes), podría haberlo sido indefinidamente, siempre y cuando hubiera seguido funcionando bien en taquilla semana a semana y no se hubiera instrumentado una coalición alternativa que lograra presentar un candidato viable. A falta de candidato viable -o que tuviera al menos, no sé, más votos de los que cosechaba en su día Fraga Iribarne-, sin embargo, apareció esa otra cosa encarnada por Pedro Sánchez, malvado como él solo, que optó por organizar una aclamada operación Letizia para “poner en marcha el reloj de la democracia” y obligarnos a volver a votar, cosa que hemos de hacer todos los españoles hoy, en lugar de seguir indefinidamente en esta situación con presidente en funciones que, la verdad, no parece molestar a nadie. El argumento de Pedro Sánchez es que, por lo visto, constituía una anomalía tener a alguien mucho rato en funciones en ese papel. Vamos, que a Pedro no le gustaba la Constitución, por mucho que luego vaya de que no se puede cambiar ni tocar en nada, que eso de es masones y comunistas. Bueno, eso y que Mariano Rajoy hizo muy mal porque, ojo, “le dijo NO al Rey”. Al parecer, en una democracia de verdad, al Rey no se le puede decir que no, y eso es lo que explica tantas cosas como los AVEs a la Meca, KIO, cosas de los Albertos, lo de Mario Conde y Banesto o los líos ahora de su hermana y su cuñado. En fin, nada, peccata minuta. Pedro Sánchez es que tiene una obsesión rara con la gente que dice NO y luego los va siempre criminalizando por ahí. Hay un tema psicológico a estudiar ahí. Pero no nos desviemos. Tampoco se nos oculta que a Sánchez le aconsejaron las elites de la politología y los analistas, en medio además de un clamor mediático que le hacía la ola, que hiciera lo que hizo porque así sería investido a la postre -recuerden la simpática teoría de que Podemos no tendría más remedio que votar que sí porque le convenía-  y que además si no salía la cosa por una conjunción astral rara eso le haría el candidato más viable en unas futuras elecciones, donde arrasaría de la mano de su colega Rivera sin ninguna duda. El resto, amigos, es Historia.

El caso es que, como consecuencia de todo ese paripé, hoy hay que volver a votar y quizás, sólo quizás, de ello se derive que a Mariano Rajoy le quede, lástima, poco tiempo como Presidente en Funciones. Incluso puede darse el caso de que el pobre hombre deba abandonar su actual y simpática actuación En Funciones para volver a desempeñar el cargo de Presidente a secas. Y ya volveremos a lo de siempre. El pobre Rajoy cansándose y haciendo como que reforma y los española puteados porque de vez en cuando hace cosas, en vez de tan tranquilos como ahora y encima disfrutando de la selección. Jamás te lo perdonaremos, Pedro, jamás.

Di NO a las drogas y a los engaños a la población infantil

Como consecuencia de esta obsesión de Pedro Sánchez con lo de que no se puede decir NO y más en particular con lo de que no se puede decir en ningún caso NO al Rey, Mariano Rajoy tiene en cartel ahora mismo dos pelis. La del Presidente en Funciones y la del Candidato. En realidad hace un poco el mismo papel en ambas, porque sabe que tiene mucho éxito así. Pachorra, tranquilidad, muchas visitas a programas de la tele absurdos y frases vacías de contenido que cuando se pone socarrón empiezan a tener un toque buñueliano que conectan muy bien tanto con los más mayores como con la juventud más hipster. Así, en lo mediático, la campaña electoral que ha venido realizado Rajoy se puede resumir en varios hitos:

Todo ello ha permitido consolidar el marco de fondo de esta campaña, con unos electores que, como les explicamos ya hace unos meses en nuestra Guía Electoral “Hijos de un Mostacho Menor” [6] (que hoy, día de elecciones, deberían releerse todos Ustedes sí o sí antes de ir a votar), son lo que son y quieren lo que quieren. A ese respecto Mariano Rajoy poco puede hacer, la verdad, porque las preferencias del público no se cambian de un día para otro, más allá de dejar claro a quienes puedan ser su público objetivo que ahí está él, más en forma que nunca. Bueno, y que es quien mejor analiza la realidad política española -junto a LPD, su página amiga, pues a fin de cuentas fuimos los únicos, junto con él, que tuvimos claro desde el mismo día 20 de diciembre de 2015 que sólo había dos salidas: o Gran Coalición o nuevas Elecciones [8]et voilà!, una vez más los analistas expertos cagándola y Rajoy y LPD prevaleciendo-.

Y a fe que lo ha hecho. Todos los abuelos de España, así, en general, pero también toda la gente conservadora que no quiere cambios y que por mucho que el país este nuestro sea una mierda siempre piensa que dentro de lo que cabe no está tan mal y que peor podría ser si algo cambiara de verdad, que mira los moros cómo quieren venir y hasta en patera nos invaden… ahí tienen a su Mariano Rajoy de nuevo, rutilante, demostrando que mejor que él nadie representa ese credo. Frente a principiantes que no saben defender estas convicciones de bloqueo y que incluso osan pedir reformas estructurales con la boca pequeña para disimilar [9] (aunque luego se limiten a pedir meros cambios de huso horario a la vez que cambiamos horarios, todo sea para garantizar que el cambio real sea inexistente y que quienes lo defiendan queden como analfabetos), ahí ha estado Rajoy toda la campaña defendiendo un programa que se resume en “NO TOCAREMOS NUNCA NADA DE VERDAD EXCEPTO SI NO HAY MÁS REMEDIO Y ESO SÓLO SI ALGUIEN NOS OBLIGA”. Es decir, postulándose como un candidato a Presidente no sólo ideal para los tiempos que corren en la Unión Europea (si por la UE fuera, Mariano Rajoy estaría gobernando a la vez Portugal, España, Grecia, Italia, e incluso Francia y el Reino Unido, a fin de asegurar que las cosas fueran de verdad como deben ir) sino que, si pudiera, y por él no va a quedar, eso lo sabemos todos, gobernaría como Presidente igual que ha actuado como Presidente en Funciones. ¿Acaso hay alguien que no pueda ver el indudable atractivo de esta propuesta para gran parte de la sociedad española? Más aún si, además, enfrente hay unos aprendices de brujo y de los pactos raros que, a la hora de la verdad, pues eso, sólo sirven para dar más opciones a los radicales con sus fracasos y sus ridículos (y no, no miramos a nadie [10]; no, a ti tampoco [11]). Y, sobre todo, si siendo la única alternativa tienes enfrente, pues eso, a los radicales, a los comunistas, a los populistas, a los de Venezuela, a los de los referéndums… ¡al que votó NO [12]! A los que pueden, en definitiva, quizás, un día de estos, si eso, plantear algún mínimo cambio que afecte al statu quo. Y no, eh, eso sí que no. Frente a ese terrible riesgo, ahí está Mariano Rajoy, tu Presidente en Funciones, para pararlo.