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Hitler en Moncloa: la resistible ascensión de Pablo Iglesias

Vello facial sexy en tu zona

Al final los llamamientos al amor fraternal [1] no sirvieron de nada: habrá Elecciones Generales el 26 de junio. En LPD ya nos estamos poniendo un torniquete en el brazo para que se marquen bien las venas mientras esperamos que las encuestas se diluyan en cuatro gotas de bilis demagógica exprimidas de los medios de comunicación, aunque nos da que el material que nos vende [2] el camello de siempre está cortado con estricnina, sentidodestadina y ciudadanina. Poca broma con esta última: en las últimas elecciones, mis compañeros de curro se metieron una sobredosis, vieron escaños naranjas por todos lados y palmaron la porra electoral. Así que a la espera de que Andreu el Andorrano [3] nos pase caballo del bueno, puro y sin cortar, hagamos un repasito a como está el patio, a lo que ha pasado en estos cinco meses, y a lo que podemos esperar de aquí al 26J.

 

LPD right now.

 

En todo caso, espero que esta introducción y las referencias empleadas [4] no les lleven a pensar que hoy venimos a hacer el típico artículo demagógico comparando a algún político español con Adolf Hitler. Ya saben, un político autoritario y sin escrúpulos, dispuesto a aprovechar una profunda crisis económica para ganar las elecciones soltando un montón de demagogia barata basada en anécdotas marginales y chascarrillos de cuñado. Uno que solo busca salvar el culo y aplacar el volcán en que se ha convertido su partido logrando el poder por encima de cualquier otra consideración. Acusando a los gobernantes anteriores de todos los males del mundo, reales o imaginarios. Pulsando todas las teclas del resentimiento más barato para desatar las más bajas pasiones del populacho. Tan enamorado del poder que miente como un bellaco y promete el oro y el moro si le elijen. No, no venimos a eso. Porque hay algo que tenemos que confesarles: pese a todo esto, Mariano Rajoy nos parece un gobernante infinitamente mejor que Adolf Hitler. Es que no hay ni punto de comparación. Ala, ya lo he soltado. Crucifíquenme en los comentarios.

Lo que queremos decir es que, en Ciencias Políticas, está todo inventado. Las vías para llegar al poder y cambiar cosas son las que son, y en una democracia son básicamente dos: mientras las cosas van más o menos bien para la mayoría, la gente vota a los modositos de siempre. Y si las cosas se tuercen, pues empiezan a votar alternativas frikis. Es decir, que puedes ascender a la cima a través de un partido grande ya existente; algo que exige un par de décadas de aburrido trabajito hormiguilla en las bases, subiendo peldaños mientras esquivas los puñales de otros como tu. Por esa vía han salido los presidentes del gobierno de los últimos 35 años. Obviamente, para cuando llegas arriba ya te han aplicado suficientes filtros para que no hagas nada que se salga del tiesto, y por eso nuestros gobiernos constitucionales han sido una escala de 50 tonos grises [5]. “Cambiar las cosas”, como que no por esta vía. La otra vía es fundar un partido completamente nuevo y confiar en que algún cambio fundamental del tablero socio-político te va a permitir llegar a lo más alto. Algo que hasta ahora no se estilaba mucho en España, but the times they are a-changin’. Huelga decir que esta segunda vía nos mola mucho más, especialmente porque nos recuerda a nuestras obsesiones perennes, es decir, a Hitler, a la Gran Depresión [6], y al Tercer Reich en todas sus formas. ¡Pero de nuestras obsesiones y adicciones no tienen la culpa ni Pablo Iglesias ni Mariano Rajoy!

 

Brotes verdes a la vista

En cuanto a la pasta, la que hay y la que la gente espera tener, que ya saben que en nuestra opinión [7] es lo que al final más pesa en el voto, pues qué decir: desde el año 2009 [8], nuestro gobierno nos deleita cada primavera con la misma buena nueva: aquest ani, si. ¡Llegan los brotes verdes! [9] Evangelio este que nos llega independientemente del signo del gobierno, con lo que concluimos que debe ser una de esas políticas de estado de las que tanto nos hablan, y que habría que institucionalizar y todo, no sea que algún día salga un gobierno rebelde y nos deje sin nuestra ración de bien merecida esperanza en un futuro brillante. El problema es que por ahora los únicos brotes que asoman en el jardín no son verdes sino morados, y ya nos ha explicado el Doctor Con Senso que esos son venenosos, alucinógenos y puede que judeomasones. Mejor no tocarlos.

Pero en este año 2016, una gran duda atenaza al buen pueblo español: ¿puede un gobierno en funciones cumplir con la obligación de anunciar la llegada de brotes verdes? ¿Realmente podemos esperar a julio-agosto para oír de un presidente que el empleo va que chuta? ¿No debería eso estar en manos del Monarca, como política de estado que es? De momento, la Casa Real se ha puesto de perfil y prefiere inculcarnos la necesidad del ahorro de cara a tiempos difíciles [10]. Señal que lo de los brotes verdes no lo terminan de ver y prefieren no pringarse, no vaya a ser que mañana los hierbajos morados hayan invadido el jardín y te quedes con cara de tonto con tu mensaje “los españoles, firmes y unidos en lo verde”. Que ya están los jardineros echándole de todo a esas malas hierbas, incluyendo algún producto que en otros jardines sería causa justificada para retirar la etiqueta de agricultura ecológica, pero nada, que los hierbajos no se van. ¡Cualquiera diría que llevamos 20 años acumulando los nutrientes que mejor los hacen crecer!

Hay precedentes. En la República de Weimar en 1929 la situación era muy similar a España en 2009: una depresión como la copa de un pino empezaba a tomar forma. Cuatro elecciones generales intentos de arar el campo más tarde, los hierbajos habían tomado el jardín. ¿Y aquí en España? Pues según cómo lo ve cada uno, vamos saliendo… o no. ¿Qué implica eso para el futuro? ¿Un escenario político italiano-freak, uno helénico-caótico, uno germano-responsable con su Grosse Koalition (GK)… o hay posibilidades de una Machtergreifung por parte de alguno de los participantes en el Juego de Tronos [11] patrio?

 

Tic-tac, Herr Brüning.

 

PP: back to basics

En el PP, tan preocupados por la gobernabilidad, tuvieron la opción de abstenerse para propiciar un gobierno de Pedro Sánchez (o como nos gusta llamarle en LPD: Vacío [12]). Naturalmente, no lo han hecho. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Ellos insisten en que tiene que gobernar Rajoy, aunque luego te lees la prensa y parece que nadie (fuera de su familia y de algunos miembros de LPD [13]) lo ve viable como presidente. Y no es solo un tema de aguantar más que nadie para negociar mejor, o algún tipo de síndrome de Estocolmo con Rajoy [14] que le impide renovarse al PP, sino que se puede ver como parte de una jugada a largo plazo que la mayoría de la Ejecutiva Nacional del PP firmaría ahora mismo: quitarse de encima a la mosca cojonera de Ciudadanos, que ya empieza a subírseles a las barbas [15].

Me explico: aunque desde el PP dijeron durante la campaña que votar Ciudadanos era votar PSOE [16], en el fondo siempre pensaron que Ciudadanos no podía hacer otra cosa que apoyar a Rajoy, especialmente siendo el PP el más votado. El apoyo a la investidura de Vacío les ha abierto los ojos, y en una sesión de ouija con Fraga este les habrá recordado la estrategia maestra [17] del PP para lograr mayorías absolutas: no tolerar la existencia de otros partidos de derechas. Aceptar la presencia de Ciudadanos como algo más que meros pagafantas de la lista más votada (ya sea negociando con ellos cosas sustanciales, tratándoles de iguales, dándoles parcelas de poder, permitiéndoles copar el mérito de reformas constitucionales o incluso ofreciéndoles la cabeza de Rajoy) es garantía de que los populares JAMÁS volverán a sacar una mayoría absoluta. Pero jamás de los jamases, vamos. Y al contrario que el PSOE, que lleva lidiando con IU/el PCE/batiburrillos diversos desde hace 40 años, el PP aún no está preparado para asumir eso. Es parte de su ADN: o Césares o nada. ¡Si es que no saben gobernar de otra forma! De modo que prohibido ceder la más insignificante coma.

Así que en estos momentos es posible que las mentes pensantes del partido crean que unos añitos en la oposición son un pequeño precio a pagar a cambio de la completa destrucción y caída en la irrelevancia de Ciudadanos, ahora que aún están a tiempo. Máxime cuando el apoyo de Rivera a Vacío les ha dejado en bandeja media campaña. Una repetición de las elecciones centrándose en Pablemos (para agitar el voto del miedo), señalando los malos resultados de Ciudadanos (para recordar donde está el voto útil) y recordando mil y una veces que Rivera votó por Sánchez (“votar Ciudadanos es votar PSOE, y votar PSOE es votar Podemos”), es ahora mismo la estrategia obvia para recuperar algunos votantes jóvenes con veleidades naranjas y así no acabar siendo (todavía) una especie de Partido Agrario-Pensionista [18]. Best scenario: subida y pacto con un C’s disminuido y abrazo del oso en una legislatura. En el escenario medio, GK que Rivera deberá apoyar porque su formación, lo reconozca o no, es el hijo secreto del amor entre PP y PSOE. Y en el peor de los casos, dos añitos de descanso en los que un contubernio de rojos se comerá la recesión entrante y el pete del Fondo de Pensiones [19], y se desgastará en estériles luchas contra Bruselas (donde, huelga decirlo, todos son amiguitos de Rajoy [20]) para acabar haciendo un Tsipras, y en 2018 ¡a rescatar otra vez a España con una nueva mayoría absoluta! ¡Sin cambiar siquiera de mensaje! ¡¡Y con Mariano Rajoy otra vez de candidato!! Lo vemos. En serio.

 

Inmortal

 

Para algo este partido solo ha conocido dos cabezas de lista -Jose María Aznar López y Mariano Rajoy Brey- desde nada menos que 1986, cuando Fraga se bajó de la burra. Treinta años y ocho elecciones generales. ¿Y acaso no les ha ido bien? Rajoy lo tiene todo para ser el candidato más votado en todas las elecciones de esta década. Sí, incluyendo todas las venideras, si en el PP le llevan de candidato. De modo que no esperamos otra cosa por parte del Monolito de Pontevedra que no sea la repetición ad nauseam del mantra “el PP ganó las elecciones y les ha tendido la mano a todos para empezar a gobernar parta todos los españoles pero los demás no han estado a la altura”, lo que unido a los histéricos arrebatos de la prensa de derechas ante cualquier postureo podemita (nos hemos quedado con las ganas de ver a Pablemos jugando al Air Guitar Karaoke en la tribuna del Congreso interpretando los grandes éxitos de Miguel Ríos y Javier Krahe [21]) resultará en 5-10 diputados más a costa de Ciudadanos en junio. Y abrazo del oso (con probable GK) al canto.

 

PSOE: esperando a Susanyahu

En el PSOE andaban (y andan) acojonados con el sorpasso de Podemos. Queridos socialistas, no os preocupéis más: el sorpasso ya se ha producido. En casi todas las grandes ciudades [22], en todas las comunidades confluenciadas (Valencia, Galicia y sobre todo Cataluña, antaño granero de votos esencial para una victoria socialista) e incluso en algunas sin confluenciar (Euskadi, Baleares y Madrid, donde el PSOE fue cuarto), y entre los jóvenes, y entiéndase “jóvenes” como cualquiera menor de 45. Lo que ha salvado al PSOE son Andalucía, los pueblos, y los viejos. Y los viejos se mueren. Pablo Manuel Iglesias ya se ha colocado en lo que en España se conoce como Zona de Estadista: una posición donde le basta con esperar a que el cadáver de su enemigo pase por delante de su puerta. Y lo malo para el PSOE es que no parecen tener ningún plan estratégico para revertir esto, más allá de (esto tienen que imaginárselo con la voz de Antonio Hernando hablándole a un grupo de jubilados en la asociación socialista de Cabanillas del Campo, Guadalajara) “hacer presidente a Pedro Sánchez (pausa) Hacer presidente a Pedro Sánchez para que haga cosas para la gente (pausa). Y cuando la gente vea que nosotros hacemos cosas para la gente, la gente volverá a votarnos (pausa). Cosas reales (semipausa dramática), no fantasías”.

Como en LPD nos gustan las causas perdidas, le deseamos mucha suerte a un eventual Presidente Vacío en eso de recuperar votantes mientras haces malabares con dos o tres socios de coalición y recortas 9000 millones [23] en seis meses (de un presupuesto hecho por tu rival político [24]) en base a una reforma constitucional [25] que tu mismo les clavaste a tus ex–votantes, ¡que por eso precisamente te dejaron! Cierto que a Pablemos le pierden un poco las formas a la hora de pedir las cosas [26], pero la mitad de los ministerios y la vicepresidencia eran lo mínimo por participar en ese marrón.

Vacío, a estas alturas, no está para recuperar votantes. Bastante tiene con no perder los que le quedan. Por ello suponemos que el PSOE hará una campaña contra Unidos Podemos para evitar el sorpasso, con un mensaje de “queremos hacer cosas y Podemos no nos deja.” Admirable en todo caso su resistencia a una GK, que parece que el hombre tiene LPD como página de inicio y sabe que eso es la PASOKización definitiva [27] del PSOE, pero el tiempo juega en su contra: si en junio baja de 90 escaños o se produce el Sorpasso Finale, ni siquiera alguien tan pusilánime como la Sultana de Sevilla podrá dudar en sacar los cuchillos. Si en cambio aumentase escaños, todo dependerá de lo que baje Pablemos, pero es difícil ver que pueda mejorar lo suficiente para no tener que elegir entre Rajoy y Coleta Morada, sobre todo si este último insiste (que lo hará) en entrar en el gobierno. Y si todo queda más o menos igual, ¿podría el PSOE de nuevo negarse a una GK y obligarnos a ir a unas terceras elecciones? A nosotros nos da que no. Lo chanante de las élites españoles es que realmente se creen su propia propaganda de que este es un país serio y que las formas locales de hacer las cosas son “europeas”. Tres elecciones en doce meses y esto ya empezará a parecerse demasiado a Weimar [28] para su gusto. El pressing Podemos de la investidura vacía nos van a parecer caricias comparado con lo que le aplicarán al PSOE.

¿Y qué llevará a Susanyahu [29] y a los demás barones del SudOeste Español [30] a apoyar la GK, una vez hayan defenestrado a Vacío? Pues aparte de las loas de la prensa regeneracionista, está el hecho de que “si apoyamos al PP en Madrid, lo suyo es que él nos apoye en Sevilla, Toledo y Mérida”. A la GK nacional, ahora, le podrían seguir las GK’s autonómicas, y a disfrutar de las poltronas otros diez añitos como mínimo. ¿Qué eso va a terminar de hundir al PSOE en Cataluña, Madrid o Euskadi? Bueno, pero es que ahí ya está hundido, pensará Susana Díaz. Salvemos lo salvable y esperemos unos años, ¡qué aquí al final todo vuelve! ¡Bipartidismo never dies!

 

Te voy a regenerar. Y lo sabes.

 

Ciudadanos: jugando con fuego

Contra lo que dicen algunos, Rivera ha sido muy coherente durante estos cuatro meses. Concretamente, con su deseo de salvar el culo y con su resultado electoral de 40 diputados completamente inútiles. Entiéndase “inútiles” no por su valía personal, sino porque no hay pacto, suma, coalición o contubernio donde esos 40 diputados sean relevantes. Con el PP no suman, con el PSOE tampoco, con PP+PSOE no hacen falta, y apoyar cualquier cosa con Podemos o los nacionalistas dentro es anatema. Son políticamente inútiles, pues, y eso, cuando has apelado tanto al “voto útil de verdad para cambiar España”, es veneno puro, por mucho que hayan intentado taparlo con voluntarismo vacío. Las nuevas elecciones entrañaban riesgos para todos, pero para Ciudadanos más que nadie. Porque el 20-D, la gente (excepción hecha de quienes leen LPD y disponían pues de encuestas y pronósticos [31] mucho mejores que los de CIS/Metroscopia [32]) se presentó en su colegio electoral con dos certezas:

 

  1. Hecho Metroscópico Impepinable Número 1: lo de Podemos está controlado, es un souflé y ya se desinfla [33], el pueblo español es más sabio de lo que a veces pensamos, sacarán diputados porque siempre hay rencorosos, pero en el fondo son unos mataos que quedarán cuartos y a mucha distancia, y se pasarán cuatro años molestando pero sin hacer mucho más que ruido. Vamos, que no hay que votar con miedo sino con ilusión.
  2. Hecho Metroscópico Impepinable Número 2: Ciudadanos lo peta, y Rivera es el político más guapo y popular. Ciudadanos está arriba en las encuestas, del segundo puesto no baja, incluso está a tiro del PP, ¡empate técnico!, y en todo caso es la fuerza ascendente, el futuro. Ciudadanos es el voto útil de verdad.

 

Destrozadas estas certezas la noche del 20D, la repetición electoral tiene el potencial de ser una masacre. Primero, porque ya está claro que no, que Ciudadanos no es voto útil, y eso en España pesa mucho. Aquí nos gusta apoyar a ganadores, ¡equipo grande, ande o no ande! Y segundo, porque resulta que sí, que hay que tenerle miedo a LA BICHA, que ha sacado 69 escaños y tiene a tiro de piedra al Partido Anteriormente Conocido Como La Bicha y hoy firme aliado en la defensa del Recto Orden Europeo-Constitucional (una asombrosa transición que el PSOE ha hecho en apenas 5 años, y sin más cambio que quitar a ZP y poner a Vacío). Miedo exacerbado por el propio Pablemos, que cada vez que desde el ala “progre” de la CT le daban a la matraca de “Podemos tiene que apoyar a Pedro Sánchez a cambio de las migajas que ofrece (o directamente de gratis) o estará haciendo el juego a la derecha más rancia” se sacaba alguna provocación calculada de la chistera (rastas/lactancia en el Congreso, referencias a la cal viva, pedirle a Vacío la Policía y el CNI, piquitos impropios de obreros del metal [34], tuits que no piden la castración e inmolación públicas de Otegi…) y de nuevo era un socio “inaceptable”, y volvía la matraca de la GK. GK que Ciudadanos intentó propiciar porque era la única manera de evitar la masacre electoral (la otra, el pacto a la portuguesa/valenciana, era el voto del miedo hecho carne de cara a 2019), pero que para ellos tiene un pequeño inconveniente: puede hacerse al margen de ellos. De hecho, PP y PSOE igual preferirían hacerla al margen de ellos, para no darle más crédito a un partido que les puede robar votos a ambos. De modo que ante este apocalíptico panorama, Rivera optó por jugar las únicas dos cartas que tenía:

 

  1. Carta Riverista Número 1: aunque PP+PSOE pueden investir a quien quieran sin ayuda de Rivera, lo que ya no pueden hacer es modificar la Constitución. Necesitan a Ciudadanos para llegar a los dos tercios.
  2. Carta Riverista Número 2: aunque Rajoy y Vacío pueden pactar casi todo entre ellos, solo uno de los dos puede ser presidente. El otro, tal como están las cosas, se tendría que ir a casa.

 

Así ha estado Albert Rivera estos últimos meses, pero con la jugada del tío Pedrete.

 

Estas cartas Rivera las ha jugado lo mejor que ha podido. El problema es que son cartas malas, y se ha marcado unos cuantos faroles. El primero, que ha tenido que exigir nada menos que cinco reformillas [35] de la Constitución (aforamientos, ILP, Diputaciones, Senado, limitaciones de mandato, despolitización de la justicia) para lograr el único papel que le hubiese permitido sobrevivir una legislatura entera de GK: actor necesario y fiel de la balanza en una GK comprometida con reformas constitucionales (reformas, les adelanto mi cínica opinión, que ni PSOE ni PP acometerían nunca por no darle méritos a Ciudadanos, y por temor a que Pablemos invoque el comodín del público [36] del artículo 167.3 “porque la gente tiene derecho a decidir”, y no es plan de ir sentando precedentes en esto de consultar a la ciudadanía). El segundo farol es que Albert-¡personalismos no!-Rivera es el único que en estos cuatro meses ha vetado a una persona [37] (veto que, todos lo sabemos, se habría comido con patatas si PP y C’s sumasen 176). Y a esa persona eso no le ha gustado nada, y en esto tiene a su partido más o menos unido detrás y explica su ninguneo. Menos aún les ha gustado que Rivera, viendo que Vacío era el más desesperado de los dos presidenciables, se haya arrimado a él cambiando apoyo en la investidura por compromiso con las reformas constitucionales. El tercero y definitivo farol es que se ha sentado a la mesa con La Bicha. Sí, vale, para hacerle pedagogía de la buena, enseñarles a pescar o algo así, pero la foto que queda es esa [38]. En cuatro años eso puede olvidarse. En cuarenta días no.

Pues mala suerte: Rajoy ha visto el farol de Rivera y ha entrado con todo. Es decir, no ha cedido en nada. Y Ciudadanos se ha quedado colgando sobre el Vacío [39], encarando unas nuevas elecciones sin haber logrado nada y sirviéndole en bandeja al PP la campaña “Ciudadanos es la izquierda disfrazada”, ¡con lo que eso escuece entre los que no son ni de izquierdas ni de derechas! Como al mismo tiempo Pablemos le justificará a Sánchez su veto mentándole una y otra vez sus mensaje de “Ciudadanos es la derecha disfrazada” de la campaña anterior, esto resultará en un reverso vicioso de la misma: donde antes la ambigüedad le permitía a Rivera arañar votos a ambos lados, ahora esa misma  ambigüedad le va a costar votos en ambos lados. ¡Si ya hasta aparecen escandalillos de Ciudadanos [40] en la prensa y todo! Cuando tienes un partido pensado para entrar a gobernar mañana mismo y no lo logras, pues se te desmonta, porque ahora tienes que “hacer política”, pero cuando has vendido que “hacer política” es sinónimo de “gestionar”, no puedes hacer nada. Una bajada en votos, por liviana que sea, les costará muchos escaños y meterá a los naranjas en la Zona Muerta Electoral, donde descansan ya once esperanzadas campañas electorales de Izquierda Unida, todas las del CDS, y la última de UPyD con un puñal que dice “VOTO ÚTIL” clavado en la espalda. Sic transit gloria media. Rosa Díez, en el sillón de su casa, ríe mientras acaricia un gato de angora magenta.

 

Esto lo vi en mi barrio y me pareció una metáfora muy divertida de lo que le espera a Rivera.

 

Ciudadanos, que también salió a tomar los cielos, se ha dado de morros con el techo. Al final, solo servirá como bisagra. Y una bisagra que chirría demasiado acaba siendo reemplazada, por muy bien untada que esté. Al contrario que Podemos, que se alimenta del magma social de una creciente desigualdad estructural, Ciudadanos se basaba en ofrecer lo mismo que el PPSOE pero en limpio, con una sonrisa y happy feelings. Sentimientos que se pueden desvanecer mañana si el PPSOE se asea un poco o moviliza el voto del miedo a La Bicha. Un partido de orden, en un mercado ya saturado de partidos de orden, o es útil de verdad o nadie lo compra. Dicho de otra forma: Podemos ha venido para quedarse, de una u otra forma (como un PSOE años 80, o como una IU años 90, el tiempo lo dirá). Ciudadanos no.

 

Unidos Podemos: la Gran Apuesta

Finalmente, llegamos a EL. A Pablemos. Pablemos el destructor de mundos. Pablemos el Devorador de Partidos (las lágrimas de los tertulianos CT que han llorado la muerte de IU casi supera las lágrimas de los propios votantes de IU de estos últimos 30 años). Pablo el Mesías [41]. Pablemos el Amado Líder [42] que no quieres que deje de amarte porque te puedes encontrar en Siberia [43]. El hombre en el que se va a centrar media campaña electoral. La del PP, porque les interesa la polarización. La de Ciudadanos, porque tendrán que demostrar que son incluso más anti-Podemos que el PP. Y la del PSOE, porque le acusarán de “no haber querido hacer cosas (pausa larga) cosas reales (pausa corta) para la gente”. Para una attention whore como Pablo Iglesias, esto debe ser como un orgasmo que dura dos meses. No está mal para un partido que hace dos años no existía y ahora tiene el dedo sobre el interruptor.

 

“¡Qué bien nos lo vamos a pasar!”

 

Sobre esto último, dirá alguno que los 42/65/69 diputados de Podemos son igual de inútiles que los 40 de Ciudadanos. Pero es que estos 42/65/69 diputados ya han “servido” para que, cinco meses tras las elecciones, no tengamos gobierno. Han “servido”, de hecho, para repetir elecciones. Por un lado, por negarse a apoyar al PSOE en los términos que este ofrecía. Nada que no hayan hecho todos los partidos con sus diversos vetos, pero lo diferencial de Podemos es que con su mera presencia los demás no se han atrevido a pactar entre ellos. Porque si los 42/65/69 diputados estuviesen repartidos entre el resto de partidos, no lo duden: tendríamos presidente desde hace meses. (Incluso podríamos tener una GK porque total, ¿quién iba a capturar el descontento? ¿Gaspar Llamazares acaso?) Así que en términos de “poder duro”, Podemos tiene metida una cuñita en el sistema que Ciudadanos no tiene y que va más allá del número de diputados. Y a diferencia de Ciudadanos, Podemos no necesita parecer útil a toda costa: un partido protesta puede sobrevivir muy bien en la oposición, e incluso prosperar (lo de gobernar es otra cosa y nos podemos encontrar con un “Austeridad de Entrada NO” dentro de muy poco, pero esa es otra historia).

Eso no lo cambia la alianza con IU. Los tertulianos que tanto denuncian la “izquierdización explícita” de Podemos olvidan que –gracias precisamente a su labor didáctica- el votante medio ya situaba a Podemos más a la izquierda [44] que a la propia IU. ¡La alianza en realidad centra a Podemos! Alianza coronada con un programa de mínimos que ni siquiera incluye los greatest hits de la izquierda (OTAN, república, nacionalización de la banca y porros gratis para tod@s), pero eso a estas alturas ya da igual, porque verán, ya no se trata de los programas y de medio punto más o menos de retenciones en el IRPF: aquí hablamos del Poder. De Cambio. De Lo de Siempre contra Lo Que Sea. De miedo contra hartazgo. De El Ministerio del Tiempo [45] contra Juego de Tronos [11]. De votar lo que te dicen papá y mamá o de dar un puñetazo en la mesa. De cosas emocionales, en suma. Todo ello condensado en ÉL. En PABLO. Y ÉL, como buen politólogo, sabe que –una vez alcanzada la fase del mesianismo [46]– meterse en debates programáticos no lleva a ninguna parte. ¿Alguien se imagina a Moisés en prime time explicándole a Ana Pastor la viabilidad de mover al pueblo de Israel hasta Canaán a través del desierto? ¿A Jesucristo desglosando en la pizarra de La Sexta Noche los detalles micro y macro de su propuesta de retribución a los obreros de la viña? ¿A Hitler en 24h La Noche debatiendo con economistas las consecuencias de impagar la deuda de Versalles? Pues por eso Pablemos no nos explica qué hará con el euro, con Bruselas y con el Pacto de Estabilidad si llega a gobernar, aunque esa es la pregunta del millón. Ahí, en términos de votos, no hay nada que rascar. No, como mesías lo que haces es predicar siempre la misma cháchara cursi-insustancial, y a partir de ahí que crean en ti o no, y el debate se vuelve irrelevante. Como mucho, te pasas por el sofá de Bertín Osborne [47], donde sueltas un par de chascarrillos [32] y anécdotas hábilmente seleccionadas, y luego haces unas migas con vino.

De los cuatro ases que se presentan ante los españoles, Pablemos es el que más -y mejor- se tira ese rollo mesiánico. Rajoy se acercó bastante en 2011 y no le fue mal, pero entre las volteretas programáticas posteriores y el hecho de que un registrador de la propiedad de puro, coñac y casino de provincias tampoco da mucho para mesías, ya ha perdido el halo (en cambio, se ha reinventado hábilmente como Guardia Nocturno contra los salvajes de más allá del Muro). Con Albert Rivera no han faltado los intentos de convertirlo en mesías por parte de los medios de comunicación, por decirlo suavemente. Pero un mesías que viste de business executive y te dice que hacen falta cuatro cambios puntuales muy sensatos pero que en líneas generales todo está bien, pues tampoco tiene mucho recorrido. Nunca hubo un profeta sensato. Y en cuanto a Vacío… en fin.

Así que me da que Pablemos de momento no va a ceder. Si hubiera sorpasso y Vacío embauca al PSOE en un “PASOK lento”, hasta podría ser presidente dentro de tres meses. Si no, cuatro años más para predicar mientras la GK gestiona la austeridad impuesta desde Bruselas, la lenta erosión del Estado del Bienestar y de las libertades públicas, y sobre todo la pérdida de la fe de la gente en que “el sistema funciona”. Porque no puedes mantener durante meses un mensaje de “necesitamos por encima de todo un gobierno, cuando más fuerte mejor, y rápido” (más bien durante décadas: la necesidad del “gobierno fuerte” ha sido la justificación implícita de nuestra simpática ley electoral desde 1978) sin que la gente saque el corolario obvio: si cuanto más fuerte el gobierno mejor, un gobierno constitucional respaldado por 253 escaños ya tiene que ser la solución a absolutamente todos nuestros problemas, ¿o no? La encarnación política de esa tierna fantasía de que, cuando nos juntamos, los españoles somos invencibles. E igual no es así, ¿sabeh? Y eso se paga. Cuando la Übergrosse Koalition no traiga ni 50 oros olímpicos de Rio ni la Eurocopa de Francia, igual la gente empieza a mosquearse. Del paro, la miseria creciente y la Crisis ya ni hablamos. Y en esos momentos históricos es cuando llega Moisés, prometiendo una tierra llena de leche, miel y derechos sociales escandinavos (aunque antes habrá que pasar unos añitos en el desierto, poca cosa, ¡enseguida llegamos a Canaán!). ¿Realmente la gente le va a creer? Pues miren: de los que siguieron a Moisés, dudo que realmente se creyeran su rollo ni uno de cada tres. Los demás simplemente estaban hasta los mismísimos del Faraón [48] (y luego, pues así es como se construyen los mitos y las identidades, les contaron a sus nietos que ellos, por supuesto, desde el principio [49] habían creído en Yahvé, faltaría más, siempre con ÉL, Hosanna en las alturas, y eso del Becerro de Oro pasó cuando yo no estaba). Así que olviden la mística del despertar de las masas y el imperativo histórico-materialista: la verdadera carta ganadora de Pablemos es que la gente, llegado un punto, no desaprovechará la oportunidad para hacerle un corte de mangas al sistema.

 

Pablemos is coming.

 

Machtergreifung

Hitler fue un señor muy muy muy, pero que MUY malo. Eso lo sabemos en LPD, donde nos hemos leído su biografía una [50] dos [51] tres [52] veces. Pero precisamente por eso (y porque no nos hacemos demasiadas ilusiones sobre el género humano) sabemos que lo del Bien y el Mal siempre depende de la perspectiva y de la casualidad. Tomen, por ejemplo, a Maurice Bavaud [53]. Este señor, un seminarista católico suizo, solo fue uno más de los muchos que intentaron matar a Hitler [54] (es decir, un terrorista según el criterio de la Fiscalía del Reino de España [55]). Pero el caso es que si el 9 de noviembre de 1938 Bavaud hubiese logrado volarle los sesos al Führer, la imagen que nos venderían hoy de Hitler sería muy diferente. Sería la de un hombre que ganó las elecciones unificando a su pueblo, que repudió las humillaciones de Versalles, que resolvió los problemas económicos de la Gran Depresión, que atenazó la hidra marxista y que “liberó” a los alemanes de Austria y los Sudetes sin necesidad de librar una sola guerra. Una mezcla entre JFK y Otto von Bismark. Añadan a George Washington al mix si encima cuatro o cinco años más tarde las potencias occidentales libran una guerra victoriosa contra la URSS y solo la ganan gracias al rearme hitleriano. El 9 de noviembre de 1938 aún no había campos de exterminio, ni –¡por unas horas [56]!- grandes pogromos, los radicales habían sido silenciados [57] y se habían construido miles de kilómetros de autopistas. Con menos de eso te ponen bustos de bronce y estatuas ecuestres en España. ¿Y el Mein Kampf y las feas cosas que ahí decía? Naaa, pecaditos de juventud. ¡Si hasta Mandela cantaba “Mata al Blanco [58]” en sus años mozos!

Mutatis mutandis, estas cosas no han cambiado desde los años 30 del siglo pasado. Tanto si Mariano Rajoy muere de viejo en la Moncloa (y con lo que se cuida ese hombre, eso puede ser a los 105 años de edad, ¡Mariano forever!) como si la resistible ascensión de Pablo Iglesias culmina en el Trono de Hierro patrio, lo cierto es que la suerte tendrá un papel más importante en todo esto que toda la cháchara que aquí podamos soltarles. Por si pese a todo les interesa la opinión de este yonki, yo en principio sigo con mi apuesta [17] “Pablemos presidente en 2019 2020”, aunque a diferencia de Guillermo [59] yo no veo mayoría para PP+C’s, y en cambio sorpasso no en escaños pero sí en votos, en estas elecciones del 26J. Y, por consiguiente, descalabro de Vacío por Susanyahu y los barones, y GK por responsabilidad. Pero si alguien tiene una propuesta más divertida, hoygan, ¡yo compro!

Y en esas estamos. Con un mono que no se pué aguantá y preguntándonos si Mariano “Brüning” Rajoy aguantará hasta 2018, 2020 o 2024 incluso, GK mediante. Si habrá una Machtergreifung podemita antes de 2020 y si esta exigirá el paso previo por algún gabinete Schleicher/Sánchez. Cuánto tardará C’s en seguir los pasos de UPyD. Y si VOX saldrá de las alcantarillas para sacar algún diputado con el programa mariano de 2011. Grifa y jaco para esta su página amiga. Pónganse cómodos y vayan remangándose, que aquí vendemos las agujas más limpias del patio mediático hispano.