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Gran Coalición o nuevas elecciones. ¡Ahora TÚ eliges!

Va a ser divertido que Sánchez acabe apoyando a Rajoy, ese personaje indecente y corrupto, y que Rajoy acepte encantado los votos de un ser Ruiz, perdón, ruiz, mezquino y deleznable [1]. Porque, vistos los resultados de ayer, hacia ese escenario vamos abocados. La Gran Coalición, que hasta ayer parecía improbable, hoy es posible. Rajoy vence con claridad, pero con unos resultados tan pobres que no puede alcanzar la mayoría con ninguna combinación que no pase por el PSOE. Rajoy necesita el voto afirmativo de Ciudadanos (recordemos que Rivera dijo que en ningún caso lo apoyaría, aunque el viernes se descolgó con la abstención) y de varios partidos más para obtener la investidura. Pero, más allá del voto de Coalición Canaria y, como mucho, el PNV, no está muy claro de dónde puede sacarlos. Y con estos cuatro eventuales socios la cosa no basta: 170 votos a favor, y todos los demás votos en contra. El PP necesitaría la abstención de Convergència, y aun así no es suficiente; los votos en contra sumarían más, 172 (esos dos diputados de Bildu, cruciales). En resumen: el PP necesita al PSOE, al menos su abstención, para obtener la investidura.

Peor aún lo tiene el PSOE. Tal vez podría lograr los votos de investidura, pero imagínense qué escenario, el reverso tenebroso de lo que acabamos de ver: Vacío investido con los votos de ERC y de Bildu. Y a cambio, sí, en efecto, de un referéndum en Cataluña. Dudo muchísimo que el PSOE acepte esas condiciones a cambio, además, de una mayoría sumamente inestable. Si es por Vacío, Ustedes no se preocupen, que él encantado de ser presidente. Pero ese escenario es impracticable.

La Gran Coalición, por otra parte, es un suicidio para el PSOE, por mucho que se laven la cara con una Gran Coalición light (sin Rajoy, absteniéndose en la investidura y luego siendo “muy críticos”). Por otra parte, una Gran Coalición podría ser la señal convenida para que las huestes del sur, con Susanaza al frente, se cepillasen definitivamente a Vacío (aunque, si es por Vacío, oigan, ¡él encantado con ser vicepresidente!). Así que para el PSOE, susto (referéndum) o muerte (Gran Coalición).

Además, hay un incentivo muy poderoso para no alcanzar un acuerdo, y es que en una repetición de las elecciones es previsible que tanto PSOE como PP obtengan mejores resultados, aunque sólo sea por el previsible hundimiento de Ciudadanos y cierto desinflamiento de Podemos, principal beneficiario, esta vez, del aumento de la participación y la movilización ciudadana.

Ciudadanos ha sido el gran bluff de las elecciones, en parte mitigado por un recuento en el que acabaron ganando diez escaños más. Casi ninguna encuesta pronosticó que se iría a un ridículo 13% de los votos (entiéndanme bien, ridículo para un partido que aspiraba a ganar y al que las encuestas le asignaban un 20%). Felicidades a Marta Rivera de la Cruz, a Albert Rivera y sus derrapes estratégicos de última hora y, en particular, al diario El País y su firme apuesta por C’s hasta la última semana de campaña.

Ciudadanos tiene ahora el problema de que muchos de sus votantes lo eran por las expectativas generadas. Al pincharse el globo, quién sabe lo que podría pasar. Lo más probable, que muchos de sus votantes, exPP y exPSOE, volvieran al redil, una vez constatado que el experimento de C’s no acaba de ser un éxito (¡las portadas de El País me lo prometieron! ¡Me dijeron que era opción ganadora!) y el escenario dibujado en las elecciones es de “intolerable situación de desgobierno”. Pues para eso, PPSOE de toda la vida.

La situación para Podemos es diferente, aunque deberíamos hablar de varios Podemos. Por un lado, el que ha superado claramente al PSOE y es ya la principal fuerza de la izquierda en Galicia, Cataluña y la Comunidad Valenciana, apoyado (o apoyando) en fuerzas de ámbito local. Estos grupos tienen sus propias agendas e intereses, y van a estar en o con Podemos mientras no les toquen demasiado las narices, pero con mucha más autonomía de la que tenía el PSC, por ejemplo. Y por otro lado tenemos el Podemos “puro”, que le ha hecho el sorpasso al PSOE en Madrid, Baleares, País Vasco y Navarra, pero sigue por detrás en el sur y en Castilla. En votos, globalmente, Podemos (más confluencias) y el PSOE casi empatan (22% el PSOE por 20,5% Podemos).

El escenario soñado para Podemos es el de la Gran Coalición. Que el PSOE se inmole con el malvado PP para apuntalar a la troika, los “mercaos” y a ser posible a un presidente del PP mucho más arisco y desagradable que Rajoy y mientras tanto Podemos tan pancho, capitalizando la labor de oposición. Y dentro de cuatro años, con más votantes jóvenes y menos de los actuales votantes de mayor edad, a “asaltar los cielos” del bipartidismo. Por esa razón, a Podemos tampoco le conviene un adelanto electoral. Porque, además, un adelanto se haría con la actual ley electoral, mientras que con cuatro años por delante los dos partidos emergentes pueden aspirar a un cambio que les beneficie (aunque tampoco nos pongamos exquisitos: si hay Gran Coalición esa Ley Electoral no se moverá ni un ápice, entre otras cosas porque es uno de los principales factores que propicia esa Gran Coalición).

El PSOE salva los muebles, pero continúa en una situación muy difícil. Y, por otra parte, “salvar los muebles”, cuando pierdes peso específico a marchas forzadas, elección tras elección, es un éxito relativo. Un recuerdo especial para Irene Lozano, consolidada en el Congreso para cuatro años más (¡a Irene Lozano tampoco le interesa un adelanto electoral!), y para Eduardo Madina, hace un año rival de Vacío en las primarias y hoy…

Mariano Rajoy ha hecho lo que tenía que hacer. Ha sido muy español y mucho español. Y he aquí los resultados: pierde 60 escaños, pierde un tercio de su electorado, pero ahí sigue, con una ventaja sustancial en votos y escaños respecto de sus perseguidores. Por otro lado, si no logra retener la Moncloa habrá conseguido, en cuatro años, que su partido pase de gestionar el Gobierno español, la mayoría de capitales de provincia y casi todas las CCAA a quedarse con la Comunidad de Madrid, Murcia, Galicia, Castilla y León y La Rioja, con un par de capitales de provincia y con algunas diputaciones. Es decir, un fracaso histórico. Por esa razón, tal vez a Rajoy le interese también un adelanto electoral. La negociación en estas condiciones puede derivar muy fácilmente a investir a alguien que no sea Rajoy, mientras que una repetición de las elecciones, por lo pronto, garantiza que sería Rajoy de nuevo el candidato. Y en el ínterin se pueden ensayar muchos formatos con Bertín Osborne…

Por último, aunque hay muchísimo que comentar, dado que el objetivo primordial de este artículo es que Ustedes comenten la jugada, tres emocionados recuerdos:

1) Las encuestas, particularmente la encuesta a pie de urna de TVE-Forta que costó medio millón de euros, entrevistó a más de 100000 personas y ni así, oiga.
2) El voto independentista catalán obtuvo un 31,06% de los votos. Si el argumento era “sacar casi el 50% de los votos para iniciar la hoja de ruta independentista”, como vimos en las recientes catalanas, la pregunta es: ¿basta con sacar casi el 32% de los votos para profundizar en la misma línea, con el rigor y seriedad que hemos visto estos meses?
3) Izquierda Unida. Dos escaños. Se me ocurrió comentar en Twitter que igual hizo bien Podemos pasando de la confluencia con IU y me explicaron que IU lo ha hecho todo bien y que en Podemos son idiotas, que por su cerrazón han perdido la posibilidad de subir aún más. Podemos 69, IU 2. Todo bien.