Disneilambra

Pocos, la verdad, le ponían cara hasta hace poco a la directora del Patronato de la Alhambra y el Generalife, María del Mar Villafranca, fuera de Granada y los círculos de la política sevillana –además de los de la culturilla propia del monumento que gestionaba, por supuesto–. Algún patinazo, como aquello de tuitear que el que votase al PP era “tonto del culo”, y poco más. Sin embargo la ignominiosa detención, querella de la Fiscalía e imputación, con su salida por la puerta falsa maquillada de renuncia voluntaria como consecuencia directa, han conseguido que se encuentre con una de sus oscuras fantasías hechas realidad: abrir con su foto todas las secciones de Cultura del país. Benditas serpientes de verano.

Resumamos, para pasmo de incautos: la Fiscalía de Granada acusa a doña María del Mar Villafranca y otros tres miembros de su equipo directivo en el Patronato de los delitos de prevaricación administrativa, malversación de caudales públicos y blanqueo de capitales, casi nada, por permitir un fraude de más de 5,5 millones de euros, según la Policía, por parte de la empresa adjudicataria del servicio de audioguías –la firma se llama Stendhal, introduzca aquí su chiste pedante–, a la que se renovó repetidas veces el contrato a pesar de saltarse a la torera las condiciones de concurso público. De hecho, las condiciones del contrato firmado finalmente pasaron de ser el pago de 77.000 euros de canon y un 47 por ciento de la facturación al pago de 30.000 y un 15, que aún así no apoquinaban desde 2004. Según Villafranca, “por un error tipográfico”.

Villafranca, conocida en Granada como ‘La Sultana’, fue miembro de la fugaz Ejecutiva Federal de Rubalcaba, como cuota femenina y andaluza pero escaso o nulo protagonismo, y su curriculum de licenciada en Historia del Arte y experta en Museología suele incluir el impartir clases en universidades extranjeras –el dominio del inglés ya la sitúa por encima de la mitad de los nombres que se han postulado para sucederla, hay que reconocerlo–, la gestión de diversos organismos de patrimonio de la Junta y, sobre todo, el carnet del PSOE. La señora no va falta de ego, y ha utilizado los medios propios del monumento para su proyección personal, además de gustar de acaparar protagonismo en cualquier presentación asociada al mismo.

Fernando, Isabel y Villafranca

Fernando, Isabel y Villafranca

El nuevo director, Reynaldo Fernández Manzano, ha llegado tras un sainete curioso pero habitual en la Junta de Andalucía, sobre todo cuando le toca señalar, vía dedazo, al gestor de algún bien patrimonio de todos los andaluces (y españoles, en este caso, que el titular es el Ministerio de Cultura aunque la gestión este descentralizada). Hablaremos más adelante de la quiniela sucesoria, pero baste defender a este señor, hasta hace poco director del Centro de Documentación Musical de Andalucía, por su mayor virtud: no ser un puto personaje con la palabra ‘chupóptero’ escrita en la frente y el carnet del PSOE –aunque lo tenga, que fue incluso concejal del Ayuntamiento de Granada–, sino un profesional de lo que se supone que se le va a pedir, la gestión cultural.

Hay que aclarar también que el órgano que toma las decisiones de verdad sobre el monumento es el Pleno del Patronato, que presiden el presidente de la Junta de Andalucía y el Consejero de Cultura, con representación para Ministerio –titular último de todo este Patrimonio de la Humanidad, se supone–, Ayuntamiento de Granada y Universidad. Así que aunque Villafranca sí que gozaba de plenos poderes, y de la gestión cotidiana del monumento depende bastante dinero y aún más puestos de trabajo, las decisiones importantes se pueden tomar desde Sevilla sin consultar al director, sea quien sea.

Ha quedado ya en el olvido cómo en 2009 sólo la monumental polémica surgida alrededor del intento de la Junta de convertir el Patronato en Agencia impidió que se externalizase completamente su funcionamiento, algo que habría hecho mucho más difícil que “se dimitiese” a Villafranca y, sobre todo, que habría expulsado del Pleno a cualquier institución que no fuese la Junta. Probablemente la condición de Patrimonio de la Humanidad habría impedido la jugada de trileros, pero la cuestión es hacernos los tontos ante la gestión torticera del monumento más visitado de España.

Todo legal, sigan caminando

Lo gracioso del tema es cómo, de golpe, tras la imputación de la Sultana, la Junta ha paralizado dos proyectos estrella pensados para mejorar la imagen del monumento nazarí y que no tienen, en principio, nada que ver con el escándalo de las audioguías. El primero, que ha pasado más desapercibido pero huele a chamusquina desde lejos, el de La Dobla de Oro, una ruta por todos los edificios de herencia nazarí gestionados directamente por la Junta y que se externalizó a una empresa privada. El segundo, el más polémico afrontado por Villafranca en sus más de diez años al frente del monumento, el célebre Atrio de la Alhambra.

De la Dobla de Oro poco que decir. Proyecto surgido de la eterna polémica sobre si el turismo que atrae el palacio nazarí repercute más o menos en la economía de la ciudad, ha tardado más de tres años en ponerse en marcha con una oferta de visita conjunta a la Alhambra y los tres espacios asociados a la misma que gestiona la Junta en el núcleo urbano. La gestión de dicho proyecto estaba, oh sorpresa, externalizada tras concurso público en el que sólo una firma cumplió las condiciones. En este caso, la empresa Heritage Spain, que había cerrado 18 contratos –dicen las malas lenguas que la mayoría con el carnet de cierto partido en el bolsillo–. La Junta lo fulminó de golpe y porrazo cuando ya llevaban 15 días funcionando por consejo de la asesoría legal, tras anunciar una auditoría propia de todas las licitaciones del Patronato, pero sin relación con el caso de las audioguías, o eso dicen.

Sobre el Atrio, ha sido polémica electoral tanto para las andaluzas de marzo como para las municipales de mayo. Se quejaban comerciantes y políticos que no son del PSOE de que estos accesos a la zona sur del monumento podrían alejar el movimiento turístico del centro de la ciudad y no sé cuantas sandeces más, apuntando a veces a que 45 millones de euros de presupuesto igual se iba un poco de madre. Lo gordo está en cómo los honorarios previstos para los arquitectos Álvaro Siza y Juan Domingo Santos pasaron de 900.000 euros durante el concurso a 2,3 millones después de resuelto este, cosa que debió dejar con cara de panolis al resto de competidores. Como a los de Stendhal y las audioguías, de hecho. ¿No ven una pauta?

Esto lo denunció con la boca chica Podemos durante la campaña de las municipales y poco más. Ahora mismo el proyecto, que se supone que estaba cerrado desde 2012, ha quedado suspendido hasta nuevo aviso, ya que parece que de repente alguien en la Unesco ha visto conveniente echar un ojo a ver qué narices pretendían hacer.

Queda pendiente el inminente juicio del ‘caso Alhambra’, en el que nada, unos 50 señores asociados a los sindicatos mayoritarios y a antiguos altos cargos internos del monumento, además de a varias agencias de viajes hoy extintas, están imputados por dedicarse a falsear entradas, cobrarlas de más o colar grupos por la patilla en el monumento entre 2002 y 2005.

El Patronato calcula en 6,6 millones de euros las pérdidas causadas por la trama, aunque CCOO siempre ha sostenido que Villafranca ordenó “inflar” las cifras y acusar a más implicados como “venganza” por la huelga con la que la recibieron en 2004 al tomar posesión y empezar a externalizar muy socialistamente cuantos servicios le permitió la ley.

La sultana cosmopolita

Más allá de los asuntos que habrán de dilucidarse en sede judicial, la Sultana ha protagonizado momentos de ridículo y bochorno muy variados, pero a los que, sorprendentemente, no ha sacado petróleo ni la prensa local –perdonen, he dejado de escribir para reírme y llorar al mismo tiempo– ni el temible PP municipal, que por supuesto también ha tenido sus momentos de ridículo gracias al monumento nazarí.

En agosto de 2010 vivió uno de sus cúlmenes de catetismo con la visita a Granada de Michelle Obama, que junto a una de sus hijas y unas amigas realizó una visita privada –por motivos de seguridad– al palacio, que pagó conforme a precios habituales. Con lo que no contaba es con encontrarse a Villafranca empeñada en ejercer ella de guía durante el recorrido y con el consejero de Cultura de la Junta en ese momento, Paulino Plata, dando empujones para salir en la foto. Muy amablemente, la Obama los mandó a freír monas. Les pongo a continuación la noticia en Canal Sur de la visita completa, para que paladeen el cosmopolitismo con el que recibió la ciudad nazarí a la primera dama de los EEUU.

Aunque es sólo una muestra de la mitomanía del Patronato, que llegó a cabrear a Viggo Mortensen y Ariadna Gil por hacerles fotos de tapadillo durante su visita como particulares –la pareja de actores se mezcló con la masa informe como turistas corrientes– y difundirlas vía gabinete institucional a todos los medios habidos y por haber. Durante el rodaje de la serie Isabel, por cierto, Villafranca consiguió que su hijo fuese elegido como extra interpretando a uno de los soldados de la guardia de Boabdil.

Olvidado queda el juicio de faltas al que se llevó a un simpático militar jordano, que tras acercarse a Sevilla a comprarse unos aviones, se pasó a visitar el monumento granadino y le dio por grabar su nombre con un punzón en una pared de Carlos V. Juicio de faltas porque curiosamente los servicios del monumento tasaron los daños en el límite por debajo del delito contra el Patrimonio, que implicaba de uno a tres años de cárcel y habría supuesto un curioso incidente diplomático. Gobernaba aún Zapatero en ese momento, claro.

Y por ahí quedó en sordina la polémica porque el alcalde casase en el Palacio de Carlos V, zona de libre acceso y recepción del monumento además de sede del Museo de Bellas Artes de Granada, al hijo de Audrey Hepburn, amigo personal suyo en tanto presidente de honor de un festival de cine clásico que se celebra anualmente en Granada patrocinado por una conocida marca de cerveza sevillana. Presuntamente, una ilegalidad, en tanto la Alhambra no permite ceder espacios para ese tipo de ceremonias.

El quid de dicho astracán fue que el Patronato filtró el percal en plena campaña de las municipales para contrarrestar las críticas del ‘popular’ José Torres Hurtado a la gestión del monumento. Por lo que todo el mundo pasó de puntillas es que se le reprochaba oficiar una boda cuando “sólo” se le había permitido un concierto privado. Qué espacios, cuándo, por cuánto y para qué del monumento se pueden alquilar para celebraciones privadas, eso sigue sin aclararse. Para rematar, el Hijísimo ha denunciado al Patronato de vuelta por injurias. Estupendo para esa sacrosanta imagen internacional impoluta del monumento.

Todo esto por no hablar de lo que nadie sabe, por lo visto, de la política laboral del Patronato, y que está por ver si cambiará con el nuevo director. Fernández Manzano tiene fama, merecida, de persona afable, conciliadora y de talante moderado, al que le gusta mantener un perfil bajo. Villafranca, entre los trabajadores del monumento, casi ya en un 70 por ciento externalizados por esa Junta de Andalucía que insiste en que ni recorta servicios ni perjudica a los funcionarios, tenía fama de dictatorial, proclive al cabreo y la bronca sonrojante y, sobre todo, de ser la cabeza de un entramado autoritario que funciona a golpe de enchufe y ordeno y mando, castigando severamente al que se le ocurre decir esta boca es mía.

Empezando por la precariedad y eventualidad del personal que trabaja cara al público –dicen las malas lenguas algún empleado, perfil de estudiante de máster extranjero que no llega a los 25 y residente en Granada “por el ambiente tan alternativo de la ciudad”, ha conseguido mantenerse más de los dos meses que suele ser habitual por saber algún idioma raro, como por ejemplo, qué les digo yo, el francés– y acabando por el estado rayano en el acoso laboral en el que se mantiene a los más especializados, todos autónomos que suelen cobrar seis mensualidades de golpe cada siete u ocho meses, pongamos, por ejemplo, restauradores, arquitectos o archiveros.

Por no hablar de la política de congresos, charlas y publicaciones para amiguetes. O habitaciones en el Parador también para amiguetes a discreción de los mismos. Aunque se suponga que no dependa del Patronato, sino del Ministerio de Industria. O del que toque. Ejem.

Juego de truños

Reynaldo Fernández Manzano llegó tras diez días de ostias volando a diestro y siniestro. Se incorpora con toda la programación cerrada hasta finales de 2017 y el personal de confianza de Villafranca no imputado con contratos o plazas blindados a prueba de bombas y sin poder tocar nada en lo que duren las auditorías anunciadas, así que de momento su papel va a ser salir en la foto y poco más.

Ya es casualidad que todo el marrón explote nada más agarrar la Consejería de Cultura esa ilustre trepa, la otrora estrella de la “berdadera hisquierda”, Rosa Aguilar, que con su natural facilidad para la negociación, se preparaba para devolverle a hostias al alcalde José Torres Hurtado el pollo que le lió al rechazar hace cinco años la estación de AVE de Moneo cuando ejercía ella de Consejera de Obras Públicas –justo antes de alcanzar la gloria como Ministra en el último gabinete de Zapatero, con Valderas y Antonio Romero todavía recuperándose del susto–. A finales de este mes, por cierto, hará su primer año de afiliada al PSOE.

Y precisamente por esa vía llegaron órdenes de quién debía ocupar el trono vacante. Un tipo del que ustedes y yo ya hemos hablado en esta página. Licenciado en Derecho, sin experiencia alguna en la gestión cultural pero que ha ocupado todos los sillones que un político del PSOE-A puede ocupar –consejero, parlamentario andaluz, diputado y senador, y alguno se me olvidará–, con el mérito de la lealtad perruna al partido y a su sistema clientelar y la absoluta falta de vergüenza para defender sus postulados por ridículos que resulten: Manuel Pezzi.

Ya se glosó las glorias de este prócer de la patria, el Pezzisaurio, el revientahuelgas como nos recordó algún lector en los comentarios, el tipo que en 2011 pasó en menos de tres meses de defender que las obras del AVE a Granada iban de puta madre a decir que eran el mayor desastre jamás sufrido por la provincia en cuanto el Gobierno pasó del PSOE al PP y él mismo de senador a diputado nacional. Un superviviente sin principios y un analfabeto funcional que sería incapaz de sobrevivir en el mundo real y por tanto apuñalaría a su padre con un cuchillo impregnado en curare si el PSOE-A se lo pidiese. La clase de gestor preferido por Susana Díaz. Como todo tiene un límite, incluso dentro del propio partido saltaron las voces de alarma pidiendo que por favor, no.

Claro que el PP tampoco es que dé mucha tranquilidad si algún día cae en sus zarpas el monumento. El más firme candidato a sucesor de Villafranca si los populares ganaban las andaluzas de 2012, como todo parecía indicar en aquél momento, fue García Montero, Juan, el Hermanísimo en la antípodas ideológicas del Bardo, a la sazón concejal de Cultura desde 2003, y que llegó a protagonizar un ridículo viaje a Madrid para pedir ser recibido por Wert, allá por enero de 2012, en el que se iba a postular al cargo… siendo ignorado completamente por el entonces ministro, que lo dejó esperando un par de horas, luego pasó por su lado, lo saludó sin reconocerlo, fuese, y no hubo nada.

García Montero, Juan, siempre suena para algo, como Michel. La última es que pueda ser director del futuro Centro Cultural Federico García Lorca, que acumula ya nueve años de retrasos en sus obras, incluidos los derivados de las negociaciones para expropiar una churrería que molestaba por su ubicación, pero de la que no se percataron hasta media obra. No es Berlanga, es verídico. Por otro lado, queda por aclarar que pasó con la contabilidad ‘B’ de la Fundación García Lorca y su secretario, un señor que está dando más de un dolor de cabeza a la familia del poeta, actualmente en paralelo desconocido junto a los papeles que prueban un fraude bastante guapo, por supuesto financiado por ustedes y yo con nuestros impuestos.

Viene a cuento mencionar el Centro Lorca, además de por que antes de echar andar ya tenga un desfalco y una malversación en ciernes, por el tema del enchufismo, y no hablo sólo de García Montero, Juan. Diputación –primero con PSOE+IU, luego con PP, ahora con PSOE+IU+Ciudadanos–, Ayuntamiento –con PP y ahora con PP+Ciudadanos– y Junta –con PSOE+PA, PSOE+IU y PSOE+Ciudadanos– llevan años discutiendo cómo se reparten las áreas de gestión –que si para ti el archivo, para ti el espacio escénico, que si tú pones el director pero yo las mamandurrias intermedias–, de tal manera que tras las últimas debacles, al PSOE-A le entraron las prisas, y los nombres que sonaban para esos cargos se fueron a la anteriormente mencionada Dobla de Oro. Tras cancelarla, los cabreos de quienes esperaban su mamandurria son menudos, así que prepárense, que igual vuelan las filtraciones.

Pero oigan, que no pasa nada. La próxima vez que vayan a acumularse con 500 guiris y un puñado de hippies que venden artesanía de alambre al Mirador de San Nicolás mientras un payo que finge ser gitano toca una guitarra desafinada y les pide la voluntad, échense la foto, digan “qué bonita” y vayan a pedirse una cerveza con tapa al bar más cercano. Que total, para lo que iba a servir cabrearse por todo esto. Ni que lo estuviésemos pagando con nuestros impuestos. O fuese Patrimonio de la Humanidad.


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  1. Comentario de Gatete (27/07/2015 10:13):

    Mítico, Mr Jácar. Entre “eso de la cultura” y el polvorín con contabilidad Z que es la UGR, Granada dejaría un cráter que ríete tú de Tunguska si implosionara.

  2. Comentario de Aparato Excretor (27/07/2015 10:53):

    Más de una vez me he preguntado si no le saldría a cuenta al Estado tener un interventor o un inspector de Hacienda destinado en cada club de fútbol, empresa del IBEX o chiringuito cultural (meta usted aquí a todas las universidades del país) donde se manejen tales cantidades de dinero. Alguien que vaya rotando cada dos años y no dé tiempo a que se corrompa. Quizá sea el pensamiento cuñado del día, pero visto que no hay espacio público ni privado que esté podrido hasta el tuétano.

  3. Comentario de ocnos (27/07/2015 11:35):

    Enhorabuena por el artículo D. Manuel. Ese es el día a día de la Administración andaluza. Imparables.

  4. Comentario de Paisano (27/07/2015 12:01):

    Saludos Manuel:
    Que alguien explique el funcionamiento de ciertas realidades de este bendito país nuestro me hace pensar que tal vez aún podamos evitar el Caos Definitivo y el fin de la especie.
    ¿Qué a qué leches hago referencia?
    No sé, ver a Belén Esteban de ministra de Cultura o que el precio por pisar una biblioteca pública ronde los tropecientos mil euros.

  5. Comentario de Nacho Pepe (27/07/2015 12:06):

    Post de los más esperados de LPD desde las municipales y la eclosión del Sr. Jácar.
    ¡Queremos más! ¡UGR! ¡U Gé eRre!

  6. Comentario de Gekokujo (27/07/2015 18:32):

    Pobre Michelle Mojama…

  7. Comentario de eulalio (28/07/2015 14:11):

    Estaba entusiasmado leyendo el artículo. A la altura de cierta parrafada se me ha congelado en entusiasmo. Pues si me encuentro un dato bastante falso, entonces ¿Qué pasa con el resto?
    Pero podemos pensar que ha sido una errata del escribidor. Aclaro: el repulsivo Pezzi no es abogado, ya tiene esa profesión bastantes chorizos y canallas para tener que añadir eso. Cuando comenzó a subir, como la espuma, dentro de ese partido obrero, socialista y españó, a la sombra de María Izquierdo, era PNN de Filosofía y letras, la especialidad ni la recuerdo ni me interesa. Puede que con confundas con otro que también manejaron para el cargo, uno que si cumple lo descrito.

  8. Comentario de alfonsotwr (28/07/2015 14:40):

    Pezzi es doctor en Geografía, según la web del Congreso

    http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Diputados/BusqForm?_piref73_1333155_73_1333154_1333154.next_page=/wc/fichaDiputado&idDiputado=78

  9. Comentario de rosschak (30/07/2015 16:45):

    Ya decía Lorca (precisamente) que la burguesía granadina era la peor de España. Sabía bien lo que decía. Desde que se recuperó la democracia, los medios y prebostes de la ciudad no han sabido más que decir que Granada era “la capital cultural de Andalucía”, pero sin hacer nada para demostrarlo salvo contabilizar el número de studiantes universitarios (alrdedor de 50.000) y compararlo con la población (alrededor de 250.000). La gestión de Villafranca de la Alhambra, a la que ha tratado como un cortijo y en la que, según iban pasando los años, como suele ser habitual por estos lares, ha ido incrementando exponencialmente su soberbia y arrogancia no ha sido en realidad muy distinta de la que hubiera hecho alguien cercano al PP, salvo que ese habría “externalizado” servicios a toda pastilla, incluyendo, posiblemente el mismo conjunto. La propuesta antes de las municipales, del alcalde aún de Granada, de cobrar dos euros más en la entrada para sufragar gastos del Albaicín lo demuestra.
    El proyecto del Atrio es otra muestra de cómo se hacen por aquí las cosas. Tomas un asunto necesario (adecentar la entrada oficial a la Alhambra), se lo encargas a un arqutecto de reconocido prestigio que cobra un pastizal, se aprueba ante la indiferencia general sin revisar en serio el proyecto, y al cabo de unos años, alguien se da cuenta que este proyecto no está del todo bien y se monta la bronca, con argumentos tan estúpidos, por parte del PP, como que un a cafetaria en el atrio “va arruinar la hostelería granadina”. Posiblemente el proyecto de Siza es excesivo (o faráonico, da igual), pero con unos retoque estaba solucionado. Pero se ha enfangado todo y ahora ya nadie sabe cuándo se incicia, o si se inicia y mientras tanto, los días de lluvia (pocos) o fríos (muchos) los turistas a aguantar a la intemperie.
    La Dobla de Oro es otra buena idea pero como casi siempre, frustrada. Está bien plantear un recorrido por los edificios musulmanes granadinos, pero con un poco más de buena voluntad se podían haber sumado otros edificios que no son gestionados por la Junta para que un visitante tuviera una visión más completa, como, por ejemplo, el Cuarto Real de Santo Domingo, recién inaugurado por….el Ayuntamiento. Pero es lo de siempre en esta ciudad, todos los poderes públicos hacen la guerra por su cuenta y se sigue sin solucionar nada fundamental. Como por ejemplo, un proyecto museístico serio, que incluiría que el Museo de Bellas Artes se trasladase a otro edificio del centro (por cierto en el camino ya perdió la posibilidad de hacerse con el Legado Gómez Moreno, de bastante importancia, ahora en la Fundación Rodríguez Acosta), hacer un Museo Hispanomusulmán en condiciones sumando, entre otras cosas, lo que hay ahora mismo con lo que hay o había en la salas del Arqueológico y otras colecciones. Por no hablar del mismo Museo Arqueológico, que lleva inexplicablemente cerrado años (Granada, capital cultural), que espera una restauración mientras tanto y del que se dice que abrirá “parcialmente” dentro de dos años con una colección reducida (como pasó en el Arqueológico de Madrid, pero esta vez SIN hacer restauración). En fin, menos mal que nos queda el Museo José Guerrero aunque por poco, porque el PSOE quiso convertirlo en una especie de museo de los horrores provincial (para exposiciones de artistas tradicionales locales), pero que, ante la amenaza de la familia Guerrero finalmente permanece como estaba previsto, centrado en la pintura contemporánea.
    2 precisiones al artículo. El Centro García Lorca ha abierto oficalmente, pero todavía sin equipo gestor y sin los fondos del autor, que no se sabe cuándo llegarán (al parecer los familiares pidieron un préstamo o similar a la Caixa y ahora hay otro contencioso sobre esto, 5 millones) nada más. Por cierto se ha terminado porque ha sido sufragado con dinero procedente de…Noruega, Islandia (la misma) y Liechtenstein, y la segunda es que Von Pezzi es profesor de Geografía, supongo que en excedencia o ya jubilado, de la Universidad granadina)

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