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El Pacto de los Cuñaos

Finalmente, los de Ciudadanos se irán a pescar con el PSOE.

Estaba cantado desde que acabó el escrutinio [1], pero había que hacer el paripé por si afectaba a las municipales. Al PSOE le valía con Podemos o con Ciudadanos, y Podemos no podía pactar con los socialistas precisamente en Andalucía. Una cosa es quitar al PP de Madrid o de Castilla-La Mancha y otra mantener al PSOE más rancio, corrupto y castaza que pueda existir en el cortijo que llevan explotando más tiempo. Por otro lado, la Coalición Gorda con el PP era un suicidio para unos socialistas andaluces que han logrado mantenerse aferrados al silloncito metiendo miedo al regreso de los señoritos desde hace casi 40 años.

Un pacto que pondrá palotes a los comentaristas letizios, aunque no tanto como la Coalición Gorda, porque confirma a Susana como la Lideresa Moderada y Regeneradora. Una líder de izquierdas pero que es tan responsable que ni lo parece. Lo justito para que la voten los pobres y así la plebe se quede tranquila y ya. Y que ha demostrado ser un perro de presa.

El pacto de la Caña de Pescar tiene la novedad de que Cuñadans no entrará en el Gobierno, aunque visto el resultado para PA e IU en años recientes, sería suicida hacerlo así. Sobre todo cuando en otras CCAA o ayuntamientos tanto el propio Cuñadans como Pablemos están huyendo de la temible foto del “reparto de sillones”.

Pero el resto es más humo que el pacto de gobierno de 2012 con IU, que ya es decir. La diferencia, aparte de que Cuñadans aún no tiene un mini régimen clientelar que alimentar como el del PC y entrar en el Gobierno no le urge tanto, está en que el tipo de propaganda chorra tira más hacia el regeneracionismo que al bolivarianismo. Es, en fin, un Pacto Cuñao. De cómo deben de ser las cosas. Como Dios manda, vaya.

De vez en cuando vamos a tener alguna medida de “proteger a los más débiles”, que Podemos e IU saldrán diciendo que es gracias a ellos –qué ternura dan–. Siguiendo la tónica habitual del PSOE-A, se tratará de medidas vía subvención, hechas para la foto, que se aplicarán tarde y mal pero dando instrucciones a los delegadillos provinciales de presentar unas cifras de la hostia como sea. Verbigracia, los planes de empleo joven aprobados a comienzos de este año, en los que se entregaron grupitos de 400 esclavos a los ayuntamientos para que los paseasen por los parques públicos con petos de la Junta para hacer no se sabe muy bien qué. Pero el logo que se vea.

Partido Andalucista Reborn

Hace 20 años, Juan Marín, candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Junta, y la mayor parte de los cabezas de lista a las municipales –salvo una o dos excepciones–, habrían recalado en el Partido Andalucista. El PA, ese engendro basado en esa cosa tan difusa e hilarante que es el nacionalismo andaluz, era el partido cuñao por excelencia en la Andalucía de los 90, basado en aquella afirmación recurrente de los taxistas de Sevilla que rezaba: “si los andaluces votásemos al PA como los catalanes al CiU, mandábamos en España”. También era el partido aluvión, que recolectaba votantes de un lado y de otro, y, sobre todo, tránsfugas.

El PA a estas alturas ya está prácticamente desaparecido excepto en cuatro alcaldías, que dependen más del tirón personal de quienes las ocupan que de las siglas. Por otro lado, su legendaria capacidad de pactar con todo el mundo a cambio de la guita suficiente nos dio momentos legendarios como los carteles que empapelaron Sevilla capital durante la campaña de las municipales de 2007 –venían los andalucistas de alternar apoyo a PP y PSOE en el Ayuntamiento y al PSOE en la Junta–, en los que rezaba el simpático eslogan “Vota lo que sea, pero no votes PA”.

Es cierto que Cuñadans ha superado el techo histórico del PA, pero es que el techo histórico andalucista era ridículo. Y, no nos engañemos, aunque supiésemos todos que era ful, el tufillo a nacionalismo periférico y el difuso origen de izquierdas de la formación alejaba a un sector en el que Cuñadans cala, de señoritos de caracolillo engominado detrás de la oreja pero a los que la madre o la señora ponen mucho el Canal Sur y les ha calado el repelús al PP.

Porque se nos olvida de una vez para otra pero hay que insistir: el voto en Andalucía es mayoritariamente conservador. De hecho, es machista, católico, racista y homófobo, aunque con una pátina buenista por encima, manuales de Conocimiento del Medio de Primaria mediante. El campo vota al PSOE porque para gran parte de los votantes de cierta edad las imágenes de Los santos inocentes no son recuerdos de verlas en el cine y porque para la siguiente generación la década de los 80 del pasado siglo, el felipismo, digamos, fue un paso a la vida adulta en la que accedieron a un nivel de vida superior al de sus padres. Y el PP da miedo –Aznar y Rajoy han hecho mucho a favor de esa imagen– y todo lo que esté a la izquierda del PSOE, repelús. El PC está para ser una cosa pintoresca y que algún viejo discuta con el cura en el bar el día de la comunión de la nieta.

De ahí la muy poco edificante conclusión de Podemos, ala errejonista, de ser lo más cuñaos posibles. La lectura desde Madrid, sin ser conscientes del todo de lo que ha pasado en Cádiz –y que era lógico, es la primera vez que a Teófila se le ha presentado un rival de verdad en 20 años–, es que Ciudadanos les ganó terreno para disputarle la segunda fuerza al PP porque la imagen de Podemos en Andalucía estaba poco centrada. Porque la Teresa es una perroflauta y no hizo bastante de maruja en la campaña. O sea, que no esperen mucha regeneración por ninguna parte. Peineta y mantilla ad infinitum.

Cuñadismos provinciales

Lo cachondo del tema es que usando la misma excusa de la gobernabilidad de la lista más votada, Ciudadanos va a mantener en la poltrona a algunos de los alcaldes más rancios de Andalucía, con un semi-tamayazo incluido en Almería capital, además de divertidos sainetes en Málaga y Granada para que todo acabase, como Dios manda, con sus septuagenerios alcaldes peperos manteniendo la poltrona.

Lo de Almería es ampliamente conocido, pero resumiendo mucho: Ciudadanos había pactado con PSOE e IU un Tripartito de Satán para sacar al rancio PP almeriense de un bastión más que tradicional de la derecha andaluza. Pero a 16 horas del pleno, una llamada de madrugada de Naranjito ordenó repartir pescado con los populares, y aquí paz y después gloria. Llamarlo tamayazo es una estupidez, pues no hubo transfuguismo ninguno, sólo un partido cambiando de criterio. Pero cantar, canta.

Claro que sin cambiar de provincia, Ciudadanos de Roquetas de Mar mantenía en la poltrona de dicho municipio a Gabriel Amat, padrino político de Javier Arenas, a día de hoy aún presidente provincial del partido y, previsiblemente con genuflexión del cambio tranquilo por medio, de la Diputación almeriense al menos cuatro años más. Hablar de los chanchullos de este siniestro personajillo daría para una serie de artículos de serie negra, pero es que se sitúan en Almería. No les digo más que esta provincia es la única donde en el Referendum de la Autonomía salió el no. Preferían seguir siendo Castilla o federarse con Murcia, los muy sórdidos.

En Jaén, Enrique Fernández de Moya, alias ‘Leche Fresquita’, seguirá siendo alcalde sin sobresaltos, pero el cacao maravillao ha estado en Granada y Málaga, donde los naranjas exigían dimisiones, relevos en las alcaldías y la madre que los parió llegando a reunirse con el PSOE respectivo y amagando con tripartitos, cuatropartitos, judaizantes y masonería, para luego a los dos días abstenerse en primer votación y decir que “vigilarán” a los nuevos gobiernos, que son, básicamente, los mismos que antes de las municipales pero con menos concejalías-mamandurrias.

Permítanme mención especial al caso de Granada, donde el pacto ha quedado en “mantenemos al actual alcalde –José Torres Hurtado, amado por esta Santa Casa y este humilde plumilla, como ustedes saben [2]– hasta noviembre o cuando sean las generales, y luego en función de cómo nos vaya a cada uno ya veremos”, tal que así, sin que se entre en los contratos que tuvo el líder Cuñao, el exsenador por el PSOE Luis Salvador, con la Diputación provincial, cortesía del número 2 y previsible sucesor de Torres, Sebastián Pérez. Otro apadrinado de Gabriel Amat, por cierto. Como Javi.