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Municipios (8): Madrid – Unas casas que hay al lado de Rivas

Madrid, no sé si lo habrán visto en algún mapa, es una ciudad que está más o menos en el centro geográfico de la península. Concretamente, 10 kilómetros al norte de éste, que se halla en Getafe, en el Cerro de los Ángeles. Hasta aquí los hechos contrastados. Ahora viene la opinión sin tener ni remota idea. Seré breve. Tiempo estimado de lectura: tres días.

Felipe II situó aquí su corte y por ende la capital de España por razones estratégicas. Y su valor estratégico era que aquí no había nada. Ni nobles, ni obispo, ni sectores potencialmente hostiles para que se reprodujera una revolución como la de los comuneros que ya habían aplastado, en Madrid también. Aparte, Castilla era la que más recursos invertía en las aventuritas reales y poner la corte fuera de este reino igual no se hubiera interpretado bien. Yo si leo la Historia de España con el pene enhiesto en una mano y acariciando con la otra mi pecho desnudo con ungüentos y aceites, pues sí, me gustaría que la capital hubiese sido Lisboa. Habríamos sido un imperio todavía más temido y letal. Pero a día de hoy, comparo el agua del grifo entre Lisboa y Madrid, de Barcelona ni hablamos, y me alegro mucho de estar aquí en la Meseta, que también corre un aire muy agradable.

Luego a los Borbones, a esos sí, les pareció estupendo encontrarse la capital en el centro, como su París, para atar en corto al resto del territorio y establecer toda la comunicación radial que tanto nos gusta. Ir de Bilbao a la Coruña pasando por Madrid y todo ese lujo de comodidades que se han ido solventando más o menos en los últimos cincuenta años sin ninguna prisa.

De modo que en lo político, que es lo que nos ocupa, Madrid al ser capital ha tenido siempre, como es lógico, una importante proporción de población que vivía del poder, ya fuese como meros funcionarios o como emprendedores. Luego un sector de palmeros de los anteriores por mucho hambre que pudiera pasar, lo que es inevitable. Y el resto, sobre quienes la Historia deposita la responsabilidad de ser revolucionarios, pues como el país ha tenido poco desarrollo, o débil y desigual, pues siempre han sido pocos, o débiles y desiguales. Si tenemos en cuenta que la ciudad está alejada de las salidas al mar y de las rutas comerciales por los motivos mencionados, pues su desarrollo industrial ha sido digamos que forzado. En cuanto a sede financiera ya es otra historia. Las empresas siempre han tenido que situarse en Madrid para estar cerca del funcionario, del Ministerio… y eso, ese espíritu, esa forma de proceder, eso es Madrid al cien por cien.

Vamos, que algo parecido a los comuneros no volvió a verse hasta los tiempos de la II República, pero sí que debió representar un gran problema porque hubo que ponerle coto con un genocidio. Un ejército llegado de África atacó por el sur y uno de requetés navarros que llegaron bastante antes que los otros, por Somosierra. Y en el aire, los célebres nazis de don Adolfo Hitler tirando pepinos a la población civil sin una puta estatua a día de hoy en toda la ciudad que lo recuerde. En los libros de texto pronto vendrá al revés, aquello será una brutal agresión contra los emprendedores, los alemanes y la austeridad presupuestaria. En fin, que la cosa se quedó como había venido siendo. Los emprendedores a la Champions y los revolucionarios a segunda con la Copa Fioruci de la Gloriosa de 1868 lustrosa en el palmarés.


Cuatro casas pero fueron designadas la capital del imperio más tope de lo tope

Sin embargo, en los años 60 del siglo pasado se experimentó un desarrollo económico de gran magnitud que tuvo varias consecuencias. La fundamental fue que la ciudad se llenó de chabolistas llegados de zonas rurales devastadas por la miseria en busca de trabajo. Hubo una moda fashion proletaria trend decimonónico súper hipster que no veas. Mediante el Ministerio de Vivienda del fascismo, a muchos de estos obreros se les proporcionaron pisos en nuevos barrios. Los ideólogos del régimen tontos no eran. El que estaba llamado a ser un revolucionario en Madrid, otra vez, de nuevo, tampoco podía. Primero, venía de la mierda pura y aquí había prosperado. Segundo, el piso lo tenía en propiedad. Muchos trabajaban para las constructoras que les dieron los pisos, en un rizar el rizo. Estaban atados por la hipoteca y el cochecito. El emprendedor siguió tranquilo emprendiendo. Y la ciudad creciendo anexionándose todos esos pueblos de alrededor donde estaban las chabolas, las UVAS y los pisos de absorción. Lo contrario que Barcelona, que era una mancomunidad, pero es que Madrid tenía que ser la más grande, aunque no lo fuera, para justificar el tinglado borbónico expuesto al inicio con una actitud muy española: decir que a las dos de la tarde es de noche. Ya de paso, para que circulasen muchos cochecitos por la capital, quedó inaugurada nuestra genuina política municipal de altura: se cargaron todos los bulevares, tranvías y trolebuses. A ese señor calvo con bigote al volante de un 127 se le proclamó El puto amo de la ciudad.

Mas todo no dura en la vida y con lo que no contaron era con que esta gente tendría hijos. Y estos, crecidos en mejores condiciones que sus sufridos padres, sí que fueron revolucionarios. El régimen estaba agotado, llegaba a España la efervescencia ideológica de los 70, habían visto a sus padres deslomarse en las fábricas, pluriempleados o limpiando escaleras y los chavales, los muy cabrones, ataron cabos. El pasado traumático de los antepasados de esta generación sería digno de estudio, porque lo mismo que muchos se interesaron por la política, también hubo otros que juraron ante Dios besándose el pulgar mirando al cielo que ellos no iban a seguir el camino de sus padres de partirse el alma trabajando y, como dice Juan Carlos Usó, decidieron en lugar de ganarse la vida, buscársela. Y sí, fueron los primeros en ser borrados del mapa por las cárceles y la heroína, o las dos cosas a la vez, pero no adelantemos acontecimientos.

Lo cierto es que los que lucharon políticamente no lograron poner de rodillas al capital, tampoco conquistaron El Pardo o La Zarzuela, pero sí que dignificaron el trabajo con el sindicalismo y, algo mucho más importante a escala local que es de lo que hablamos, mediante las Asociaciones de Vecinos consiguieron detalles como tener agua en casa, que les asfaltaran las calles, hubiera un alcantarillado, que les pusieran colegios públicos en lugar de las aulas de pago en pisos que había donde los niños estaban hacinados y no se enteraban de nada, o poder dejar de ir a la iguala y que les pusieran un centro de salud público. También polideportivos, parques públicos, en fin, todas esas cosas que necesita el primer mundo para serlo.

Por fin había un capital humano luchando para transformar la ciudad, y en buena medida se hizo, pero todo el impulso se fue perdiendo entrados los ochenta. Hay muchas teorías a este respecto. No entraremos a discutirlas. Pero sí que pondremos al menos un marco: cuando a España llega la democracia, llega al mismo tiempo la posmodernidad. La política pierde prestigio, cuando no hay a quien directamente se la suda, y todos estos movimientos pierden fuerza. El escapismo y la evasión sustituyeron al compromiso por una evolución cultural más que por motivos políticos. No sólo aquí, en todas partes, pero en España no habíamos tenido una democracia desde el fin de la II Guerra Mundial. La estábamos estrenando.

No obstante, hay que tener en cuenta que las asociaciones consiguieron todas las metas que se propusieron inicialmente gracias a la alcaldía de Tierno, Barranco y el PCE. Cumplieron con los objetivos para lo que se habían constituido. Aunque a veces se escuchan quejas de que los líderes vecinales fueron incorporados a la gestión municipal y que por eso las asociaciones menguaron. En este punto, si preguntas a gente del PSOE o del PCE de aquellos años, te dirá que los ficharon porque eran los que de verdad conocían las necesidades de los barrios. Si lo haces más a la izquierda, acusarán a los anteriores de hacerlo para vaciarlas de contenido.


Manoteras II (1976) (Fuente: Historias Matritenses [1])

Además, el paro y la heroína castigaron con crueldad a las capas más desfavorecidas que ya, para pensar en transformar algo, pasaron a primero necesitar tenerlo. En definitiva, los movimientos vecinales que tendrían que cogerle por los huevos al ayuntamiento perdieron fuelle y hasta hoy. A esta etapa en la que se agota el activismo local la llamamos simpáticamente los locos años de La Movida.

En este contexto, desde finales de los 80, el PP en Madrid no es que gane las elecciones a la alcaldía, es que las señorea. Sus candidatos podían acudir a los mítines con la polla fuera y seguirían ganando. Sería difícil hacer un balance exacto de lo que ha sido la labor del Ayuntamiento todos estos años en una ciudad donde, como en ninguna otra, éste se confunde con la comunidad autónoma, la nueva organización territorial de la democracia a la que debemos buena parte del desarrollo presente. Pero si en algo destaca este Madrid actualmente es en que se está abarcelonando. En el sentido estricto del ocio, la ciudad está cada vez más orientada al turista, también al elitismo, y para los demás: franquicias. Sentimos mucho fijarnos más en la norma que en la excepción, pero es lo que se percibe. Lo simpático es que gracias a los turistas, nuestras autoridades han entendido que hay una facetilla de Barcelona que no teníamos, ni tenemos, que era necesaria para no abarcelonarnos solo en lo cuestionable. Hablamos de una de las muestras más evidentes del atraso de la ciudad y la mediocridad de sus gobernantes: las bicicletas.

Visitemos la hemeroteca por un momento. 1990. El consejero de Política Territorial de la comunidad, el valenciano Eduardo Manglada, ex del PCE y entonces en el PSOE, propuso reducir el tráfico en el centro de la ciudad con tarifas de congestión como las que hay en Londres desde 2003. La respuesta del diario ABC:

“Si de Mangada hubiera dependido se hubiera instalado en España un régimen como el de Rumanía y se hubiera arruinado al pueblo español como se arruinó al rumano”

En 1994, el alcalde Álvarez del Manzano opinó sobre la bicicleta en Madrid.

“Pedir un carril para bicicletas en la ciudad es hacer demagogia porque es imposible ponerlo. La orografía es tan absolutamente dificultosa que imposibilita totalmente circular con normalidad por el mismo. A esos que lo piden quisiera yo verlos ir todos los días al trabajo subiendo las cuestas que tenemos ¿Cómo iba a ir un ama de casa desde el barrio del Pilar, por ejemplo, hasta el centro, cargada con los bártulos?”

¿Y qué pasó al final? Que los bárbaros llegados de capitales civilizadas y modernas para beber y aparearse demandaron bicicletas. Y qué dijo el ayuntamiento: ¡concedido! Porque la opinión de los madrileños que llevan años pidiéndolas les importa menos que la de los turistas que vienen a mear y vomitar a Huertas. Eso es barcelonismo y en eso le estamos pisando los talones a la ciudad condal. De esta manera, surgió el BiciMad, el sistema público de alquiler de ciclos, no sé con cuantos años de retraso con respecto a otras capitales españolas. Y en cuanto al carril bici, pues en algunas partes de la ciudad, se ha pintado malamente en la acera y gracias. En el resto, se ha tirado uno hasta el Parque de Juan Carlos I y, como es muy largo, se ha aprovechado para decir que somos la ciudad de España con más kilómetros de carril bici. Trampita. Mención aparte merece el que transcurre pegado a la M-40, gracias a la gente que lo usa se conseguirán grandes avances en la investigación del cáncer de pulmón. Al final: Jugada maestra: la bici a costa del peatón y la vida sigue igual para el cochecito. Aunque es de justicia citar que el otro día en los papeles decían que el conductor madrileño está aprendiendo a respetar a los ciclistas ¡qué burbujeante modernidad!

Pero esto son minucias comparadas con lo gordo, que es la deuda que dejó el alcalde don Alberto Ruiz Gallardón, apodado El Faraón, como todo el mundo sabe. De 4.000 a 6.000 millones en el soterramiento de la M-30 (según se cuente con intereses), el Centro de Convenciones de la Castellana, 83 millones y sin hacer, 300 millones en la Caja Mágica, que no vale para nada ¡y ahora la han valorado en 19 millones!, 136 del Centro Acuático, que no se ha terminado, y lo que no se conoce de las candidaturas olímpicas de Madrid 2012 y 2016. Luego vendría la de 2020 con Ana Botella que tampoco ahorró en gastos opacos que ya han sido aireados por los medios como ustedes habrán leído. En fin, muchos desmanes, entre los que hay que destacar el traslado de la sede del ayuntamiento al Palacio de Telecomunicaciones, antigua oficina central de Correos en Cibeles, desde cuyo despacho Gallardón podía ver su casa a lo lejos –se lo dijo a los periodistas-, solo por el módico precio de 500 millones de nada.

Ante tal avalancha de inversiones, a uno le preguntan los votantes del PP ¿Pero no es ‘Madrid Río’ maravilloso (370 millones)? Sí, lo es. Justo es decir también que Gallardón trajo escuelas y peatonalizó barrios. Hizo dos centros culturales, el Matadero y Conde Duque. Pero con el fin de la juerga, la llegada de la crisis, en dos ocasiones el Ministerio de Hacienda tuvo que rescatar al Ayuntamiento. 9.000 millones de deuda. Más que el PIB de Macedonia, que tiene un ejército preparado para entrar en guerra mañana por la mañana.


Por aquí se va a mi casa

En consecuencia, sin un duro, en el Ayuntamiento de Ana Botella, brillante sucesora, que como concejal también trasladó la sede de la concejalía de Empleos y Servicio al Ciudadano al Bario de Salamanca con un alquiler de 200.000 euros al mes, se han dedicado a mirar sentados cómo se degradaba la ciudad mientras reducían la deuda como ortodoxamente podían. No es algo sujeto a interpretaciones. Hay parques públicos que parecen imágenes de Chernobil, la hierba ha empezado a salir en las partes asfaltadas, que se agrietan. Y luego la basura. No sólo por las huelgas. El nivel de suciedad es nunca visto.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia multó a FCC, ACS, Ferrovial y Sacyr por repartirse los contratos y este fastuoso sistema de contratas y subcontratas, lo más eficaz y eficiente te dirá cualquier emprendedor, ha terminado dando como resultado menos barrenderos en la ciudad, más huelgas y unas cantidades de mierda por las esquinas, insisto, terroríficas. Tal vez no en la Gran Vía, pero sí en el resto de la ciudad por donde no va el turista y resulta que estamos ahí ¡hola! viviendo los madrileños.

Luego son frecuentes detalles como, por ejemplo, que una comunidad de vecinos pida licencia para que le dejen arreglar la fachada, no se la den. La vuelva a pedir, sigan sin dársela. Se caigan varios ladrillos, estén a punto de matar alguien y los bomberos tengan que cortar la calle y esa parte de la acera per secula seculorum. Además de detallitos tales como que del ayuntamiento hayan desaparecido 14 obras de arte que custodiaba Madridec, empresa municipal cuya quiebra nos costó 118 millones. Ay qué risa. Y detallazos como una temporada reciente en la que se caían los árboles y murieron dos personas… Este ha sido el día a día desde que Botella, alertada por los índices de contaminación de la ciudad, situó los detectores de polución en mitad de las zonas más verdes de la ciudad, que no son precisamente pequeñas. Momentos gestión del Prestige, en pequeñito, hay cada quince días.

Y aparte están los episodios de crueldad. Un ejemplo. En el poblado chabolista del Gallinero, de gitanos rumanos, el Ayuntamiento no le dio permiso al colegio de arquitectos de Alcalá para instalarles unas duchas ni aunque el dinero para hacer la obra lo hubieran recaudado un grupo de parroquias ricas de la ciudad. Uno puede pensar lo que quiera de los gitanos rumanos, pero coño, que ahí hay niños, menores de edad, que no tienen la culpa de que les hayan llevado ahí sus padres ni de que lleven esa forma de vida. En fin, que no hace falta ser un lince para ver que les hostigan para que se vayan de ahí y que el problema se lo coma ¡otro! Una postura profundamente cristiana. Esta lógica ya la ha aplicado Ana Botella en numerosas situaciones. En 2003, cuando éramos millonarios, cerró el túnel del Metro de Atocha que siempre les ha servido de refugio a los indigentes los días más duros del invierno para enviarlos a unos barracones a la Casa de Campo, “justo al lado”.


Qué bien me ha quedado el subrayado de ‘mayoría’ con el Paint

Precisamente, el problema de la gente sin hogar que duerme en la calle dio el pistoletazo de salida a la campaña electoral para la alcaldía 2015. Y no por las declaraciones brutales de Esperanza Aguirre, sino por las de Carmona, el candidato socialista, que fue quien abrió el melón. Pero antes ¿quién es él?

Profesor de Economía en la universidad privada y diputado de la asamblea de Madrid, -como Pedro Sánchez, solo que él era concejal- Carmona saltó a la fama cuando se presentó su candidatura para ocupar el puesto de Simancas, de formación politólogo y que también dio clases en la universidad privada, en el gracioso IX congreso de la FSM de 2000, llamado a poner paz entre las diferentes y belicosas familias, también conocido a día de hoy como el congreso “de la risa tonta”. Carmona pertenecía al sector renovador o leguinista, pero de repente retiró su candidatura y se adhirió a la de Simancas –guerrista- pocos días antes del congreso. La unión de Carmona y otros renovadores que retiraron la candidatura se denominó “la mayoría plural” del partido. Al final Simancas se enfrentó a Juan Antonio Díaz, renovador apoyado por Zapatero. Ganó por poco Simancas, pero se apeló a su generosidad sugiriéndole que integrara a los derrotados por parte del generoso Zapatero y su lugarteniente Blanco. Dijo un dirigente guerrista tras aceptar Simancas dichas condiciones a su victoria: “Algo anómalo ha ocurrido cuando los perdedores están tan contentos y los ganadores tan preocupados”.

La “mayoría plural” echó a andar y nuestro protagonista, Carmona, se reunió con unos empresarios para explicarles el programa del PSM. Como es muy campechano, dijo aquello de que iban lanzados en las encuestas, pero que si no llegaban “hundían otro barco” en referencia al Prestige. Buen chiste, pero le estaban grabando, aquello saltó a los medios y fue portada de La Razón cuando había muchos más jubilados que ahora que la compraban por razones biológicas. Las críticas fueron impenitentes, aunque aquí hay que quitarse el sombrero, Carmona admitió que esa broma era indecente y dimitió como diputado de la Asamblea. ¡Se fue por un mal chiste! Se conoce que 2002 era el año chino de la dimisión porque un mes antes también lo hizo otro diputado de la asamblea del PP, que junto a otros dos de su grupo se dedicaban a ver porno durante las sesiones. Fue muy bonita además su carta de despedida. Aquí un pasaje: “la impresionante magnificación da idea del poco control que tenemos sobre nuestros destinos”.

A los pocos meses, la “mayoría plural” veía cómo Tamayo y Sáez protagonizaban el caso de transfuguismo que, aparte de hacer perder al PSM e IU la Comunidad de Madrid, dejaba ver en todo su esplendor vergüencitas como las componendas a las que llegó Blanco para que Zapatero alcanzara el poder en el PSOE y, algo mucho más importante que estas estrategias guarreras inherentes a la política: testimoniaba la presencia de individuos con poder en la sombra e intereses inmobiliarios en un partido de sigla socialista.

No insistiremos más en esto para no pisar el artículo de la Comunidad de Madrid, pero a la sombra del sucesor de Simancas, que se le había quedado la mirada esa de los veteranos de Vietnam, Tomás Gómez, regresó nuestro protagonista. Era 2011, año en el que Carmona también fundó diarioprogresista.es, por el que recibió el Premio Nicolás Salmerón a los Profesionales de la Comunicación, y empezó a ir a las tertulias de televisión de Telecinco y La Sexta. Cualquiera diría que la estrategia respondía a un plan maestro.

Porque siempre estuvo cerrando filas con Tomás Gómez. Por ejemplo, no se le conoció opinión sobre el tránsito que estaba dando Tomás Gómez aquellos años de su perfil socialista en el carné, neoliberal en lo demás, a rojo peligroso tras el estallido de la crisis. Hubo muchos digo Diego de esos. Pero Tomás era duro de pelar, porque se cargó sin compasión de sus puestos en el PSM a todos los que no le fueron genuflexos y colocó a gente cercana. Tal vez de forma demasiado exagerada. Y para las últimas primarias el año pasado, montó un mecanismo por el cual se exigía un número de avales en un plazo prácticamente imposible de cumplir. Nadie pudo presentarse en contra y Carmona así logró ser candidato a la alcaldía y él a la comunidad. Fue tan hilarante el apaño que Tomás tenía un grupo de palmeros, en sentido literal, para los congresos que iban a jalearle y vitorearle en escenas de mucha vergüenza ajena para los viejos y gentes respetables del lugar. De hecho, se les vio luego también en aquella mini manifestación frente a Ferraz cuando Pedro Sánchez se lo cargó.

El caso es que gracias a Tomás, el señor oscuro de ideología caprichosa, Carmona logró ser candidato, puso la mano en el fuego por su padrino cuando le iban a defenestrar, y cuando se lo cepillaron hizo el huevo juntando los codos con las rodillas, cerró los ojos, apretó los dientes y… siguió como candidato. Es que tenía méritos incuestionables: salía por la tele.

Aparte de este, otro de sus méritos es que Carmona ostenta el cargo de alférez en la reserva del Ejército del Aire, pilota avionetas en su tiempo libre y expresa su adhesión a la patria sin complejos. Durante un desayuno-coloquio delante de Pedro Sánchez, José Luis Rodríguez Zapatero y Carmen Chacón el 10 de febrero de este año, dijo:

“En estos momentos, nuestro país es una nación que quieren disolver y cuya disolución algunos trataremos de evitar (…) Si, para los antiespañoles, España es una nación en proceso de disolución, les prometo que mi labor política tratará de impedirlo (…) Durante los próximos ocho años se hablará tanto de Madrid como se ha hablado de Cataluña durante los últimos ocho años. (…) Quiero un país en el que la única nación sea España. (…) Madrid le devolverá a España la unidad que necesita…

(Permítanme proponerles una pausa dramática para la frase final. Redoble de caja, platillo y…)

…Nación que sobresale en la Historia como la más capaz de emprender las más grandes hazañas de la humanidad…”

Y de aquí, del momento patriótico, pasamos a los vagabundos. Carmona estaba en la Plaza Mayor prometiendo a los comerciantes del lugar sacar a los sin hogar de ahí –por la noche están en los bajos de la Plaza Mayor en gran número- y hacer cosas guays con la plaza, concretamente propuso conciertos barrocos. Luego prometería naumaquia –simulación de batallas navales- en el Retiro y suponemos que la propuesta del mitin de fin de campaña será castrar a Cristiano Ronaldo y ponerlo a cantar en uno de esos espectáculos en los que estrenará su nueva peluca y correrá el rapé a tope.

Otras medidas menos estrambóticas suyas han sido su propuesta de un cementerio musulmán, 30 escuelas infantiles, rehabilitar 120.000 viviendas –o terminar las que se han quedado a medias- y erradicar el chabolismo ¡en cuatro años! Todo ello ¡bajando los impuestos a la clase media! Habrá que llamar a Blas de Lezo para tamaña gesta, que sí que tiene estatua en Madrid y que a las críticas que recibió el monumento por parte de los nacionalistas catalanes –el homenajeado perdió un brazo en el sitio de Barcelona de 1714 e iba con el bando borbónico- el alférez Carmona replicó acusándoles de “aldeanismo”.

Pero insistimos en lo de los sin techo porque fue también ahí donde hizo su aparición Esperanza Aguirre. Política que en el pasado, ya mil veces dicho, pasó de ser el hazmerreír del Gobierno Aznar a conseguir la Comunidad de Madrid merced al aludido tamayazo y gobernar majestuosamente, qué digo… ¡imperial! hasta lograr que unos quince miembros de su gobierno tuvieran “problemillas” con la ley, entre millonadas en Suiza, áticos de dudosa procedencia, pagos de Gürtel, prevaricación, etcétera… Todo ello durante una década en la que se ha privatizado con mano de hierro e implementado gestiones mixtas y todo tipo inventos. Luego por circunstancias no muy bien aclaradas –se dijo que eran motivos de salud por un cáncer -Esperanza dejó la política para volver a ella ahora como candidata en primera línea. Y en su objetivo para alcanzar la alcaldía se dejó caer también por la Plaza Mayor, donde es de suponer que Carmona debió causar buena imagen, y redobló la apuesta, prometió sin tapujos “sacar a los sin hogar de la calle para impulsar el turismo”. Ella sí consiguió toda la atención mediática y no Carmona con su barroco y la campaña empezó a girar en torno a Espe y sus burradas. Una forma de diálogo político que popularizó el gran Silvio Berlusconi a finales del siglo pasado. Su programa, en cambio, como dice @yolandagan, es más parecido a un brindis de legionarios. Dice así: “Por la libertad, por el imperio de la ley, por la propiedad, por la vida, por España, por Madrid, Esperanza”.

Enfrente concurre Podemos bajo las siglas Ahora Madrid con una candidata venerable, Manuela Carmena. Según contó El País, con el sistema de primarias que se empleó, por número de teléfono móvil, se podía votar desde cualquier punto de España, incluidos niños de 14 años, pero los portavoces de la coalición dieron por buenos todos los votos menos 12. Todo garantías democráticas como las que demanda la sociedad.

En cuanto a ella, Carmena fue juez, ha luchado toda la vida por los derechos humanos de la población reclusa mostrando cierta sensibilidad hacia los problemas de los toxicómanos. Gran persona. Pero nada más empezar la campaña, a través de Libertad Digital se informó de que el marido de Carmena había tenido a los arquitectos de su estudio como falsos autónomos, rebajados injustamente de categoría y dejó de abonarles las nóminas. Hasta ahí, cosa del marido. Pero también el medio denunciaba que el marido hizo un “traspaso sin contraprestaciones” de su patrimonio a Carmena antes de hacer efectiva la declaración de separación de bienes del matrimonio para declararse insolvente. Ella fue denunciada por alzamiento de bienes, pero ganó la demanda. Y ahí debería acabar la cosa, sin embargo la explicación de los denunciantes es que “es jueza y sabe moverse por arenas judiciales, supo hacer que ese movimiento fuera imposible de condenar”. Ésta ha sido una de las críticas que ha recibido y, la otra, de Esperanza Aguirre directamente: que si gana Podemos serán las últimas elecciones libres. Y unas semanas después, que es comprensiva con ETA y que ayudó a los GRAPO.


La mirada sí es sincera

¿Pero Carmena qué propone? Que la ciudad no puede seguir creciendo desaforadamente, que no se pueden plantear 17.000 nuevas viviendas en el Norte –Operación Chamartín- mientras que en el sur las hay vacías. Que centrará su alcaldía en los problemas de los ciudadanos más castigados por la pobreza, que cifró en 14.000 familias. Auditará los sobrecostes de todas las obras de Gallardón. Pero sobre la bicicleta no se mostró agresiva con el coche, parte de cuyo espacio debería ocupar y no el del peatón -porque lo digo yo-, y prometió otro anillo verde que una parques preciosos, como el del Capricho, del siglo XVIII, en el que por cierto está prohibido ir en bicicleta. Habrá que ponerle rampas para saltarlo.

En cuanto a Izquierda Unida, solo diré que el último chascarrillo que me ha llegado es que en el PCE están más por la opción de dejar morir a Izquierda Unida y empezar algo nuevo de la nada, o del PCE, que igual en breve son sinónimos. Como Podemos ha dado la impresión de que esto es fácil, pues veremos qué tal funciona la traslación del mismo esquema si el rumor es cierto. Por ahora, la candidata es Raquel López, la flamante perdedora de las primarias contra Tania Sánchez y Mauricio Valiente, que abandonaron la formación en un culebrón que podría ser la gran nueva superproducción de HBO ya que tiene los mismos ingredientes que el Juego de Tronos que tanto le gusta a Pablo Iglesias, implicado en el ajo. Una trepidante historia con final en alto: el intento de denominar a la candidatura de IU-Madrid como Ganemos.

Sin embargo, hay que decir que en la etapa de López como concejal era de las únicas pocas voces altas y claras que se escuchaban contras las privatizaciones indiscriminadas. Ahora es candidata sin el apoyo de la dirección federal, lo que por otro lado da buena cuenta de en qué situación se encuentra IU.

Las medidas que propone Raquel López pasan por “desprivatizar” los servicios municipales. Y el pastizal saldría de “auditar la deuda”, cobrar una tasa turística de 1 a 4 euros por pernoctación, otra tasa a los cajeros automáticos y a los “grandes generadores de residuos” y exigir más financiación estatal a costa, fundamentalmente, de los edificios públicos exentos de IBI.


Dientes

Por último, tenemos al viejo nuevo partido de UPyD. David Ortega, el candidato, como Raquel López tampoco había dado hasta ahora una mala imagen como concejal en el ayuntamiento, si bien es cierto que ante las políticas que se han llevado a cabo y el liderazgo de Ana Botella cualquier chaval de Gandia Shore habría salido bien del lance. Pero David Ortega, aparte de renunciar a su coche oficial, que viste mucho, se opuso a la candidatura de Madrid 2020 (junto a IU, aunque la prensa solo le sacaba a él) que era menos fácil, mientras que Lissavetzky, del PSOE, la apoyaba, y Tomás lo más lejos que llegó, cuando ya era mu de izquierdas mu de izquierdas, fue a tener “dudas”. Sabina no, él actuó por la candidatura en Las Ventas. Pero lo mejor fue lo que dijo el olímpico Lissabetzky una vez derrotada la candidatura en primera ronda, pónganle un marco a estas declaraciones con sigla de socialista:

“Queremos que el dinero que estaba previsto invertir en los Juegos se destine para los problemas reales de los ciudadanos (…) un plan integral contra la exclusión social, la pobreza y la marginación; un plan de choque contra el desempleo”.

Volviendo al asunto, David Ortega quiere lo típico, congelar los impuestos y eliminar gastos superfluos para acabar con la deuda. Sobre las bicicletas propone ejes que permitan cruzar la ciudad. Y se ha quejado de que el Ayuntamiento se dedique a derribar las chabolas del Gallinero –que tardan pocas horas en volver a estar en pie al lado- sin ofrecer otras alternativas.

Y luego está el nuevo viejo partido, Ciudadanos. La candidata a la ciudad, Begoña Villacís, es hija de un compañero de Carmona en la universidad privada, también profesor de economía. En los carteles electorales, naranja fosforito, muestra su dentadura perfecta hasta los premolares. En su Facebook, también todo dentaduras perfectas. Y las medidas, por supuesto también todas perfectas: fuerte bajada del IBI y del impuesto de plusvalía, acabar con la finalidad “recaudatoria” de las multas ¡quitar señales de tráfico que dice que sobran! eliminar parquímetros, rebajar tarifas del transporte público o hacerlo gratuito en momentos de alta demanda. ¡Todo perfecto! Uno lo lee y sonríe, hasta también puede imaginar por un momento que tiene una dentadura perfecta.


Voto en los distritos en las últimas elecciones: La urbe plural y cosmopolita

En fin ¿Qué va a pasar? Se dice, se habla, que la ciudad tiene cierto síndrome de víctima del maltrato, que volverá a votar al PP. En las últimas elecciones el único distrito donde no ganó fue Puente de Vallecas. Lo que parece claro es que si de echar al PP se trata, habrá que pactar. En este punto los kreminólogos que ha traído al panorama mediático español la irrupción de Podemos hablan de que se está mareando la perdiz en Andalucía para, tras las elecciones, pactar con el PSOE en todo el orbe. Como a todas estas preguntas por parte de los representantes podemitas encontramos respuestas ‘Butragueño Santos, Emilio-González Blanco, Raúl’, es decir, “Sí bueno no, o sea, sí ¿no?” pues ya veremos dijo un ciego. Lo que sí que se escucha mucho, hasta el punto de que se llegó a hacer eco Susana Griso en Espejo Público de Antena 3, es que parece que mucha gente anda diciendo que votará a Gabilondo en la comunidad y a Carmena en el ayuntamiento. Lo cual parece lógico dentro del show que ha montado la izquierda desde lo de Tomás a Tania Sánchez, que haya quien se incline por los cabezas de cartel de mayor prestigio y merecedores de respeto pese a las diferencias que uno pueda tener con lo que piensan o representan. E incluso podríamos pensar que cualquier opción que saliese, aunque fuera el propio PP, sería mejor que lo sufrido hasta ahora si no fuera porque su candidata es Esperanza Aguirre, enemiga declarada de este pueblo, muchísimo más que los maléovolos catalanes-ETA-GRAPO-Corea del Norte.