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Municipios (7): Granada – Sevilla ens roba

Corren por las calles de Granada miles de anécdotas protagonizadas por el insigne Don José Torres Hurtado, a la sazón alcalde de la ciudad desde 2003 tras encandenar tres mayorías absolutas [1], explicable mitad por la ausencia total y absoluta de rivales –el PSOE dice que se presenta, pero no hay pruebas documentales– y por su perspicaz capacidad de conectar con el aspecto más rancio, cateto, miserable y rencoroso del votante medio granadino. Sirvan dos ejemplos de esas historias, que LPD da por verídicas sin contrastar siguiendo las viejas tradiciones de la prensa española en general y la granadina en particular.

Visitaba la ciudad la entonces ministra Cristina Garmendia para una conferencia de algo que nos da igual. A la salida del acto oficial, en un conocido hotel granadino, los próceres de la patria se encuentran con un chaparrón de aúpa. Garmendia, sorprendida por el aguacero, exclama un muy científico: “Hay que ver cómo llueve, ¿eh?”. El alcalde Torres Hurtado, Cagarrecio para los amigos en su Piñar natal, responde con una de sus ocurrencias más celebradas: “Bueno, como dicen en mi pueblo, en habiendo chocho y cueva, que llueva, que llueva”.

Finalmente, se atribuye a Pepe Torres una frase que resume, por su sencillez y contundencia, aquel concepto robado a politólogos italianos por el asqueroso coleta de ‘La Casta’: “La política es como un tiovivo. Un día vas en la nubecica, otro en el cochecico, otro en el caballico… lo importante es no bajarte”.

“Que se llevan los dineros”

En fin. Como es tradición, Mr. Torres, The Boss, El Pequeño Gran Hombre, ha inaugurado la campaña con una polémica estúpida sobre la Alhambra. Es queja tradicional de la ciudad en general y del PP en particular que “los dineros” (sic) de la Alhambra “se van a Sevilla”. Pero es que la promesa electoral relacionada con el palacio nazarí este 2015 supera incluso a la memez de hacerle un túnel subterráneo a la colina de La Sabika. El munícipe por antonomasia ha prometido un referéndum vinculante entre los granadinos para decidir si se debe construir el proyectado Atrio de la Alhambra.

El proyecto del Atrio consiste en un edificio de arquitectura contemporánea para hacer de entrada por el acceso sur del monumento, donde están los aparcamientos. Un edificio visto en una exposición en maquetas, feo como un demonio y que va a costar una pasta indecente, pero del cual el Ayuntamiento sabía todos los detalles desde 2012 o así. Pero en plena campaña de las pasadas autonómicas pensó que quizás iba a quitarle negocio al centro de la ciudad. “Los turistas comprarán cosas en el centro comercial ese y los dineros irán para Sevilla”.

Sin entrar en los chanchullos [2], muchos y muy numerosos, que tiene la Junta de Andalucía en la Alhambra –enchufes, explotación laboral, persecución a los sindicatos, uso partidista del patrimonio, etc.– la campaña miserable del PP retrata la mentalidad que atribuye, parece que con éxito, al granadino: al turista hay que ordeñarlo cual vaca lechera, pero para atraerlo no hay que hacer nada. Ya estamos aquí y está la puta Alhambra, si yo abro mi bar de cañas a 15 euros la gente está obligada a entrar, y si no, es una conspiración judeomasónica-islámico-homosexual.

Sexo, peperos y botellas de vidrio

Las credenciales del PP para gestionar el Patrimonio de la Humanidad, además de una peregrina candidatura de la Alpujarra que ha terminado con los alcaldes populares rebelándose contra el partido a nivel provincial, es el lamentable estado del barrio del Albaicín, protegido en el mismo expediente que la Alhambra. Cada año o año y pico, la Unesco dice que dejar que el barrio se caiga a pedazos, con los cables pelados colgando en mitad de los callejones, una limpieza tan eficaz que hay calles enteras en pendiente llenas de cacas de perro o un asfaltado tan magnífico que hay señoras que no salen de casa por no joderse la prótesis de la cadera al andar cien metros para comprar el pan es impresentable. Y que no se vale decir que se potencia el desarrollo del barrio acreditando la protección al acoso inmobiliario para echar vecinos de toda la vida y poner apartahoteles.

Esto se complementa con un polígono, la Zona Norte, donde la limpieza y el mantenimiento son peores que en el Albaicín, arden contenedores enfrente de guarderías a las que Endesa les corta la luz a pesar de los contratos millonarios a dedo que el Consistorio les regala en plena campaña electoral y sólo se otorgan concesiones de venta ambulante a las familias de los capos gitanos de la droga mientras estos garanticen cierto colchón de votos.

Podemos seguir con ese magnífico primer puesto en falta de transparencia a nivel nacional que el concejal de Personal, Juan Antonio Fuentes, Pequeño Gran Hombre, solventó con un “no hemos suspendido en transparencia porque no nos podían evaluar, no les hemos dado ni un dato”. Un señor que acaba de aprobar una funcionarización de última hora. Pero tranquilos, que los tribunales están fuera de toda duda [3]: el concejal de Cultura, Juan García Montero, también del PP y hermano de quien ustedes están pensando, tiene la suerte de tener en ellos a un par de sus primos, tíos y una sobrina.

Mejor no hablar de esa deuda municipal que roza ya los 1.200 euros por habitante -261.000, cateto arriba, cateto abajo, según el último censo-, cortesía del trilero mayor, el concejal Francisco Ledesma, Curro para los amigos. Ledesma, el mismo que responde al portavoz de IU, Francisco Puentedura, homosexual, cuando le dice que la deuda es un agujero negro en las cuentas, que “ya se sabe que él entiende de agujeros negros” [4]. Un prodigio de elegancia, el amigo Ledesma.

La última polémica para la campaña es el ‘botellódromo’, un espacio en los aparcamientos del Hipercor, casi en la autopista, que Torres Hurtado, Pepeto para los colegas, habilitó después de ganar sus primeras elecciones en 2003. La ventaja del botellódromo es que sacaba a los chavales del centro histórico y se emborrachaban donde no molestaban, pero el tema es que los vecinos de la zona, Camino de Ronda y Arabial, que las obras del Metro cortesía de la Junta llevan follándose sin condón unos siete años, han recordado que en las municipales también votan. Y no veas el marrón. Porque lo de darles alternativas de ocio, impedir que allí beban menores o poner policías para prevenir que la gente defeque o fornique en portales ajenos ni se plantea, y no queda sitio al que cambiarlos.

Cuñadismo Ilustrado

Este Dream Team del municipalismo lleva la friolera de tres mayorías absolutas consecutivas, hay que admitir también que por falta absoluta de competencia. El PSOE, del que hablaremos luego, mantiene unos muy meritorios 8 concejales si pensamos que lleva tres elecciones presentando muñecos de goma en lugar de candidatos. Pero parece que en este 2015 Torres Hurtado podría perder por fin la mayoría y verse forzado a pactar, ya que ni se plantea que pueda dejar de ser fuerza más votada.

¿Por qué? Por la aparición de un partido y un candidato aún más cuñaos que el propio Pepe Torres, pero que lo disimulan mejor. Hablamos del ex senador socialista Luis Salvador, a la sazón tertuliano de El Gato al Agua y trepa insigne. Este figura, que presume de ser el primer político open data y nosequé más de su primera etapa como senador –puf, qué hartones de currar debía pegarse–, se fue del PSOE tras perder dos congresos, uno para secretario provincial y otro para secretario municipal. Intentó entrar en UPyD y le señalaron la puerta –imagínense como debe ser el fulano que ni allí lo querían–, y ya de últimas se fue a arrimar a Naranjito, que le dejó el encargo de una bonita limpieza étnica en Ciudadanos Andalucía, donde una plataforma de señores de Málaga decía que querían nosequé de código ético, democracia interna y garantías y qué se yo. Un montón de populistas bolivarianos.

Parece que el ínclito Luis Salvador podría petarlo fuerte y entrar en el Ayuntamiento con entre 3 y 5 concejales, barriendo a la única existente de UPyD hasta ahora, Mayte Olalla, una heroína del pueblo de la que, la verdad, nadie ha oído hablar mucho estos cuatro años que ha pasado calentando asiento, pero a la que hay que reconocerle que ha tenido que aguantar una serie de insultos machistas y desprecios a cada cual más cuñao y ocurrente –desde el clásico “hace usted oposición de colegio de monjas” hasta el inmortal “vete a fregar”– por parte de Torres Hurtado, Currito Ledesma o el Hermanísimo García Montero.

Salvador no va a formar un cuatripartito de Satán con los populistas, entre otras cosas porque en el PSOE no lo pueden ni ver, así que lo más probable será que deje gobernar al PP si acaba teniendo la llave, aunque a saber cómo lo justifica. Porque en el PP el plan, parece, es que Torres Hurtado se jubile a medio mandato y lo sustituya el presidente provincial, Sebastián Pérez, también senador y directivo de Metrovacesa, si no repite como presidente de la Diputación, que es lo más probable. Este Pérez, que dicen que tiene el salón decorado con motivos de El Padrino y que pasa más tiempo abroncando a periodistas que no lo sacan delgado en las fotos que gobernando –qué exageración de broma, ¿verdad?– hace poco ha visto cómo un tribunal de lo Contencioso lo condenaba por parar unas oposiciones al ver que el tipo que tenía más nota no le molaba un pelo y cambiar las condiciones a la mitad para favorecer a un colegui [5]. Pero no hay huevos de denunciarlo al Penal porque es senador e iría al Supremo. A ver si no por qué os pensáis que mantiene el cargo aunque no ha pisado el Senado nada más que dos veces, para tomar posesión cada legislatura.

PSOE y Conflumierda

El PSOE vuelve a presentar a su candidato de 2011, Francisco Cuenca, un tipo que se pasa la vida asustado de que le recuerden que hasta ese año sólo había trabajado en la Junta de Andalucía bajo el ala del partido. No es que esté imputado en los EREs, pero su señora sí aparece en un asunto muy feo de facturas falsificadas en la Diputación cuando los socialistas gobernaban con IU, y además desde que él entró en la Junta en 2007 se empezó a hartar de contratos públicos. Minucias.

El problema de Cuenca, más que nada, es que es un soso y que no tiene programa. El empeño que tiene su partido en intentar captar el voto descontento con el PP, cosa que probablemente va a hacer Ciudadanos antes que ellos, se ve mermado por que cada actuación de la Junta de Andalucía se vea como una agresión de Sevilla a Granada, y que se identifique el PSOE como Partido Sevillano Odiador de Españoles de bien, que es lo que son los granadinos.

Además, tanta tontería para parecer moderado hace que la poca sociedad civil progresista en la ciudad lo vea como a un tarado que se cree que ser de izquierdas es hacerse fotos con el cantante de 091. O es tonto o el político peor asesorado de la historia de Granada, que ya es decir. Lo peor es que según se den los resultados podría acabar siendo la única opción alcaldable más allá de los Cuñaos.

IU repite su lista de 2011, con el mencionado Puentedura como número 1. Un señor al que hay que reconocerle que él solo ha hecho más oposición que los ocho concejales del PSOE, a pesar del lastre de tener de compañera de grupo municipal a una señora que se pasa el día tuiteando cosas de Cuba y consignas que ha leído en un azucarillo de café. Aparte de la capacidad de este dúo dinámico, está el tema de su techo electoral. Lo más que ha alcanzado IU en la vida son cuatro ediles y es difícil que se repitan.

¿Por qué? Porque el proceso de conflumierda, consistente en apuñalarse como hijos de puta y gritarse “tú no eres de izquierdas de verdad de la buena” acabó con la creación de Vamos Granada, una lista presuntamente ciudadana que integra a peña de Podemos, Equo y Movimiento RED, sí, el partido de Elpidio Silva. Lo cierto es que va muy en la línea del Podemos errejonista, aquello de “para ganar las elecciones hay que ser un poco cuñao”, pues aparte de integrar a los muchachos de Elpidio, lleva de número 2 a un ex jefe de policía y ex concejal del PSOE que perdió las primarias contra Cuenca hace unos meses. Un señor, Luis de Haro,  que sigue usando el censo electoral sociata cuando se aburre para mandar sus cosas. La número uno, para compensar, es una hippie, Marta Gutiérrez, ex decana del Colegio de Arquitectos de la ciudad, donde despedía los trabajadores mayores de 55 años por docenas en uso de la reforma laboral de Rajoy.

Las encuestas les dan tres concejales o más, según hagan desaparecer a IU completamente o sólo los humillen. Ya han anunciado que se sentarían a hablar con todos menos con el PP, así que, la verdad, tan malos no parecen si se los compara con Cuñadans.

Pero en habiendo chocho y cueva, que llueva, que llueva.