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Españazas (5): Castilla y León

Heme aquí, tras mucho tiempo sin escribir nada de más de 140 caracteres [1] sobre política, para contarles qué va a pasar con Castilla y León en las próximas elecciones autonómicas. El cabrón de Guillermo Lopez [2] me amenazó con escribir el artículo él mismo —para decir lo mismo de siempre [3]— y… qué demonios, me picó para contarles lo mismo de siempre con otro estilo.

¿Quién va a ser el próximo presidente de este pedazo de tierra grandote, hostil y medio vacío? Pues Juan Vicente Herrera [4], por supuesto. Con esta frase podría dar por concluido el artículo, pero sospecho que Guillermo me enviaría un par de amigos a hacerme unos codos nuevos, así que ampliaré un poco el análisis.

Juanvi lleva ahí, sin salir mucho en los noticiarios nacionales, catorce añitos. Nos cayó encima a mitad de legislatura cuando otro anodino de cojones Don Juan José Lucas se largó —como hacen tantos grandes hombres que generosamente os hemos regalado desde esta tierra— a hacer las Españas. A pesar de decir que no iba a volver a presentarse, y a pesar de la efervescencia de “nuevos” partidos —me descojono con los que consideran nuevo a Cuñadanos, que lleva existiendo desde antes que Unión, Progreso y Dremmel—, Juanvi se presenta. Y los sondeos dicen que va a andar cerquita o a conseguir la mayoría absoluta. Si se queda cerca, es previsible que le haga ojitos a los de Cuñadanos y asunto resuelto. Aunque el sondeo con menor margen de error de los publicados —el del CIS— le otorga 43 o 44 escaños de los 84. Vamos, que la actual “revolución” nos lleva de vuelta a 1991 cuando el anodino de los cojones Don Juan José Lucas ganó con 43 procuradores.

El PP tiene en Castilla la Vieja y León un territorio perfecto para resistir lo que le echen: población envejecida, tasas de paro no demasiado escandalosas —gracias a que los jóvenes se largan como lemmings, no a que tengamos una industria del copón— y una molesta carencia de casos de corrupción de peso. Que los hay, como el de las eólicas [5], pero no salen mucho en los medios y se olvidan rápido. Tal vez la población envejecida tenga la memoria frágil. El PP pierde votos, sí, pero cuando partes con tanta ventaja…

¿Y el resto de partidos? A ver si esto da para un par de párrafos más. Tengo cariño a mis codos.

El PSOE —que, oh maravilla, gobernó por la mínima en la primera legislatura de las Cortes de Castilla y León entre 1983 y 1987— continúa su imparable camino desde la oposición perpetua hasta la irrelevancia. Los sondeos le pronostican 20 escaños, sus peores resultados desde la creación de la autonomía. Y no son tan malos como los que pueden llegar a tener en las locales en algunas capitales como Ávila, donde pueden quedarse con un concejal de los veinticinco que forman el consistorio.

IU, en coalición con los abrazaárboles de Equo, aspira a mantener el procurador que tiene actualmente. Y nos damos se dan con un canto en los dientes. Lejos quedan los años 90 en los que llegamos llegaron a tener 5 escaños en las cortes. Si en la España actual es raro encontrar comunistas, en Castilla y León nos los van a declarar especie protegida.

Unión, Progreso y Dremmel obtuvo en las elecciones de 2011 un interesante 3,28% de los votos. Que se tradujeron en 0 procuradores. La mayoría de sus votantes, afiliados y cargos electos han volado hacia Cuñadanos. Greenpeace los da por extinguidos.

UPL —Unión del Pueblo Leonés, nuestra versión de andar por casa del nacionalismo periférico— parece que repetirá resultado: en torno a un 1,7-2% de votos y 1 procurador. No hacen ruido y son limpios. Muy cariñosos como mascota. Su propuesta más rompedora hace años fue cambiar el nombre de Castilla y León por uno con más gancho comercial: León y Castilla [6].

Si habéis llegado hasta aquí es porque el morbo sobre los nuevos os ha podido, ¿verdad? Pues no es que tenga mucho misterio…

Podemos podría obtener… vaya, qué curioso, aproximadamente los mismos votos y escaños que perdería el PSOE: entre 8 y 10 procuradores. Y similar resultado se observa entre la pérdida del PP y el ascenso de Cuñadanos: entre 10 y 12 procuradores. ¿Casualidad? ¿Serendipia? ¿Un caso para Fríker Jiménez?

Y eso es todo. Bueno, si el público lo demanda… podría contarles algo sobre las elecciones locales en Ávila otro día.

Banda sonora: ‘Nothing Changes Around Here’ de The Thrills.