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Municipios (1): Oza-Cesuras

España no es solo las capitales

El próximo 24 de mayo hay elecciones autonómicas y municipales en toda España. LPD, como ya es tradición, ha hecho un amplio seguimiento de todas las autonomías y de las principales ciudades. Pero este análisis deja fuera, injustamente, a los miles de pequeños municipios que también celebran la fiesta de la democracia. Esto también es una tradición de LPD, y es hora de corregirla. La España Rural también es España (y a juzgar por Oza-Cesuras, son más España que nadie). Por eso, hoy elegimos a un municipio para que nos acerque esa realidad político-social que luego –siempre que no haya escándalos sexuales jugosos- ignoraremos el resto de la legislatura.

 

¿Por qué Oza-Cesuras?

Ahora bien, ¿cuáles son las razones para elegir a la bella villa de Oza-Cesuras como paradigma de la Otra España? Pues son unas cuantas. En primer lugar, porque se trata de un municipio totalmente nuevo, que no existía en 2011, y por lo tanto son las primeras elecciones municipales de su historia. ¿Qué mejor forma de darles la bienvenida?

En segundo lugar, por demografía y situación geográfica, es más complicado que un oza-cesurense se plante en mi casa a vengar la posible afrenta a su terruño. Créanlo o no, es una razón de peso.

En tercer lugar, y entroncando con las más ancestrales tradiciones del periodismo español y de LPD, porque ignoro casi todo acerca de este municipio (y ustedes seguramente también, lo que me salva de críticas). Es más: Galicia es, junto a Melilla, la única autonomía de España que jamás hollaron mis pies (pero Melilla fue administrativamente parte de Málaga hasta 1995, y no puedo descartar que no haya pasado de niño por la provincia, lo que comprometería la pureza de mi ignorancia). Esta crónica estará redactada, pues, exclusivamente con búsquedas por Internet, pero a diferencia del periodismo de calidad, a usted le saldrá gratis.

 

Situación aproximada de Oza-Cesuras. ¿Necesitan saber más? ¡Vayan a Google Maps!

 

En cuarto lugar, Galicia no celebra elecciones autonómicas, de modo que estas son unas elecciones municipales puras, sin contaminación por parte de esas moderneces que son las autonomías, que la mayoría de oza-cesuranos, por edad, inclinación, y filiación política, probablemente vean como perniciosas y prescindibles.

En quinto lugar, Oza-Cesuras está al lado de Ferrol, villa natal del Invicto Caudillo, lo que nos conecta con las esencias de la patria. Además, no podemos descartar que Francisco Paulino Hermenegildo Teódulo Franco Bahamonde desarrollara su aversión a los judeo-masones tras sufrir con 15 añitos el rechazo de una moza judeo-masónica en las fiestas del pueblo de Oza-Cesuras. ¡Oza-Cesuras, clave de bóveda del siglo XX español!

En sexto lugar, en Oza-Cesuras sigue viva la España del bipartidismo. No hay un “Ganemos Oza”, ni un “Círculo Meigas dos Ríos” de Podemos, ni un “Somos Cesuras”. Ni falta que hace: toda esa oferta de partidos no hace más que añadir complejidad y crear confusión. El pluralismo bien entendido: con tres candidatos [1] –uno para ganar, otro para hacer como que compite, y un tercero para dar colorido- vamos que chutamos. Los papeles respectivos los ocupan PP, BNG y PSdG. Lo cual a mí como cronista me alivia mucho el trabajo.

En séptimo lugar, aquí no hay zarandajas programáticas que solo sirven para liar a los españoles de bien. De hecho, ni siquiera hay programas (o igual si los hay, pero clavados con hierros a la puerta del ayuntamiento, porque en Internet no están). Todo lo que el votante necesita saber está escrito en el rostro de los candidatos.

Finalmente, los políticos locales no son cuneros, ni rebotados de la política autonómica, ni jóvenes ambiciosos que buscan un trampolín, ni famosetes venidos a menos que utilizan su fama para medrar, como este caso que nos llega (vía popota [2]): un viejo conocido de LPD, Carlos el Yoyah, (un impresentable [3] al que criticaríamos mucho para luego votarle en secreto solo por la diversión que nos traería; el día que nos reclame pago de royalties por usar la palabra “yoyah” nos cierran la web) se presenta a alcalde [4] en Vilanova del Camí. No, en Oza-Cesuras los candidatos son del pueblo de toda la vida y no dejarán plantado al pueblo para irse a los pocos meses (si Dios y la Fiscalía lo permiten, claro).

 

Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local

Pero antes de meternos en los intríngulis de la política oza-cesurense, volvamos por un momento al año 2012. Vencido y derrotado el PSOE de ZP, las huestes populares cuentan con la mayoría absoluta más grande en 30 años y el mandato de “arreglar el país”. Y una de las vías de dicho arreglo, según muchos de sus voceros mediáticos, algunas voces internas y otros actores políticos, era una profunda reforma de la administración, especialmente de los municipios, porque ya se sabe, “en España hay 8112 municipios y eso son demasiados”. Simplemente había que fusionar ayuntamientos [5] hasta que solo quedaran 1800, inspirar un poco de confianza, ¡y el déficit se iría mágicamente! Solo que eso no pasó (lo del déficit, decimos; lo de fusionar tampoco). Pero eso era previsible para cualquiera con dos dedos de frente: lo cierto es que en los ayuntamientos pequeños los concejales no cobran (y en los muy pequeños ni los alcaldes) y el mayor gasto que hay es poner una farola cada 20 años o que Telefónica mantenga una cabina telefónica en la plaza. Si algún alcalde mete la mano en la caja, eso en el pueblo se nota en seguida. Y el alcalde nota que lo notan en cuanto sus olivos/manzanos/marranos se empiezan a morir misteriosamente.

Como Rajoy tampoco es tonto y sabe quién le ha votado y quién le seguirá votando, la megafusión de ayuntamientos se quedó en reformita, con una Ley de Racionalización [6] y Sostenibilidad de la Administración Local (LRSAL) en 2013 que deja las fusiones como una opción solamente. Transfiriendo, eso sí, funciones y atribuciones de los municipios más pequeños (pero con sus alcaldes elegidos democráticamente) a las Diputaciones (cuyos integrantes no solo no son elegidos en las urnas… sino que además suelen ser los candidatos a alcalde rechazados en las urnas, y a los que el partido busca un acomodo), todo ello en base a un vago “coste estándar” que ya intuimos será un cachondeo cuyo único propósito es centralizar en las Diputaciones el mangoneo disperso de los pueblos. La verdad, si la causa de la reforma era la “inasumible deuda municipal y el despilfarro [7]”, podrían haber usado un criterio mucho más simple, claro, directo y efectivo para decidir qué ayuntamientos intervenir: la deuda de cada municipio, ya sea total o per cápita. Solo que entonces pasan cosas que no salen en los manuales de FAES. Como que la mitad de la deuda (y del despilfarro, suponemos) está en las capitales de provincia. Un tercio, en las seis mayores (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Málaga y Zaragoza, con el 16%de la población). Y uno de cada seis euros lo debe un solo ayuntamiento [8], 6000 millones del ala. Acumulados, en su mayoría (5000 millones, sobre un total de 38.363 millones de deuda de las Corporaciones Locales [9]… y eso incluye también diputaciones y cabildos insulares), por un único alcalde. En apenas 5 años (2003-2008). En tiempos de bonanza económica. Tras heredar un consistorio saneado de un compañero de partido. Y dicho alcalde no solo no está en la cárcel o en el vil arroyo tras recibir una merecida patada de los militantes de su partido, sino que se le premió sentándole durante tres años en el mismo Consejo de Ministros desde donde se regañaba a los municipios pequeños [10] por ser despilfarradores. Con eso ya saben ustedes todo lo que hay que saber de la Ley de Racionalización y Sostenibilidad de la Administración Local.

 

‘Borgen’ a la española

Confieso que mientras preparaba esta crónica y leía cosas acerca de aquellos gloriosos días de 2012 en que solo el cielo azul plagado de gaviotas era el límite, me asaltaban ganas de verlo todo convertido en miniserie de televisión. Una mezcla entre Borgen [11] y The Wire [12]. Una serie que arranque en un despacho noble en algún ministerio capitalino, Peláez venga acá, vengo de ver al ministro -¡al ministro!- en persona, que quiere impulsar lo de la fusión de municipios, hay que empezar a crear una media story, crear un efecto arrastre como me contaron en el master que hice en Niu Iork, búsqueme dos pueblos aptos para fusionar, tipo la España limpia, humilde y trabajadora que tanto le gusta al presidente, que queden bien en los medios, dígales que habrá subvenciones, ya he apalabrado un par de entrevistas y reportajes con la prensa amiga, si la cosa sale bien puede que salgamos en el Informe Semanal, manos a la obra, y recuerde –recuerde esto, Peláez-, esto puede ser el comienzo de algo grande: el copo de nieve que inició la avalancha del cambio y racionalización de los municipios.

 

¿Alguien dijo “subvención”?

 

Peláez, que ya estaba repasando mentalmente la lista de gente que le debe favores, pasa a repasar mentalmente –en cuanto cae la palabra “subvenciones”- la lista de personas a las que él debe un favor. Contacta con su primo, asesor de un barón autonómico, para que convenza a su jefe, este se entusiasma ante la idea de poder ganar puntos ante el presidente, y sin pensarlo mucho decide mover los hilos para fusionar lo antes posible dos ayuntamientos con alcaldes débiles a los que se puede presionar. En los ayuntamientos, mientras tanto, las rencillas familiares, los trapos sucios y la inminente bancarrota municipal se esconden temporalmente bajo la alfombra para poder trincar los dineros que traen esos señoritos de la capital. Todo subrayado con largos planos silenciosos de vacas pastando ante herrumbrosos y podridos carteles del Plan E, indiferentes al trajín que se traen los humanos.

 

Regeneración en estado puro

Pero dejemos la fantasía y volvamos a Oza-Cesuras. Empecemos por su mito fundacional, pues la creación de este pueblo es un hito pionero en la nueva España que nos trae la Regeneración: el primer municipio surgido de la fusión de dos ayuntamientos [13], Cesuras y Oza dos Ríos, para, ya saben, “racionalizar la gestión local y ahorrar costes”. Con tanto entusiasmo acometieron los ocenses y los cesuranos la fusión, que dicha fusión –impuesta en solitario por el PP, sin mayoría de dos tercios, y por supuesto sin hacer referéndum- está recurrida [14]. Pecatta minuta, fruto sin duda de su imparable ansia de ser pioneros. Aunque dado que además se adelantaron en unos meses a la LRSAL, la gestora presidida por el PP se ha quedado fuera de las subvenciones que dicha ley concede [15] a las fusiones, lo que le ha costado al pueblo unos 80.000 euros. Eso sería suficiente para pagar el sueldo autoasignado del gestor [16] y que encima sobrara para poner unas cuantas farolas. Lo que faltaba: te empeñas en ser el primero en hacer los deberes, ¡y te penalizan!

 

El alcalde-gestor, por su pueblo, se hace perroflauta.

 

¿Y qué tal la racionalización? ¿Se ha ahorrado algo? Pues el primer presupuesto conjunto llegaba a 4.300.000 euros, unos 900.000 más que ambos por separados. Resulta que se mantienen ambas casas consistoriales y dos ediles por concejalía. ¿Y los servicios? Pues Google no me lo deja muy claro, pero según este artículo [17], la guardería ya estaba mancomunada antes de la fusión, y suponemos que el centro de mayores, las basuras y todo lo demás también puede mancomunarse sin demasiados problemas. Los ingresos adicionales que la fusión pone a disposición de Oza-Cesuras no surgen de la racionalización… sino de las subvenciones [18], exenciones, y en general otras cosillas que, a bote pronto, uno pensaría que no hacen falta porque una racionalización debería liberar recursos de por sí, ¿no? Algo que ni la prensa afín [19] logra maquillar, que prefiere hablar de ahorro en “coste político” (según la gestora, 25.000 euros al año, lo que viene a ser el 0.58% del presupuesto). En otra entrevista de peloteo [20], el propio alcalde-gestor confiesa que el mayor ahorro vino de despedir a una educadora familiar y a un técnico de empleo, es decir, de reducir servicios. Uno echa en falta que el entrevistador preguntara que si al final sobraban solo dos empelados, por qué no mancomunaron sus funciones en vez de montar todo este lio. Y encima, al tener el nuevo pueblo más de 5000 habitantes (concretamente 5275), la fusión va a obligarle a tener ciertos servicios propios, como Policía Municipal. Va a ser que lo de fusionarse es pan para hoy y hambre para mañana.

Como no podía ser menos, el nuevo ayuntamiento, con apenas dos añitos de vida, ya tiene sus escandalillos de nada: una adjudicación con sobrecostes [21] (y en beneficio del vocal de la gestora). De antes de la fusión, tenemos al último alcalde de Cesuras, Julián Lucas, condenado a un año de cárcel por estafa [22] y que ocultó su condena “para no poner en peligro la fusión”, aprobada mes y medio después de la sentencia, que en teoría le inhabilitaba. Oza dos Ríos iguala y sube: también tiene un alcalde condenado [23], Jose Ramón Peón Pérez, en este caso por no ejecutar una sentencia de derribo, aunque el hombre siguió de concejal, ha encontrado además acomodo en la Diputación de A Coruña como asesor, y en todo caso el nuevo alcalde-gestor, Pablo González Cacheiro, es su yerno. Todo queda en casa. Julián Lucas, por su parte, sucedió como alcalde de Cesuras a José Ferreiro Pardiñas, regidor desde 1979 hasta su fallecimiento en 2008 a pie de cañón. 29 años que le dieron para militar en tres partidos (UCD hasta 1983, CDS 1983-1991, PPdG desde entonces) sin dejar de ser alcalde un solo día. Pura historia de España.

 

Candidato: Pablo González Cacheiro

Ex alcalde de Oza dos Ríos, yerno del alcalde anterior, y nombrado a dedo presidente de la gestora por la Xunta cuando se disolvieron los consistorios. Este hombre, tras la fusión, se bajó el sueldo un 50%, hasta 1100 euros, para “poder continuar mirando a la cara [24] a los empleados municipales a los que fue imposible renovar su contrato laboral con el fin de evitar duplicidad de funciones en el nuevo Ayuntamiento”. Suponemos que dichos empleados se morirían de asco o emigrarían como buenos gallegos, ya que González -libre del peligro de tener que verles las caras- prontamente se subió el sueldo a 2800 al mes (netos, 14 pagas), aduciendo que su trabajo y “productividad” lo valían. Como la cosa cantaba incluso para los estándares del fascinante mundo de las diputaciones gallegas (fíjense que ni siquiera la proverbial paciencia de Mariano Rajoy le permitió aguantar más de tres años como presidente de la de Pontevedra), finalmente se lo bajó a 2300, lo mismo que cobraba como alcalde de Oza [25]. Puntos a su favor: ya fue alcalde, nunca estuvo imputado, y hoygan ¡que es el candidato del PP! ¿Hace falta decir más?

¿Y los otros candidatos? Pues mire, ni lo sabemos ni nos importan. Como ya dijimos, aquí no hay moderneces ni nada que se le parezca. A la vista de los resultados de las últimas municipales, no puede caber duda de que Pablo González será el primer alcalde electo de Oza-Cesuras. ¿Las condenas de su suegro? Quiten, quiten, ¡si el hombre se desvivía por el bien del pueblo [26]!

 

Resultados de 2011 en Cesuras y Oza dos Ríos.

 

En estos benditos rincones de la España profunda es donde se asienta la fuerza del PP: incólume e irreductible (al menos por enemigo mortal, otra cosa es el paso del tiempo), las legislaturas pasan pero el PP permanece. Ni siquiera las Elecciones Europeas, las primeras como consistorio unido y propicias para un voto de castigo, han significado un varapalo en Oza-Cesuras: el PP ha mantenido el umbral de la mayoría absoluta (si bien por muy poquito: 50.43%).

 

Resultados de las Europeas de 2014 en Oza-Cesuras.

 

Fusión Fría en Galicia

En cuanto a los efectos a largo plazo y el efecto arrastre, parece que van a ser más bien pocos. El presidente de la Xunta, Feijó, que le dedicó elogios [27] a la fusión, parece que no ha vuelto a invocarla. Rajoy ni siquiera ha llegado a mencionarla como ejemplo a seguir en algún Debate sobre el Estado de la Nación, suponemos que aconsejado por sus asesores, que deben haber justificado su sueldo realizando las mismas búsquedas en Google que nosotros. En Galicia ya hablan de su pasotismo como “traición [28]”. Lo cierto es que la progresiva conversión del Partido Popular en algo mitad asociación de agricultores, mitad lobby del jubilado y del pensionista [29], hace poco aconsejable reducir el único poder territorial claro que van a mantener sin necesidad de pactos. En cuanto a los demás, Podemos pasa del tema porque no le interesa y el PSOE tiene sus propios Oza-Cesuras que mantener. La antorcha de la fusión la lleva ahora [30] el nuevo centro liberal/urbano/lo-que-sea de Ciudadanos, que no se juega nada en los miles de ayuntamientos pequeños de España, pero que sabe que puede puntuar en las ciudades mostrando la voluntad de “no arrugarse ante el desafío de reducir cargos políticos” que el PP prometió en 2011 y luego no cumplió.

¿Todos los pueblos de España se parecen a Oza-Cesuras? Lo pondremos así: si a algo se parece Oza-Cesuras es a las grandes ciudades. Con la diferencia de que Rita Barberá o Ana Botella no tienen un olivar que los ciudadanos indignados puedan visitar de noche acompañados de una carretilla de productos químicos. En realidad, robar a gente que te conoce de toda la vida es más difícil, y se da poco. Y deuda también hay poca porque, ¿qué banco prestaría a un pueblo de 200 habitantes que a lo mejor desaparece en 10 años? Dejemos tranquila a la España rural, que no hace daño a nadie. Porque lo cierto es que está condenada a desaparecer. Lo más que puede hacer el PP como su valedero es administrar la extremaunción y darle una muerte digna. 30 años llevan ya matándola desde Bruselas, y a lo poco que sobrevivió a la PAC le ha venido a dar la puntilla un modelo de desarrollo basado en meter recursos y población en las grandes ciudades, creando páramos despoblados [31] sin paragón en Europa Occidental. Los pueblos de costa han podido dedicarse al turismo, algunos sobreviven como pueblos-dormitorio cerca de grandes ciudades, otros se reinventan como pueblos con encanto y casas rurales, y alguno ha encontrado petróleo en forma de alguna commodity rara [32]. Pero son excepciones. La gran mayoría, especialmente en el interior [33], no aguantarán: el 11% de los municipios de España están en tres provincias: Zamora, Burgos y Salamanca. 2248 municipios tiene Castilla y León (2,5 millones de habitantes). En muchos no ha nacido un niño desde hace medio siglo. Puede que para el año 2100, la mitad de los municipios se hayan ido. No por el afán de nuestros regeneradores, sino por la acción biológica del tiempo. Los demás habrán alcanzado un equilibrio, suponemos, entre la decadencia del campo y las ventajas que ofrece.

Todo esto no es inevitable ni nada similar: son decisiones y prioridades políticas. Uno solo tiene que visitar el Pirineo aragonés y luego pasar al lado francés. Allí: pueblos pequeños pero vivos, con su oficina de correos, su colegio y sus servicios públicos. Aquí: casas abandonadas en pueblos que murieron cuando el estado cerró la escuela, urbanizaciones de chalets clónicos vacíos el 95% del año, y ese Benidorm en la montaña en que se está convirtiendo Jaca. Pero no hay conciencia de eso a la hora de votar, ni pensamiento en nada que vaya más allá de un par de años. Para el votante rural, a menudo, “política” es que el cacique te coloque al hijo en el ayuntamiento, y “alta política” que te lo coloquen en la Diputación. Un programa de revitalización del mundo rural les tiene que parecer el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. En su versión rusa. Y la circunscripción provincial ha evitado que el mundo rural se una alrededor de un partido Agrario o similar. Tirarán para el PP porque es lo más parecido, y porque ese partido se ha especializado en garantizarles a sus votantes que las cosas seguirán más o menos igual unos añitos más. Eso es todo lo que piden. Y si alguna vez no les votan, siempre pueden fichar directamente a los alcaldes, como con Ferreiro Pardiñas. Aquí un caso aún más extremo: una alcaldesa del Partido Andalucista que este 24M rendirá la “Meca del Anarquismo” [34] a las fuerzas del orden y se presenta por el PP [35] porque es la única manera de que la Diputación le suelte algún duro. Bendita sea. En serio. Benditos todos los que se manchan las manos, las caras y todos los rincones del alma a cambio de un área de recreo para la tercera edad. Benditos los que se humillan [36] hasta límites que en el Japón medieval exigían seppuku, solo para que les aumenten la cuota del agua. Benditos los que venden su alma solo para que la Diputación se digne a soltarles cuatro migajas a sus pueblos. Y benditos los que se prostituyen para que les asfalten la carretera y Correos mantenga un buzón que vacían una vez por semana. Porque lo hacen por sus vecinos, por su gente, por sus pueblos. Por amor. Por alargar un poquito más la agonía de una forma de vida condenada. Son los héroes y mártires del mundo rural. De lo mejor que hay en este país. Cuando ellos dejen de surgir, será cuando muera la España rural: con un inaudible suspiro. Fue entrañable mientras duró.

(Si no es mucho pedir a los productores, junto a la miniserie política también me molaría una de ciencia ficción, ambientada en la España del año 2115: las ciudades habitadas por huestes de pijos votantes del Opus -únicos que se podrán permitir pagar el precio de un piso urbano-, mientras los pueblos han sido colonizados por los expulsados de las grandes urbes: municipios colectivizados por obreros, comunas homosexuales, repoblaciones con inmigrantes latinoamericanos y magrebíes, y jubilados holandeses comprando pueblos enteros y celebrando misas protestantes en iglesias católicas que durante siglos rezaron por la victoria de los Tercios de Flandes. Oza-Cesuras, capital del Orgullo Gay 2115, mientras en las plazas de Chueca ancianos con la boina atornillada celebran las Cruces de Mayo. España como conflicto que nunca acaba. Que clonen a Berlanga y empiecen a rodar ya.)