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Ha nacido una estrella: Juanma Moreno Bonilla

Llevábamos un año de encuestas, de rumores, de cambios a veces muy crazies [1], … La cosa pintaba muy mal para el PSOE, emparedado entre el rival tradicional, el PP, y la nueva alternativa, Podemos. Así que lo que hizo Susana Díaz (o, como hemos decidido denominarla en LPD a partir de ahora: Susanyahu), el adelanto electoral para anteponer las elecciones andaluzas –el bastión- a todo lo demás, era un movimiento totalmente lógico: si hay que jugarse el todo por el todo, mejor hacerlo donde es el PSOE el partido hegemónico. Donde todo indicaba, en casi todas las encuestas, que quedarían por delante de ambos rivales y podrían postularse como el caladero para el voto útil, que es de lo que va todo el asunto.

Los resultados, con el 97,87% escrutado

La apuesta, sin ningún género de dudas, le ha salido muy bien. Susanyahu ha logrado resultados idénticos (en escaños) a los obtenidos en 2012 [2]. Pero, aunque “sólo” se haya mantenido, y aunque haya perdido algunos votos, por el camino ha visto cómo el rival, el PP, que venció en las elecciones de 2012, se dejaba un tercio de los votos y los escaños, cosechando un resultado catastrófico, sin paliativos. Y cómo el nuevo rival, Podemos, obtenía un modesto 15%, que no está nada mal, pero no es (ni de lejos) suficiente. No si el objetivo es hacerle el sorpasso al PSOE, postularse como alternativa. Que, por supuesto, estaba muy claro que no era Andalucía el lugar indicado (de ahí, precisamente, una de las muchas ventajas para Susanyahu de adelantar las elecciones), pero el caso es que, a efectos de la opinión pública, por ahora, el sorpasso queda un poco lejos, dado que el PSOE ha más que doblado en votos, y triplicado en escaños, a Podemos.

Además, y obviamente, los resultados de las elecciones andaluzas van a tener incidencia sobre los inminentes comicios autonómicos y municipales. En muchas autonomías, el PSOE corre el riesgo cierto de quedar por detrás de Podemos, preludio de la Pasokización del partido. Hoy ese riesgo está un poco más lejos. Podemos ha hecho fortuna con la inteligencia y habilidad mediática de su equipo directivo, y la ha hecho, sobre todo, a base de percepciones: no nos conformamos, vamos a por todas, vamos a cambiarlo todo (aunque “cambiar” se sustancie en cambiarse ellos por el PSOE, y dejarlo todo igual)… y, al final, la cosa se resume en un resultado digno, pero que inevitablemente provocará el bajonazo de mucho entusiasta del partido, que lleva meses con la retahíla argumentativa de la Casta, los de arriba y los de abajo, etc. Luego llega el mítico PSOE andaluz con su voto disciplinario como si fueran votantes del PP del barrio de Salamanca, y te pone en un lugar en el que muchos votantes tal vez piensen que Podemos es una alternativa como lo es Ciudadanos, o como lo ha sido siempre IU, a su pesar: para que pacten con el PSOE desde una posición secundaria. Un puesto que es el preludio de la muerte para Podemos.

Por supuesto, los resultados de unas elecciones no tienen por qué trasvasarse tal cual a otras; pero, sin duda, tienen influencia. Hoy Susanyahu ha obtenido una victoria importantísima, sobre todo, por parar la sangría e insuflar ánimos y credibilidad a los suyos. Y el sorprendente, y muy meritorio, éxito de Ciudadanos (yo pensaba que esto era una operación Roca reforzada, y lo es, pero, joder, hay que ver lo bien que les está saliendo, cuánto han aprendido desde 1986), además, ha acabado de apuntalar las cosas. El escenario de la muerte para el PSOE andaluz (ganar, pero depender del PP o de Podemos para gobernar) tampoco se va a producir, dado que las cuentas salen con Ciudadanos.

Para el PP, el resultado es horroroso. Pierde por goleada respecto de 2012 (y fue el de 2012 un resultado magnífico, pero también decepcionante [3]). Queda claro que el rollo de la recuperación económica se lo creen cuatro, y además dos de esos cuatro votan a Ciudadanos, no al PP. Y por último, evidentemente, está el peligro de que, por primera vez desde las elecciones de 1989, el voto de la derecha está dividido. Y con ello, más la crisis, más el desgaste, el PP está abocado a quedarse en torno al 20%-25% en unas Elecciones Generales. Eso no es la muerte, pero sí son los cuarteles de invierno por un tiempo. No sólo en el gobierno español, también en muchas comunidades autónomas y municipios en donde ahora gobiernan. Aquí pueden tener el relativo consuelo de pensar que, a fin de cuentas, ahora podrán pactar con Ciudadanos y antes lo tenían en realidad peor; pero es, en efecto, un consuelo relativo, mucho menor que el problema de tener una alternativa de voto real para su electorado.

El PP puede estar recorriendo, en definitiva, el valle de lágrimas de Zapatero en 2010-2011: pérdida absoluta de credibilidad, hundimiento electoral en las elecciones locales, hundimiento aún mayor en las Generales, partido desarbolado. La situación es distinta, pero el desgaste se lo come, como siempre, el partido que manda en Madrid. Por supuesto, LPD cree fervorosamente que, aunque ahora comenzarán a retumbar los tambores de fondo que anuncien la debacle de Rajoy (bajito primero, quizás con más entusiasmo a partir de junio), nuestro hombre, Mariano Rajoy, “La Mole” [4], seguirá ahí imperturbable, impasible el ademán, en la Moncloa hasta el último día. Sólo que a partir de hoy las posibilidades de que el último día se produzca en 2015 son mayores que antes.

Por último, nos queda dedicar un momento para escenificar un emocionado recuerdo para con las opciones que hace un año capitalizaban el voto de descontento respecto de nuestro amado bipartidismo PPSOE: IU y UPyD. IU ha perdido la mitad de sus escaños. UPyD ha visto cómo los sondeos les marcaban expectativas de cara a las autonómicas, y cómo dichas expectativas eran después destruidas por la cúpula dirigente de UPyD y, acto seguido, barridas por el suelo a manos de Ciudadanos. A IU, al menos, le queda el consuelo de que esto es lo de siempre: retirada a los cuarteles de invierno, voto de mínimos, de los más fieles, de los de siempre, un par de escaños en el Congreso, algunos concejales, y a confiar en un milagro de cara al futuro. En el caso de UPyD, en cambio, con menos del 2% de los votos en las elecciones de hoy y Ciudadanos sacándolos totalmente del partido, la cosa comienza a tener pinta de Movimiento Red, a los efectos de su recorrido electoral efectivo.

Próximamente en esta su LPD amiga: los resultados de la porra electoral andaluza [5] y la concesión de fabulosos premios al ganador (hagan el favor de calcular los resultados los propios ganadores, y así nos ahorramos trabajo; ¡red colaborativa! ¡crowdfunding! ¡Multitudes inteligentes!).