Diarios – Gueorgui Efrón

Este es el primero de los Diarios de Gueorgui Efrón, que abarcan un período insignificante y marginal de la historia del mundo: 1940-1943. ¿He comentado que Efrón es ruso, y cuenta sus peripecias y experiencias vitales durante esta época, en Moscú y otras ciudades soviéticas, en el contexto de la guerra sin cuartel contra la Alemania nazi? Pues ya ven qué rollo de Diarios han traducido, por primera vez, al español (en excelente traducción de Reyes García Burdeus), y se han publicado en la editorial Uno y Cero Ediciones. Esta editorial, donde hemos publicado ensayos sobre cuestiones tan menores como el sistema sanitario público y los intentos de privatización-saqueo, o el encaje de Cataluña en España, es (disclaimer) la editorial de mis padres, en la que también participo (y donde mi padre se ha abierto un blog; ¡todo queda en familia!). Una editorial de libros digitales en la que se ha publicado recientemente el primer fragmento de los Diarios de Gueorgui Efrón, que abarca los primeros meses de 1941, hasta finales de agosto. Es decir: “los meses”, los meses iniciales de la invasión alemana, cuando la URSS parecía a punto de caer.

Gueorgui Efrón es un chaval de quince años que tiene la enorme suerte, el inmenso privilegio, de vivir sus años de juventud en el paraíso soviético durante la época estalinista. Efrón es el hijo de la poetisa rusa Marina Tsvietáieva. Tras años exiliados, viviendo en el malvado pozo de podredumbre moral y material que conocemos como Occidente, tentados por las múltiples engañifas que el capitalismo puede ponerle por delante a cualquiera en lugares como París, Efrón y su madre vuelven a Rusia (de hecho, Efrón “llega” a Rusia por primera vez, pues nació en Checoslovaquia) que malvive en Moscú con él a la espera de que surjan trabajillos de traducción de manuscritos con los que ambos puedan sobrevivir. El padre y la hermana de Efrón son sospechosos de no ser suficientemente estalinistas, y de que la influencia de los pérfidos extranjeros les ha convertido en bujarinistas, trotskistas o, aún peor, mencheviques, así que Stalin hace lo que hacía siempre, cuando tenía cualquier problema de cualquier clase: los envía al Gulag a ambos.

¿Qué tal están los Diarios? ¿Qué cuentan? ¿Es interesante? Pues eso dependerá del tipo de cosas que le interesen a Usted. Si está buscando un 50 sombras de Grey soviético, este no es su libro. Si quiere acercarse a la realidad de la URSS en aquella época, y a cómo se vivió el estallido de la guerra con Alemania “desde dentro”, sin duda le interesará. El narrador es un poco cargante, fundamentalmente porque no sólo habla de lo que a nosotros nos interesa (la situación sociopolítica de la URSS, las penurias de Gueorgui Efrón y su entorno en el Moscú estalinista y la recepción, por parte de un individuo inteligente, de noticias totalmente tergiversadas por la propaganda más obscena), sino que también lo hace de cómo le va en el colegio y con sus amistades y proyectos de ligue.

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Por supuesto, en este último aspecto, y como corresponde con un adolescente, el narrador se complace en extenderse sobre lo cojonudo y maravilloso que es y cómo todas están deseando tirárselo (pero, claro, les da vergüenza de tanto que les impone, y al final el pobre no se come nunca una rosca). Lo bueno es que, a menudo, todo esto se nos presenta a la vez:

En la escuela todo va bien. Estoy completamente harto de estar sin una chica. Tengo unas ganas terribles de echar un polvo. Pero soy realista y soy consciente de que a los 15-16 años eso no se puede conseguir fácilmente y que es necesario esperar. Además no hay que ir con prostitutas: es aburrido y algo sucio. ¡Al diablo! Voy muy justo en álgebra, en geometría y en física. Pero no pasa nada, todo se arreglará. Mañana en el NKVD le darán a mi madre la respuesta a la instancia acerca de Alia [su hermana] y la información sobre la situación del sumario. Puede que le digan algo o puede que no (pág. 29).

Cuando llega la guerra, los diarios, como es normal, se vuelcan mucho más en lo relacionado con el conflicto, tanto las noticias que llegan a través de los conductos oficiales (de una fiabilidad tal que uno cree estar escuchando un Telediario de TVE) como las experiencias de la guerra para el ciudadano común, a mi juicio lo más interesante del libro. Así, el 26/6/1941 hace un Rajoy:

Los alemanes están sufriendo derrotas por todas las fronteras salvo en algunos puntos, en Bielorrusia, donde han conseguido atravesar la frontera e incluso allí, no se han encontrado con las fuerzas principales, sino con las tropas que cubren las ciudades ocupadas (…) En Moscú se proyectan películas anti-nazis, prohibidas mientras duraba el pacto germano-soviético y que ahora, tras la declaración de la guerra, se exhiben de nuevo (pág. 82)

Aunque el autor también demuestra su perspicacia con cosas como la que escribe al día siguiente, el 27/6/1941:

Yo creo que los alemanes no lograrán obtener éxitos decisivos en la URSS y se verán obligados a mantener una guerra de posiciones. Su ofensiva será detenida y no llegarán a tomar ni Leningrado ni Moscú y se verán obligados a congelarse en invierno (pág. 85)

Poco después, uno observa cómo era la vida cotidiana en un país parecido a lo que será España cuando gobierne Pablemos:

Hoy he dejado nuestro aparato de radio en correos. Debemos entregar todos los aparatos de radio al Estado, que los guardará mientras dure la guerra. Pero apuesto a que perderé el recibo y ya no lo veremos más (pág. 87)

El autor resulta un poco cargante, y es difícil no sentir antipatía por él por cosas como el suicidio de su madre, quizás imputable (al menos en parte) a lo mucho que él la vejaba, criticaba y daba el coñazo. Pero, al mismo tiempo, es difícil no compadecerse de un adolescente que tiene una vida ya bastante jodida antes de que estalle la guerra y a los dos meses de comenzar el conflicto se queda solo en la vida, sin absolutamente nadie que pueda cuidar de él. Sobre todo porque es habitual encontrarnos referencias optimistas del narrador respecto a lo mucho que le queda por delante en la vida… Que terminó en 1944, tras ser movilizado para entrar en batalla con los alemanes. Un muerto más de los 27 millones que aportó la URSS en la lucha contra las fuerzas del Eje.

Sin embargo, casi toda la historia de Gueorgui Efrón posterior al suicidio de su madre, a finales de agosto de 1941, queda pendiente para posteriores entregas de los Diarios. Por lo pronto, la droja que proporciona este resulta muy satisfactoria. Ya están tardando en comprarse el libro, caramba.


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  1. Comentario de Beltza (23/02/2015 18:02):

    Hubiese sido más oportuno cambiar ese “caramba” final por un “camarada”.

  2. Comentario de Pogrom Pom Pom (23/02/2015 18:22):

    Es el sino de los Efron, a Gueorgui le mandan al padre y a la hermana a un gulag, su madre se suicida y es movilizado por la URSS para morir en el frente en las postrimerías de una guerra brutal; A su pariente Zack le contrata la Disney para vivir aventuras en una High School donde no paran de bailar y ser positivos, mientras tiene problemas en su vida personal con la bebida y la cocaína.

  3. Comentario de hglf (23/02/2015 18:59):

    Hola,

    Seguramente que ninguno de los aquí comentamos, nunca, pero nunquita hemos sido cargantes a los 15 años… ni a los 30 o a los 40.

    Si ya la vida del rusito es bastante jodida, es muy malo que se cuente el final de la historia… ¿Ahora quién va querer leerlo?

    Saludos

  4. Comentario de Trompeta (24/02/2015 00:11):

    Estoy de acuerdo con hglf , que es muy fácil criticar ahí cómodamente sentado en su casa.Pobre Gueorgui Efrón , descanse en paz.Ojalá que en el otro lado, le compensen su vida de sufrimiento.No, no es coña igual que le tengo asco a los llorones consentidos de las feminazis y los separatistas ( aquí yo marcandome un Catón el viejo: delenda est feminazismo & separatas) le tengo lástima y respeto a la gente que de verdad lo pasó o lo pasa mal.

  5. Comentario de keenan (24/02/2015 14:32):

    Trompeta, hagasé un blog antiseparatas y feminazis, y deje de hacer flood de prejuicios en LPD.

  6. Comentario de Trompeta (24/02/2015 20:45):

    @5 Se siente, te chinchas aquí nos quejamos todos (pagafantas como tú,separatas y feminazis) o no se queja ni Dios.¿Fale?

  7. Comentario de pululando (25/02/2015 11:15):

    Y de esto hay película… lo digo porque en la tele de sus ilustrísimas después de la hagiografía de rigor daban hace unos años la serie rusa Cadetes (http://www.filmaffinity.com/es/film369530.html) que venía a contar la vida de unos adolescentes soviéticos a los que dan un cursillo de tres meses para convertirlos en oficiales del Ejército Rojo… y los muy antipatriotas se pasan el día con su cabeza en otras cosas más rumberas,como el bueno de Gueorgui, por lo que se ve.

  8. Comentario de Latro (25/02/2015 11:45):

    Con 17 años, ya puede estar el país en guerra, que estaras pensando en echar un polvo un 90% del tiempo.

    Y con toda probabilidad pensar en ello sea lo único que hagas, con guerra o sin ella :P

  9. Comentario de POCHOLO (27/02/2015 11:07):

    Este febrero no, porqué haciendo un esfuerzo ya he comprado un libro. Pero el mes que viene no descarto comprar en versión digital este libro que trata sobre un lugar y un periodo temporal, que a parte de las pelis sobre Stalingrado y alguna novela conozco poco.

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