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El atronador ladrido del caniche y otras melodías del post-bipartidismo

El sistema de partidos en España ha sido de un sólido bipartidismo desde hace más de 30 años. Desde los inicios de la Transición, de hecho, salvo por la existencia breve y suicida de la UCD. El sistema ha pasado por altibajos, pero ha demostrado ser bastante estable, con un partido de centro-derecha y otro de centro-izquierda alternándose en el poder, ambos de acuerdo en las esencias de la Cultura de la Transición y por ello empeñados en atizarse con gran circo mediático por cuatro chorradas de folklore político para que no se note demasiado.

Se le ha echado la culpa al sistema electoral, que penaliza a los partidos pequeños en las provincias con pocos escaños y en general sacrifica la diversidad en aras de la estabilidad. Algo hay en eso, no lo vamos a negar. Pero en Alemania, con una ley electoral bastante más proporcional, los primeros 30 años de democracia también vieron un bipartidismo cada vez más perfecto, culminado en la Groβe Koalition de 1966-1969: 86% de los votos y 468 diputados de 510. ¡Para que nos quejemos cuando el PPSOE monte la suya sin llegar al 50% del voto popular!

 

Radiografía de una democracia de 65 años. ¿Nos irá igual en España?

 

En España estamos llegando a donde estaba Alemania hace 40 años. El sistema de partidos va a cambiar, y aunque una Ley Electoral muy sesgada atenuará la caída, no se podrá salvar, entre otras cosas porque es la consecuencia de una sociedad cada vez más fragmentada donde conseguir mayorías absolutas va a ser cada vez más complicado. Hagamos un ejercicio de política-ficción de cara a este nuevo año 2015 que ya asoma, conozcamos a los actores, y veamos cómo puede seguir esto si en el inminente atracón electoral se confirma la Gran Hostia que vimos en las Europeas.

 

El PP: la fórmula de la Coca Cola

Pese a todo lo que uno pueda sentir al ver una portada de La Razón, esta forma parte de una estrategia totalmente racional para maximizar el voto y que el PP sigue desde hace 25 años; una estrategia que consiste en ladrar como un doberman mientras simulas ser un caniche. El problema: dicha estrategia está llamada a llegar a su fin.

Las bases de esa estrategia se sentaron durante las mayorías socialistas de los años 80, con la refundación de AP, y ante una evidencia dolorosa e insoslayable: los españoles, mayoritariamente, no son de derechas. Por favor no se rían: obviamente, no me refiero a que los españoles sean todos unos rojazos concienciados con su carnet del sindicato y sus lecturas marxistas. Me refiero a que, culturalmente, lo que triunfa por una mayoría abrumadora son las ideas defendidas por la izquierda, aunque sea en su versión buenista-arcoiris: encuesta tras encuesta, los españoles han dicho que están a favor del matrimonio homosexual, de que los jóvenes reciban educación sexual y tengan acceso a anticonceptivos, de una cierta descentralización del estado, de una mayor permisividad con las drogas, de una sanidad pública universal, del divorcio y del aborto y de que entre adultos consentidos cualquier postureo sexual es legítimo, de que las mujeres puedan desarrollar vidas propias más allá de cocina y niños, de que seamos un país neutral que no mande a sus soldados a morir en guerras ajenas, de la separación iglesia-estado, de cerrar centrales nucleares, de una fuerte intervención del estado en la economía… en el Kulturkampf, o batalla de las ideas, la derecha lleva tres décadas batiéndose en retirada. En sus tres legislaturas de gobierno, no ha implementado ni una sola idea o transformación social conservadora que fuese socialmente mayoritaria (otra cosa es que hayan usado el rodillo parlamentario ante la indiferencia general). Lo único con tirón que ofrece, si acaso, es el mantra de “bajar los impuestos”, mayoritario por razones que tienen más que ver con el bajo vientre que con altos ideales liberales. Un programa conservador pata negra, uno escrito mano a mano por Milton Friedman, Juan Pablo II y Ronald Reagan, mandaría al PP directo de vuelta al techo de Fraga.

 

Dream Team… para volver a la Liga Adelante.

 

Ante la falta de pegada en el campo de las ideas, donde salvo cuatro cosas la derecha tiene las de perder, la reacción ha sido la lógica: concentrar el debate público en esas cuatro cosas precisamente (los sospechosos habituales: clamar contra los “parásitos sociales” –inmigrantes, becarias que se ponen tetas…-, reclamar “esfuerzo” y “bajadas de impuestos”, “todo es ETA”, y el eterno españaserompe), y sobre todo vender que lo importante en política no son las ideas, que eso es de viejunos a los que se les ha recalentado la cabeza leyendo demasiados libros, no, lo que importa es la GESTIÓN. O, cuando tienen el cuerpo para jota y se han pasado con la coca, su versión ciclada: la GESTIÓN TÉCNICA. Para esto han tenido la habilidad de hacer creer a muchos votantes que ellos son buenos gestores (hay que decir que el PSOE de los 90 con sus greatest hits of corruption tampoco se lo puso muy difícil). Más aún: que ellos son en primer lugar gestores y no políticos, que la política, eso de presentar ideas y debatirlas, es algo aburrido y rancio, colega, mira como me enrollo y simplemente gestiono, sin programa político neoconservador ni nada [1].

De todo esto, el PP desarrolló su fórmula mágica de los últimos 20 años: para ganar elecciones (con mayoría absoluta, pues no tiene aliados naturales), necesita

a)      que le voten “los de siempre” (y de movilizarlos se encargan La Razon et altri, por eso hacen lo que hacen, que es cualquier cosa menos periodismo);

b)      que le voten bastantes que no comparten sus ideas pero compran el cuento de la ÜBERGESTIÓN (los “apolíticos”, aquí se incluyen los pensionistas);

c)       que las hordas rojas (“los de siempre” pero del otro lado) se queden en casa en número suficiente;

d)      que no haya otros partidos de derechas que resten.

El resultado está a la vista: la mayor concentración de poder central y autonómico desde las mayorías del PSOE en los primeros ochenta. El problema es que la fórmula está agotada y no va a poder seguir.

La fórmula mágica hace aguas en todos sus puntos, excepto –por ahora- el d). Una legislatura mariana de crisis -y 20 años mandando en muchas autonomías y municipios cuyos excesos empiezan a no poder ser ignorados ni por los fanboys del polo Lacoste y el jersey rosa anudado al hombro- han fulminado el punto b), que era el gran baluarte del PP para compensar su desventaja en el Kulturkampf. En cuanto a a) y c), la fórmula en realidad no dejaba de ser un precario equilibrio entre ambos: los discursos y políticas que mantienen movilizados a los suyos son precisamente los que asustan a los otros. Y las políticas moderadas y centristas que permitían a muchos decirse “yo a este PSOE no le voto porque total, tampoco es tan fiero el PP como lo pintan” son puro veneno para la parroquia más hooligan, que ahora –a diferencia de los 80- dispone de una amplia oferta de medios de comunicación, a cual más radical y no todos controlables, para azuzarlos.

En general, y como consecuencia del trecenato felipista, tradicionalmente ha prevalecido c) sobre a): militantes y votantes que consumaban el voto gaviotero como un matrimonio católico consuma su ídem tragaban los sapos del centrismo moderado por miedo a un retorno a los 80. Esta premisa ha muerto de éxito: tras 20 años sin mayorías absolutas del PSOE, gobernar tres legislaturas de las últimas cinco, dos de ellas con mayoría absoluta, y encima ser “vencedora moral” en 2004, la derecha social ha llegado a creerse que es mayoritaria en España. Este PSOE ha dejado de darle miedo. Si la derecha pierde, es porque los otros hacen “trampa”, de ahí la necesidad psicológica de mantener contra viento y marea una difusa acusación al PSOE y a ZP de estar conchabados con la ETA franco-marroquí para organizar el 11M.

Como consecuencia, “los de siempre” no están dispuestos a tragar más sapos. ¡Para algo han ganao! Quieren su programa pata negra, redactado al alimón por Juan Ramón Rallo, Rouco Varela y Joe Mary Ánsar, ¡y lo quieren ya! No quieren un caniche, quieren un dóberman. Este envalentonamiento sistemático de la derecha dura, que quiere su recompensa por los años de centrismo, es la razón por la que el PP siempre pasa de la mayoría absoluta directamente a la oposición (vale, “siempre” en este contexto es una sola vez, pero si se confirma la Gran Hostia en 2015 ¡serán dos ocasiones! ¡”LPD Oráculo Político” lo habrá vuelto a hacer!). En su delirio, ya están diciendo que si pierden en 2015 será por no haber sido lo bastante puros y no haber cumplido el “programa prometido” (que servidor ha hecho un esfuerzo por leer, y hoygan, como hermosa colección de clichés vaporosos llenos de condicionantes y que no dicen nada, y donde cualquiera puede interpretar lo que quiera, pues es para ponerle un marco). El PP se desangra irremediablemente: los de siempre de toda la vida de Dios ya no son el manso rebaño de los 80, los apolíticos que solo buscan GESTIÓN se asustan de lo “político” que se está volviendo el PP, y las hordas rojas se han movilizado.

En realidad, si los dirigentes no han aplicado el programa en toda su pureza, es porque son muy conscientes de algo que la derecha social prefiere ignorar, y es que el Techo de Fraga -¡sorpresa!- sigue estando allí, ese 26% contra el que se estrelló Alianza Popular durante tres elecciones seguidas en los 80. Esos son los que apoyan el programa pata negra. Uno de cada cuatro. No hay más. Una minoría social incapaz de gobernar por sí sola en democracia (incluso una democracia del nivel de la española). Muy bien organizada, eso sí, muy disciplinada para votar, copando varias instituciones públicas y el poder económico, con altavoces mediáticos bien regados económicamente, y repartida por provincias de tal forma que la Ley Electoral le concederá –salvo hecatombe- aproximadamente un tercio de los escaños, suficiente para bloquear reformas constitucionales. Otra de esas cosillas que quedaron “atadas y bien atadas” en su día. Pero poco más. Todo lo que saque el PP más allá de ese 26% lo tiene que obtener con mucha paciencia y mucho discursito de centro reformista no-somos-de-derechas-somos-liberales, hablamos-catalán-en-la-intimidad y en-realidad-tenemos-muchos-amigos-gais. Son votos de gente que les ha elegido como quien elige comprar en Mercadona en vez de en el Día: porque les pilla cerca, porque les parece menos quinqui o porque tienen ese yogur de frutas del bosque con bayas goji que tanto les gusta; por una mera cuestión de conveniencia, no por compartir una filosofía de vida. Les votan, pero no les creen.

Ante este panorama, y habiendo decepcionado a ambos grupos casi desde que pusieron pie en La Moncloa, lo lógico sería que el PP apostara por volver a la estrategia de Fraga: “nada a nuestra derecha, y cuando podamos asaltamos el centro”. Pasar la reforma del aborto, la reforma laboral, la reforma electoral municipal, bajadas de impuestos a los de siempre, mano dura en general… así contentarían a las bases más leales, y así podrían reunir a sus incondicionales cuando el próximo pentapartido izquierdoso lo des-reforme todo y en general quite todo lo que nos está retrayendo a los años 50, y hasta hace un año parecía ser su objetivo. A largo plazo, en la izquierda se pelearían todxs contra tod@s y los apolíticos volverían a desear un partido fuerte que imponga el orden, y además ante tanta firmeza las alternativas de derechas se disolverían como un azucarillo.

Sin embargo, en las recientes Elecciones Europeas esta hoja de ruta ha sufrido leves alteraciones y desplazamientos. Concretamente, el que lleva de los despachos a los retretes. Pero el daño en términos culturales ya está hecho: visto el “verdadero programa”, la izquierda ha movilizado a sus votantes, y encima puede que lo que se venga ahora no sea un pentapartido sino una mayoría absoluta, o casi, de una izquierda no-PSOE. Y tras fiarlo todo a la recuperación económica, la película “Bienvenido Mister Recuperación” que se han montado algunos ha acabado como el original de Berlanga: con Mister Recuperación pasando de largo ante la incrédula mirada de los pueblerinos, incapaces de entender como sus esfuerzos y esquemas no han podido funcionar.

 

Consejo de ministros celebrando el final de la crisis.

 

Ante este panorama, a menos de un año para la siguiente cita con las urnas, y con una previsible tercera recesión (Tercera de España y Primera Mariana) llamando a las puertas, han optado por desactivar los puntos más escandalosos (aborto, reformas municipales…) del programa. Tarde e inútil, nos parece, de cara a conservar a los votantes más moderados – pero útil si a lo que aspiras es a montar el Combo 2015 [2] (gran coalición, abdicación loas a Pre-parado, reforma constitucional para enjuagar lo de Cataluña) y necesitas al PSOE. Un giro que solo se explica por las ganas de los dirigentes peperos de seguir en la poltrona confiando en la fidelidad perruna de sus votantes, y que aventura que en la derecha puede ocurrir lo mismo que en la izquierda: una fragmentación del voto unida a un desencanto de los votantes de centro, que puede condenar a la derecha al ostracismo político durante 15 años.

La duda metafísica de los últimos 20 años sobre el alma del PP (¿estamos ante un caniche disfrazado de dóberman, o ante un dóberman disfrazado de caniche?) se ha resuelto de forma inesperada: un dóberman, pero por una poltrona son capaces de ronronear como un gatito.

 

El PSOE: las chicas más populares del instituto envejecen mal

En el PSOE han tenido una evolución casi inversa: donde el PP cada vez gobierna más para los suyos, el PSOE ha buscado cada vez más a los otros. La renuncia al marxismo y todo lo que vino después han llevado a los socialistas a una socialdemocracia light que no asusta a nadie y gusta a casi todos. La chavala de los setenta, incómoda y combativa, de rastas y ropajes amorfos y que siempre estaba sola en las fiestas del instituto, maduró en los ochenta: se puso unos vaqueros que le realzaban las formas, una blusa de generoso escote (jubilando el pañuelo palestino), se alisó el pelo et voilá: se convirtió la chica más popular de la facultad (carrera de letras, de las fáciles y con salida directa al funcionariado). Y bueno, también se dejó de hacer la estrecha con los chavales, que eso también ayuda. No te exigía que la llevases a cenar a sitios caros, te decía que eras el mejor, y te dejaba meterle mano sin tener que currártelo demasiado, ¡qué maja, vamos todos a votarla!

 

Cartel electoral del PSOE de aquellos maravillosos años.

 

Todo esto fue muy bonito y atractivo – durante un tiempo. Porque la juventud se termina, y los amantes se acumulan, y llega un momento en que los chavalotes, por mucho que estén de hormonas hasta las orejas, empiezan a desarrollar un poco de criterio. Y una chica que ya se ha acostado con la OTAN, la Banca, la Monarquía, la Conferencia Episcopal, el IBEX35 al completo, el grupo PRISA y vaya usted a saber con quién más (y sigue haciéndolo, y no es que la chavala no pueda probar cosas, que aquí todos somos adultos, pero una cosa es probar y otra repetir ad nauseam con lo peorcito del garito mientras le aseguras a todo el mundo que no, que no va en serio, que solo sois amigos con algunos derechos) no es lo que uno está buscando. Y en España, el subidón de hormonas de nuestra adolescencia democrática ya pasó, el Zeitgeist cambió (avísenme si me descontrolo con los germanismos), los chavalotes han evolucionado, y nuestra chica se ha quedado sola con los viejos verdes deseosos de gastarse las pensiones más generosas de la historia en algo de carne -relativamente- fresca. Y bueno, con la OTAN, la Banca, la Monarquía, la Conferencia Episcopal, el IBEX35 y el grupo PRISA, que siempre los puedes llamar cuando te sientes sola los sábados por la noche, o que te llaman a ti cuando les surge un compromiso y necesitan traerse del brazo a esa buena chica que cae bien a todos y le da una cálida patina de buen rollo a todo, ya sean unos recortes, una ley de abdicación, unas privatizaciones o un bombardeo. Son relaciones adultas, sin pasión ni compromiso, donde todos saben lo que quieren y han llegado a aceptables equilibrios.

Pero ahora nuestra chavala se enfrenta a la edad madura, a esos temibles 25 años que vienen después de los primeros 25. Sin hijos y avejentada, solo la apoyan ya sus amigos insiders de siempre, que cada vez son menos, y sus intentos de ligar en los bares con jovencitos 30 años menores ya resultan patéticos (nivel Pdr Snchz haciendo… pues un Pdr Snchz). Pero hete aquí que un caballero, caduco galán de su misma edad, fumador de puritos y bebedor de carajillos, y también en horas bajas, está dudando entre una vejez miserable de pollavieja (con viajecitos a Tailandia cada otoño mientras escribe cartas al ABC quejándose de lo sueltas que van las jovencitas por la calle), o darle una nueva oportunidad, no ya al amor pero si a un matrimonio de conveniencia, con una Gran Coalición.

¿Aceptará la chica? Sus amigos del Real Banco Ibérico-Episcopal del Atlántico Norte ya la presionan, “hija, es lo mejor para ti, y yo no voy a poder estar siempre aquí”. El caballero era el deportista más chulopiscinas del instituto donde ella estudiaba durante aquellos años de protestas y OTANdeenetradaNO, pero la gente cambia, y ella se descubre –la madurez, ya saben- que en muchas cosas ahora piensa como él. Además, ¿cuáles son las alternativas? Pues ahora mismo, tendría que darle un vuelco a su existencia yéndose a vivir a un pueblo, fundar una comuna lesbiana neorural autogestionada con otros dos o tres partidos izquierdoso-progresistas, adoptar juntos a dos huérfanas chino-marroquíes y ¡ponerse a trabajar! Y lo demás tiene un pase, pero a la chica esto último le da miedo, que una de las ventajas –y no menor- de ser la más popular es que siempre hay algún pringado que te pasa sus apuntes o te ayuda con tus tareas. Trabajar, preferiblemente poco. Ella es más de besos y abrazos. Lo de gestionar bien nunca le pareció tan importante, y está claro que en un matrimonio con el caduco galán el dinero lo manejaría él. Pero en el fondo de su corazón, ella sabe que el galán le da repelús.

Así, entre miedo y repelús, nos tiene la chica a todos los demás. Y sin embargo, de su decisión va a depender el devenir del país durante el resto de la década. Al final, la chica lo ha logrado: vuelve a ser el centro de atención.

 

IU: yo ya lo dije y el tamaño no importa

La relación de IU con el tamaño ha pasado por todas las fases. Ellos siempre sabían que la tenían más grande. Durante la dictadura, el PCE se la comparaba con la del PSOE y la reacción eran risas: ¡pero qué chiquita la tenéis! Muerto Franco, sin embargo, Carrillo rebajó la dureza, y cuando llegaron las primeras elecciones resultó que el PSOE la tenía hasta tres veces más grande. Comienza entonces un largo proceso de duelo por parte de la Verdadera Izquierda, atravesando todas las fases: negación (“¡no puede ser, esto nunca nos ha pasado!”), enfado (“¡la nuestra se levanta por causas nobles, la del PSOE solo baila por dinero!”), negociación (“¿será más grande si en vez de como PCE nos presentamos como IU?”), dolor emocional (toda la fase de Gaspar Llamazares [3] como coordinador general, de principio a fin) y aceptación (“el tamaño no importa”). A todo esto: estamos hablando de la masa de militantes y votantes.

 

Fase de aceptación.

 

En todo este tiempo, y mientras IU se lo miraba (el ombligo en este caso) convertida en una nulidad electoral, España ha pasado por una serie de burbujas crediticias con sus correspondientes estallidos, hasta llegar al estallido final e implosión galáctica de lo que llamábamos “modelo productivo”, condenando a millones a la miseria y la pobreza mientras unas élites extractivas se enriquecen cada vez más y los controles democráticos brillan por su ausencia. ¡Coño, lo que llevamos toda la vida profetizando!, dicen en IU, que se encuentran de repente con que su discurso se adapta como un guante a una nueva realidad donde el PSOE está más perdido que Ana Botella en un debate Ubuntu vs Debian en la Universidad de Helsinki. La izquierda hardcore se prepara para cobrarse las viejas facturas a la izquierda buenista, mientras internamente los trotskistas de la 125 Asamblea afilan los cuchillos contra los eco-marxistas de la Internacional Autogestionada, aunque no antes de ir todos juntos contra los Maoístas Indigenistas, “que los muy cabrones aún no nos han devuelto los VHS oficiales de la primera temporada de Juego de Tronos [4], con lo que nos costó conseguirlos”

Sin duda los grandes atractivos ahora mismo de IU son su condición de partido yoyalodije, el hecho de haber mantenido un discurso alternativo a la CT prácticamente desde que esta existe, y una cierta imagen de gente que se mantiene fiel a sus principios contra viento y marea aunque eso les condenase a 35 años de ostracismo. En contra, sus divisiones internas (en España, celebrar primarias internas de vez en cuando y votar ejecutivas con menos del 90% del voto equivale a división interna), un cierto dogmatismo de niño resabido, la mayor concentración de momias fuera del Museo Británico, y la gran duda de si esta gente sabe gestionar algo sin convertirlo en un Kindergarten (perdón perdón, es la última vez). Y un enorme peso muerto: es sin duda el partido más abiertamente “político” del espectro, y en España, donde una de las acepciones no reconocidas pero de alguna manera interiorizada de “política” es “práctica de exterminar al adversario”, esto aún asusta, y mucho. Por eso IU se encuentra con que Podemos le está comiendo el terreno tanto o más que al PSOE con su discurso de “somos los de abajo contra los de arriba” (que no es más que el viejo discurso de izquierda contra derecha bajo un nuevo disfraz). Habrá que ver si el pastel de la crisis es lo bastante grande para los dos.

 

UPyD: vienes por la Unidadespaña, te quedas por la GESTIÓN

Rosa Diéz [5] se salió del PSOE en 2007 porque, decía, este había abandonado sus antiguos ideales [6] y ella no. Teniendo en cuenta que cuando ella se afilió al PSOE (1977) este aún era marxista, republicano, pro-derecho de autodeterminación de los pueblos, pro-legalización de todos los partidos políticos, pro-retirada de las bases americanas… no podemos más que estar de acuerdo con ella en cuanto a dicho abandono por parte del partido socialista. Hasta donde sabemos, estos ideales hoy ya solo los lleva en su programa la izquierda abertzale, así que en buena lógica RD debería haberse unido en aquel momento al Partido Comunista de las Tierras Vascas para seguir luchando por ellos.

 

RD haciendo kale borroka contra la ilegalización de Bildu en un universo alternativo en el que también defiende sus valores eternos e inmutables pero sin poltrona de por medio.

 

Sin embargo, sorprendentemente RD decidió unirse a UPyD, un nuevo partido surgido en Madrid que se define como ajeno a las ideologías, “preferimos hablar de progresismo en vez de izquierda o derecha”, desde el cual apoyó una política renovadora, centralista y contraria a los insaciables nacionalistas. Dada su gran coherencia y ética política a ojos del elector medio (al irse del PSOE ¡abandonó su escaño de eurodiputada pese a no estar obligada legalmente a hacerlo! ¡Y eso que aún le quedaban dos años de chupar del bote!), los electores la premiaron con un escaño en el Congreso en 2008. Con ese escaparate para atizarle al bipartidismo que ya empezaba a agonizar, UPyD creció varios enteros, ganó concejalías y diputados autonómicos en 2011, salió de su corralito madrileño en las Generales (ganando un escaño por Valencia), se consolidó en 2014 en las Europeas, y parece que ya es un partido establecido, con un público fiel en el circuito secundario de salas de comedia.

¿Quién les vota? Pues cuando estaba ZP pactando con los malvados vascocatalanes, pescaban a socialistas descontentos que no querían votar a IU, a otros preocupados por lo que la ETA catalana pudiese hacerle a la unidad de España, y también mucha gente que quería una alternativa fresca al bipartidismo asfixiante. Y cuando Rajoy empezó a mostrarle a todo el mundo de que iba realmente su programa, bastantes votantes “de centro” y alguno de derecha moderada decidieron pasarse a UPyD. Es lo que tiene que tu principal adalid mediático sea Libertad Digital [7] (problema por otra parte común a todos los partidos: su dependencia de los medios y de los grupos empresariales que hay detrás; por ahora solo Podemos ha roto esa lógica fiándolo todo a Internet). Es decir, antes y después de la Apoteosis Mariana, UPyD era y es un partido protesta pero sin salirse de la CT. El caladero del voto protesta-pero-CT ya está agotado porque el PPSOE ya ha desencantado a todos los desencantables con su gestión de los años 2007-2014, y los magentas no han sabido capitalizar la crisis económica. Las Europeas ya mostraron que UPyD estaba llegando a algún tipo de techo, y las encuestas no han remontado el vuelo. Así que nuestra apuesta es que se prepararán para el siguiente salto evolutivo: convertirse en el partido de la GESTIÓN.

En España hay una gran masa de votantes que no se definen ideológicamente, “apolíticos” que solo buscan gestores que hagan que lo público funcione y por lo demás no les molesten demasiado. Gente que suele votar al partido en el poder cuando las cosas van bien. En 2000 elevaron a Aznar a la condición de semidiós, en 2008 encumbraron de nuevo a ZP, y en 2011 se pasaron de nuevo al PP viendo la parálisis del PSOE ante la crisis. Cuatro años más de crisis, que el PP ha sido incapaz de resolver pese a contar con mayorías absolutas en casi todas partes, han dejado huérfanos a estos votantes, que –salvo cabreo extremo- tampoco se plantean precisamente votar a IU o a Podemos. Aquí es donde entra UPyD. Aunque aún minoritarios, todo indica que serán necesarios en muchos ayuntamientos y autonomías para formar mayorías. En cuanto pillen carguitos (ventaja: aún no tienen a miles de paniaguados y por tanto no hay una presión interna para componendas “para mantener lo nuestro”) y recorten algunos coches oficiales (que es como en España se hace GESTIÓN TÉCNICA de la güena) podrán postularse para las Generales como el nuevo “partido de la buena GESTIÓN al margen de ideologías que el país necesita”. A RD la jubilarán y la tendrán de presidenta de honor, en recuerdo de aquellos jóvenes y lejanos tiempos, ¿te acuerdas?, cuando aún íbamos de políticos y no de gestores.

 

CIUTADANS: Ocho apellidos catalanes

Nos informa la prensa regional madrileña (es decir, la prensa generalista) que ha surgido, allende el Ebro, en la esquina superior derecha del mapa, un partido cuyo único propósito es integrarse en UPyD para mayor gloria del regeneracionismo bien entendido, que es dejar todo como está. El punto de encuentro sería el “temita”. Pero con la importante diferencia de que el “temita” de C’s es “lo de Cataluña”, mientras que el “temita” de UPyD es “lo del País Vasco”. La cosa de momento no termina de concretarse, parece que por un tema de egos, pero una fusión sería un show solo comparable a una escisión del PP, con apuestas sobre quien purga primero a quien.

Sin embargo, a diferencia de UPyD, un partido llamado a salvar a los españoles oprimidos por los nacionalistas, pero que obtiene casi todos sus votos entre León y Albacete, C’s si puede decir que tiene sus ocho apellidos catalanes en su sitio –según las encuestas, superarían al PP en votos en Cataluña- y que el “temita” les afecta y que quieren opinar. Pero como yo no resido en Cataluña, ni tampoco quiero repetir el capítulo de UPyD y, francamente, no tengo ni idea de lo que C’s es y representa, taparé mi ignorancia poniendo desnudos pornográficos.

 

Ola C ase?

 

 VOX: vayan calentando las palomitas

¿Recuerdan la fórmula mágica del PP? ¿Concretamente el punto d)? De momento se mantiene, pero por los pelos. Porque aunque el votante medio del PP tenga una edad provecta, hay gente joven que es de derechas (los he visto, ¡se lo juro!). Y un PP de eminencias grises que se dedica a pastelear para mantener su chiringuito no les va a convencer por mucho tiempo más (no por el pasteleo en sí, sino porque no hay para todos y los últimos en llegar se quedarán fuera). Antes de las Europeas aún podía colar la movilización a cerrar filas contra los enemigos “de siempre”: el malvado PSOE vendespañas de ZP. Con el PSOE donde está ahora, toda la retórica anti-ZP se viene abajo, y queda abierto el terreno para la emergencia de partidos que vendan su mercancía de derecha “pata negra” (si la izquierda puede reinventarse, ellos también). De todos ellos, el mejor situado ahora mismo –en los medios y por votos en las Europeas- es VOX. Su recorrido seguramente sea corto, por debajo incluso del techo de Fraga, limitado a núcleos urbanos y autonomías muy pobladas donde con pocos votos puedes meter cuña (por ahora y resultados Europeas en mano, básicamente Burgos/Valladolid, con posible sorpresa en Ceuta/Melilla, y por supuesto el barrio de Salamanca en Madrid y su cinturón de municipios gavioteros al noroeste) pero lo compensarán sobradamente con el espectáculo.

 

PODEMOS: mesianismo bolivariano por cortesía de la CT

Podemos nació como un partido protesta. Sorprendentemente, mucha gente lo ve como algo malo. No que alguien funde un partido claro, eso les encanta, ¡si es lo que les decían a los del 15M, que fundasen un partido y se presentasen a las elecciones! No, esta gente ya nos ha dejado claro que piensan directamente que protestar es malo y que hay que votar a los de siempre, que seguro que saben sacarnos si les dejamos tiempo suficiente. Otros dan un paso más allá, y pintan un futuro apocalíptico con España como la Venezuela de Europa y Pablo Iglesias como el nuevo Chavez. En esto coincidimos con la CT: cuando España, merced a la buena GESTIÓN del PPSOE se haya convertido definitivamente en Venezuela, entonces Pablemos ganará las elecciones, por mayoría absoluta, y sin esforzarse apenas. Aunque nos da que la CT no quería decir eso.

(Y cuando decimos “convertirse en Venezuela”, no se lo tomen literalmente, pero todos ustedes son mayorcitos y podrán recordar cómo era un país latinoamericano cualquiera en los 80-90: desigualdad rampante y creciente. Amplias capas de la población empobrecidas, empujadas a la miseria, a la emigración e incluso al hambre. Ultra ricos encerrados en urbanizaciones de lujo con alambradas y muro. Democracia y soberanía nacional cada vez más huecos. Una economía teledirigida por poderes extranjeros y funcionando a golpe de burbujas. Medios de comunicación atados al pesebre de la publicidad institucional y que solo repiten consignas y bazofia. Y el Estado como chiringuito de unas élites que ya ni se esfuerzan en aparentar algo así como un sentimiento de solidaridad: extracción de rentas mediante el BOE, discursos patrioteros [8] mientras se guarda el dinero en paraísos fiscales [9], cuerpos armados convertidos en guardias pretorianas [10], manipulación de las reglas electorales [11] cuando parece que van a perder [12]… ¿les suena todo esto de algo? ¿Creen que su país puede encaminarse hace esto? ¿No? Entonces siento mucho haberles despertado, prosigan con su siesta.)

Dice la CT que Podemos es un partido populista que nunca ganaría unas elecciones en un país serio, democrático y avanzado, con una población educada y sensata. Eso es opinable, pero lo raro es que no hayan sacado la conclusión obvia a su propio planteamiento: la mejor vacuna contra el populismo es convertir a España en un país serio, democrático y avanzado, que implique a la población en las decisiones que afectan a todos para desarrollar una cultura política avanzada y madura. Tampoco pedimos una democracia asamblearia, pero sería un detalle convocar de vez en cuando un referéndum, o admitir a trámite alguna ILP, o permitir algo más de proporcionalidad en las elecciones, o algún tipo de autonomía local. 35 años ha tenido la CT para eso, y el resultado es el que es. Ahora llega la factura… y ya suenan debates y tertulias sobre los límites de la democracia, y la necesidad de evitar excesos y tal, donde “exceso” es “recortar el chiringuito que da de comer a debatientes y tertulianos”. Bien, aquí no negamos que la democracia tiene sus imperfecciones, pero hay algo que la coloca por encima de todos los demás sistemas: es el único con una válvula de seguridad incorporada. Cuando aumenta la presión, se puede liberar por medio de las urnas. Por eso los jueguecitos del PP con las reformas electorales ad hoc pueden tener un efecto devastador, porque cuando construyes un sistema sin válvula de seguridad, la única forma de liberar presión es estallando.

 

Ave, Cayo Sempronio Graco Vallekano. Los que van a verte masacrado te saludan.

 

¿El techo electoral? Pueden acabar como los Verdes en Alemania, que llegaron con mucho empuje para acabar convertidos en un partido protesta que se desangraba en luchas internas y solo llegó a jugar un papel relevante 15 años más tarde, como socio menor de los socialdemócratas (aunque aquí Pablemos parece tener claro que disidencias internas las justas). Puede ser también, claro está, que se corrompan. ¡Que esto es España, que aquí te llevas una roca de granito de millones de años a un ayuntamiento y a las tres semanas le salen gusanitos! Si incluso tienen ya su escándalo, su trama, su caso Watergate, nada menos que la beca black de Errejón, detectada por esos avizores perros de presa de la democracia que son los medios hispanos (tan ocupados, pobrecillos, en tamaño contrato no-fraudulento-pero-fraudulentamente-ejecutado que no han podido dedicarse a destapar a los de la Púnica, los de Gürtel, a Urdangarín, los manejos de CajaMadrid/Bankia, las cuentas suizas de Pujol y Botín y de Campechano…).

Finalmente, puede que se conviertan en el imán de los votos de todos los que están hartos de una crisis que no da señales de remitir, y entonces sí que no nos atrevemos a ponerles techo, porque un programa “mirad PPSOE, estamos tan hartos de vuestras mierdas que ya nos la suda todo” es ahora mismo el único capaz de sacar una mayoría absoluta. Dependerá de si el PSOE se hace un PASOK [13] o no. En ese sentido, Pedrorgious Sanchandreu [14] nos da lástima: lo tiene jodido haga lo que haga. Doblemente después de que Podemos se haya sacado de la manga un programa “moderado”. La única duda, de momento, es si Pablemos será presidente del gobierno en 2015 o en 2019.

 

The rest

Aparte de los grandes partidos de ámbito nacional, quedan otras formaciones políticas minoritarias y apegadas a sus terruños. Me permitirán que les haga un RTVE: por la presente les dedico un apartado propio –para que no se diga que no están representados-, y por lo demás paso olímpicamente de ellos. Además, esa es la gracia del nuevo sistema político: para gobernar ya no bastará con que un partido grande se compre al peso los apoyos parlamentarios necesarios, tendrá que haber pactos políticos entre los medianos.

 

Conclusión: Pentarchy is coming

Nuestra predicción para el futuro es que dentro de un año vamos a tener un sistema de cinco partidos políticos. Una Pentarquía, formada primero por un PP que vuelve a ser AP: votado por la derecha social, basado en las provincias rurales y en la derecha dura de las ciudades, con bastante ayuda por parte de la Ley Electoral, apestado y a la espera de que el caos propicie una vuelta triunfal a la mayoría absoluta. Luego un PSOE sin ningún crédito pero con un núcleo de votos sobre un 20% de izquierda moderada apta para clases medias, en lucha con una IU que le come por la izquierda a las clases medias que están dejando de serlo por la crisis, y ambos a su vez luchando contra Pablemos el Leviatán, el peón capaz de transformarse en reina (reina republicana, ojo) en cualquier momento y decidir la partida. Entre la Nueva AP, el SuperFrente de las Izquierdas y Pablemos, una UPyD-C’s de los Ciudadanos de Esta Gran Nación de Individuos Libres, pensada para votantes de centro sin ideología clara pero que quieren que todo se haga dentro de un orden. VOX y otros partidos que apuestan por “somos lo bueno del PP pero sin la corrupción” todavía no prosperarán por la fidelidad del votante de derechas (y cuando empiecen a asomar la patita, vendan sus acciones porque el PP estará a punto de implosionar a lo UCD), pero aguardarán su turno en el siguiente ciclo electoral.

Para el próximo gobierno, la última palabra todavía la tendrá el PSOE; dados los recientes posicionamientos y encuestas, aquí apostamos por un Congreso fragmentado, exigencias mayúsculas e inaceptables de Pablemos a Guapemos, consiguiente Combo 2015 [2] “por responsabilidad”, PASOKización [15] de los socialistas, una legislatura de completa rapiña, apaño/enjuague pastelero con CiU en Cataluña, la recuperación que pueda proporcionar la manguera del BCE si Merkel no la pisa demasiado, y mayoría absoluta de Podemos para 2019 a más tardar, con el PSOE convertido en mero partido regional andalucista y el PP perdiendo medio electorado a manos de VOX. Y recuerden: pase lo que pase, LPD lo vio venir.

(NOTA: esta predicción viene sin garantía y puede quedar viejuna mañana mismo; no planifique su vida ni sus inversiones en base a lo que lee en LPD; y no se olvide de jugar en nuestra Porra Electoral.)