Bron – Broen

Un género trillado

Hay series que se articulan alrededor de un guión, de una idea. Y otras que se montan alrededor de unos personajes. Es el caso de esta, que cierra el tríptico de series nórdicas que hemos comentado aquí con con Borgen y Forbrydelsen.

La idea es más vieja que el noble pueblo vasco: juntar a dos personajes opuestos en todo, y ver como se relacionan. La idea ya la explota Cervantes con Don Quijote y Sancho Panza, pero Hollywood reinventa el concepto –como hace con todo- en la serie Arma Letal: juntamos por un lado a un policía serio, profesional, con su familia ejemplar, su casita en los suburbios y su taller de bricolaje; y por el otro a un pirado medio suicida, con métodos poco convencionales y un absoluto desprecio por la jerarquía o el procedimiento establecido. La gracia estaba en que uno era blanco y el otro negro, pero al revés de lo que nuestros prejuicios esperarían. Esta coproducción sueco-danesa hace lo mismo: junta a un policía empático y pichabrava, y a otro con un síndrome de Asperger, incapaz de mentir o saltarse el manual. La vuelta de tuerca viene de que el empático es un danés con pinta de camionero, y el Asperger una mujer sueca más o menos atractiva.

 

Martin Rhode o el pichabravismo extremo

El danés se llama Martin Rhode y al comenzar la primera temporada acaba de hacerse la vasectomía porque ya tiene cinco hijos con tres mujeres distintas. No obstante, como se verá más adelante, esto le habrá dejado estéril pero no le cura el pichabravismo. Impulsivo y emocional, cae bien a todos pero no puede evitar meterse en problemas tanto personales como profesionales. Su vida es bastante caótica, lo único que le da estabilidad es su tercera mujer, Mette, que gana un pastón y gracias a la que vive en un casoplón del quince, muy escandinavo, con mucha madera, paredes de cristal, y abundante espacio para los tres hijos que tienen juntos. Pero el hombre no puede evitarlo y se trae a la casa al hijo de 18 años de su primer matrimonio, que además no da un palo al agua y está todo el día chateando.

Como policía, Martin sabe actuar con sutileza, pero también pega un par de gritos cuando piensa que el detenido se puede derrumbar. Otras veces los pega porque se le saltan los plomos, que el hombre tiene un pronto que pa’ qué. Pero lo que resulta inexplicable es la atracción que ejerce sobre las mujeres. Será un rollo escandinavo.

Más pichabrava que un presidente de la República Francesa

Más pichabrava que un presidente de la República Francesa

Saga Noren o la mujer que no entendía a los hombres

La sueca es una investigadora de treintaypico años, cuya hermana mayor se suicidó, sin que eso le haya dejado aparentemente secuelas. De hecho, nada le deja secuelas. Fría, metódica y concienzuda, intenta seguir los procedimientos, que tiene memorizados a la perfección. Pese a su total falta de empatía, es una buena policía, y hasta suena su nombre para sustituir al comisario cuando este se retire. Los interrogatorios, eso sí, no son su fuerte. Ni el hablar con los familiares de las víctimas. Ni el saber cuando masturbarse y cuando no, o con quien acostarte y con quien no. Bueno, en general la gente no es su fuerte, todos insistiendo en hacer cosas raras y emocionales, u ofendiéndose cuando les dices la verdad. ¡Pero si el trabajo de policía consiste precisamente en sacar la verdad a la luz! De hecho le cuesta mucho mentir, la única vez en toda la serie que tiene que hacerlo no engaña a nadie.

Sin embargo, pese a empezar como un estereotipo, pronto se gana al público porque resulta ser una fuente involuntaria de humor, como cuando pregunta a Martin delante de todos por el estado de sus testículos vasectomizados, o si es bueno en el sexo. Y verla salir a ligar marca un antes y un después. No es Sara Lund (porque Lund nunca llevaría pantalones de cuero ni conduciría un Porsche), pero es un personaje que funciona muy bien combinado con Martin.

En la segunda temporada, para darle otra vuelta de tuerca, le inventan un novio con el que convive, y con el que protagonizar las típicas escenas de parejita (pelea por los cajones del armario, “necesito mi espacio y me voy a un hotel”, visita de la suegra…) pero en “modo Saga”. De entrada hay tan poca química que te resulta irreal que estén juntos, y especialmente que el novio esté tan enamorado. Luego te explican que el novio trabaja en el mundo del cómic, y ya lo ves más claro: está acostumbrado a tratar con frikis y raritos.

 

Musa para frikis

Musa para frikis

 

Bueno, ¿y el caso qué?

A todo esto, Saga y Martin tienen que resolver varios casos juntos; casos que afectan a ambos lados del puente del Oresund, que une Copenhague, en Dinamarca, con Malmöe, en Suecia. Este puente aparece en todos los episodios y da nombre a la serie (Bron/Broen significa puente en sueco/danés). La primera temporada arranca con un cadáver que aparece en el puente, justo sobre la línea fronteriza. Aunque en principio los suecos se quedan con el caso, al retirar el cadáver ven que está partido en dos, con lo cual son dos casos diferentes y que afectan a ambas policías.

El autor del crimen pronto repite, y bajo el nombre de “Terrorista Verdad” sigue matando a gente a ambos lados del puente en nombre de algún tipo de injusticia. La resolución del caso… miren, les voy a ser sincero: me puse a hablar de los personajes principales porque son los que sustentan la serie, y no el caso del terrorista, por mucho que algunos alaben el profundo mensaje social de la serie. En ese sentido, creo que la serie intenta abarcar demasiado, y se pierde esa redonda rotundidad que caracterizaba a Forbrydelsen. Además, el guión de la primera temporada me decepcionó porque me pareció tramposo: personajes secundarios que aparecen y desaparecen (unos cuantos de ellos están allí desde el episodio uno, y de repente si te he visto no me acuerdo), tramas que no llevan a nada, temas sociales que se ilustran y luego se dejan caer, soluciones sorpresa, retorcimientos de guión para acabar cada capítulo con un cliffhanger que luego solventan en los 5 primeros minutos del siguiente episodio… Pongamos a Saga y Martin a interactuar, y ya nos sacaremos algo de la chistera, parecen haber dicho. O tal vez me esperaba un nuevo Forbrydelsen, y no, no es lo mismo: en Forbrydelsen sabías que estabas jugando a las adivinanzas con los guionistas, pero con reglas claras. Pero la serie se ve bien, pese a todo.

La segunda temporada empieza de nuevo con unos terroristas. Parece que el terrorismo es lo único que logra cooperación policial internacional, en lugar de, no sé, el lavado de dinero o las evasiones fiscales. Estos terroristas son unos jovenzuelos con ganas de mejorar el mundo con sus performances de explosiones y envenenamiento que matan a una docena de personas, pero es por una buena causa. Bueno, y por salir en videos chulos por Internet disfrazados de animales trajeados. Pero vamos, que no lo hacen para follar más y mejor con el halo de “guerrillero urbano”. Yo en una visita a Copenhague me crucé con un grupo que reivindicaba algo caminando desnudos y pintados en rojo sangre por la zona peatonal (mi danés no tiene nivel ni para mencionarse en el currículum de un político español, pero creo que el tema eran las pieles de animales), así que me imagino que esas cosas son comunes por ahí.

En general la segunda temporada me gustó más, aunque se repiten algunos de los pecados de la primera. Además, como buena co-producción, sabes que todo tiene que estar repartido: si en la primera temporada el malo es de un lado, en la siguiente será del otro. Si en la primera indagamos en los oscuros abismos del alma danesa de Martin, en la segunda nos sumergimos en las ciénagas emocionales suecas de Saga (y seguimos haciendo espeleología emocional con Martin, que una cosa no quita la otra, ¡que no falte el drama psicológico, que somos escandinavos!).

 

Conclusión: Forbrydelsen y no puedo

Este hecho –la co-producción-, que al principio me pareció el principal atractivo, acaba condicionando mucho la serie: hay que repartir el tiempo y los escenarios a ambos lados del puente, y eso impide desarrollar ciertas ideas que aparecen en el guión, pero que luego se sacrifican para centrarlo todo en los personajes, que van a un lado y otro del puente como si tal cosa; se supone que en las escenas rodadas en Suecia los actores hablan sueco y en Dinamarca hablan danés, pero a un espectador de aquí ese detalle se le pierde. Da la impresión de que empezaron a crear un nuevo Forbrydelsen, y que a mitad de la primera temporada se quedaron en un serial-culebrón y decidieron seguir en esa dirección. También hay un poso de “mira que pedazo puente tenemos, habrá que hacer una serie a juego”; aunque como el puente lo terminaron sin sobrecostes tuvieron que irse a lo truculento.

(Semi-offtopic: los americanos hicieron un remake de la serie, titulado The Bridge, y ambientado en la frontera mexicano-estadounidense de Ciudad Juárez-El Paso. El guión está un poco más pulido, aunque se sacrifica el drama interno de los personajes por un poco más de acción, por ejemplo el suicidio de la hermana se sustituye por un asesinato. Y por supuesto se añaden unos topicazos infumables sobre los mexicanos, claro que daneses y suecos pueden coproducir a la misma altura, pero cuando los americanos ponen la pasta quieren ver sus prejuicios confirmados. Huelga decir que tras ver algunos capítulos me gustó mucho más la versión escandinava.)

Por otra parte, quejarse que “esta serie danesa no es Forbrydelsen” es como decir “esta serie de policías no es The Wire”. Es el problema de determinadas series: que son tan sublimes que todo lo que venga después te sabrá a poco. Bron/Broen me empezó sabiendo a poco, cierto, pero igual estoy siendo injusto con ella, y la verdad es que con la segunda temporada ya me enganché bastante más. Porque pese a todo es lo bastante buena –y aquí cerramos el tríptico danés- como para que pueda decir “ninguna serie española es danesa”.

 


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  1. Comentario de Santi (20/09/2014 10:02):

    Buen repaso. Por cierto que en danés puente es ‘bro’; ‘broen’ significa ‘el puente’.

  2. Comentario de Francesc (20/09/2014 10:40):

    Bueno, yo vi Forbydelsen cuando me entere que The Killing era una adaptación. Borgen la vi por recomendación de esta santa casa, pero Bron/Broen la descubrí por mi cuneta. Voy por delante de LPD!

    Y sobre la serie, a mi me parece un serión. Está claro que no es Forbydelsen (la primera temporada es de lo mejor de la televisión), pero, por alguna extraño resorte, la series funciona muy bien, por la química entre Saga y Martin. Además, la estética de la serie es genial.

    Pero si me dan a elegir, aunque Saga nos proporcione momentos grandes de vergüencica ajena por su falta de conocimiento de las convenciones sociales, Sara Lund es mucho más grande porque ella sí que sabe lo que se supone que es lo correcto, y se la suda, y eso la hace más real.

    Yo solo espero que si algún día se independiza el petit país, la contraparte buena que nos dejara seria una serie donde los protagonistas sean un Mosso y una picoleta que hayan de resolver un crimen pese a sus desavenencias. Ya salivo de pensarlo.

  3. Comentario de Alfredo MG (20/09/2014 13:34):

    Estoy mirando en la Deep Web para mandarle unos sicarios a Carlo Jenal. ¡Estaba haciendo un artículo sobre la misma serie! Lo cambiaré a Forbydelsen, aunque seguro que se me adelanta otro.

    Bron/Broen es muy buena serie, en la línea de psicópatas supervillanos capaces de todo, es decir, con poco anclaje en la realidad. Aunque llama mucho la atención el personaje de ella, el actorazo es él. Leí en algún sitio, y es cierto, que jamás se había visto en pantalla sonrisa tan convincente. El tío es una máquina de interpretar.

    Forbydelsen son palabras mayores, una serie top sin duda a la altura de cualquiera (al menos la primera temporada, el resto no las he visto).

    Tengo pendiente otra serie sueca que me han recomendado, Real Humans.

  4. Comentario de Baturrico (20/09/2014 13:48):

    Muy de acuerdo con Alfredo MG. Para mí él es un actor impresionante, absolutamente creíble y humano. No le desmerecen los demás, ciertamente.
    No podemos comparar estas series policiacas con Sara Lund, un fenómeno extraordinario. Al igual que después de haber visto a Toni Soprano es difícil encontrar un personaje masculino que nos pueda gustar más, por todos los matices que tiene, incluso dentro de la misma escena. Hay personajes irrepetibles, como las varias vidas de James Stewart, sea de la mano de Capra, Hitchcock o Mann; en televisión, tras Lund o Soprano, pues hay que trabajárselo para inventar algo comparable a ellos.

  5. Comentario de Apuntador (20/09/2014 13:49):

    También hay una serie francesa-inglesa llamada “El túnel” con el mismo ridículo argumento.

    Espero ansioso la adaptación de Telecinco ambientada entre Ayamonte y CastroMarim. O mejor aún, entre La Línea y Gibraltar

  6. Comentario de teresa (20/09/2014 14:42):

    Hola, aquí presente una espectadora que considera a Martin un tipo sumamente atractivo. Creo que no soy la única bicho raro que nos gustan los tíos así y no los que nos enchufan en los medios mainstream.

    :P

  7. Comentario de Carlos Jenal (20/09/2014 15:23):

    Alfredo, ya me he adelantado con Forbrydelsen tambien, pero hace unos cuantos meses ya. Hay un enlace al principio del post.

    Los sicarios los hubiese agradecido hace tres dias, cuando unos mejillones en mal estado me hicieron una oferta que no pude rechazar.

    Siento pisarle las exclusivas, en mi defensa diré q no publico directamente, sino a través del Prof. López, quien tenia el borrador de este post hace casi tres semanas…

  8. Comentario de Alfredo MG (20/09/2014 15:28):

    Por Dios, estoy fatal, el artículo de Forbrydelsen me lo leí en su momento y se me ha ido de la putacabesa. Me envío a mí mismo a los sicarios como expiación.

  9. Comentario de Bunnymen (20/09/2014 21:34):

    Siempre Arma Letal como paradigma de películas de colegas.

    Les dan mil vueltas Eddie Murphy y Nick Nolte en “Limite 48 horas” y “Limite 48 horas más”.

  10. Comentario de Fernando Couto (21/09/2014 12:29):

    Coincido con Bunnymen en preferir de largo a Nolte/Murphy, aunque éste no sea poli, sobre Gibson/Glover, pero es que soy muy de Walter Hill, que en “Danko: Calor rojo” volvió a usar otra extraña pareja policial: (James) Belushi y Schwarzenegger, al que leo hoy que Ana Botella va a nombrar “embajador turístico” de Madrid [No ha tenido suficiente con llamar a una plaza Margaret Thatcher]. Pero mi extraña pareja favorita sigue siendo la de Stewart/Widmark, aunque éste no sea poli, en “Dos cabalgan juntos”.

    El que exista una versión en Río Grande de “Bron/Broen” confirma que los estadounidenses copian a los europeos, pero a veces las influencias también siguen el camino inverso o al menos a mí los protagonistas de “Bron/Broen” me recuerdan él al McNulty de “The Wire”, con su simpatía, con su efervescencia sexual, con su querencia por los atajos que ponen en peligro la integridad del procedimiento policial, y ella al Sheldon Cooper, PhD de “The Big Bang Theory”, con su excelencia profesional basada en que en su comportamiento da la supremacía al raciocinio, con su legendaria torpeza para las relaciones personales (por ejemplo, no entiende que la califiquen como MILF porque no tiene hijos). Sin duda los personajes y su relación son el punto más fuerte de la serie. Mi impresión es que ella evoluciona más que él durante la primera temporada, lo que es curioso dado que parece más impermeable a los aspectos emocionales de la vida.

    Todas las panorámicas urbanas nocturnas son preciosas y dan ganas de viajar a conocerlo en persona. Las combinaciones de colores con cielos grises, edificios azulados y luces amarillas y anaranjadas mezclan bien para reflejar el paisaje exterior e interior de la región. Me llama la atención que en las viviendas predominen los espacios vacíos, no sé si será por tradición cultural o si tendrá algún significado metafórico sobre los personajes y sus relaciones entre sí. Personalmente me gusta ese tipo de decoración; además tengo las mismas tazas azules de IKEA que usan en la comisaría de Malmö. Lo de la ausencia habitual de persianas imagino que será por aprovechar mejor la poca luz solar de esas latitudes. El puente en sí es un prodigio de ingeniería y, como es el título, lo mismo tiene también lectura simbólica (nos acerca y así nos hace más conscientes de nuestras similitudes y diferencias y bla, bla, bla). Dan muchas ganas de hacer un viaje ex profeso. Es una coincidencia graciosa que en la 2ª temporada salga el estadio del Malmö, donde tiene que jugar, creo que en noviembre, el Atlético en la fase de grupos de la Champions.

    Las subtramas de la 1ª temporada (el trabajador social y su hermana, los emigrantes, los sin hogar, los vídeos sado) añaden color y profundidad y no entorpecen la narración principal, aunque es cierto que pueden generar expectativas que no van a ninguna parte. Del caso principal mi parte favorita es el capítulo 7, el del rapto de los niños. Es una manipulación emocional del espectador tremenda, pero de altura y a las claras, con las cartas sobre la mesa. También es llamativo cuando los artificieros se largan del aparcamiento en el primer episodio. Se entiende que será el protocolo que tengan establecido, pero me deja una persistente sensación de frialdad.

    En el lado malo no me gusta nada el tema musical, que no interfiere pero me cansa. Ni tampoco que todo sea un plan criminal perfecto. Está bien explicado y justificado, pero me parece de una altura muy inferior a “The Wire”, que para mí es la cumbre del género porque presentaba los problemas de orden público y de delincuencia como resultado de dinámicas sociales y de decisiones políticas y conseguía hacerlo sin sermonear y sin resultar árido como un documental.

    La 2ª temporada también me gustó algo más que la 1ª, aunque el final me decepcionó bastante. Por un lado el asesino en la sombra parece un recurso de culebrón para estirar de más un tema y por otro la acción de Martin parece un método tosco para conseguir emocionar de forma bajuna justo al final de la temporada; sobre este punto, con el mazazo de la muerte en los lavabos del último episodio, que está muy bien realizada, para mí hubiera sido más que suficiente para terminar.

    El planteamiento inicial logra intrigar, con el barco sin tripulación a lo Drácula, y luego la vuelta a relacionarse de Saga y Martin está muy bien. Que él llore en el puente y que le agradezca que ella le trate igual y que ella diga que como iba a tratarle si no, les retrata perfectamente a los dos y a su relación. El “plot point”, como diría Syd Field, al final del tercer capítulo es excelente: deja a la serie a la espera de ver cómo pivota en función de la investigación que sean capaces de hacer los policías. Las máscaras de animales sobre fondo negro me parecen un gran hallazgo visual.

    Toda la parte de la relación de Saga con el novio y la suegra es divertida y muy educativa porque tener espacio de soledad es muy saludable para una relación, sobre todo de dos adultos que ya no cumplen los 45 y que no están en su primera relación de convivencia. Los espacios de soledad hacen que los tiempos comunes sean más valorados y ayuda a que no decaigan ni la excitación sexual ni los temas de conversación. La temporada también tiene otros detalles estupendos como reírse de “Acciones locales, problemas globales” como título vacío que vale para defender una cosa y la contraria.

    La presentación de todos personajes secundarios que van apareciendo está muy bien graduada. Como vamos viendo que hay relaciones entre ellos, pero no somos capaces de definir quién es el culpable, porque malos son todos, me produce una sensación onírica, como pensar en un sueño que no se puede recordar del todo bien al despertar. Hasta los personajes que hacen estupideces, lo que me suele enfadar bastante porque se usa a menudo como una forma perezosa de anti Deus ex Machina para estropear situaciones, lo hacen por razones creíbles y que encajan con lo que conocemos de ellos.

    De nuevo las interpretaciones son muy buenas. Coincido con lo todo dicho de Kim Bodnia (Martin), que a estas alturas del partido parece que no va a seguir en la 3ª temporada porque no está conforme con la evolución que están dando a su personaje, y también me gusta mucho Lars Simonsen (Jens), no porque tenga apellido de futbolista danés sino porque consigue ser perverso con media sonrisa o emotivo con una mirada.

    Aunque no sea Nordic Noir, ¿Alguien más ha visto “Peaky Blinders”?

  11. Comentario de Paco (21/09/2014 17:01):

    Es imposible leer la crítica de una serie sin encontrar referencias absurdas a Twin Peaks, y da igual si se trata de los fruitis o de upa dance. Y justo en estas tres estaría más que justificado, así que no sé si es que yo veo cosas donde no las hay o es que realmente no son series que utilizan un gancho policiaco para destapar las vergüenzas de una sociedad aparentemente perfecta y civilizada (Baltimore no cuenta) y lo raritos que son sus vecinos.

  12. Comentario de baranda (21/09/2014 20:00):

    No comparto tanto entusiasmo por estas dos series de detectives del Ikea, y como vi las primeras temporadas a raiz de la reseña de Forbrydelsen de Carlos, pues vengo a reclamar: lo único que aportan a lo ya visto en miles de series yanquis es un reparto totalmente ario, idioma de acento hipnótico, descampados vacíos y gélidos y casitas bien decoradas. Ideal para relajarte con una mantita y un té repantigado en tu silla poang, pero con poca chicha.

    Rompo una lanza en cambio por el comisario Montalbano y sus historias poco glamurosas de cabreros, mafiosos, tías buenas y demás fauna siciliana. Ahí si que hay crímenes de verdad con móviles sólidos: cuernos, envidia, herencias, rencillas ancestrales y no intrigas políticas de chichinabo y asesinos en serie políticamente correctos. Todo perfectamente integrado en un viril entorno de pedregales, chamizos en el monte, palacios decandentes y playas azules. Vale que Montalbano viene de una serie literaria que ya había triunfado, pero para eso tambien hay que valer: ahí están las adaptaciones de Carvalho de testigos.

  13. Comentario de keenan (22/09/2014 10:08):

    @baranda: Coincido con usted, pero yo si que agradezco un respiro respecto de la colonización cultural americana. Me parece refrescante ver un procedimental bien hecho que no sea ni yanki ni una de las cutre imitaciones españolas (aunque debo reconocer con gran vergüenza que me gustó Homicidios -si, esa en la que salía el petardo de Noriega-).

  14. Comentario de Judge Dreed (22/09/2014 12:28):

    Hostia, baranda, me ha provocado una conmoción intelectual y apunto desde ya como pendiente de visionado a la serie de Montalbano.

    Dicho esto, yo me he chupado la primera temporada de la serie vikinga y tengo pendiente la segunda. El Sr. Jenal me parece bastante exigente con ella, aunque se lo perdono porqué el listón de Forbrydelsen es muy elevado y si todas las comparaciones resultan odiosas, ésta puede serlo más.
    A mí me gustó más. Es cierto que no cuadra el círculo como hace Forbrydelsen, pero desde el punto de vista de interpretación y ambiente la serie es genial. Coincido en que en ocasiones apunta y no dispara al sacar ciertos temas, y que también hace uso de personajes y situaciones que parecen relevantes y luego resulta que no pintan nada.

    Las motivaciones del criminal me parecen de chichinabo y, por muy europea/civilizada/escandinava que sea la serie, me parecen más propias de Hollywood que de los vikingos.

    Pero con todo y con eso, yo lo pasé como un enando viéndolo. Y más todavía con Rohde y sus monosílabos llenos de encanto.

  15. Comentario de baranda (22/09/2014 20:14):

    Deenan, de españolas tampoco estuvo mal “Desaparecida” pero el problema es que, igual que Bron y Forbrydelsen, se queda en una más o menos buena ejecución técnica del “quién lo hizo” y para distinguirse tiran de detective excéntrico: mujeres algo marcianas en las series danesas, guardia civil con acento argentino en la española. Las grandes series con las que se comparan (wire, soprano) tienen protagonistas más simples que el mecanismo de un botijo pero hay un trabajo de guión enorme detrás para explicar su contexto.

    Dreed, asegúrese de verla en italiano, el doblaje que le ponen en tve es infame. Igual para ser lo que hoy conocemos por serie le falta un hilo conductor, son capítulos autoconclusivos. Por cierto, que el que hace de comisario salía tambien en La Piovra, pedazo de serie ochentera italiana.

  16. Comentario de galaico67 (22/09/2014 20:59):

    Montalbano por el lado cutre y un pijo veneciano cuyo nombre no recuerdo por el glamuroso.
    He visto alguno del Montalbano – le gusta a mi mujer- y son , como poco, curiosos. Los carabinieri son un remedo cómico de nuestros nunca bien amados verdes y el tio se pasa los capitulos sin echar un mal caliqueño, resitiendose a las tentaciones y con una novía-amante-prometida-qui lo sa que es una santa, en la mas tradicional de las tradiciones italianas.
    Muy mediterranea, muy crimenes de andar por casa, aunque una vez hubo sicopata vicioso y todo y, rodada en ambientes ochenteros, casi etnográfia.Es como el interior de Valencia pero con mafiosos.

  17. Comentario de Francesc (22/09/2014 21:36):

    Si quieren otra serie policíaca tipo quién lo hizo Broadchurch no está mal, eso sí, en versión original. Pueblo pequeño del sur de Inglaterra, policía escocés, y nada de criminales tecnoemocionales.

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