Xàbia: de la casa del ministro a las tertulias políticas del Mercat y de La Siesta

El urbanita que había elogiado la síntesis entre entorno tradicional y conservadurismo cesó de forma radical su relación con la Marina Alta en 1905: la relación extramarital con una criada local le valió recibir un tiro por parte de su prometido, un carabinero, tras lo cuál nunca regresó a Xàbia. En pocas décadas y cuatro veranos, Sorolla había inventado Xàbia como destino y prefigurado su modelo turístico: el visitante, entre su discurso conservador y su práctica hedonista; el autóctono, entre la simbiosis pragmática y la hostilidad declarada [acceso al artículo completo]


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