CeroCeroCero – Roberto Saviano

Por lo visto, la coca es cojonuda y siempre quieres más, y más, y más… Todo el mundo la toma, sirve para cualquier cosa, para divertirse más, para trabajar más, para follar más, para montar más escraches asesinos de Twitter, … Pero, por desgracia, a la larga no se te levanta y te vuelves crazy, como Hansel.

Estas son sólo algunas de las sabias enseñanzas que sobre la cocaína y el mundo que la rodea cuenta este libro, CeroCeroCero (en referencia a la cocaína de máxima pureza). Nunca he probado la cocaína, así que aprendo sobre ella leyendo un libro. ¿Existe algo más pringado que eso?

Sin embargo, el libro no se centra tanto en los efectos de la cocaína sobre el individuo (aunque también lo trata), cuanto en el negocio que supone. En “cómo la cocaína gobierna el mundo”, según puede leerse en el subtítulo. Es decir, en la increíble cantidad de dinero que mueve, el tráfico internacional, los cárteles mexicanos y colombianos, y el transporte a Europa y EEUU. Sobre todo, esto último. Allí, más que en la producción, reside el negocio. Y eso explica, entre otras cosas, que la parte del león del asunto la lleven los cárteles mexicanos, encargados de transportar la droga a EEUU y a medio mundo, y no tanto los cárteles colombianos (productores), que según Saviano han entrado en cierta decadencia.

El libro es, en realidad, un enorme reportaje periodístico, pero con muchas licencias literarias. A veces resulta algo confuso, por cómo su autor comienza a mezclar nombres y apodos para relatarnos historias tan truculentas como alucinantes. Como, por ejemplo, esta:

El 24 de mayo de 1993 el cártel rival de Tijuana recluta a algunos sicarios de confianza para golpear en el corazón del cártel de Sinaloa. Ese día, en el aeropuerto de Guadalajara, se espera a dos viajeros de excepción: el Chapo Guzmán y el cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, que como arzobispo de la ciudad ha arremetido con tenacidad contra el poder de los narcos. Los matones saben que el Chapo viaja en un Mercury Grand Marquis blanco, un imperativo de moda para los barones de la droga. También el prelado viaja en un Mercury Grand Marquis blanco. Los sicarios de Tijuana empiezan a disparar contra el que creen que es el coche del capo de Sinaloa, algunos hombres –quizá guardaespaldas del Chapo- responden al fuego. En un instante el aparcamiento del aeropuerto se convierte en un infierno. El tiroteo deja en el suelo siete muertos, entre ellos el cardenal Posadas Ocampo, mientras que el Chapo se salva y logra escapar, ileso y tranquilo, del aparcamiento de la terminal (pág. 62).

(Sí, a mí también me llamó la atención que un bondadoso cardenal lleve ese pedazo de coche, “el favorito de los capos de la droga”). O qué decir de esta historia, que Saviano nos relata al final del libro, para mostrar que en un mundo donde el machismo es ley, a pesar de todo, algunas mujeres se han logrado crear un hueco:

 

Griselda, ahora drogodependiente, se refugia en su dormitorio, custodiada por su pastor alemán, Hitler. Las drogas y la policía son sólo dos de sus enemigos. Las organizaciones rivales tratan de matarla en varias ocasiones. Ella siempre logra salvarse, y en una ocasión incluso prueba a engañar a sus asesinos fingiendo su propia muerte: envía un ataúd vacío de Estados Unidos a Colombia. Para huir de los constantes ataques, en 1984 traslada su base a California, a Irvine, donde vive con su hijo más pequeño, Michael Corleone. Pero en febrero de 1985, precisamente en Irvine, es detenida bajo la acusación de narcotráfico por los agentes de la DEA. La condenan a diez años de cárcel, pero aun reclusa sigue dirigiendo sus negocios. La Madrina se compra una reclusión de lujo. Desde detrás de los barrotes puede hilvanar nuevos proyectos, como el de secuestrar a John Fitzgerald Kennedy Jr., abortado gracias a las conversaciones interceptadas. En la cárcel recibe a hombres, joyas, perfumes…” (pág. 469)

Todo el libro es una sucesión de historias por el estilo, que mezclan la violencia más desaforada, una riqueza y derroche absolutamente desmesurados, y un ingenio igualmente inusitado para lograr lo más difícil: llevar la coca del punto A, donde se produce, al B, donde se consume. Es decir, sacarla de la selva colombiana y ponerla en los baños de los antros más in de las ciudades más cool del primer mundo. Allí está el negocio.

Para conseguirlo, los narcos hacen de todo, desde comprar aviones y barcos (y submarinos también, a dos millones de euros la pieza) hasta camuflar la cocaína en los cargamentos transatlánticos más insospechados, y por supuesto contratar a mulas para que se traguen decenas de píldoras con cocaína y pasen la frontera ocultándola en su cuerpo. Y mi favorito: los narcos llegan a acuerdos con muchos dueños de veleros capaces de atravesar el Atlántico para que, ya puestos que dan un ejemplo de juventud y arrojo, lleven consigo unos cuantos kilos de cocaína. Como dice Saviano con indisimulada sorna, tiene cierta lógica que el público objetivo de la cocaína contribuya a su transporte. Pijos contrabandistas de coca, cerrando el círculo.

Sí, también camuflaron un cargamento de cocaína, y quién sabe cuántos más, dentro de simpáticas muñecas Hello Kitty como esta. Tal vez eso explique su aspecto.

Sí, también camuflaron un cargamento de cocaína, y quién sabe cuántos más, dentro de simpáticas muñecas Hello Kitty como esta. Tal vez eso explique su aspecto.

¿Y España? Pues España es el punto de entrada de más o menos el 50% de la cocaína que se consume en Europa. Una parte sustancial de ésta se consume también en España, aunque ahora la cosa está un poco de capa caída, con la crisis. Pero había que ver España en los años de la burbuja, todo perdido de emprendedores encocándose para recalificar más terreno. Menos mal que ahora, en sus horas más bajas, el emprendedor español sabe sacar fuerzas de flaqueza y, retomando el testigo de Isaac Peral, hace lo que mejor sabe hacer: I+D+i:

Dos españoles de dudosa reputacion ponen el dinero; un ‘ingeniero’ pone una cabaña en la que construir un semisumergible sin demasiadas pretensiones, de nueve metros de eslora y tripulado por una sola persona. Todo ocurre en 2006 en Galicia, el puerto de arribada más popular para los transbordos de droga en Europa. Los tres logran contactar con la gente adecuada, personas por las que sienten un temor reverencial; los colombianos, a quienes ceden su creación casera por la módica cifra de 100.000 euros. Al parecer los narcos quieren usarla en la descarga de una nave nodriza y el ‘ingeniero’ debe entregar su joya directamente al final del viaje de prueba. Pero el submarino empieza a descontrolarse y al aprendiz de brujo le entra el pánico. Tiene tanto miedo de morir ahogado en el Atlántico como de los compradores a los que ha vendido una chapuza. Entonces piensa que el único modo de salir airoso es salvar el pellejo y luego poner de inmediato el submarino en las manos del enemigo, a fin de poder explicar a los narcos que ha sido la policía la que lo ha interceptado. Pero tampoco ésta cae en su trampa. Los investigadores esperan a que el ‘ingeniero’ y sus socios organicen la llegada de una partida de hachís para resolver sus deudas con los colombianos y los detienen. Imitar a los maestros ha resultado no ser en absoluto sencillo, y los tres españoles que lo han probado han tenido que descubrir su propia inferioridad con respecto de los habitantes de las antiguas colonias (págs. 387-388).

En resumen, y por si a estas alturas quedasen dudas: un libro cojonudo, interesantísimo. ¿Tan bueno como Sanitat Valensiana? Hombre, tan bueno no; pero sigue estando muy bien. Una vez hayan leído comprado Sanitat Valensiana, es muy recomendable que se pasen a este. Además su autor, Roberto Saviano, es un hombre de una pieza, que no sólo ha puesto su vida en peligro con la publicación de Gomorra, sino que tampoco pretende vender un personaje superheroico construido a partir de ahí. Vivir escondido es una putada descomunal, y reconoce lo obvio: si pudiera volver atrás, preferiría un anonimato feliz.


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  1. Comentario de JoJo (13/05/2014 22:37):

    Ni me había enterado de que Saviano había sacado otro libro. Me los compro todos por solidaridad hacia él. Gomorra me dejó muerta de miedo pero me hizo entender muchas cosas. Y en lo referente a España, eso de ser la puerta de entrada de droga de Europa es una de las causas de por qué somos el país con mayor población reclusa de Europa: una vez leí que un porcentaje elevadísimo (no lo recuerdo, así que prefiero no poner un número y a estas horas no me voy a poner a buscarlo) de los presos españoles cumplían condena por delitos vinculados al tráfico de drogas de pequeña escala.

  2. Comentario de Garganta Profunda (14/05/2014 06:39):

    El libro es sencillamente cojonudo. Sobre todo su primer capítulo, cuando te das cuenta de que todo el mundo que te rodea va hasta las trancas de farlopa.

    Y si Hansel, es lo más, Hansel.

  3. Comentario de Teodoredo (14/05/2014 07:57):

    Sobre lo de que la coca gobierna el mundo:
    http://www.youtube.com/watch?v=cnzjd14H15g a la altura de 4:27. “La policía se mete, el presidente del gobierno se mete, a mí que no me jodan”. Y dicho por gente que no ha aprendido sobre la coca en libros !

  4. Comentario de CusCus (14/05/2014 08:26):

    Hola, ¿somos Guillermo y yo los únicos que no nos hemos metido coca jamás?

    Oiga, como aficionado a la vela, me siento insultado. Aviso. Luego no se queje :-)

  5. Comentario de Andrés Boix Palop (14/05/2014 09:08):

    Mi caso es peor, no sólo soy un pinganillo que nunca se ha metido coca. ¡Es que ni siquiera he visto en vivo en toda mi vida una papelina por culpa de que mi entorno está lleno de Guillermos y demás! Me pillé el libro en la Fira del Llibre, a ver si en algún viaje largo en tren me lo puedo llevar y aprendo librescamente algo sobre el tema, que no están los tiempos como para no saber qué es esto y cómo funciona.

  6. Comentario de Guillermo López García (14/05/2014 09:13):

    #4 ¿Me está usted diciendo que es aficionado a la vela y, aun así, no ha probado la coca? ¡Es usted más pringado que Andrés y yo juntos!

    Casi estoy por añadir un comentario en la crítica del estilo de “ninguna raya de coca puede proporcionarte el placer que da la lectura de un buen libro”, o algo así, a ver si empatamos de nuevo en pringadez

    1# JoJo, era una barbaridad, sí. Creo que por encima del 80% del total

    3# Teodoredo, el vídeo es brillante. Y las declaraciones del maromo se ajustan totalmente a la realidad: http://elpais.com/diario/2007/01/04/internacional/1167865220_850215.html

  7. Comentario de varo (14/05/2014 09:41):

    Hombre, decir que el público objetivo del producto es el pijerío… eso sería antes, que era muy cara, desde hace años ya que la cocaína es un producto transversal, como UPyD. Leí por ahí que en el libro sale la ETA haciendo el narco, y que, a decir de expertos, esa parte al menos es muy fantasiosa

  8. Comentario de Latro (14/05/2014 10:31):

    Yo no sólo no la he probado, sino que los ambientes en los que descubrí que el consumo estaba tan generalizado y tal fue en…

    … una partida de rol.

    Exigo una medalla de mega pringado.

  9. Comentario de Teodoredo (14/05/2014 10:35):

    #6 Joer Guillermo. Qué fuette.

  10. Comentario de CusCus (14/05/2014 11:37):

    Don Guillermo, ¿como se cree que servidora conoce a quien conoce que permite escribir artículos del caso Urdangarín “desde dentro” antes que nadie? Es publica mi afición a la vela: http://www.lapaginadefinitiva.com/2011/12/09/brea-real/

    Mire si soy pringado.

  11. Comentario de Yo (14/05/2014 13:23):

    Como hoy parece que esto va de empezar la conversación estilo Alcohólicos Anónimos… pues yo me he metido cocaína en abundancia. Cosas del norte.

    Dicho lo anterior para el que quiera una novelita entretenida sobre la materia tiene “Ciego de Nieve”. Cito el párrafo clásico que motivará a la tropa a leérselo:

    “Si usted tiene un amigo metido en el tráfico, con suerte logrará probar la cocaína casi pura, aún sin cortar, y entonces tendrá la sensación de que las terminaciones nerviosas se le han ahogado en champaña y sabrá por primera vez de qué se trata toda la fiesta. Sólo necesitará una y una para colocarse y mantenerse así toda una noche.”

  12. Comentario de Mauricio (14/05/2014 14:46):

    Hay que legalizar las drogas…

  13. Comentario de Álvaro (14/05/2014 15:03):

    La realidad es más triste todavía, entre la gente que se mete la mayoría de ellos todavía no han probado la cocaína.

  14. Comentario de maca (14/05/2014 15:48):

    yo leí el primer capitulo y no me gusto mucho, cual es el punto en decir que en un radio de como 2500 personas alguien tiene que consumir? Pero si esta bueno lo empiezo y lo termino

  15. Comentario de Sr. Camps (14/05/2014 17:38):

    Lo que es bastante alucinante es que tanto Guillermo como Andres, viviendo en Valencia, ni hayan visto ni probado la cocaina. Debe ser el equivalente a no haber visto ni comido una paella aproximadamente.

  16. Comentario de Guillermo López García (14/05/2014 17:40):

    #15 Me permito matizar, Sr. Camps: yo sí que he visto la cocaína, incluso he visto… ¡a gente consumirla! ¡La locura!

    Le aclaro al señor ministro Fernández Díaz que, si bien es cierto que he visto a gente consumir cocaína, nunca les he visto hacerlo en Twitter.

  17. Comentario de Francesc (14/05/2014 18:06):

    Pero es que ustedes no han ido a los antros universitarios de Valencia? No han salido ustedes por el Glop, o por los locales del Carmen, cuando era el Carmen y no un antro de hipsters? Para eso el estado les ha pagado una educación? Pero si yo, que entré en la Universidad con el nuevo milenio, viví como estaba bien visto fumar porros, dentro de los aularios! y de la cafetería te echaban por jugar a las cartas, pero te dejaban tranquilo con tu porrito y tu café.

  18. Comentario de Bunnymen (14/05/2014 20:37):

    En el mundo hay mucha infelicidad, falta de “hamor”. El ser humano busca como sea aplacar tan terrible sensación. Algunos se meten drogas, algunos se meten en los legionarios de cristo.

  19. Comentario de galaico67 (14/05/2014 21:59):

    Pues yo siendo arousano, fariña he tenido cerca mucha, a muy buen precio (50% sobre tarifas oficiosas) y con olor todavía a Colombia y a playa, pero soy un soso y ni la he probado, ni ganas. Si ya media botella de albariño se me sube, para andar con tonterías.

  20. Comentario de Sangonereta (15/05/2014 00:57):

    El comentario de Álvaro sí que es bueno.

  21. Comentario de keenan (15/05/2014 09:51):

    #21 Yo he conocido a una persona relativamente cercana que se metía, y los estragos a medio plazo son acojonantes (agresividad sin motivo, dificultad para concentrarse durante mas de 10 minutos, etc.) No se hasta que punto esto es causa del sindrome de abstinencia, o si son efectos directos de los estragos de la drogaina en el cerebro. La coca te funde las sinapsis neuronales, chavales, que se lo pregunten a Pajares. Y el alcohol, en menor grado, pero también.

    Hace poco salió un neurologo de Osakidetza en la tele advirtiendo de los casos de demencia prematura por causa de alcohol o drogas (coca y speed fundamentalmente). También es muy común, que sin llegar a demencía, despues de 15-20 años metiendose de manera regular, las capacidades cognitivas bajen muchísimo. Un profe de Deusto que tuve, se dedicaba -entre otras cosas- a hacer pruebas neurológicas a profesionales de alto nivel que inexplicablemente habían pegado un bajón tremendo en productividad. La conclusión es que casi detrás de la mitad de los casos había consumo continuado de drogas y/o alcohol. Los efectos, escaner cerebral mediante, son devastadores.

    El resto de los casos estaba relacionado generalmente con malos habitos como falta de sueño continuada (esa gente que duerme 4-5 horas al dia y le parece que está perfectamente, cuando llegue a los 50, ya veremos como tiene el coco). También la gente con grandes cargas de trabajo que las gestiona mal (se pegan “atracones” de trabajo a ultima hora), a largo plazo suelen tener problemas graves de coco.

    Pero en general, entre altos cargos, profesionales con grandes responsabilidades, e incluso politicos, el consumo de coca está mucho mas extendido de lo que la mayoría de la gente piensa.

  22. Comentario de Teodoredo (15/05/2014 09:54):

    #21 Ya se lo decían al Lobo: “hay que meterse de tó pa soportar la presión”. E irse de putas, of course, en el comisionista #1 del reyno tenemos un buen ejemplo.

  23. Comentario de Meollo (15/05/2014 11:39):

    En mi experiencia cercana, los ejecutivos no se meten tanto como dice el mito. Son, más bien, pringaillos empollones con mucho sentido del deber y ganas de destacar.
    Yo tampoco he probado la coca, a la que tengo muuuuucho respeto, casi tanto como al opio y derivados. Pero sí porros, anfetas, setas y MDMA.

  24. Comentario de Latro (15/05/2014 11:49):

    Pues al que lo critica en JotDown no le ha gustado del todo

    http://www.jotdown.es/2014/05/jose-maria-albert-de-paco-todas-las-camorras-del-mundo/

  25. Comentario de ieau (15/05/2014 23:36):

    Otro valenciano que no ha olido la coca. Vamos, que para mí es como si no existiera. De hecho, hasta me sorprende ver que esté tan generalizado su consumo. Pero bueno, esto viene de alguien que no fuma, bebe siempre con moderación y está casado, vamos, que sólo me queda el rock&roll… y soy más de clásica. Un muermo de sanas costumbres. Y en mis círculos no tengo sospechas de que alguien lo haya hecho, así que me borro como fuente de información, pero afirmo que los raros existimos y somos bastantes.

  26. Comentario de Alcalá (16/05/2014 06:17):

    Keenan, yo tenía entendido que el alcohol NO es neurodegenerativo a una escala importante (vamos, no más que leer best-sellers para adolescentes de forma prolongada). ¿Alguien podría aportar información detallada al respecto?

  27. Comentario de keenan (16/05/2014 09:00):

    @Alcalá: así a bote pronte he encontrado esto en la wiki: http://en.wikipedia.org/wiki/Alcohol-related_dementia

  28. Comentario de gus (16/05/2014 09:57):

    #21 Keenan eso se llama envejecer.

  29. Comentario de galaico67 (16/05/2014 11:07):

    ieau, como residente en Porroland on the Mediterranean, le puedo asegurar que la coca corría a gusto por todas las discotecas más o menos importantes y por todos los eventos bodorriles entre gente guay y pija.
    Es usted un bendito de dioxxx

  30. Comentario de Armin Tanzarian (16/05/2014 12:18):

    Como método para comprobar la pureza de lo que me metía, yo usaba los test de orina específicos para cocaína (el metabolito que da positivo, la benzoilecgonina sólo se genera con coca).

    En principio, la vida media de la coca es de unas ocho horas. Calculando lo que deberían durar los “n” microgramos que habías consumido y comparándolo con cuándo dejaba de dar positivo (con un valor de corte de 300 microgramos) tu orina, podías hacerte una idea bastante aproximada de la pureza de lo que te metías.

    Según este sesudo experimento, la mía estaba entre el 70%-80%, lo que contradice muchos mitos sobre que te venden mierda en la calle. Por lo menos en la Zaragoza de hace unos diez – doce años. El experimento lo realicé con dos camellos que no se conocían entre sí, ni tenían el mismo mayorista (uno iba a Madrid a buscarla y el otro a Galicia).

    Espero que esta pequeña historia de mi vida esté al nivel de frikismo del que descubrió la coca en el grupo de rol, ante quien me descubro.

  31. Comentario de Eye (16/05/2014 17:30):

    Oigan, súmenme a mí también a la lista de los pringaos. Cosas que te aceleren y te hagan sentir Conan no van mucho con mi carácter. Y los pocos consumidores habituales de coca que he conocido –gente más o menos normal, pero con una especie de paranoia sutil y tendencia a los cambios bruscos de ánimo– me han acabado de convencer de que no me estoy perdiendo gran cosa.

    Ah, bonus track: http://www.youtube.com/watch?v=jY6Q9vBZuZk

  32. Comentario de Tabalet i dolçaina (16/05/2014 17:58):

    Pues que quieren que les diga, soy valenciano, de pueblo y músico de banda como tal he disfrutado de “farina” pero nunca de manera desproporcionada y ya hace más de un lustro de la ultima “pasaeta de nas”. Y en mi circulo hay de todo, como en botica; gente que sale un viernes y lleva las manos para tocar una seguidillla con las castañuelas y gente que es del club pringado como Guillermo o Andrés. Si quieren ver el polvo blanco en Fallas o en cualquier fista populares de vacas o moros arrímense a una de esas xarangas de jóvenes valensianos amantes de la música y la cultura, verán como es transversal su consumo en sexos, edades o condición social.

  33. Comentario de Francesc (16/05/2014 18:09):

    Y siguiendo el tema de la transversalidad, yo trabajé durante más de siete años de camarero en bodas, tos los fines de semana dos o tres convites, y el nivel era desproporcionado. Exagerado. Incluso muchos invitados nos pedían a los camareros si sabíamos quien pasaba, y sí, durante algún tiempo había algún compañero que era el “oficial” del recinto.

    Y había mucho treintañero y cuarentón que aprovechaban bodas y despedidas para desfasar porque, total, para una vez que salen cada año tot per l’aire.

  34. Comentario de Asín...nos va (17/05/2014 12:57):

    Si quieren seguir disfrutando de la coca en papel, recomiendo, a quienes no lo hayan leído, El poder del perro, de Don Winslow. Contempla todos y cada uno de los tópicos al uso. ¡Ojocuidado: contempla también tiroteo en aeropuerto con cardenal. Finojocuidado!. Para ser una novela goooorda, resulta bastante entretenida y en ningún momento sientes la necesidad de estamparla contra la pared.

    En su momento me tocó trabajar en el hoy famoso estado de Tamaulipas, desde el norte en Matamoros hasta Tampico. Visto en retrospectiva, pienso en las veces que podrían haberme secuestrado o acabado con un tiro en la cuneta, pero como diría Fermat, el margen de este blog es demasiado estrecho para contar tantas batallitas.

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