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El centro para el que se lo curre

El jefe, cuál culé de los 80, se preguntaba “si este año, sí” habría la Gran Hostia [1]. Gracias al barómetro del CIS [2], podremos dar algunos datos cual metadona para los yonkis de las encuestas. Antes, como toda droga, la cortaremos un poco: son elecciones europeas y los barómetros del CIS están orientados a saber el voto en caso de que hubiera ahora unas elecciones generales. En el caso de otro tipo de elecciones, como las europeas, las tendencias pueden ser distintas.

Lo que más ha llamado la atención a muchos de los últimos barómetros publicados es que, a pesar de que las intenciones directas de voto del PP y PSOE están en mínimos, tras pasar por El Bulli demoscópico, ambos se quedan con alrededor del 30% [3] del electorado, con el PP superando al PSOE, aunque en intención de voto el PSOE llegue a superar al PP. Esta circunstancia ya había sido comentada hace unos meses en LPD [4] y por los masones comunistas de Nada es gratis [5].

Así que nos hemos puesto a analizar los barómetros depositados [6] del CIS desde 2012 para ver cómo van las tendencias electorales de los dos últimos años. Nos hemos quedado solo con la intención de voto, sin incluir la posible simpatía que pueda tener el encuestado a un partido ni hemos cocinado los datos: os ofrecemos drogaína en bruto. No es que cocinar sea malo, pero no tenemos el curso de manipulador de alimentos. Y tampoco somos NC Report [4], no sabemos a quién hay que favorecer, así que a falta de sobornos incentivos adecuados…

Por simplificar, hemos agrupado la intención de voto en 4 respuestas posibles: PP, PSOE (valga la redundancia), otros y votos huérfanos (encuestados que dicen que no van a votar, van a votar en blanco, voto nulo, no saben todavía, o no contestan). Si vemos la evolución de la intención de voto, sorprende que, a pesar de hundirse el voto de PP y PSOE, los demás partidos apenas se benefician, siendo el gran beneficiado de la debacle del PPSOE [7] el voto huérfano.

Por el color, los votos huérfanos son de UPyD y no lo saben

 

Ergo, una predicción sí puede hacerse: como haga sol, el día 25 de mayo no va a votar ni el Tato. Bueno, quizá Mariano y el Tato sí van si ponen el Marca en el colegio electoral. Pero no más. Por mucho que Elena Valenciano se desnude [8]. El que arrasa es el voto huérfano, esencialmente abstencionistas, indecisos y cabreados. Así que la batalla se puede plantear en dos frentes: la lucha por el voto huérfano (lo que parecen querer hacer todos los partidos nuevos o menos contaminados por la etiqueta CT) o, como parecen querer hacer PP y PSOE, hacer que este electorado pase de todo y se vaya a la playa a tomar unas cañas y dinamizar el sector turístico.

PP: Hundimiento o vergüenza frente al entrevistador

En Cataluña tradicionalmente se dice que el PP sale sub-representado en las encuestas porque al entrevistado le da vergüenza confesar que votará al PP. Ya saben ustedes el estado de opresión que se vive en Cataluña y cómo eso, evidentemente, influye en el asustadizo votante. Al ver el hundimiento del voto declarado al PP en las encuestas del CIS uno se plantea si no se producirá este fenómeno a nivel nacional (¡¡con la libertad de que se disfruta en España, donde los periódicos no temen poner a caldo al presidente!!).

Si se ve cómo ha evolucionado el apoyo al PP dependiendo de la condición social, este ha perdido apoyo en todos los sectores, siendo significativa la mayor pérdida de apoyo entre los pequeños empresarios y parados (no obviamos que puede que, entre encuestas, muchos hayan pasado de una categoría a la otra). Los jubilados y trabajadores del hogar siguen ahí, los más valientes al revelar su voto.

Apoyo del PP por cada condición social. Los porcentajes son con respecto a la condición social correspondiente

 

Con respecto a la ideología, el PP ha aguantado mejor cuanto más al extremo centro reformista se declara el encuestado. Sin embargo, parece que los más extremocentristas empiezan a abandonar al PP. Según el número de votos que esto represente para los consejeros demoscópicos del PP (Pedro Arriola, s.a.u.), prepárense para cambios interesantes en la estrategia del PP.

Apoyo del PP por declaración ideológica. Los porcentajes son con respecto al grupo correspondiente

 

Por edad, el PP se queda aferrado a los votos de más de 70 años, y ha tenido una significativa bajada entre los que están entre 60-69 años.

Apoyo del PP por edad. Los porcentajes son con respecto a la edad correspondiente

 

Finalmente, viendo el comportamiento del PP en una selección de autonomías, el PP se ha hundido en ellas, aunque se podrían destacar por su importancia las caídas en Castilla y León (¡se hunde España!), Andalucía y Valencia, y solo parece mostrar últimamente alguna recuperación en el País Vasco, aunque su representación sea mínima.

Apoyo del PP por CCAA. Los porcentajes son con respecto a la comunidad autónoma correspondiente

 

Así, se comprueba que la intención de voto del PP se ha hundido de forma consistente en todos los grupos de la población. Las gráficas equivalentes del PSOE también muestran una disminución continuada desde el 2012, aunque no tan pronunciada: pero claro, el PSOE ya se pegó el hostiazo en las pasadas elecciones.

 

El votante huérfano: ¿qué pone en su DNI?

El CIS encuesta a una muestra representativa de la población (o debería) y ajusta por los desajustes que pueda haber. El encuestado medio del CIS es evidentemente un parado o jubilado, mayor de 40 años que se define de centro o rojeras (hay sorpresivamente pocos de extremo centro para el ruido que hacen) y que cada vez menos se acuerda de haber votado al PP y cada vez más al PSOE (malditos recortes en sanidad, ¡el Alzheimer electoral se está expandiendo!). Para recordar (o aterrorizar) a nuestro ilustre lector, en las pasadas elecciones el voto al PP fue alrededor del 30% del censo, mientras un 20% votó al PSOE, y un poco menos del 20% a otros partidos.

Nótese que, en 2014, jubilado es alguien que hizo la transición. Que tenía 25–30 años cuando Franco murió en la cama. Esa gente es un 25% de los encuestados.

España es asín, según el CIS

 

Con esta definición de España que nos brinda el CIS, asumimos que ustedes, queridos lectores, ya tendrán claro quién es el votante huérfano: Antonio Alcántara con la vena hinchada. Efectivamente, casi el 50% de los que dicen que votaron PP lo han abandonado, más del 40% de los que votaron PSOE y más del 30% de otras opciones. Vamos, que cabreo, como las meigas, haberlo, haylo. Ahí puede radicar la esperanza del PP/PSOE: a pesar de que han abandonado sus partidos, los encuestados no se deciden por otros partidos. Ya saben: el español cambia antes de equipo de fútbol que de partido político. Suponemos que el PP y el PSOE considerarán que, con la persuasión adecuada, estos votantes pródigos volverán al redil.

Huérfanos según el voto en las elecciones generales de 2011. Los porcentajes son con respecto al partido votado correspondiente

 

Siendo el español medio un rojo de tomo y lomo según el CIS, uno se pregunta por IU (bueno, no, la verdad, IU no es lo primero que viene a la cabeza, pero tenemos la esperanza que Cayo nos pague unas cañas con sus amigos sindicalistas). Sin embargo, donde el aumento de voto huérfano se manifiesta más acentuadamente es en los que se declaran del centro: son los sectores que menos tienen intención de votar a un partido. El granero de votos descontentos está en el centro y no en los extremos.

Declaración ideológica de los huérfanos. Los porcentajes son con respecto al grupo correspondiente

 

Así que esto explicaría la dificultad que tiene IU para crecer, al no haber un desplazamiento del electorado a sus posiciones. Por el extremo centro tampoco se aprecian grandes espacios para un partido VOX de la derecha sin complejos: quizás dé para un eurodiputado, pero no para mucho más. El futuro debería ser más prometedor para partidos que presumen de que no son ni de derecha ni de izquierda como UPyD y Ciudadanos, si fueran capaces de ser atractivos para ese gran electorado desencantado o asqueado.