Las revueltas de Bosnia

Vaya, vaya, vaya, ahora que comienzan unas revueltas populares en Bosnia aparece la amenaza de la III Guerra Mundial en Ucrania. ¿Casualidad? Ahí tiene una línea de investigación Casimiro García-Abadillo. Pero lo cierto es que la poca visibilidad de estas manifestaciones es una verdadera pena. Han dejado, para empezar, fotografías de gran significado, como ésta en la que tres caballeros sostienen juntas las tres banderas de las etnias constituyentes de Bosnia: serbios, croatas y musulmanes.

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Municipalidad de Jajce, cantón de Bosnia Central, en la Federación de Bosnia y Herzegovina, donde se fundó Yugoslavia en 1943 (y donde la verdad es que tampoco ha habido protestas significativas, pero la foto ha circulado por la red por su valor simbólico)

Son hechos, al margen de otras consideraciones subjetivas que no conducen a gran cosa, que la región sufre unos índices de paro muy elevados, salarios bajos, servicios sociales decadentes y un nepotismo y una corrupción que nos harían vomitar, fíjense lo que voy a decir, a nosotros, los españoles, aunque nos esforcemos día a día en acercarnos a la profundidad de su crisis y sin guerras mediante, lo que aún tiene más mérito.

El mes pasado en Tuzla, estudiantes y trabajadores despedidos de unas empresas recién privatizadas se manifestaron y enfrentaron a la policía. La escalada de violencia acabó con grupos de incontrolados prendiéndole fuego a la sede del gobierno, un edificio de ocho plantas. Las protestas rápidamente se extendieron por toda la Federación y llegaron a Sarajevo, la capital, donde también hubo incendios. El alto representante europeo, Valentin Inzko, llegó a manifestar que la UE debería intervenir de continuar el desmadre. En la actualidad, la intensidad de las protestas ha remitido, pero hay asambleas en las que se está organizando la articulación de las demandas de la gente.

En la web Balkanidades tradujeron una pequeña descripción de la estructura del Estado bosnio que circulaba por las redes sociales. Habla por sí sola:

“Un país, 2 entidades, 3 presidentes, 10 cantones, 14 gobiernos, 183 ministerios, 85 partidos políticos, 50 asociaciones de veteranos, 13 sindicatos, 12 cuerpos de policía, 3 academias de ciencias, 2 fondos de pensiones, 3 sistemas educativos, 3 empresas de telecomunicaciones, 3 distribuidores de electricidad, 550 000 personas desempleadas, 630 000 pensionistas, 450 000 personas desplazadas por la guerra, 75% de pobres, 650 000 personas empleadas en instituciones públicas, y UN NÚMERO INDETERMINADO DE LADRONES…”

También una pintada:

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“Solo 4 millones tienen la suerte de vivir en Bosnia y Herzegovina. El resto no tienen esa suerte… pero tienen todo lo demás”

Y en esglobal, un chiste:

“…circula por toda la región el chiste de que no hay sexo en los edificios gubernamentales porque son todos hermanos”

Para tomar el pulso a estos sucesos en LPD hemos decidido hacer un ejercicio de periodismo de altura o llámelo también periodismo de calidad, periodismo estrella si quiere. Unos chavales que viven en la región nos envían sus análisis, gente que tiene experiencia y conocimientos solventes de lo que ocurre, y ¿quién se lleva el mérito, quién parece que sabe mucho, quién recogerá el premio? Nosotros, que sólo le damos al copy/paste en diez minutos y nos vamos corriendo al pornotube. En los grandes medios funciona así más o menos.

¿Cómo viviste las revueltas de Sarajevo?

(Isabel Leal, profesora de español) “Sabía lo que estaba por Tuzla los días antes y el 7 de febrero, el día de los incendios de los edificios gubernamentales, estuve un rato en la protesta, más que nada observando con el resto de curiosos (no llevo mucho tiempo en Sarajevo y no hablo todavía la lengua, así que no entendía ni las pancartas ni los cánticos). Me fui cuando empezaron a tirar piedras, hice unos recados y al volver olía a quemado y había humo, pero no fue hasta que encendí el ordenador en casa que vi lo de los incendios. La gente estaba bastante preocupada, algunos se acordaban de tiempos pasados, pero para mí era una mani más, que se les había ido un poco de las manos. Los amigos por el mundo y la familia nos llamaban a ver si estábamos bien. Anda que no nos ha tocado correr otras veces y huir de los anti disturbios en manifestaciones en España… Aquí la policía no hizo apenas nada, tal vez porque se habían pasado un poco en Tuzla, o porque simpatizaban con los manifestantes, vete tu a saber. En España no es tan fácil entrar en un edificio oficial y pegarle fuego. La ciudad por la noche estaba desierta, casi nadie por la calle, los bares vacíos”

Pinchar para ver una simpática pancarta entre los manifestantes de Sarajevo: “Sois peores que Franco. No pasarán” ¿Qué les habrá llevado a pensar así del Invicto Caudillo? ¿Pero es que no llega ahí 13TV o qué?

(Marc Casals, traductor) “Por un lado con ilusión, porque por fin la población se había levantado contra la precaria situación que vive Bosnia desde hace décadas y contra los abusos sistemáticos de su clase política. Por otro lado, ver la violencia en los lugares que forman parte tu vida cotidiana impresiona: durante años pasas por delante de edificios oficiales como la Presidencia o la sede del cantón y de repente un día estás viendo como la gente los incendia. En cualquier caso, me pareció que se abría una oportunidad para cambiar si no el sistema de arriba abajo, sí algunos aspectos que son totalmente disfuncionales. Y para que alguien de la comunidad internacional empezase a tomar nota de lo que estaba ocurriendo en un país que se supone que está tutelado por ella”

¿Por qué está la gente harta?

(Jairo Dorado, traductor) “Por 20 años de corrupción e incompetencia del gobierno. Se fueron acumulando muchos desplantes de la clase política ante protestas pacíficas y lógicamente se llegó a un límite. Hasta ahí todo igual a muchos países de Europa. La diferencia está en que en Bosnia y Herzegovina esos 20 años y esa clase política llevan el sello de la Unión Europea. Saben que la única solución pasa por sus manos. Se dieron cuenta de que la ayuda no vino de fuera cuando abrían los telediarios de toda Europa y de que mucho menos iba a hacerlo ahora. El maná no va a caer del cielo”

(Marc) ”La población bosnia lleva desde el año 95 sometida a una estructura burocrática elefantiásica y a la clase política más corrupta de Europa. El país sobrevive a base de créditos del FMI. El paro es del 40% y el paro juvenil, del 47,3%. Es muy difícil encontrar un trabajo decente si no es mediante enchufe político o en alguna organización internacional. Entre los que tienen trabajo, mucha gente lleva meses sin cobrar o jamás sabe si va a cobrar su salario mensual y cuándo. El gas (vital en un país donde en invierno las temperaturas pueden llegar a superar los -15 ºC) aumenta de precio dos veces al año y la gente se pasa meses y meses intentando pagar las facturas (los que pueden). Las subidas en el precio de los consumos energéticos se comen las pensiones de la mayoría de jubilados. Y, además, todo este panorama contrasta con una clase política corrupta que cuenta con todo tipo de retribuciones (aprobadas por ellos mismos), saquea el dinero público de mil y una maneras e intenta ahogar cualquier iniciativa ciudadana independiente.

(Isabel) “Nosotros también estaríamos hartos si la mitad del presupuesto del país se dedicase a mantener un sistema donde los políticos se lo llevan crudo y se dedican a defender sus privilegios y a bloquear leyes por intereses partidistas. Si a esto le sumas los problemas de un país que ha sufrido una guerra hace 20 años y que ha tenido que convertirse en una economía de mercado a trancas y barrancas (con sus privatizaciones, su reconversión industrial, etc) y en medio de una crisis económica global, pues ya me contarás”

¿Cómo es la estructura burocrática en Bosnia?

(Isabel) “Dos entidades administrativas independientes, la República Serbia y la Federación –de croatas y musulmanes-, y esta a su vez dividida en 10 cantones, cada uno con su gobierno correspondiente. Más un territorio autónomo, ni serbio ni bosnio-croata. Y luego 3 sistemas educativos distintos (¡uno para cada etnia!), tres sistemas de salud, etc… Un verdadero lío”.

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Sede del Gobierno en Tuzla el 7 de febrero de 2014

(Marc) “Bosnia está dividida en dos entidades (la Federación y la República Srpska) y el distrito autónomo de Brčko. La Federación está dividida en 10 cantones y la República Srpska en municipalidades. La presidencia es rotatoria (el mandato se reparte entre un presidente bosniaco, un presidente croata y un presidente serbio) y en muchos casos otros cargos también están triplicados porque debe haber un representante de cada una de estas etnias. Hay un exceso claro de niveles de poder y cada uno de ellos es ineficiente y corrupto. La estructura estatal consume el 40% del presupuesto del país y, sin contactos, cualquier trato con el Estado, incluso para un mero trámite burocrático, se puede convertir en una auténtica odisea. Es uno de los principales obstáculos que tiene este país para salir adelante”.

(Jairo) “85 personas -personas, no familias ¡personas!- en Bosnia y Herzegovina tienen posesiones por valor de 9.000.000.000 de Euros. El PIB del país es 18.150.000.000 de Euros. Creo que se explica solo”.

¿En qué han quedado las protestas?

(Marc) “En Sarajevo hay dos frentes abiertos: una concentración cada día a las 12 frente al edificio de la Presidencia y una asamblea casi cada día las 5 de la tarde. La concentración (unas 200 personas) corta el tráfico en una de las calles principales del centro y la asamblea intenta articular el descontento en forma de demandas políticas. Hay que decir que las protestas no han sido en ningún momento masivas para nuestros estándares. El primer día, al haberse producido disturbios da la impresión de que había multitudes, pero en realidad la gente concentrada no llegaba a 500 personas. De todos modos, los manifestantes persisten y, de momento, el pleno del Cantón de Sarajevo ha aprobado las 13 primeras medidas que habían exigido, entre ellas la eliminación de algunos privilegios de los cargos oficiales (reducción de sueldos, limitaciones en el uso de vehículos de motor, etc). Falta ver si los manifestantes persistirán y si los políticos les seguirán haciendo caso”.

(Isabel) “Que la gente salga a protestar a diario es algo muy importante en un país donde no hay mucha conciencia social. Además están las asambleas. Las primeras fueron un poco terapia de grupo, el primer día escogieron un sitio donde la gente no cabía y muchos se quedaron fuera, pero ahora pero se están organizando mucho mejor, recogen las demandas de la gente, consiguen consensos, incluso por temas, las están organizando mejor… Eso ya es mucho”.

¿Hay relación entre las protestas y la división étnica del país?

(Jairo) “La división del país en dos entidades es un hecho que no va a cambiar y creo que la sociedad mayoritariamente lo tiene asimilado, guste o no. La clase política de Republika Srpska y su actual apoyo mediático actual más conocido (Emir Kusturica) hacen creer a su propia población que el objetivo es ir en contra de la entidad serbia para evitar que las protestas -cuyos motivos son iguales en una y otra entidad- se propaguen. Incluso los gobiernos de Serbia y Croacia en un primer momento intentaron hacer propagar esa idea en sus propios países para evitar la extensión de las protestas. Los medios españoles suelen siempre o bien entender Bosnia desde una óptica española (el nacionalismo es malo) o bien, como la mayoría de los medios europeos, intentan entender Bosnia en clave bélica, como si desde el final del conflicto no hubiesen pasado ya casi 20 años. En 1964 Tokio organizaba unos JJOO. Europa siempre ha mirado con condescendencia a Bosnia, como si fuesen incapaces de organizarse, como si fuesen inferiores social y políticamente y parte de los problemas tiene su origen en Europa, en esa condescendencia tan bien explotada por los medios y que al final la población en general se creyó”.

(Marc) “El objetivo de las manifestaciones no era acabar con las entidades, sino protestar por la situación económica y la corrupción de la clase política. La intención de los manifestantes es formular sólo demandas de tipo económico y social, así que la cuestión de las entidades queda fuera del ámbito de las protestas. De todos modos, sí hay que decir está división ha impedido que las protestas se extendiesen a la República Srpska, aunque los problemas allí sean prácticamente idénticos. Como ocurrió en las protestas del verano pasado por la aprobación de una ley para asignar números de identidad a los recién nacidos (durante meses nacieron bebés que no existían para el Estado), los políticos de República Srpska lo presentaron como un plan musulmán para acabar con la entidad, un truco bastante burdo pero que, combinado con el control mediático y el miedo a posibles represalias, resulta muy efectivo: las manifestaciones allí han sido minoritarias”.

(Isabel): “El país, efectivamente, está dividido en dos entidades administrativas: la Federación (donde católicos y musulmanes se reparten territorios y gobiernos por cantones) y la República Srpska (de mayoría ortodoxa y con un poder centralizado). En la RS las protestas han sido más tímidas porque sus líderes aprovechan la situación acusando a quien se solidarice con los otros de traidor a los suyos, pero en Banja Luka (la capital de la RS) ha habido manifestaciones y los que andan protestando estos días ¡¡son los veteranos de guerra!! Yo no creo que haya componente étnico en las protestas”.

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2.000 veteranos de guerra serbobosnios salieron a protestar el 28 de febrero contra las injusticias sociales en la Plaza de la Krajina de Banja Luka Foto: @LjiljanaAJB

¿Hay acaso relación entre la división étnica y que un magnate cierre fábricas privatizadas?

(Isabel): “No creo. De hecho Tuzla es probablemente de las ciudades más multiétnicas del país, con un gobierno- hasta su dimisión- no nacionalista. Había una pintada muy significativa en un muro del edificio cantonal: stop nacionalismo!”

(Marc): “No existe una relación directa, pero uno no puede comprender Bosnia sin la división étnica, porque es lo que cimienta el sistema político. En toda Europa del Este la transición del socialismo al capitalismo ha ido acompañada de privatizaciones fraudulentas y una situación como la que se ha producido en Tuzla no es nada inusual. Pero, aunque las protestas tengan un origen y un carácter socioeconómico, el elemento étnico tiene su importancia, porque es el instrumento principal que utiliza la clase política para mantenerse en el poder. En la prensa bosnia se utiliza la expresión “corrales nacionales”, uno para cada etnia. La presión por no salir de estos corrales es considerable y, combinada con los resentimientos que generó la guerra y el poder de los partidos políticos, hace que la mayoría de la población siga votando a los partidos nacionales (basados en la pertenencia étnica). Estos partidos explotan hábilmente las divisiones para mantenerse en el poder, aun cuando toda la población sabe perfectamente de qué pie calzan. Estoy de acuerdo en que ver Bosnia-Herzegovina únicamente desde el prisma étnico como hacen muchos medios es demasiado simplista, pero también lo es ignorarlo, porque, por desgracia las divisiones étnicas son la base del país tal como está configurado hoy en día”.

(Jairo): “Esos magnates son lo que se podría denominar “élite étnica”. La división del país no es en dos entidades étnicas sino en “familias” que representan de puertas adentro el modelo de lo que debe ser un buen miembro de la comunidad X. En cierto modo recuerda mucho al modelo impecable de político americano, sin tacha de puertas afuera, pero en versión cómica: antes era comunista, ahora soy más papista que el Papa. Intenta encontrar un magnate que no juegue con la carta étnica de cara a la galería. Un magnate ateo, por así decirlo. Cualquier argumento de peso pasa por “luché en la guerra, defendí a este país, que sería de vosotros sin mí”. Esa gente, por cierto, tiene negocios y cuentas en Europa”.

¿Cómo se han vivido las protestas bosnias en Serbia?

(Miguel Rodríguez, editor de la revista Balkania): “El pulso de la situación se puede conocer por la reacción de la gente y de los medios en Belgrado, que han seguido con cierto escepticismo los acontecimientos que invitan al cambio de torna, como se sigue la política en general en casi toda la región. Existe una distancia psicológica de los serbios de Serbia, especialmente de los belgradenses, con todo lo que ocurre en ciudades como Zvornik, Trebinje o Banja Luka, aunque sean ciudades bosnias de mayoría serbia. Algunos medios serbios han sugerido que los incidentes se han producido porque los bosnios-musulmanes podrían querer acabar con la división Federación de BH (de mayoría croata y musulmana)-Republica Srpska (de mayoría serbia) que bloquea en la actualidad gran parte de las reformas del país (eso vende más periódicos, que los problemas de la clase obrera, la desigualdad o la corrupción), pero los serbios, en general, son ahora menos sensibles a la manipulación nacionalista. Internet, y el seguimiento en directo de las manifestaciones, impiden la instrumentalización del conflicto étnico al nivel que había en los años 90. Ni los intelectuales ni los políticos ni los periódicos en Serbia llaman a movilizarse por los serbios de Bosnia, como hicieron muchas veces entre 1992 y 1995, durante los años del asedio a Sarajevo, porque el problema de base no es de unidad nacional o identitaria, sino de injusticia social, y eso la gente lo sabe, lo huele o está cansada de que la engañen diciendo lo contrario, buscándole enemigos en otras nacionalidades, cuando sabe que los suyos tampoco son siempre de fiar.

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Bosnia, para muchos serbios, significa el conflicto, la inflación del 93, las sanciones internacionales, el aislamiento o la claustrofobia de hace 20 años, y eso invita a darle la espalda a unas manifestaciones que no aventuran, en la psicología local, nada bueno. A eso hay que sumarle que el estado anímico entre la sociedad serbia es el de la apatía, así que con la excepción de algún grupo minoritario, no ha habido manifestaciones simpatizantes que valieran la pena mencionar. Siempre habrá algún intelectual o político local deseoso de recurrir a ese imaginario del conflicto interétnico, pero desde ya hace algunos años el desempleo, la falta de oportunidades, el nepotismo o la crisis económica son una prioridad. Sin embargo, todavía no ha surgido un movimiento social crítico que amenace a la clase política serbia. Los 90 y lel derrocamiento de Milosevic desactivaron a la sociedad, porque precisamente las manifestaciones no sirvieron para mejorar la calidad de vida de la gente. Demasiadas promesas no cumplidas y políticos que decepcionaron. Se celebran elecciones parlamentarias en marzo y eso hace las veces de válvula de escape, no del descontento, pero sí de la presión movilizadora”.

¿Es equiparable la situación bosnia a la serbia?

(Miguel) “En algunos sentidos sí, como el malestar o descontento general, pero en lo que atañe a las manifestaciones no de manera determinante. Las explicaciones son varias, y algo enrevesadas. La calidad de vida es mayor en Serbia, a nivel general, que en Bosnia, donde la corrupción, las desigualdades, o la utilización del recuerdo de la guerra por la clase política está más presente. Serbia fue bombardeada, pero no vivió una guerra interna, como en Bosnia, donde murieron casi 100.000 personas. A Serbia llegaron 500.000 desplazados, lo cual fue una barbaridad, pero la recolocación de población en Bosnia provocó desplazamientos que muchas veces no salieron bien porque las oportunidades que ofrece Serbia son más que las que ofrece Bosnia. La situación en Bosnia y Herzegovina es más desesperada, porque no salen del bucle post-acuerdos de Dayton, que es un armisticio, y que ha institucionalizado la división étnica pero también los intereses personalistas de la clase política, que, a través del nacionalismo, el intercambio de favores, el tráfico de influencias o la expansión del miedo mantienen sus esferas de poder. En Serbia la volatilidad política es mayor, la alternancia de gobierno es mayor, pero tampoco mucho más.

En ambos países hay razones para manifestarse pero, contradictoriamente, en Bosnia y Herzegovina, y, sobre todo, en la Federación de BiH, hay mayor diversidad política e informativa, y los difíciles equilibrios multiétnicos también ofrecen, paradójicamente, un intercambio entre croatas, musulmanes y serbios más político, sin nacionalismos o identidades de por medio: una incipiente sociedad civil que crea intereses comunes a partir de su situación injusta. Aunque hay que ser objetivos, esa no es la norma general.

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En Belgrado: ‘Muerte al nacionalismo y al imperialismo de la UE y de la OTAN’ (muy pocos manifestantes en realidad, advierte Miguel)

Manifestarse y organizarse políticamente no es lo mismo. Eso no ocurre en Serbia, salvo alguna excepción: en el Sandzak, el Valle de Presevo y en algunas ciudades de la Vojvodina la sociedad tiene sus problemas y también son espacios multiétnicos, pero sus poblaciones no tienen incidencia real en Belgrado, excepto cuando se sobredimensionan en los medios algunos problemas de convivencia. Sarajevo, Zenica, Mostar, pese a las diferencias nacionales, permiten cierto contacto, que no hay en Banja Luka, Belgrado o Nis, ciudades de mayoría serbia, que no afrontan el reto por medio de la convivencia interétnica, que creo que es la clave, no por la convivencia en sí, que es mejor de lo que se transmite desde los medios, sino para la construcción de una sociedad civil crítica, exigente y democrática que se enfrente a los políticos. Por mucho que Belgrado sea un metropoli cosmopolita, se produce una contradicción interesante: es una ciudad de mayoría serbia, que no está expuesta a todo tipo de estímulos de naturaleza regional, como lo están las ciudades bosnias, pero sí lo está a todo tipo de influencias internacionales. Es más fácil coincidir con un italiano por la calle en Belgrado, que con un bosníaco, albanés o croata venido de provincias.

En Serbia el poder está centralizado en Belgrado. Este no es el caso de Bosnia y Herzegovina, que tiene dos entidades y una división en cantones que permite a la larga mayor contacto gobierno-manifestantes, aunque hayan tardado en darse cuenta. En Serbia tienes que ir a manifestarte a Belgrado, que es una ciudad que impone. En Sarajevo, Tuzla o Zenica tienes el gobierno del cantón frente a tu casa.

Por otro lado, los hinchas de los equipos de fútbol en todos los Balcanes son los que tienen mejor capacidad organizativa o capacidad de movilización. Lo han demostrado contra la Gay Parade en Belgrado o en Sarajevo, Zenica o Tuzla durante las manifestaciones. Sin embargo, la diferencia es que en Serbia hay mayor convivencia Estado, políticos y hooligans, que en Bosnia, donde las simbiosis son menores, porque la pluralidad nacional impide esa homogeneidad de intereses entre los hooligans, aunque no lo haga entre parte de la sociedad civil que ha sabido encontrar convergencias.

Conclusión: razones hay para manifestarse en ambos lugares. Sin embargo, en Bosnia y Herzegovina el pulso manifestante es mayor porque se vive peor, la gestión de los poderes públicos es peor, la corrupción es mayor y el gobierno lo tienes delante de tu casa, pero también las sinergias políticas de naturaleza civil son mayores en las ciudades importantes, y eso permite una movilización política basada en intereses civiles y, en las últimas manifestaciones, nada en intereses etnico-nacionales, que fueron los que caracterizaron las dos últimas décadas en la región. La situación va cambiando, y los bioritmos sociales también”.

¿Cómo se han vivido las protestas bosnias en Kosovo?

(Ginés Alarcón, editor de Revista Balcanes): “Por lo percibido en las redes sociales, la respuesta en Kosovo fue de apoyo. Durante esos días coincidía que en Pristina también había protestas para pedir reformas en la universidad y la dimisión del rector. Así que hubo una sensación, al menos entre aquellos que son conscientes de la penosa situación en la que se encuentran, de que la gente finalmente estaba despertando de una apatía demasiado larga. Pero la realidad es que se trata de una falsa alarma. Se prefiere denunciar en Facebook o tomando un café, aceptando que no hay nada que hacer porque nada cambiará, antes que tomar un rol más activo.

¿La situación bosnia es equiparable a la que se vive en Kosovo?

(Ginés) “En Kosovo están tan fastidiados como en Bosnia, con índices de paro similares, aunque allí tienen el añadido de las divisiones políticas y múltiples gobiernos. Aquí se empatiza de muchas formas, y todavía lo harían más si reconocieran a Kosovo como país. Es broma. En común tienen que la problemática no se resuelve con políticas nacionalistas. Esto es universal, y pasa lo mismo aquí que en otros casos que nos quedan más cerca. Solo cambia el nivel de sofisticación”.

Un pronóstico para Bosnia

(Isabel): “Que sus políticos hayan empezado a dimitir ya es algo bueno. No soy una experta, como digo, no llevo mucho tiempo en el país y creo que la situación es compleja, pero no creo que haya cambios excesivamente drásticos ahora mismo. Creo que es positivo que se supere la retórica de la división étnica y espero que cuaje el mensaje de que se puede y se debe salir a protestar y que los gobernantes no pueden hacer oídos sordos a las demandas de sus ciudadanos habrá mucho camino recorrido”.

fin

(Jairo): “A corto plazo, excepto en Tuzla y algún otro cantón, nada, todo seguirá igual. Si la Unión Europea quiere ayudar debería dejarle claro por activa y por pasiva a Serbia y a Croacia que Bosnia y Herzegovina es un estado independiente a todos los efectos y que el concepto de ciudadanía en Europa (ya) no es étnico. Defenestrar públicamente en el sentido originario de la palabra a Valentin Inzko, alto representante de la UE para BiH, también ayudaría a mejorar el clima social del país”.

(Marc): “Es complicado hacer pronósticos porque es una situación completamente nueva para Bosnia. No sé cuánto tiempo pueden continuar las protestas sin perder fuelle. Además, supongo que la clase política aprovechará las próximas elecciones para cuestionar la legitimidad de unas protestas minoritarias en comparación con la cantidad de gente que habrá votado. En general soy bastante escéptico respecto a la posibilidad de que haya grandes cambios, porque es muy fácil estallar y expresar el descontento, pero canalizarlo políticamente ya es otra historia. De todos modos, como decía antes, de momento el Cantón de Sarajevo ha aceptado las 13 primeras exigencias de la Asamblea (“Formación de un gobierno técnico en el cantón, solicitud de eliminación de las retribuciones de los cargos públicos durante el año posterior al momento en que han dejado de ejercer el cargo, destitución de cargos electos a los que se ha dado trabajo en los organismos del cantón, inspección de todos los contratos de privatización y racionalización del uso de vehículos de motor”); veremos si va en serio o es sólo una concesión táctica. Creo que las protestas deben mantener este carácter social y centrado en cuestiones específicas: privatizaciones, retribuciones de los políticos, etc. Pero a medio plazo habría que plantear un cambio en la estructura del Estado, algo imposible sin el apoyo (y la presión) de la comunidad internacional, que lleva años lavándose las manos respecto a Bosnia”.


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  1. Comentario de Paco (07/03/2014 23:28):

    ladrillazo impresionante

  2. Pingback de Las revueltas de Bosnia (08/03/2014 01:45):

    […] Las revueltas de Bosnia […]

  3. Comentario de XGF (08/03/2014 12:39):

    Plas, plas, plas…

  4. Comentario de Alcalá (08/03/2014 19:33):

    Magnífico.

  5. Comentario de auskalo (09/03/2014 00:21):

    Muy interesante.

    ¿Cuándo llega el Esloveno para catalanes (Parte 3)?

  6. Comentario de Teodoredo (09/03/2014 07:17):

    Mira que decir que “en España no es tan fácil entrar en un edificio oficial y pergarle fuego”, desde luego…

  7. Comentario de Andrés Boix Palop (10/03/2014 21:18):

    Me ha encantado, Álvaro. Gracias por el texto.

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