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Pedro Jota calvorota

Así es como se referían a él los de Gomaespuma, unos de los que nunca se lo tomaron en serio. Ése fue el problema: que hubo muchísimos que sí se lo tomaron en serio desde el principio, que se creyeron esa imagen de periodista de investigación, de azote de los poderosos que haría temblar los cimientos del Estado a través de la mostración de sus cloacas. Ahora Pedro Jota ha sido destituido como director de El Mundo y todos los análisis coinciden en los motivos: había mosqueado al Partido Popular de Rajoy, provocando la retirada de la publicidad institucional.

El periodista que se creyó que su periódico era el Washington Post español se larga demostrando una cosa: que dirigir un periódico en España no es mostrarte impermeable al poder, sino todo lo contrario. Menudo periodismo de investigación habrá en un país en el que la pervivencia de los medios de comunicación depende de la publicidad institucional. Que Pedro Jota se vaya ahora por ese motivo demuestra que ha estado viviendo durante décadas del dinero público. Eso sí, todo revestido de esa retórica repugnante que dice que los funcionarios hunden España y los emprendedores la rescatan.

 

 

Insistimos: el problema fue que nadie entendió a Pedro Jota. Los poderosos que le hacían la pelota le tomaron por periodista cuando él no era más que un titiritero progretarra. Un transgresor, vaya. En La Página Definitiva sabemos muy bien, y desde hace tiempo, en qué consistía su periodismo de investigación. Lo recordaremos con dos ejemplos:

1) En julio de 2003, publicamos un artículo [1] sobre Bud Spencer y Terence Hill. Entonces dijimos lo que era una obviedad que nadie se atrevía a decir: que en la Historia del Cine hay un antes y un después de las películas de estos grandísimos artistas. Año y medio después, en enero de 2005, el diario de investigación de referencia en España plagió frases y fragmentos de nuestro artículo. Lo explicamos en su momento [2].

2) En 2001, publicamos una reseña de La vida sale al encuentro, de José Luis Martín Vigil. Once años después, las labores de investigación y plagio de El Mundo se pusieron en marcha, tal y como también explicamos con todo detalle [3]. En ambas ocasiones le pedimos a Pedro Jota calvorota que se quitara los tirantes de investigador serio, que le habíamos desvelado como el plagiador del Reino.

En realidad, a Pedro Jota no le han tirado. Se ha ido (como siempre sucede en España). A él eso de escribir fabulaciones en papel ya no le va. Ya ha escrito su novela fundamental, el entramado conspiranoico del 11-M. Su explicación de lo que pasó en aquel atentado parece la precuela del Silmarillion escrita por George R.R. Martin en doce tomos de 700 páginas cada uno. Al final entre moros vascos, policías homosexuales, furgonetas ocultas y viajes llenos de peligros a las Minas Tirith-Conchita, uno acababa más perdido que un indie en un festival de música clásica.

Pero es que además Pedro Jota intentó que se le tomara en serio con su historia del 11-M añadiendo extras a la versión extendida. El más divertido fue aquella vez cuando, en 2009, se creyó Émile Zola y pronunció su “Yo acuso” particular. Claro, como él dirigía el periódico, pues dijo que el director del periódico había dado un paso al frente [4]. Se quedó corto. Tendría que haber titulado: “El director de El Mundo, el director más guapo y valiente, le echa un par de huevos”. Total, hiciera lo que hiciera se lo habrían seguido tomando en serio.

Pero Pedro Jota se ha aburrido. Se ha dado cuenta de que todo ha cambiado. El periodismo, el mundo de la comunicación, los medios, los periodistas… todo. Porque antes, sus frases tenían mucha resonancia. Por ejemplo: si un día iba a un hotel y decía: “Ahora me tengo que ir a la radio”, pues esa frase provocaba muchísimas reacciones, desde el cachondeo hasta el respeto. Pero ahora esas cosas tiene que decirlas en twitter. Por eso, después de inventar el periodismo de investigación, twitter y orbyt, ha llegado el momento de inventar internet. Así que Pedro Jota abrirá un medio digital en el futuro para desprenderse de la carga del papel, que está muy pasado de moda. Le será mucho más fácil plagiar a otros medios.

Pues nada, aquí estamos. Nosotros somos fuertes como un roble, como Mariano Rajoy. Pedro Jota se va pero La Página Definitiva permanece y sigue. Sí, sí, mucha chulería con los tirantes en plan “yo plagio a estos chavales y no les pago un duro, que son unos pringaos” pero, a la vuelta del camino… ¿quién es el pringao ahora, Pedro Jota? ¿Qué te creías? ¿Que LPD era el Maricomplejines de la red?