El Dilema, de José Luis Rodríguez Zapatero

ZP mira, preocupado, al futuro que espera a nuestro país ahora que con él ha desaparecido la ética de la responsabilidad entre los que mandan

ZP mira, preocupado, al futuro que espera a nuestro país ahora que con él ha desaparecido la ética de la responsabilidad entre los que mandan

Dicen los libreros a los que LPD ha preguntado haciendo trabajo de campo (es decir, dicen tres libreros amigos) que el libro de ZP es, con diferencia, el único que se está vendiendo “algo” de la tanda otoño-invierno 2013 de memorias de políticos españoles. Los competidores principales, tanto Pedro Solbes reivindicando que él sí sabía, que era ortodoxo antes de que todos nos hiciéramos ortodoxos, que levantar aceras para poner baldosas nuevas no lo acababa de ver como “nuevo modelo productivo” pero que como el Scattergoris no era suyo, pues poco podía hacer y todo ese rollo; como José María Aznar con su enésimo tomo de memorias (sinceramente, ni idea de por cuántos vamos) dedicado a contarnos que él nos guio por la senda del bien y de los músculos correctamente perfilados, trabajaditos pero sin pasarse, eh; así como algún otro que pueda haber por ahí, al parecer, no están dando la talla en materia de ventas. El bueno de Rodríguez Zapatero, en cambio, con ese regusto de fondo que nos ha dejado a la hora de la verdad a casi todos de que es el menos impresentable éticamente de los presidentes de Gobierno que hemos tenido (como mínimo, hasta que alguna empresa eléctrica lo rescate para algún consejo de administración o algo así y una vez más los cínicos acaben teniendo razón en este país), pues sí vende algunos libros. Sin ir más lejos, nos ha colado un ejemplar a nosotros que, además, en un estadio superior de gusto por el riesgo y las emociones fuertes, y a diferencia del 90% de los compradores de este tipo de obras, nos hemos leído.

¿Que por qué nos hacemos esto a nosotros mismos? Pues porque en la vida llega un momento en que uno ha de solidarizarse con los demás. Y si tenemos a Guillermo leyéndose completa la saga de Juego de Tronos, por ejemplo, o a muchos de nuestros lectores todavía en estado de shock tras haber sido nosotros en parte responsables de haberlos hecho adentrarse en las procelosas páginas ensayísticas de Muñoz Molina sobre la crisis, la responsabilidad institucional le obliga a un humilde servidor de ustedes a estar a la altura de esa trayectoria. De modo que estas Navidades me compré el libro de ZP, el de César Molinas, el de Lucía Etxebarría y preordené el de Garicano que al fin salió a la venta hace unos días. A medida que fueron llegando, como un candidato del PSC que ve cómo se acerca la fecha de las próximas elecciones, fui siendo cada vez más consciente de cuán dura e irreversible era la situación. La cosa se ponía peor día a día, paquete de Amazon a paquete de Amazon, y había que elegir por dónde empezar. Pero ni siquiera en las peores circunstancias uno tiene que dejar de afrontar lo que es su deber con toda la entereza de la que sea capaz. Así que, inspirado por la ejecutiva de Navarro y con la esperanza de llevar mi vida al mismo precipicio al que ellos llevan a su partido, confrontado ante este particular dilema (no el de Rodríguez Zapatero, el mío), ¡zas!, opté por lo que haría todo español de bien en una tesitura así y me decanté por empezar esta ronda de bajada a los infiernos por el libro que, sin duda, sería el que hablaría mejor del Rey (hay que aclarar que en Navidades todavía no estaba disponible el de Garicano y no era posible por ello saber que en su “dilema” de cambio radical para España, al parecer, la Monarquía es de lo poco que se salva sin cambios mayores), así que me puse a leer a Rodríguez Zapatero. Obviamente, las reflexiones que siguen son la mejor prueba de que obrar así fue todo un acierto porque nuestro querido presidente del “No nos falles” cumple con todas las expectativas que uno pueda hacerse a priori respecto de cuáles van a ser su peculiar visión de la crisis y su juicio sobre la manera en que la afrontó.

Hay que comenzar diciendo, en primer lugar, que es de justicia agradecer muchas cosas a Rodríguez Zapatero respecto de su libro. Porque lo haya escrito él (porque esa prosa buenista, por cargante que sea, donde toda reunión o decisión es trascendental e incluso no pocas veces “trascendente” sólo puede haber salido de su mano) pero sobre todo, la verdad, porque no haya hecho unas memorias al uso (vean, por ejemplo, el tostón que nos pretende endilgar Aznar, que ni sus más acérrimos admiradores soportan, estilo PP Bono) sino que, con buen tino, ha optado por explicar sus decisiones políticas respecto de cómo afrontó los problemas derivados de una situación concreta: la muy comprometida situación económica que, según cuenta en el propio libro, él considera que empieza en otoño de 2008. Por seguir con el ejemplo de Aznar, habría sido mucho más interesante que el Hombre se largara un librito sobre la Intervención Humanitaria Conjunta que tanta gloria dio a nuestro país como a Occidente en general, que nos sacó del Rincón de la Historia y que afianzó sus firmes convicciones de que debía mejorar su tex-mex-english. Habría sido, sin duda, un libro mucho más interesante que todos estos que está sacando y nos habría dado momentos freudianamente deliciosos cuando nos relatara sus anécdotas en tanto que amigo y compinche de Bush y su proyección como Líder en la Sombra del Mundo Libre. Más o menos, aunque con menos aparato pirotécnico psiquiátrico, lo que ocurre con el libro de ZP, lleno de deliciosos actos fallidos donde se refleja su vocación de perrito faldero de Merkel y, sobre todo, de Sarkozy, que al parecer le pasaba la manita por el lomo con más cariño que la alemana. Esta es, de hecho, una de las notas más interesantes del libro. ZP quería mucho a todos los “líderes mundiales”, los adoraba como sólo se hace con las estrellas lejanas, a juzgar por lo que escribe de ellos cada vez que aparece uno. Pero, ojo, no desde lejos, en su caso, sino desde cerquita, porque él los ha tratado y sabe que son “personas humanas” de mucha categoría. Da un poco de grima en general y sobre todo cuando se refiere a Sarkozy, quien por lo visto le llamaba, incluso, de vez en cuando, para charlar o para pedir algo. Ahí aparece en ZP algo que todos hemos visto cientos de veces a lo largo de nuestras vidas. Pues si eres español, como es sabido, en tu ADN está que no puedes dejar de tener orgasmos múltiples pensando en que alguien con poder te haga casito, aunque sea para encargarte un recado chungo e indigno o para darte una colleja. Es algo en lo que nos educan desde pequeños y por eso en este país siempre se han llevado los pantalones con rodilleras, ya sea por necesidad o por moda, incluso después del franquismo. Desde que el macarra de clase te admitía en su grupo para que fueras a pegar a otros a cuando el concejal de fiestas populares de tu pueblo te invitaba a una cerveza para darte una subvención a cambio de que toda la agrupación de fiestas les votara y con eso ya te sentías parte del club de los elegidos para siempre… y, así, hacia arriba. La patología, como es manifiesto, sólo la cura convertirse en alguien con los músculos de Aznar (lo que tiene otros costes psicológicos no menores como consecuencia) o en juez de la Audiencia Nacional (aunque en este caso, la kriptonita en forma de banquero sigue haciéndote flaquear), pero al parecer no basta ser Presidente del Gobierno para que se te pase, como el propio caso de Aznar, antes de estar musculado, puso también (y tan bien) de manifiesto. Así que ZP se pasa el libro contando lo maravilloso que es todo el mundo que manda, lo sabios que son, lo listos, lo preocupados, lo buena gente… mientras se nota que ha disfrutado como un enano pudiendo estar sentado con ellos en la mesa a la vez que, en términos políticos, se ponía guantes blancos para servirles la merienda. Ahora bien, con Sarkozy la cosa ya alcanza cotas ciertamente indecentes. Sarkozy esto, Sarkozy lo otro, qué gran hombre Sarkozy, qué gran amigo de España, él solo contra la crisis capitalista, qué en cuenta tenía mis aportaciones, es un gran hombre, él sí sabía que España es importante, valoraba nuestras opiniones y lo mucho que somos y significamos como nación, sabía que yo era vital para ayudar a resolver los problemas de Europa y, por lo demás, oye, su mujer un encanto, eh, de verdad, que se nota que es un hombre culto y atractivo y que ellas le saben ver sus cualidades, claro…

En el fondo, y como pasa con esto de Sarkozy, el atractivo del libro de Rodríguez Zapatero reside en que todo él se puede leer como una especie de estrategia para superar un trauma, recetada por algún psicólogo amigo (“venga, José Luis, sácalo de dentro”) que acaba como gran acto fallido. Está construido sobre la premisa de explicarnos, a todos, que se enfrentó, como su título indica, a un gran dilema aparentemente de mucha enjundia moral: o puteo a los españoles a base de bien o me miran mal los de Europa y los mercados esos (pero sobre todo los de Europa de los que quiero hacerme amiguito porque son los líderes esos tan guays que tengo más a mano). Y, claro, como fue profesor asociado de Derecho constitucional y seguidor de Felipe González en su día, tan enjundioso dilema moral lo resuelve sacando a pasear la ética esa de la responsabilidad cada dos por tres. Así que ya se pueden hacer una idea: teníamos un proyecto, vino una crisis que nadie esperaba y, en esa tesitura, tuve que hacer lo que tuve que hacer, convencido de que era lo mejor para el país y para no romper el euro, Europa, el mundo y provocar no sólo maremotos gigantes por doquier sino también incitar a una invasión alienígena… por mucho que sabía que eso no era lo que mis votantes, ni la mayoría de los ciudadanos, querían. Hasta aquí, la verdad, todo bien. Para evitar una invasión alienígena, ¿qué no haríamos todos si estuviera en nuestra mano detenerla aunque fuera a base de sacrificios rituales? El problema es que, a lo largo del libro, este discurso queda muy debilitado por las propias razones que el propio Rodríguez Zapatero va dando una y otra vez, empeñado en explicarnos que ni la economía española estaba tan mal, ni la banca española estaba tan mal (es más, el tipo, a estas alturas, sigue entrañablemente empeñado en sacar pecho respecto de lo bien que estaba el ya mundialmente conocido como “sistema financiero más sólido del mundo”, joder, que se lo decían MAFO y todos esos, que saben mucho)… y sobre todo por su empeño en reiterar, una y otra vez, que la aproximación correcta para salir de la crisis no es la que finalmente se adoptó en Europa (y que él apoyó e implantó en nuestro país… por responsabilidad), con un maravilloso epílogo que nos explica que “esto no está funcionando, como yo sabía que iba a pasar desde un primer momento”. Aquí, entonces, a cualquier persona con dos dedos de frente le empiezan a saltar las alarmas. Porque, ¿qué ética de la responsabilidad es esa de luchar contra una invasión alienígena que dices que no existe en realidad haciendo sacrificios rituales que tú mismo dices que ni sirven ahora ni servirían en caso de invasión alienígena y que, además, afirmas a continuación que desde un primer momento has considerado que son medidas equivocadas y contraproducentes que van a generar mucho dolor y sufrimiento innecesarios? Pues ya se lo explico yo, aunque no lo cuente Rodríguez Zapatero: la ética de la responsabilidad de Weber en traducción al español, donde Verantwortungsethik aparece siempre en el diccionario definida como una de esas palabras alemanas compuestas largas que expresan con un solo concepto una idea que en español se tiene que explicar utilizando una frase entera: “nene, tú haz lo que te diga quien manda para que esté contento contigo y así no meterte en líos con los mayores”.

Asumido este prisma, a medida que uno va leyendo el libro, no puede negarse que Rodríguez Zapatero lo explica casi todo suficientemente bien para que todos lo entendamos. Tiene incluso la narración momentos deliciosos, como eso que cuenta al principio de que en los Consejos de Ministros de antes de 2008 (cuatro añitos de gobierno, como si nada) no habían tenido ocasión de ocuparse de esas tediosas cosas de los números y de la economía. Por lo visto quedaban los viernes y discutían del partido de fútbol de la Champions y de la jornada de liga que venía, se enzarzaban en alguna bulla dialéctica sobre si era mejor el café o el té, si debían cambiar de proveedor oficial y comprarlos de comercio justo o sobre el color de las cortinas de la sala, mientras se pasaban unos a otros la última recomendación sobre un producto Hacendado “que a pesar de ser de marca blanca tiene una calidad brutal, es más barato y mucho mejor que lo que venden en el supermercado de El Corte Inglés, te lo digo yo”. Luego, hacia el final, se ponían  a distribuir dinero, tras preguntarle a Solbes si había algún remanente y que éste les dijera que sí, que vale, pero que sin pasarse, que en el Banco de España y en el servicio de estudios del Ministerio pensaban que era mejor ir preparando un aterrizaje suave y eso. ¡Joder, esto es gobernar, que somos unos campeones! Luego llegó la malvada crisis, pero ya estaba Sarkozy para lidiar con ella y, lo que es más importante de todo, para luchar por un puesto permanente para España (y con ello para nuestro presidente) en el G20, lo que es una demostración acabada de su altura como estadista y de que tenía los problemas del mundo en la cabeza. Y, claro, pues ya si eso, también hubo que pensar algo en la economía. Pero no mucho, no crean. Los mayores estaban al cargo y nosotros obedecíamos, con el piloto automático. Hasta que llega ese mayo de 2010 de infausto recuerdo pero de tan divertida lectura en estas memorias de Rodríguez Zapatero.

ZP se empeña en contarnos, como prueba de que lo que pasó a partir del 10 de mayo de 2010 fue muy malo, muy injusto y un error (macho, un error liderado por ti, por “ética de la responsabilidad”… ¿a pesar de que pensabas que era un error?), que el mismo viernes anterior a ese fin de semana el Consejo de Ministros había dedicado otros mil y pico milloncejos de euros extras a “políticas sociales, que son lo más importante y lo que quedará de mi legado”. Por lo visto, ese heroico acto de compromiso con el gasto unas horas antes de hacer unos recortes salvajes (por ponerlos en perspectiva, Rajoy no ha recortado en todo lo que lleva de legislatura ni la mitad de lo que recortó el gobierno de ZP en un fin de semana) es demostración de tener todo controlado y ser consciente de cuál era la situación. O algo. En todo caso, el relato, con las llamaditas de Biden, de Merkel, el apoyo de Sarkozy (distante, esta vez, porque a él también le afectaba la ética de la responsabilidad esa, al parecer) es enternecedor. También lo es el empeño de Rodríguez Zapatero en situar a Salgado como una mujer con peso específico en Europa, que se había ganado el respeto y la admiración de todos por su pericia y conocimiento técnico y que llevó a cabo una negociación infatigable y muy exitosa… a la vez que el libro va contando cómo cada “éxito” de la negociación en cuestión se saldaba con que desde Berlín y Bruselas decían, simplemente, “no, recorte Usted un poquito más” y así hasta que Salgado, embriagada por esta sucesión de victorias negociadoras, pudo arrancar el compromiso a los europeos de que recortaríamos todo lo que ellos consideraran. Un exitazo negociador como no se recuerda desde que intenté regatear en un mercadillo y acabé pagando lo que me pedían al principio, llevándome más productos (también conveniente pagados) y dando las gracias por la atención.

A partir de ahí, bajada a los infiernos. ZP cuenta cómo se discutió luego internamente, entre sus colaboradores (el Consejo de Ministros, ya se sabe, está para eso de las cortinas), cómo repartir el esfuerzo de los recortes y muestra con una sinceridad aplastante que hay que reconocerle que la población activa y joven, los que le gritaron eso de “no nos falles” en su día, se la pela olímpicamente porque tienen más años por delante y votan menos con la cartera que los jubilados y señores en edad de retirarse en la próxima década, a los que juzga que no se podía dejar desprotegidos en ningún caso por ello, cobraran lo que cobraran, porque tener diez veces más pensionistas que cobran más de 2.000 euros al mes que Alemania es “cohesión social” y en cambio los salarios bajos y unos funcionarios con recortes “garantizan competitividad”. Nada, en definitiva, que pueda sorprender a quien conozca este país.

Más allá de eso, una constante en esto de los recortes hechos por responsabilidad. ZP cuenta con bastante tranquilidad que sus preocupaciones principales eran, por este orden: 1. Obedecer, se pensara que era adecuado o no lo que se hacía. 2. Paliar las consecuencias para los ciudadanos, de esta obediencia, no tanto porque se considerara justo o no (o mejor para la economía) como por las posibles consecuencias electorales. 3. Encontrar unas cortinas bien monas. Este orden de prioridades explica que los recortes obliguen a una esquizofrenia política, que el libro también refleja, consistente en decir a Europa que sí, que tienen razón, que todo muy bien y, a la vez, tratar de esquivar internamente muchas medidas, ponerse a silbar y decirles a los electores que lo que hay que hacer entre todos desde España es “hacer como que recortamos, pero luego que de verdad sea que no, pero intentando que no se note mucho que no”. Una línea política que, dada su brillantez, el posterior gobierno de Rajoy, claro, no ha tenido más remedio que copiar y expandir.

El libro, pues, es muy edificante sobre cómo se construyen las grandes orientaciones políticas en estos tiempos nuestros. Al menos, en nuestro país. Es todo cutre y chungo, pero no puede dejar de agradecerse que ZP, dentro de lo que cabe, lo cuente con cierta transparencia y sinceridad. Todo ello está aderezado además de divertidas anécdotas involuntarias que explican cómo es la psicología de nuestras elites y cómo funciona el poder y su española contraparte, el palanganerismo. Palanganerismo interno, como cuando ZP nos cuenta que nadie le propuso, en el primer tajo de recortes, el de mayo de 2010, eliminar el cheque-bebé, porque como en su día lo había propuesto él en persona… pues eso, que les daba cosa tocar el delirante diseño presidencial. ¡Así de leales y buena gente eran mis colaboradores!, interpreta ZP. O palanganerismo externo, que le supura por todos los poros, como cuando cuenta, con toda la naturalidad del mundo, que los dirigentes de los fondos de inversión privados americanos con los que se reunía para que compraran nuestra lozana deuda exterior tenían, ante todo, dos grandes prioridades: el respecto a la propiedad intelectual en España y cómo tratábamos el tema de las renovables, mientras que prácticamente lo demás de la situación española, incluyendo sus perspectivas macroeconómicas o su sector financiero les daba igual, como es normal. De modo, claro, que cuando te repones del ataque de risa, empiezas a cuestionarte hasta qué punto no es bonito poder pensar así. Sin duda, sirve para ser feliz y que los jefes te quieran mucho en el trabajo.

En definitiva, que mejor que se lo lean Ustedes, máxime ahora que su Borbónica y Entregada Majestad está en horas bajas. Porque siempre sube el ánimo saber que Rodríguez Zapatero considera al Rey el primer y mejor servidor de España, que lo apoyó en todo momento, que está siempre pendiente de los más desfavorecidos y del futuro de la Patria, que no duerme pensando en las dificultades que pasan cada vez más españoles por llegar a fin de mes y que, en definitiva, es un gran hombre, un puntal, que está ahí, vigilante, protector, aconsejando y ayudando al Gobierno de la Nación a guiar con mano firme la nave, rectificando levemente el rumbo si toca y con un ojo siempre pendiente del timón, por lo que pueda pasar. No sólo es que sean siempre páginas muy bonitas las que ZP dedica al monarca (con mención especial a su confesión de que en medio del lío de mayo de 2010 en realidad lo que más le preocupaba era que quedara bien en prensa todo el tema de la operación por el “nódulo en el pulmón” del Borbón, porque lo importante es lo importante), es que también se queda uno, después de leerlas, mucho más tranquilo.


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  1. Comentario de XGF (29/01/2014 10:20):

    LPD, en su línea, aprovecha para arrear sin venir a cuento a Rajoy e incluso a Aznar incluso cuando supuestamente critican el libro mierder de ZP.

  2. Comentario de dulxe (29/01/2014 11:23):

    Reviiisa el teeeexto aaaanda

  3. Comentario de CusCus (29/01/2014 11:27):

    Yo admiro a Andrés por tragarse eso. También le critico, desde la igualdáz, la ecuanimidáz y la amistáz, que compre en Amazon, empresa experta en eludir impuestos.

  4. Comentario de Latro (29/01/2014 11:33):

    Gracias por el sacrificio, que me permite enterarme de que va el asunto mientras yo leo el último de Pratchett.

    Lo del nivel ético de Zapatero pues… joder pues si, nos esta quedando alto. Quiero decir, bajo, pero es que en comparación se ha quedado sólo como tontodelbote, vendedor de crecepelo que se cree el producto, y lamebotas.

  5. Pingback de Reseña: "El Dilema", de José Luis Rodríguez Zapatero (29/01/2014 11:37):

    […] Reseña: "El Dilema", de José Luis Rodríguez Zapatero […]

  6. Comentario de Andrés Boix Palop (29/01/2014 12:01):

    #3 ¿Y dónde compro? ¿Alguna opción que funcione igual de bien, sea cómoda y barata para pillar libros en cualquier idioma?

  7. Comentario de Leporello (29/01/2014 13:25):

    Pruebe a comprarlos a sus libreros de confianza, que no se como se tomarían las consultas si saben que comora en Amazon.
    Por otra parte registre la frase zapatero recortó más en un fin de semana que Rajoy en toda la legislatura que deben estar pensando en Genova lo bien que va a quedar en los carteles.

  8. Comentario de Andrés Boix Palop (29/01/2014 13:42):

    Jajaja, es que los libreros amigos… no son de aquí. De todos modos, joder, confieso que eso de los paquetes de Amazon es una licencia poética para dar intensidad dramática al relato, joder, que todo me lo destripáis. En concreto, en plan full disclosure, el libro de ZP lo compré en papel en una librería del centro de Valencia, el de César Molinas lo compré en e-book en iBooks de Apple y los de Garicano y Lucía Etxeberría en versión e-book para Kindle (en Amazon).

  9. Comentario de DG (29/01/2014 14:02):

    Gracias por ahorrarnos el trabajo de leer tal pieza sólo para confirmar lo que ya nos imaginábamos de ZP.
    Una pregunta, Andrés: ¿de dónde sale el estremecedor dato de que tenemos 10 veces más jubilados dosmileuristas que Alemania?

  10. Comentario de Andrés Boix Palop (29/01/2014 14:16):

    De las estadísticas oficiales de uno y otro país. Yo lo leí en un amplio reportaje que hizo Alternativas económicas en su primer número sobre el tema (aunque daban todos los datos en unas tablas, luego destacan otros, no ése, en los titulares: http://alternativaseconomicas.coop/posts/viudas-con-menos-de-600-euros-al-mes)

  11. Comentario de Francesc (29/01/2014 15:19):

    Sobre el tema de Amazón, no es solo que compitan de manera más o menos desleal con el tema de los envíos gratuitos, es que les ha dado por hacer una página que funciona demasiado bien, y demasiado fácil. Con un click compras. Las versiones hispanas de venta online de libros no se acercan ni de coña a la facilidad de uso.

    Sobrelo de Zapatero, aun comprándole el discurso de que lo que hizo aquel mayo de doloroso recuerdo lo hizo por salvar a Expaña de la bancarrota -aquel día que Montoro dijo eso de que caiga España, que ya la levantaremos nosotros- eso no lo redime de todo lo que hizo después -cambiar la constitución- o lo que hizo antes, con políticas tan socialistas como aquella de devolverle 400 euros del IRPF a todo el mundo, según la cual a un tipo que hubiera declarado 60.000 euros le devolvían dinero, pero a alguien que no hubiera presentado declaración por no llegar al mínimo, no. Política redistributiva de la güena.

    Una pregunta, cuenta Zapatero si su hija se enfadó con el por tomar políticas neoliberales?

  12. Comentario de parvulesco (29/01/2014 17:14):

    “(por ponerlos en perspectiva, Rajoy no ha recortado en todo lo que lleva de legislatura ni la mitad de lo que recortó el gobierno de ZP en un fin de semana)”

    Podrías probar eso? Hay algún sitio que recopile todos los recortes? Al final con tantos recortes ya he perdido la cuenta.

  13. Comentario de Yehuda (29/01/2014 19:24):

    ¿Y Galaico67 está lesionado o está en el banquillo?

    Un saludo a todos desde las gradas y el Tendido Siete

  14. Comentario de l.g. (29/01/2014 21:58):

    Ufff. Vaya estómago…

    1. Pero qué memo era ZP. Ya casi se me había olvidado viendo lo memo que es Rajoy, pero a través del artículo se trasluce.
    2. No sé si ZP recortó más o si gana ese partido Rajoy: Los que lo estamos perdiendo -y por goleada- somos nosotros.
    3. Los que al principio decían “No nos falles” al final de su mandato supongo que pensarían “No nos folles”.
    4. ¡Es que ZP era muuuuy memo!
    5. ¿Esto es literatura política al igual que “Garganta Profunda” es cine romántico?

  15. Comentario de alfonsotwr (29/01/2014 23:10):

    Primicia: los títulos de los capítulos de las memorias de Rajoy:

    Capítulo 1. Cómo ganamos la Eurocopa

    Capítulo 2. Nadal, qué gran tipo

    Capítulo 3. Indurain, el ejemplo español

    Capítulo 66. Contador y los hilillos de clenbuterol

    Capítulo 67. Mis mejores habanos

    Epílogo. Todo lo demás

  16. Comentario de Otto von Bismarck (30/01/2014 10:44):

    Voy a mandar un comentario con dos enlaces, así que voy avisando con antelación para que lo rescaten del filtro anti-spam ese de la ETA que tienen.

  17. Comentario de Otto von Bismarck (30/01/2014 10:45):

    En esta pieza audiovisual aparece Zapatero explicando lo que es para él hacer política de izquierdas:
    http://www.youtube.com/watch?v=aFDYB4YQSF4

    Y para que nadie me acuse de parcialidad, incluyo también otra pieza audiovisual que explica como entiende Rajoy la política:
    http://www.youtube.com/watch?v=qAq5KbdCips

  18. Comentario de Gatete (30/01/2014 11:39):

    «se pasaban unos a otros la última recomendación sobre un producto Hacendado “que a pesar de ser de marca blanca tiene una calidad brutal, es más barato y mucho mejor que lo que venden en el supermercado de El Corte Inglés, te lo digo yo”»

    Glorioso, señor mío. Un detalle para enmarcar.

    #9 #10 A los teutones les meten un buen tajo del 40% cuando se jubilan, así que se van a Mallorca a vegetar.

  19. Comentario de Sr Lobo (30/01/2014 16:29):

    Cuando dicen que ZP será un paréntesis en la historia de España, yo no lo creo. Más bien, pasará con letras de oro a la historia de los grandes despropósitos políticos españoles, a la gloriosa enciclopedia de canalladas políticas de los más viles gobernantes de pantomima que ha tenido este país, muy cerquita de Godoy, Fernando VII y demás. Y es que el hombre es todo un paradigma del político de régimen borbónico. Y en lo personal, un asco de persona, que de ético y de responsable tiene bien poco. Al lado de la chulería de Aznar o la pasividad de Rajoy parece un santito, pero es una ilusión óptica. Le quiero ver el pelo igual de poco que a los demás.

  20. Comentario de Apróstata (30/01/2014 17:54):

    ¿Es verdad que este resumen-crítica es más largo que el libro en sí?

    ¿En el libro habla de la alianza de civilizaciones contra la posible invasión alienígena?

    ¿Aprendió al final economía o no?

  21. Comentario de Isleño (01/02/2014 01:53):

    Bueno,desde el año 2.004 en que ganó las elecciones de forma totalmente inesperada y de chiripa hasta el año 2.008 en que la crisis acabó con su reinado, ya sabemos todos perfectamente a que se dedicó nuestro amigo ZP, aparte de a elegir color para las cortinas de la Moncloa:
    a jugar al populismo sudamericano regalando dinero público sin control a todo el mundo sin distinción del nivel de renta de cada uno, con cheques bebé de 2.500 euros por parir, 400 euros por hacer la declaración de la renta, o subvenciones públicas a cientos de ONGs y colectivos parásitos del erario público de todo pelaje, con especial predilección por las sectas de temática feminazi o LGBT, todo para intentar permanecer en el poder el mayor tiempo posible, hasta que la crisis acabó con la abundancia de euros para regalar y comprar simpatías y todo el tinglado que fue montando se vino abajo.
    Por otro lado, aquellos años disparatados, además de ser la época dorada de las ETTs, los contratos basura, y los subempleos temporales para los jóvenes, fueron los tiempos de un severo endurecimiento del Código Penal (otra fuente típica de populismo que nuestro amigo ZP explotó todo lo que pudo), lo que ha dado como resultado el que España sea el país de Europa con mayor número de presos por habitante, nada menos que duplicando la media europea. Ojalá un día lapaginadefinitiva tratase esa triste y preocupante realidad de nuestro país.
    Si a ello sumamos el recuerdo de Operación Triunfo, Crónicas Marcianas y Gran Hermano como contenidos televisivos hegemónicos, llegamos a la conclusión de fue una época maravillosa, tanto que si la volviésemos a vivir, millones de españoles nos suicidaríamos de felicidad.

  22. Comentario de galaico67 (01/02/2014 11:28):

    Isleño, no nos tienes que recordar las maldades del Sr No Nos Folles – que bien las hemos críticado aquí-, pero en cuanto se te acaba el primer parrafo, la noche te confunde.
    Porque, que yo recuerde, ZP no gobernó con mayoría absoluta ninguno de sus ocho años, así que el endurecimiento del CP tambien lo podemos apuntar en la cuenta de los mamporreros mercenarios habituales – CiU casi siempre y PNV a veces- y de la sociedad civil bien engrasada en esos tiempos – los dineros autonómicos para agitación y propaganda, leanse publicidad institucional siempre han sido abundantes, con lo que se gastaba solo Madrid mantendiramos todo el Erasmus- que ni chistó. Ahora que el endurecimiento ya amenaza con afectar a todos,no solo al lumpen, la gente que se creía “clase media” , versión española, se está mosqueando.
    Y luego, en lo de la tele, no ha lugar. Son todos grandes hits nacidos en el reinado de Ansar de las Azores.
    Asi que resumiendo, Mr No Nos Folles fue un desastre, su engrase para poder rodar la segunda temporada de ” Las hordas progretarras-feminazis comedoras de fetos atacan” fue contraproducente, mal montado y seguramente innecesario y leer sus memorias es un ejercicio masoquista, pero darse una vuelta por las afueras de Madrizzz – ya sabe, Gandía, la muy noble leal y heroica Marbella,todo lo que caiga fuera de la M-50 salvo las provincias rebeldes- y ver los resultados en lugares y empresas donde mandaban los hombres buenos y ver como va la situación ahora que mandan los hombres buenos que van a levantar Espein, solo incita a clickar en la página de Ryan Air y sacar un billete para algún país de herejes,.

  23. Comentario de Isleño (01/02/2014 20:34):

    Galaico, el gobierno de ZP no fue más que un total continuismo de lo peor del legado del aznarato que señalé en mi comentario anterior, únicamente con dos elementos distintivos, bien regados con dinero público:
    Por un lado, toneladas de medidas y declaraciones demagogas diseñadas tan sólo como pose y como guiños a la clase media progre de este país, recurriendo a los dos eternos temas-cliché que desde los años setenta han obsesionado a la burguesía progre española: el feminismo (de corte pequeñoburgués y autoritario) y la liberación gay.
    Por otro lado, cierto culto al mundo policial, judicial y penitenciario (recordemos las promociones de la Policía Nacional y la Guardia Civil en los tiempos de Rubalcaba en el Ministerio del Interior, con más de 5.000 plazas ofertadas anuales para cada cuerpo, en contraste con las poco más de cien actuales), para venderse como un gobierno protector y salvífico.
    Populismo en estado puro, al que el PSOE y ZP se aficionaron demasiado desde que les fue tan, pero tan bién con las performances del Prestige y sobre todo con la del ”No a la guerra”, no por méritos propios desde luego, sino por las estúpidas torpezas y payasadas de Ánsar y su ridícula tropa de Acebes y compañía.
    Se puede resumir, por tanto, el gobierno de ZP, simplemente como un aznarato pero mucho más hábil desde el punto de vista propagandístico. La total continuidad del aznarato en lo económico, laboral y social en general, pero versión populista-progre, eso era el gobierno ”ZP”.

  24. Comentario de galaico67 (01/02/2014 22:22):

    Mr No Nos Folles fue un fulano que ganó unas elecciones siendo la minoría mayoritaria y continuismo fue lo que se le pidió por todos lados. Tu y yo, como no tenemos que preocuparnos de ganar elecciones, podemos decir tal o cual, pero lo que no podemos es descontextualizar todo, pinchando aquí y allá y obviar el principal fin de todos los políticos, que es permanecer en el poder.
    Así que para hablar de “regar dinero”, tendriamos que llevar una cierta contabilidad – que, por cierto, sería la ostia que algún partido la llevara – para no caer en el “ytumasmismo” habitual. Porque nuestra memoria es floja, nuestras filias y fobias nublan nuestro entendimiento y acabamos en el todos son iguales al tiempo.
    Si tienes un discurso trabajado sobre como ZP debería haber roto el continuismo con el Aznarato, con las competencias en urbanismo cedidas a las CCAA, las Cajas de Ahorros controladas/conchabas por/con las CCAA y la ciudadanía de cada CCAA reclamando un AVE, un aeropuerto y una Facultad de Medicina en cada capital de provincia, sin tener mayoría absoluta, apoyado en los independentistas catalanes y con la ETA creyendose todavía capaz de algo, estoy preparado. Lo que no me explico es como debería haber cortado la emisisón de OT,GH,Cuentame, Salvame y demás programas de anormales usuarios/as de locas/os vaginas y penes.
    Mr No Nos Folles no la lió por eso. La lió por ser un boberas capaz de decir en público eso de apoyaré lo que decidan los catalanes, por tirar la pasta en 400 euros y cheques bebe al tun tun, por no poner orden en los deficits de los ayuntamientos y darles luego un plan E porque no se sabe quien había oido no se que de que dar dinero para infraestructuras levantaba la economía, por tener un gañan fatuo en la presidencia del Banco de España que se dedicaba a todo menos a controlar a la Banca, por no hacer una reforma fiscal de verdad y soltar la parida aquella de que bajar impuestos es de izquierdas…Mr No Nos Folles no es que fuera continuistas, es que se ocupo solo de gobernar para donde se hacía bonito y donde no se tenía que pelear a cara de perro con nadie.
    Y así pasará a la historia el Sr No Nos Folles: un gilipollas bobalicón al que le hundieron la economía los mismos que ahora dicen que la levantan -a nuestra costa- porque pasó, absolutamente y durante seis años, de gobernar las cosas del comer.

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