SCANDAL

Esta serie parte de una premisa interesante: un despacho de abogados muy poco convencional, especializado, más que en llevar juicios para sus clientes, en arreglar problemas para sus clientes, de la forma que sea necesaria. Incluyendo el encubrimiento de asesinatos, la obstrucción a la justicia, y todo tipo de delitos de menor o mayor enjundia. La excusa para poder hacer este tipo de cosas y que los personajes sean percibidos positivamente es que los clientes siempre resultan ser inocentes de aquello de lo que se les acusa, a pesar de las apariencias; o bien son personajes repugnantes, pero que están sufriendo algún conflicto familiar que les toca lo poco que les queda de corazoncito. Para ello, la jefa del despacho, Olivia Pope, cuenta con una serie de subalternos que le son absolutamente fieles y están dispuestos a hacer cualquier cosa por ella, dado que, en su momento, ella los salvó de la indigencia, o de la muerte a manos de un marido maltratador, o de la cárcel.

Como complemento (que acaba siendo central) de lo anterior, Olivia Pope tiene una relación especial con la Casa Blanca, y sobre todo con el presidente de EEUU, de quien fue jefa de comunicación en la campaña y después en los inicios de su presidencia. Y, también, a lo largo de todo ese tiempo, amante.

Tenemos, en principio, y a la vista de los hechos que he resumido en los anteriores párrafos, una especie de mezcla entre 24 y El Ala Oeste de la Casa Blanca. Una serie, por tanto, bastante atractiva de entrada, con acción y chungueces políticas suficientes para atragantarnos. Y, en efecto, la serie es muy entretenida. Pero, más que por estos ingredientes, que sí están (pero con sensiblemente menos interés que en las dos series mencionadas), Scandal engancha ante todo por otros dos ingredientes con los que también cuenta: el culebrón sentimental, cada vez más enrevesado, y los enormes momentos, cada vez más habituales y destacables, de humor involuntario que nos aporta la serie.

Por ejemplo: el personaje de Olivia Pope se nos presenta como una especie de supermujer: inteligente, bondadosa, resolutiva, hermosa, independiente, … Y todas estas virtudes quedan plasmadas en un personaje que es una especie de Tamara Falcó, una niña bien megapija que tiene la costumbre, al hablar, de detenerse en cada palabra y enfatizarla con el tono y la intensidad, en plan YOU-MUST-DO-IT, LISTEN-TO-ME-LOOSER, o lanzando enumeraciones absurdas con los motivos que tiene ella para hacer cualquier cosa. Una forma de hablar que tiene un correlato político, en su forma más acabada, con el famoso silabeo de Rodríguez Zapatero, que en su momento se especializó en directamente acenturar todas y cada una de las sílabas “Soy un OP-TI-MIS-TA AN-TRO-PO-LÓ-GI-CO”.

Te quiero, tía. Y te lo digo en el Despacho Oval

Por ese y otros motivos, la construcción del personaje principal de la serie resulta totalmente increíble, lo cual aporta momentos de gran satisfacción al espectador. Por ejemplo, uno de los momentos antológicos de la serie es un flashback en el que Olivia Pope está con el presidente y este se la lleva a ver el original de la Constitución de EEUU, y le dice “¿Quieres tocarla?”. Y ella: “¿De verdad? ¿Puedo tocarla?”. Y, con lágrimas en los ojos, se pone a toquetear la Constitución, la base de las libertades del pueblo americano. ¡Qué fuerte! ¡La CONS-TI-TU-CIÓN, tía! ¡Me quiero moriiiiir!

El presidente es un tío de puta madre que hará, a buen seguro, grandes cosas por su país. Él es republicano, pero eh, mucho cuidado, que es un republicano “bueno”, más progre que el Che Guevara y Willy Toledo juntos, que tiene que estar constantemente luchando contra su malvada vicepresidenta cristiana renacida y contra los elementos más intolerantes del Partido Republicano, que es casi lo mismo que decir “contra el Partido Republicano”.

¿Cómo pudo ganar un hombre así las elecciones? Pues la duda ofende: porque, como ya hemos dicho, es un tío de puta madre, carismático a más no poder, que siempre dice la verdad, y sobre todo que contó con el mejor equipo posible de asesores, -¿qué digo asesores? ¡patriotas!- con Olivia Pope al frente, para hacerle ganar las elecciones. Y, por encima de todo… ¡Porque su equipo de gladiadores, con Olivia Pope al frente, consigue manipular las máquinas de votación electrónica en algunos condados clave para darle un triunfo amañado al Presidente republicano de puta madre! ¡La Constitución, tía! ¡La CONS-TI-TU-CIÓN!

Esto es así, y te lo sueltan tal cual, sin perjuicio de presentarte a los asesores del presidente como lo mejor de lo mejor de la sociedad americana. Sí, bueno, ellos podría considerarse que dieron un golpe de Estado, pero ¡eh! ¡Lo hicieron porque su candidato era mucho mejor que el otro, que era malísimo! ¡Menos mal que fueron valientes y asumieron su responsabilidad! O sea: ¡el sistema funciona, tía!

Para salvaguardar al Presidente, se supone que él no sabe que han amañado las elecciones y que se enfada mucho al enterarse. Por supuesto, al enterarse, además de enfadarse mucho, no hace nada de nada. Ni dimite, ni lo hace público, ni adopta ninguna represalia contra los que amañaron las elecciones. Básicamente se hunde en una depresión y se hincha a whiskys. Lo cual es una pena, porque recuerden que la razón para amañar las elecciones era que el Presidente es un tío de puta madre. Y así te lo explican, justificándose, los que amañaron las elecciones: creemos en el Presidente; se lo merece todo y hará grandes cosas por América; cambiará este país.

Luego el Presidente llega a la Casa Blanca y, básicamente, a lo que se dedica es a tirarse a todo lo que se mueve. Con su amante Olivia Pope, con su mujer (a la que incluso deja embarazada), y con cualquier tía que se le pone por delante. El Presidente demuestra su poderío y, sobre todo, una líbido que esa sí que es la Más Poderosa del Mundo. Cuando le entra un calentón, que es muy a menudo, se pilla a un par de amigotes del Servicio Secreto y se planta en el apartamento de su ex amante, le suelta un par de frases bonitas en plan joder, si es que te quiero un huevo, tía, y hala, al temita. Luego el Hombre Más Libidinoso del Mundo se viste y a otra cosa. O eso, o la versión más cómoda: ordena al Servicio Secreto que se la traigan, que se ha puesto cachondo, y allí se va Olivia Pope, indignadísima, o sea, que eres el Presidente, pero que lo nuestro esta OFF. ¡OFF!

La serie, que acaba de finalizar su segunda temporada, cada vez da giros más y más increíbles, ridículos y absurdos. El presidente se pasa la vida follando y borracho. Olivia Pope es incapaz hasta de pedir un café sin enfatizar la frase I-WANT-A-COFFE-AND-I-WANT-IT-NOW!!!!!. En resumen: la serie resulta cada vez más satisfactoria.

Tanta felicidad se la debemos a la creadora de la serie, Shonda Rhimes. No, yo tampoco tenía ni idea de quién era, pero resulta que Shonda Rhimes es también la creadora de Anatomía de Grey, el culebrón médico por antonomasia. He aquí el logotipo de su productora, para que se hagan una idea:

 


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  1. Comentario de _moving_unit (06/06/2013 14:57):

    Es el culebrón definitivo, hasta los ex-asesinos de la CIA tienen sus dramas familiares. ¡Viva (el culo de) Olivia Pope!

  2. Comentario de Francesc (06/06/2013 16:55):

    Como aquí no me conoce nadie no tengo vergüenza en reconocer que yo seguía “Anatomía de Grey”, y afirmo que ésta era una versión naif de la muy gran “Nip/Tuck”.

    No he visto la serie de la que habla, pero si cree que una serie sobre chungueces de abogados puede ser buena le informo de que se comenta, se rumorea, se dice de la posible creación de un spin off del gran Saul de “Breaking Bad”.

  3. Comentario de De Tomaso (07/06/2013 00:38):

    Oh… Nip Tuck, donde salía la belleza en persona, Famke Janssen.

  4. Comentario de Garganta Profunda (07/06/2013 10:02):

    O sea una mierda como una pianola de serie.

    Háganme caso. Vean “The Wire” y después quemen la puta tele. Pues todo lo que viene después es la hez.

  5. Comentario de Regularizado (07/06/2013 11:09):

    Hombre, si comparamos con “The Wire” no hay serie que aguante el tipo. Pero eso no quita ver también “Los Soprano”, “A dos metros bajo tierra”, “El Ala Oeste…”

    Shonda Rhimes es la Corín Tellado de las teleseries, hay que reconocerle maña en lo que hace.

  6. Comentario de Latro (07/06/2013 15:42):

    Lo de “serie interesante” es en plan de “sirve unos chupitos y queda vez que haya temita te bebes uno”, ¿no?

  7. Comentario de Guillermo López García (07/06/2013 15:59):

    Premisa, Latro, premisa interesante. Otra cosa es lo que hagan con ella. Dicho esto, no tengo ningún problema en reconocer que el culebrón es adictivo y que a mí la conspiración política, no sé si por increíble o a pesar de ello, me entretiene. Para pasar el rato, que es de lo que se trata, está bien.

  8. Comentario de Rafa (09/06/2013 11:34):

    En dos palabras: Breaking Bad

  9. Pingback de Scandal, protagonizada por Kerry Washington (03/07/2013 02:07):

    […] […]

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