Adiós, Princesa – David Rocasolano

David Rocasolano es el primo de Letizia Ortiz. Publica este libro en plan “para que se sepa la verdad”, o algo. El primo, que es abogado, se pasó años especulando al calor de la burbuja inmobiliaria, que a tantos alimentó con sus cálidas recalificaciones y pelotazos. Por supuesto, también se encontró muy a gusto viviendo en los aledaños de la Casa Real. Hasta que al primo se le cruzó un asuntillo inmobiliario en Ciempozuelos en el que estuvo implicado (según él, no imputado) y entonces descubrió todas las conjugaciones del verbo “Borbonear”. Según cuenta en el libro, de inmediato comenzaron las llamadas desde Palacio, y sobre todo de su prima Letizia, para distanciarse de él lo máximo posible, establecer un cordón sanitario. Dejarlo tirado, vamos.

La realidad igual es un poco más española de lo que cuenta él. Tal vez él creyó que sus contactos podían hacerle la vida más fácil, tal vez buscó un apoyo no sólo en lo íntimo y familiar, sino en lo “eh, no me imputen a la Infanta, que es Infanta”, para entendernos. O tal vez fuera exactamente como él lo cuenta. En cualquier caso, a partir de entonces el primo se distanció de Letizia, o Letizia del primo, y hete aquí que ahora saca este libro.

Un libro lleno de rencor, de maledicencia, pensado para hacer daño. Contiene desagradables revelaciones sobre Letizia Ortiz, que queda a la altura del betún: fría, desalmada, sin escrúpulos, dispuesta a cualquier cosa con tal de trepar. Al mismo tiempo, hay que reconocer que está bien escrito, y se lee con agrado. Con lo cual, la lectura de este libro es, para el lector, algo así como solazarse en la sordidez.

Lo interesante del libro, abstrayéndonos de su principal revelación (que Letizia tuvo un aborto), que a mí me parece particularmente repugnante por parte del primo, es ver qué tiene que decir de la Familia Real y del mundo que rodea a los Borbones una persona que proviene del mundo real y que, al mismo tiempo, ha tenido ocasión de interactuar bastante con ellos. Y que como además lo hace desde el rencor y el cabreo, cabe suponer que no se guardará nada (aunque corramos el riesgo de que exagere en sentido opuesto).

Pero lo gracioso del caso es que, tras leer el libro, la verdad es que los Borbones quedan bastante bien. Al menos, en comparación con Letizia Ortiz y su familia, que estos sí que dan una imagen horrorosa, comenzando por el propio primo. Según David Rocasolano, toda su familia, y su prima Letizia al frente de todos, fueron arrollados y destruidos por los malvados Borbones. O eso es lo que ha contado en la promoción del libro. En el libro en sí la historia que se cuenta resulta un tanto diferente: la de una familia encantada de poder trepar, deseosa de pintar socialmente, y que no tiene ningún escrúpulo (Letizia la primera, seguida del primo) por abandonar cualquier reducto de dignidad o coherencia que pudieran tener con tal de alcanzar la cúspide social.

De manera que, por supuesto, y tan pronto como Letizia se compromete con Felipe “Preparado I” de Borbón, ahí está toda su familia, convenientemente aleccionada por Letizia (que se presenta como una arribista llena de complejos, casi histérica por consolidar lo logrado), dispuesta a todo con tal de complacer. Una familia que acaba destruida por sus constantes peleas intestinas, por sus odios ancestrales y su cainismo español, en un proceso que parece, en todo caso, intensificado por el “factor Borbón”, pero en el que a mí al menos se me escapa exactamente el motivo por el cual los Borbones pudieran ser responsables de que su familia política se complazca en hostiarse constantemente entre ellos y arrastrar todo tipo de envidias y odios atávicos desde hace décadas.

Por contraste, y como ya he comentado, el primo da una imagen bastante positiva de los Borbones. ¿Se corresponde con la realidad o es una nueva muestra de la legendaria capacidad española para el papanatismo lacayuno, incluso en libros supuestamente “críticos” como este, para deslumbrarse ante el poder? Los Borbones, según el primo, son gente muy maja, muy natural. La Reina es majísima, una persona excelente. Preparado I es muy simpático y educado, siempre sabe qué le corresponde decir y hacer, y ante todo está muy Preparado para cumplir la labor que le espera. Y en la vida íntima… ¡Es tan natural! Las infantas, muy simpáticas. Bueno, Elena es un poco especial, dice el primo. Urdangarin, un encanto, un tío muy campechano (¡la de mails riéndose de Aznar y con tías en bolas que le habrá enviado al primo a lo largo de todos estos años…!).

Las excepciones que confirman la regla son Marichalar, quien una vez más nos es descrito como un capullo, los amigos del príncipe, que son una recua que constituye lo peorcito del pijerío madrileño (liderados por el mismísimo Pelayo Primo de Rivera, orgulloso firmante de un infame manifiesto de notables que hasta ayer eran un ejemplo del tipo de personajes que vivían plácidamente de la casta o aspiraban a hacerlo, y hoy son “críticos”) y, sobre todo, el rey Juan Carlos, a quien el primo pone a caer de un burro:

El rey es un maleducado.
El rey pasa de todo
He leído y escuchado en muchos sitios que Juan Carlos mantiene una relación poco cordial con Letizia. Que se llevan mal, en resumen. Yo no lo percibí nunca así. El trato que el rey le dispensa a Letizia es parecido al que le ofrece a Sofía, a sus hijos o a sus nietos. En las numerosas ocasiones en las que los he observado, jamás he visto de Juan Carlos un gesto de afecto o cariño hacia su hijo. Ni hacia nadie. Juan Carlos trata a todo el mundo por igual, no debe ser clasista, con una indiferencia y un desdén tan palpables que impresionan. Como si estuviera por encima del bien, del mal y de nosotros. Como una deidad a un insecto. Da la impresión de que se ha creído su papel, de que ha interiorizado que es un ser superior que merece el vasallaje, y va por la vida luciendo una displicencia absoluta, un desinterés indisimulado hacia todo lo que no sea él (pág. 196)

Lo gracioso del asunto es que se deduce fácilmente cuál es el verdadero motivo de que al primo le caiga tan mal Campechano I. Este:

Con el tiempo, me fui encontrando al rey en numerosas ocasiones, tanto en Palacio como en la Casa del Príncipe. Y siempre se repetía la misma escena.
– ¿Y tú? ¿Tú quién eres?
– David Rocasolano. El primo de Letizia.
– Ah.
Nunca recordó mi nombre. Ni falta que me hace (pág. 107)

Porque el primo se explaya constantemente para explicar a los lectores su incomodidad y su desinterés por socializar con la Familia Real española, pero, por otra parte, ahí estuvo, durante años, encantado de socializar.  Siempre que le llamaban, pues ahí estaba. Incluso después del suicidio de su prima Érika Ortiz, imputable directamente, dice el primo, a Letizia Ortiz y a los Borbones. Para asuntos chungos como el del aborto, para hacerse la foto, o para cenar con su prima y Preparado I, o lo que hiciera falta. Es un poco como los que aceptan un cargo, o mantenerse en él, muy a su pesar, porque se ven obligados, porque España les llama, por la presión del buen pueblo español. Vale, por lo que tú quieras, pero al final, ahí estás, ocupando un cargo.

El libro termina con el suicidio de la hermana de Letizia, Érika Ortiz, y su convulso funeral. El primo relata, como ya lo hiciera Andrew Morton, el enfrentamiento entre el exnovio de Érika, Antonio Vigo, y Juan Carlos I. La culpa del suicidio de Érika, según el primo, vendría a corresponder también a los Borbones, y notoriamente a la propia Letizia Ortiz, que por un lado la presionaron demasiado y por otro habrían pasado de ella. Una interpretación más que aventurada, sobre todo si la combinamos con la explicación de los problemas, que venían de antiguo, de la hermana de Letizia y su inestabilidad mental.

Las terribles revelaciones del libro han sido, como es habitual en España, raudamente ensordecidas por el cinturón sanitario mediático y, en este caso, también editorial. Que el cinturón esté achacoso no significa que no funcione. Y por eso, apenas ha habido medios de comunicación que hayan mencionado el libro (que el contenido del libro sea puro oportunismo, o incluso pueda parecer moralmente repugnante, no tienen mucho que ver con que sea noticia, que sí lo es, al menos para mencionar la existencia de críticas por parte de la propia familia de Letizia). Que yo recuerde, sólo los sospechosos habituales: El Confidencial y Voz Pópuli, que más o menos funcionan en la misma longitud de onda. Ningún gran periódico, ni cadena de televisión. Y, por supuesto, tampoco se ha podido vender en las grandes librerías (el Corte Inglés y la Fnac, la Casa del Libro). No es que fuera inencontrable, pero había que ir a buscarlo.

¿Merece la pena leerlo? Pues la verdad es que, si uno quiere (como era mi caso) pasar un buen rato leyendo cotilleos insustanciales sobre la Casa Real y Letizia Ortiz, sí. Porque por muy mal que pueda caernos el primo, la verdad es que incorpora algunos pasajes que son, hay que reconocerlo, para mojar pan, el equivalente futbolístico a esos detalles que, según “Lobo” Carrasco en los tiempos en que colaboraba con la Ser y Canal +, son “caviar por el que merece la pena pagar una entrada”. Y como muestra, un botón, mi pasaje favorito del libro, en el que narra el momento en el que la familia de Letizia Ortiz conoció por primera vez a los Borbones:

Mi familia escuchaba con atención reconcentrada, yo también, y supongo que Juan Carlos se percató de nuestra cara de pazguatos y se acercó para relajar la atmósfera.
– Venga, venga. Que no pasa nada. Esto es para divertirse. Entramos ahí, nos reímos un poco de ellos y nada –se carcajeaba a cada frase.
Y entonces, de repente, se volvió y dio una voltereta en la alfombra. Una voltereta ágil. Impropia de su edad. Se recolocó enseguida la corbata y el traje y volvió una enorme sonrisa hacia nosotros.
– ¿Veis? –nuevamente se carcajeó-. ¡Esto es divertido!
– ¡Jefe, jefe! ¡Jejeje! ¡Jajaja! ¡Qué divertido! –gritaban los zangolotinos oligarquitas y aplaudíamos todos. A mí también me hizo reír. Y a mi alucinada familia. Un rey acababa de dar una voltereta en honor a los Ortiz Rocasolano. Esto no lo puede decir cualquier familia (págs. 109-110).


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  1. Comentario de mictter (28/05/2013 19:29):

    Esos españoles, tan cainitas y a la vez con legendaria capacidad de papanatismo lacayuno, tienen que ser lo peor :D

    Ahora más en serio, con la cantidad de cosas buenas que no he leído todavía, y pensando en el número finito de días que me quedan en el mundo de los vivos y las muy variadas formas en que desperdicio mi tiempo, no creo que me ponga con este libro, así que gracias por la recensión.

  2. Comentario de De Tomaso (28/05/2013 19:37):

    Pues la verdad es que el libro ofrece muy poco que ya no sepamos por un lado u otro.
    Que la Leti es una trepa capaz de vender el alma de su familia entera con tal de conseguir un minuto de oro, es algo sabido.

    Que se la ha subido el tufo, no hay más que mirar las fotos en las que sale con esa cara de “huele-a-mierda”

    Que la familia parece que van tres por calle de dos, también.

    En cuanto al aborto y demás, pues qué quieren que les diga. Un rey, una princesa, etc. no sólo han de serlo, han de parecerlo además.

    Por cierto, que echo de menos las fotos de sus altezas el Príncipe Niñato I El Preparado y La Leti montados en el triciclo.

  3. Comentario de Mandarín (28/05/2013 20:43):

    La verdad es que en la Casa del Libro sí que lo tienen, por lo menos en su web: http://www.casadellibro.com/libro-adios-princesa/9788496797611/2102058 .

  4. Comentario de lawrence (28/05/2013 21:52):

    Estoy contigo en que la mención al aborto es miserable, no porque sea la princesa y tenga que parecerlo (sr. Tomaso no coincido con su apreciación), la verdad, siendo vulgar me la pela que la princesa sea eso, princesa).

    Pero me parece que el tipo se contradice algo, ¿no?, ¿a santo de que un tipo indiferente y desdeñoso se pone a dar una voltereta para hacerse el simpático?.

  5. Comentario de Bunnymen (28/05/2013 23:43):

    Una princesa no ha de ser ni parecer.

  6. Comentario de De Tomaso (29/05/2013 00:01):

    Bueno, si no les parece bien mi argumento de que las cosas no sólo han de serlo, sino parecerlo, puedo darles otro argumento que les guste más, ya que tengo algunos más en la reserva.

    En cuanto al tema del aborto, el hecho de que el david Rocasolano haga mención del mismo es porque el niño que llevaba la Leti en su vientre era el hijo del que en ese momento era su novio.

    A ver: Cuando la Leti conoció al Principe Niñato, estaba saliendo con otro tio; y entre este tio y el Principe Niñato, ¡a dónde va vd. a comparar! Con el otro no llegaba ni a la esquina de su casa. Con el Principe Niñato llegaría a la realeza, al culmen de su ambición: ser reina. Nadie sería más que ella.

    Peeeeero, resulta que la Leti estaba embarazada en ese momento (cuando conoció al Principe Niñato) o se quedó embarazada al poco. Total, que si el niño es un incordio y un obstáculo para llegar a ser reina, pues para eso está el aborto, para qué si no.

    En definitiva, que si la mención al aborto es miserable, es para mostrarnos lo “miserable” que es la Leti con tal de medrar.

    Yo, qué quieren que les diga. Allá cada cuál con sus acciones y su conciencia.

    Ahora, que si mañana hubiera un referendum sobre la monarquía, mi voto lo tengo claro.

  7. Comentario de Christian (29/05/2013 00:31):

    “El suicidio de su prima Érika Ortiz, imputable directamente, dice el primo, a Letizia Ortiz y a los Borbones”. No es la conclusión correcta. Es imputable indirectamente. Ella se suicidó, no fue asesinada. Pero se suicidó por culpa de la presión que sufría. Y, como bien has señalado, si tenía alguna inestabilidad mental (que lo desconozco y David no ha señalado ese dato en el libro), peor aún, ya que es aún más grave hacer semejante presión con alguien emocionalmente inestable.

    En esta misma página web, en portada, hay un artículo sobre Willy Toledo donde se menciona lo de la “bravuconería muy española, una actitud de ensañamiento con el débil”. Y este artículo da buena muestra de ello, porque no hay absolutamente ningún motivo para tener en mala consideración al autor del libro. Pero no hago más que tropezarme, en todas partes, con gente que lo llama oportunista y se ensaña con él sin tener ni puta idea de lo que va el libro. Antes de leerlo, ya tuve una visión positiva de él porque era muy necesario que alguien contase estas cosas. Y ahora que lo he leído, empatizo todavía más con su situación.

    El que haya leído el libro bien sabrá que el autor no espera ni desea la fama. Ni está escrito desde el rencor, de hecho. Para mí es una denuncia de algo que considero injusto por parte de la institución monárquica y que agradezco que alguien que lo ha vivido en primera persona se tome la molestia de escribirlo y hacérmelo llegar, no gracias a los imbéciles de El Corte Inglés, cuyas empleadas de la sección de libros ponían cara de asco mientras me espetaban que “se ha agotado en todos los centros”. “Tu puta madre sí que se ha agotado, estúpida”- pensé al escucharlo. Así que, a pocos metros, había un Fnac que no, no lo ha censurado porque sí lo tenía disponible y a la vista.

    A gente como David es a quien hay que proteger y apoyar. Con artículos como este es como se crea la presión social y como se amedrenta a todo aquel que quiera rebelarse contra algo. La sociedad es muy débil y está demasiado amedrentada como para que se señale y critique tan duramente a alguien que ha tenido la entereza de denunciar algo públicamente.

    Si te parece repugnante sacar el tema del aborto, no sé qué opinarás de mezclar el asunto de Ciempozuelos con la crítica de su libro.

  8. Comentario de Guillermo López García (29/05/2013 00:46):

    #7 Pues no sé, Christian, es el propio autor quien saca el tema ese de Ciempozuelos, al que le dedica un capítulo entero, y explica claramente que se sintió totalmente abandonado por Letizia Ortiz y por el resto de su familia, y que a partir de ahí cortó totalmente el contacto con ellos. Así que igual tiene algo que ver con haber sacado un libro crítico para con ellos.

    Yo no tengo por qué apoyar a alguien porque la gente a la que denuncie me caiga mal; de hecho, si te lees algunos textos de esta página sobre la institución monárquica, rápidamente verás que no es santo de nuestra devoción. Pero uno, al hacer una crítica, ha de contarlo todo. Al menos, si lo que busca no es hacer un panfleto. Y a mí, las autojustificaciones del autor en plan “yo pasaba por ahí, pero a mí esas cosas no me gustaban”, me dejan bastante frío combinadas con que, de hecho, ahí siguió durante años. Lo del aborto me parece repugnante porque obviamente pertenece a la esfera íntima de la persona que lo sufre (de hecho, tenía mis dudas incluso sobre mencionar este aspecto en la crítica, y aún las tengo). Y me da igual la justificación para difundirlo, que si es un ejemplo de hipocresía de Letizia Ortiz y bla bla bla. Como si hiciera falta sacar esto a colación para decir eso de Letizia Ortiz y su repentina conversión a la luz del catolicismo

  9. Comentario de Eye (29/05/2013 00:54):

    ¿Dice algo de si la Leti es anoréxica o no? ¿Salen trasgos o es más bien de tipo realista como Juego de Tronos?

  10. Comentario de Christian (29/05/2013 06:55):

    Yo creo, Guillermo, que David le ha dado un buen y merecido bofetón al periodismo en España y tengo la sensación (corrígeme si me equivoco) de que te has sentido aludido en algo. Tanto es así, que no has comentado ese aspecto del libro, y es quizá uno de los temas que más se repiten: la falta de profesionalidad del periodismo en España. Y ya no hablamos de la prensa rosa, sino de la prensa, en general.

    Es por eso por lo que ningún medio de comunicación (hasta donde acabo de comprobar) ha mencionado este libro, porque el periodismo sale muy mal parado en él, cosa que me alegra.

  11. Comentario de Andrés Boix Palop (29/05/2013 10:22):

    Yo no he leído el libro y no tengo muchas ganas, la verdad, porque no me gusta lo que ha hecho el autor del libro. Y no me refiero a contar intimidades familiares por rencor, por mala leche, por divertirse, por sacar dinero, por amor a la patria, por desenmascarar farsantes o por lo que sea. Eso me da igual. Lo que me parece muy chungo es que si, ya sea como abogado o como amigo (pero obviamente es mucho más grave en el primer caso, y probablemente ilegal, aunque él esté protegido porque formalmente en ningún caso actuaría como abogado, claro), conoces algo que otra persona desea mantener en secreto y te comprometes a ayudar a esa persona a hacer una gestión, luego lo divulgues.

    Tras la crítica de Guillermo, además, ni siquiera el elemento que podría interesarme de verdad del libro, esto es, que hubiera revelaciones entretenidas sobre las dinámicas familiares de los Borbón y quienes emparentan con ellos, parece que tenga demasiada miga.

  12. Comentario de De Tomaso (29/05/2013 10:59):

    #11

    Coincido en tu crítica sobre el secreto profesional.

    No obstante, eso es otra de las cosas que han pasado a mejor vida en esta sociedad en la que vivimos. No hay más que ver las innumerables filtraciones que se producen en los otros tantos procesos judiciales que se llevan en los Juzgados. Ni decretando el secreto del sumario se evitan las filtraciones.

    Por tanto, si las propias instituciones fallan, ¿cómo no van a fallar las personas? Con el ejemplo que dan… Ahora, que esto es como el Cainismo.Es algo intrínseco en nuestra forma de ser; el cotilleo es tan viejo en España como memoria tenemos de nuestros ancestros.

  13. Comentario de desempleado (29/05/2013 11:28):

    Tampoco me lo pienso leer así que gracias por la crítica.

  14. Comentario de Lorenzo (29/05/2013 11:34):

    Einnn??? Pelayo Primo de Rivera???? De verdad hay alguien llamado así? Simplemente portentoso.

    Por cierto, el libraco este vilo yo el otro día en la Fnac a lado de otras excelentes novedades editoriales. Escondido no lo tenían, no.

  15. Comentario de Latro (29/05/2013 11:54):

    Yo creo que resumiendo me quedo con esto:

    “–gritaban los zangolotinos oligarquitas y aplaudíamos todos. A mí también me hizo reír.”

    Y como el autor no es capaz de atar cabos y decirse, coño, será que yo era un zangolotino (?) oligarquitas también, sino que salta directamente a “y mi famila es lo más”, para decir que… se vayan a la mierda la Casa Real, los Ortiz, y toda la panda de cretinos enamorados de la institución monárquica.

  16. Comentario de Guillermo López García (29/05/2013 12:10):

    Pues, visto que ya aparece en la Fnac y en la Casa del Libro, tendré que envainármela. Cuando salió no aparecía y se montó al respecto una oportuna teoría de la conspiración, claro. Parece que el cordón sanitario es mucho más eficaz en los medios que en las superficies comerciales. Espero, en todo caso, que El Corte Inglés no me decepcione y no tenga el libro.

    Christian, a mí que se meta con los periodistas me da lo mismo, la verdad. Las razones de que no me entusiasme el libro ni su autor son las que ya he dado.

    Un cordial saludo

  17. Comentario de Paco Pérez (29/05/2013 12:23):

    “Pero Sofía me gusta. Es una buena persona. Y le debo la vida de mi hijo Nano. Nano tenía un gemelo, y el embarazo se complicó con un síndrome de transfusión feto-fetal. Solo se salva uno de cada diez niños. La mediación de Sofía permitió que a Patricia la operara el mayor especialista español en el tema, que en principio nos había rechazado.”

    Y eso es todo lo que tengo que decir sobre los privilegios.

  18. Comentario de JoJo (29/05/2013 12:50):

    Yo no entiendo muy bien el objetivo de este libro. Si en la propaganda decía que los Borbones arrollaron a los Ortiz-Rocasolano, lo que se espera del libro es que cuente cómo. Eso sí, el primo cuenta que matriculó a su hijo en el mismo colegio que las infantas Leonor y Sofía y que daba instrucciones a los escoltas en plan “vigílame al niño, anda”. Creo que con esta anécdota y lo que cuenta de cómo consiguió trabajo en un prestigioso bufete de abogados después del enlace de su prima, queda retratado. Respecto al secreto profesional, cuenta datos del divorcio de su prima, de la documentación del aborto que él debía destruir, de las capitulaciones matrimoniales elaboradas por Zarzuela… en fin, en todos estos casos actuó como abogado de Letizia, no como primo.

  19. Comentario de Latro (29/05/2013 13:22):

    Creo que el objetivo del libro está mas que claro. Ahora que le han borboneado y no puede usar esa carta para chanchullos, la única forma de rentabilizar el parentesco es con esto.

  20. Comentario de menipo (29/05/2013 13:26):

    No voy a leer el libro por:

    1) No cabrearme más de lo que ya estoy; el contenido de los comentarios 17 y 18 explican perfectamente el tipo de sociedad en la que vivimos. Es una sociedad de favores clientelares y esto no tienen remedio, así que, o nos adaptamos a ella para sobrevivir o lo llevamos muy jodido.

    2) Como consecuencia del punto 1 no voy a darle un céntimo de mi patrimonio a este vivales.

    Toda esta mierda está demasiado enraizada y generalizada y no veo ninguna posibilidad de corregirla; es más, creo que irá a peor conforme la situación económica se vaya poniendo más delicada.

  21. Comentario de Johan (29/05/2013 20:23):

    14> Pelayo Primo de Rivera es este?

    http://es.linkedin.com/in/pelayoprimo

    Chairman en Norfin Inversiones Inmobiliarias, S.A.

    En inglés parece algo importante:
    Chariman acabados y alicantados Pepe, SA.

  22. Comentario de De Tomaso (30/05/2013 01:04):

    Se le ve campechano al Pelayo ese…

  23. Comentario de Alfredo MG (30/05/2013 11:33):

    Acaba de estallar el “Demoniete affair”.

  24. Comentario de Francesc (30/05/2013 12:04):

    Hombre, a no ser que Urdanga le pregunte literal y explícitamente a su amigo el “demoniete” si para la próxima la vaselina la compran a pachas, veo una chorrada que se intente demostrar su homosexualidad por eso. Yo me sigo quedando con la teoría de que el Urdangarín se chuscaba a la Corinna. Eso sí que sería jrande, y motivo para ponerle un monumento en cada plaza… por eso y por acercarnos la Tercera República.

  25. Comentario de De Tomaso (30/05/2013 12:54):

    Si esto fuera Forocoches, ya habría alguno que hubiera salido diciendo “melafo”

    Pero yo no.

  26. Comentario de De Tomaso (30/05/2013 13:20):

    “Todo ello siempre y cuando luego juguemos al escondite y si te encuentro te follo”

    Esta frase la voy a enmarcar. Me ha llegado a lo más profundo del alma. No tengo palabras para describir las sensaciones que recorren mi cuerpo y mi mente. Es todo tan… tan… tan… borbónico.

  27. Comentario de Andrés Boix Palop (30/05/2013 16:30):

    Demonietes, melafo, frases entrecomilladas sobre follar. ¿Qué me estoy perdiendo?

  28. Comentario de De Tomaso (30/05/2013 16:57):

    Para su ilustración:
    http://www.javiersilvestre.com/?page_id=163

  29. Comentario de pescadilla (31/05/2013 10:11):

    a los pobecitos los abuchean ya hasta en el liceo, ni rodeados de la gente “bien” están a salvo

  30. Comentario de pescadilla (31/05/2013 10:16):

    la aparición de aznar ha tenido como efecto positivo para rajoy que ahora éste no parece tan dañino y chungo como hace 15 días, a mi por comparación con jose maria me cae mucho mejor; aparte la gallegada de rajoy al dia siguiente esquivando las preguntas (hasta 7 seguidas llego a ignorar, el tío), con esa sonrisita de: “a mi a gallego no me vais a ganar”)

  31. Comentario de Karraspito for President (31/05/2013 10:24):

    Pues prefiero 100 Aznares a un solo Plasmariano. Será arrogante, pero por lo menos responde a las preguntas.

  32. Comentario de De Tomaso (31/05/2013 11:21):

    ¿Qué tiene que ver Ansar con la Leti y el Urdanga?
    ¿Es por los correos en los que se reían de él?

  33. Comentario de pescadilla (31/05/2013 14:02):

    32# perdón, meti el comentario de aznar en el articulo que no era, mea culpa

  34. Comentario de De Tomaso (31/05/2013 14:22):

    #32 No hace falta disculparse, pues todo tiene conexión, de un modo u otro.

  35. Comentario de Pablo Ortega (01/06/2013 19:38):

    Sin duda alguna que la monarquía está haciendo su mejor esfuerzo para la restauración de la República. Hasta yo que soy accidentalista (como la CEDA) y paso olímpicamente de la disputa Monarquía vs República estoy empezando a dudar de mi postura, aunque por ahora, y a falta de lo que ocurra después, me mantengo en mi accidentalismo.

    No vale la pena cambiar la monarquía por una República donde seguirán habiendo corruptos y las cosas seguirán igual que ahora, solo que con Felipe de Presidente, la bandera tricolor, y el Himno de Riego.

    No obstante, lo que realmente me parece repugnante de todo lo dicho en el libro de Rocasolano es el asunto del aborto. A fin de cuentas, un buen monarca siempre ha de ser (díganme ustedes lo ridículo que se vería un rey ateo, casi igual de tonto que un Papa homosexual) un buen cristiano, y ver como ni la fe respetan los Borbones es algo triste.

  36. Comentario de Lluís (02/06/2013 08:20):

    Pablo,

    Aunque una república fuese dirigida por corruptos, por lo menos estarían allí con tu voto y podrías negárselo pasados los 4 años de rigor si no cumplen con lo que tu esperabas. Eso, y por el principio de la igualdad de los ciudadanos, que desaparece en el momento en que la jefatura del estado se transmite por herencia.

    No veo que por abortar o no (que el príncipe Felipe no lo ha hecho) vayas a ser mejor o peor cristiano que uno que debe haber violado la mayoría de los 10 mandamientos (en particular, del 4º en adelante), y en cosas que, además de violar el código moral católico, en algunos casos también violarían el código penal. Aunque a día de hoy España es un estado oficialmente aconfesional, mantener la vinculación de la monarquía con el catolicismo es algo totalmente obsoleto.

  37. Comentario de Pablo Ortega (02/06/2013 15:41):

    Se me escapó el gazapo. Quise decir “un buen monarca y una buena reina”, pues a fin de cuentas me refería era al aborto de Letizia. Y considerando que la monarquía es una institución vieja y antigua, no veo motivos por los cuales deba “modernizarse” y romper sus vínculos con la Iglesia. Hay un dicho que dice “si no está roto, no lo arregles”.

    Y bueno, a excepción de quitar una sola familia corrupta del escenario (los Borbones) sigo sin ver que cambie absolutamente nada con respecto a los políticos corruptos. ¿O es que acaso Juan Carlos I impide que se juzgue a Rajoy por los sobres de Bárcenas o a los andaluces por lo del ERE?

  38. Comentario de Lluís (03/06/2013 09:18):

    #37

    De momento, la sola presión de Juan Carlos y sus monaguillos ha impedido que se pueda juzgar a la esposa de Urdangarín. O de vez en cuando han conseguido, mediante una llamadita telefónica o sólo porque alguien quería congraciarse con ellos, beneficios fiscales y penales para ciertos delincuentes de guante blanco. O toda la podredumbre de negocios que se realizan de forma muy oscura debajo del manto protector del monarca. O sin meternos en líos judiciales, toda la censura que se ha estado aplicando sobre la información comprometedora que afecta a la monarquía. Una política de libertad informativa real hubiese acabado con la monarquía antes del año 2000 o, por lo menos, habría conseguido que el jefe de estado y su numerosa parentela se mostrasen mucho menos codiciosos por temor a perder el trabajo.

    Y si quieren mantener los vínculos con la Iglesia Católica por razones históricas, es decir, porque lo hacía Felipe II, también podrían desplazarse a caballo o en calesa y renunciar al esquí, a la navegación en yate o a los viajes por placer más allá de nuestras fronteras, de hecho la mayoría de veces que un rey de esos “tradicionales” cruzaba la frontera de un país vecino solía ser al frente de un ejército para invadirlo, nada de cacerías. Y si quieren hacer una lista de todo lo que han incumplido del dogma católico, lo del presunto aborto es una menudencia, a fin de cuentas un rey de los de antes podía practicar un aborto a base de darle personalmente patadadas en el vientre a una embarazada.

  39. Comentario de Pablo Ortega (11/06/2013 01:25):

    Digamos que creo factible una especie de acuerdo con la Corona donde a cambio de mantener la monarquía y salvar a su familia inmediata, el Rey aceptara traicionar a todos sus compinches en corruptelas. Si no acepta eso, derecho a Cartagena.

    Y bueno, la monarquía es por sí misma una institución que solo se justifica por que es -o al menos se supone que es aún- lo que quiere el pueblo español y por la historia que trae consigo. Conservar una monarquía tiene el mismo fin de conservar un objeto arqueológico en un museo, o conservar Corea del Norte bajo un régimen comunista: observar el pasado en excelentes condiciones. Por eso, creo yo, lo mejor será que no se desprendan de sus fuentes de legitimidad como la Iglesia. Un monarca rojo no tiene sentido.

  40. Comentario de Regularizado (12/06/2013 14:59):

    Resulta que al parecer ya tuvo un aborto en 1996:

    http://www.periodistadigital.com/ocio-y-cultura/gente/2010/09/16/letizia-ortiz-detenida-posesion-hachis-practico-aborte-mexico-princesa-asturias-juan-carlos-rey.shtml

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