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Urdangarin: Teoría y práctica del Borboneo

El sábado tuvimos el privilegio de asistir a un borboneo en toda regla, en vivo y en directo… ¡Y a un miembro de la familia! ¡Estos Borbones, cuando se ponen a borbonear, es que no tienen freno! El borboneo de Iñaki Urdangarin, en parte autoinfligido, desvinculando totalmente a la Casa Real, a su mujer, a su suegro, al organigrama de la Casa Real, de todas sus actividades en Nóos. ¡Ellos nunca, nunca, nunca tuvieron nada que ver con nada! Todo fue culpa de Urdangarin, que puso a su mujer en Nóos para que ésta se levantase, sin saberlo, un millón de euros sin ánimo de lucro. Como Ana Mato, otra mujer trabajadora, de hoy, del siglo XXI, que tampoco se entera de nada y todo es culpa de su marido.

¡El Duque nos engañó! ¡Nos engañó a todos!

Tampoco se enteró de nada el secretario de las infantas, García Revenga, que se apresuró a dejar bien claro, en lo que fue la fase 2 del borboneo de fin de semana, que Urdangarin estaba tan en el ajo como el malísimo Diego Torres. ¿Y él, que también formaba parte de Nóos? Pues tampoco se enteraba de nada. Él estaba ahí, meramente, “para asesorar”. Y oiga, la verdad es que asesoró de puta madre, a la vista está. Luego, en 2006, decidió que Urdangarin ya podía “volar solo” (no en vano había cumplido los 40 años, mayoría de edad borbónica). A nadie parece impresionarle el hecho de que el Urgangarin mozalbete de 38 años, asesorado por la Casa Real, hiciera exactamente lo mismo que el Urdangarin talludito e independiente de 40. Casi cabría deducir de sus declaraciones que Revenga asesoraba para determinar qué ciclistas en bolas estaban más buenas, y punto.

Porque, y eso está muy claro, los contratos que consiguió el Instituto Nóos fueron totalmente ajenos a la vinculación de Urdangarin con la Casa Real. Él presentaba proyectos ilusionantes, a veces en el propio palacio de la Zarzuela [1], para poder hablar tranquilamente con los comensales de su suegro (que tampoco se enteraba de nada, como su hija), y claro, la gente se los arrebataba de las manos. ¿Que luego ese dinero desaparecía en el Instituto Nóos y nunca más se supo? Pues ya se sabe: las empresas y administraciones públicas timadas reaccionaban como suele hacerlo alguien cuando el timador, a ojos vista, no tiene absolutamente nada que ver con la Casa Real. “Qué mala suerte. Qué fatalidad. Otra vez será”.

Para rematar la faena, ayer se publicó en El Mundo la primera parte de la entrevista con la amiga entrañable de Su Majestad, la “princesa” Corinna Zu Sayn Wittgenstein. En dicha entrevista, más blandita que la que me hizo mi abuela hace un par de años para preguntarme sobre lo maravilloso que soy, Corinna deja bien claro que decidió buscarle un trabajo a Urdangarin –totalmente legal, totalmente legal- porque sí, porque el chaval se lo había pedido. Y luego, Urdangarin lo rechazó. A mí que me registren, la culpa de Urdangarin, que está siempre empalmado y no se entera de nada. ¡Hasta la entrañable le borbonea, al pobre hombre!

Y le borbonea todavía más en la segunda parte de la entrevista, en la que la “princesa” deja claro que Urdangarin es muy malo porque no ha mencionado unos correos electrónicos en los que se demuestra lo malo que es, y detalla cómo ella le buscó  un trabajo, conminada por su amigo entrañable, el Campechano, para ver si así le colocaban bien. Pero Iñaki, ingrato, rechazó el trabajo: “El Rey me pidió que ayudara a Iñaki a encontrar un empleo apropiado en una organización internacional y reconocida. Cuando no aceptó la oferta de Laureus, me sentí muy decepcionada. Eso me dejó a mí, además, en una posición incómoda dentro de la Fundación”.

La segunda parte de la entrevista es tan infame como la primera en términos de servilismo y diktat desde la Zarzuela, pero, forzoso es reconocerlo, mucho más divertida. Corinna nos regala momentos épicos como “Estoy en la liga de los grandes, y eso es muy duro. Soy mujer, y encima rubia, lo cual complica las cosas aún más”. Y Ana Romero, la periodista de El Mundo a la que le ha caígo el marrón, ante semejante declaración sólo puede apostillar: “añade la princesa Corinna esbozando sus dientes blancos, casi perfectos”.

Y, poco más adelante, Corinna nos aclara que ella trabaja cuando se lo pide España, y lo hace gratis. Por patriotismo: “Ese trabajo que he realizado para el Gobierno español, cuando se me ha pedido, ha sido siempre delicado, confidencial. Son asuntos clasificados, situaciones puntuales que yo he ayudado a solucionar por el bien del país”. Y, de nuevo, apostilla Ana Romero, por si no hubiera quedado claro: “continúa Zu Sayn Wittgenstein, cuya impresionante agenda de contactos le permite poder coger el teléfono en un momento dado para ayudar a desactivar una crisis política, como ha hecho en alguna ocasión para España”.

Desde aquí sólo podemos agradecerle al diario El Mundo, y a Corinna, que nos hayan brindado semejantes declaraciones, que a buen seguro ayudarán a cimentar todavía más la solidez de la Monarquía en España. ¡La amiga del Rey solucionó crisis muy delicadas, muy confidenciales, clasificadas! Uno se imagina al Rey pensando: “huy, esto es una situación delicada, confidencial. Habrá que llamar a Corinna para solucionarlo”.

De todo este borboneo queda claro, cristalino, que Urdangarin se va a comer el marrón. Le van a caer antecedentes penales, igual sale contrito en la tele diciendo que no lo volverá a hacer, o algo, y Santas Pascuas. Porque así, piensan en ese brainstorming privilegiado que es la Casa Real, todo estará solucionado. La gente se dará cuenta de que Su Majestad Campechana es totalmente inocente y que Urdangarin, en definitiva, abusó de su bondad y espíritu generoso, que por otro lado en ningún momento –en ningún momento- fue invocado por parte del malvado yerno. Y, en consecuencia, volverán a amar a la Familia Real como siempre la han amado.

Por si acaso no es así, cunden los rumores de abdicación de Su Majestad, y la activación de la Operación Principito [2]. Incluso este mismo año. Nosotros no sabemos por qué decantarnos. Algunos en LPD creen que una llegada rápida del Principito podría darle diez años más de vida a la Monarquía, y que mejor que Campechano continúe un par de años más, a ver si con un poco de suerte se la lleva por delante. Otros, que confiamos en la capacidad del Principito y creemos que a sus 45 años ya ha madurado para asumir la responsabilidad, pensamos que él también es capaz de hacer lo propio en sólo dos añitos. No tiene el vínculo sentimental que logró forjar Campechano dando un Golpe de Estado y luego borboneando a todo el que se le puso a tiro [3]; y, desde luego, el Principito no es nada Campechano.

Por otra parte, llama mucho la atención que la Casa Real piense que es una buena idea sacar a pasear a Corinna. ¿Realmente creen que así lavarán su imagen? ¿Que eso es lo que había que hacer? En LPD nos haría ilusión que esto no fuera sino el primer paso de una operación, elaborada desde la Zarzuela con la clarividencia de siempre, para colocarnos a Corinna como consorte oficiosa cada vez más presente y, en un par de meses, que la cosa tampoco da tanto de sí… ¡zas! ¡Camila Parker-Bowles! ¡La Reina Sofía, borboneada in your face, que eso sí que tendría mucho mérito!