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La izquierda española: o ETA o Pasok

Primero, lo importante: con estas Elecciones, LPD ha consumado la primera fase de su ejemplarizante Porra Electoral GALEUSCAUSA [1] en tres cómodos plazos. Vea aquí los resultados del recuento [2], proporcionados gracias a la amabilidad de @alfonsotwr [3].

Ahora, el análisis. El PP ha logrado su máximo objetivo, que no era otro que preservar la Xunta de Galicia. Un segundo bluff andaluz [4], esta vez en uno de los principales feudos del PP, habría hecho que a Rajoy le moviesen el sillón desde amigos amables y fieles como Gallardón hasta entrañables abuelitas jubiladas como Esperanza Aguirre. Por no hablar de Pedro J., que seguro que tenía ya una homilía preparada [5], suplementaria para el lunes, con el fin de celebrarlo.

No ha ocurrido así, y ahora Rajoy tiene además a otro candidato más a sucederle, Núñez Feijóo, que puede hacerse los siguientes cálculos: si al PP le van bien las cosas y Rajoy continúa tres legislaturas, tal vez en 2023 pueda ser cabeza de cartel una vez Mariano le dé el testigo. Si le van mal y el rescate, el paro, la inoperancia, la independencia de Cataluña y Euskadi, la invasión marroquí de Ceuta o una combinación de todas ellas más la toma del palacio de La Moncloa por paracaidistas del FMI, Goldman Sachs y el BCE para moverlo del sillón hacen que Rajoy se retire, tal vez pueda presentarme en 2014, perder, presentarme de nuevo en 2018, perder y presentarme una vez más en 2022 y a ver qué tal. Así, hasta que gane, que esto es el PP y quien está al frente lo está hasta que gane unas elecciones, aunque tarde tres legislaturas.

Feijóo lo tiene fácil. Con su victoria, puede esperar cómodamente como presidente de la Xunta de Galicia legislatura tras legislatura, máxime tras la reforma electoral que se afanará en aplicar para que esas maravillosas redes clientelares de legendaria eficacia sigan funcionando en el mundo rural incluso mejor que hasta ahora y el PP siga gobernando allí para siempre jamás, hasta que Feijóo pueda batir el record de longevidad de Fraga [6] al frente de Galicia (le retiraron en 2005, con 82 años). Lo cual acabará pasando a no ser que Beiras (76 años) dé un golpe de mano en 2016. Porque del PSOE, ni se sabe, ni se contesta.

En el País Vasco ha pasado más o menos lo que se esperaba. Un resultado algo mejor de lo esperado para el PNV, algo peor para Bildu. El hundimiento que ya se tenía asumido por parte de PSE y PP. Un escenario que conduce hacia un pacto de gobierno PNV-PSE, pues está claro que el PSE, responsable, siempre dispuesto a garantizar la gobernabilidad, será para el PNV un socio mucho más cómodo que Bildu (coalición que, además, a diferencia del PSE podría disputarle la hegemonía al PNV en el País Vasco). Aunque hay que reconocer que un pacto PNV-Bildu en busca de la independencia tendría su miga. ¡Imagínense qué portadas de La Razón! ¡El sueño perverso de un tertuliano de Intereconomía TVE para no hablar de recortes, parados, rescates y sueldazos de ejecutivos de empresas públicas!

Dado que lo que le interesaba al PP en esta jornada electoral era lo que pasara en Galicia, su resultado ha sido, sin ninguna duda, excelente: contra viento y marea, mantienen el chiringuito, demuestran músculo y fortaleza, y le dan unos meses de calma a Rajoy, sobre todo dado que sólo quedan en lontananza unas elecciones (las catalanas) en las que el PP tiene poco que rascar (como tenía poco que rascar en el País Vasco) y luego se avizoran dos largos años, dos, sin una mísera convocatoria electoral (dos años y medio, en puridad). Mientras tanto, lo peor que puede pasar es que País Vasco y/o Cataluña se independicen. Si no lo hacen, ahí estará el PP para capitalizar el españolismo más montaraz y cerril, incendiando la convivencia a cambio de un puñado de votos. Y, si se independizan, … ¡Aún mejor! Tras librarse de las dos regiones díscolas, en las que el PP tiene una escasa implantación, el resto abrazará amorosamente al PP para siempre jamás. ¡Win-Win!

Sobre todo, mientras siga sin haber oposición digna de mención. El resultado del PP en Galicia, siendo muy bueno, se consigue con menos votos que en 2009 y, sobre todo, con un porcentaje de voto significativamente menor (siete puntos menos) que en las aún recientes Elecciones Generales de 2011. Un desgaste importante, aunque comprensible por la situación económica y también teniendo en cuenta que en 2011 el PP consiguió el mejor resultado de su historia.

El BNG se ha hundido, a causa sobre todo de las escisiones internas, una de las cuales, la protagonizada por el incombustible Xosé Manuel Beiras, le ha hecho directamente un sorpasso in your face en toda regla. Pero, a diferencia del BNG, el PSdG se ha hundido solito. Al igual que el PP, ha bajado también siete puntos respecto de las generales de 2011, en las que el PSOE cosechó, recuerden, el peor resultado de su historia. No es lo mismo perder siete puntos si partes de 52 que de 27. Si partes de 27, y aun así pierdes siete puntos en un año, significa que el partido está en camino de la disolución o la irrelevancia. El PP no está tan lozano como el brillo electoral gallego pueda parecer. Pero está, sin duda, mejor que sus supuestos contrincantes.

El PSOE de Rubalcaba parece querer jugar a una apuesta basada en el “ya volverán”, una vez el votante desencantado con ellos, que les abandonó en 2011, se harte del PP, lo que está sucediendo muy rápidamente. Pero ese votante no está volviendo. Se está yendo a otras opciones que el Wall Street Journal tacharía de “izquierda radikal”, como ICV en Cataluña, Compromís en Valencia, AGE en Galicia e IU en toda España. Adonde no vuelve, desde luego, es al PSOE. Y no lo hace porque no tiene ningún aliciente para ello.

El PSOE hizo una gestión desastrosa y ahora parece querer ser el partido de la responsabilidad, que está de acuerdo con el PP en pagar la deuda a toda costa. De acuerdo con el PP en soltar la pasta que haga falta a los bancos. De acuerdo con el PP en no tocar nada que pueda amenazar el chiringuito político-económico montado hace 35 años (más allá de algún brindis al sol insustancial).

Y, como es lógico y normal, los que se desencantaron del PSOE en 2011 se buscan otras opciones, que van creciendo y consolidándose, mientras el PSOE sigue desangrándose, en un proceso que no tiene porqué tener fin mientras no se produzca: 1) una renovación creíble (o sea, algo que no consista en poner a la “frescura juvenil” de Patxi López y/o Madina); y 2) un discurso programático que satisfaga los intereses e inquietudes de sus electores. Con el discurso actual, seguro que gente como Juan Luis Cebrián estará encantada, pero con eso, desde luego, no ganas elecciones. Las pierdes. Bajas cada vez más. Te hundes desde el 44% que consiguió el Pasok en 2009 hasta el 13% que sacó en mayo de este año y el 5,5% que le auguran los sondeos en la actualidad.

Para ofrecer una auténtica alternativa, hay que serlo. Hay que ofrecer algo diferente a lo que ofrecen tus supuestos adversarios políticos. Y al PSOE se le nota demasiado que detrás de Rubalcaba no hay absolutamente nada, salvo el afán por mantener lo que quede del cortijo, aunque cada vez sea menos.

Mientras la actual crisis continúe, el votante desafecto de los grandes partidos se irá a otras opciones electorales, ya existentes o que aún están por venir, dados los clamorosos huecos que sigue habiendo en la política española, en el centro político y en el espacio electoral anteriormente conocido como “espacio electoral del PSOE”. Y como, por desgracia, todo parece indicar que la crisis continuará, y continuará, y continuará, mientras se aplican recetas que ni aquellos que las aplican se molestan en simular que las aplican para acabar con la crisis, y no para pagar la deuda aunque sea a costa de agravar la situación de todos durante más y más tiempo, el desgaste del actual PSOE no tendrá suelo. Mientras tanto, las alternativas a izquierda y derecha del PSOE seguirán creciendo, como es normal, y más que lo harán si surge algún partido de izquierdas que cumpla estas dos características: a) moderno; y b) con programa. O sea, lo que se conoce como “opciones de la ETA Auténtica Radikal alejada de la realidad”. ¡Queremos un ticket Anguita – Beiras de juventud ilusionante!

El suelo del PP, por su parte, es la existencia del actual PSOE como principal oposición. Por muy mal que les vaya, pueden vivir tranquilos en un escenario en el que el principal rival aspira a un 20% de los votos. Esa es su mayor suerte. Aunque, personalmente, creo que tres años más de Mariano Rajoy gestionando como está gestionando conseguirá perforar su suelo electoral incluso contando con la inestimable ayuda del PSOE.