Esloveno para catalanes (parte 1)

Divertido mapa-ficción aparecido en Google. Para mí Galicia nunca sería Eslovenia, también situaría Ceuta y Melilla en Kosovo y Bosnia sería el triángulo Álava, La Rioja y Navarra. Vojvodina sería Galicia-Asturias; Montenegro, León, y Serbia, Castilla en general.

Hay muchas teorías sobre la disolución de Yugoslavia. Y es normal porque en un chocho internacional que se precie cada potencia tiene sus intereses, pero antes de ver conspiraciones, rutas de abastecimiento energético o sistemas socialistas que amenazan la expansión benéfica del capitalismo, hay que quedarse con el orden de los acontecimientos. Porque en el país de los eslavos del sur surgió una generación de elites dispuesta a matarse de mala manera para lograr sus objetivos y que generalmente no tenía más fin ideológico que aferrarse al machito. Y eso fue, independientemente de lo que hubiera sucedido antes o a quién apoyaron las potencias después, la causa principal de las guerras.

De hecho, la Unión Europea les pidió por activa y por pasiva que por los clavos de Cristo no se disolvieran, que les daban entrada prioritaria en el mercado común –algo que sólo han logrado por ahora Eslovenia y en 2013 lo hará Croacia- pero no hubo manera. Los políticos con un mínimo de sensatez, que ya estaban enfrentados seriamente entre sí, fueron desplazados por tíos con huevos, que dicen las cosas como son, que se preocupan por los problemas reales, etcétera, etcétera. Fíjense qué cosa más curiosa que Milosevic llegó al poder con la llamada ‘Revolución burocrática’ que iba a acabar con los políticos profesionales, los viejos modos de hacer política y esas cosas que demandan en España ahora mismo desde los falangistas a los que tienen sexo tántrico en las acampadas del 15-M.

De todas formas, vayamos al tema. Repasemos paso a paso cómo llegó Eslovenia a independizarse con sólo media docena de tiros de un estado malévolo y opresor. Como dice Francisco Veiga, del “gigante torpe y brutal” que nos retrataban los medios de comunicación. Un viaje, el esloveno, que va del considerarse más europeos, productivos y guapos que el atrasado país en el que estaban encerrados, a esperar ahora en la cola del rescate, con todo el país lleno de huelgas y manifestaciones, cierre de empresas y lo que es, o ha terminado siendo, en definitiva, la plena integración en Europa ¡enhorabuena tíos!

El 11 de noviembre de 1945, después de haber echado a los nazis, los comunistas ganaron las elecciones en Yugoslavia con el 90% de los votos en un 90% de participación. Claro que sólo la lista del Frente Popular concurrió a los comicios, pero no vamos a perdernos ahora en detalles sin importancia. Sí que fue relevante, sin embargo, que en Sebia ganaron sólo con un 68%. Quédense con este dato que no les impidió, a partir de ahí, montar un tinglado a la española con capital en Belgrado. Y a la española porque, como nosotros, que tenemos un Rey republicano, o un estado federal centralizado, ellos hicieron una federación de repúblicas controladas por un partido más centralizado que el Vaticano. Encima con los planes de Tito sobre la mesa, que pensaba que aquello iba a ser una fase transitoria para la fusión en pocos años de todas las nacionalidades en una sola yugoslava. Pero nunca hubo feeling y la realidad fue que en Belgrado, capital de Serbia y Yugoslavia a la vez, estaba el poder económico y militar de todo el país. De modo que los comunistas eslovenos y croatas no tardaron en tener que lidiar con círculos de intelectuales y demás que denunciaban el centralismo.

Básicamente, croatas y eslovenos consideraban que la federación lastraba su desarrollo económico. Aunque bosnios, montenegrinos y macedonios tampoco estaban contentos, se sentían expoliados por los dos anteriores, tanto en mano de obra como en materias primas. Para acabar con estos desequilibrios, croatas y eslovenos tuvieron que financiar el desarrollo de las repúblicas pobres. Pero ‘desarrollar’ una región por el artículo catorce, como bien sabemos en España, no es tan fácil. Y pronto, según señala François Fejtö, eslovenos y croatas se quejaron de que ese desarrollo ajeno les salía muy caro, que se construían fábricas en esas repúblicas “sin justificación real”. Otros autores han dicho que los complejos industriales que se instalaban eran “antieconómicos”. Incluso muchos años después seguían apareciendo noticias que causaban gran impacto en las regiones de dinero, como que al menos una docena de gerentes de fábrica en Macedonia eran analfabetos. Así, la preocupación por las ‘balanzas fiscales’ se extendió a toda la ciudadanía.

A esto hay que sumarle el problema de las minorías. Cuando se produjo la ruptura entre Tito y el albanés Hoxa, comenzó una represión de los círculos albanokosovares que reivindicaban una república albanesa en Yugoslavia, que de propina extendía sus tentáculos sobre región de Tetovo, con mayoría albanesa, en Macedonia (recuerden que poco después del bombardeo de Solana, el UCK hizo en Macedonia lo mismo que en Serbia, aunque aquí sólo logró un acuerdo entre partes patrocinado por la OTAN). Es divertido, los macedonios no querían para su Tetovo lo mismo que reivindicaban ellos para las minorías macedonias de Grecia y Bulgaria. El caso es que el lugarteniente de Tito, el serbio Rankovic, impuso el orden y la ley con la policía en Kosovo. Y no llego a este punto por capricho. El problema kosovar se mantuvo latente, revuelta arriba revuelta abajo, hasta que a finales de los ochenta los eslovenos les dieron su apoyo.

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Pero antes siguieron pasado muchas más cosas. Vladimir Bakarić y Edvard Kardelj eran los mandamases comunistas croata y esloveno, respectivamente. También partisanos allegados a Tito, lo más tope de la camarilla. Kardelj, además, era el inventor del socialismo autogestionario, teoría que ideó en un par de tardes cuando vinieron las prisas para diferenciarse de los soviéticos. Graciosamente, este sistema a principios de los sesenta empezaba a tener dificultades para producir media docena de tornillos, y él mismo, junto a su homólogo croata, fueron los que casualmente vieron la solución en descentralizar más la federación. Su lema era “federizar la federación”. Enfrente tenían al malvado serbio Rankovic, que veía la solución a los mismos problemas por el camino opuesto, centralizando más, el llamado ‘unitarismo’, eufemismo a lo ‘patriotismo constitucional’, pero perdió la batalla por una serie de intrigas palaciegas muy divertidas que detallaremos otro día. El caso es que en 1966 ganaron los periféricos y esto supuso que a partir de ahí, en Serbia, los intelectuales, militares y demás empezaran a sentirse incómodos en la Federación con el rumbo que estaban tomando los acontecimientos. En los ochenta, este descontento fructificó en la polémica del Memorandum, un informe de marcado carácter nacionalista serbio elaborado por intelectuales que se filtró a la prensa antes de haberse terminado. Luego iremos a él.

Porque antes viene el famoso 68. Lo que sucedió este año marcó el destino de la nación, o lo aplazó, según se mire. Por un lado, estaban las revueltas estudiantiles. En Serbia fueron acogidas con simpatía, pues los estudiantes venían a pedir lo mismo que en teoría predicaba el socialismo. Tito cedió ante los chavales y les dedicó unos parabienes. Al fin y al cabo se oponían a la ‘burguesía roja’, una mezcla de clases medias que medraba en la economía tanto privatizada como estatal y las clases acomodadas del partido. Algo que Tito no podía defender en público precisamente. Aquello fue casi un brindis al sol (luego a Milosevic le obsesionó que no se manifestaran los estudiantes por este antecedente, por el poder moral que les había conferido Tito) Por cierto, el autor del concepto de ‘burguesía roja’ fue Milovan Djilas, partisano montenegrino amigo personal de Tito, en su obra ‘La nueva clase’. Desde la vicepresidencia de la nación, casi designado como sucesor, criticó los privilegios de las elites del partido y lo que logró fue que le echaran del mismo y metieran siete años de cárcel. Pero como el hombre seguía, erre que erre, años después, como si de una universidad española se tratara, en lugar de putearle a él, por su prestigio, se cepillaron a sus discípulos como represalia. Luego, en los ochenta -el tío era incombustible- condenó que el país se encaminaba hacia el desastre e incluso la guerra y que la ‘burguesía roja’ ahora se estaba travistiendo en una peligrosa ‘burguesía nacionalista’. Tonto no era Dilas.

Pero volviendo al 68, las revueltas en Croacia no fueron como las serbias. Tenían un componente nacionalista importante y la cosa allí fue más grave. Hubo miles de presos, entre ellos el bueno del posteriormente presidente croata, Franjo Tudjman, que andaba escribiendo libritos en plan Pio Moa sobre que Jasenovac (el campo de concentración más escalofriante de la II Guerra Mundial donde murieron al menos 150.000 serbios a manos de fascistas, ustacha, croatas) no había sido para tanto.

A estas alturas, el psicoterapeuta de Tito empezó a sufrir problemas de estrés. El mariscal, que se había declarado solemnemente ‘el primero de los estalinistas’, que había purgado a todos los troskistas, cuando rompió con Stalin, inevitablemente se había tenido que poner a purgar estalinistas al ritmo que el resto de democracias populares se purgaban titistas. Y luego él, que era croata, estaba purgando croatas. Por no hablar de las críticas de elitistas y clase privilegiada que recibía su camarilla y correspondientes chupópteros, ellos que como partistanos habían echado a los nazis corriendo por el monte alimentándose de musgo y limpiándose el culo con la mano. ¿Por qué tanta crueldad? Por eso no es de extrañar que, como dice Francisco Veiga, resolviera los problemas cual Zapatero, dando una de cal y otra de arena. Si había reprimido las reivindicaciones nacionalistas croatas, luego se sacó de la manga la Constitución de 1974 que descentralizaba mucho más el país. Y a los serbios no les hizo maldita la gracia porque les colocaba dos autonomías en su república, Vojvodina y Kosovo, con voz propia y derecho a veto, lo que no ocurría con las minorías serbias en otras repúblicas. Semillas de odio para cuando estallase en todo su esplendor la crisis del socialismo autogestionario, no por nada teórico, que no se ofusque ningún carlista que votara a Carlos Carnicero, sino porque era autogestionario en teoría, pero controlado por el partido en la práctica, de modo que, como todo lo citado anteriormente, lo que en realidad era fue un engendro.

Sin embargo, y aquí viene lo bueno, pese a los parches el país permaneció muy unido, con puño de hierro y voluntad firme. Motivos no faltaron. Esa primavera de 1968 los soviéticos tuvieron a bien, como todo el mundo sabe, invadir Checoslovaquia, lo que dejó el mapa clarito y diáfano. A raíz de esto, en ese país los eslovacos se olvidaron de sus reclamaciones soberanistas porque preferían estar con los checos que ‘independientes’ y en la esfera de influencia directa de los rusos. En Yugoslavia pasó exactamente lo mismo. Eslovenos y croatas estaban mejor dentro de Yugoslavia que tratando de tú a tú con la Unión Soviética en, no olvidemos, el que era su corral o patio trasero. Hay que tener en cuenta el impacto que tuvo lo de Praga. El psicoterapeuta de Dubcek también lo pasó fatal. A este comunista eslovaco, que se describía a sí mismo como el más prosoviético de los prosoviéticos, le habían ido a buscar en tanque. Los países del Este con devaneos democráticos, con la vista puesta en las democracias occidentales, como el caso de Eslovenia y Croacia, gracias al paraguas de Yugoslavia podían conservar soberanía y sus conquistas de mercado, por las que no daban un duro lidiando de tú a tú con la Unión Soviética a la vista de los acontecimientos de Berlin, Budapest y Praga. Así que entonaron el virgencita que me quede como estoy. La cosa podía evolucionar con la misma alegría con la que podía involucionar.

Y así se siguió hasta los años ochenta. Con la Constitución de 1974 los croatas al menos pudieron controlar sus ingresos por el floreciente turismo, lo mismo que los eslovenos con su industria tecnológica, que encima vendía sus productos a un pueblo yugoslavo que no tenía opción de comprar otros –eso sí, me comunican por el interfono que una lavadora eslovena te duraba toda la vida, no como las mierdas de ahora, e incluso algunas siguen aún funcionando.

Dijo Fejtö cuando escribió su ‘Historia de las democracias populares’ allá por 1971, que Yugoslavia tenía muy mala pinta porque, en resumidas cuentas, estaba todo el país cogido con alfileres. Ya lo hemos visto. Pero es que además, había otro problemilla: los rusos, que no se daban por vencidos así como así, no eran como el Barça de Guardiola que cuando pierde te sonríe y te tiende la mano inclinando diez amorosos grados la cabeza hacia un lado. Difícilmente podían los soviéticos olvidar la herejía titista, el roto que les había hecho el mariscal en su bloque querido con el socialismo autogestionario y otros inventos aún más fabulosos, como los países ‘no alineados’ que el croata lideraba. El Kremlin se había puesto manos a la obra, cuenta este autor, a infiltrar espías, dobles agentes y toda esa fanfarria para azuzar el nacionalismo serbio aprovechando el potencial pucherito victimista-nacionalista, válgame la redundancia. Esa será la guinda del pastel, vino a decir Fejtö, y el cabrón no podía tener más razón.

En los ochenta, tras la muerte de Tito, se sucedieron una serie de cataclismos económicos que ni nosotros, los españoles actuales, podríamos concebir. El nivel de vida sufrió unos arreones terroríficos. Encima en Kosovo volvió el mambo con revueltas estudiantiles y, para rematar, apareció un político de los que llaman a las cosas por su nombre, que estaba ahí para resolver los problemas no como otros políticos ocupados en tirarse los trastos a la cabeza, era el serbio Slobodan Milosevic. Comunista de cuna, este buen hombre, que había viajado a Estados Unidos en un sin fin de ocasiones y que se le consideraba un tipo moderno, pergeñó un discurso mitad socialista Manu Chau, mitad nacionalista Arzallus. Le fue bien, ya que aprovechó el asunto del Memorandum que llevó a la opinión pública serbia la sensación de que su país era más víctima que un niño de Dickens, e inició la ‘revolución burocrática’ en plena crisis de todo el bloque socialista.Entonces sí, empezó la juerga buena:

En 1987, y ésta no es una crónica de Diego Torres, el presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, hizo su primer viaje a oficial a un país socialista. Su destino, Liubliana, Eslovenia… (continuará)


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  1. Comentario de Nacho Pepe (14/10/2012 16:56):

    Por favor, que le den una cátedra ya a este hombre

  2. Comentario de Melò (14/10/2012 17:02):

    Esperando impaciente los próximos capítulos. Genial.

  3. Comentario de Guillermo López García (14/10/2012 18:36):

    Madre mía. Y lo mejor es que se supone que este pedazo de artículo es la previa, el prólogo, el “telonero” del artículo en el que pasan las cosas serias. ¡Queremos leerlo ya!

  4. Comentario de square82 (14/10/2012 19:04):

    ¿Por qué nos haces esperar tanto entre artículo y artículo? Queremos mas…

  5. Comentario de Karraspito for President (14/10/2012 19:21):

    Yo ya me estoy tocando imaginándome que todo lo que he leído ya no es ni la mitad del total. Con las ganas que tenía de conocer el tema yugoslavo en profundidad. Álvarez, te hamo.

    Voto por lo de la cátedra sobre países del este. Se la tiene más que merecida.

  6. Comentario de lalo (14/10/2012 21:04):

    buen articulo, alvaro, y me alegra mucho este prologo, al igual que tu, yo pienso que para poder explicar cualquier fenomeno hisotirico politico o economico, hace falta ir atras en el tiempo para que se pueda entender todo, es como coger carrerilla o impulso. deseando leer los siguientes capitulos. el de kosovo lo conozco un poco.. asi que aqui tienes un español, que como buen mesetario, esta presto con el cuchillo entre los dientes para buscar punta en cualquier minucia…

  7. Comentario de Andrés Boix Palop (14/10/2012 22:25):

    Entonces, Cataluña… ¿es Eslovenia? ¿Eslovenia tenía territorios asimilados como Baleares o Valencia? ¿O eso sería más bien Criaxia? Vamos, que sigas… ¡pronto!

  8. Comentario de Sr Habe (14/10/2012 22:53):

    De lo mejor que he leido en LPD en mucho tiempo, y ya es decir…

  9. Comentario de Ferrim (14/10/2012 23:04):

    Muy bueno, me va gustando. La referencia a Tudjman ha sido muy buena -el tipo no era ninguna hermanita de la caridad, como comúnmente se cree, quizá por contraposición a Milosevic.

    Eslovenia y Croacia venían a ser las Cataluña y País Vasco de la federación yugoslava, aunque entre sí tenían bastantes diferencias. La más importante para el caso, aunque Álvaro lo explicará mucho mejor que yo, es que Eslovenia era étnicamente muy homogénea y hasta tenía su propio idioma, mientras que en Croacia existía un importante pifostio, como en todas las repúblicas en las que se hablaba serbocroata/bosnio/croata/serbio/montenegrino (márquese la que proceda), y que tendría mucha incidencia en lo que pasó después.

  10. Comentario de Rand (15/10/2012 02:35):

    Cuando leo estos artículos tan precisos de épocas históricas no tan lejanas, tengo sentimientos enfrentados. Por un lado me alegro de vivir en una época más pacífica, aunque una mierda en algunas facetas. Por otro me queda la honda curiosidad de saber como sería vivir en un régimen tan autoritario y restrictivo, pero del lado contrario al que tuvimos en España. Porque claro, para saber como se vivía con Franco solo tienes que preguntarles a tus padres y a tus abuelos, pero para saber como se vivía con Stalin o con Tito ya es más jodido encontrar a alguien a quien preguntar.

  11. Comentario de Berdiaev (15/10/2012 09:36):

    Aunque el artículo busca similitudes, hay muchas derivadas que no cuenta porque busca la técnica “el follonero”, que la realidad se ajuste a mis premisas.
    La confederación Yugoslava era un lío desde el principio, su construcción desde la Primera Guerra Mundial, los reyes germánicos que les impusieron, estados tapón para frenar a Alemania.
    En Viena, es muy gracioso ver las cabezas de los gloriosos ejércitos austro-húngaros, en el Ministerio de Defensa, y como los austríacos te van nombrando, servios (con v en español de toda la vida), croatas, checos, eslovenos, es decir, el Imperio tenía claras las identidades de esos grupos desde su inclusión-liberación de los turcos.
    Obviar todos los antecedentes para hacernos creer que lo de Yugoslavia se basó en las élites “pelas y mondás”, que en treinta años se podría construir una federación que no hubo nunca y que esto no es un Barça-Madrid, hace que pueda decir, un buen artículo, sí, pero no es justo para hacer el análisis serio que necesitamos para un Cataluña-España, como si Cataluña no fuese España, innecesario por perogrullada, lo que se demuestra en que la élite política catalana nos lleva años de ventaja en su discurso, por ejemplo, denominando al resto con términos como “Confederación Ibérica”, como decía Carod-Rovira, porque ellos saben que sin Cataluña no podermos llamarnos España, como Servia no podía seguir llamándose Yugoslavia.
    No es solo una cuestión terminológica. Ya veremos que risa cuando mucha gente tenga que cambiar su DNI y no ponga España, sino Confederación Ibérica. Qué bien nos lo vamos a pasar, cuando a alguien en el centro ya no se le diga ladrón o jilipollas, términos que quedarán reducidos al término “Catalán”, “jordi” o algo así.
    Se está generando una espiral que sería mejor intentar parar antes de que empecemos con situaciones que no deseamos ninguno.
    Que se sienten y se realice un plantemiento aceptable por todas las partes antes de que comiencen las barbaridades, intelectuales o físicas.

  12. Comentario de Ròdia (15/10/2012 10:29):

    Pues en la I Gª Mundial los nacionalistas catalanes apoyaban a Serbia, que era entonces un pequeño David contra el Goliath austrohúngaro apoyado por Alemania, y encarnaba la causa de los nacionalismos antiimperialistas.

    Yo el paralelismo de la vaticanista y filofascista Croacia lo veo más con Castilla.

  13. Comentario de Garganta Profunda (15/10/2012 10:48):

    ¡Más, queremos más!

    Lean los cómics de Joe Sacco al respecto. Son también muy instructivos.

  14. Comentario de Quebec (15/10/2012 11:32):

    #12 Ojo con las identificaciones al hablar del amor de los nacionalistas catalanes a los serbios en la Iª Guerra Mundial, porque por entonces los “hechos diferenciales” de unos y otros actuaban como elemento aglutinador y no de conflicto. El eslavismo era el denominador común para serbios y para bosnios ante la anexión de la última región por el Imperio Austrohúngaro, y se sentía una empatía en común frente a nacionalismos (e imperialismos) no eslavos como el germánico o el turco. Esto deja claro lo importante que es la coyuntura y la voluntad de estar a buenas o no….

  15. Comentario de Latro (15/10/2012 12:05):

    Usted siga con la historia y si puede incluyame a los Laibach en el asunto, que es lo único de cultura eslovena que conozco pero vamos, fan hasta el fin…

  16. Comentario de Álvaro (15/10/2012 13:33):

    Gracias por los comentarios y por tan entusiasta acogida. Esto no es más que una empanada de libros viejos, la obra del señor Veiga y la hemeroteca. Busquen por su cuenta que seguro que encuentran más datos de interés.

    Como es obvio, las comparaciones con España pertenecen más al terreno del humor o de la casualidad caprichosa. Son muchos los motivos que nos hacen diferentes, pero dejando de lado religiones y alfabetos o fronteras con los turcos, yo me quedo con el hecho de que aquí si se casan una murciana y un asturiano a nadie se le ocurriría denominarlo “matrimonio mixto”. Podría ser zoofilia, pero nunca se daría la gente con el codo a su paso diciendo ‘pst, que él es de Asturias’. Además, más a mi favor, en España, los nacionalismos han sorteado esta realidad diluida, falta de confrontación, con el “vasco/catalán es todo aquél que trabaja o vive en Euskadi/Catalunya” que encima les permite sumar al foráneo a su causa. Lo nuestro es completamente distinto, en absoluto comprable.

    No obstante, profundizar en los matices de cada nacionalidad no me parece relevante, porque pertenece al terreno de las teorías que yo rechazo de plano que vienen a decir que estaban abocados a matarse por odios intestinos atávicos. Creo que el estallido de la Federación y las prisas de croatas y eslovenos por largarse tenían más que ver con motivos económicos y, sobre todo, con el deseo de librarse del comunismo. En el año 89 vieron una pequeña rendijita abierta en el telón y trataron con toda su alma de colarse por ella, porque nada garantizaba que Gorbachov fuese a liar la que lio, bien podría haberse involucionado como demostró el intento de golpe de Estado del 91.

  17. Comentario de kirikiño (15/10/2012 14:39):

    Qué artículo más cojonudísimo, coño. Respecto de los paralelismos, tampoco establece tantos, ni creo que sean el hilo conductor del asunto, simplemente se detiene en algunos elementos con parecido sabor añejo. Que continúe, es una orden.

  18. Comentario de Latro (15/10/2012 14:47):

    Los paralelismos, apartando la risa que es una intención como otra cualquiera, a mi me parecen interesantes, mientras uno no se lie a pensar que son isomorfismos absolutos porque, francamente, no. Aqui ni hay separaciones religiosas de por medio, ni “etnias” que tengan una nación vecina (lo mas parecido seriamos los gallegos y ya sabemos que la alternativa lusofílica se ve con mucho afecto por un 0.000001% de la población…)

  19. Comentario de emigrante (15/10/2012 14:59):

    Ya es casualidad que el pasado agosto estuve de vacaciones en Eslovenia y triscando por los Alpes Julianos me encontré a bastantes turistas españoles y casi todos eran catalanoparlantes.

    No se si me estoy remontando demasiado atrás en el tiempo, pero también me parece un factor a tener en cuenta que durante siglos entre Eslovenia y Croacia y el resto de Yugoslavia estuvo el “límite de Europa”, es decir, la frontera entre el Imperio Habsburgo y en Imperio Otomano y eso imprime carácter como los sacramentos indelebles. Vamos que no todo sería por la pela.

  20. Comentario de Fulano (15/10/2012 15:00):

    Milovan Djilas no solo era un tío listo, sino también con un valor considerable, porque fue a Moscú y le echó en cara a Stalin que el ejército rojo en su paso por Yugoslavia había dejado un rastro de mujeres violadas. Stalin replicó que después de lo habían sufrido sus soldados, cómo se les podía reprochar que bebieran un poco y se divirtiéran con las mujeres del lugar. Nunca olvidó esa impertinencia.

  21. Comentario de Álvaro (15/10/2012 17:12):

    Qué gran ministro de Educación se perdió España con Stalin. La respuesta a Dilas sacada de ‘El tirano rojo’:

    “Usted ha leído, por supuesto, a Dostoyevsky ¿Sabelo complicada que es el alma humana, la psicología humana? Pues bien, imagínese a un hombre que ha luchado desde Stalingrado a Berlín, más de mil kilómetros a través de su propia tierra devastada, sobre los cuerpos sin vida de sus camaradas y sus seres queridos. ¿Y qué tiene de malo divertirse un poco con una mujer después de tantos horrores? Usted se imagina que el Ejército Rojo es una fuerza modélica. no lo es, no puede serlo. Lo importante es que luche contra los alemanes”.

  22. Comentario de isblagi (15/10/2012 17:40):

    Hoygan! Que va a ser lo próximo? Serbo-bosnio para Españoles? Montenegrino para Andaluces??? Que yo lo único que sé de esta historia es que los yugoslavos eran muy, pero que muy buenos jugando al basket, y que nos regalaron perlas futbolísticas como el montenegrino Midjatovic y el croata Prosinecki…
    … por eso se agradece la explicación del caso en modo “parvulitos”. Enhorabuena Alvaro. Ahora a esperar con ganas que continue la disección, y a ver como resolvemos nuestro conflicto balcánico ibérico. Que no se les ven muchas ganas a los dirigentes de sentarse a charlar del tema.

  23. Comentario de Oddball (15/10/2012 19:24):

    A Stalin lo que le pasa es que como aún no habían nacido los hermanos Cohen, pues le toca al hombre tirarse el pegolete con Dostoyeski, cuando lo que el cuerpo le pedía es un “Pues verá usted joven, Yo no ví morir a mis colegas con la cara en el barro para que esa puta, guarra, calientapollas…”

  24. Comentario de k98k (15/10/2012 19:47):

    Alvarito, por los clavos de Cristo, tu te estás follando a una serbocroata como que yo me vuelvo a Belgrado el año que viene, me cago en todo.

  25. Comentario de EgoSum (15/10/2012 20:50):

    No esperarán que los soldados rusos, campesinos en su mayoría, estuviesen educados en buenas maneras. Stalin era poderoso, pero no omnipotente, y no podía en 20 años haber hecho cambiar tanto la sociedad soviética. No olviden que el ser social determina la conciencia. ;)

  26. Comentario de de ventre (15/10/2012 23:21):

    y lo peor es que después de tanta guerra civil y encono entre exrepúblicas, los muy cabrones se reparten entre ellos los dix y douze point (ten y twelve) points en eurovisión!

    para eso hemos muerto un millón de yugoslavos?

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  27. Comentario de Judge Dredd (16/10/2012 00:31):

    Joder Álvaro, se ha quedado usted en la gloria.
    Como resumir toda la obra de Veiga en un plis plas y hacerlo divertido.
    Reverencias a su paso.

  28. Comentario de desempleado (16/10/2012 10:05):

    Hoy en día nadie lo diría, sin embargo uncle joe era un tío muy leído. Estaba convencido de la capital importancia de los escritores, “ingenieros del alma” los llamaba. No obstante, hay que tener en cuenta que, como muy bien dicen por arriba, el ser social determina la conciencia. Eso ocurre en el caso del hombre de acero y en el del inspector aznar lópez.

    Me uno al coro de felicitaciones y alabanzas.

    pd: Tengo en la recámara la precuela de “el tirano rojo”, la cosa promete.

  29. Comentario de Gekokujo (16/10/2012 15:26):

    Muy bueno, felicidades. Y gracias por ahorrarnos el tostón.

  30. Comentario de Datil (17/10/2012 00:20):

    Alvaro, la operacion Tormenta, de la que se habla estos días, ¿no causó poquísimos muertos (se habla de 150) para lo que podría suponer una acción de limpieza étnica de estas características? (250.000 serbios de Croacia debieron abandonar su hogar)

  31. Comentario de Datil (17/10/2012 00:24):

    Y la pregunta de siempre: ¿Cómo ·”$”·$·” se puede conseguir el libro de Veiga “La trampa balcanica”?

  32. Comentario de Álvaro (17/10/2012 14:31):

    Dátil, así rápidamente. Creo que Serbia sólo reclama 1960 muertos y desaparecidos en la Operación Tormenta. 1200 serían civiles: 522 mujeres y 12 niños. De los casi 2000, se dan por muertos y enterrados a 900. Los otros se están investigando aún, pero con trabas por parte de Croacia. Luego lo ‘oficial’ parace que son ciento y pico. Pero lo grave es que echar a 250.000 personas de las casas en las que han vivido durante cientos de años, que quede impune, vale, que ni se mente, es chunguete. También hay que tener en cuenta el ratio de muertos por hora, porque creo recordar que la operación se hizo en dos días aproximadamente.

    Aquí tienes una Trampa Balcánica por 24 euros:

    http://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=8464846153&searchurl=sts%3Dt%26tn%3Dla%2Btrampa%2Bbalc%25E1nica%26x%3D76%26y%3D18

  33. Comentario de Regularizado (17/10/2012 17:38):

    Alvaro, mi más sincera enhorabuena por su artículo.

    Ha logrado usted la magna proeza de reunir en una sola pieza periodística una guerra civil, un federalismo asimétrico, un “X-se-rompe” y a los nazis. ¿Cabe mayor gozo para alguien educado en el panorama mediático hispano?

    @emigrante, ya es casualidad que yo estuviera por Croacia en las mismas fechas, pasando además por Bosnia camino de Dubrovnic. Paramos en un bar y aquello no era Herzegovina sino la Croacia Irredenta de la de banderas y bufandas que exhibían. A los Kulturmenschen les queda bastante trabajo y dinero por meter ahí abajo antes de que aquello se normalice.

  34. Comentario de Datil (18/10/2012 22:30):

    Ya se ha puesto en contacto conmigo el vendedor. ¡Gracias!

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