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Urdangarinoak, el Catalán

La Casa del Rey lo ha dicho claramente: el comportamiento del yerno real Iñaki Urdangarín ha sido “no ejemplar”, y por eso, desde ahora, le apartan de la vida oficial de la Familia Real, como diciendo: aquí no ha pasado nada. ¡Urdangarín ha sido expulsado de la Hermandad Campechana [1]! Previamente, Urdangarín había hecho un comunicado desde Washington, una declaración telefónica a la Agencia EFE, en la que venía a decir que sí pero no, y que lo siente mucho. A todas luces insuficiente para los criterios éticos y de comportamiento público para dar ejemplo que se manejan en el Hogar de la Campechanía.

Por si Ustedes no lo recuerdan, Iñaki Urdangarín es vasco, y jugó para el Barça. Con mucho menos hemos dicho que alguien es prácticamente de la ETA. ¿Y cómo pudo alguien así infiltrarse en el entorno de la Familia Real y abusar tan cruelmente de su natural generoso y de la campechanidad inherente a sus miembros, en particular Campechano I?

2004. Mientras Urdangarín se forra con el Instituto Nóos, ETA declara una tregua "sólo para Cataluña". ¿Casualidad?

No está claro cómo lo consiguió, pero en LPD hemos tenido un sueño en el que las cosas ocurrían así: estaba Urdangarín en la calle, leyendo poesías independentistas de Salvador Espriu en catalán normativo mientras hacía, al mismo tiempo, un cóctel molotov para tirarlo contra un cajero automático, cuando vio salir a la Infanta Cristina de su duro trabajo diario en La Caixa, donde Cristina había sido contratada por sus méritos y por su espíritu de sacrificio. Y se dijo: “aquí voy a trepar que da gusto”. Urdangarín lió a la ingenua infanta, le hizo un par de requiebros, se la ligó, y a partir de ahí a pegarse la gran vidorra. En dos fases:

– La primera es la más conocida, porque es la que los medios de comunicación nos llevan contando meses: Urdangarín montó el Instituto Nóos y se dedicó a forrarse a base de vender humo a pródigas administraciones autonómicas y locales dispuestas a pagar millones de euros a cambio de nada [2]. ¿De nada? Bueno, a cambio de complacer a la Familia Real, claro. La Infanta Cristina también formaba parte de la Junta Directiva de Nóos, pero ella seguro que no se enteró de nada; estaría dedicada a causas solidarias, cosas así. Es más: para que fueran aprendiendo, Urdangarín montó una empresa de asesoría, o algo así (Namasté, SL), de la que hizo socios y accionistas a sus propios hijos, con tres y cuatro años, además de a su esposa. Seguro que todas las juntas de accionistas se hacían en vasco y, claro, así ni la Infanta ni sus hijos podían enterarse de nada.

– La segunda fase es más reciente: Urdangarín consigue un cargo-chollo en Telefónica. Como ha aprendido del ejemplo diario que le proporciona su mujer, la Infanta Cristina; sus cuñados, la Infanta Elena y el Príncipe Felipe, y sus suegros, Su Majestad Campechano I y la Reina Sofía, Urdangarín dedica su valioso tiempo a implicarse en causas solidarias, relacionadas con la Fundación Proniño de Telefónica. A juzgar por la cuenta de Urdangarín en Twitter, donde más o menos el 100% de los mensajes son promoción de Telefónica, el hombre se ha tomado su trabajo muy en serio (o eso, o que cobra con tarifa Urdangarín, a 10.000 euros por tuit, y entonces se entiende más aún tanto celo).

Emprendedores en acción

Y ahora llega el final del camino. Campechano se ha deshecho de Urdangarín. Por un comportamiento que evidentemente es impresentable [3], pero que no es muy distinto, en cuanto a los motivos por los que alguien puede cobrar un pastón a cambio de casi nada, que recibir un yate como regalo de unos amigos empresarios, o un coche de lujo, o un tratamiento de favor por parte de la banca española en la gestión de los ahorros de Su Majestad, como haría el Banesto de Mario Conde en los 80, según explicó Jesús Cacho en su libro sobre Mario Conde (¡todo fue idea de Cacho, señor fiscal! ¡A mí no me mire!).

Cabe resaltar en esta historia, por cierto, la valiente actuación de la reina Sofía, que al menos ha decidido apoyar a su hija (sea porque pone el afecto por encima de la conveniencia estratégica o porque la reina piense que lo que ha hecho Urdangarín no es para avergonzarse ni para que los medios hablen de ello), lo que contrasta bastante con la desabrida decisión de la Casa Real de apartar de un plumazo a Urdangarín, de la noche a la mañana. Como si con eso fuese a arreglarse el problema a ojos de la opinión pública. Como si no estuvieran claros cuáles son, exactamente, los motivos por los que Urdangarín recibía un pastón de dinero público por montar chorracongresillos de un par de días.

Por primera vez en mucho tiempo, será interesante escuchar el mensaje de Nochebuena de Su Majestad. Aunque no diga nada de este asunto, o precisamente por ello. Cualquier cosa nos valdrá, por ejemplo un “tenemos que apretarnos el cinturón”, “vienen tiempos difíciles”, “la Familia Real se solidariza con el sufrimiento de los españoles”… Urdangarín ha entreabierto la veda y, con ello, ha insuflado una nueva esperanza en el espíritu de todos los republicanos.