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Alemania se va decidiendo: comprando PIGs a precio de saldo

Hace no mucho hablábamos en esta página del dilema alemán [1]. Una disyuntiva que, expresado en plan bruto, venía a ser si les salía a cuenta o no poner dinero para sacar del atolladero a Grecia, Irlanda, Portugal y el resto de cerditos sucios y con finanzas pringosas como España y, sobre todo, Italia para salvar el euro y esa Europa donde son hegemónicos o si, por el contrario, les interesaba más dedicar ese dinero a recapitalizar sus bancos y pagar los destrozos asociados a que todos esos países quebraran, dejaran de pagar parte de sus deudas y se cepillaran la zona euro. Por el momento, y en medio de sonrisas heladas a medio camino entre el alivio y el pavor de franceses e ingleses (que incluso han llevado al Parlamento, por primera vez en su historia, una propuesta para salirse de la UE), los alemanes han decidido, poquito a poco, pasito a pasito, que puestos a poner el dinero, de momento (y siempre que no salga muy caro), pues siguen apostando por eso del euro que tantos beneficios les reporta. Y siguen apostando por un euro con un perímetro ambicioso, al menos mientras la factura no sea estratosférica.

La decisión, en España, ha sido acogida con satisfacción. No hemos sacado los pompones porque, como es sabido, aquí lo que quiere la afición es que nos compren directamente, por la vía rápida y sin vaselina. Luego ya hablaríamos de la presión fiscal alemana, así como de una inspección digna de ese nombre. Pero de momento, y  mientras la cosa sea así como vaporosa, a esto de Europa somos los primeros en apuntarnos. Ya se sabe: la solución a la crisis pasa por más Europa, una mayor integración, eurobonos, política fiscal única, las mismas reglas para todos… Si por algo no están gustando en España las respuestas alemanas a la crisis es porque nos parecen poco ambiciosas, lentas, tímidas, demasiado prudentes…

Todo eso, por supuesto, en teoría. Luego, en la práctica, a la mínima que viene la EBA a recordarnos que nuestros bancos están al borde de la quiebra y ese Ecofin de la muerte anunciando la buena nueva de que a recapitalizar tocan, y nosotros los primeros (y más que nadie) por la senda constitucional, pues en ese momento ya ha habido quien ha torcido el gesto. ¿Pero no era más Europa lo que veníamos pidiendo? Pues más Europa. Y demos gracias de que todavía no les ha dado a los alemanes y esos chavalotes de la EBA por obligar a contabilizar por lo que valen las bolsas de suelo de nuestras instituciones financieras. Porque las Cajas, sí, tenían mucha hipoteca concedida alegremente y ahora tienen pisos por vender y gentes con una deuda de por vida con la entidad. Pero nuestra querida banca lo que tiene es suelo para hacer 2.000.000 de viviendas. Suelo que es el resultado de créditos fallidos a promotores y constructoras varias que no han podido pagar los créditos, han bajado la persiana, y se han largado con viento fresco dejando esos solares que ahora no es que valgan un 30% menos, ni un 50%, ni un 60%… es que valen 0, en los activos de nuestras entidades. Donde siguen contabilizados a precio de hace 6 años, por obra y gracia de este sistema de supervisión, que es el mejor del mundo mundial, que tenemos para nuestro mejor sistema financiero del mundo. El día que nos apliquen lo de “más Europa” a la fiscalidad nos vamos a cagar en todo. Pero como nos apliquen lo de “más Europa” a la banca española la cosa puede ser para coger el trabuco como Agustina de Aragorn, hija de Mordor, nieta de Légolas.

Entre los emotivos cantos patrióticos, envueltos en la bandera, al grito de “tongo”, ha sido especialmente entrañable leer todo tipo de quejas sobre cómo los alemanes han estado manipulando sus cifras de déficit, de deuda, incumpliendo todo tipo de pactos y ahora, encima, maquillando  los resultados de su banca. ¡Angelitos! ¿Pero no queríamos más Europa? Pues en esa “más Europa”, como es lógico, los alemanes tienen cierta capacidad para diseñar a su imagen y semejanza las medidas de rescate, el operativo y todo el tinglado asociado. ¡Pero si el FEER de las narices es una cosa regida desde Luxemburgo con reglas de Derecho inglés porque la tradición alemana, desde la ocupación, es vender así su deuda soberana! Blanco y en botella.

Mientras tanto, Italia se acerca cada vez más al borde del precipicio y la ordenada quiebra griega con quita del 50% (que de momento, por esos misterios de la alquimia financiera, no ha puesto en jaque a la banca francesa y alemana ahíta de bonos griegos hasta el cuello) puede manifestarse insuficiente en cualquier momento. Con más quitas habrá una importante crisis bancaria europea (y no solo es Grecia, recordemos, sin Portugal e Irlanda, retrocedidos a niveles de vida de los años setenta del siglo pasado). Como haya más condonaciones puede que Italia se pida la suya (o la declare unilateralmente que esta gente es italiana y no llevan tan bien como nosotros que los alemanes “les rescaten”) y habrá una importante crisis bancaria. Si los alemanes dejan caer a estos países el euro tal y como lo conocemos estaría liquidado… y habría una importante crisis bancaria. Teniendo en cuenta el importante déficit y la escasísima capacidad de reacción de las finanzas públicas europeas, esa crisis bancaria puede ser de órdago. La ventaja es que, una vez totalmente liquidado el viejo régimen europeo, con quitas, deuda por las nubes, bancos quebrados y medidas de austeridad salvajes para contentar al FMI, los alemanes ya se podrán comprar a los PIGs a un precio que les convenga. Para esa época, si eso, siempre y  cuando sigan pensando que el euro es una buena idea, que enchufen la máquina de hacer euros del Banco central, que ya estará claro que será “su” banco central, monetaricen un poco la deuda acumulada, se compren un buen cacho, como hace la FED o el Banco Central de Japón y, al fin, tendremos “más Europa”. Que no digo yo que sea una mala solución.  Europa siempre se ha integrado, en el fondo, a las malas. La unión económica en serio sólo es posible como consecuencia de un desastre de proporciones importantes. Hacia ese panorama nos dirigimos. Lo que pasa es que siendo quizás no demasiado malo que dentro de 30 años gracias a este follón Europa se parezca más a un Estado federal de lo que ahora podemos imaginar, esa construcción del “más Europa” nunca ha sido tan costosa, dolorosa y terrible para todos. Los sacrificios van a ser enormes. Lo fascinante es que, por aquí, seguimos sin cuestionar si, en el fondo (por mucho que sea muy probable que sí), valen la pena. Tampoco hay nadie demasiado dispuesto a explicarlo.

Actualización 31/10/2011 a las 20.54: Los griegos parece que la van a liar parda, aunque a estas alturas es todavía un mero rumor todo indica que van a cometer la osadía de someter a referéndum el generoso plan de “rescate” que los alemanes han preparado para ellos. Traducido, que van a decidir entre todos, votando, como si tal cosa, si efectivamente se suben al carro del diktat económico centroeuropeo para las próximas décadas o se bajan del euro de una vez. En España, que si ya tenemos claro que a nosotros lo mejor que nos puede pasar es que nos “salven” sin preguntarnos imaginen lo que pensamos respecto de la conveniencia de que salven a los demás por la vía rápida, sin preguntar y sin anestesia, vamos a asistir a un espectáculo divertidísimo de vestiduras rasgadas. ¿Votar? ¡Votar! Vaya irresponsabilidad. Habrase visto desfachatez la de estos griegos…интернет pr сайта [2]