- La Página Definitiva - http://www.lapaginadefinitiva.com -

How I met your mother, o como conocí a tus amigos perdidos

(Aunque por exigencias de WordPress no aparece, cabe destacar también como autor a Marc Martínez Fuster)

Hace ya cinco años que publicamos en esta misma Página las míticas críticas de Beverly Hills 90210: Sensación de Vivir [1] y Friends [2], las dos series que revolucionaron las sitcoms americanas allá por los 90. Ya entonces se apuntó que la principal novedad consistía en sustituir la claridad narrativa- y ante todo repetitiva- propia de los 80, plasmada magistralmente en producciones como el Equipo A [3] o el Coche Fantástico [4], por una narración posmoderna, donde se juntaban sin demasiado esfuerzo las preocupaciones adolescentes y post-adolescentes, y un incipiente liberalismo sexual combinado con buenos sentimientos cristianos: en definitiva un mundo donde nunca pasa nada, en contraste con las series de acción de la década anterior.
Para cuando, superado el año 2004, los directivos del audiovisual norteamericanos se dieron cuenta qde ue el fenómeno de Friends necesitaba un sustituto conceptual, las reglas del género habían cambiado y ya no todo valía como una década atrás: el inicio de la llamada Edad de Oro de las teleseries norteamericanas les había estallado en la cara. Cualquier nuevo producto ya no debería competir con el Príncipe de Bel-Air y Cosas de Casa, sino con series algo más elaboradas.

Primero fue Lost [5], que consiguió sorprender al espectador también bajo la premisa de que nada suceda en la pantalla más que largas esperas y flashbacks explicativos; años después, Héroes, que conseguía un fuerte éxito en la primera temporada tras meter en la batidora el argumento de Watchmen y el de X-Men hasta conseguir un producto mínimamente fresco. Ambas series, junto a otras concomitantes, consiguieron hacer creer al espectador- ese espectador medio al que en The Wire [6] insisten en ningunear- que comprender productos de ficción narrados de forma no lineal le convierte en inteligente.

Hay que decir que el contexto- la emergencia de la web 2.0, entonces apenas en pañales- acompañaba. La gente podía ya comentar en los foros y generar sus propias teorías, participar en encuentros virtuales con los creadores y guionistas y sugerirles líneas a seguir, cosas todas ellas que promueven una imagen de cercanía con el proceso creativo.

How I met your mother (Cómo conocí a vuestra madre) aparece bajo estas premisas. A todo ello suma la peculiaridad de ser una serie de humor, con los diferentes manuales de estilo que ello conlleva, además de las inevitables risas de lata.

Resulta irónico que, con el tiempo, aquellas series 2.0 con argumento y formas narrativas innovadoras hayan acabado naufragando y cosechando, en sus finales, vómitos de público y crítica debido a sus estrambóticos argumentos cada vez más alejados del guión en el fondo sencillo que su audiencia reclamaba, es decir: que cualquiera con estudios básicos fuese capaz de atar cabos al menos al final de cada temporada. Se pasaron de rosca y por ello naufragaron. Pero HIMYM resiste. ¿Por qué?

1. Porque siempre hace reír. Aunque no es una serie brillante cuanto a gags ni se basa enteramente en el humor como otras producciones del momento como The Office o 30 Rock, suele haber uno o dos gags que arrancan alguna risa todos los capítulos. Aunque es un tipo de humor más visto que Pretty Woman en la 1, al menos no ofende a la inteligencia del espectador.

2. Su narración no es lineal. Se demuestra que no es necesario tener como personaje a ningún geek tipo Sheldon Cooper para atraer al público freak. How I met cuida a los amantes de calentarse la cabeza de forma moderada mediante el sistema de narración rota, permitiéndose la liberalidad de ofrecer capítulos de factura más convencional; así, el espectador nunca sabe si lo que está viendo es narración lineal del argumento o una historia imaginada por los propios personajes: todos ellos tienen acceso a sus minutos de gloria. Éstas mismas cabriolas narrativas se han convertido con el tiempo en el leit-motiv de la serie que, sin ir más lejos, es toda ella un descomunal flashback.

3. El gran misterio: la mother. La joya de la corona, que da nombre a la serie. Un arquitecto neoyorquino- al menos de adopción- llamado Ted Mosby relata a sus hijos, en el año 2030, de qué manera conoció a su madre, recurso narrativo claramente plagiado de la voz de Carlitos adulto en Cuéntame como Pasó [7]. Esta búsqueda retrospectiva y la manera de narrarla constituye la piedra angular de la serie. Proporciona la dosis necesaria de soap opera corintelladesca- busca a la mujer de su vida, su amor, la madre de sus hijos… ¿hay algo más bonito?- que siempre constituye un gancho eficaz para el público en fase premenstrual y menstrual. Dramas amorosos eternos y exnovias siempre al acecho por si acaso los guionistas deciden meterla doblada presentando a la susodicha de forma prematura. Si a ello le sumamos la expectativa que nunca se cumple, la tántrica máxima ya experimentada en Lost en el sentido más eternizante y peyorativo, tenemos un aliciente para que el público post-adolescente siga las desventuras de los cinco amiguetes.

4. Los personajes, y en especial Barney Stinson. Si hemos de atenernos a la estructura narrativa que Friends [2] nos legó, y de la cual Andrés Boix concluyó que Joey Tribbiani, el actorzuelo en paro inculto pero mañoso con las mujeres, era el único triunfador posible- puesto que dio origen a una spin-off de sonado fracaso en la que el personaje se trasladaba a California- podemos afirmar que en How I met your mother se limitan a clarificar la situación esbozada 10 años atrás y llevarla una década más adelante.

La diferencia principal es que en el tránsito de los 90 a los 2000 los principales protagonistas cuentan con estudios universitarios y tienen acceso a trabajos en principio mucho mejor remunerados: la más baja en la escala salarial es Lily, que es maestra de infantil, con el cómodo sueldo que ello conlleva. El perfil de la mayoría de los personajes- periodista, arquitecto, abogado- es de profesional liberal urbano, bastante mejor cualificado que los de Friends.

Aparte de ello, y de cambiar el café de por la tarde por un pub irlandés donde ligar y trasnochar, la estructura apenas cambia. Desaparece el personaje de Phoebe, que no aportaba apenas nada al desarrollo de la serie, y los otros 5 se mantienen. Desde el punto de vista del arquitecto Ted Mosby, teórico protagonista, que juega el mismo rol que Ross en Friends, tenemos al amigo de toda la vida emparejado y poco viril, al mujeriego exitoso, a la amiga buenorra a la que intenta ligarse des del principio, con una rica vida social y sexual; y a la otra amiga más ligada a un rol de cocinera y mujer hogareña, con alguna pulsión hacia el arte, emparejada con su mejor amigo y a la que considera como a una hermana. Sin apenas variaciones, vamos.

El mujeriego Barney Stinson constituye uno de los puntales de la serie. Representa al triunfador que el hombre posmoderno pretende ser, y consigue provocar admiración y no rabia como Charlie Sheen, demostrando que un personaje de estas características solo funciona bien como secundario en una serie coral. Barney consigue superar los principales escollos a los que Joey se enfrentaba como icono adolescente: no destaca por ser inculto o poco inteligente, sino que tiene una amplia gama de recursos a su alcance; viste de traje, en contraste con el pésimo gusto de Joey por los chalecos; es alto ejecutivo, de banca, no actor en paro, y como guinda no pertenece a ninguna minoría étnica: puro WASP. Con todo ello, el mismo target de macho zafio y grosero que en el Reino disfruta con el racismo y clasismo low cost de Aída y Rafa Mora se unen al público de la serie, haciendo que deje de ser producto exclusivo para las imprescindibles del folletín. Producto transgénero, vamos.

¡De "Un médico precoz" al estrellato!

En definitiva, How I met your mother no resiste comparación con las series que hoy en día pueblan el panorama, pero es un producto que se deja ver. Parecido en la mezcolanza de estilos a productos como Las Chicas Gilmore, ha conseguido aguantar algunos años arriba en la parrilla, y parece que va para largo. Su gran mérito, haber llegado en el momento adecuado y hacer creer al público occidental que vivir en Manhattan es la hostia aún para otra década. Que no es poco.translate english to turkish language [8]