Franco – Paul Preston

Paul Preston es un historiador particularmente odiado por la ultraderecha revisionista y por la Real Academia de la Historia. Gente que, conforme habla con algún antiespañol, por si acaso, le ponen el Himno, y que se joda. En su crítica, la ultraderecha enarbola una confusa amalgama de supuestas inexactitudes, errores y sesgo ideológico que caracterizarían al historiador británico, y que podríamos resumir en: Preston es progre. Preston no cree que la Guerra Civil comenzó en 1934. No guarda el debido respeto por las fundamentales aportaciones en la Historia Contemporánea de España de Pío Moa y las también inexcusables revelaciones de César Vidal en los campos de Historia Antigua, Medieval, Moderna y Contemporánea de España y del Mundo, Historia de las Religiones, Historia de la Música Folk, Historia de la Masonería y los Templarios, y un largo etcétera.

En cambio, la ultraderecha no suele detenerse demasiado en lo que a mi juicio es el principal problema de Preston: su extraordinaria parcialidad en el tratamiento de la Familia Real, y en particular de las figuras de Su Majestad Campechano I y su padre, don Juan de Borbón. Para Preston, ambos son compendio de todas las virtudes, entre las que brillan con luz propia la inteligencia, la firmeza de convicciones y, sobre todo, el sentido del honor y de la lealtad para con sus colaboradores, aspectos en los que Preston se ubica casi a la altura de los diarios ABC o El País, como sosias culto e inteligente de la mismísima Mábel Galaz.

Con esta excepción, la verdad es que la biografía de Preston constituye una obra de primer orden para acercarnos a una figura tan fundamental en nuestra historia reciente como la del Caudillo; sin la reverencia debida que muestran los demócratas de toda la vida, pero sin el encono que los críticos de Preston le achacan (ya saben: “es progre”). Se trata de un estudio amplísimo, que es además muy entretenido y bien escrito, y que se lee con agrado. Y como, además, estamos en vísperas de darle los españoles un sentido homenaje al Caudillo en el 36 aniversario de su óbito, con reforma constitucional “a lo Pavía” incluida, en LPD hemos pensado que estaría bien abrir con este libro una serie de artículos dedicados a su vida y obra, que intentaremos preservar en lo posible, de manera que, si mañana cae una bomba atómica sobre los LPD headquarters y se pierden la mayoría de nuestras aportaciones a la Historia del Pensamiento, si se desvanecen los análisis de Gran Hermano y de la Guerra de Irak, si desaparecen la RBBE y la Historia Sagrada, al menos, prevalezcan los textos agrupados bajo la palabra clave “Caudillo”.

Entrando en materia, la valoración que se ha hecho siempre de esta biografía “desde fuera”, e incluso en la propia contraportada del libro, es que muestra a Franco como un personaje mediocre, limitado, que fundamentalmente tuvo suerte. Pero esto difiere bastante de la realidad, y también de la valoración del Caudillo que nos ofrece Preston. Más que mediocre, Franco parece un oportunista, siempre dispuesto a arrimarse al sol que más calienta, a detectar el carro del vencedor y subirse él a tiempo. No es Franco en la semblanza de Paul Preston un hombre cultivado o brillante, pero lo suple sobradamente con su astucia, sus maniobras arteras y su capacidad para permanecer impasible, mirando al interlocutor con cara de pez.

Preston también destaca la que constituye, sin duda, otra gran virtud del carácter de Franco: su capacidad para leer el carácter de sus colaboradores y convertirlos en adeptos a su causa y a su figura mediante sobornos, prebendas o halagos. Como combinación de lo anterior, Franco aplica inmejorablemente el divide y vencerás, a fin de que ninguna de las familias del Régimen (militares, opusdeístas, monárquicos, falangistas, …) se volviese demasiado poderosa y de que todas, a la hora de la verdad, dependiesen completamente de él. Con ese fin, el Caudillo tolera la corrupción de los que le rodean y soborna y castiga alternativamente, constituyéndose en el único foco de poder. En resumen: que Juego de Tronos parece escrita inspirándose en la vida y obra del Caudillo.

Sorprende la capacidad de Franco para mantenerse en el sillón a lo largo de casi 40 años y hasta su muerte, teniendo en cuenta los orígenes y evolución inicial de su régimen. No sólo por el obvio apoyo del Caudillo al Eje durante los primeros años de la II Guerra Mundial, que podría haberle pasado una factura mucho peor que el aislacionismo de los 40, sino, comenzando por el principio, por su precaria llegada al poder, sólo como primus inter pares de la Junta de Defensa militar que le nombra, y sólo, en teoría, mientras durase la Guerra Civil. Pero Franco aprovechó, utilizando las estrategias ya indicadas, el sillón que le dieron sus compañeros militares durante la guerra y luego se lo quedó. Además de las muertes de Mola y Sanjurjo, le benefició enormemente que los oficiales, instruidos por él en la Academia Militar de Zaragoza o nombrados como tales por él (los alféreces provisionales) durante la Guerra Civil, le fueran absolutamente leales.

La biografía tiene dos partes bien diferenciadas, una vez superamos los años iniciales: la primera, y más voluminosa, es la dedicada a los años más importantes en un sentido histórico y de mayor presencia en la toma de decisiones por parte del propio Franco, esto es: la Guerra Civil y los años de la II Guerra Mundial. La segunda explica el período autárquico que termina en 1953, con la firma de los acuerdos con EEUU, que desembocan a su vez en los Planes de Estabilización de 1959, y el posterior período de crecimiento. Son años en los que el Caudillo se desvincula paulatinamente del Gobierno (pero no así del poder, que sigue ostentando) y se dedica a vivir la vida, pescando, cazando y viendo películas, mientras los exégetas hablan de la lucecita de El Pardo y la infinita generosidad del Generalísimo, que se ha echado a las espaldas la pesada carga de las responsabilidades de dirección del Estado, sin solicitar la ayuda de nadie.

En la primera parte, Preston se centra mucho en la II Guerra Mundial y en desmontar “el mito del Caudillo”, o la idea de que la prudencia de Franco “toreó” a Hitler y preservó a España de entrar en la II Guerra Mundial (imagínense qué desastre si llegamos a entrar; ¡las bajas del conflicto quizás se habrían acercado a las bajas de la represión franquista en esos mismos años!). Bien al contrario, Preston delinea un Franco curiosamente ingenuo, de talante imperialista, y que está deseando emular los éxitos de Hitler y crearse un imperio colonial a costa del Marruecos francés. Pero la cosa no fructificó merced al desinterés alemán, ante lo poco que tiene que ofrecer España, exhausta de la guerra civil, y lo mucho que pedía a cambio de su entrada en la guerra.
Preston también dedica muchas páginas a hablar de las relaciones con Gran Bretaña, aspecto en el que destacan los esfuerzos de Churchill por salvar el régimen de Franco (no cabe extrañar, en consecuencia, que los neoliberales camisas nuevas españoles amen tanto a Churchill, y no precisamente por su firmeza frente a los nazis).

En general, y contrariamente a lo que cabría esperar, esta primera parte es menos interesante, por más conocida y porque se prolonga en ocasiones demasiado hablando del veletismo del Caudillo, primero más nazi que el mismo Hitler y luego proaliado de toda la vida (lección que muchos antifranquistas acérrimos a partir de 1977 tenían bien aprendida); aunque también nos depara momentos gloriosos, como la explicación de cómo Franco recomendó al embajador de EEUU la implantación de la Falange en ese país como solución a todos sus males, reales o imaginados por la fértil mente del Caudillo.

La segunda parte, del desarrollismo español, las heroicidades cinegéticas del Caudillo y el nerviosismo en El Pardo conforme se iba muriendo, resulta mucho más divertida. De aquí querríamos extractar algunos grandes momentos, para solaz del lector, como el que sigue, en el que se percibe con claridad la omnipresencia, a lo largo de todos los momentos fundamentales en la Historia de España, del motor económico del país, mal llamado “burbuja inmobiliaria”:

El año 1954 vio también la terminación de la cripta del Valle de los Caídos (…) Muchas de las grandes compañías constructoras de la epoca de auge franquista comenzaron allí: Banús, Agromán, y particularmente Huarte, que obtuvo el contrato de construcción de la cruz no terminada hasta septiembre de 1956. Con un peso de 181620 toneladas métricas, esta cruz tiene 150 metros de alto, con brazos de 46 metros de longitud suficientemente anchos para albergar dos coches. (págs. 685 – 686)

Inauguración del Valle de los Caídos en 1959. ¡España en Movimiento!

O la reivindicación de que, mucho antes de que emergiese esta Roja nefandamente moderna y metrosexual, llena de jugadores antiespañoles, había una Roja de hombres que ganaba Eurocopas y, además, lo hacía con principios:

Después del gran paso en falso de la prohibición por parte de Franco del partido contra la Unión Soviética en 1960, la sección deportiva del Movimiento, la Delegación Nacional de Deportes, había realizado enormes esfuerzos para reparar el daño ante la FIFA y conseguido el privilegio de que la final se jugara en España. El partido se celebró el 21 de junio entre los equipos de España y la Unión Soviética. Escasos días antes todavía se dudaba si Franco haría acto de presencia, dado que era posible que tuviera que entregar el trofeo al capitán del equipo soviético. Un alto funcionario falangista de la Federación Española de Fútbol llegó a proponer, sin éxito, que se drogara al equipo soviético para proteger al Caudillo frente a tal contrariedad (…) Franco se mostró encantado con la multitud del estadio, con la victoria de España por 2 a 1, y con las palabras del capitán del equipo, Olivella, que después del partido dijo: ‘Esta victoria se la ofrecemos en primer lugar al Generalísimo Franco, que ha venido esta tarde a honrarnos con su presencia y animar a los jugadores, quienes han hecho lo imposible por ofrecer al Caudillo y a España este sensacional triunfo’ (pág. 775).

También destacaremos, entre la abundante oferta disponible en el libro, la reivindicación que hace Preston de la figura de Manuel Fraga y de su valor meritocrático, ajeno tanto al falangismo como al Opus, así como del talante aperturista que le caracterizaría durante el franquismo (por más que luego cometiera el error de fundar Alianza Popular con una alineación de “notables” del Régimen, incluyendo a Carlos Arias Navarro, el más privilegiado antecesor de Llourinho en la política española):

El delito de Fraga, a ojos de Carrero Blanco, era haber permitido que la prensa reflejara la realidad de España en la década de 1960: alegó que la prensa era tan negativa que los lectores podían recibir la impresión de que España era un país ‘políticamente inmovilista, económicamente monopolista y socialmente injusto. La Prensa explota en buena parte la pornografía como instrumento comercial. En la vertiente de la literatura, el teatro y el cine, la situación es igualmente grave en el orden político y en el moral. Las librerías están plagadas de propaganda comunista y atea; los teatros representan obras que impiden la asistencia de las familias decentes, los cines están plagados de pornografía. En aras de un turismo de alpargata, se protege en los clubs play-voy (sic) el streaptesse (sic)’. Esta clase de bobadas surrealistas llegaban directamente al corazón del Caudillo. (pág. 805).


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  1. ay ay si hubiéramos empezado a drogar a nuestros deportistas en los 60s en lugar de a los rivales… pentacampeones a estas alturas

    shenshashional reseña, contraatacaremos

    Comentario escrito por Álvaro — 06 de September de 2011 a las 12:35 am

  2. Donde dice “los suboficiales, instruidos por él” debe decir “oficiales” ¿no?. Si hay corrección por favor borrar este comentario

    Comentario escrito por sapristi — 06 de September de 2011 a las 9:24 am

  3. ese sí que me lo he leído así que puedo decir: de acuerdo en todo. el libro es capital y debería repartirse uno por cada domicilio, cual libro verde de gadafi, para que la gente no se olvidase. o al menos para que haga bonito, aunque en mi casa se decidió forrarlo con una hoja de diario para que las amistades no se asustaran.
    ahora hablo así de memoria, pero sensacionales las reflexiones de Mola cuando bombardeaban el país vasco, concretamente la industria, para que así, sin obreros, sin clase trabajadora, no hubiera más problemas.
    y también llama la atención la cantidad de apellidos que tienen continuidad en nuestros días, espinosa de los monteros, saenz de buruaga, etc.
    felicidades por la crítica.

    Comentario escrito por karpov — 06 de September de 2011 a las 9:49 am

  4. ¿Y por que finalmente no drogaron a los rusos?, Ninguna droga puede compararse al fervor patriótico. Fijo que desestimaron la idea por que los comunistoides rusos ya venían chutados y cargárselos de sobredosis como que cantaba demasiado.

    Agrupar todos los artículos del “the best dictador of ever times” bajo Totes les notícies de Caudillo. La madre que os *****

    Comentario escrito por BunnyMen — 06 de September de 2011 a las 10:13 am

  5. es un libro aceptable y trabajado… pero para ser una gran obra le falta decir que era homosexual, como toda biografia de postin siempre ha hecho, y q si hubiera vivido ahora seria presentador de tele5, o de Cuatro o tendria un videoblog en elPai.

    Comentario escrito por paco — 06 de September de 2011 a las 10:20 am

  6. karpov, qué bueno lo de Mola, que no es otra cosa que carlismo pata negra

    Comentario escrito por Álvaro — 06 de September de 2011 a las 11:01 am

  7. A mí lo de los apellidos también me llamó mucho la atención, karpov. Es acojonante ver cuántas y cuántas familias “principales” (muchas de ellas antifranquistas de toda la vida) se hicieron un nombre en el Alzamiento y en el régimen posterior.

    Tiene razón, sapristi. Creía que alférez era el suboficial más alto (acabo de ver que no, es el oficial más bajo) y de ahí el lío. Ahora lo cambio, gracias por el apunte.

    Comentario escrito por Guillermo López García — 06 de September de 2011 a las 3:12 pm

  8. Y lo que es peor, Bunny, además del cataleñasismo ese de Totes les noticies de Caudillo, aparecen errores raros abajo del todo:

    Warning: include(/usr/home/lapaginadefinitiva.com/web/wp-content/themes/lpd/media-6.php) [function.include]: failed to open stream: No such file or directory in /usr/home/lapaginadefinitiva.com/web/wp-content/themes/lpd/tag.php on line 31

    Warning: include() [function.include]: Failed opening ‘/usr/home/lapaginadefinitiva.com/web/wp-content/themes/lpd/media-6.php’ for inclusion (include_path=’.:/usr/local/share/pear’) in /usr/home/lapaginadefinitiva.com/web/wp-content/themes/lpd/tag.php on line 31

    Comentario escrito por Jiri — 06 de September de 2011 a las 4:25 pm

  9. php ha interpretado que nos estamos riendo del Caudillo y ha comenzado a autodestruirse! O eso, o que no soporta poner una sola frase en catalán

    Comentario escrito por Guillermo López García — 06 de September de 2011 a las 4:26 pm

  10. se ve que guillermo nunca quiso hacer las milicias universitarias y salir de alférez

    Comentario escrito por Álvaro — 06 de September de 2011 a las 5:10 pm

  11. Si es que PHP es un espanolazo de pro, la culpa es de ustedes, o se jode porque son ustedes unos antipatriotas, o se chiroba por usar una lengua vernácula de esas raras que hablan los gabachos del sur. Ya está tardando Popota en escribir un artículo en su blog donde denuncie el malvado centralismo mesetario del PHP ese raro.
    A partir de ahora lo llamaremos PÑP, por joder, que para eso los catalanes no tienen Ñ, por no tener.
    EsPHPaña

    Comentario escrito por Jiri — 06 de September de 2011 a las 5:38 pm

  12. Guillermo no quiso hacer las milicias porque no le daban la posibilidad de vestir el uniforme de baturro-morisco, el único que satisfaría su alma doblemente traicionera a EsPHPaña, algo así como un resistente al Cid y a Napoleón a un tiempo, con una cimitarra en una mano y un trabuco en la otra. Seguro que en ese caso sí que le hubiéramos visto en las milicias blavenciano-universitarias.

    Comentario escrito por Jiri — 06 de September de 2011 a las 5:44 pm

  13. Quite, quite, Jiri, que yo nunca he sido secesionista. Yo soy un españolazo aragonés-valenciano que lo único que quiere, lo único, una minucia, es que mandemos nosotros, los aragoneses-valencianos. Quitarle el sillón a los madrileños y ponerlo en Zaragoza, con Valencia como capital comercial. Y los madrileños y catalanes, que se jodan. ¡Incluso los derechos de TV pro Barça-Madrid les quitaríamos! Y en unos añitos, podríamos reproducir ese maravilloso antagonismo Madrid – Barcelona con otro de amor-odio Zaragoza-Valencia. Propongo ideas: que el Valencia nos robe a algún jugador de la cantera (ahora mismo no queda ninguno robable) mientras Zaragoza cierra el grifo del Ebro y se niega a darles el agua a los valencianos.

    Yo tenía claro que, si no había más remedio que hacer la mili, habría hecho milicias. Pero mucho antes de tener que tomar la decisión vino Aznar y me libró (y, si no me hubiese librado Aznar, me habría decantado por la PSS; a mí, mientras no me dejen llevar un cachirulo en los desfiles, paso del Ejército).

    Comentario escrito por Guillermo López García — 06 de September de 2011 a las 5:54 pm

  14. Por curiosidad ¿Y qué forma de gobierno tendría ese engendro con doble capitalidad que propone usted para esta nuestra “piel de toro”? Porque podría resucitarse el gobierno de Fernando el Católico, en el tiempo que ya no estaba con nos la bruja de su mujer.
    Mmmh, imaginen a la momia de Fernando de Aragon sentada en un trono en la Ajafería, y en la nueva constitución el primer artículo diría algo como “La forma de gobierno del Estado Español será la monarquía absoluta eterna no hereditaria. El monarca será por siempre y por la Gracia de Dios el Glorioso Cuerpo Insepulto Momificado de la persona que fue Don Fernando II de Aragón y V de Castilla”
    Me pido la figura de valido, y si no puede ser, de virrey de algún reino conquistado.

    Comentario escrito por Jiri — 07 de September de 2011 a las 9:02 am

  15. Jiri, no se quiera apropiar de la ñ. Hay otros idiomas igual de importantes que el español, como el bretón o el swahili, que también la usan.

    Comentario escrito por CusCus — 07 de September de 2011 a las 11:10 am

  16. PUes no te vayas tan lejos, Jiri. En Polonia hace unos pocos años hubo un partido, de esos de progreso, que propuso en el Parlamento nombrar a Cristo “rey perpetuo de Polonia”.

    Paso el link: http://www.perfil.com/contenidos/2006/12/22/noticia_0021.html

    Comentario escrito por Armin Tanzarian — 07 de September de 2011 a las 12:08 pm

  17. Vamos a ver, CusCus, que el Invicto Caudillo (Zapatero no, Franco) nos enseñó en la escuela (bueno, a mí no, que aun no había nacido, a nuestros padres) que el centro del mundo era España: “España está situada magistralmente en el centro del mundo, desgraciadamente es así” (fuente: http://es.wikiquote.org/wiki/Francisco_Franco), pues la eñe nuestra y a cascarla, no van a venir ahora Asterix y Obelix ni Shaka Zulú a reclamar lo que no es suyo, que por menos de eso les mandamos a los Tercios encabezados por la Duquesa de Alba y se van a enterar, hostiaya.

    Comentario escrito por Jiri — 07 de September de 2011 a las 12:09 pm

  18. Armin, o Skinner, o como te llames, me gusta el nombre del partidito de marras “Ley y Justicia”. Aquí podemos fundar “Dios, Patria y Leyes Viejas” y proponer también a Cristo Rey como emperador hispano o algo, y compartir su reino, tipo Carlos V: Cristo I de España y Polonia.
    Me gusta la idea de que por nombrar rey a Cristo se vayan a resolver los problemas de “desmoronamiento actual de los valores”, supongo que irá aparejada a la creación de un nuevo cuerpo de seguridad, algo tipo “arcángeles de San Gabriel”, que vele por la moral y el cumplimiento de dichos valores, porque si no, no veo cómo puede Cristo hecho rey arreglar eso.

    Comentario escrito por Jiri — 07 de September de 2011 a las 12:17 pm

  19. bueno, a cristo rey no hay que financiarle el yate y las putas

    Comentario escrito por pescadilla — 07 de September de 2011 a las 12:45 pm

  20. y maomeno es igual de productivo

    Comentario escrito por pescadilla — 07 de September de 2011 a las 1:09 pm

  21. hombre, por probar un par de añitos de tener a Cristo rey… no íbamos a perder nada. ahora bien, que pasados esos dos años volvemos a la senda de la normalidad con felipe VI y que salga el sol por donde quiera.
    volviendo al libro… con lo que saben los ingleses sobre nosotros y lo poquérrimo que sabemos nos de disraeli o de pitt el joven y el viejo.

    Comentario escrito por karpov — 07 de September de 2011 a las 1:13 pm

  22. #21 Y lo que sabemos nosotros de los The Cure o Depeche Mode y lo poco que saben ellos de Serrat o Sabina???

    Comentario escrito por BunnyMen — 07 de September de 2011 a las 1:21 pm

  23. #22, interesante comparación, mete a dos cantautores de por aquí (bueno, uno de Jaén nacionalizado madrileño y drogota, y otro más polaco que Popota) y los mezcla con dos grupos de tecnopop o lo que mierda se considere ese ruido que hacen (Álvaro, ilústranos). Lo suyo es meter a un cantautor de aquí, que se yo, Perales, comparado con uno de allí, el Nick Drake ese (único cantautor inglés que me suena ahora, Karraspas o algún residente en Albión, ilústrenos), o algún grupo histórico y puntero de aquí (¿Los Ronaldos? ¿Los Canarios?) con otro de allí (Los Beatles, los Rolling Stones), otherwise está usted mezclando churras con “meninas” (como le escuché una vez a una compañera de trabajo)

    Comentario escrito por Jiri — 07 de September de 2011 a las 1:29 pm

  24. #21: ¿Y porqué volver a Felipe VI pudiendo tener gobernando a Leonor con regencia de Letizzzzia, en una reedición de Isabel II? Si vale Cristo para Rey, podemos poner a gobernar a Vicente I (de la dinastía Del Bosque), Andrés I (de la casa de los Iniesta) o Belén I (de los Esteban de toda la vida, duquesa de San Blas, alias “La Princesa del Pueblo”)

    Comentario escrito por Jiri — 07 de September de 2011 a las 1:34 pm

  25. #23, Yo soy muy de mezclar, aunque de normal me suele sentar mal.

    Comentario escrito por BunnyMen — 07 de September de 2011 a las 1:37 pm

  26. #43 yo me había pasado al whisky con yelo, pensando que era un hombretón y resulta que lo suyo es sin yelo ni nada. es cierto, nosotros nos sabemos todo el árbol genealógico del pop y ellos en cambio no saben que todo empieza con la sección femenina recogiendo cantos tradicionales, sigue con el nuevo mester de juglaría, prosigue con el programa ese coñazo de radio 3 de los sábados o los domingos y luego ya pasamos directamente a hevia o cal.loh núñez. qué culpa tienen ellos de nada.
    por veinticinco lebrons, cantautores ingleses y españoles: donovan y amancio prada.

    Comentario escrito por karpov — 07 de September de 2011 a las 5:16 pm

  27. Yo me conformo con un Lebron (James) de esos para que me guarde la puerta de la casa y no entren indeseables, los veinticuatro restantes me sobran por no haber sido lo suficientemente espabilado de comprarme 25 viviendas en propiedad.
    Raimon y Mika (que es medio libanés y a duras penas cuenta como cantautor, pero dice que se compuso el primer disco él solo) Si no vale el Mika, pues James Blunt (otro mariconsón de cuidado)
    Que me den el Lebron ya!!!

    Comentario escrito por Jiri — 07 de September de 2011 a las 6:19 pm

  28. #26, A mí solo se me ocurre Yusuf Islam, antes conocido como Cat Stevens. Pero es que yo tengo menos cultura musical que Guillermo, todavía.

    Comentario escrito por emigrante — 08 de September de 2011 a las 10:04 am

  29. nombrar a elton john como cantautor puede resultar un tanto arriesgado, pero si marina rosell entra en la lista, no lo puedo descartar.
    un nuevo listado, el de historiadores británicos: gabriel jackson, paul preston, ian gibson, hugh thomas, beevor, debe haber alguno más… casi un equipo de fútbol sala.

    Comentario escrito por karpov — 08 de September de 2011 a las 10:52 am

  30. Equipo de fútbol sala de “cantautores” ingleses: http://static.13.cl/static/img/320/ironmaideequipo_g.jpg
    Aviso: La imagen enlazada es muy vicisitúdica y extremadamente sórdida.

    Comentario escrito por Jiri — 08 de September de 2011 a las 11:39 am

  31. Todos los mencionados por el ajedrecista tienen en común ser “hispanistas” o haber escrito al menos un libro sobre España. El equipo podría llamarse algo como “Hispaniards Futsal Club”
    Sería bella una final entre estos y el “Fútbol Sala Revisionistas”, liderados por el conocido jugador brasileño Pío “Mohinha”

    Comentario escrito por Jiri — 08 de September de 2011 a las 11:44 am

  32. En el equipo de los Hispaniards habría que incorporar a Stanley Payne (aunque podría considerarse un fichaje estrella de los Revisionistas) y John Elliot (que tiene unos diez libros sobre el Imperio español)

    Comentario escrito por Guillermo López García — 08 de September de 2011 a las 4:26 pm

  33. Perdón: Payne es estadounidense, y no cuenta: que se vaya con el Revisionistas!

    Comentario escrito por Guillermo López García — 08 de September de 2011 a las 4:26 pm

  34. a césar vidal no sé si colocarlo en la alienación, digo, alineación de los Revisionistas o bien en el vélez-ficción. al señor george orwell lo podemos meter también como hispaniard, aunque no fuera historiador propiamente dicho.
    me he quedado estancado en los cantautores ingleses. pero si al menos diez pérfidos albionenses supieran reconocer, como matt elliott, las virtudes de nuestro paco ibáñez, quizás podrían entrar en el reino de los cielos y no arrasaría a vuestro pueblo. o como fuera.
    y volviendo al libro, qué ganas le entran a uno de que serrano súñer hubiera tenido más fuerza, hubiéramos entrado en guerra, nos hubieran dado por el ñaca y lo que nos hubiéramos ahorrado.

    Comentario escrito por karpov — 08 de September de 2011 a las 6:05 pm

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